Nota: Síntesis basada en guías de NAC y revisión de factores de riesgo (Metlay et al., 2019; Torres et
al., 2021).
Aspiración, salud oral y prevención en entornos de cuidado
En adultos mayores, la aspiración (macro o microaspiración) es un mecanismo frecuente asociado a
neumonía, particularmente en presencia de disfagia, deterioro neurológico, sedación o fragilidad. La
prevención incluye tamizaje de disfagia, recomendaciones de alimentación segura, posicionamiento
durante la ingesta, evaluación fonoaudiológica cuando esté disponible, y cuidado oral. La higiene oral
reduce la carga bacteriana orofaríngea y potencialmente disminuye neumonía asociada a aspiración,
siendo especialmente relevante en entornos de larga estancia.
Medidas comunitarias: higiene respiratoria y ventilación
La prevención comunitaria de IRB incluye medidas de higiene respiratoria (lavado de manos, etiqueta
de tos, aislamiento relativo cuando hay síntomas), y ventilación de espacios cerrados para reducir
transmisión de virus respiratorios. La OMS resalta que la mayor parte de muertes por infecciones
respiratorias proviene de infecciones respiratorias bajas, por lo que medidas poblacionales para
disminuir transmisión y vulnerabilidad son relevantes (WHO, 2026).
Prevención secundaria y terciaria
Prevención secundaria: detección temprana en grupos de riesgo
La prevención secundaria busca evitar progresión a NAC grave mediante reconocimiento temprano de
síntomas, especialmente en población de alto riesgo. En adultos mayores, la neumonía puede
manifestarse con confusión, somnolencia, deterioro funcional o empeoramiento de comorbilidades,
sin fiebre marcada. La educación a pacientes y cuidadores, junto con protocolos de identificación
clinica facilita la consulta oportuna y reduce retrasos diagnósticos.
En atención primaria, se sugiere incorporar preguntas sistemáticas de signos de alarma (disnea, dolor
torácico, fiebre persistente, confusión, hipotensión, saturación baja) y mecanismos de seguimiento
(llamada/teleconsulta) para pacientes frágiles, con el fin de detectar deterioro clínico temprano.
Prevención terciaria: post alta, rehabilitación y reducción de rehospitalizaciones
Luego de un episodio de NAC, se incrementa el riesgo de rehospitalización y declive funcional. Un plan
post alto debe incluir: (a) revisión y actualización de esquemas vacunales, (b) optimización de
comorbilidades, (c) evaluación de fragilidad y necesidad de rehabilitación, (d) educación sobre
adherencia terapéutica y autocuidado, y (e) coordinación con familia/cuidadores. La prevención
terciaria también integra el uso racional de antimicrobianos (antimicrobial stewardship) para disminuir
resistencia, eventos adversos y costos (Metlay et al., 2019).
Costa Rica: integración del paquete preventivo en atención primaria y vigilancia
Los datos nacionales de mortalidad y vigilancia son indispensables para priorizar la prevención. Los
informes del INEC (2023–2024) permiten monitorear tendencias en causas respiratorias que incluyen
influenza y neumonía (INEC, 2024, 2025). Por su parte, el Ministerio de Salud describe en perfiles
epidemiológicos el fortalecimiento de vigilancia de infecciones respiratorias, información útil para
anticipar estacionalidad y orientar campañas (Ministerio de Salud, 2024).
La CCSS ha subrayado el potencial de prevención para evitar hospitalizaciones por condiciones
evitables, lo cual incluye acciones preventivas en adultos mayores con vulnerabilidad aumentada
(CCSS, 2025). Desde una perspectiva operativa, la integración del paquete preventivo puede realizarse
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 849.