Clasificación de perfiles de competencias blandas en  
estudiantes universitarios de primer ingreso en educación  
superior  
Classification of soft skills competency profiles in first-year higher  
education students  
Consuelo Felix Gil1  
Universidad Estatal de Sonora  
Hermosillo, Sonora México  
Sergio Samuel Espinosa Guillén  
Universidad Estatal de Sonora  
Hermosillo, Sonora México  
Antonia Valenzuela Sandoval  
https://orcid.org/0000-0003-2181-441X  
Universidad Estatal de Sonora  
Hermosillo, Sonora México  
Bethania Irelia Meza López  
Universidad Estatal de Sonora  
Hermosillo, Sonora México  
Artículo recibido: 22 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 30 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El desarrollo de competencias blandas constituye un elemento fundamental para la adaptación  
académica y social durante la transición hacia la educación superior. La presente investigación tuvo  
como objetivo identificar tipologías de estudiantes de nuevo ingreso a partir de sus perfiles de  
competencias blandas mediante un análisis de agrupamiento. Se empleó un enfoque cuantitativo, de  
alcance descriptivo exploratorio y diseño transversal, utilizando una muestra de 389 estudiantes de  
programas económico-administrativos de una universidad pública del noroeste de México. La  
información fue recolectada mediante un cuestionario tipo Likert integrado por 20 ítems agrupados  
en  
cinco  
dimensiones:  
comunicación,  
trabajo  
en  
equipo,  
adaptabilidad  
al  
cambio,  
responsabilidad/autonomía y empatía/relaciones interpersonales. Previo al análisis, se calcularon  
puntuaciones promedio por dimensión y se estandarizaron los datos. Posteriormente, se aplicó un  
análisis de conglomerados para identificar perfiles competenciales homogéneos entre los  
estudiantes. Los resultados evidenciaron la existencia de tipologías diferenciadas caracterizadas  
por distintos niveles de desarrollo socioemocional, mostrando que las competencias blandas no se  
1 Autor de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 824.  
distribuyen de manera uniforme en la población estudiantil. Los hallazgos sugieren la necesidad de  
diseñar estrategias formativas diferenciadas que atiendan las particularidades de cada perfil,  
contribuyendo al fortalecimiento de la permanencia, la adaptación universitaria y la formación  
integral. Esta investigación aporta evidencia empírica sobre la segmentación competencial en  
educación superior y propone una base analítica para el diseño de intervenciones educativas  
orientadas al desarrollo de habilidades socioemocionales desde el ingreso universitario.  
Palabras clave: competencias blandas, educación superior, análisis de conglomerados,  
tipologías estudiantiles, adaptación universitaria, habilidades socioemocionales  
Abstract  
Soft skills development plays a critical role in students’ academic and social adjustment during the  
transition to higher education. This study aimed to identify typologies of first-year university students  
based on their soft skills profiles using a cluster analysis approach. A quantitative, descriptive–  
exploratory, cross-sectional design was conducted with a sample of 389 students enrolled in  
business-related undergraduate programs at a public university in northwestern Mexico. Data were  
collected through  
communication,  
a
20-item Likert-scale questionnaire structured into five dimensions:  
teamwork, adaptability to change, responsibility/autonomy, and  
empathy/interpersonal relationships. Dimension scores were averaged and standardized prior to  
analysis. Cluster analysis was then performed to identify homogeneous competence-based student  
profiles. Results revealed differentiated typologies characterized by distinct socioemotional  
development levels, demonstrating that soft skills are not uniformly distributed among incoming  
students. Findings highlight the importance of designing differentiated educational strategies  
tailored to specific competence profiles in order to enhance academic adjustment, student retention,  
and comprehensive development. This study provides empirical evidence on competence-based  
segmentation in higher education and offers an analytical foundation for targeted interventions  
aimed at strengthening socioemotional skills from university entry.  
Keywords: soft skills, higher education, cluster analysis, student typologies, university  
adjustment, socioemotional skills  
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Cómo citar: Felix Gil, C., Espinosa Guillén, S. S., Valenzuela Sandoval, A., & Meza López, B. I. (2026).  
Clasificación de perfiles de competencias blandas en estudiantes universitarios de primer ingreso en  
educación superior. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 824  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 825.  
INTRODUCCIÓN  
Durante las últimas décadas, la educación superior ha experimentado una transformación  
significativa impulsada por la globalización, la digitalización y la creciente complejidad del mercado  
laboral, lo que ha desplazado el énfasis exclusivo en el conocimiento técnico hacia el desarrollo  
integral de competencias transversales. En este contexto, las competencias blandas también  
denominadas habilidades socioemocionales o competencias transferibles se han consolidado como  
un componente esencial para la formación universitaria contemporánea, debido a su relación directa  
con la adaptación académica, la empleabilidad y el desempeño profesional sostenible (Succi &  
Canovi, 2020).  
Organismos internacionales han señalado que las habilidades interpersonales, la comunicación  
efectiva, la colaboración, la adaptabilidad y la autorregulación constituyen competencias críticas para  
enfrentar entornos laborales caracterizados por la incertidumbre y el cambio constante (World  
Economic Forum, 2023). De manera complementaria, la Organización para la Cooperación y el  
Desarrollo Económicos (OECD, 2021) destaca que las habilidades socioemocionales influyen no solo  
en resultados laborales futuros, sino también en el bienestar personal, la permanencia educativa y la  
capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.  
El ingreso a la universidad representa una etapa particularmente sensible dentro de la trayectoria  
educativa, ya que implica procesos simultáneos de adaptación académica, social y emocional.  
Investigaciones recientes evidencian que los estudiantes con mayores niveles de competencias  
blandas presentan mejores indicadores de integración institucional, autorregulación del aprendizaje y  
compromiso académico (Credé & Niehorster, 2022). En contraste, déficits en habilidades  
socioemocionales pueden incrementar el riesgo de deserción temprana y dificultades de ajuste  
durante los primeros semestres universitarios.  
A pesar del creciente reconocimiento de estas competencias, gran parte de la investigación en  
educación superior continúa abordándolas desde enfoques descriptivos basados en promedios  
generales, lo cual limita la comprensión de la heterogeneidad estudiantil. Estudios recientes sugieren  
que las competencias blandas no se distribuyen de manera uniforme, sino que configuran perfiles  
diferenciados influenciados por experiencias educativas previas, contextos socioculturales y  
trayectorias personales (Cinque, 2020; Heckman & Kautz, 2021). Esta diversidad plantea la necesidad  
de adoptar metodologías analíticas que permitan identificar patrones latentes dentro de las  
poblaciones estudiantiles.  
En este sentido, el uso de técnicas multivariadas como el análisis de conglomerados ha emergido  
como una estrategia metodológica relevante para clasificar individuos según configuraciones  
compartidas de habilidades y comportamientos. Investigaciones recientes en educación superior han  
demostrado que la identificación de tipologías estudiantiles facilita el diseño de intervenciones  
pedagógicas diferenciadas y fortalece los modelos de aprendizaje centrado en el estudiante  
(González-Romá et al., 2021). No obstante, en el contexto latinoamericano aún existe escasa  
evidencia empírica que explore la segmentación competencial desde el ingreso universitario.  
El instrumento utilizado corresponde a un cuestionario tipo Likert diseñado para evaluar la  
percepción del nivel de desarrollo de competencias blandas en estudiantes universitarios. Este tipo  
de medición se fundamenta en la teoría de competencias, la cual concibe las habilidades  
socioemocionales como conjuntos integrados de comportamientos observables susceptibles de  
evaluación mediante autopercepción (Spencer & Spencer, 1993).  
Por ello, el presente estudio tiene como objetivo identificar tipologías de estudiantes de nuevo  
ingreso a partir de sus perfiles de competencias blandas mediante un análisis de conglomerados,  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 826.  
contribuyendo a ampliar la comprensión de la diversidad socioemocional en educación superior y  
proporcionando evidencia empírica para el diseño de estrategias formativas orientadas al desarrollo  
integral del estudiantado.  
METODOLOGÍA  
El estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con alcance descriptivo-exploratorio y diseño no  
experimental de corte transversal. Este diseño permitió analizar las competencias blandas presentes  
en estudiantes universitarios de primer ingreso en un momento específico, con el propósito de  
identificar patrones diferenciados en la configuración de dichas competencias. El enfoque  
cuantitativo resulta pertinente para la medición y análisis de variables socioemocionales mediante  
instrumentos estandarizados, facilitando la clasificación de perfiles competenciales dentro de la  
población estudiada (Hair et al., 2022).  
La población de estudio estuvo conformada por estudiantes de nuevo ingreso inscritos en programas  
del área económico-administrativa de una universidad pública del noroeste de México durante el ciclo  
académico correspondiente. Se trabajó con una muestra de 389 estudiantes, seleccionados mediante  
muestreo no probabilístico por conveniencia, considerando la disponibilidad y participación voluntaria  
del alumnado al inicio de su trayectoria universitaria.  
Los participantes representaron la totalidad de grupos de primer semestre, lo que permitió obtener  
una visión amplia del perfil competencial inicial del estudiantado.  
Para la recolección de información se utilizó un cuestionario tipo Likert diseñado para evaluar la  
percepción del nivel de desarrollo de competencias blandas en estudiantes universitarios. El  
instrumento se fundamenta en la teoría de competencias, la cual concibe las habilidades  
socioemocionales como conjuntos integrados de comportamientos observables susceptibles de  
evaluación mediante autopercepción (Spencer & Spencer, 1993).  
El cuestionario estuvo integrado por 20 ítems, organizados en cinco dimensiones:  
Comunicación  
Trabajo en equipo  
Adaptabilidad al cambio  
Responsabilidad y autonomía  
Empatía y relaciones interpersonales  
Las respuestas se registraron mediante una escala Likert de cinco puntos, donde 1 correspondió a  
“totalmente en desacuerdo” y 5 a “totalmente de acuerdo”.  
La consistencia interna del instrumento fue evaluada mediante el coeficiente alfa de Cronbach,  
obteniéndose un valor global de α = 0.942, considerado excelente según los criterios establecidos en  
la literatura psicométrica, lo que indica una alta fiabilidad del instrumento de competencias blandas  
(DeVellis, 2017).  
Asimismo, las dimensiones presentaron niveles adecuados de coherencia interna, respaldando la  
estabilidad de las mediciones y la pertinencia del instrumento para su aplicación en contextos de  
educación superior.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 827.  
La aplicación del instrumento se realizó durante las primeras semanas del semestre académico,  
previo consentimiento informado de los participantes y garantizando la confidencialidad y anonimato  
de la información. El cuestionario fue administrado en formato digital dentro de actividades  
institucionales de diagnóstico académico, con fines exclusivamente investigativos.  
Posteriormente, la base de datos fue depurada para eliminar registros incompletos y asegurar la  
calidad de la información antes del análisis estadístico.  
El análisis estadístico se realizó en varias etapas. En primer lugar, se calcularon estadísticas  
descriptivas para cada dimensión del instrumento mediante promedios y desviaciones estándar.  
Posteriormente, se obtuvieron puntuaciones medias por dimensión y los datos fueron estandarizados  
con el fin de garantizar comparabilidad entre variables.  
Con base en estas puntuaciones se procedió a la clasificación de perfiles de competencias blandas,  
empleando técnicas de análisis multivariado orientadas a identificar grupos de estudiantes con  
configuraciones competenciales similares. Este procedimiento permitió reconocer patrones  
diferenciados dentro de la muestra, maximizando la similitud interna entre casos y la diferenciación  
entre perfiles (Hair et al., 2022).  
Finalmente, los perfiles identificados fueron caracterizados mediante el análisis comparativo de sus  
niveles promedio en cada dimensión de competencias blandas.  
DESARROLLO  
Las competencias blandas comprenden un conjunto de habilidades no cognitivas relacionadas con la  
interacción social, la regulación emocional y la adaptación conductual en contextos complejos. A  
diferencia de las habilidades técnicas, estas competencias son transferibles entre distintos  
escenarios y favorecen el desempeño efectivo en entornos colaborativos (Robles, 2012; Succi &  
Canovi, 2020). Investigaciones recientes han reforzado la idea de que dichas habilidades constituyen  
predictores significativos del éxito profesional y del desarrollo personal a largo plazo (Heckman &  
Kautz, 2021).  
Desde una perspectiva educativa, las competencias blandas se vinculan con enfoques  
socioconstructivistas que consideran el aprendizaje como un proceso social mediado por la  
interacción y la experiencia compartida. En este sentido, habilidades como la comunicación, la  
empatía y el trabajo en equipo facilitan la construcción colectiva del conocimiento y el desarrollo de  
pensamiento crítico (Cinque, 2020).  
Asimismo, estudios internacionales han demostrado que los empleadores valoran cada vez más  
estas competencias por encima de ciertas habilidades técnicas específicas, debido a su impacto en  
la innovación, el liderazgo y la resolución de problemas complejos (World Economic Forum, 2023).  
La transición del nivel medio superior a la universidad implica un cambio significativo en las  
demandas académicas y sociales. Durante esta etapa, los estudiantes deben desarrollar autonomía,  
gestión del tiempo, habilidades comunicativas y resiliencia emocional para afrontar nuevas  
responsabilidades (Credé & Niehorster, 2022). Diversos estudios longitudinales han evidenciado que  
las habilidades socioemocionales funcionan como factores protectores que favorecen la  
permanencia estudiantil y reducen el abandono temprano (OECD, 2021).  
Además, investigaciones recientes en psicología educativa muestran que el desarrollo temprano de  
competencias blandas se asocia con mayores niveles de motivación intrínseca y compromiso  
académico, lo que repercute positivamente en el rendimiento y la satisfacción universitaria (Durlak et  
al., 2022).  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 828.  
El reconocimiento de la diversidad estudiantil ha impulsado el uso de metodologías estadísticas  
orientadas a identificar perfiles diferenciados dentro de poblaciones educativas. El análisis de  
conglomerados permite agrupar individuos con características similares maximizando la  
homogeneidad interna y la heterogeneidad entre grupos (Hair et al., 2022). Esta técnica ha sido  
ampliamente utilizada en estudios recientes para analizar estilos de aprendizaje, motivación  
académica y competencias socioemocionales.  
La identificación de tipologías competenciales permite superar enfoques generalistas basados en  
promedios, ofreciendo una comprensión más precisa de las necesidades formativas del  
estudiantado. Estudios recientes han demostrado que la segmentación basada en habilidades  
socioemocionales facilita la implementación de estrategias pedagógicas diferenciadas y contribuye  
al diseño de modelos educativos inclusivos centrados en el estudiante (González-Romá et al., 2021).  
Desde esta perspectiva, analizar perfiles de competencias blandas desde el ingreso universitario  
permite generar evidencia empírica relevante para orientar políticas institucionales, programas de  
acompañamiento académico y estrategias de formación integral.  
RESULTADOS  
El instrumento mostró excelente consistencia interna para la medición global de competencias  
blandas (α = 0.942), lo cual sugiere alta homogeneidad entre ítems y estabilidad en la medición del  
constructo. A nivel dimensional, los coeficientes alfa también fueron adecuados a muy buenos:  
Comunicación (α  
Responsabilidad/autonomía (α  
respaldando la confiabilidad de cada subescala (DeVellis, 2017).  
=
0.742), Trabajo en equipo (α  
=
0.788), Adaptabilidad (α  
=
=
0.792),  
0.829),  
=
0.843) Empatía/relaciones interpersonales (α  
y
En términos globales, el estudiantado reportó un nivel alto-moderado de competencias blandas, con  
un promedio general de M = 4.02 y DE = 0.62 (escala de 1 a 5; valores altos reflejan mayor desarrollo  
percibido). Este hallazgo sugiere que, al ingreso universitario, la cohorte presenta una base  
socioemocional favorable, aunque con variabilidad entre dimensiones.  
Por dimensiones, se observó el siguiente patrón de promedios M(media) ± DE(desviación estándar):  
Empatía y relaciones interpersonales: 4.19 ± 0.69  
Trabajo en equipo: 4.04 ± 0.69  
Responsabilidad y autonomía: 4.03 ± 0.74  
Comunicación: 3.96 ± 0.68  
Adaptabilidad al cambio: 3.87 ± 0.73  
El mayor puntaje se concentró en la dimensión relacional (empatía), mientras que la adaptabilidad y  
la comunicación mostraron valores relativamente menores, sugiriendo áreas prioritarias de  
fortalecimiento durante la transición a educación superior.  
A nivel de reactivos, las fortalezas más consistentes se asociaron con comportamientos prosociales,  
autorregulación interpersonal y convivencia respetuosa. Los ítems con mayores promedios fueron:  
mantener relaciones respetuosas y positivas (M = 4.34), tomar decisiones propias cuando es  
necesario (M = 4.33), evitar juzgar sin conocer la situación (M = 4.28), aprender de errores para  
mejorar (M = 4.22) y usar lenguaje claro y respetuoso (M = 4.22).  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 829.  
En contraste, las áreas con menor desarrollo percibido se concentraron en competencias vinculadas  
con exposición social y tolerancia a escenarios inciertos: sentirse cómodo/a en entornos cambiantes  
(M = 3.50), sentirse cómodo/a expresando ideas en público (M = 3.57), entregar tareas a tiempo sin  
recordatorios (M = 3.67), mantener la calma ante situaciones inesperadas (M = 3.83) y pedir  
aclaraciones cuando no se entiende algo (M = 3.89). Este patrón sugiere que la cohorte presenta un  
perfil relacional positivo, pero con oportunidades de mejora en comunicación oral pública,  
autorregulación emocional ante lo inesperado y hábitos de autonomía académica.  
Con el propósito de analizar la heterogeneidad del estudiantado, se realizó la clasificación de perfiles  
a partir de las puntuaciones promedio por dimensión (comunicación, trabajo en equipo, adaptabilidad,  
responsabilidad/autonomía y empatía). Los resultados mostraron tres perfiles diferenciados, lo que  
confirma que las competencias blandas no se distribuyen de manera uniforme en el grupo de nuevo  
ingreso.  
Perfil 1: Alto-integral (n = 164; 42.2%)  
Este perfil presentó niveles altos en todas las dimensiones (M global = 4.50; DE = 0.26). Las medias  
dimensionales oscilaron aproximadamente entre 4.36 y 4.64, reflejando un estudiantado con alta  
autopercepción de competencias relacionales, autorregulación y capacidad adaptativa.  
Perfil 2: Moderado en desarrollo (n = 215; 55.3%)  
Fue el perfil mayoritario, con un nivel global alto-moderado (M global = 3.77; DE = 0.29). Sus medias  
por dimensión se ubicaron aproximadamente entre 3.60 y 3.97, sugiriendo competencias funcionales,  
pero con margen amplio de fortalecimiento, especialmente en adaptabilidad y comunicación.  
Perfil 3: Vulnerable (n = 10; 2.6%)  
Se identificó un grupo reducido con puntajes consistentemente bajos (M global = 1.45; DE = 0.42),  
con medias dimensionales cercanas a 1.231.68. Este perfil constituye un segmento crítico para la  
atención institucional, al concentrar mayores riesgos potenciales de dificultades de adaptación  
académica y socioemocional durante el primer año.  
Los resultados confirman que el estudiantado de primer ingreso presenta, en promedio, un nivel alto-  
moderado de competencias blandas, con una fortaleza marcada en empatía y relaciones  
interpersonales. Este hallazgo es consistente con la literatura que destaca el papel de las habilidades  
socioemocionales como recursos clave para la convivencia, el trabajo colaborativo y la integración  
social en ambientes universitarios (OECD, 2021; Succi & Canovi, 2020). Desde una perspectiva de  
empleabilidad, contar con bases sólidas en competencias relacionales también se alinea con la  
creciente demanda de habilidades transferibles asociadas con colaboración, comunicación y  
adaptación en contextos profesionales dinámicos (World Economic Forum, 2023).  
No obstante, la dimensión de adaptabilidad y ciertos reactivos vinculados con exposición social  
(expresar ideas en público) y regulación ante situaciones imprevistas (mantener la calma) mostraron  
niveles relativamente menores. Esto sugiere que, aunque el estudiantado percibe fortalezas en  
convivencia y trato interpersonal, existen retos típicos de la transición hacia escenarios universitarios  
más complejos y menos estructurados, donde se exige mayor autonomía, tolerancia a la  
incertidumbre y habilidades comunicativas orales (Cinque, 2020). En términos formativos, este patrón  
puede interpretarse como una oportunidad para integrar experiencias didácticas tempranas que  
desarrollen comunicación pública, participación activa, y estrategias de afrontamiento ante la  
novedad académica.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 830.  
El aporte central del estudio se ubica en la clasificación de perfiles. Identificar tres grupos  
diferenciados alto-integral, moderado en desarrollo y vulnerable aporta evidencia empírica de que las  
competencias blandas se configuran en patrones heterogéneos desde el ingreso universitario. Este  
hallazgo es relevante porque los análisis basados únicamente en promedios institucionales tienden a  
ocultar la diversidad interna del estudiantado, limitando la toma de decisiones educativas. La  
segmentación por perfiles facilita una lógica de intervención diferenciada: mientras el grupo alto-  
integral puede beneficiarse de retos formativos avanzados (liderazgo colaborativo, proyectos  
interdisciplinarios), el grupo moderado requiere fortalecimiento sistemático en áreas específicas, y el  
perfil vulnerable necesita atención prioritaria y acompañamiento intensivo desde el inicio.  
En términos de implicaciones institucionales, estos resultados respaldan la necesidad de diseñar  
estrategias de formación integral basadas en diagnóstico: (a) módulos iniciales de comunicación  
oral, argumentación y presentación pública; (b) actividades de aprendizaje activo que tensionen la  
adaptabilidad y el afrontamiento de problemas auténticos; y (c) esquemas de tutoría académica y  
socioemocional focalizados para el perfil vulnerable, considerando que la evidencia internacional  
vincula habilidades socioemocionales con bienestar, permanencia y trayectorias educativas más  
estables (OECD, 2021; Heckman & Kautz, 2021). Además, la identificación temprana de perfiles  
permite orientar programas de acompañamiento con criterios más precisos y eficientes, evitando  
intervenciones uniformes para necesidades diversas.  
Finalmente, el estudio fortalece la investigación sobre competencias blandas en educación superior  
mexicana al combinar una muestra amplia (N = 389), alta confiabilidad del instrumento y una  
aproximación analítica orientada a perfiles, contribuyendo a una comprensión más fina de la  
diversidad competencial al ingreso universitario. Como limitaciones, debe considerarse el diseño  
transversal y el uso de autopercepción, por lo que futuras investigaciones podrían complementar con  
medidas longitudinales (seguimiento del primer año) y variables académicas (rendimiento,  
permanencia) para evaluar el valor predictivo de los perfiles identificados.  
CONCLUSIONES  
El presente estudio permitió clasificar perfiles de competencias blandas en estudiantes universitarios  
de primer ingreso, evidenciando que el desarrollo socioemocional del estudiantado no se presenta de  
manera homogénea al inicio de la trayectoria en educación superior. A partir del análisis realizado, se  
identificaron tres perfiles diferenciados que reflejan distintos niveles de desarrollo competencial,  
confirmando la existencia de diversidad socioemocional dentro de una misma cohorte académica.  
Los resultados muestran que la mayoría del estudiantado se ubica en un perfil de desarrollo  
moderado, caracterizado por competencias funcionales en proceso de consolidación. Este hallazgo  
sugiere que el ingreso universitario representa una etapa formativa clave para fortalecer habilidades  
relacionadas con la comunicación, la adaptabilidad y la autonomía académica. Asimismo, la  
presencia de un perfil con niveles elevados de competencias blandas evidencia que algunos  
estudiantes ingresan con un capital socioemocional previamente desarrollado, lo cual puede  
favorecer procesos de liderazgo, colaboración y participación activa en entornos educativos  
complejos.  
Por otra parte, la identificación de un grupo minoritario con niveles bajos de competencias blandas  
constituye un hallazgo relevante desde la perspectiva institucional, ya que pone de manifiesto la  
necesidad de implementar estrategias tempranas de acompañamiento académico y socioemocional.  
La detección oportuna de estos perfiles permite orientar intervenciones diferenciadas que  
contribuyan a mejorar la adaptación universitaria y prevenir posibles dificultades asociadas al  
desempeño académico y la permanencia estudiantil.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 831.  
En términos educativos, los resultados respaldan la importancia de incorporar el diagnóstico de  
competencias blandas como herramienta estratégica para el diseño curricular y la planeación de  
programas de formación integral. La clasificación de perfiles aporta evidencia empírica que permite  
transitar de modelos educativos homogéneos hacia enfoques pedagógicos más personalizados,  
alineados con perspectivas contemporáneas centradas en el estudiante y el desarrollo de habilidades  
para la vida.  
Desde el punto de vista científico, el estudio contribuye a la literatura sobre competencias blandas en  
educación superior al integrar un instrumento confiable, una muestra amplia y un enfoque analítico  
orientado a la identificación de perfiles competenciales. Este enfoque permite ampliar la  
comprensión del desarrollo socioemocional en contextos universitarios latinoamericanos y aporta  
bases para futuras investigaciones orientadas a analizar la evolución longitudinal de estas  
competencias y su relación con variables académicas como rendimiento, bienestar y permanencia.  
Finalmente, se recomienda que investigaciones posteriores incorporen diseños longitudinales que  
permitan evaluar la evolución de los perfiles identificados a lo largo de la trayectoria universitaria, así  
como la inclusión de indicadores objetivos de desempeño académico que fortalezcan la  
comprensión del papel predictivo de las competencias blandas en la formación profesional.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 832.  
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