Retos epistemológicos contemporáneos sobre la Educación  
Física  
Contemporary epistemological challenges in Physical Education  
Ernesto Ceballos Gurrola  
Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho  
México  
Luis Humberto Jasso García  
Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho  
México  
José de Jesús Reveles Márquez  
Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho  
México  
Juan Diego Domínguez Soriano  
Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho  
México  
Artículo recibido: 02 de diciembre de 2026. Aceptado para publicación: 07 de abril de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La Educación Física como parte de un sistema educativo que se preocupa y tiene como objetivo la  
formación de ciudadanos desde el ámbito de la motricidad, ha pasado por diversos momentos en los  
que se ha puesto en tela de juicio su labor. El escrito tiene como objetivo reflexionar sobre lo complejo  
que es consolidarse como ciencia para un área como la Educación Física. El presente trabajo se  
realizó bajo un estudio bibliográfico (Suárez, 2007), desde una perspectiva hermenéutica para la  
interpretación de texto (Jiménez, 2024; Páramo, Campo & Maestre, 2020). Encontrando como las  
dificultades epistemológicas no son las únicas responsables de la ambigüedad del objeto de estudio,  
sino su misma transformación, lo que obliga a una reflexión sobre la formación de sujetos para una  
vida plena y un bien común.  
Palabras clave: educación física, epistemología, motricidad, objeto de estudio  
Abstract  
Physical Education, as part of an educational system concerned with and aiming for the development  
of citizens through motor skills, has experienced various periods in which its role has been questioned.  
This paper aims to reflect on the complexity of establishing itself as a science in an area like Physical  
Education. This work was conducted using a bibliographic study (Suárez, 2007) and a hermeneutic  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 441.  
approach to text interpretation (Jiménez, 2024; Páramo, Campo & Maestre, 2020). It reveals that  
epistemological difficulties are not solely responsible for the ambiguity of the object of study; rather,  
its very transformation is a contributing factor, necessitating reflection on the formation of individuals  
for a fulfilling life and the common good.  
Keywords: physical education, epistemology, motor skills, object of study  
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Cómo citar: Ceballos Gurrola, E., Jasso García, L. H., Reveles Márquez, J. de J., & Domínguez Soriano,  
J. D. (2026). Retos epistemológicos contemporáneos sobre la Educación Física. LATAM Revista  
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 441 450.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 442.  
INTRODUCCIÓN  
En el sistema educativo nacional, la Educación Física goza de una aceptación considerable por parte  
de los estudiantes y sectores de la salud, debido a los momentos de alegría, diversión y los beneficios  
asociados a su práctica. Además de haber quedado de manifiesto en la última decada la importancia  
de su labor en la formación de personas, así como los desafíos de siempre entre los que destaca los  
estilos de vida sedentarios y los actuales como la inclusión, la diversidad y uso de tecnología para  
promover estilos de vida saludable. Sin embargo, enfrenta una falta de credibilidad por parte de otras  
disciplinas y docentes, quienes a menudo malinterpretan el mensaje transmitido a través de sus  
actividades, como señala Capel (2002). Parte del desafío que enfrenta esta asignatura radica en la  
construcción de su propia definición (Uribe, 2007). No se trata solo de una visión pedagógica que  
respalde sus fundamentos educativos y filosóficos, sino que va más allá, implicando una  
reconfiguración del ámbito educativo. En este sentido, es fundamental repensar los problemas  
epistemológicos que han surgido en los últimos enfoques, con el objetivo de delimitar este campo del  
conocimiento.  
Sustentar las ideas que conforman la Educación Física desde la perspectiva epistémica requiere  
recuperar e identificar una reconstrucción histórica y cultural que la sitúe teórica, metodológica y  
conceptualmente. Esto permite respaldar su práctica, la cual se estructura en función de los objetivos  
asignados en los distintos planes de estudio, diseñados de acuerdo con los enfoques políticos del  
momento. A su vez, estos objetivos, en ocasiones, se distorsiona en las tareas que se le atribuyen  
desde la cultura escolar y la sociedad en general.  
El propósito de esta discusión no es señalar problemas nuevos. Por el contrario, el objetivo de este  
ejercicio reflexivo es buscar nuevas construcciones epistemológicas que posibiliten una comprensión  
más profunda de lo que hoy entendemos por Educación Física, y a partir de ello, aspirar a respuestas  
pertinentes y coherentes con los problemas contemporáneos del campo.  
Antes de abordar los problemas inherentes al ámbito de la Educación Física, es necesario analizar qué  
se entiende por epistemología. Este paso preliminar nos permitirá acercarnos con mayor claridad a la  
construcción y comprensión de la epistemología en la Educación Física.  
En este contexto, la epistemología se entiende como la teoría del conocimiento o de la ciencia, y su  
etimología proviene del griego (πιστήμη), un término que los griegos diferenciaban del concepto de  
"doxa", entendido como el conocimiento común u ordinario. En contraste, la "episteme" se refería al  
conocimiento generado a través de procesos metódicos y reflexivos, construidos con rigor, y  
equiparado a la ciencia; de ahí que también se le denomine teoría del conocimiento científico (Zamora,  
2009).  
De este modo, si consideramos que la epistemología se refiere a la construcción rigurosa y supervisada  
del cuerpo de conocimientos en un campo disciplinar, la epistemología de la Educación Física puede  
entenderse como el conjunto de conocimientos elaborados con precisión, que fundamentan los  
procesos teóricos y metodológicos aplicados en la práctica de la Educación Física. En línea con lo  
señalado por Bracht (2007), la Educación Física puede ser interpretada tanto como una actividad  
académica (una postura que la acerca a un objeto científico) como una actividad de intervención (con  
implicaciones sociales). Esta dualidad presenta diversas vertientes, que serán exploradas a lo largo del  
presente trabajo.  
Entonces, ¿A qué se debe la crisis identitaria de la Educación Física? ¿Por qué resulta difícil responder  
con claridad qué estudia realmente la Educación Física? ¿Cuál es su objeto de estudio en la actualidad?  
Y, finalmente, ¿Qué es la Educación Física? ¿Deberíamos concebirla como una materia o asignatura,  
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un área de desarrollo humano, una disciplina, o incluso una ciencia, tal como lo propone la teoría de la  
praxeología motriz de Parlebas?  
Estas interrogantes nos acercan a responder una cuestión central en nuestras reflexiones: ¿Cómo los  
constructos epistemológicos influyen en la práctica de la Educación Física en los contextos escolares?  
La construcción epistémica, desde un enfoque puramente teórico, no contribuye de manera directa a  
una práctica crítica de la Educación Física. Para lograrlo, es necesario integrar factores culturales y  
sociales que influyen en la realidad de su práctica actual.  
DESARROLLO  
Tradicionalmente, la Educación Física se ha vinculado principalmente a aspectos corporales, lo que dio  
origen a su denominación como “Educación Física”, evocando la educación del cuerpo o de lo físico.  
Este enfoque, influido por el dualismo cartesiano, que separaba cuerpo y mente, tiene sus raíces en el  
pensamiento griego. No obstante, a pesar de esta división histórica, diversas posturas han subrayado  
la importancia tanto de lo físico como de lo cognitivo y reflexivo en la construcción de una vida plena.  
Hoy en día, coincidimos en que la Educación Física trasciende la simple educación del cuerpo, aunque  
su nombre permanezca. La incorporación de dimensiones como la motricidad y la corporeidad ha  
ampliado el campo de la asignatura, que ya no se limita exclusivamente a lo corporal o lo motor, como  
podría sugerir una interpretación superficial.  
Es crucial considerar que los debates epistemológicos actuales van más allá de la mera dimensión  
conceptual, connotativa o semántica de los términos. Definir la Educación Física basándonos  
únicamente en su sentido etimológico podría llevarnos a un enfoque ontológico que, como en el caso  
del dualismo cartesiano, resalte la importancia del cuerpo en el desarrollo integral del ser humano. En  
este sentido, Rey (2002), proponía sustituir el término "Educación Física" por "Paidomotricidad",  
definida como "la vivencia de la corporeidad para significar acciones potencialmente educativas para  
el ser humano". Por su parte, Parlebas (2001), sugiere el concepto de "Praxeología Motriz", entendida  
como la ciencia que estudia la acción motriz, considerando las condiciones, modos de funcionamiento  
y resultados de las acciones.  
Estas perspectivas han desafiado a la Educación Física, pues sitúan el objeto de estudio en  
dimensiones culturales, históricas y sociales, poniendo el énfasis en los significados expresivos de la  
acción humana.  
Desde esta perspectiva, es crucial reconocer que los problemas de la Educación Física como campo  
de conocimiento y su reproducción están intrínsecamente ligados a sus dificultades metodológicas y,  
por ende, a cuestiones epistemológicas. De hecho, se puede argumentar que las dificultades en la  
práctica de la Educación Física, es decir, los problemas observados en las sesiones escolares tienen  
su origen en los desafíos epistemológicos de este campo. Por ello, es fundamental abrir el debate  
sobre qué significa la Educación Física en la actualidad, no solo desde una perspectiva etimológica o  
conceptual, sino desde los saberes y experiencias que median en su objeto de estudio y que se  
traducen en prácticas concretas. La ontología de estos problemas, como señala Hoyos (1992), surge  
de las decisiones pedagógicas sobre los objetos de estudio.  
Rodríguez (2011), hace referencia a los fenómenos relacionados con la actividad motriz, subrayando  
que el trabajo realizado en un contexto educativo, en el que la motricidad tiene un papel central, es  
donde se enfoca la investigación en esta asignatura. La epistemología de la Educación Física,  
entendida desde su desarrollo vivencial, permite a la pedagogía sistematizar, generar y organizar los  
conocimientos, mientras que la didáctica se encarga de su aplicación en el aula. Esta epistemología  
puede abordarse desde diversas perspectivas, pero para fines analíticos proponemos dos enfoques  
que intentan sistematizar las visiones tradicionales y contemporáneas de la Educación Física, basadas  
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tanto en la práctica como en las configuraciones teóricas que buscan una comprensión epistemológica  
de su objeto de estudio.  
La visión tradicional de la práctica de la Educación Física suele sustentarse en una postura fisiológica  
y biologicista, centrada en el rendimiento físico. Esta perspectiva se orienta hacia los aspectos físicos,  
mecanicistas y de salud, considerando el cuerpo como una "máquina", con un enfoque en los  
fundamentos motrices y las técnicas de movimiento, o en dinámicas biológicas. Esta división entre las  
ciencias del movimiento humano y las ciencias de la actividad física y el deporte ha sido abordada por  
Rodríguez (2011), y Zamora (2009). En este modelo tradicional, el alumno suele limitarse a ejecutar las  
propuestas del docente, quien dirige la mayoría de las actividades, una dinámica que prevaleció en los  
primeros enfoques de la Educación Física en México.  
Por otro lado, los mismos autores mencionan una subdivisión en las ciencias del movimiento humano:  
las ciencias de la educación, que a su vez se dividen en ciencias generales y específicas. La Educación  
Física forma parte de estas últimas, ya que se centra en el acto meramente educativo. En este enfoque,  
el desarrollo se basa en elementos cognitivos que promueven la reflexión, el pensamiento crítico, la  
creatividad y la autonomía del alumno, habilidades que se demuestran durante las sesiones de  
Educación Física. Esta visión se distancia de la perspectiva puramente fisiológica y de salud, aunque  
no las niega ni se opone a ellas, para avanzar hacia una dimensión crítica de la Educación Física, en la  
que el docente fomenta prácticas motrices desde una postura crítica, utilizando elementos cognitivos  
como medios para alcanzar el desarrollo motriz e integral del estudiante.  
En esta postura, el alumno no se limita a ejecutar movimientos, sino que es en gran medida quien  
propone manifestaciones motrices, mientras que el profesor asume el rol de guía, acompañando los  
procesos de construcción cognitiva de los educandos. Además, esta visión considera los aspectos de  
la corporeidad, distanciándose de lo meramente corporal, y recupera el concepto de motricidad,  
alejándose de una concepción puramente mecánica del movimiento. Este enfoque de la Educación  
Física es el que se ha intentado implementar en los últimos dos modelos educativos de México, en  
línea con los aportes teóricos de (Castañer y Camerino, 2001; Castañer y Camerino, 2022).  
A pesar de ser una perspectiva actual, esta visión ha recibido críticas, ya que algunos la consideran  
pasiva y sin atención suficiente a problemas sociales como las enfermedades crónicas degenerativas.  
Además, se le ha señalado por estar alejada de las tendencias globales en el desarrollo de la asignatura  
(Coutín et al., 2018; García-Garduño y Del Basto-Sabogal, 2017). Ramírez García y Chel-Hoil (2019),  
coinciden en que la reforma educativa de 2018 es poco clara y distante de las necesidades de  
formación docente.  
A partir de esta reflexión, surge la preocupación por comprender cuál es la epistemología de la  
Educación Física que prevalece en la actualidad y cómo esta influye en las transformaciones  
curriculares, que a menudo se incorporan o se desincorporan en las prácticas de los profesionales del  
área. En muchas ocasiones, las prácticas de los docentes superan las propuestas curriculares  
establecidas por las últimas reformas, lo que nos lleva a cuestionar la capacidad de estas reformas  
para generar cambios significativos en la praxis. Aunque dichas reformas se fundamentan en  
construcciones epistémicas, los docentes suelen integrar en su labor otros enfoques y visiones que  
emergen de la práctica misma, situada en un contexto específico y determinado por el tiempo.  
Actualmente, persisten discursos que atribuyen a los profesores de Educación Física una gran  
responsabilidad en asuntos como la escasez de medallas olímpicas ganadas por un país o los  
problemas de salud pública relacionados con el sedentarismo, como la obesidad, el sobrepeso, la  
hipertensión, la diabetes y otras enfermedades cardiovasculares. Estas enfermedades están presentes  
en contextos escolares de todos los niveles educativos, y a menudo se culpa a los docentes por no  
haber fomentado una cultura física adecuada o hábitos saludables entre la población. Un ejemplo  
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reciente de esta preocupación fue el confinamiento debido a la pandemia, durante el cual surgió el  
problema de la falta de actividad física, ejercicio y deporte mientras las personas permanecían en sus  
hogares (Blocken et al., 2020).  
Con base en estas inquietudes, resulta relevante recurrir a la historia de la Educación Física para  
comprender las razones de la confusión actual en torno a la configuración y delimitación de este campo  
disciplinar. Aún hoy en día, es común encontrar atribuciones y responsabilidades que no se aclaran ni  
delimitan de manera precisa dentro del ámbito de la Educación Física, por lo que es fundamental  
realizar un recorrido histórico en nuestro contexto.  
En México, la Educación Física ha experimentado una serie de enfoques que han orientado su práctica  
y didáctica, en función de diversas teorías y metodologías. Estas respondieron a las necesidades y  
demandas formativas específicas de cada momento histórico, influenciadas por los procesos políticos,  
económicos, culturales y educativos de la época.  
En la década de 1940, en un contexto global marcado por dos grandes conflictos bélicos, la Educación  
Física en México, al igual que en otros países, se alineó con un enfoque militar. Este enfoque buscaba  
formar ciudadanos disciplinados y obedientes, entrenados con rigor, en los que el orden y el control  
eran los pilares de la instrucción. Durante este periodo, era común ver a los alumnos organizados en  
pelotones y sometidos a prácticas rudimentarias, donde el castigo físico y psicológico era un recurso  
pedagógico habitual. Los maestros de Educación Física eran principalmente militares que, con una  
actitud rígida e imponente, imponían su autoridad a través del miedo, reflejando el paradigma  
conductual-disciplinario vigente, en consonancia con el conductismo operante de la época.  
Con la llegada de la década de 1960, tras la finalización de los conflictos bélicos y la creciente  
participación de naciones en los Juegos Olímpicos modernos, México fue seleccionado como sede de  
este evento, lo que provocó un giro radical en los fines y prácticas de la Educación Física. Surgió así el  
enfoque deportivo, que priorizaba el rendimiento y la mecanización de técnicas con el objetivo de  
obtener medallas olímpicas. Los profesores de este periodo eran principalmente deportistas o  
personas con experiencia en el ámbito deportivo, y el objeto de estudio de la Educación Física se  
centraba en la ejecución técnica de los fundamentos deportivos.  
En 1974, se introdujo el enfoque psicomotriz, orientado a vincular lo psíquico y lo motor mediante  
técnicas específicas. Este enfoque, estructurado por objetivos, consideraba el deporte como un  
complemento en la formación de los estudiantes, concibiendo al alumno como un ser cognitivo, en el  
que los procesos cerebrales y motrices debían estar integrados. Los docentes utilizaban técnicas  
psicomotrices para fomentar esta integración entre mente y cuerpo.  
En 1988, surgió el enfoque orgánico-funcional, que se centraba en la relación entre los sistemas  
fisiológicos y mecánicos del cuerpo. Este modelo programado por objetivos tenía como uno de sus  
grandes contenidos las habilidades motrices, y su objetivo era apoyar el desarrollo fisiológico a través  
del movimiento corporal. El alumno era concebido como un ser biológico que reaccionaba a las tareas  
motrices.  
Para 1994, se desarrolló el enfoque motriz de integración dinámica, que definió con mayor claridad el  
objeto de estudio de la Educación Física: el movimiento corporal. Este enfoque situaba el aspecto  
motriz como el eje principal del proceso pedagógico y proponía la integración dinámica de varios  
elementos, como la estimulación perceptivo-motriz, las capacidades físicas condicionales, la  
formación deportiva básica, la actividad física para la salud y la interacción social.  
Entre 2006 y 2011, México experimentó una serie de reformas curriculares a través de la Reforma  
Integral para la Educación Básica (RIEB), que incluyó nuevas propuestas para la Educación Física. Estas  
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reformas promovieron el enfoque global de la motricidad, propuesto por Castañer y Camerino (2001),  
en el que la motricidad se considera fundamental para la exploración, el conocimiento y la vivencia del  
cuerpo en movimiento. En este enfoque, el alumno es visto como el protagonista de las sesiones,  
desarrollando conductas en colectivo para construir su propio estilo de relación y desarrollo motor,  
asumiéndose como un sujeto crítico, reflexivo, analítico y propositivo en todos los ámbitos, incluyendo  
el escolar.  
Simultáneamente, impulsado por las exigencias políticas y económicas del país, se implementó un  
enfoque por competencias para todos los niveles educativos: básico, medio superior y superior. Este  
enfoque reorganizó los currículos en unidades de competencia y posteriormente en aprendizajes  
esperados, que se convirtieron en el eje central de las intenciones educativas. Dicho enfoque priorizó  
el concepto de "calidad educativa", promoviendo la movilización de saberes a través de contenidos  
conceptuales, procedimentales y actitudinales, lo que también tuvo repercusiones en el campo de la  
Educación Física.  
Autores como Castañer y Camerino (2022) y Parlebas (2001), han propuesto que el objeto de estudio  
de la Educación Física es la acción motriz humana, la cual se desarrolla en contextos culturales y  
sociales. Este enfoque ha contribuido a complejizar los fines de la disciplina, que ha transitado de una  
visión fisiológica, biológica y médica hacia una perspectiva crítica, cognitiva, reflexiva, social y cultural,  
que busca nuevas formas de entender el campo de estudio.  
En 2018, tras la reforma educativa y la implementación del modelo de Aprendizajes Clave (2017) en  
educación básica, se introdujo el Enfoque Dinámico e Integrado de la Motricidad (EDIM), desarrollado  
por Castañer y Camerino (2022) en España desde 2013. Este enfoque esquematiza gráficamente la  
movilización de dimensiones y funciones, proponiendo la "acción motriz" como el objeto de estudio  
central de la Educación Física. La acción motriz integra cuatro funciones fundamentales: cognición,  
emoción, significación y ejercitación, que interactúan con las dimensiones perceptiva, energética,  
comunicativa y recreativa, relacionadas con las capacidades motrices perceptivo-motrices, físico-  
motrices, socio-motrices y recreativo-motrices.  
En el marco curricular de la Nueva Escuela Mexicana y los planes de estudio 2022 para la formación  
de docentes (DEGESuM), se retoma el enfoque EDIM, adoptando modelos pedagógicos como  
metodologías clave para el desarrollo de la Educación Física, con un enfoque en los saberes  
pedagógicos inherentes al desarrollo profesional de los educadores físicos.  
A través de este análisis histórico, es posible identificar la constante evolución del objeto de estudio  
de la Educación Física. Si bien cada enfoque ha delimitado su propio objeto, existen visiones globales,  
nacionales e internacionales que cuestionan o proponen alternativas, como la incorporación de la  
cultura a través de praxeologías, la recuperación de la corporeidad o la integración de dimensiones  
humanistas en la formación. Estas propuestas, aunque diversas, enriquecen la comprensión de la  
disciplina. Como señala González (1998), aunque el contenido de la Educación Física no ha cambiado,  
el sentido de la sesión debe transformarse, y el respaldo epistemológico que proporcionan la  
pedagogía y la didáctica es clave en este proceso.  
Es importante subrayar que la epistemología de la Educación Física no se limita únicamente a una  
comprensión histórica, ya que también se construye desde las prácticas cotidianas de los educadores  
físicos. En dichas prácticas, es posible encontrar vestigios de enfoques históricos, incluso de los más  
antiguos. Asimismo, las tradiciones pedagógicas y no pedagógicas que se perpetúan en la educación  
básica, como los ensayos de escoltas o la organización de eventos deportivos, reviven enfoques  
antiguos como el militar de los años 40 o el deportivo de los años 60, poniendo en cuestión el objeto  
de estudio de la Educación Física actual.  
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A partir de estas atribuciones y exigencias contemporáneas, es necesario reflexionar sobre qué es la  
Educación Física en la actualidad y cuál es su papel en la formación de los estudiantes dentro de los  
contextos educativos. Si consideramos que el objeto de estudio según el EDIM es la acción motriz,  
debemos cuestionar cómo encajan en esta visión las múltiples tareas que hoy desempeña el educador  
físico en el ámbito escolar, muchas de las cuales se alejan de las perspectivas epistémicas planteadas.  
La acción motriz implica comprender la actividad humana en sus dimensiones simbólicas,  
emocionales, racionales y creativas. La persona no solo "tiene" un cuerpo, sino que "es" un cuerpo que  
vive, se comunica, se emociona, y toma decisiones a través de su corporeidad. Este enfoque nos invita  
a superar una visión meramente técnica de la existencia (cuerpo-movimiento) hacia una comprensión  
crítica (corporeidad-motricidad). Tal perspectiva encuentra su vínculo con la praxeología motriz  
propuesta por Parlebas (2001) y con las construcciones epistémicas de Castañer y Camerino (2022),  
centradas en la acción motriz y la motricidad humana. Aunque la dimensión fisiológica, biológica y  
mecánica sigue presente, está lejos de ser el único foco de la Educación Física.  
En resumen, la motricidad como expresión de la corporeidad se entrelaza con nuestra existencia, pues  
solo a través de nuestras manifestaciones motrices y los significados culturales que les otorgamos  
podemos vivir nuestra identidad corpórea. La Educación Física, por tanto, debe desarrollar saberes que  
permitan a las personas vivir plenamente su corporeidad, considerando sus esferas cognitivas,  
creativas, sociales, afectivas y motrices.  
La acción humana se manifiesta en tres dimensiones: una dimensión introyectiva, que busca el  
autoconocimiento a través de la motricidad; una dimensión extensiva, que permite interactuar con el  
entorno y comprender el mundo; y una dimensión proyectiva, que facilita la socialización y la  
construcción de saberes en colectivo (Castañer y Camerino, 1991).  
Finalmente, es importante destacar que las dificultades epistemológicas no son las únicas  
responsables de la ambigüedad del objeto de estudio de la Educación Física. Al igual que cualquier  
otra disciplina, ha experimentado transformaciones a lo largo del tiempo, lo que ha llevado a redefinir  
su objeto y objetivos tanto en el ámbito escolar como extraescolar.  
Balladares (2023), señala que el actual modelo educativo está en crisis debido a la pandemia, lo que  
ofrece la oportunidad de replantear una nueva Educación Física, no solo mediante pedagogías  
emergentes, sino también a través de una reflexión profunda sobre los objetivos, contenidos y el perfil  
de egreso que deben promover los currículos vigentes. Esta nueva Educación Física debe formar  
sujetos no solo para el alto rendimiento y la productividad, sino para una vida plena y un bien común,  
en respuesta a las demandas sociales actuales, con un currículo auténtico y pertinente.  
CONCLUSIÓN  
La Educación Física tiene pendientes varias tareas a atender, primero, vigilar las cuestiones  
epistemológicas que su práctica exige ya que, como está escrito en líneas anteriores, hay momentos  
donde ese descuido la hace ver como un área alejada del campo científico a pesar de estar rodeada  
de ciencia. Otro aspecto a mejorar, es la práctica en sí de la asignatura, se necesita darle un sentido  
donde las evidencias de aprendizaje sean más objetivas por lo que en este proceso de resignificación,  
es importante ir más allá de las posturas centradas exclusivamente en el rendimiento físico o deportivo  
implica asumir un enfoque epistemológico más amplio, crítico e interdisciplinario, que reconozca al  
cuerpo como una construcción biológica, social, cultural y emocional.  
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