significativamente superior a lo encontrado en otros estudios con población trabajadora ecuatoriana.
Chamorro y Capelo et al. (2018) reportaron 64,2% de exceso de peso en trabajadores de una empresa
láctea del Carchi, mientras que Capelo et al. (2019) encontraron cifras similares 64,2% en otra empresa
láctea del norte de Ecuador. Nuestros resultados se aproximan al 69% reportado por Sánchez y Zumba
(2025) en trabajadores de servicios en Quito, Confirmando que el exceso de peso constituye un
problema de salud prevalente en la población económicamente activa del país. El 70% de las
trabajadoras presentó perímetro abdominal con riesgo cardiovascular aumentado 40% o muy
aumentado 30%. Este hallazgo tiene importantes implicaciones clínicas, ya que, en diferentes estudios
latinoamericanos, demostró que el perímetro abdominal elevado predice eventos cardiovasculares
independientemente del IMC, (Lanas et al., 2023). La combinación de obesidad abdominal, dislipidemia
y sedentarismo configuran un perfil de síndrome metabólico que incrementa significativamente el
riesgo de diabetes mellitus tipo II y enfermedad cardiovascular (Alberti et al., 2024).
Los parámetros bioquímicos revelan que el 35% presenta triglicéridos elevados y el 31,7% colesterol
total elevado. Estas alteraciones del perfil lipídico son consistentes con los hallazgos de Kovalskys et
al. (2023) en el estudio con 9.218 adultos de ocho países latinoamericanos, quienes encontraron que
los trabajadores con jornadas continuas consumen más comidas rápidas y menos frutas y verduras,
lo que se asocia con perfiles lipídicos alterados.
Hábitos alimentarios, identificados reflejan patrones de riesgo significativos. El 70% realiza 3 comidas
principales diarias, aunque el 36,7% no tiene horarios establecidos para comer. Este hallazgo coincide
con Torres et al. (2017), quienes en trabajadores de una industria petrolera encontraron que el 59%
realizaba solo dos comidas al día y el 77,5% no realizaba actividad física, asociándose con sobrepeso
y obesidad. El consumo de frutas y verduras es alarmantemente bajo, solo el 26,7% las consume
diariamente, este patrón es similar al reporte de Chamorro y Capelo (2018), quienes encontraron que
el 78% de los trabajadores realizaban 3 a 4 comidas diarias con predominio de arroz, papa, pan, azúcar,
huevos y lácteos y menor consumo de frutas, verduras y leguminosas. Monteiro et al. (2024)
documentan que el consumo de ultraprocesados en América latina se ha triplicado en las últimas dos
décadas, lo que explica en parte la epidemia de obesidad.
El 85% consume carbohidratos refinados a diario y el 58,3% consume ultraprocesados 4 o más veces
por semana. Estos hallazgos reflejan la transición nutricional observada en Ecuador, caracterizada por
abandono de dietas tradicionales ricas en fibra y aumento de alimentos procesados de alta densidad
energética (Freire et al., 2024).
Actividad física y sedentarismo, emerge como el factor de riesgo más crítico 68,3% no realiza actividad
física regular y 80% permanece sentada casi toda la jornada laboral. Esta cifra supera el 55,2%
reportado por Sánchez y Zumba (2025) en trabajadores de servicios y el 59% encontrado por Torres et
al. (2017) en trabajadores petroleros. El 88,3% no realiza pausas activas, lo que refleja la ausencia de
programas de salud ocupacional en las fábricas textiles estudiadas.
Garcia et al. (2023) demostraron que incluso pequeñas dosis de actividad física de 15 a 20 minutos
diarios reducen significativamente el riesgo cardiovascular en poblaciones sedentarias. Sin embargo,
en nuestra muestra, del 31,7% que realiza actividad física, el 57,9% lo hace menos de 30 minutos por
sesión, lo que podría ser insuficiente par obtener beneficios cardiovasculares óptimos según las
recomendaciones de OMS (2024).
Park et al. (2023) documenta que el sedentarismo ocupacional la posición de sentado por tiempo
prolongados, incrementa el riesgo metabólico independientemente de la actividad física realizada
fuera del trabajo. Este hallazgo es particularmente relevante para nuestra población, donde el 80%
permanece sentada casi toda la jornada, lo que podría explicar la alta prevalencia de alteraciones
metabólicas observadas incluso en quienes realizan algo de actividad física.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 436.