INTRODUCCIÓN
El café representa uno de los pilares de la economía en Honduras. Se cultiva en 15 de los 18
departamentos del país y más de 100,000 familias dependen de este rubro, lo que permite la generación
de empleo y de divisas. Además, es uno de los principales productos agrícolas y de exportación con
una contribución aproximada del 5% al Producto Interno Bruto (PIB) y del 30% al PIB agrícola (Instituto
Hondureño del Café [IHCAFE], 2022; Enríquez y Retes, 2020). Pese a su relevancia, los caficultores
enfrentan varios desafíos, destacando el acceso al financiamiento agrícola, lo que dificulta que
inviertan en tecnología, insumos y prácticas productivas sostenibles, afectando la rentabilidad de los
caficultores tal como lo señalan García y Mendoza (2019).
Villalobos (2017) menciona que el financiamiento agrícola es el mecanismo que permite disponer de
capital para la actividad productiva; su acceso es esencial para la sostenibilidad y competitividad del
sector agrícola, ya que permite a los caficultores cubrir los costos de producción, mantener la
rentabilidad y mejorar la calidad del producto. No obstante, diferentes investigaciones muestran que
los caficultores latinoamericanos, y en particular los hondureños, enfrentan dificultades para acceder
a crédito formal por los altos requisitos de las entidades financieras, la falta de garantías, las altas
tasas de interés, los trámites burocráticos y la escasa educación financiera (Donado, 2015; Monsalve
y García, 2016; Ghezzi, 2021; Levy, 2019). Estas limitaciones ocasionan que los productores de café no
logren satisfacer las necesidades del sector agrícola, afectando la capacidad de crecimiento de los
pequeños productores e incentivando que estos se financien mediante recursos propios o fuentes
informales.
En sus reportes, el Instituto Hondureño del Café (IHCAFE, 2022) señala que más del 90% de los
pequeños productores dependen de fuentes externas de financiamiento para sostener sus ciclos
productivos. A pesar de la existencia de programas gubernamentales y cooperativas, como los
impulsados por BANHPROVI, FONCAFE y la Cooperativa Cafetalera Ecológica La Labor Ocotepeque
Limitada (COCAFELOL), el acceso al financiamiento continúa siendo limitado, principalmente para los
pequeños productores, quienes no cuentan con garantías o historial crediticio formal (Mogrovejo et al.,
2020; Orellana, 2022). Esta situación perjudica la capacidad de los caficultores para sostener la
producción y adaptarse a las exigencias del mercado internacional.
La problemática anterior permite formular la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuáles son las
condiciones de acceso al financiamiento agrícola de los caficultores del Valle de Sensenti, Honduras?
Bajo esta interrogante, se analizan las condiciones del acceso al financiamiento de los productores de
café en esta región durante el año 2023, teniendo como objetivos específicos: 1) identificar las fuentes
y condiciones del financiamiento disponibles para los caficultores en la región; 2) analizar el uso y
destino del financiamiento que dan los productores de café, y 3) examinar la percepción del acceso y
barreras financieras de los productores al crédito agrícola.
Esta investigación busca generar evidencia empírica que permita comprender las dinámicas del acceso
al financiamiento en el sector cafetalero hondureño, aportando insumos para la formulación de
políticas y estrategias orientadas a mejorar la cobertura y eficacia de los mecanismos financieros
rurales. Además, el estudio contribuye al conocimiento académico sobre la relación entre inclusión
financiera, desarrollo agrícola y sostenibilidad en economías rurales de América Latina.
METODOLOGÍA
El estudio se enmarca en un enfoque mixto debido a que se utilizaron estrategias que aportaron
información cuantitativa y cualitativa, con un alcance descriptivo, un diseño no experimental y
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 592.