INTRODUCCIÓN
Los emprendimientos constituyen una base esencial para que la sociedad avance respecto al
crecimiento económico trayendo consigo un mejoramiento en las condiciones del bienestar de la
gente. Este marco de nuevos negocios impulsa la búsqueda constante de conocimientos y prácticas
en los mercados, y mucho más cuando contiene enfoques innovadores que fortalecen la
competitividad en el entorno empresarial. En nuestro país, Ecuador, es notoria la dinámica
emprendedora que está motivada por la necesidad de generar renta que brinde una seguridad al
sustento de las familias (Cañarte et al., 2020).
Los emprendimientos se forman bajo una variedad amplia de iniciativas, desde elaborar artesanías, la
producción de bebidas y alimentos, tiendas de víveres, centros de estética y belleza, restaurantes, café
bares, entre otras. Las personas que emprenden buscan desarrollar nuevas formas de colocar sus
propuestas y productos que les permita obtener ingresos, proyectarse como empresarios, adquirir
autonomía, y a la vez lograr un ingreso que puedan solventar sus necesidades inmediatas (Moreira et
al., 2020).
El Monitor Global de Emprendimiento (2024) revela que la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) en
Ecuador es del 32,65%, y es considerada una de las más altas en Latinoamérica y el Caribe. El
emprendimiento oscila entre los 25 y 34 años marcando gran iniciativa en la población juvenil.
Alrededor del 14% de las personas que tienen emprendimientos han logrado ya estudios superiores, y
debido a ellos se relaciona con aspectos de la capacidad de innovación y la práctica sostenible. La
escasez de empleo (90%) es una de las mayores razones para emprender.
Sin lugar a duda, este tipo de informes nos brinda un acercamiento a la realidad de la actividad
emprendedora, es un gran esfuerzo incluso para identificar varios aspectos a nivel cultural,
características legales, manejo institucional y políticas públicas que se instauran con la actividad
respecto a los emprendimientos (ESPAE, Escuela de Negocios, 2023).
Una forma creativa y transformadora de poder desarrollar habilidades son los emprendimientos para
poder ofrecer diversos productos y servicios (Fonseca y Ruiz, 2025). El conocimiento es importante
para lograr un beneficio económico sea a corto y largo plazo. No obstante, estas actividades están
amenazadas por la ausencia de formalidad de los negocios que en su mayoría no tienen bases sólidas
en cuanto a comercialización bajo aspectos jurídicos y tributarios debido a su dinámica empírica.
La mitad de las personas que tienen una actividad de lucro y son trabajadores en diversas líneas de
negocio labora en una economía informal en América Latina. Esto afecta generalmente a algunos
grupos poblacionales, como jóvenes, mujeres, y ciertas personas las cuales pertenecen a ciertos
grupos étnicos. Impacta negativamente a personas con bajo nivel de educación, las que tienen
actividades agropecuarias, a empresas de poco tamaño, a trabajadores pobres e independientes, a
personas que buscan nuevas formas de empleo, en zonas rurales y zonas urbanas.
La informalidad laboral es un aspecto predominante en Latinoamérica respecto al mercado de trabajo.
En 2024 fue de alrededor del 47.6%, algo ligeramente menor que el año 2023 que fue del 48%
(Organización Internacional del Trabajo, 2025). Según el informe de este año, este tema es un reto para
que se puedan adoptar medidas para la inclusión social y sobre todo la calidad del empleo. Con estas
cifras se ve claramente que alrededor de la mitad de los trabajadores sostienen contratos precarios,
inestabilidad en sus ingresos, ausencia de seguridad social y todo ello conlleva a una vulnerabilidad
económica. Las mujeres y los jóvenes son de los grupos con mayor impacto negativo en cuanto a los
aspectos anteriormente mencionados.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1109.