INTRODUCCIÓN
La enseñanza de las matemáticas desde las primeras etapas de escolaridad es fundamental para el
desarrollo intelectual e integral, ya que no se limita a las capacidades numéricas, sino que favorece al
razonamiento lógico, el pensamiento crítico y la capacidad para comprender y resolver problemas de
la vida cotidiana (Celi Rojas et al., 2021; Litardo-Muñoz, 2023). Sin embargo, históricamente ha
prevalecido una metodología de enseñanza de carácter mecánico, rígido y memorístico, que con
frecuencia provoca aburrimiento, apatía, desmotivación y rechazo por parte de los estudiantes (Cantón,
2024; Revelo Manosalvas & Yánez Ronquillo, 2023).
Durante la etapa preoperacional, que resulta crítica en la educación infantil, la integración de
experiencias físicas, táctiles y kinestésicas facilita la internalización de los conceptos abstractos y
acelera el proceso de aprendizaje lógico-matemático (Arias & Huanca, 2024). Es por esto por lo que la
estimulación temprana y adecuada proporciona bases sólidas indispensables para el desarrollo fácil y
sin esfuerzo del pensamiento matemático, dotando a los niños de habilidades para afrontar
situaciones reales en su vida (Celi Rojas et al., 2021).
Múltiples investigaciones recientes respaldan la necesidad de transformar la enseñanza matemática
en la educación inicial. Arias y Huanca (2024) demostraron que la integración de experiencias
kinestésicas y táctiles en la etapa preoperacional facilita la internalización de conceptos abstractos y
acelera el desarrollo del razonamiento lógico-matemático, fortaleciendo la teoría de estadios del
desarrollo cognitivo de Piaget (Arias & Huanca, 2024).
Por su parte, el estudio de Revelo-Manosalvas y Yánez-Ronquillo (2023) enfatiza que el uso de material
concreto potencia el conocimiento intuitivo de los niños, permitiéndoles transitar de forma
estructurada por tres etapas esenciales de aprendizaje: la manipulativa (concreta), la gráfica (pictórica)
y finalmente la simbólica o abstracta, este tipo de aprendizaje debe ser el objetivo dentro de todo
proceso educativo (Revelo Manosalvas & Yánez Ronquillo, 2023).
En el ámbito de las estrategias lúdicas, Celi Rojas et al. (2021) concluyen que el juego y las
herramientas didácticas (como rompecabezas o laberintos numéricos) son factores determinantes
para motivar al infante, favoreciendo la atención, la concentración y el desarrollo de habilidades
sociocognitivas para la resolución de problemas, lo cual ha evidenciado que favorece dentro del
aprendizaje del infante (Celi Rojas et al., 2021).
Asimismo, investigaciones como las de Vanegas, Prat y Rosell (2025) resaltan el valor de las
"trayectorias de aprendizaje" como rutas progresivas que, a través de metas matemáticas y actividades
instructivas centradas en el razonamiento infantil, guían eficazmente el desarrollo del pensamiento
geométrico y la comprensión de medidas desde edades muy tempranas (Vanegas et al., 2025).
A pesar de los avances en las metodologías de enseñanza, es evidente que en numerosos entornos
educativos de primera infancia existe una separación entre el contenido matemático que se enseña y
las formas cotidianas en las que el niño aprende. El principal problema radica en la perduración y
aplicación de metodologías pasivas, charlas magistrales de los docentes, que no aprovechan el
potencial pedagógico de la inclusión de estrategias lúdicas y del material concreto (Caballero & Ospina;
Revelo Manosalvas & Yánez Ronquillo, 2023).
Esta carencia metodológica y la falta de estímulos adecuados interrumpen la progresión natural del
pensamiento lógico, generando aburrimiento, lagunas de conocimiento, desinterés temprano y serias
dificultades para que el niño alcance el nivel de abstracción requerido para enfrentar problemas reales
(Cantón, 2024; Revelo Manosalvas & Yánez Ronquillo, 2023).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 700.