Integración clínica de escalas estandarizadas en el  
diagnóstico de tromboembolismo pulmonar  
Clinical Integration of Standardized Scales in the Diagnosis of Pulmonary  
Embolism  
Diana Sofía Rodríguez Rodríguez1  
Investigador Independiente  
San Jose – Costa Rica  
Carolina Guevara Camargo  
Investigador Independiente  
Guanacaste Costa Rica  
Priscila Guevara Camargo  
Investigador Independiente  
Guanacaste Costa Rica  
Javier Ramírez Fonseca  
Investigador Independiente  
San Jose – Costa Rica  
Nicole Chavarría Naranjo  
Investigador Independiente  
San Jose – Costa Rica  
Artículo recibido: 22 de noviembre de 2025. Aceptado para publicación: 30 de marzo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El tromboembolismo pulmonar (TEP) es una de las emergencias cardiovasculares más importantes y  
continúa representando un desafío diagnóstico debido al carácter inespecífico de su presentación  
clínica. La evaluación diagnóstica actual se basa en la integración de la valoración clínica inicial con  
herramientas que permiten estimar la probabilidad pretest y orientar el uso adecuado de pruebas  
complementarias. Se han desarrollado diversos modelos de predicción clínica para estandarizar esta  
evaluación, entre los cuales la escala de Wells y la escala de Ginebra revisada son las más utilizadas  
para la estratificación del riesgo en pacientes con sospecha de TEP. Además, la aplicación de reglas  
de exclusión como los criterios PERC (Pulmonary Embolism Rule-out Criteria) permite descartar de  
forma segura la enfermedad en pacientes seleccionados con muy baja probabilidad clínica, sin  
necesidad de realizar pruebas diagnósticas adicionales. En pacientes con probabilidad clínica baja o  
intermedia, la determinación del dímero D desempeña un papel central debido a su alta sensibilidad y  
1 Autora de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 937.  
elevado valor predictivo negativo. Más recientemente, estrategias diagnósticas como los puntos de  
corte de dímero D ajustados por edad, el algoritmo PEGeD y el modelo YEARS han mejorado la  
eficiencia del abordaje diagnóstico al reducir de forma segura la necesidad de estudios de imagen, en  
particular la angiografía pulmonar por tomografía computarizada.  
Palabras clave: tromboembolismo venoso, tromboembolismo pulmonar, probabilidad pretest,  
dímero D, algoritmos diagnósticos  
Abstract  
Pulmonary embolism (PE) is one of the most important cardiovascular emergencies and remains a  
diagnostic challenge due to the nonspecific clinical presentation. Diagnostic evaluation relies on the  
integration of the initial clinical assessment with tools that estimate pretest probability and guide the  
appropriate use of complementary tests. Several clinical prediction models have been developed to  
standardize this assessment, among which the Wells score and the revised Geneva score are the most  
widely used for risk stratification in patients with suspected PE. In addition, the application of exclusion  
rules such as the Pulmonary Embolism Rule-out Criteria (PERC) allows clinicians to safely rule out the  
disease in carefully selected patients with very low clinical probability without further diagnostic  
testing. In patients with low or intermediate clinical probability, D-dimer testing plays a central role  
because of its high sensitivity and high negative predictive value. More recently, diagnostic strategies  
such as age-adjusted D-dimer thresholds, the PEGeD algorithm, and the YEARS model have improved  
the efficiency of the diagnostic approach by safely reducing the need for imaging studies, particularly  
computed tomography pulmonary angiography.  
Keywords: venous thromboembolism, pulmonary embolism, pretest clinical probability, D-  
dimer, diagnostic algorithms  
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Cómo citar: Rodríguez Rodríguez, D. S., Guevara Camargo, C., Guevara Camargo, P., Ramírez  
Fonseca, J., & Chavarría Naranjo, N. (2026). Integración clínica de escalas estandarizadas en el  
diagnóstico de tromboembolismo pulmonar. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 938.  
INTRODUCCIÓN  
El tromboembolismo pulmonar (TEP) es una condición clínica que ocurre cuando un trombo obstruye  
de manera parcial o completa la circulación arterial pulmonar. El TEP forma parte conjunta del  
tromboembolismo venoso (TEV), junto con la trombosis venosa profunda, ya que ambas representan  
diferentes manifestaciones de un mismo proceso fisiopatológico. Su desarrollo se encuentra  
estrechamente relacionado con la presencia de factores de riesgo que promueven la activación de la  
cascada de coagulación (Konstantinides et al., 2019).  
La fisiopatología de esta enfermedad se entiende tradicionalmente a partir de los elementos de la  
triada de Virchow: estasis venosa, daño endotelial y estado de hipercoagulabilidad. Entre los factores  
de riesgo más relevantes se encuentran la inmovilización prolongada, la cirugía reciente y los  
traumatismos, los cuales contribuyen a la estasis venosa y a la activación de la coagulación. Asimismo,  
otros factores de riesgo importantes son los antecedentes personales de trombosis venosa profunda  
o tromboembolismo pulmonar, la edad mayor de 65 años, el uso de anticonceptivos hormonales o  
terapia estrogénica, el embarazo y el puerperio, la obesidad, así como la presencia de trombofilias  
hereditarias o adquiridas. En conjunto, estas condiciones favorecen un estado protrombótico que  
incrementa la probabilidad de desarrollar esta enfermedad (Bauer et al, 2025).  
Las manifestaciones clínicas del TEP son diversas y poco específicas, por lo que con frecuencia podría  
confundirse con otras patologías cardiopulmonares. La presentación clínica puede variar desde desde  
síntomas leves hasta un compromiso hemodinámico grave, dependiendo del tamaño del émbolo, el  
grado de obstrucción vascular y el estado cardiopulmonar previo del paciente. Entre los síntomas más  
frecuentes se encuentra disnea de inicio súbito, dolor torácico de tipo pleurítico, taquipnea y  
taquicardia, los cuales reflejan la alteración aguda entre la perfusión pulmonar y el intercambio  
gaseoso. También pueden presentarse otros hallazgos clínicos como tos, hemoptisis, ansiedad o  
síncope, especialmente cuando la embolia es más extensa o produce repercusión hemodinámica  
(Konstantinides et al., 2019; American Heart Association, 2026).  
Durante la la exploración física pueden identificarse signos de trombosis venosa profunda, como  
edema unilateral de la extremidad inferior, dolor a la palpación de la pantorrilla o aumento de la  
temperatura local, considerando que la mayoría de los émbolos pulmonares se originan a partir de  
trombos formados las venas profundas de las extremidades inferiores. En los casos más severos, el  
TEP puede presentarse con hipotensión, shock obstructivo o incluso paro cardiorrespiratorio; lo que  
refleja una gran obstrucción del flujo sanguíneo pulmonar y una disfunción aguda del ventrículo  
derecho. (Konstantinides et al., 2019; American Heart Association, 2026).  
Actualmente, el tromboembolismo pulmonar se reconoce como una de las enfermedades  
cardiovasculares más frecuentes y representa un importante problema de salud pública a nivel  
mundial. Se estima que cada año se diagnostican aproximadamente 393 000 casos en Estados Unidos  
y cerca de 296 000 en algunos países europeos, con mayor prevalencia en edad avanzada y el sexo  
masculino. A pesar de los avances en los métodos diagnósticos y terapéuticos, el TEP sigue asociado  
con una elevada carga de morbilidad y mortalidad. De hecho, se considera la tercera causa más  
frecuente de enfermedad cardiovascular, sólo superada por el infarto agudo de miocardio y el  
accidente cerebrovascular (Konstantinides et al., 2019; Thompson et al., 2025).  
Debido a la elevada incidencia, la mortalidad asociada y la inespecificidad de sus manifestaciones  
clínicas, el tromboembolismo pulmonar continúa siendo un desafío diagnóstico. En este contexto, la  
implementación de algoritmos diagnósticos que incorporen la probabilidad clínica pretest, junto con  
el uso adecuado de estudios complementarios, permite optimizar la toma de decisiones y mejorar la  
precisión diagnóstica.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 939.  
En este sentido, el presente artículo tiene como objetivo analizar las diferentes herramientas clínicas  
utilizadas en la optimización del diagnóstico del tromboembolismo pulmonar, con especial énfasis en  
la aplicación de la probabilidad clínica pretest en la toma de decisiones.  
METODOLOGÍA  
Se realizó una revisión bibliográfica sobre la integración clínica de escalas estandarizadas en el  
diagnóstico del tromboembolismo pulmonar en población adulta con enfoque en el uso de la  
probabilidad clínica pretest, las reglas de predicción y los algoritmos diagnósticos. La búsqueda se  
efectuó en bases de datos biomédicas y fuentes virtuales de consulta clínica, incluyendo PubMed,  
Google Scholar y UpToDate. Se emplearon términos de búsqueda en español e inglés relacionados con  
“embolismo pulmonar”, “tromboembolismo venoso”, “probabilidad pretest”, “escala de Wells”, “escala  
revisada de Ginebra”, “PERC”, “Dímero D”, “YEARS” y “PEGeD”. De esta forma, la información  
recuperada se organizó de acuerdo con los principales modelos de estratificación clínica y algoritmos  
diagnósticos empleados actualmente.  
DESARROLLO  
Integración clínica de escalas estandarizadas en el diagnóstico de tromboembolismo pulmonar  
Probabilidad Clínica Pretest  
La probabilidad pretest corresponde a una estimación clínica que se utiliza como orientación  
diagnóstica antes de realizar otros estudios y se fundamenta en distintos factores, como la evaluación  
clínica inicial, los factores de riesgo individuales, el juicio clínico y las probabilidades diagnósticas.  
De acuerdo con este enfoque, la probabilidad posterior de que paciente presente una enfermedad no  
depende únicamente del resultado de la prueba diagnóstica sino también de la probabilidad previa de  
la enfermedad y de las características propias de la prueba diagnóstica, especialmente su sensibilidad  
y especificidad. En la práctica clínica, esto significa que el valor de un resultado positivo o negativo no  
es absoluto, sino que debe analizarse dentro del contexto clínico en el que se realiza la prueba. Por  
esta razón, una misma prueba puede tener diferentes implicaciones diagnósticas según la probabilidad  
inicial de la enfermedad. En consecuencia, la estimación de la probabilidad pretest permite orientar de  
manera más adecuada la solicitud de pruebas diagnósticas, ayudando a identificar cuándo estás  
aportarán información clínicamente relevante y cuándo podrían resultar innecesarias (Cerda et al.,  
2024; Carro et al., 2024).  
Dentro de las pruebas más utilizadas se encuentran: la Escala de Wells para embolismo pulmonar, la  
Escala Revisada de Ginebra y los Criterios de PERC. Estas herramientas permiten clasificar a los  
pacientes según su riesgo y así guiar el manejo de forma más estandarizada (American Heart  
Association, 2026).  
Escala de Wells  
La escala de Wells es una de las herramientas clínicas más utilizadas para estimar la probabilidad  
pretest de tromboembolismo pulmonar. Fue diseñada con el propósito de sistematizar la evaluación  
clínica mediante la incorporación de variables clínicas y factores de riesgo asociados al  
tromboembolismo venoso. Este sistema de puntuación considera siete criterios clínicos, entre los que  
se encuentran la presencia de signos de trombosis venosa profunda, taquicardia, antecedentes de  
tromboembolismo venoso, inmovilización o cirugía reciente, hemoptisis y malignidad. Asimismo,  
incorpora un componente subjetivo, que considera si el TEP es el diagnóstico más probable en  
comparación con otras posibles causas (Wells et al., 2001; Thompson et al., 2025).  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 940.  
Una vez sumados los puntos correspondientes a cada criterio, los pacientes se clasifican en distintas  
categorías de probabilidad. En el modelo original, los pacientes se estratifican en tres grupos de  
probabilidad: baja (<2 puntos), intermedia (2-6 puntos) o alta (>6 puntos) de TEP. En el estudio inicial,  
la prevalencia de TEP fue aproximadamente de un 1.3% en el grupo de baja probabilidad, 16.2% en el  
grupo de probabilidad intermedia y 37.5% en el grupo de alta probabilidad, lo que evidenció una  
adecuada eficacia del modelo para discriminar el riesgo. Posteriormente, se propuso una versión  
simplificada de la escala, en la que los pacientes se clasifican únicamente en TEP probable (>4 puntos)  
o TEP improbable (≤4 puntos). Esta modificación se desarrolló con el fin de facilitar su uso en la  
práctica y agilizar la toma de decisiones (Wells et al., 2001; Thompson et al., 2026).  
Tabla 1  
Escala de Wells  
Criterios de Wells  
Criterios  
Puntuación  
Síntomas y signos clínicos de TVP  
Otros diagnósticos menos probables  
Frecuencia cardiaca >100 lpm  
3.0  
3.0  
1.5  
1.5  
Inmovilización ≥3 días o cirugía en las últimas 4 semanas  
Episodio de TEP o TVP previo  
Hemoptisis  
Malignidad  
1.5  
1.0  
1.0  
Probabilidad  
Total  
Criterios de Wells tradicionales  
Alta  
Moderada  
>6 puntos  
2-6 puntos  
<2 puntos  
Baja  
Criterios de Wells modificados  
TEP probable  
>4 puntos  
TEP improbable  
≤4 puntos  
Nota: TVP: Trombosis venosa profunda; TEP: tromboembolismo pulmonar  
Fuente: Wells, P. S., et al. (2001). Annals of Internal Medicine, 135(2), 98107.  
Escala revisada de Ginebra  
La escala revisada de Ginebra es otra herramienta empleada para estimar la probabilidad pretest del  
tromboembolismo pulmonar. A diferencia de la escalada Well, esta utiliza exclusivamente variables  
objetivas y no incorpora el juicio subjetivo del médico. Fue desarrollada con el fin de mejorar la  
precisión de los modelos de predicción clínica y facilitar la evaluación. La escala revisada de Ginebra  
incluye ocho variables: edad mayor de 65 años, antecedente de tromboembolismo venoso previo,  
cirugía o fractura en el último mes, cáncer activo, dolor unilateral en extremidad inferior, hemoptisis,  
frecuencia cardíaca entre 7594 lpm o mayor/igual a 95 lpm, y dolor a la palpación venosa profunda  
en extremidades inferiores de forma unilateral (Le Gal et al., 2006).  
La suma de estas variables permite clasificar a los pacientes igualmente en tres categorías según la  
probabilidad: baja (03 puntos), intermedia (4–10 puntos) y alta (≥11 puntos). En el estudio de  
validación, la prevalencia de TEP fue aproximadamente de 8% en el grupo de baja probabilidad, 28% en  
el grupo de probabilidad intermedia y 74% en el grupo de alta probabilidad. Debido a su carácter  
objetivo, la escala de Ginebra revisada se utiliza con frecuencia en estudios clínicos y protocolos  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 941.  
diagnósticos estandarizados, generalmente en combinación con otras escalas como la escala de Wells  
con el fin de optimizar la evaluación inicial de los pacientes (Le Gal et al., 2006).  
Tabla 2  
Escada de Ginebra Revisada  
Criterios de Ginebra Revisada  
Criterios  
Puntuación  
Factores predisponentes  
Edad >65 años  
TVP o TEP previo  
Cirugía bajo anestesia general o fractura de miembros inferiores en el último mes  
Malignidad activa  
1
3
2
2
Síntomas  
Dolor unilateral de miembros inferiores  
Hemoptisis  
3
2
Signos clínicos  
Frecuencia cardiaca entre 75 a 95 lpm  
Frecuencia cardiaca ≥95 lpm  
Dolor a la palpación en trayecto venoso y edema unilateral  
3
5
5
Probabilidad  
Alta  
Total  
≥11 puntos  
4-10 puntos  
0-3 puntos  
Moderada  
Baja  
Nota: TVP: Trombosis venosa profunda; TEP: tromboembolismo pulmonar  
Fuente: Le Gal, G., et al. (2006). Annals of Internal Medicine, 144(3), 165171.  
Regla de PERC  
La regla de PERC (Pulmonary Embolism Rule-out Criteria) es una herramienta clínica diseñada para  
descartar TEP en pacientes con baja probabilidad clínica, previsiblemente determinada por los  
métodos diagnósticos descritos. En este caso, se propuso un conjunto de ocho criterios que, cuando  
están todos ausentes, permiten excluir TEP sin necesidad de solicitar pruebas adicionales. Estos  
criterios incluyen: edad menor a 50 años, frecuencia cardíaca mayor a 100 lpm, saturación de oxígeno  
menor a 95%, ausencia de hemoptisis, ausencia de uso de estrógenos, ausencia de cirugía o trauma  
reciente, ausencia de antecedente de tromboembolismo venoso y ausencia de signos clínicos de  
trombosis venosa profunda. En el estudio inicial se observó que la regla PERC presenta una  
sensibilidad aproximada del 96% en pacientes con baja probabilidad clínica, con una tasa de eventos  
tromboembólicos inferior al 1,4% en pacientes con PERC negativo. Estos resultados respaldan su uso  
como parte de los algoritmos diagnósticos actuales para TEP, lo que permite disminuir la solicitud  
innecesaria de estudios complementarios (Kline et al., 2004).  
Dímero D  
El dímero D es un producto que se origina de la degradación de la fibrina entrecruzada en el proceso  
de fibrinólisis. En condiciones normales, la formación de un trombo inicia con la activación de la  
cascada de coagulación, lo que conduce a la producción de fibrina que se polimeriza y posteriormente  
se estabiliza mediante enlaces covalentes gracias al factor XIII activado. Posteriormente, el sistema  
fibrinolítico se activa y la plasmina degrada la red de fibrina estabilizada, liberando distintos  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 942.  
fragmentos de degradación, entre los cuales se encuentra el dímero D, compuesto por la unión de dos  
dominios D de fibrina. La presencia de este fragmento en la circulación refleja, por tanto, la activación  
simultánea de los sistemas de coagulación y fibrinólisis durante la formación y degradación de un  
trombo (Franchini et al., 2024).  
En el contexto de TEP, la formación de un trombo venoso profundo y su posterior degradación  
conducen a la liberación de dímero D al torrente sanguíneo. Sin embargo, este biomarcador no es  
específico de embolia pulmonar, sino un indicador inespecífico de activación de la coagulación. Por lo  
tanto, sus niveles pueden elevarse en diversas condiciones clínicas asociadas a formación y  
degradación de fibrina, como infecciones sistémicas, neoplasias, traumatismos, cirugía reciente,  
embarazo, enfermedades inflamatorias o envejecimiento, lo que limita su especificidad diagnóstica  
(Franchini et al., 2024).  
Los valores de referencia del dímero D dependen del método analítico utilizado; sin embargo, en la  
mayoría de los ensayos cuantitativos de alta sensibilidad el punto de corte convencional es <500 ng/mL  
cuando se expresa en unidades equivalentes de fibrinógeno (FEU). El uso de este umbral fijo permite  
mantener una alta sensibilidad de hasta un 95% para descartar tromboembolismo pulmonar (TEP),  
aunque a expensas de una menor especificidad, especialmente en pacientes de edad avanzada o con  
múltiples comorbilidades. Asimismo, el rendimiento diagnóstico puede variar según el tipo de ensayo  
empleado. Métodos de alta sensibilidad, como ELISA, ELFA o los ensayos cuantitativos de látex,  
presentan mayor capacidad para detectar concentraciones bajas de dímero D, lo que favorece su  
utilidad para excluir tromboembolismo venoso cuando los resultados se interpretan en conjunto con la  
probabilidad clínica pretest (Sneha et al., 2024; Linkins et al., 2017).  
Ajuste del punto de corte por edad  
Diversos estudios han demostrado que los niveles basales de dímero D aumentan progresivamente  
con la edad, incluso en ausencia de tromboembolismo. Este fenómeno reduce de manera importante  
la especificidad del punto de corte convencional de 500 ng/mL en pacientes de mayor edad, lo que  
conduce a un mayor número de resultados falsamente positivos y, en consecuencia, a la realización  
innecesaria de estudios de imagen. De hecho, se ha observado que la capacidad del dímero D para  
excluir tromboembolismo pulmonar (TEP) disminuye notablemente con el envejecimiento: mientras  
que puede descartar TEP en aproximadamente 60% de los pacientes menores de 40 años, su utilidad  
se reduce a cerca de 5% en pacientes mayores de 80 años, con una especificidad que puede descender  
hasta 10% en este grupo etario (Righini et al., 2014; Konstantinides et al., 2019).  
Con el objetivo de mejorar la precisión diagnóstica en adultos mayores, el estudio ADJUST-PE planteó  
un ajuste en el punto de corte de dímero D según la edad para pacientes mayores de 50 años, utilizando  
la fórmula: edad × 10 ng/mL (FEU). Esta estrategia permitió aumentar significativamente el número de  
pacientes a quienes el TEP puede excluirse sin recurrir a estudios de imagen. En particular, el uso del  
punto de corte ajustado incrementó la proporción de pacientes en quienes el TEP pudo descartar  
únicamente mediante la determinación de dímero D, aumentando aproximadamente del 6,4% al 30%,  
sin observarse un incremento en los resultados falsamente negativos (Righini et al., 2014;  
Konstantinides et al., 2019).  
Estrategia PEGeD  
La estrategia PEGeD (Pulmonary Embolism Graduated D-dimer) propone un enfoque diagnóstico que  
ajusta los puntos de corte del dímero D según la probabilidad clínica pretest de TEP, determinada  
mediante la escala de Wells. En este algoritmo, los pacientes con baja probabilidad clínica pueden  
excluir el diagnóstico de TEP con un valor de dímero D inferior a 1000 ng/mL (FEU), mientras que en  
aquellos con probabilidad clínica moderada se mantiene el punto de corte convencional de 500 ng/mL.  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 943.  
Por su parte, los pacientes con alta probabilidad clínica deben ser evaluados directamente mediante  
estudios de imagen diagnósticos, como la angiotomografía pulmonar, sin depender del resultado del  
dímero D (Kearon et al., 2019).  
Este enfoque permite descartar TEP de forma segura en pacientes ambulatorios, evitando la  
realización de estudios de imagen en una proporción significativa de casos. En el estudio original, la  
aplicación del algoritmo incrementó la proporción de pacientes en quienes el TEP pudo excluirse  
únicamente mediante la determinación de dímero D, pasando del 48,1% al 65,7%, lo que correspondió  
a una reducción relativa del 33,9% en la utilización de estudios complementa, lo que respalda la utilidad  
clínica de los umbrales graduados de dímero D basados en la probabilidad clínica (Kearon et al., 2019).  
Estrategia YEARS  
La estrategia YEARS constituye una evaluación diagnóstica simplificada para pacientes con sospecha  
de TEP. Este modelo integra la evaluación clínica con la determinación de los niveles de dímero D a  
partir de tres criterios clínicos: los signos de trombosis venosa profunda, la hemoptisis y la ausencia  
de un diagnóstico alternativo más probable que TEP. De acuerdo con la presencia o ausencia de estos  
criterios, se aplican diferentes puntos de corte para el dímero D; cuando ninguno de los criterios está  
presente se utiliza un umbral de 1000 ng/mL (FEU), mientras que en presencia de uno o más criterios  
se mantiene el punto de corte convencional de 500 ng/mL (van der Hulle et al., 2017).  
En el estudio prospectivo multicéntrico que evaluó este algoritmo, se demostró que la estrategia YEARS  
permite excluir de forma segura el diagnóstico de TEP, reduciendo en aproximadamente 14% la  
necesidad de realizar angiotomografía pulmonar en comparación con algoritmos diagnósticos  
tradicionales basados en el puntaje de Wells y un punto de corte fijo de dímero D. Asimismo, la  
incidencia de eventos tromboembólicos venosos durante el seguimiento a tres meses en pacientes en  
quienes se descartó TEP sin estudios de imagen fue 0,43%, una tasa comparable a la observada con  
estrategias diagnósticas convencionales (van der Hulle et al., 2017).  
Estudios posteriores y revisiones sistemáticas han confirmado la utilidad clínica de este algoritmo,  
mostrando una sensibilidad cercana al 96% y una especificidad aproximada del 50%, además de una  
reducción significativa en la utilización de estudios de imagen avanzados. La simplicidad de su  
estructura y la posibilidad de aplicar umbrales adaptados de dímero D facilitan su implementación en  
entornos de alta demanda (Te Haara et al., 2023).  
Estrategia YEARS adaptada al embarazo  
Durante el embarazo, la sospecha de TEP representa un desafío diagnóstico debido al estado  
fisiológico de hipercoagulabilidad y al aumento progresivo de los niveles de dímero D a lo largo de la  
gestación. En este contexto, el algoritmo YEARS adaptado al embarazo propone una estrategia  
diagnóstica que combina los mismos tres criterios clínicos: signos de trombosis venosa profunda,  
hemoptisis y ausencia de un diagnóstico alternativo más probable que TEP con puntos de corte  
ajustados de dímero D. Cuando ninguno de estos criterios está presente, se utiliza un umbral de 1000  
ng/mL, mientras que en presencia de uno o más criterios se mantiene el punto de corte convencional  
de 500 ng/mL. En pacientes con signos clínicos de trombosis venosa profunda se recomienda realizar  
ultrasonido compresivo de miembros inferiores y, en caso de confirmarse trombosis proximal, el  
diagnóstico de TEP se considera establecido sin necesidad de estudios de imagen adicionales (van  
der Pol et al., 2019; Mileto et al., 2023).  
La validación prospectiva de esta estrategia demostró que permite excluir TEP de forma segura en un  
número considerable de gestantes, evitando la realización de angiotomografía pulmonar en  
aproximadamente 39% de los casos. Estos resultados cumplen los criterios de seguridad aceptados  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 944.  
para métodos diagnósticos en tromboembolismo venoso y muestran que el algoritmo YEARS adaptado  
al embarazo puede reducir significativamente la exposición a radiación materno-fetal, evitando  
estudios de imagen en aproximadamente 3265% de las pacientes, según el trimestre de gestación,  
sin comprometer la seguridad diagnóstica (van der Pol et al., 2019).  
Algoritmo diagnóstico  
De acuerdo a las guías más recientes de la American Heart Association (AHA), el diagnóstico del  
tromboembolismo pulmonar se basa en un abordaje escalonado que combina la evaluación clínica  
inicial con pruebas de laboratorio y estudios de imagen. Dentro de los métodos de imagen, la  
angiotomografía pulmonar por tomografía computarizada (CTPA) se considera el el estudio elección,  
ya que permite visualizar de manera más directa defectos de llenado en las arterias pulmonares y  
presenta una alta sensibilidad y especificidad. Cuando existe alguna contraindicación para el uso de  
CTPA, como en casos de alergia al contraste yodado, insuficiencia renal significativa o embarazo,  
puede optarse por la gammagrafía pulmonar de ventilación-perfusión (V/Q) como alternativa.  
Asimismo, existen estudios complementarios que podrían aportar información relevante como el  
ultrasonido venoso de miembros inferiores, útil para detectar trombosis venosa profunda asociada, y  
la ecocardiografía transtorácica, que puede mostrar signos indirectos de sobrecarga del ventrículo  
derecho (American Heart Association, 2026; Sneha et al., 2024).  
Aunque la CTPA es el estudio confirmatorio de elección, su uso indiscriminado puede generar  
exposición innecesaria a radiación, al uso de medio de contraste y al aumento de los costos sanitarios.  
Por esta razón, el desarrollo de herramientas para estimar la probabilidad clínica pretest ha permitido  
mejorar el proceso diagnóstico y disminuir la realización innecesaria de estudios de imagen. Una vez  
establecida la probabilidad clínica pretest, es posible orientar de manera más adecuada la indicación  
de realizar estudios complementarios (American Heart Association, 2026; Thompson et al., 2026).  
En pacientes con baja probabilidad clínica pretest, que corresponde a una probabilidad menor al 10%  
de diagnóstico positivo de TEP (Konstantinides et al., 2019), se recomienda aplicar los criterios de la  
regla PERC para descartar la enfermedad de forma más segura. Si el paciente cumple los ocho criterios  
de esta regla, el riesgo de TEP es suficientemente bajo y no se recomienda realizar pruebas adicionales.  
En aquellos casos en los que no se cumplen todos los criterios, se debe medir y los niveles de dímero  
D. Un resultado normal, preferiblemente ajustado por edad o menor de 500 ng/mL, representa un alto  
valor predictivo negativo y permite descartar el diagnóstico. Por el contrario, un resultado elevado  
requiere continuar la evaluación con técnicas de imagen (American Heart Association, 2026;  
Thompson et al., 2026).  
En pacientes con probabilidad clínica pretest intermedio, estimada en aproximadamente un 30% de  
probabilidad de TEP (Konstantinides et al., 2019), también se recomienda la determinación del dímero  
D. Al igual que en los pacientes de bajo riesgo, un resultado normal permite excluir el diagnóstico sin  
necesidad de realizar estudios de imagen. Sin embargo, si el valor se encuentra elevado, se debe  
proceder a estudios diagnósticos por imagen. (Thompson et al., 2026). Por último, en pacientes con  
alta probabilidad clínica que equivale aproximadamente a un 65% de probabilidad de diagnóstico  
positivo por TEP (Konstantinides et al., 2019), se recomienda proceder directamente a estudios de  
imagen de ya que en estos casos un dímero D negativo no es suficiente para descartar la enfermedad  
(Thompson et al., 2026).  
CONCLUSIONES  
El diagnóstico del tromboembolismo pulmonar no debe basarse en una sola prueba, sino en la  
integración ordenada de la evaluación clínica, la probabilidad pretest, los biomarcadores y los estudios  
de imagen. Las escalas de Wells y Ginebra revisada siguen siendo herramientas útiles para  
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ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 945.  
estandarizar la sospecha clínica, mientras que la regla PERC permite excluir TEP en pacientes  
cuidadosamente seleccionados de muy bajo riesgo, evitando pruebas innecesarias.  
El dímero D conserva un papel central por su alta sensibilidad y elevado valor predictivo negativo en  
pacientes con probabilidad clínica baja o intermedia; sin embargo, su interpretación debe  
contextualizarse. Estrategias como el ajuste por edad, PEGeD y YEARS han mejorado la eficiencia  
diagnóstica al disminuir el uso de angiotomografía pulmonar sin comprometer la seguridad clínica. En  
gestantes, el algoritmo YEARS adaptado al embarazo representa una alternativa particularmente  
valiosa para reducir la exposición materno-fetal a radiación.  
En conjunto, la evidencia respalda un abordaje escalonado y racional del TEP, orientado por la  
probabilidad clínica pretest. Este modelo permite optimizar recursos, reducir cascadas diagnósticas  
innecesarias y mejorar la toma de decisiones en escenarios de urgencias y atención hospitalaria.  
Futuras investigaciones deberán seguir validando estos algoritmos en poblaciones especiales y en  
contextos asistenciales diversos.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, marzo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 946.  
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