Las variaciones de la luz solar y su influencia en el trastorno  
afectivo estacional y la melancolía depresiva  
The variations of sunlight and their influence on seasonal affective disorder  
and depressive melancholia  
Mónica Espinosa Vicens  
Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina. UNAM  
Ciudad de México México  
Artículo recibido: 06 de diciembre de 2026. Aceptado para publicación: 11 de abril de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La luz del sol tiene un impacto directo en la vida del ser humano. Desde tiempos remotos, ha sido  
vinculada con la salud y las enfermedades. En el caso de su disminución en otoño, o de su aumento  
en primavera, se ha comprobado su impacto en la salud mental al ser un factor externo que favorece  
el surgimiento de una melancolía depresiva. A este patrón estacional, se le llamó, a partir de los años  
ochenta, Trastorno Afectivo Estacional (TAE). En la Ciudad de México, se ha reconocido su presencia  
y es considerado un problema de salud pública. El objetivo de la investigación fue el estudio de la  
relación entre la presencia del Trastorno Afectivo Estacional y el comportamiento climatológico de la  
iluminancia en la Ciudad de México. Los datos publicados por la Dirección General de Epidemiología  
de la Secretaría de Salud de México, en su Boletín Epidemiológico semanal, lo engloban dentro del  
rubro de Depresión, Código F32. Debido a que los síntomas del TAE son graduales y variables, se  
investigaron su comportamiento y efectos en los habitantes de la Ciudad de México. El aislamiento  
social y la falta de energía son algunos de sus síntomas y los que impiden que el TAE sea tratado en  
su fase inicial. El estudio se desarrolló en base a los datos estadísticos emitidos por la Dirección  
General de Epidemiología de la Secretaría de Salud. En relación a la iluminancia, se emplearon los  
datos medidos por el Observatorio de Radiación Solar del Instituto de Geofísica de la Universidad  
Nacional Autónoma de México.  
Palabras clave: melancolía depresiva, TAE, iluminancia, radiación solar  
Abstract  
Sunlight has a direct impact on human life. Since ancient times, it has been associated with health and  
disease. In cases of its decrease during autumn or its increase in spring, its impact on mental health  
has been demonstrated, as it constitutes an external factor that favors the emergence of depressive  
melancholia. This seasonal pattern has been referred to, since the 1980s, as Seasonal Affective  
Disorder (SAD). In Mexico City, its presence has been acknowledged and it is considered a public  
health problem. The aim of this study is to examine the relationship between the presence of Seasonal  
Affective Disorder and the climatological behavior of illuminance in Mexico City. Data published by the  
General Directorate of Epidemiology of the Mexican Ministry of Health in its weekly Epidemiological  
Bulletin classify it under the category of Depression, Code F32. Given that the symptoms of SAD are  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 781.  
gradual and variable, its behavior and effects on residents of Mexico City were investigated. Social  
isolation and lack of energy are some of its symptoms and are often the reasons why SAD is not treated  
in its early stages. The study was developed based on statistical data issued by the General Directorate  
of Epidemiology of the Ministry of Health. Regarding illuminance, data measured by the Solar Radiation  
Observatory of the Institute of Geophysics at the National Autonomous University of Mexico were  
used.  
Keywords: depressive melancholia, SAD, illuminance, solar radiation  
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Cómo citar: Espinosa Vicens, M. (2026). Las variaciones de la luz solar y su influencia en el trastorno  
afectivo estacional y la melancolía depresiva. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 782.  
INTRODUCCIÓN  
La luz del sol, en este caso la iluminancia, entendida como la cantidad de flujo luminoso que incide en  
la superficie y medida en Lux, tiene un impacto en la salud mental del ser humano. “La luz solar es un  
elemento natural que, más allá de su función biológica, juega un papel fundamental en la regulación de  
nuestro estado de ánimo. Exponerse a la luz natural puede ser un potente regulador del bienestar  
emocional, mientras que la falta de luz solar puede contribuir al desarrollo de síntomas depresivos”  
(Sánchez Menéndez, 2025).  
Se ha comprobado, desde la medicina antigua, hasta nuestros días, que sus variaciones aumentan la  
tasa de trastornos melancólicos depresivos. La falta o disminución de luz natural puede llegar a  
ocasionar, lo que hoy en día se conoce como el Trastorno Afectivo Estacional (TAE). El desarrollo de  
este trastorno se presenta en determinadas etapas que se relacionan con la primavera-verano y el  
otoño-invierno. Sus síntomas suelen presentarse como desesperanza, desasosiego, retraimiento  
social, cansancio y pensamientos en torno a la muerte y el suicidio.  
La secretaria de Salud del Gobierno de México registra los casos del TAE en los casos de  
Enfermedades Neurológicas y de Salud Mental bajo el código Depresión CIE-10ª REV. F32 (CIE-10 es  
la sigla de la Clasificación Estadística Internacional de enfermedades y Problemas Relacionados con  
la Salud), por lo que se hace necesario desligarlos de este conjunto para darle su relevancia en cuanto  
a su presencia en determinadas estaciones del año.  
En la actualidad, este padecimiento afecta a un número considerable de personas que habitan en la  
Ciudad de México (CDMX). Debido a su ubicación geográfica en la Zona Intertropical, la Ciudad de  
México tiene una variación considerable de iluminación natural, debido a la duración del día muy  
marcada: desde 10 horas 40 minutos durante el invierno, hasta 13 horas 36 minutos en el verano  
(ambas cifras son un promedio). La sobrepoblación y deshumanización de la ciudad, así como las  
preocupaciones económicas, laborales, sociales, de salud y más recientemente, de seguridad, tienen  
una proyección en los estados de ánimo y favorecen la presencia del TAE.  
El objetivo principal del presente trabajo, es conocer la relación entre la presencia del Trastorno  
Afectivo Estacional y el comportamiento climatológico de la iluminancia en la Ciudad de México.  
Al cambio en la iluminancia, se suman condiciones ambientales que impactan, de igual modo, en los  
estados de ánimo como, por ejemplo, la variación en la radiación solar, disminución de temperatura,  
pérdida de área foliar, disminución de la fauna local y su ausencia temporal por migración en el caso  
de las aves.  
METODOLOGÍA  
Para el desarrollo del presente trabajo y en el cumplimiento del objetivo planteado, se realizó una  
investigación documental mediante el procesamiento de datos estadísticos emitidos por el Boletín  
Epidemiológico Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica Sistema Único de información  
(publicación semanal) de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud del Gobierno  
de México. Los años contemplados fueron el año de 2019, es decir antes de la Pandemia de COVID-19  
y el año 2024, cuando ya había terminado la emergencia sanitaria. Estos años nos permiten obtener  
datos del TAE, sin la intervención de los efectos causados por la propia pandemia en cuestiones de  
salud mental. Para la información de iluminancia, se utilizaron los datos medidos por el Observatorio  
de Radiación Solar del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (Lat 19  
20’ 01”, Lon 9910’ 54” y 2268 msnm), con una frecuencia temporal de 1 minuto, a través de un  
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fotómetro marca Licor modelo LI-210R, el cual responde a una ventana espectral en la luz visible entre  
los 400 y 700 nanómetros para los últimos 10 años (gráfico 1).  
Gráfico 1  
Respuesta espectral fotómetro LI-210R  
Fuente: manual fotómetro LI-210R Licor.  
DESARROLLO  
Las variaciones climáticas y sus efectos en la salud han sido objeto de diferentes creencias y teorías  
a lo largo de la historia. Un tratado en torno a este tema y que tuvo mucha influencia en la medicina  
antigua lleva por título Sobre los aires, aguas y lugares escrito por Hipócrates a finales del siglo V, o  
inicios del IV a.C. En esta obra, Hipócrates postula que todo buen médico debe de reconocer la  
importancia de la “medicina meteorológica”, debido a que los trastornos físicos y mentales, que todo  
ser humano experimenta, dependen, en gran medida del entorno geográfico y de las características  
climatológicas del lugar en donde vive.  
Para Hipócrates, la salud del ser humano dependía de su entorno geográfico, de su interdependencia.  
Para que todo diagnóstico fuera certero debía de considerar, entre otros factores, el lugar en donde  
vivía el paciente, las particularidades del clima y la época del año en la que se presentaba el  
padecimiento.  
Quien quiera estudiar perfectamente la ciencia médica debe hacer lo siguiente: en primer lugar,  
ocuparse de los efectos que puede ocasionar cada una de las estaciones del año, pues no se parecen  
en nada mutuamente, sino que difieren mucho no sólo entre sí, sino también en sus cambios […] Según  
transcurre el tiempo y pasa el año, podrá decir cuántas enfermedades generales van a atacar la ciudad  
en verano o en invierno […] Pues quien conoce los cambios de las estaciones y la salida y ocaso de los  
astros, a la vista de cómo ocurre cada uno de esos hechos, podrá prever cómo va a ser el año.  
(Hipócrates, siglo V/1986, p. 39-41)  
Hipócrates fue también el médico que nombró y definió a la melancolía. En su obra Los aforismos se  
lee. “Cuando el temor y la tristeza persisten durante mucho tiempo, se está en un estado melancólico”  
(Starobinski, 2012, p. 21).  
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La historia de la melancolía inició antes de que se le diera nombre a este sufrimiento. Los médicos  
griegos de la Antigüedad la diagnosticaron en cuanto corroboraron que la tristeza y el temor eran  
persistentes. A la responsable de este padecimiento se le llamó “bilis negra”. La bilis negra fue  
concebida como un humor natural del cuerpo, como lo eran la sangre, la bilis amarilla y la flema. Se  
asentaba en el bazo, pero cuando se desplazaba, crecía en exceso, se alteraba y se corrompía, rompía  
el equilibrio armónico con los otros humores y con el estado saludable. Pasaba de ser un humor natural  
a un padecimiento mental. (Espinosa, 2019, p. 158)  
Otra característica esencial de la melancolía es la falta de motivo para su aparición. Se puede confirmar  
este rasgo en la definición que nos proporciona El Diccionario castellano, con las voces de las ciencias  
y artes y sus correspondientes en las tres lenguas, francesa, latina e italiana de S.J. Esteban de Terreros  
y Pando (Siglo XVIII). En ella se lee:  
Melancolía  
En términos de Medicina se toma por un delirio sin furor, ni calentura; pero por lo común con temor y  
tristeza, sin causa aparente […] Aunque por lo común dicen que la Melancolía sólo se entiende cuando  
se ignora la causa, o proviene del humor melancólico, y la tristeza cuando se sabe la causa: v.g. alguna  
pérdida o pesadumbre. (De Terreros y Pando, 1787, p. t. II)  
El estudio de la melancolía inicia y se desarrolla en los escritos Hipocráticos y permaneció fiel a la  
doctrina humoral hasta el siglo XVIII cuando la psicología y la bioquímica le marcaron un límite. El  
cambio de épocas ha modificado los estados y los rasgos asignados a la melancolía. En el año de  
1980, por ejemplo, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-III) la clasificó  
como un Subtipo de Depresivo Mayor. En el 2013, con el surgimiento de una nueva versión del DSM-5,  
la calificaron como un Trastorno Efectivo Diferenciado. (Segovia Nieto, 2014, p. 6).  
En el inicio del libro Saturno y la melancolía de los autores Klibansky, Panofsky y Saxl, se presentan  
definiciones de la melancolía que se consideraron apropiadas para este trabajo:  
En el lenguaje actual, la palabra “melancolía” se emplea para denotar varias cosas un tanto diversas.  
Puede significar una enfermedad mental caracterizada principalmente por ataques de ansiedad,  
depresión profunda y fatiga […] Puede significar un estado de ánimo transitorio, a veces doloroso y  
deprimente, a veces sólo ligeramente meditabundo o nostálgico. En este caso es un talante puramente  
subjetivo que puede ser atribuido por transferencia al mundo objetivo, de suerte que puede hablarse  
legítimamente de “la melancolía del anochecer”, “la melancolía de otoño”. (Klibansky et al., 2016, p. 27)  
En el año de 1980 el psiquiatra sudafricano Norman E. Rosenthal estudió los efectos de patrones de  
estacionalidad en el ser humano y, en 1984, propuso el término de Trastorno Afectivo Estacional (TAE)  
para nombrar los cambios repentinos en el estado de ánimo de las personas ocasionados por ciertas  
estaciones del año. El TAE ha sido más asociado al otoño e invierno, pero también se ha comprobado  
su presencia en primavera o verano. Su evolución varía, por lo que los síntomas pueden llegar a persistir  
varios meses.  
Norman Rosenthal es conocido por haber identificado y descrito el trastorno afectivo estacional en un  
momento en que la psicología y la psiquiatría comenzaban a explorar con mayor detalle la relación  
entre ritmos biológicos, ambiente y salud mental […] Rosenthal observó que ciertos pacientes  
presentaban variaciones significativas del estado de ánimo asociadas a los cambios estacionales.  
Esto lo llevó a plantear la existencia de un patrón clínico específico que difería de la depresión mayor  
tradicional. Sus primeros trabajos señalaron que la reducción de luz durante el invierno podía influir en  
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la regulación del ánimo, hipótesis que entonces resultaba novedosa y que introducía un vínculo directo  
entre ambiente físico y psicopatología. (Revista digital Psiconetwork, 2025)  
Los síntomas que caracterizan al TAE, como lo hemos visto, son el desgano, tristeza, angustia,  
aislamiento social, trastorno del sueño y pensamientos recurrentes en torno a la muerte o el suicidio,  
estos rasgos son comunes también en el ser melancólico, por tal motivo, en este trabajo utilizaremos  
el concepto de melancolía depresiva para abarcar los síntomas originados por el TAE.  
El TAE ha sido avalado por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5) y  
permitió entender la razón por la cual muchas personas eran presas de una depresión melancólica, sin  
una razón aparente, y en ciertas estaciones del año. El TAE, produce, en cuanto al organismo, las  
siguientes afectaciones:  
Ritmo circadiano alterado: Menos luz solar altera el reloj interno del cuerpo, lo que provoca cambios  
en los ciclos de sueño-vigilia y en los niveles de energía.  
Menor producción de serotonina: La exposición a la luz solar ayuda al cuerpo a producir serotonina,  
una sustancia química cerebral que regula el estado de ánimo. Menos luz significa menos serotonina,  
lo que puede contribuir a la depresión.  
Aumento de la producción de melatonina: Los días más cortos y las noches más oscuras  
desencadenan una mayor producción de melatonina, una hormona que favorece el sueño, lo que  
provoca sensación de fatiga o pereza. (Revista digital Noble Community Clinic, 2025  
Los cuadros del TAE, es decir los que corresponden a una melancolía depresiva, pueden iniciar en  
otoño, persistir en invierno y declararse en la temporada primavera-verano, como veremos a  
continuación.  
RESULTADOS Y DISCUSIÓN  
La iluminancia se puede definir como la cantidad de luz que incide sobre una superficie, para efectos  
de este estudio los valores serán reportados en un metro cuadrado sobre una superficie horizontal y la  
unidad de medida será el Lux, equivalente a un lumen por metro cuadrado, en otras palabras, la  
cantidad de luz que se puede ver.  
En el gráfico 2 se presentan los valores del día promedio mensual del parámetro de iluminancia para  
los años de 2019 y 2024. Como se puede observar, los mínimos se presentan durante el mes de  
diciembre con 22 y 18 Klux, respectivamente. En enero, inicia el aumento de los valores alcanzando su  
máximo durante los meses de marzo, abril y mayo, para iniciar un pequeño descenso en junio y julio,  
mientras que en agosto existe un ligero repunte, para regresar a una tendencia negativa y alcanzar  
nuevamente los mínimos valores en diciembre.  
La explicación de este comportamiento está ligada, de manera lógica, a la nubosidad y a otros factores  
climáticos como lo es la declinación solar, es decir: durante los primeros meses del año la nubosidad  
es escasa, aunado a esto, la declinación solar comienza a variar hacia valores positivos, esto permite  
que cielos despejados y que la cantidad de energía por unidad de área (W/m2) tiendan a aumentar y  
con ellos la iluminancia. La CDMX cuenta con un clima templado con lluvias en verano (García  
Enriqueta, 2004), lo que origina una disminución en la iluminancia, aunque se mantienen los valores  
altos de radiación solar y los días son los más largos del año. Así mismo, se puede observar un repunte  
durante el mes de agosto, que es provocado por la presencia de la canícula, que se define como un  
período seco en medio de la temporada húmeda del año, después de esta etapa el descenso de valores  
es continuo hasta alcanzar el mínimo en el mes de diciembre.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 786.  
Gráfico 2  
Iluminancia. Día promedio mensual  
Fuente: elaboración propia en base a los datos del Observatorio de Radiación Solar del Instituto de  
Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.  
Para reforzar lo descrito, en el gráfico 3 se presentan los valores de irradiación solar global horizontal  
promedio diario mensual para los años de 2019 y 2024. Se puede observar el mismo comportamiento  
de la iluminancia: la nubosidad es el principal modulador de la radiación solar en superficie y, junto con  
la declinación solar, determina la marcha anual del parámetro.  
Gráfico 3  
Radiación Solar Global Horizontal. Total, diario promedio mensual  
Fuente: elaboración propia en base a los datos del observatorio de Radiación Solar del Instituto de  
Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.  
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En los gráficos 2 y 3, se observa que durante la primavera los valores comienzan a aumentar, en verano,  
se presenta la temporada de lluvia, pero los días son más largos, así que se compensa la disminución  
de iluminación. En el otoño, inicia el descenso y el entorno se vuelve más triste, debido a que muchos  
de los árboles de la CDMX se quedan sin hojas y aunque la nubosidad se reduce y existe un aumento  
de iluminancia, la radiación solar disminuye en energía por unidad de área, la duración del día también  
y por ende la temperatura, lo que provoca una sensación de incertidumbre, en resumen, días  
despejados, pero fríos y de corta duración.  
En cuanto al comportamiento de la población en la CDMX, como ya se mencionó, se utilizaron los datos  
procedentes de las estadísticas oficiales publicadas por el Boletín Epidemiológico Sistema Nacional  
de Vigilancia Epidemiológica Sistema Único de Información de la Dirección General de Epidemiología  
de la Secretaría de Salud del Gobierno de México. Se observaron los rubros titulados Depresión,  
Intentos de suicidio y Pensamiento suicida para reconocer los cuadros de la depresión melancólica  
provocados por el Trastorno Afectivo Estacional.  
En el gráfico 4, podemos observar el número de eventos depresivos durante los años 2019 y 2024. Lo  
primero que se ha de destacar, es que durante todo el año de 2024 se presentó un número mayor de  
eventos que durante el 2019 y que ambos años tienen un comportamiento muy similar. La línea media  
ofrece un mejor panorama del comportamiento del fenómeno, un aumento durante las primeras  
semanas (parte de enero, febrero y marzo), alcanzando los máximos en abril y hasta junio, pero al llegar  
la temporada de lluvia comienza una ligera disminución para volver a aumentar durante los meses de  
octubre y parte de noviembre, de ahí en adelante tiende a disminuir hasta alcanzar los valores mínimos  
en diciembre y enero.  
Gráfico 4  
Eventos de Depresión. Totales semanales  
Fuente: elaboración propia en base a datos del Boletín Epidemiológico 2019 y 2024, Secretaría de  
Salud.  
Como se mencionó anteriormente, tienen un comportamiento similar, lo que refuerza la idea de una  
estacionalidad del fenómeno, aunque sean diferentes años, los valores tienen una distribución  
parecida.  
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Dentro de las estadísticas presentadas en el Boletín Epidemiológico se encontraron dos rubros para el  
año 2024: Intentos de suicidio y Pensamientos de suicidio, sin embargo, en el 2019 solamente se  
menciona el rubro de Depresión, pero al ser tan parecido el comportamiento de depresión con el año  
2024, se puede exponer que en el 2019 el comportamiento de intentos de suicidio y pensamientos de  
suicidio fuese semejante. En el gráfico 5 se presentan estos últimos datos con totales semanales.  
Gráfico 5  
Eventos de intentos de suicidio y pensamientos de suicidio  
Fuente: elaboración propia en base a los datos del Boletín Epidemiológico 2024, Secretaría de Salud.  
En este último gráfico, se puede observar que el intento de suicidio es mayor al número de personas  
que solamente pensaron en él, y que el comportamiento de ambas acciones es muy parecido a la  
marcha de los parámetros de radiación y al número de eventos de melancolía depresiva. Se encontró  
una disminución y estabilización durante la temporada de lluvias, en donde los días son más largos y  
la temperatura mayor, por lo que la iluminancia, por consecuencia, aumenta y se mantiene. En estos  
meses se revela también un fenómeno muy importante: la inversión del comportamiento, porque es  
mayor el número de personas que piensan en el suicidio y menor el número que intenta hacerlo. Esto  
puede explicarse debido a que inicia la disminución de iluminancia y radiación solar, e inicia un nuevo  
ciclo de melancolía depresiva en otras personas.  
El Trastorno Afectivo Estacional es una realidad, en el caso de la Ciudad de México su impacto es más  
complejo. Quienes lo padecen, lo desconocen. De ahí se desprende que los síntomas de melancolía  
depresiva que presentan y que se siguen desarrollando a lo largo de varios meses, le causan un gran  
desconcierto y una serie de preguntas que no logran obtener respuestas convincentes. Los síntomas  
del TAE son progresivos y variantes. En busca de una explicación, y a falta de respuestas coherentes  
que justifiquen la duración de sus síntomas que, a simple vista no tienen una causa aparente, algunas  
personas afectadas por el TAE llegan a un punto en donde todo estigma de padecer un padecimiento  
mental, es puesto a un lado para romper el silencio y pedir ayuda profesional.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 789.  
CONCLUSIÓN  
El Trastorno Afectivo Estacional, en la Ciudad de México, representa un problema de salud pública. Las  
variaciones de la luz solar tienen una influencia en los estados melancólicos depresivos de sus  
habitantes. En este trabajo se observó la relación entre la presencia del TAE y el comportamiento  
climatológico de la iluminancia en la Ciudad de México. Esto se realizó en base a los valores del día  
promedio mensual de los parámetros de iluminancia y de radiación solar durante los años 2019 y 2024  
contrastados con los eventos, presentados en esos mismos años, de depresión, intentos y  
pensamientos de suicidio registrados por el Boletín Epidemiológico Sistema Nacional de Vigilancia  
Epidemiológica Sistema Único de Información de la Dirección General de Epidemiología de la  
Secretaría de Salud.  
Cabe mencionar que, en el Boletín Epidemiológico, en el rubro de Depresión aparecen en el campo de  
Género las cifras de las mujeres y hombres que sufrieron, por semana, este padecimiento. Esto, sin  
duda alguna, representa una gran herramienta para seguir estudiando, con mayor profundidad, los  
efectos del TAE en los habitantes de la Ciudad de México.  
El inicio del TAE surge con la disminución de la luz, en octubre y noviembre y alcanza su máximo nivel  
durante el mes de diciembre, pero es a partir de enero, con el aumento de luz, y el aumento de energía  
que la persona afectada del TAE solicita ayuda médica. De ahí se desprende y se entiende el  
desfasamiento entre el surgimiento de la enfermad y la atención que se le da tiempo después. Esto se  
debe a que, aunque los valores de la iluminancia durante la primavera y el otoño son equivalentes, la  
marcha de éstos es opuesta: durante la primavera comienzan a aumentar los niveles de luz y causan  
una activación de la energía reflejada en las ganas de vivir mientras que, en otoño, cuando descienden,  
propician una etapa de fatiga, una disminución de la energía reflejada en la falta de interés y de placer  
por todo.  
En la figura de intentos y pensamientos de suicidio, se observa que los intentos de suicidio fueron  
superiores al número de personas que únicamente lo contemplaron. Durante los meses de agosto,  
septiembre y parte de octubre se invierte este comportamiento, podría pensarse que durante estos  
meses quienes sufren de depresión melancólica causada por el TAE no cuentan con la fuerza física  
necesaria para actuar, o también, que se presentan nuevos casos que entran en las primeras etapas  
de este padecimiento y que, por lo tanto, no han sido declarados, pero el comportamiento general de  
estos casos, nos confirma la estacionalidad de la enfermedad.  
Los síntomas que se le han atribuido a los conceptos melancolía y depresión han sufrido y sobrellevado  
variaciones con el transcurso del tiempo y el cambio de épocas. El TAE surgió para limitarlos a los  
cambios estacionales. En cambio, desde la Medicina Hipocrática, hasta nuestros días, se ha sostenido  
que los padecimientos físicos y mentales del ser humano tienen una estrecha relación con el entorno  
geográfico y climatológico del lugar en donde reside.  
P. Lain escribe, con fino tacto, que “el pensamiento meteorológico (atribución al cosmos de un papel  
importante en la génesis y en la configuración de las enfermedades humanas) es uno de los rasgos  
comunes de toda la medicina que hoy solemos llamar hipocrática”, porque el médico prestaba atención  
no solo al cuerpo del enfermo, sino también a todo el universo cósmico en que el hombre se halla  
inmerso: astros, tierra, clima, estaciones del año, aguas, vientos, etc. (Hipócrates, siglo V/1986 p. 18)  
La cantidad de iluminación y radiación solar están relacionados con los casos de depresión  
melancólica provocada por el Trastorno Afectivo Estacional. A mayor radiación e iluminación menor  
número de casos, esto podría parecer contradictorio con la información que se presenta en los  
gráficos, pero es necesario recordar la patogénesis del TAE. La depresión melancólica producida por  
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el TAE se origina en otoño-invierno y llega a prevalecer hasta la primavera, de ahí que se reporten los  
casos cuando se ha alcanzado la crisis, en la etapa en la que se acepta el trastorno y se solicita ayuda  
profesional. La melancolía depresiva que tuvo por causa la disminución de luz solar es,  
paradójicamente, aprehendida en su realidad cuando la iluminancia aumenta. Hipócrates consideraba  
que la luz del sol contenía propiedades curativas. “Donde entra el sol, no entra el médico”, máxima  
vigente hasta nuestros días.  
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ANEXOS  
Las variaciones de la luz solar y su influencia en los estados de ánimo en la Ciudad de México  
Gráfico 1  
Respuesta espectral fotómetro LI-210R. Fuente: manual fotómetro LI-210R Licor.  
Gráfico 2  
Iluminancia. Día promedio mensual  
Fuente: elaboración propia en base a los datos del Boletín Epidemiológico 2019 y 2024, Secretaría de  
Salud.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 793.  
Gráfico 3  
Radiación Solar Global Horizontal. Total, diario promedio mensual  
Fuente: elaboración propia en base a datos del Boletín Epidemiológico 2019 y 2024, Secretaría de  
Salud.  
Gráfico 4  
Eventos de Depresión. Totales semanales  
Fuente: elaboración propia en base a datos del Boletín Epidemiológico 2019 y 2024, Secretaria de  
Salud.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 794.  
Gráfico 5  
Eventos de intentos de suicidio y pensamientos de suicidio  
Fuente: elaboración propia en base a datos del Boletín Epidemiológico 2024, Secretaria de Salud.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 795.  
AGRADECIMIENTOS  
La autora agradece al Observatorio de Radiación Solar del Instituto de Geofísica de la Universidad  
Nacional Autónoma de México por la información otorgada en torno a la Iluminancia y Radiación Solar  
Global Horizontal (2019 y 2024).  
Su agradecimiento también al Doctor Alejandro Hernández Chávez y al Doctor Eduardo Parrazal por su  
asesoría en la recopilación de datos epidemiológicos.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 796.