Cáncer Colorrectal: factores de riesgo, lesiones premalignas y  
su seguimiento endoscópico  
Colorrectal Cancer: risk factors, premalignant lesions and endoscopic  
follow up  
Nicole Chavarría Naranjo  
Investigador Independiente  
San Jose – Costa Rica  
Carolina Guevara Camargo  
Investigador Independiente  
Guanacaste Costa Rica  
Priscila Guevara Camargo  
Investigador Independiente  
Guanacaste Costa Rica  
Javier Ramírez Fonseca  
Investigador Independiente  
San Jose – Costa Rica  
Diana Sofía Rodríguez Rodríguez  
Investigador Independiente  
San Jose – Costa Rica  
Artículo recibido: 22 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 30 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El cáncer colorrectal (CRR) corresponde a una de las neoplasias con mayor incidencia a nivel global.  
En los últimos años se ha observado un aumento en su diagnóstico en pacientes jóvenes,  
particularmente en menores de 45 años. La prevención primaria se basa en la identificación y control  
de factores de riesgo modificables y no modificables, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, las  
dietas ricas en carnes rojas y alimentos ultraprocesados, así como la presencia de síndromes  
genéticos predisponentes. Por su parte, la prevención secundaria se fundamenta en la  
implementación de métodos de tamizaje, entre los que destacan la prueba de sangre oculta en heces,  
la prueba inmunoquímica fecal, la rectosigmoidoscopia y la colonoscopia. Estas herramientas  
permiten la detección temprana de lesiones premalignas, principalmente pólipos colónicos. Los  
pólipos colónicos pueden clasificarse macroscópicamente según su tamaño y morfología mediante  
sistemas como las clasificaciones de París y Kudo, y microscópicamente en adenomas  
convencionales, lesiones serradas y lesiones hamartomatosas. Entre estas, los adenomas  
convencionales y los pólipos serrados sésiles poseen mayor relevancia clínica, ya que se estima que  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 910.  
aproximadamente el 70% y el 30% de los cánceres colorrectales se originan a partir de estas lesiones,  
respectivamente. La adecuada identificación y caracterización de los pólipos permite establecer  
estrategias de resección y vigilancia endoscópica basadas en guías internacionales, lo que favorece  
el diagnóstico y tratamiento oportunos, contribuyendo a reducir la progresión hacia carcinoma  
invasivo y la mortalidad asociada al cáncer colorrectal.  
Palabras clave: cáncer colorrectal, tamizaje, pólipos colónicos, seguimiento endoscópico  
Abstract  
Colorectal cancer is one of the neoplasms with the highest incidence and mortality worldwide. In  
recent years, there has been an increase in its diagnosis especially among patients under the age of  
45. Primary prevention is based on the identification and control of both modifiable and non-modifiable  
risk factors, including smoking, alcohol consumption, diets rich in red meat and ultra-processed foods,  
as well as the presence of predisposing genetic syndromes. Secondary prevention relies on the  
implementation of screening methods such as the fecal occult blood test, fecal immunochemical test,  
sigmoidoscopy, and colonoscopy. These tools allow for the early detection of premalignant lesions,  
particularly colorectal polyps. Colorectal polyps can be classified macroscopically according to their  
size and morphology using systems such as the Paris and Kudo classifications, and microscopically  
into conventional adenomas, serrated lesions, and hamartomatous lesions. Among these,  
conventional adenomas and sessile serrated polyps are of greatest clinical relevance, as  
approximately 70% and 30% of colorectal cancers are estimated to originate from these lesions,  
respectively. The appropriate identification and characterization of colorectal polyps allow the  
implementation of resection strategies and endoscopic surveillance based on international guidelines.  
This approach facilitates early diagnosis and treatment, thereby reducing progression to invasive  
carcinoma and decreasing colorectal cancer-related mortality.  
Keywords: colorrectal cancer, screening, colonic polyps, endoscopic follow up  
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Cómo citar: Chavarría Naranjo, N., Guevara Camargo, C., Guevara Camargo, P., Ramírez Fonseca, J., &  
Rodríguez Rodríguez, D. S. (2026). Cáncer Colorrectal: factores de riesgo, lesiones premalignas y su  
seguimiento endoscópico. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2),  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 911.  
INTRODUCCIÓN  
El cáncer colorrectal (CCR), según datos de GLOBOCAN, constituye el tercer tipo de cáncer más  
frecuente a nivel mundial y la segunda causa de muerte por neoplasia, con aproximadamente 0.9  
millones de fallecimientos en el año 2020. Las tasas de mortalidad más elevadas se registran en  
Europa, Oceanía, Asia, América Latina y Norteamérica (Roshandel et al., 2024).  
En los últimos años se ha notado un cambio significativo en el componente epidemiológico de esta  
malignidad, en donde es más común el diagnóstico de ésta en pacientes menores de 45 años. Dicha  
presentación se ha llegado a conocer en la literatura como cáncer de colon de aparición temprana y se  
caracteriza por diagnosticarse en etapas más avanzadas y tener un comportamiento más agresivo  
(Roshandel et al., 2024; Taghikhan et al.,2025).  
Dados estos hallazgos epidemiológicos, resulta fundamental conocer y aplicar adecuadamente las  
estrategias de prevención primaria y secundaria. La prevención primaria se basa en el conocimiento y  
control de factores de riesgo asociados con el desarrollo de cáncer de colon. Por otro lado, la  
prevención secundaria se basa en la implementación de estrategias de tamizaje utilizando pruebas de  
laboratorio y endoscopia en poblaciones de riesgo; por ejemplo, el uso del análisis de sangre oculta en  
heces (Test de Guayaco), inmunohistoquímica fecal basada en sangre oculta en heces,  
sigmoidoscopia y colonoscopia; siendo esta el estándar de oro. Estos mecanismos permiten el  
reconocimiento temprano, tratamiento y seguimiento adecuado de lesiones premalignas como lo son  
los pólipos adenomatosos, hiperplásicos y sésiles (Roshandel et al., 2024). Este artículo pretende  
realizar una revisión bibliográfica actualizada y resumida sobre los factores de riesgo del cáncer  
colorrectal, sus lesiones premalignas y las recomendaciones de seguimiento endoscópico descritas  
por guías internacionales.  
METODOLOGÍA  
El presente trabajo corresponde a una revisión bibliográfica descriptiva de la literatura científica  
reciente sobre cáncer colorrectal, sus lesiones premalignas y el seguimiento endoscópico  
recomendado a nivel internacional. Se realizó una búsqueda sistemática en las bases de datos  
electrónicas como PubMed, SciELO, Google Scholar y ScienceDirect, incluyendo artículos publicados  
entre los años 2021 y 2026 tanto en inglés como en español. Dicha búsqueda se llevó a cabo durante  
los meses de enero y febrero del 2026 y utilizó como palabras claves cáncer colorrectal, tamizaje,  
pólipos colónicos, diagnóstico temprano y seguimiento endoscópico. Se incluyeron artículos de  
revisiones sistemáticas y metaanálisis, y se excluyeron reportes de caso.  
DESARROLLO  
Cáncer Colorrectal  
Epidemiología Cáncer Colorrectal  
El cáncer colorrectal representa el tercer tipo de cáncer más común a nivel mundial, después del cáncer  
de mama y de pulmón. Su incidencia se observa mayormente en los continentes de Europa, Oceanía,  
Asia, Norteamérica y Latinoamérica, con un incremento reciente en países como Brasil, Costa Rica,  
Colombia e India. Además, representa la segunda causa de muerte por cáncer a nivel mundial; de  
acuerdo con datos descritos por la GLOBOCAN y la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer  
o IARC por sus siglas en inglés. Se estima un número de 953,173 muertes con una tasa de mortalidad  
de 9.0 por cada 100,000 personas en el año 2020 (Roshandel et al., 2024).  
Recientemente, en los últimos años, el perfil demográfico del cáncer colorrectal ha experimentado una  
transformación notable, en donde se ha demostrado un incremento preocupante en diagnósticos antes  
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de los 45 años. Esta variante, denominada comúnmente como cáncer de colon de aparición temprana,  
tiende a manifestarse de forma más agresiva y suele detectarse en estadios clínicos avanzados en  
comparación con la población mayor; además suele presentarse en pacientes sin antecedentes  
familiares conocidos ni síndromes hereditarios identificables. De acuerdo con datos registrados por O’  
Connell entre los años 1973 a 1999 la incidencia en pacientes entre los 20-40 años aumentó un 17% y  
se espera que para el año 2030 aumente un 49.7%. Además, existen proyecciones sugieren que, si se  
mantiene dicha tendencia, esta neoplasia podría consolidarse como la principal causa de mortalidad  
por cáncer a nivel global para el año 2070. (Roshandel et al., 2024; Taghikhan et al.,2025).  
Factores de Riesgo  
La etiología del cáncer colorrectal es multifactorial, involucrando una compleja interacción entre  
factores genéticos o no modificables y hábitos de estilo de vida o factores modificables. Dentro de los  
factores de riesgo modificables se describe principalmente el consumo de alcohol > 50 gramos por  
día, tabaquismo prolonfado (entre mayor sea su duración y su consumo el riesgo aumenta),  
sedentarismo, dieta alta en carne roja y baja en fibra. La relación de dichos factores con el desarrollo  
de esta neoplasia se debe a que estas sustancias exponen a la mucosa intestinal a compuestos  
carcinogénicos como nitrosaminas, aminas heterocíclicas e hidrocarburos policíclicos aromáticos y  
factores de crecimiento como el IGF-1; los cuales inducen un microambiente proinflamatorio que  
favorece la proliferación celular desregulada y la carcinogénesis (Roshandel et al., 2024; Taghikhan et  
al.,2025).  
Por otro lado, los factores de riesgo no modificables corresponden a edad, sexo masculino,  
predisposiciones genéticas (Síndrome de Lynch, Poliposis adenomatosa familiar, Síndrome de Peutz-  
Jeghers, Síndrome de Li-Fraumeni y Poliposis asociada a MUTYH), antecedentes heredofamiliares,  
exposición previa a radiación pélvica y antecedentes personales de enfermedad intestinal inflamatoria,  
fibrosis cística, colecistectomía, enfermedad arterial coronaria, diabetes e infección por Helicobacter  
pylori. Es importante recalcar que, en el caso de las enfermedades intestinales inflamatorias, la colitis  
ulcerativa es la que presenta el mayor riesgo de transformación neoplásica; el cual aumenta  
paralelamente con el porcentaje de mucosa afectado (Roshandel et al., 2024; Taghikhan et al.,2025).  
Métodos de tamizaje  
El tamizaje para el cáncer colorrectal consiste en la implementación de estudios de gabinete, utilizados  
principalmente en primer nivel de atención, y endoscópicos; realizados en centros de tercer nivel, más  
especializados. Estas herramientas se implementan con la finalidad de diagnosticar y tratar la  
presencia de lesiones premalignas. Los métodos utilizados en la actualidad corresponden a: examen  
de sangre oculta en heces, inmunohistoquímica fecal, sigmoidoscopia y colonoscopia. La sangre  
oculta en heces o prueba de guayaco es el método más utilizado en la atención primaria, ya que es  
más económico y permite tener un resultado de manera más temprana. Sin embargo, presenta sus  
limitaciones ya que detecta tanto hemoglobina humana como no humana, lo que conlleva a posibles  
resultados falsos positivos. Los alimentos más relacionados con la presentación de resultados no  
confiables se encuentran el rabano, los nabos, carne poco cocida, pepinos, coliflor, melon, zanahorias  
y pepinos. Por otro lado, la inmunohistoquímica fecal basada en sangre oculta es una herramienta que  
permite la identificación únicamente de hemoglobina humana, por lo cual es mucho más específica  
como método de tamizaje, sin embargo, es más costosa y por ende menos utilizada en la atención  
primaria. Por último, los estudios endoscópicos como la sigmoidoscopia y la colonoscopia son los que  
presentan mayor porcentaje de diagnóstico certero de lesiones premalignas. La colonoscopia continúa  
siendo el estándar de oro debido a su capacidad diagnóstica y terapéutica ya que permite una  
visualización directa de las lesiones y su adecuada resección en el momento de identificación  
(Roshandel et al., 2024; Jacobsson et al., 2024).  
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De acuerdo con las guías de la Sociedad Americana de Cáncer y El Colegio Americano de  
Gastroenterología, se recomienda realizar el tamizaje entre los 45 75 años en personas con riesgo  
moderado, con pruebas de guayaco o de inmunohistoquímica fecal anuales, sigmoidoscopia cada 5  
años y colonoscopia cada 10 años. Ajustándose esta última de acuerdo con los antecedentes de cada  
paciente, por ejemplo, en pacientes con historia familiar de cáncer colorrectal se debe realizar cada 5  
años y en pacientes con poliposis adenomatosa familiar se recomienda colonoscopia anual a partir de  
los 10-12 años (Jacobsson et al., 2024).  
Pólipos Colónicos  
Se define como pólipo colónico toda proliferación de tejido mucoso y/o submucoso que protruye hacia  
la luz intestinal. Estos tienden a tener una presentación clínica asintomática, lo que conlleva a que  
exista una discordancia entre los síntomas y progresión de las lesiones. Debido a esto se debe prestar  
atención a factores de riesgo descritos para la formación de pólipos, los cuales son similares a  
aquellos para el desarrollo de neoplasia e incluyen: obesidad, tabaquismo, dieta alta en carnes rojas,  
dieta baja en frutas, verduras o fibra, sedentarismo, entre otros (Bateman, 2025; Maldonado et al.,  
2023). De acuerdo con estudios recientes, se estima que aproximadamente el 30-40% de la población  
presenta en algún momento de su vida un pólipo colónico antes de los 60 años de edad; con una  
prevalencia que aumenta paralelamente con la edad (Arias et al., 2023). Además, en los últimos años  
se ha documentado un aumento en la presentación de pólipos colónicos en pacientes entre los 40-49  
años de edad (Liu et al., 2023).  
Clasificación macroscópica  
Los pólipos colónicos, se clasifican de acuerdo con su tamaño en lesiones diminutas con un tamaño  
<5mm, pequeñas con un tamaño entre 6-9mm, medianas entre los 10-19mm, grandes mayor o iguales  
a 20mm y gigantes a aquellas con un tamaño mayor a los 30mm (Maldonado et al., 2023). Por otro  
lado, morfológicamente se catalogan utilizando sistemas como la clasificación de París, la de Kudo, la  
de la Endoscopia colorrectal internacional NBI (NICE) , la japonesa; entre otras, siendo las más  
utilizadas la de París y la de Kudo. La clasificación de París permite determinar características de la  
lesión en relación con la mucosa y submucosa clasificando a los pólipos en lesiones pediculadas (0-  
Ip), lesiones subpediculadas (0-Isp) y lesiones sésiles (0-Is). (Figura 1) (John Young et al., 2022).  
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Figura 1  
Clasificación de París para pólipos colónicos  
Fuente: Tomado de Clasificación de París, por Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires (ENDIBA),s.f.,  
Clasificación de Kudo  
Esta divide a las lesiones de acuerdo con los patrones encontrados en las criptas o “pitt patterns”,  
observados por medio de endoscopía con magnificación (Tabla 1). En esta clasificación, las criptas  
tipo I presentan una morfología redondeada, las tipo II muestran un patrón estrellado o papilar; ambos  
patrones se asocian con cambios benignos. Las criptas tipo III-s se caracterizan por ser pequeñas,  
redondeadas y tubulares, mientras que las tipo III-L corresponden a criptas tubulares de mayor tamaño,  
hallazgos que se relacionan con adenomas tubulares (TA). Por su parte, las criptas tipo IV presentan  
un patrón ramificado o similar a circunvoluciones, característico de los adenomas tubulovellosos (ATV)  
y las criptas tipo V son no estructuradas, asociadas con displasia de alto grado (DAG) o carcinoma  
(John Young et al., 2022).  
Tabla 1  
Clasificación de Kudo para pólipos colónicos  
Clasificación  
I: criptas redondeadas  
Esquema  
II: criptas estrelladas o papilares  
III-s: criptas tubulares o redondeadas pequeñas  
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III-L: criptas tubulares de mayor tamaño  
IV: criptas con patrón ramificado  
V: no estructuradas  
Fuente: Adaptado de: Mathews AA, Draganov PV, Yang D. Endoscopic management of colorectal  
polyps: From benign to malignant polyps. World J Gastrointest Endosc 2021; 13: 356-370  
Clasificación microscópica  
Asimismo, se clasifican microscópicamente como lesiones mucosas o submucosas y pólipos  
neoplásicos (adenomas o carcinomas con displasia) o no neoplásicos. Los pólipos mucosos  
corresponden a los adenomas convencionales (adenoma tubular, velloso o tubulovelloso), lesiones  
serradas (pólipos serrados sésiles o hiperplásicos) y lesiones hamartomatosas como los pólipos  
juveniles o el síndrome de Peutz-Jeghers. Las lesiones submucosas corresponden a: agregados  
linfoides, carcinoides, colitis quística profunda, fibroma, tumores estromales (GIST,) hemangiomas,  
lipomas, neumatosis quística intestinal o metástasis. (Bateman, 2025; Maldonado et al., 2023) Las  
lesiones adenomatosas convencionales y serradas sésiles representan la mayor importancia clínica,  
ya que de acuerdo con la secuencia descrita de adenoma a carcinoma el 70% y 30% de las neoplasias  
colónicas ocurren de estas lesiones respectivamente (Bateman, 2025). Es debido a estos datos  
epidemiológicos que la presente revisión describe únicamente a estos dos tipos de pólipos.  
Adenomas Convencionales  
Los adenomas convencionales son lesiones mucosas de características benignas que presentan algún  
grado de displasia, por lo que son consideradas como lesiones precancerosas. Estas se clasifican de  
acuerdo con su aspecto macroscópico y microscópico en: adenomas tubulares, vellosos y  
tubulovellosos. Sin embargo, es importante recalcar que su clasificación histológica depende del  
patrón predominante, ya que es común encontras lesiones polipodeas con patrones mixtos, por  
ejemplo características tubulares y vellosas al mismo tiempo. Los adenomas tubulares presentan un  
patrón histológico de glándulas ramificadas en patrón cerebriforme y usualmente son de tamaño más  
pequeño. Los adenomas vellosos tienen glándulas en forma de hojas largas con proyecciones "en  
forma de dedo”, son de tamaño más grande y se encuentran principalmente en el recto. Los adenomas  
tubulovellosos tienen características histológicas tanto tubulares como vellosas (Bateman, 2025).  
Se consideran como lesiones de alto riesgo todos aquellos adenomas que presenten un tamaño mayor  
o igual a 10mm, con displasia de alto grado en biopsia y patrón histológico velloso en >25%; estos  
requieren de un seguimiento a corto plazo. De acuerdo con la literatura e investigaciones recientes, la  
progresión de adenomas colónicos a cáncer colorrectal se ve influenciada por factores como:  
obesidad, edad, tabaquismo, diabetes mellitus tipo 2, hiperuricemia y dislipidemia. Por lo que se debe  
presentar un seguimiento más cercano a pacientes con estos factores de riesgo, con el fin de brindar  
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un diagnóstico y tratamiento más temprano (Bateman, 2025; Liu et al., 2023; Chenchen Zhan et al.,  
2023).  
Pólipos Serrados  
Los pólipos serrados corresponden a aquellas lesiones en mucosa que macroscópicamente presentan  
morfología de dientes de sierra. Estos se subclasifican en pólipos serrados sésiles, pólipos  
hiperplásicos y serrados tradicionales (Bateman, 2025).  
Pólipos Hiperplásicos  
Dentro del espectro de las lesiones serradas, los pólipos hiperplásicos son los más frecuentes y se  
consideran generalmente benignos, localizándose de forma predominante en el segmento rectal con  
un tamaño menor a los 5mm. Presentan una histología con criptas alargadas y proliferación celular sin  
agrupamiento o atipia (Bateman, 2025; Tanaka et al., 2021).  
Pólipos serrados sésiles  
Por el contrario, estos tipos de pólipos presentan una mayor relevancia clínica ya que son considerados  
como precursores directos de la carcinogénesis. Macroscópicamente tienen una capa mucosa y  
morfología similar a la de los pólipos hiperplásicos; sin embargo, su arquitectura microscópica  
presenta un patrón serrado y proliferación horizontal en las criptas. Se encuentran principalmente en  
colon derecho con un tamaño menor a 5mm pero con la capacidad de crecer hasta 10mm (Bateman,  
2025).  
Pólipos serrados tradicionales  
Este tipo de pólipo representa un 1% de los pólipos colorrectales, su ubicación es principalmente en  
colon izquierdo. Macroscópicamente tienen un aspecto lobular y pediculado con apariencia rojiza,  
microscópicamente presentan eosinofilia citoplasmática, núcleos vesiculares, criptas ectópicas y  
pequeñas criptas aberrantes (Bateman, 2025; Tanaka et al., 2021).  
Síndromes de poliposis gastrointestinal  
Poliposis adenomatosa familiar (PAF)  
La poliposis adenomatosa familiar es una condición genética con herencia autosómica dominante  
asociada a mutación en la línea germinal del gen APC; proteína reguladora de homeostasis de células  
epiteliales. Se caracteriza por la presencia de entre 100 a 1000 pólipos en intestino grueso con un  
tamaño menor a 1 cm, los cuales aparecen inicialmente durante la adolescencia entre los 10-12 años.  
En estos casos, se recomienda un seguimiento endoscópico que inicia en la pubertad y se mantiene  
de manera anual, debido a que este síndrome genético presenta alto riesgo de eventual malignización,  
siempre acompañado de consejo genético (Bateman, 2025).  
Poliposis asociada a MUTYH  
Este síndrome de poliposis corresponde a una condición genética autosómica recesiva asociada a  
mutaciones bi-alélicas en el gen MUTYH, encargado de la reparación de la escisión de bases.  
Clínicamente se presenta como la presencia de aproximadamente 5-100 adenomas, conocido como  
poliposis florida. Está asociado con manifestaciones extra colónicas como adenomas duodenales o  
pólipos fúndicos e hipertrofia congénita del epitelio pigmentado de la retina. En este paciente se  
recomienda vigilancia endoscopia cada 1-2 años iniciando a los 25 años de edad, debido a su riesgo  
de malignización. Al igual que en los pacientes portadores de PAF, se recomienda control con consejo  
genético (Bateman, 2025).  
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Resección y seguimiento endoscópico  
De acuerdo con el “US National Polyp Study”, la resección endoscópica de las lesiones premalignas  
puede prevenir el desarrollo de carcinoma colorrectal en un 76 - 90% con una reducción de hasta 53%  
en la tasa de mortalidad. En el caso de los adenomas convencionales, se recomienda resección  
endoscópica para todas las lesiones, principalmente para aquellas con un tamaño mayor o igual a 6mm  
ya que representan el mayor riesgo neoplásico. Además, la decisión de realizar polipectomía debe  
tomar en cuenta hallazgos macroscópicos sugestivos de malignidad como lo es: apariencia con  
extensión lateral significativa, superficie deprimida, patrón irregular, ulceración, apariencia rugosa o  
elevación sésil o superficie irregular (Tanaka et al., 2021).  
Las guías se han basado en considerar factores predisponentes a malignidad, como son el tamaño, la  
morfología y la ubicación de las lesiones (Ming Ho et al., 2023). Asimismo, han tomado en cuenta  
factores de riesgo como los antecedentes heredofamiliares, ya que es más común el desarrollo de  
lesiones precancerosas en pacientes con familiares de primer grado con dichas lesiones antes de los  
60 años (Qin Shen et al., 2025).  
La vigilancia endoscópica es vital debido al desarrollo lento de estas lesiones, ya que estas pueden  
durar hasta 10 años en presentar su transformación neoplásica. Un diagnóstico temprano es la clave  
en prevención secundaria con el fin de evitar la progresión neoplásica disminuyendo así su incidencia  
y mortalidad (Adán et al., 2024). Se han descrito distintos métodos de control, como lo son las pruebas  
de sangre oculta en heces, la inmunohistoquímica fecal, colonografía por tomografía computarizada o  
la sigmoidoscopia. Sin embargo, cada uno de estos representa ciertas limitaciones por lo que el  
estándar de oro continúa siendo la colonoscopia, que permite una visualización completa de la mucosa  
colónica y rectal. Actualmente existen métodos endoscópicos como la cromoendoscopia de ácido  
acético que permiten una determinación del tipo histológico del pólipo (Maldonado et al., 2023).  
Existen diferentes guías internacionales que establecen las recomendaciones para el seguimiento  
endoscópico de los pólipos colónicos posterior a la polipectomía, dentro de las guías de mayor  
relevancia se encuentran las descritas por la Sociedad Española de Gastroenterología (AEG), Sociedad  
Europea de Endoscopia Gastrointestinal (ESGE), Sociedad Británica de Gastroenterología (BSG) y el  
Grupo de Trabajo Multisociedad (US-MSTF) de la Sociedad Americana de Gastroenterología, el Colegio  
Americano de Gastroenterología y la Sociedad Americana de Endoscopia Gastrointestinal. Dichas  
guías dividen la presencia de lesiones colónicas en aquellas que no ameritan vigilancia endoscópica y  
aquellas que sí lo ameritan (Adán et al., 2024).  
Lesiones que no ameritan seguimiento endoscópico  
Estas corresponden a lesiones que presentan bajo riesgo neoplásico, y su seguimiento endoscópico  
es el mismo que en pacientes con colonoscopias previas sin hallazgos significativos, estudios  
endoscópicos cada 10 años y pruebas de sangre oculta en heces anuales. Dentro de estas lesiones  
se encuentran los adenomas no avanzados, los cuales son aquellos que miden menos de 1 cm y  
presentan displasia de bajo grado. Asimismo, se encuentran las lesiones serradas no avanzadas,  
caracterizadas por ser lesiones menores de 10mm, sin displasia o lesiones hiperplásicas (Adán et al.,  
2024).  
Lesiones que ameritan seguimiento endoscópico  
Estas son lesiones que tienen un mayor riesgo de progresión hacia carcinoma colorrectal, por lo que  
ameritan protocolos de seguimiento endoscópico más seguidos. Los adenomas avanzados  
corresponden a este grupo y son todas aquellas lesiones con un tamaño mayor o igual a 10mm o que  
presentan displasia de alto grado y de acuerdo con las guías británicas y europeas se puede incluir en  
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este grupo a los adenomas con un componente histológico velloso mayor o igual al 20%. Además, se  
recomienda seguimiento seguido, de acuerdo con las guías españolas, europeas y británicas, en  
aquellos pacientes en los que se documentan 3 o más pólipos adenomatosos. En el caso de las  
lesiones serradas, se consideran avanzadas todas aquellas que presentan un tamaño mayor o igual a  
10mm con displasia avanzada (Liu et al., 2023; Adán et al., 2024; Parker et al., 2023).  
Intervalos de seguimiento  
Para definir los intervalos adecuados de tiempo para el seguimiento endoscópico, la Sociedad Europea  
de Endoscopia Gastrointestinal y la Organización Mundial de Endoscopia recomiendan que se cuente  
con una colonoscopia completa con adecuada preparación y con resección completa de las lesiones  
preneoplásicas encontradas, a excepción de pólipos hiperplásicos <5mm en recto. Para esto, se define  
como adecuada una colonoscopia que cumple con una escala de Boston mayor o igual a 6 y escala de  
Ottawa menor o igual a 7 (Adán et al., 2024).  
De forma resumida, de acuerdo con la mayoría de las guías internacionales, la primera colonoscopia  
posterior a una polipectomía debe realizarse en un intervalo de 3 años. Posterior a esto el seguimiento  
varía dependiendo de las guías, por ejemplo, las de la sociedad española y europea recomiendan que  
si en la siguiente endoscopia no hay hallazgos significativos se puede ampliar el tiempo de control a  
cada 5 años mientras que si se documenta algún tipo de lesión se mantiene con endoscopias cada 3  
años. En el caso de las guías británicas y americanas, estas si recomiendan seguimientos de acuerdo  
con los hallazgos de las colonoscopias más recientes. Las tablas 2 y 3 representan de forma resumida  
y esquemática los intervalos adecuados de vigilancia de acuerdo con los hallazgos colonoscópicos  
(Adán et al., 2024; Tanaka et al., 2021; Parker et al., 2023).  
En escenarios de alta complejidad, como lo son síndromes genéticos, pólipos grandes (tamaño  
>20mm) y más de 10 pólipos en un paciente. Para el caso de los síndromes de poliposis  
gastrointestinal, se recomienda consejo genético a todos los pacientes con 10 o más adenomas en  
colonoscopia control. Por otro lado, en pacientes con pólipos con un tamaño mayor a los 20mm en  
donde no se haya logrado una resección completa, las guías recomiendan un seguimiento más estricto  
en un plazo de 2 a 6 meses; dado su alto riesgo de recurrencia. Y por último, en pacientes con presencia  
de más de 10 pólipos se recomienda una vigilancia endoscopica en un plazo no mayor a un año (Adán  
et al., 2024).  
Por último, al igual que en el tamizaje de cáncer colorrectal, las guías recomiendan terminar el  
seguimiento endoscópico en pacientes de 75 años o más o en aquellos con una expectativa de vida  
menor a 10 años (Adán et al., 2024; Parker et al., 2023).  
Tabla 2  
Intervalos de vigilancia para adenomas de acuerdo con guías internacionales  
Características  
AEG  
ESGE  
BSG  
US-  
MSTF  
1-2 tubulares con DBG Tamizaje  
de Tamizaje  
de Tamizaje  
población general  
de Tamizaje de 3-5  
de 7-10  
<10mm  
población general población general  
años  
3-4 tubulares con DBG 3 años  
<10mm  
Tamizaje  
población general  
población general  
años  
5-10 tubulares con DBG 3 años  
<10mm  
3 años  
3 años  
3 años  
Adenoma velloso  
3 años  
Tamizaje  
de Tamizaje  
de 3 años  
población general  
población general  
Adenoma con DAG  
≥ 10 adenomas  
3 años  
Alto riesgo  
3 años  
Consejo genético  
3 años  
Consejo genético  
3 años  
Anual  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 919.  
Adenomas ≥ 20mm con 6 meses  
3-6 meses  
2-6 meses  
6 meses  
resección parcial  
Nota: *AEG: Sociedad Española de Gastroenterología; ESGE: Sociedad Europea de Endoscopia  
Gastrointestinal; BSG:Sociedad Británica de Gastroenterología; US-MSTF: Grupo de Trabajo  
Multisociedad de la Sociedad Americana de Gastroenterología. DBG: Displasia Bajo Grado; DAG:  
Displasia Alto Grado.  
Fuente: elaboración propia.  
Tabla 3  
Intervalos de vigilancia para pólipos serrados de acuerdo con guías internacionales  
Características  
AEG  
ESGE  
BSG  
US-  
MSTF  
<5 hiperplásicos  
<10mm distales  
>5 hiperplásicos  
<10mm distales  
1-2 sp <10mm  
Tamizaje de  
población general  
Tamizaje de  
población general  
Tamizaje de  
población general  
Tamizaje de  
población general  
3 años  
Tamizaje de  
población general  
Tamizaje de  
población general  
Tamizaje de  
población general  
Tamizaje de  
población general  
3 años  
Tamizaje de  
población general  
3 años  
10 años  
10 años  
Tamizaje de  
población general  
Tamizaje de  
población general  
3 años  
5-10  
años  
3-5  
años  
3 años  
3-4 sp <10mm  
SP ≥ 10mm  
SP con displasia  
TSA  
3 años  
-------  
3 años  
3 años  
3 años  
3 años  
3 años  
3 años  
Nota: *AEG: Sociedad Española de Gastroenterología; ESGE: Sociedad Europea de Endoscopia  
Gastrointestinal; BSG:Sociedad Británica de Gastroenterología; US-MSTF: Grupo de Trabajo  
Multisociedad de la Sociedad Americana de Gastroenterología. SP: Pólipo serrado sésil; TSA: Pólipo  
serrado tradicional.  
Fuente: elaboración propia.  
CONCLUSIONES  
El cáncer colorrectal (CCR) es una patología que suele presentar un curso clínico insidioso, lo que  
favorece su diagnóstico en estadios avanzados y contribuye a una elevada carga de morbimortalidad.  
En los últimos años se ha observado un cambio en su comportamiento epidemiológico, con un  
incremento en la incidencia en población más joven, lo que refuerza la necesidad de fortalecer las  
estrategias de prevención y detección temprana. El reconocimiento oportuno de los factores de riesgo  
y las lesiones premalignas constituye un elemento fundamental para la prevención de esta  
enfermedad, al permitir detección y resección temprana de pólipos con potencial maligno. Esto  
principalmente utilizando métodos de tamizaje adecuados, siempre considerando a la colonoscopia  
como el estándar de oro en donde una correcta caracterización endoscópica utilizando clasficiaciones  
como la de Paris, Kudo o NICE, permiten una mejor estratifiacazión del riesgo. El seguimiento  
endoscópico basado en guías internacionales representa una herramienta clave para reducir la  
progresión hacia cáncer invasivo, disminuir la mortalidad, mejorando asimismo resultados clínicos y  
calidad de vida en los pacientes. Asimismo, es una estrategia fundamental en la salud pública para la  
reducción de la carga global del cáncer colorrectal.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 920.  
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