Fibrilación Auricular: Claves para su detección temprana y  
evaluación inicial en la práctica médica general  
Atrial Fibrillation: Keys to Early Detection and Initial Assessment in  
General Medical Practice  
Carolina Guevara Camargo1  
Investigadora independiente  
Guanacaste Costa Rica  
Nicole Chavarría Naranjo  
Investigadora independiente  
San José Costa Rica  
Priscila Guevara Camargo  
Investigadora independiente  
Guanacaste Costa Rica  
Javier Ramírez Fonseca  
Investigador independiente  
San José Costa Rica  
Diana Sofía Rodríguez Rodríguez  
Investigadora independiente  
Heredia Costa Rica  
Artículo recibido: 22 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 30 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La fibrilación auricular es una arritmia supraventricular de alta frecuencia en la población adulta. El  
accidente cerebrovascular corresponde a su complicación más frecuente, y cuenta con una incidencia  
y prevalencia que se encuentra en constante incremento a nivel mundial. Esta arritmia puede  
presentarse de manera sintomática o asintomática. En caso de existir sintomatología, suele ser  
inespecífica e incluir palpitaciones, disnea, fatiga, intolerancia al ejercicio o mareos, lo que puede  
dificultar su identificación temprana en la práctica clínica. Debido a esto, es fundamental realizar una  
historia clínica dirigida a la identificación de factores de riesgo y comorbilidades, acompañada de un  
examen físico completo que incluya la valoración cardiopulmonar  
y
el registro de un  
electrocardiograma de 12 derivaciones para confirmar el diagnóstico. Una vez identificada la  
fibrilación auricular, se recomienda evaluar el riesgo tromboembólico mediante escalas clínicas, lo  
cual permite orientar la necesidad de iniciar tratamiento anticoagulante y reducir la probabilidad de  
1 Autora de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 923.  
eventos cerebrovasculares. El abordaje debe ser integral y centrarse en la valoración de la estabilidad  
hemodinámica del paciente, así como en la identificación de condiciones que puedan contraindicar o  
modificar el tratamiento seleccionado. Asimismo, el manejo debe incluir estrategias dirigidas al  
control de la frecuencia o del ritmo cardíaco y al tratamiento de enfermedades asociadas. No debe  
descuidarse la salud mental ni la calidad de vida del paciente, por lo que es importante individualizar  
la terapia según cada caso. Este artículo presenta una revisión bibliográfica de tipo descriptivo  
enfocada en el manejo de pacientes con fibrilación auricular en el primer nivel de atención en salud.  
Palabras clave: arritmia, accidente cerebrovascular, tromboembolismo, electrocardiograma,  
atención primaria, anticoagulación, estratificación  
Abstract  
Atrial fibrillation is a high-frequency supraventricular arrhythmia in the adult population. Stroke is its  
most common complication, and its incidence and prevalence are continuously increasing worldwide.  
This arrhythmia can present either symptomatically or asymptomatically. When symptoms are  
present, they are usually nonspecific and may include palpitations, dyspnea, fatigue, exercise  
intolerance, or dizziness, which can complicate early identification in clinical practice. Therefore, it is  
essential to perform a targeted medical history to identify risk factors and comorbidities, along with a  
comprehensive physical examination that includes cardiopulmonary assessment and a 12-lead  
electrocardiogram to confirm the diagnosis. Once atrial fibrillation is identified, thromboembolic risk  
should be assessed using clinical scoring systems, which guide the need for anticoagulant therapy  
and reduce the likelihood of cerebrovascular events. Management should be comprehensive, focusing  
on the patient’s hemodynamic stability and identifying conditions that may contraindicate or modify  
the selected treatment. Additionally, care should include strategies for heart rate or rhythm control and  
management of associated diseases. Mental health and quality of life should not be overlooked,  
making it important to individualize therapy according to each patient. This article presents a  
descriptive literature review focused on the management of patients with atrial fibrillation in primary  
care settings.  
Keywords: arrhythmia, stroke, thromboembolism, electrocardiogram, primary care,  
anticoagulation, risk stratification  
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Cómo citar: Guevara Camargo, C., Chavarría Naranjo, N., Guevara Camargo, P., Ramírez Fonseca, J., &  
Rodríguez Rodríguez, D. S. (2026). Fibrilación Auricular: Claves para su detección temprana y  
evaluación inicial en la práctica médica general. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 924.  
INTRODUCCIÓN  
La fibrilación auricular (FA) es uno de los trastornos del ritmo cardíaco más comunes en la edad adulta.  
En dónde más del 50% de los pacientes tienen una presentación asintomática y la complicación más  
habitual es el accidente cerebrovascular (Amor Rosillo, Cea Vaquero, 2022). La Sociedad Europea de  
Cardiología (European Society of Cardiology, ESC) define esta patología como “una arritmia  
supraventricular con activación auricular descoordinada que disminuye la eficacia de la contracción  
auricular” (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
Según la Asociación Americana de Cardiología (American Heart Association, AHA), la FA corresponde  
a la arritmia más común y prolongada de los Estados Unidos (EU). Con una incidencia y prevalencia  
que está en constante incremento a nivel mundial. En el año 2020, la prevalencia mundial tenía una  
estimación de 50 millones. A nivel estadístico, la principal problemática que enfrenta esta patología  
corresponde al desconocimiento de la prevalencia de la FA no diagnosticada en la comunidad. En el  
2015, se calculó de manera retrospectiva que, aproximadamente un 11% del total de casos de FA de  
los EU, no estaban diagnosticados (Joglar et al., 2024).  
En 2010, la incidencia en EU alcanzaba aproximadamente 1,2 millones de casos, con una proyección  
de aumento de hasta 2,6 millones de pacientes para el año 2030. La tasa de diagnóstico de esta  
enfermedad es multifactorial, variando entre condiciones socioeconómicas, clínicas y genéticas. Por  
ejemplo, la población blanca presenta el mayor riesgo global de desarrollar FA, con una estimación del  
3040%. Además, todos los casos coinciden con un mayor uso y costo de asistencia sanitaria. Según  
lo establecido por la AHA, los usuarios con FA tienen un costo sanitario anual de alrededor de 63,031  
dólares, lo cual corresponde a 27,896 dólares más que los pacientes sin esta patología (Joglar et al.,  
2024).  
La alta prevalencia, la incidencia en aumento, su forma de presentación clínica y los altos costos  
asociados a este padecimiento evidencian la importancia de que todo médico general esté  
familiarizado con su abordaje inicial. El presente artículo propone realizar una revisión bibliográfica que  
integre los aspectos fundamentales para el diagnóstico y el abordaje integral inicial del paciente con  
FA en el ámbito de la atención primaria. Su objetivo general es definir los pilares para la detección  
temprana de la FA en el primer nivel de atención. En cuanto a los objetivos específicos, se plantea  
clasificar este padecimiento según su patrón temporal y frecuencia de episodios, evaluar el riesgo  
tromboembólico del paciente y esquematizar los criterios diagnósticos para una detección precoz.  
METODOLOGÍA  
Este artículo presenta una revisión bibliográfica de tipo descriptivo. Se realizó una búsqueda  
sistemática en las plataformas digitales de PubMed, BINASSS y la biblioteca digital de la Universidad  
de Ciencias Médicas (UCIMED). El período de búsqueda comprendió los meses de enero y febrero del  
2026, en el que se utilizaron las palabras clave citadas al inicio. La investigación se orientó en la  
definición, clasificación, diagnóstico y manejo inicial de la fibrilación auricular en el primer nivel de  
atención de salud. Se incluyeron artículos publicados entre los años 2019 y 2025, tanto en inglés como  
en español. La información se obtuvo de fuentes digitales como Dialnet, UpToDate, British Medical  
Journal, National Library of Medicine, así como de las guías más actualizadas de la Sociedad Europea  
de Cardiología y el Colegio Americano de Cardiología.  
Detección Temprana y Evolución Inicial de la Fibrilación Auricular  
Definición y Clasificación  
La FA es conocida como una arritmia de origen supraventricular caracterizada por una activación  
auricular desorganizada, lo cual reduce la eficacia de la contracción auricular. Puede presentarse de  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 925.  
manera sintomática  
o
asintomática, siempre que sea documentada por medio de un  
electrocardiograma (ECG) de 12 derivaciones. El contexto clínico del paciente define la duración  
mínima para establecer el diagnóstico a nivel ambulatorio, sin embargo, se recomienda un registro  
superior a 30 segundos (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
La FA subclínica se detecta de manera incidental en dispositivos de monitorización continua en  
usuarios asintomáticos. En estos casos, es necesario derivar el paciente a un médico especialista para  
confirmar el diagnóstico por medio de pruebas más específicas. Asimismo, la FA puede manifestarse  
con episodios que se resuelven espontáneamente o con cuadros persistentes que no se autolimitan y  
requieren de una intervención (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
La ESC establece que la clasificación de la FA más utilizada en la práctica clínica es según su patrón  
temporal (véase en la Tabla 1). Resulta de gran importancia establecer que esta categorización no  
indica el proceso fisiopatológico subyacente y excluye la posibilidad de progresión que presenta cada  
caso clínico individual. Por lo tanto, es necesario comprender que existen pacientes que requieren de  
una reclasificación periódica y que un manejo eficaz depende del contexto clínico de cada persona  
(Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
Tabla 1  
Clasificación del patrón temporal de la fibrilación auricular (Sociedad Española de Cardiología, 2024)  
Clasificación  
temporal  
Definición  
FA de nuevo  
diagnóstico  
FA paroxística  
FA que no ha sido diagnosticada previamente, independientemente del estado  
de los síntomas, el patrón temporal o la duración.  
FA que termina espontáneamente en un plazo de 7 días o con la ayuda de una  
intervención. La evidencia sugiere que la mayoría de los episodios paroxísticos  
que terminan por sí solos duran < 48 hrs.  
FA persistente  
Episodios de FA que no se resuelven por sí solos. Muchos ensayos de  
intervención han utilizado 7 días como límite para definir la FA persistente.  
La FA persistente de larga duración se define arbitrariamente como FA continua  
de al menos 12 meses de duración, pero en la que el control del ritmo sigue  
siendo una opción terapéutica en pacientes seleccionados, lo que la distingue  
de la FA permanente.  
FA permanente  
FA para la cual no se planean más intentos de restauración del ritmo sinusal,  
tras una decisión compartida entre el paciente y el médico.  
Nota: La fibrilación auricular se puede dividir en cuatro tipos diferentes dependiendo de su cronología.  
La Sociedad Europea de Cardiología establece esta clasificación y se considera la más utilizada a nivel  
clínico.  
Fuente: elaboración propia.  
Ahora bien, la miocardiopatía auricular es una complicación de la FA que ocurre cuando las aurículas  
experimentan cambios estructurales, eléctricos o funcionales que afectan la clínica. Estas  
modificaciones reflejan procesos de remodelado inflamatorio, activación neurohormonal y fibrosis del  
tejido miocárdico. Dicha condición toma lugar cuando hay progresión de la FA, eficacia limitada del  
tratamiento indicado o bien, la aparición de insuficiencia cardiaca (Sociedad Española de Cardiología,  
2024).  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 926.  
Fisiopatología  
El origen y la persistencia de la FA se deben a la interacción entre factores desencadenantes, cambios  
progresivos en el tejido auricular y diversos moduladores sistémicos, que crean un entorno arrítmico  
sostenido. A nivel clínico, la FA puede entenderse como la aparición de impulsos eléctricos anormales  
que actúan sobre un tejido auricular cada vez más susceptible. Esto explica que, en fases tempranas,  
la arritmia dependa principalmente de los desencadenantes y en etapas más avanzadas, de las  
alteraciones estructurales. El entendimiento de la patogénesis de la FA es fundamental para orientar  
el diagnóstico y elegir la estrategia terapéutica más apropiada (Liu et al., 2025).  
Los episodios de FA suelen iniciarse por impulsos eléctricos anormales que aparecen en regiones  
específicas de las aurículas. Estos impulsos se relacionan con alteraciones en los canales de calcio de  
las células cardíacas, lo produce una actividad eléctrica inestable (Vandenberk et al., 2024). Este  
fenómeno es especialmente relevante en pacientes con enfermedades cardiovasculares, como la  
insuficiencia cardíaca, donde el control del calcio celular suele estar alterado. Cambios similares se  
han observado tanto en la FA paroxística como en la persistente (Liu et al., 2025).  
Además, el sistema nervioso autónomo desempeña un papel importante en la aparición de la FA. La  
activación del sistema simpático incrementa la excitabilidad del tejido auricular, mientras que la  
estimulación parasimpática acorta el tiempo de recuperación eléctrica de las células. Estos cambios  
facilitan la formación y el mantenimiento de circuitos eléctricos anormales, sobre todo en regiones  
como las venas pulmonares y la aurícula izquierda, que presentan mayor susceptibilidad (Vandenberk  
et al., 2024).  
En términos de fisiopatología, el sustrato de la FA se refiere a las condiciones específicas que  
favorecen su aparición y mantenimiento. El sustrato puede clasificarse en tres tipos, dependiendo de  
su etiología e idoneidad clínica. El sustrato no modificable puede tratarse de la edad, sexo y genética.  
El sustrato modificable incluye comorbilidades y hábitos de vida como la obesidad, apnea del sueño y  
consumo de alcohol. Por último, el sustrato inducido por la FA corresponde a las alteraciones  
estructurales y funcionales de la aurícula izquierda ante los episodios repetidos de esta enfermedad,  
también conocido como remodelación auricular (Vandenberk et al., 2024).  
Además de la remodelación estructural, también existe la remodelación a nivel del sistema nervioso  
simpático la cual contribuye de manera significativa a la fisiopatogenia de la FA. Esta condición se  
asocia con un incremento progresivo de la actividad simpática del corazón, lo que favorece  
alteraciones eléctricas que facilitan la arritmia. La estimulación adrenérgica sostenida también  
promueve cambios estructurales, como el estrés oxidativo. Dicha hiperinervación simpática es más  
frecuente en personas con obesidad, diabetes, insuficiencia cardíaca o FA persistente. De igual forma,  
existen cambios similares en los nervios simpáticos fuera del corazón en enfermedades  
cardiovasculares crónicas (Vandenberk et al., 2024).  
La miocardiopatía auricular incluye cambios en la estructura y función de las aurículas que pueden  
clasificarse según la European Heart Rhythm Association (EHRA). Los tipos principales son  
alteraciones en los miocitos, fibrosis, combinación de ambos o infiltraciones no colágenas. Estas  
categorías son descriptivas y pueden cambiar con el tiempo (Goette & Lendeckel, 2021).  
El estrés oxidativo contribuye de manera importante a los cambios eléctricos y estructurales en la FA.  
Factores de riesgo como obesidad, diabetes e hipertensión aumentan la producción de moléculas  
reactivas que promueven inflamación, fibrosis y alteraciones en el calcio y los canales iónicos. Además,  
la función mitocondrial puede alterarse debido al daño oxidativo en sus proteínas y ADN. Aunque se  
han probado antioxidantes, su efecto para prevenir estos cambios ha sido limitado, lo que indica que  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 927.  
el control del estrés oxidativo es complejo y depende de varias vías celulares (Goette & Lendeckel,  
2021).  
Factores de Riesgo  
Cualquier condición que dañe, estrese o inflame al corazón puede favorecer la aparición de FA. A pesar  
de que esta condición puede tener múltiples causas, está estrechamente relacionada con otras  
enfermedades cardiovasculares. Los factores más frecuentes incluyen la edad avanzada,  
enfermedades cardíacas congénitas o adquiridas, hipertensión, diabetes, hipertiroidismo, apnea del  
sueño, consumo de alcohol, inflamación cardíaca, estrés hemodinámico, factores genéticos y algunas  
enfermedades neurológicas. En algunos casos, la causa puede ser provocada por procedimientos  
médicos (Ganz & Spragg, 2024).  
Los factores de riesgo se dividen en no modificables, como la edad, el sexo masculino, antecedentes  
familiares, raza blanca y algunas enfermedades crónicas, y modificables, como hipertensión, diabetes,  
obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol, sedentarismo o hipertiroidismo. Tomando en cuenta que  
la FA es capaz de provocar el estancamiento sanguíneo, inflamación y un aumento en la coagulación,  
resulta de gran importancia identificar y tratar los factores modificables para su disminuir la aparición  
de esta enfermedad y sus complicaciones (Nesheiwat, Goyal & Jagtap, 2025).  
Estratificación del Riesgo Tromboembólico con la Puntuación CHA2DS2-VASc  
La FA aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular y otras complicaciones tromboembólicas, así  
como la mortalidad. Este riesgo varía según el paciente y puede estimarse usando la puntuación  
CHADS-VASc, que considera los siguientes factores: insuficiencia cardíaca, hipertensión, edad,  
diabetes, antecedentes de ictus o tromboembolismo, enfermedad vascular y sexo. Este sistema  
permite identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de anticoagulación y aquellos en quienes  
podría no ser necesaria. La escala de CHADSes la versión simplificada, que solo toma en cuenta los  
factores como edad, antecedentes médicos, sexo y enfermedades asociadas. Su uso es recomendado  
tanto por la Sociedad Europea de Cardiología como el Colegio Americano de Cardiología (Gažová et  
al., 2019).  
El CHADS-VASc asigna puntos según la presencia de factores de riesgo: dos puntos para ictus previo,  
ataque isquémico transitorio o edad ≥75 años; un punto para edad entre 65 y 74, hipertensión, diabetes,  
insuficiencia cardíaca, enfermedad vascular o sexo femenino. Según las guías europeas, los pacientes  
se clasifican en bajo riesgo (0), riesgo intermedio (1) o alto riesgo (≥2), para orientar la necesidad de  
anticoagulación (Gažová et al., 2019).  
Tabla 2  
Definición de cada componente de la escala CHA2DS2-VA (Sociedad Española de Cardiología, 2024)  
Componente CHA2DS2-VA  
Definición y comentarios  
Puntos  
otorgados  
1
C
Insuficiencia cardíaca  
crónica  
Síntomas y signos de insuficiencia cardíaca  
(independientemente de la FEVI, incluyendo ICFEc,  
ICFEIr e ICFEr) o presencia de FEVI asintomática <  
40%.  
H
Hipertensión  
PA en reposo > 140/90 mmHg en al menos dos  
ocasiones, o tratamiento antihipertensivo actual. El  
objetivo óptimo de PA asociado con el menor riesgo  
de episodios cardiovasculares importantes es 120-  
129/70-79 mmHg (o mantenerlo tan bajo como sea  
razonablemente posible).  
1
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 928.  
A
Edad 75 años o más  
Diabetes mellitus  
La edad es un determinante independiente del riesgo  
de accidente cerebrovascular isquémico. El riesgo  
relacionado con la edad es un continuum, pero por  
razones prácticas se otorgan dos puntos para una  
edad > 75 años.  
Diabetes mellitus (tipo 1 o tipo 2), según la definición  
de los criterios actualmente aceptados, o tratamiento  
hipoglucemiante.  
2
D
S
1
2
Accidente  
La tromboembolia previa se asocia con un riesgo  
muy elevado de recurrencia y, por lo tanto, tiene una  
ponderación de 2 puntos.  
cerebrovascular previo,  
accidente isquémico  
transitorio o  
tromboembolia  
V
Enfermedad vascular  
EAC, incluido infarto de miocardio previo, angina,  
antecedentes de revascularización coronaria  
(quirúrgica o percutánea), y EAC significativo en la  
angiografía o las imágenes cardíacas.  
O
1
EVP, incluyendo: claudicación intermitente,  
revascularización previa por EVP, intervención  
percutánea o quirúrgica en la aorta abdominal y placa  
aórtica compleja en las imágenes (definida por las  
características de movilidad, ulceración,  
pedunculación o grosor > 4 mm).  
A
Edad 65-74 años  
Se otorga 1 punto por edad entre 65 y 74 años.  
1
Nota: Cada elemento de la escala CHADS-VA define el criterio utilizado para determinar su  
diagnóstico y evaluar el riesgo de tromboembolismo en el usuario.  
Fuente: elaboración propia.  
Tabla 3  
Puntuación CHA2DS2-VASc y riesgo anual de accidente cerebrovascular (Sociedad Española de  
Cardiología, 2024)  
Condición  
Puntaje  
Puntaje  
CHA2DS2-VASc  
Riesgo de  
ACV  
0
C
H
A2  
D
S2  
Insuficiencia cardíaca congestiva  
Hipertensión arterial  
1
1
2
1
2
0
1
2
3
4
1.3  
2.2  
3.2  
4.0  
Edad > 75 años  
Diabetes mellitus  
Accidente cerebrovascular previo, accidente  
isquémico transitorio o tromboembolia  
Enfermedad vascular  
V
A
Sc  
1
1
1
5
6
7
8
9
6.7  
9.8  
9.6  
12.5  
15.2  
Edad 65 - 74 años  
Sexo  
Nota: El accidente cerebrovascular es la complicación más frecuente de la fibrilación auricular y se  
trata de una condición médica grave, potencialmente mortal.  
Fuente: elaboración propia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 929.  
Tabla 4  
Puntuación CHADS2 y riesgo anual de accidente cerebrovascular (Sociedad Española de Cardiología,  
2024)  
Condición  
Puntaje  
Escala  
CHADS2  
0
Riesgo de  
ACV  
C
Insuficiencia cardíaca congestiva  
1
1.9  
D
A
D
S2  
Hipertensión arterial  
Edad > 75 años  
Diabetes mellitus  
Accidente cerebrovascular previo, accidente  
isquémico transitorio o tromboembolia  
1
1
1
2
1
2
3
4
5
6
2.8  
4.0  
5.9  
8.5  
12.5  
18.2  
Nota: La puntuación CHADS2 corresponde a una abreviación de la escala CHA2DS2-VASc, en donde  
no se toman en cuenta elementos como la enfermedad vascular, edad y sexo.  
Fuente: elaboración propia.  
En un estudio clínico llevado a cabo en la Universidad de Oxford y respaldado por la ESC, se evaluaron  
195 719 pacientes con diagnóstico reciente de fibrilación auricular, con una edad promedio de 76 años,  
de las cuales el 49 % eran mujeres. La mayoría eran de raza blanca y presentaban factores de riesgo  
cardiovasculares, como hipertensión, insuficiencia cardíaca, diabetes o antecedentes de accidente  
cerebrovascular. El estudio mostró que las mujeres mayores presentan un riesgo de ictus superior al  
de los hombres, probablemente debido a diferencias biológicas, hormonales y a desigualdades en la  
atención médica, como un menor acceso a anticoagulantes o al tratamiento de enfermedades  
cardiovasculares (Yoshimura et al., 2024).  
Presentación Clínica  
La FA puede presentarse de manera sintomática o asintomática (Amor Rosillo y Cea Vaquero, 2022).  
Los síntomas suelen ser inespecíficos e incluyen palpitaciones, disnea, fatiga, dolor torácico, mareos,  
poca capacidad para realizar esfuerzo físico y síncope. Los usuarios con FA manifiestan una mayor  
carga de estrés mental en comparación con el resto de la población. Por lo que también pueden  
presentar ansiedad, depresión y trastornos del sueño, siendo la población femenina la de mayor  
prevalencia (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
Los síntomas de la FA pueden clasificarse según su impacto en la funcionalidad del paciente. La  
Asociación Europea del Ritmo Cardíaco (European Heart Rythm Association, mE-HRA) ha dividido los  
síntomas según la calidad de vida que manifiestan los usuarios, la evolución de su enfermedad y el  
carácter de sus episodios, en diferentes ensayos clínicos (véase en la Tabla 4) (Sociedad Española de  
Cardiología, 2024).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 930.  
Tabla 5  
Clasificación de síntomas modificada de la La Asociación Europea del Ritmo Cardíaco (Sociedad  
Española de Cardiología, 2024)  
Puntuación  
1
Síntomas  
Ninguno  
Descripción  
La FA no causa síntomas.  
2a  
Leves  
Actividad diaria normal no afectada por síntomas relacionados  
con la FA.  
2b  
Moderados  
La actividad diaria normal no se ve afectada por los síntomas  
relacionados con la FA, pero el paciente se encuentra afectado por  
los síntomas.  
3
4
Graves  
La actividad diaria normal está afectada por los síntomas  
relacionados con la FA.  
Actividad diaria normal interrumpida.  
Discapacitantes  
Nota: Es de gran importancia recalcar que el impacto de las manifestaciones clínicas también puede  
relacionarse con comorbilidades asociadas.  
Fuente: elaboración propia.  
El accidente cerebrovascular corresponde a la complicación más frecuente de la fibrilación auricular,  
presentándose hasta cinco veces más en los pacientes que padecen esta condición (Amor Rosillo y  
Cea Vaquero, 2022). Entre otros posibles efectos adversos, los usuarios pueden experimentar  
hospitalizaciones recurrentes, insuficiencia cardiaca, tromboembolismo, deterioro cognitivo, demencia  
vascular, depresión, pérdida en la calidad de vida y la muerte (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
En la mayoría de los casos, la FA se logra detectar cuando la persona ya presenta alguna complicación  
(Amor Rosillo y Cea Vaquero, 2022). Según lo establecido por la ESC, en el 2017, la FA causó más de  
250,000 muertes a nivel mundial, siendo la insuficiencia cardiaca la causa más frecuente de muerte  
(Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
A pesar de que la sintomatología tiene un efecto importante en la calidad de vida de los pacientes, esta  
no define la incidencia de las posibles complicaciones. Es decir, la presencia o ausencia de síntomas  
no posee vínculo con la probabilidad de que se desarrolle un ACV, embolia o incluso, la muerte. Por  
ello, en muchos pacientes, el diagnóstico de la FA es complejo y requiere del uso de otras medidas.  
Por ejemplo, la ESC recomienda la confirmación mediante un ECG de 12 derivaciones con el propósito  
de estratificar el riesgo y definir el tratamiento (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
Evaluación Diagnóstica  
Para brindar una atención integral se debe realizar una anamnesis completa para identificar los  
factores de riesgo y comorbilidades de cada paciente, con el propósito de seleccionar el mejor manejo  
terapéutico para cada caso individual (Sociedad Española de Cardiología, 2024). A todo usuario con  
FA o con sospecha de esta patología, se le debe realizar un ECG de 12 derivaciones. Este estudio debe  
evidenciar intervalos R-R irregulares, ausencia de onda P, irregularidad auricular y ondas fibrilares de  
baja amplitud o bien, ondas f (véase en Figura 1). Se recomienda que todo adulto de 65 años debe  
contar con un ECG control, a pesar de ser asintomático y no padecer de ninguna enfermedad crónica  
(Amor Rosillo y Cea Vaquero, 2022).  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 931.  
Figura 1  
Electrocardiograma con patrón de fibrilación auricular (Shah & Kantharia, 2024)  
Nota: En el electrocardiograma se observan intervalos R-R irregulares y ausencia de ondas P,  
compatible con el diagnóstico de fibrilación auricular.  
De igual manera, se deben llevar a cabo laboratorios generales para descartar posibles condiciones  
concomitantes que puedan exacerbar la FA o promover alguna de sus complicaciones. Entre los  
análisis que se solicitan frecuentemente, está el hemograma completo, glicemia en ayunas, función  
renal, electrolitos, hemoglobina glicosilada, función hepática y pruebas tiroideas (Sociedad Española  
de Cardiología, 2024).  
En el examen físico, se debe realizar la toma del pulso radial. Se recomienda tener un reposo de cinco  
minutos, y posteriormente tomar el pulso en ambos miembros superiores durante 30 segundos.  
Utilizando los pulpejos del 2do y 3er dedo de la mano dominante del evaluador, se busca un pulso  
irregular en la parte distal del antebrazo. Si la irregularidad se prolonga durante los 30 segundos  
completos, se denomina “pulso irregular”, de lo contrario, se trata de una “sospecha” (Amor Rosillo y  
Cea Vaquero, 2022).  
Con la ayuda de una historia clínica completa y un examen físico dirigido en la atención primaria, se  
busca confirmar o descartar esta patología. Existen otras herramientas proporcionadas por médicos  
especialistas, lo cual incluye la ecocardiografía transtorácica, monitorización ambulatoria de ECG,  
laboratorios complementarios o bien, imágenes médicas como la tomografía computarizada o la  
resonancia magnética. La necesidad de estos estudios dependerá del contexto clínico de cada  
individuo (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
Abordaje Inicial  
En el 2024, la ESC creó un esquema clínico para ayudar al personal de salud a dirigir el manejo de la  
FA. Es conocido como el enfoque AF-CARE (véase Figura 2) y se compone de cuatro pilares de manejo  
multidisciplinario, con participación de los entornos comunitario y hospitalario. Es importante recordar  
que esta herramienta funciona únicamente como una guía por lo que a todos los casos se les debe  
ofrecer una atención personalizada (Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 932.  
Figura 2  
Enfoque AF-CARE (Sociedad Española de Cardiología, 2024)  
Nota: La Sociedad Española de Cardiología proporciona esta herramienta para brindarle un enfoque  
multidisciplinario al manejo de la fibrilación auricular.  
El manejo de la FA involucra estrategias para el control tanto de la frecuencia como del ritmo cardíaco.  
El control de la frecuencia cardíaca regula la cantidad de latidos por minuto sin necesariamente revertir  
la arritmia. Para ello se emplean fármacos que actúan sobre el nódulo auriculoventricular, como  
betabloqueadores o bloqueadores de los canales de calcio. La digoxina suele añadirse para personas  
con insuficiencia cardíaca. En cambio, el control del ritmo cardíaco busca restablecer y mantener el  
ritmo sinusal mediante la cardioversión eléctrica o farmacológica, uso de antiarrítmicos o ablación con  
catéter (Ponamgi et al., 2021).  
Ahora bien, cuando se está en frente de un nuevo diagnóstico, el primer paso debe ser definir la  
estabilidad hemodinámica del paciente. Según la ESC, en caso de estar inestable, se acude  
inmediatamente al control de ritmo por medio de la cardioversión eléctrica. En usuarios estables se  
debe iniciar un control de la frecuencia. Cuando la FEVI es menor al 40%, se utilizan los bloqueadores  
beta o digoxina como tratamiento. De lo contrario, se podría considerar el uso de diltiazem o  
verapamilo. Finalmente, ante la FA persistente sintomática, lo indicado es esperar y observar si el ritmo  
sinusal se restablece de manera espontánea en las siguientes 48 hrs antes de tomar el siguiente paso  
(Sociedad Española de Cardiología, 2024).  
La anticoagulación oral es fundamental en pacientes con FA para prevenir ACV y embolias.  
Históricamente, la Warfarina ha sido el tratamiento de elección. Sin embargo, su uso se ha limitado  
por sus interacciones con alimentos y otros fármacos, necesidad de controles frecuentes de  
laboratorio y variabilidad en su efecto. En la actualidad, los anticoagulantes orales directos (DOACs)  
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han pasado a ser la opción preferida para la mayoría de los pacientes. No requieren monitoreo rutinario,  
tienen un efecto más predecible y presentan un menor riesgo de hemorragia intracraneal. Existen  
contraindicaciones para la anticoagulación, como sangrado activo reciente, cirugía mayor reciente,  
trombocitopenia severa o hemorragia intracraneal previa. Además, los DOACs no deben utilizarse en  
pacientes con válvulas cardíacas mecánicas (Pham et al., 2024).  
La Fibrilación Auricular en la Atención Primaria  
La atención primaria cumple un papel vital en el manejo de la FA debido a que corresponde al primer  
recurso en el que se evalúa al paciente. De igual forma, con frecuencia, las clínicas de anticoagulación  
son manejadas por médicos generales, en donde se llevan a cabo ajustes en las dosis y seguimiento  
de cada caso. La derivación a cardiología u otro profesional se realiza en usuarios que requieran de  
una supervisión especializada. Por ejemplo, ante falla terapéutica, presencia de cardiopatía estructural,  
episodio reciente de síncope, FA con frecuencias ventriculares bajas, pacientes jóvenes con  
diagnósticos recientes o bien, en personas con alto riesgo de sangrado (Ponamgi et al., 2021).  
El manejo integral también debe incluir modificaciones del estilo de vida. El médico general puede  
contribuir con la indicación de medidas como reducción de peso, control de la presión arterial,  
tratamiento de la apnea del sueño y disminución del consumo de alcohol, ya que estas intervenciones  
reducen síntomas y recurrencias (Pham et al., 2024). Asimismo, los pacientes que reciben fármacos  
antiarrítmicos requieren controles periódicos para vigilar posibles efectos adversos. Estrategias  
estructuradas de atención, como el enfoque ABC (anticoagulación adecuada, buen control de síntomas  
y manejo de comorbilidades), han demostrado disminuir eventos cardiovasculares y mejorar el  
pronóstico a largo plazo (Ponamgi et al., 2021).  
CONCLUSIÓN  
La fibrilación auricular corresponde a una de las arritmias más frecuentes en la edad adulta y su alta  
prevalencia representa un problema de salud pública. Uno de los mayores desafíos de esta condición  
es su naturaleza frecuentemente asintomática y, además, el riesgo significativo de complicaciones  
tromboembólicas. Esta revisión bibliográfica evidenció que la detección temprana y una evaluación  
inicial adecuada son esenciales para reducir el impacto de esta enfermedad. Por lo tanto, el médico  
general debe identificar factores de riesgo, reconocer el cuadro clínico, interpretar electrocardiografía  
correctamente y saber estratificar este padecimiento.  
En cuanto al abordaje inicial de la fibrilación auricular, este debe incluir la valoración de la estabilidad  
hemodinámica, el control de la frecuencia o del ritmo cardíaco, y la indicación oportuna de  
anticoagulación. El pronóstico y la calidad de vida de los pacientes puede mejorar por medio de la  
modificación de factores de riesgo y control de comorbilidades. En conclusión, resulta de gran  
importancia fortalecer las competencias diagnósticas del personal de atención primaria con la  
finalidad de brindar un diagnóstico temprano, tratamiento indicado y una adecuada derivación a  
profesionales especialistas en casos necesarios.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 934.  
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