La obesidad como fuente de marcadores inflamatorios  
implicados en el desarrollo de enfermedad cardiovascular  
Obesity as a source of inflammatory markers involved in the  
development of cardiovascular disease  
Emanuel Enrique Montes Solano  
Facultad de Medicina BUAP  
Puebla México  
Ricardo Alor González Franco  
Complejo Regional Sur. BUAP.  
Puebla México  
Oscar Moises Romero Castro  
Complejo Regional Sur. BUAP.  
Puebla México  
Luis Moreno Hernández  
Facultad de Estomatología. BUAP.  
Puebla México  
Francisco Lázaro Balderas Gómez  
https://orcid.org/0000-0002-2250-968X  
Complejo Regional Sur. BUAP.  
Puebla México  
Artículo recibido: 15 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 23 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La obesidad, una epidemia global en aumento, es un factor clave en el desarrollo de enfermedades  
cardiovasculares (ECV), responsables de millones de muertes anuales. Nada más en México, el 29%  
de la población adulta presentaba obesidad en 2020, condición que agrava rotundamente el riesgo  
cardiovascular. Este estudio analiza cómo la inflamación crónica de bajo grado, originada en el tejido  
adiposo disfuncional, vincula la obesidad con la ECV. Se examinaron marcadores inflamatorios como  
hsCRP, IL-6, TNF-α, leptina y adiponectina, que promueven disfunción endotelial y aterosclerosis. La  
obesidad, particularmente la visceral, eleva estos marcadores, aumentando el riesgo de infarto de  
miocardio y accidente cerebrovascular, mientras que la adiponectina, con efectos protectores,  
disminuye. Los resultados destacan que intervenciones como los agonistas de GLP-1 (liraglutida y  
semaglutida) reducen la inflamación y los eventos cardiovasculares en pacientes con obesidad y  
diabetes tipo 2, ofreciendo estrategias prometedoras para la prevención. Este trabajo subraya la  
importancia de controlar la inflamación asociada a la obesidad para disminuir la carga de ECV, lo que  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 534.  
puede orientar futuras estrategias de diagnóstico y tratamiento en poblaciones con alta prevalencia  
de obesidad.  
Palabras clave: obesidad, inflamación, marcadores inflamatorios, adipocinas, enfermedad  
cardiovascular  
Abstract  
Obesity, a growing global epidemic, is a key factor in the development of cardiovascular diseases  
(CVD), responsible for millions of deaths annually. In Mexico alone, 29% of the adult population had  
obesity in 2020, a condition that significantly increases cardiovascular risk. This study analyzes how  
chronic low-grade inflammation, originating in dysfunctional adipose tissue, links obesity with CVD.  
Inflammatory markers such as hsCRP, IL-6, TNF-α, leptin, and adiponectin were examined; these  
promote endothelial dysfunction and atherosclerosis. Obesity, particularly visceral obesity, elevates  
these markers, increasing the risk of myocardial infarction and stroke, while adiponectin, which has  
protective effects, decreases. The results highlight that interventions like GLP-1 receptor agonists  
(liraglutide and semaglutide) reduce inflammation and cardiovascular events in patients with obesity  
and type 2 diabetes, offering promising strategies for prevention. This work emphasizes the  
importance of controlling inflammation associated with obesity to reduce the burden of CVD, which  
can guide future diagnostic and treatment strategies in populations with high obesity prevalence.  
Keywords: obesity, inflammation, inflammatory markers, adipokines, cardiovascular disease  
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Cómo citar: Montes Solano, E. E., González Franco, R. A., González Franco, R. A., Romero Castro, O.  
M., Moreno Hernández, L., & Balderas Gómez, F. L. (2026). La obesidad como fuente de marcadores  
inflamatorios implicados en el desarrollo de enfermedad cardiovascular. LATAM Revista  
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 534 544. https://doi.org/  
10.56712/latam.v7i2.5565  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 535.  
INTRODUCCIÓN  
La obesidad se ha consolidado como una epidemia global, con una prevalencia creciente que  
representa un desafío significativo para la salud pública. Según el World Obesity Atlas, se estima un  
aumento en la obesidad de 3,300 millones de adultos para 2035, que comparado con los 2.200 millones  
presentados en 2020, refleja que más del 50% de la población adulta estará afectada por la obesidad.  
Este incremento, particularmente notable en países de ingresos medios, contribuye significativamente  
a la carga de enfermedades no transmisibles (ENT), siendo la enfermedad cardiovascular (ECV) una  
de las principales causas de mortalidad, con cerca de 5 millones de muertes anuales atribuibles a un  
índice de masa corporal (BMI por sus siglas en inglés) elevado (≥25 kg/m²) (World Obesity Federation,  
2024). La obesidad severa (BMI ≥40 kg/m²) reduce la esperanza de vida en 5.1 años en hombres y 2.7  
años en mujeres, y está asociada con un estado de inflamación crónica de bajo grado originado en el  
tejido adiposo disfuncional, que actúa como una fuente activa de marcadores inflamatorios, como  
citocinas proinflamatorias, adipocinas y proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP). Estas  
moléculas promueven la disfunción endotelial, la formación de placas ateroscleróticas y un mayor  
riesgo cardiovascular. (Gilbert et al., 2025). Esta revisión bibliográfica busca analizar los marcadores  
inflamatorios asociados a la obesidad y evaluar su papel en la patogénesis de la enfermedad  
cardiovascular (ECV), con el propósito de identificar su utilidad como herramientas diagnósticas y  
preventivas en pacientes con obesidad.  
METODOLOGÍA  
Estudio de carácter observacional, descriptivo y retrospectivo. La revisión bibliográfica se llevó a cabo  
en julio de 2025 mediantes las bases de datos EBSCO, PubMed, Google académico y Clinical Key. Los  
descriptores fueron: obesidad, enfermedad cardiovascular, marcadores inflamatorios, inflamación  
crónica, adipocinas y lipotoxicidad.  
Se incluyeron artículos en inglés y en español, siendo 9 artículos con una fecha de publicación no mayor  
a 5 años para el desarrollo de esta investigación y 3 artículos que tuvieron una antigüedad superior a 5  
años para usarse como antecedentes. Se buscó que dichos artículos proporcionaran en el título,  
resumen y texto completo información sobre las citocinas pro-inflamatorias asociadas a los adipocitos  
que estuvieran relacionadas con la ECV. Tratándose de usar bibliografías lo más actuales posibles, son  
pocos los artículos directamente relacionados al objetivo de la revisión.  
DESARROLLO  
La relación entre obesidad, inflamación y ECV ha sido objeto de estudio desde finales del siglo XX. El  
síndrome metabólico (MetS), fué descrito inicialmente por Haller (1977) como un conjunto de  
anomalías metabólicas que incluyen obesidad, resistencia a la insulina (IR) y dislipidemia aterogénica.  
Luego, Gerald M. Raven (1988) propone una descripción integral del síndrome bajo el nombre de  
“Síndrome X” durante una conferencia de la American Diabetes Association (ADA). Santos y Fonseca  
(2009) identificaron que el MetS, con prevalencia global del 24-42%, promueve inflamación crónica,  
elevando la mortalidad cardiovascular hasta un 50% en enfermedades inflamatorias. Valdés-Solís y  
Lozano-Nuevo (2017) destacaron que la resistencia a la insulina-leptina en la obesidad amplifica la  
inflamación y el riesgo de ECV mediante adipocinas como leptina, TNF-α e IL-6. Everett et al. (2020)  
demostraron que biomarcadores como hsCRP predicen muerte súbita cardíaca. Cypess (2023) revisó  
el papel del tejido adiposo blanco (WAT) disfuncional en la obesidad, que induce lipotoxicidad e  
inflamación, aumentando el riesgo de ECV, mientras que el tejido adiposo marrón (BAT) muestra una  
asociación inversa con el índice de masa corporal y menor prevalencia de ECV.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 536.  
RESULTADOS  
Panorama de la obesidad en el mundo y en México  
En el contexto global, la obesidad contribuye significativamente a la carga de ENT, con un impacto  
notable en la Región de las Américas (PAHO), donde la prevalencia de obesidad alcanzó el 29% en 2020  
y se proyecta al 36% para 2035. En 2019, el 10% de las muertes por ENT y el 11% de los años de vida  
ajustados por discapacidad (DALYs) fueron atribuibles a un índice de masa corporal (BMI) elevado (≥  
25 kg/m²), particularmente por diabetes tipo 2 y enfermedades coronarias, exacerbadas por  
inflamación crónica (World Obesity Federation, 2024).  
Tabla 1  
Muertes de adultos atribuibles al BMI (millones)  
Fuente: World Obesity Federation, 2024  
Tabla 2  
DALYs atribuibles a BMI alto (millones)  
Fuente: World Obesity Federation, 2024  
En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022 reportó que el 75.2% de los  
adultos presentaban sobrepeso u obesidad, con un 35.6% clasificados como obesos (BMI ≥ 30 kg/m²)  
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y un 81.1% de mujeres y 67.8% de hombres con obesidad abdominal (circunferencia de cintura ≥ 80 cm  
en mujeres y ≥ 90 cm en hombres) (INEGI, 2022). Comparado con 2018 (72.5%), estas cifras reflejan  
un aumento impulsado por dietas ricas en ultraprocesados y sedentarismo. Las Estadísticas de  
Defunciones Registradas (EDR) de enero a septiembre de 2024 confirman las consecuencias: las  
enfermedades del corazón (144,925 defunciones) y la diabetes mellitus (64,995 defunciones) lideraron  
las causas de muerte, con incrementos notorios respecto a 2023 (141,526 y 61,660, respectivamente)  
(INEGI, 2025).  
Tabla 3  
10 principales causas de muerte, según sexo, enero-septiembre de 2024  
Fuente: INEGI. Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR)  
La obesidad como estado de secreción de marcadores inflamatorios  
La obesidad se caracteriza por un estado de inflamación crónica de bajo grado, impulsado  
principalmente por la disfunción WAT. Este tejido, más allá de su función como reservorio de energía,  
actúa como un órgano endocrino activo que secreta marcadores inflamatorios, incluyendo citocinas  
proinflamatorias (como el factor de necrosis tumoral alfa [TNF-α], interleucina-6 [IL-6], interleucina-1β  
[IL-1β]), adipocinas (como leptina, resistina, visfatina y adiponectina) y proteína C reactiva de alta  
sensibilidad (hsCRP) (Cypess, 2023; Gilbert et al., 2025; Craveiro et al., 2025; Ostrowska et al., 2024).  
La hipertrofia de los adipocitos, inducida por el exceso de nutrientes, provoca estrés metabólico e  
hipoxia local, lo que estimula la liberación de estas moléculas proinflamatorias. Este proceso  
desencadena la activación de células inmunes, como los macrófagos residentes en el tejido adiposo  
(ATMs), que se infiltran en el tejido y exacerban la inflamación. La infiltración de células inmunitarias  
contribuye a la hipoxia, estrés y finalmente muerte de los adipocitos similar a la necrosis. Esto lleva a  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 538.  
que se generen crown like structures (CLS) con la acumulación de linfocitos, macrófagos y otras  
células inmunitarias alrededor de adipocitos moribundos. Más del 90% de los macrófagos en el tejido  
adiposo de individuos obesos se localizan en CLS donde fagocitan restos de adipocitos muertos,  
liberando citocinas proinflamatorias como TNF-α e IL-6 (Engin, 2024).  
Estudios recientes han identificado asociaciones significativas entre marcadores inflamatorios y  
diferentes tipos de obesidad. Li et al. (2024) reportaron que la obesidad generalizada (definida como  
BMI ≥ 30 kg/m²) y la obesidad abdominal (definida como circunferencia de cintura ≥ 90 cm en hombres  
y ≥ 80 cm en mujeres) se asocian positivamente con niveles elevados del índice sistémico de  
inflamación inmune (SII), hsCRP, y la relación proteína C reactiva-albúmina (CAR). La relación  
neutrófilos-linfocitos (NLR) también mostró una asociación positiva con la obesidad generalizada y  
abdominal, con valores significativamente más altos en individuos obesos. Estos marcadores reflejan  
la activación del sistema inmune y la respuesta inflamatoria sistémica, siendo útiles para el diagnóstico  
y monitoreo de complicaciones relacionadas con la obesidad, como la resistencia a la insulina y  
enfermedades cardiovasculares (Li et al., 2024). En una población universitaria colombiana, Nieto et  
al. (2020) encontraron que la prevalencia de obesidad fue del 4.6%, mientras que la obesidad abdominal  
alcanzó el 18.5%. Este estudio reportó niveles elevados de IL-6 (5.1-15.5 pg/mL), TNF-α (3.2-11.1  
pg/mL) e interferón gamma (IFN-γ, 4.6-12.0 pg/mL), con IL-6 mostrando la mayor variación explicada  
y asociaciones estadísticamente significativas con el índice cintura/cadera, insulinemia, HOMA-IR y  
presión diastólica. Estos hallazgos refuerzan la relación entre la obesidad abdominal, la inflamación  
crónica y la resistencia a la insulina en poblaciones jóvenes.  
La distribución del tejido adiposo desempeña un papel crucial en la modulación del perfil inflamatorio.  
Craveiro et al. (2025) encontraron que la grasa localizada en el tronco (rica en tejido adiposo visceral)  
se asocia con niveles significativamente más altos de hsCRP, leptina e inhibidor del activador del  
plasminógeno-1 (PAI-1), en comparación con la grasa localizada en las extremidades, que muestra  
asociaciones inversas o neutras. Este patrón fue consistente en ambos sexos, con diferencias más  
marcadas en mujeres, quienes presentaron niveles significativamente más altos de hsCRP, leptina e  
IL-1β. Además, los niveles de adiponectina, una adipocina con efectos antiinflamatorios, fueron  
inversamente proporcionales al contenido de grasa visceral y total, especialmente en hombres. Por su  
parte, Ostrowska et al. (2024) reportaron que mujeres con obesidad presentan niveles séricos  
significativamente mayores de IL-6, metaloproteinasa de matriz-2 (MMP-2) y resistina en comparación  
con mujeres de peso normal, mientras que en hombres con obesidad el aumento fue significativo solo  
para IL-6. Además, se observó una fuerte correlación positiva entre el porcentaje de grasa corporal y  
los niveles de hsCRP e IL-6, así como una disminución significativa en los niveles de adiponectina, lo  
que refuerza su papel como marcador protector frente a la disfunción adiposa.  
Marcadores inflamatorios en la enfermedad cardiovascular  
La inflamación crónica de bajo grado desempeña un papel crucial en el desarrollo y la progresión de la  
ECV, contribuyendo a la aterosclerosis, la disfunción endotelial y eventos cardiovasculares agudos,  
como la muerte súbita cardíaca (SCD), el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca y el accidente  
cerebrovascular isquémico. Si bien la hsCRP es un biomarcador clave de inflamación sistémica que  
refleja la activación de procesos inflamatorios en la pared vascular y el miocardio, también existen  
otros biomarcadores, como la troponina cardiaca de alta sensibilidad (hsTnl y hsTnT) y el péptido  
natriurético tipo B N-terminal (NT-proBNP), indicadores de daño y estrés miocárdico, respectivamente,  
que también están asociados con el riesgo cardiovascular. Estos marcadores, solos o en combinación,  
permiten identificar a individuos en riesgo de eventos cardiovasculares graves, incluso en poblaciones  
aparentemente sanas (Everett et al., 2020; Neumann et al., 2024). Estudios han demostrado que la  
distribución de la adiposidad, particularmente en mujeres, se asocia con niveles elevados de hsCRP,  
adiponectina y leptina, mientras que IL-6, IL-8 y PAI-1 muestran patrones similares entre sexos, con una  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 539.  
relación más fuerte con la grasa visceral. Estos marcadores inflamatorios, junto con índices de  
resistencia la insulina como índice triglicéridos-glucosa (TyG), TyG-BMI la relación  
a
y
triglicéridos/colesterol HDL (TG/HDL-C), amplifican el riesgo de ECV al promover la proliferación de  
células musculares lisas, la inestabilidad de placas ateroscleróticas, y eventos como aterosclerosis,  
insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF), fibrilación auricular, y SCD (Gilbert  
et al., 2025; Engin, 2024). Estas alteraciones inflamatorias, amplificadas por la formación de CLS  
alrededor de adipocitos necróticos, contribuyen a un entorno proaterogénico y protrombótico,  
aumentando el riesgo de eventos cardiovasculares (Engin, 2024).  
Un estudio transversal en tres cohortes finlandesas (n=3,293) encontró que el BMI se asocia con 19  
citoquinas, incluyendo IL-6, factor de crecimiento de hepatocitos (HGF), proteína quimioatrayente de  
monocitos-1 (MCP-1) y ligando inductor de apoptosis relacionado con el factor de necrosis tumoral  
(TRAIL), con ratios de medias geométricas de 1.13 (IC 95%: 1.06-1.19) para IL-6, 1.08 (IC 95%: 1.03-  
1.14) para HGF y 1.13 (IC 95%: 1.07-1.19) para TRAIL por unidad de aumento en el BMI. Usando  
randomización mendeliana (MR), se confirmó que el aumento de BMI impulsa niveles elevados de  
estas citoquinas. Además, TRAIL mostró una asociación con un pequeño aumento en el riesgo de  
enfermedad coronaria (OR 1.03, IC 95%: 1.00-1.06), mientras que las asociaciones de MCP-1 con la  
adiposidad y la ECV fueron inconsistentes, posiblemente debido a pleiotropía genética (Kalogirou et  
al., 2020). Estos hallazgos sugieren que IL-6, HGF y TRAIL actúan como mediadores en la vía de la  
obesidad a la ECV. Everett et al. (2020) realizaron un estudio de casos y controles anidado en seis  
cohortes prospectivas (565 casos de SCD y 1090 controles) encontró que hsCRP, junto con hsTnI y NT-  
proBNP, son predictores independientes de SCD, incluso tras ajustar por factores de riesgo  
cardiovascular tradicionales como hipertensión, diabetes, tabaquismo y dislipidemia. Los odds ratios  
ajustados para el cuartil superior frente al inferior fueron 1.90 (IC 95%: 1.76-2.83) para hsTnI, 1.65 (IC  
95%: 1.12-2.44) para NT-proBNP y 1.65 (IC 95%: 1.13-2.41) para hsCRP, con un riesgo 6.9 veces mayor  
de SCD en sujetos con los cuatro biomarcadores en el cuartil superior. Huang et al. (2025) investigaron  
la asociación entre índices de IR), como el TyG, TyG-BMI, TyG-circunferencia de cintura (TyG-WC), TyG-  
relación cintura-altura (TyG-WHTR) y TG/HDL-C, con eventos cardiovasculares en tres cohortes de  
hipertensos: NHANES (EE. UU.), UK Biobank (Reino Unido) y Shanghai Pudong (China). En este estudio  
también se trató de comprobar que los marcadores inflamatorios, como el índice de respuesta  
inflamatoria sistémica (SIRI) y la hsCRP, actúan como mediadores parciales en la relación entre los  
índices de IR y los eventos de CVD/mortalidad. Los resultados mostraron asociaciones significativas  
con ECV y mortalidad. En UK Biobank, SIRI medió entre el 0.32% y el 6.93% de la relación entre los  
índices de IR y eventos como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y mortalidad. La hsCRP  
mostró un efecto mediador más fuerte, con proporciones de mediación que oscilaron entre el 3.23% y  
el 31.91% en las tres cohortes, destacando su papel más significativo en comparación con SIRI. Estos  
datos sugieren que la inflamación sistémica, exacerbada por la IR en la obesidad, contribuye  
significativamente al riesgo cardiovascular.  
Posibles estrategias para el control de los mecanismos inflamatorios en la obesidad  
Las intervenciones dirigidas a reducir la inflamación y el peso corporal, como las terapias hormonales  
estimuladas por nutrientes (NuSH), han mostrado un impacto significativo en la mitigación del riesgo  
cardiovascular. Gilbert et al. (2025) destacan que medicamentos como agonistas del receptor de GLP-  
1 como liraglutida (1.8 mg) y semaglutida (0.5 mg) reducen los eventos cardiovasculares adversos  
mayores (MACE) en pacientes con diabetes tipo 2 y alto riesgo cardiovascular o ECV establecida. En  
el ensayo LEADER, liraglutida redujo los MACE en un 0.3% (IC 95%: 0.07-0.5) en una población con un  
BMI promedio de 32.3 kg/m², mientras que en el ensayo SUSTAIN-6, semaglutida mostró una reducción  
similar (0.3%, IC 95%: 0.06-0.5) en pacientes con un BMI promedio de 33.1 kg/m². Estas terapias  
disminuyen hsCRP y promueven la pérdida de peso, mitigando la carga inflamatoria. (Gilbert et al.,  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 540.  
2025). Además, las NuSH mejoran parámetros metabólicos, como el índice TyG y TyG-WHTR, que están  
asociados con un mayor riesgo de ECV (Huang et al., 2025).  
Tabla 4  
Resultados cardiovasculares de los medicamentos NuSH contra la obesidad aprobados por la FDA  
Fuente: Gilbert et al. 2025 (American College of Cardiology)  
Engin (2024) señala que la capsaicina, un compuesto bioactivo derivado de los chiles, emerge como  
una intervención prometedora para mitigar la inflamación asociada a la obesidad. Esta promueve la  
producción de ácidos grasos de cadena corta (como el butirato) por la microbiota intestinal, lo que  
fortalece la barrera intestinal y reduce la translocación de endotoxinas, disminuyendo la inflamación  
sistémica. Estudios preclínicos y clínicos han demostrado que la capsaicina mejora la glucosa en  
ayunas, la sensibilidad a la insulina y reduce los niveles de hsCRP, SIRI y citoquinas proinflamatorias,  
lo que sugiere un potencial preventivo contra la ECV. Además, la capsaicina inhibe la acumulación de  
macrófagos M1 en el tejido adiposo, reduciendo la formación de CLS alrededor de adipocitos  
necróticos. Sin embargo, Engin (2024) advierte que la supresión de la inflamación del tejido adiposo  
con fármacos antiinflamatorios no es una solución racional, ya que puede paradójicamente promover  
la resistencia a la insulina, a pesar de los beneficios en la reducción de peso.  
DISCUSIÓN  
Los hallazgos revelan que biomarcadores como hsCRP, SIRI, TNF-α, IL-6, IL-1β, MCP-1 y PAI-1, junto  
con índices de IR, son herramientas predictivas clave en la ECV asociada a la obesidad. Más allá de la  
acumulación de grasa corporal, el tipo y la distribución del tejido adiposo (particularmente el visceral)  
determinan en gran medida la intensidad de la respuesta y contribuyen directamente a fenómenos  
como la disfunción endotelial, la aterosclerosis y eventos cardiovasculares mayores, incluso en  
individuos sin factores de riesgo clásicos aparentes. Además, las terapias NuSH (como los agonistas  
del receptor GLP-1) y la capsaicina ofrecen enfoques prometedores para mitigar la inflamación,  
pudiendo intervenir favorablemente sobre esta inflamación reduciendo no solo el peso corporal, sino  
también los niveles de inflamación sistémica y, con ello, el riesgo cardiovascular. Aun así, las barreras  
de acceso a NuSH y la necesidad de estudios adicionales sobre capsaicina limitan su aplicación clínica.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 541.  
Una limitación importante de esta revisión es la escasez de estudios recientes que traten de manera  
directa y conjunta los marcadores inflamatorios y su asociación con la obesidad y la ECV en grupos  
latinoamericanos, especialmente en México. Asimismo, dado que es una revisión bibliográfica, los  
resultados están condicionados por la calidad y la variabilidad de los estudios elegidos, lo que puede  
afectar la generalización de las conclusiones. El acceso restringido a ciertas bases de datos y el tiempo  
invertido en la recopilación de la información también constituyeron limitaciones metodológicas.  
CONCLUSIÓN  
Este enfoque integrado que vincula metabolismo, inmunidad e inflamación, propone una visión más  
compleja pero también más precisa de la obesidad como enfermedad. Implica que el tratamiento  
efectivo debe contemplar más que la pérdida de peso: debe incluir el monitoreo y modulación de los  
procesos inflamatorios subyacentes para reducir efectivamente las complicaciones cardiovasculares.  
Esta perspectiva también plantea un desafío para los sistemas de salud, que deberán adaptar sus  
estrategias preventivas y clínicas, incorporando biomarcadores inflamatorios y terapias innovadoras  
en el abordaje de la obesidad.  
Finalmente, aunque los avances en el conocimiento de los mecanismos inflamatorios vinculados a la  
obesidad han sido sustanciales, persisten interrogantes sobre las vías moleculares exactas, las  
diferencias por sexo, edad o etnicidad, y la efectividad real de ciertas intervenciones en poblaciones  
diversas. Por ello, se requiere continuar la investigación para traducir este conocimiento en políticas  
públicas eficaces, accesibles y adaptadas a contextos de alta carga de obesidad.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 542.  
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 544.