Percepciones y expectativas frente a la evaluación del  
desempeño docente en el magisterio fiscal del Ecuador  
Perceptions and expectations regarding teacher performance evaluation in  
the public education system of Ecuador  
Hernán Edelberto Paucar Estrada  
https://orcid.org/0000-0003-3656-840X  
Unidad Educativa Carlos Cisneros  
Riobamba Ecuador  
Moisés Hidalgo Morales Villena  
Unidad Educativa Camilo Gallegos Toledo  
Riobamba Ecuador  
Carmita Mercedes Cargua Granizo  
Unidad Educativa Camilo Gallegos Toledo  
Riobamba Ecuador  
Irma Eulalia Aynaguano Salguero  
Unidad Educativa Camilo Gallegos Toledo  
Riobamba Ecuador  
Silvia Jacqueline Naranjo Méndez  
https://orcid.org/0009-0007-6366-679X  
Unidad Educativa Camilo Gallegos Toledo  
Riobamba Ecuador  
Artículo recibido: 12 de diciembre de 2025. Aceptado para publicación: 17 de abril de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La evaluación del desempeño docente es un mecanismo fundamental para garantizar la calidad  
educativa, aunque tradicionalmente ha generado incertidumbre al asociarse con mecanismos  
punitivos. El presente estudio tiene como objetivo analizar las percepciones, el nivel de información y  
las expectativas de los docentes del magisterio fiscal ecuatoriano frente a la implementación de un  
nuevo modelo de evaluación. Bajo un enfoque cuantitativo, con diseño no experimental descriptivo y  
de corte transversal, se aplicó una encuesta estructurada a 392 docentes de diversos niveles  
educativos. Los hallazgos evidencian una dicotomía crítica: por un lado, existe un déficit  
comunicacional severo, donde el 53.6% de los encuestados reporta no haber recibido información  
institucional sobre el proceso. A pesar de esto, existe un sólido consenso profesional a favor de la  
evaluación (Media = 3.86/5), siempre que esta abandone la visión sancionadora para adoptar un  
enfoque estrictamente formativo (Media = 4.36). Asimismo, los docentes demandan que el modelo  
oriente sus resultados hacia la retroalimentación de la práctica pedagógica (Media = 4.25) y considere  
las realidades del contexto socioeducativo (Media = 4.00). Se concluye que los docentes reconocen  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1137.  
la necesidad de la evaluación para mejorar el sistema educativo; sin embargo, su éxito y legitimidad  
institucional dependen de una comunicación transparente y de la consolidación de un paradigma que  
garantice el acompañamiento continuo del profesional.  
Palabras clave: evaluación docente, desempeño docente, calidad educativa, magisterio fiscal,  
enfoque formativo  
Abstract  
Teacher performance evaluation is a fundamental mechanism to guarantee educational quality,  
although traditionally it has generated uncertainty by being associated with punitive mechanisms. This  
study aims to analyze the perceptions, level of information, and expectations of teachers in the  
Ecuadorian public education system regarding the implementation of a new evaluation model. Using  
a quantitative approach with a non-experimental, descriptive, cross-sectional design, a structured  
survey was administered to 392 teachers from various educational levels. The findings show a critical  
dichotomy: on the one hand, there is a severe communication deficit, with 53.6% of respondents  
reporting not having received institutional information about the process. Despite this, there is a solid  
professional consensus in favor of evaluation (Mean = 3.86/5) , provided it abandons the punitive  
vision to adopt a strictly formative approach (Mean = 4.36). Likewise, teachers demand that the model  
directs its results towards feedback on pedagogical practice (Mean = 4.25) and considers the realities  
of the socio-educational context (Mean = 4.00). It is concluded that teachers recognize the necessity  
of evaluation to improve the educational system; however, its success and institutional legitimacy  
depend on transparent communication and the consolidation of a paradigm that guarantees the  
continuous support of the professional.  
Keywords: teacher evaluation, teaching performance, educational quality, public education  
system, formative approach  
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Cómo citar: Paucar Estrada, H. E., Morales Villena, M. H., Cargua Granizo, C. M., Aynaguano Salguero,  
I. E., & Naranjo Méndez, S. J. (2026). Percepciones y expectativas frente a la evaluación del  
desempeño docente en el magisterio fiscal del Ecuador. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias  
Sociales y Humanidades 7 (2), 1137 1145. https://doi.org/10.56712/latam.v7i2.5700  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1138.  
INTRODUCCIÓN  
La calidad de los sistemas educativos está estrechamente vinculada con el desempeño de sus  
docentes, debido a que son ellos quienes materializan en el aula las políticas, los currículos y los  
propósitos formativos establecidos por el sistema. La labor docente contemporánea no se limita  
únicamente a transmitir conocimientos, sino que implica planificar, mediar, evaluar y responder  
estratégicamente a las necesidades reales de los estudiantes en contextos cada vez más diversos. Por  
ello, evaluar el desempeño profesional se ha convertido en una estrategia prioritaria orientada al  
fortalecimiento de la calidad educativa, siempre que dicho proceso se entienda como un motor de  
desarrollo profesional y no exclusivamente como un requisito administrativo institucional.  
En Ecuador, la evaluación del magisterio fiscal responde a una política pública dirigida a valorar las  
competencias y habilidades pedagógicas para garantizar estándares de calidad en la educación  
pública. Sin embargo, la sola existencia de un marco normativo o de instrumentos técnicos no asegura  
el éxito ni la legitimidad del proceso evaluativo. Históricamente, estos procesos han generado  
profundas tensiones y resistencias entre amplios sectores del magisterio. En muchos casos, estas  
reacciones surgen porque la evaluación ha sido percibida históricamente como un mecanismo  
punitivo, de vigilancia y de fiscalización laboral, más que como una oportunidad genuina de  
acompañamiento. Esta percepción ha debilitado la confianza institucional, provocando que los  
docentes enfrenten estos procesos con temor e incertidumbre.  
Frente a esta problemática, diversos estudios recientes han planteado la urgencia de abandonar los  
modelos tradicionales de evaluación. Desde una perspectiva de innovación educativa, se propone  
transitar hacia una evaluación con un marcado sentido formativo, capaz de reconocer fortalezas,  
identificar necesidades y generar ciclos reales de retroalimentación. Según Espinosa (2025), la  
validación de un modelo de evaluación en Ecuador debe construirse innegociablemente desde esta  
lógica formativa, alejándose de los esquemas meramente sancionadores. En la misma línea, Fernández  
sostiene que el proceso no debe reducirse a medir conocimientos disciplinarios, sino que debe abarcar  
la complejidad de la gestión del aprendizaje y, fundamentalmente, las condiciones contextuales en las  
que el docente desarrolla su práctica.  
A pesar de estos innegables avances conceptuales, persiste una brecha crítica entre el diseño  
normativo de los nuevos modelos y su nivel de socialización en la base operativa. Cuando los docentes  
no comprenden con claridad los propósitos o las consecuencias de la política pública debido a la  
ausencia de información oficial, se refuerzan las interpretaciones erróneas y la desconfianza. Esta  
desconexión comunicacional no solo anula el valor formativo de la evaluación, sino que socava su  
legitimidad dentro del ecosistema educativo.  
En función de esta problemática, la presente investigación tiene como objetivo general analizar las  
percepciones, el nivel de conocimiento y las expectativas reales de los docentes del magisterio fiscal  
ecuatoriano frente a la evaluación de su desempeño. De manera específica, el estudio busca responder  
a dos interrogantes fundamentales: ¿cuál es el nivel de información institucional que poseen los  
docentes sobre el nuevo modelo?, y ¿qué características (formativas, punitivas o contextualizadas)  
esperan que estructuren dicho proceso? Al aproximarse a este fenómeno desde la voz de sus propios  
actores, el estudio aporta evidencia clave para promover políticas evaluativas más participativas,  
pertinentes y verdaderamente orientadas a la mejora continua.  
METODOLOGÍA  
La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, de alcance descriptivo y corte transversal,  
orientado a recolectar datos objetivos sobre la percepción docente en un momento específico en el  
tiempo. Se aplicó un diseño de campo no experimental. Las variables no fueron manipuladas, sino  
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medidas en su contexto natural a través del autoreporte de los propios actores educativos. La muestra,  
de tipo no probabilístico por conveniencia, estuvo conformada por 392 docentes del magisterio fiscal  
del Ecuador. Demográficamente, el 53.6% de los encuestados fueron mujeres y el 46.4% hombres. El  
85.7% labora bajo la modalidad de "Nombramiento definitivo", garantizando que las respuestas  
provienen mayoritariamente de personal con estabilidad y trayectoria en el sistema. Los docentes  
laboran principalmente en Educación General Básica (53.6%), Bachillerato (39.3%) y Educación Inicial  
(7.1%). Se utilizó una encuesta estructurada digital de 49 ítems dividida en dos secciones: 1) Variables  
sociodemográficas y de situación laboral; y 2) Escala Likert (del 1 al 5) para medir niveles de  
conocimiento, percepciones sobre el modelo y expectativas de aplicación y retroalimentación. El  
instrumento fue socializado mediante medios digitales (correo electrónico y mensajería) a diferentes  
instituciones del magisterio fiscal ecuatoriano. Los datos fueron registrados automáticamente y  
exportados en formato CSV para su tabulación. Los datos fueron procesados utilizando estadística  
descriptiva mediante software de análisis de datos (Python/Pandas). Se calcularon frecuencias  
absolutas y relativas para las variables categóricas, así como medidas de tendencia central (medias)  
para los ítems evaluados en la escala Likert. Se garantizó el anonimato total de los participantes. La  
información fue recopilada exclusivamente con fines de investigación académica, asegurando que las  
opiniones emitidas no tuvieran ningún impacto laboral.  
DESARROLLO  
Evaluación formativa del docente  
La evaluación formativa del docente se diferencia sustancialmente de la evaluación sumativa por su  
intencionalidad pedagógica y su orientación hacia la mejora continua. Mientras la evaluación sumativa  
suele centrarse en la acreditación, la calificación o la toma de decisiones administrativas al final de un  
proceso, la evaluación formativa busca comprender el desempeño durante su desarrollo para  
identificar fortalezas, detectar debilidades y generar acciones de acompañamiento profesional. Desde  
esta perspectiva, no se trata únicamente de valorar si el docente cumple o no con determinados  
estándares, sino de analizar cómo enseña, cómo responde a las necesidades de sus estudiantes y  
cómo puede perfeccionar su práctica a partir de la reflexión crítica y la retroalimentación. Así, la  
evaluación formativa se constituye en un proceso sistemático, continuo y contextualizado que  
privilegia el aprendizaje profesional sobre la sanción, y la mejora pedagógica sobre el control  
burocrático (Huaman et al., 2022; Nava González, 2024).  
En el debate contemporáneo sobre calidad educativa, la evaluación formativa ha cobrado especial  
relevancia porque reconoce que la enseñanza es una práctica compleja, situada y mediada por  
múltiples factores institucionales, sociales y emocionales. En consecuencia, un enfoque formativo no  
puede limitarse a medir conocimientos disciplinarios o resultados visibles, sino que debe considerar  
también la capacidad del docente para interpretar evidencias del aprendizaje, ajustar sus estrategias  
didácticas y ofrecer respuestas oportunas a las dinámicas del aula. En esta línea, la alfabetización en  
evaluación formativa ha sido identificada como una competencia profesional clave, ya que implica no  
solo saber aplicar instrumentos, sino comprender conceptualmente la evaluación, usarla de forma  
práctica y sostener una disposición socioemocional favorable hacia la retroalimentación y la mejora.  
De acuerdo con Yan et al. (2022), esta alfabetización incluye dimensiones conceptuales, prácticas y  
socioemocionales, lo que confirma que la evaluación formativa docente debe abordarse desde una  
visión integral y no reduccionista (Yan et al., 2022).  
Otro aspecto central de la evaluación formativa del docente es su capacidad para articularse con  
procesos de capacitación, acompañamiento y desarrollo profesional continuo. Cuando la evaluación  
se concibe únicamente como verificación o fiscalización, sus resultados suelen agotarse en un informe  
o en una clasificación; en cambio, cuando adopta un enfoque formativo, se transforma en una fuente  
de información valiosa para diseñar planes de mejora, fortalecer competencias pedagógicas y  
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promover procesos de actualización pertinentes. La literatura reciente muestra que este enfoque  
adquiere especial valor cuando se integra a comunidades profesionales de aprendizaje, espacios de  
autorreflexión y estrategias de retroalimentación sostenida, dado que ello favorece una cultura  
institucional centrada en el aprendizaje y no en el castigo. En otras palabras, la evaluación formativa  
no solo aprecia el desempeño docente, sino que contribuye activamente a transformarlo, siempre que  
exista una relación coherente entre valoración, acompañamiento y mejora de la práctica educativa  
(Tapia Ramos & Santa María Relaiza, 2025; Huaman et al., 2022).  
En síntesis, la evaluación formativa del docente representa una alternativa más humana,  
contextualizada y pedagógicamente consistente frente a modelos tradicionales centrados en la lógica  
sumativa o punitiva. Su valor radica en que permite comprender el desempeño como un proceso en  
construcción, abierto al análisis, al ajuste y al perfeccionamiento profesional. Por ello, su  
implementación exige criterios claros, retroalimentación pertinente, participación activa del  
profesorado y una visión institucional comprometida con la mejora continua. Además, investigaciones  
recientes han insistido en que la evaluación formativa solo logra su propósito cuando es asumida como  
parte de la práctica docente cotidiana y no como una exigencia externa desvinculada de la realidad  
escolar. Bajo esta comprensión, evaluar formativamente al docente implica reconocerlo como sujeto  
de aprendizaje profesional, capaz de revisar su práctica, resignificar sus experiencias y construir  
trayectorias de mejora sostenidas en la reflexión y en la evidencia pedagógica (Nava González, 2024;  
Tapia Ramos & Santa María Relaiza, 2025; Yan et al., 2022).  
Dimensiones del desempeño docente  
Las dimensiones del desempeño docente deben comprenderse desde una perspectiva integral, debido  
a que la labor educativa no se limita al dominio de contenidos o al cumplimiento técnico de funciones  
escolares. En la actualidad, evaluar el desempeño implica considerar, en primer lugar, los  
conocimientos pedagógicos y didácticos, es decir, la capacidad del docente para planificar, desarrollar,  
adaptar y evaluar procesos de enseñanza pertinentes según las características de sus estudiantes. A  
ello se suman las habilidades socioemocionales, que resultan indispensables para la construcción de  
ambientes de aprendizaje positivos, la gestión de la convivencia, la empatía, la autorregulación y el  
acompañamiento emocional del alumnado. Asimismo, el compromiso ético constituye una dimensión  
fundamental, ya que la docencia exige actuar con responsabilidad, respeto, justicia, sensibilidad  
humana y vocación de cuidado en cada interacción pedagógica. Desde esta lógica, un modelo de  
evaluación verdaderamente integral no puede reducirse a medir resultados estandarizados, sino que  
debe reconocer la complejidad del trabajo docente y valorar su desempeño como una articulación entre  
saber pedagógico, competencia relacional y responsabilidad profesional. En esa dirección, el rediseño  
reciente del modelo ecuatoriano de evaluación docente se orientó hacia un enfoque multidimensional,  
mientras que otros estudios contemporáneos han insistido en que el conocimiento evaluativo del  
profesorado debe entenderse como contextual y situado, no como un conjunto abstracto de  
habilidades desligadas de la realidad escolar (Brookhart, 2024; Espinoza Muela & Rengifo Vásconez,  
2025).  
Del mismo modo, un enfoque integral del desempeño docente exige valorar el contexto en el que el  
profesorado desarrolla su práctica, especialmente cuando trabaja en entornos socialmente  
vulnerables, con limitaciones materiales o con poblaciones estudiantiles que enfrentan múltiples  
barreras para el aprendizaje. Evaluar sin considerar estas condiciones puede conducir a juicios injustos  
y a procesos que, en lugar de apoyar la mejora, terminan penalizando al docente por factores  
estructurales ajenos a su voluntad. Por ello, la evidencia reciente ha subrayado que las competencias  
socioemocionales del profesorado mejoran el clima educativo, fortalecen su bienestar profesional y  
favorecen la relación pedagógica con los estudiantes, mientras que la dimensión ética sigue siendo  
central porque los propios alumnos reconocen en un buen docente no solo su capacidad para enseñar,  
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sino también su disposición al cuidado, al acompañamiento y al compromiso humano con el  
aprendizaje. En consecuencia, las dimensiones del desempeño docente deben analizarse de manera  
interdependiente: la dimensión pedagógica orienta el acto de enseñar, la socioemocional sostiene las  
relaciones educativas y la ética otorga sentido humanizador a la práctica. Solo así es posible construir  
modelos de evaluación más justos, sensibles al contexto y coherentes con la realidad de los sistemas  
educativos contemporáneos (Ibarra Rosales, 2021; Molina-Moreno et al., 2024).  
RESULTADOS  
Los hallazgos de la encuesta aplicada al magisterio fiscal revelan una tensión significativa entre la  
percepción de la gestión institucional del proceso y la disposición profesional de los docentes hacia la  
mejora continua. Los resultados se estructuran en cuatro ejes fundamentales:  
Brecha Comunicacional e Incertidumbre Institucional El análisis revela un panorama crítico respecto a  
la socialización de esta política pública. Al indagar sobre la recepción de información institucional  
respecto al proceso de evaluación docente, más de la mitad de la muestra (53.6%) reportó no haber  
recibido información alguna. Paralelamente, un 32.1% indicó haberla recibido de forma parcial,  
mientras que apenas un 14.3% afirmó sentirse plenamente informado. Esta deficiencia en los canales  
de comunicación oficial se agrava al observar que la claridad de la información difundida fue valorada  
con una media de apenas 3.00 sobre 5.00, evidenciando un nivel bajo-moderado de comprensión del  
proceso por parte de sus actores principales.  
Disposición Profesional y Aceptación de la Evaluación A pesar del marcado déficit informativo, los  
datos muestran una resiliencia e interés destacable por parte del profesorado. Los docentes no  
rechazan la evaluación per se; por el contrario, existe un consenso favorable al reconocer que la  
evaluación del desempeño es una herramienta necesaria para potenciar la calidad educativa (Media =  
3.86/5.00). Adicionalmente, los profesionales consideran vital que este modelo continúe aplicándose  
en el sistema ecuatoriano, siempre y cuando su diseño y ejecución se rijan bajo principios  
innegociables de transparencia, pertinencia y acompañamiento (Media = 3.96/5.00).  
Demanda de un Ecosistema Formativo y Retroalimentación Efectiva El hallazgo más contundente del  
estudio apunta a una exigencia clara por cambiar el paradigma evaluativo. Existe un respaldo casi  
unánime (Media = 4.36/5.00) hacia la premisa de que el nuevo modelo debe consolidar un enfoque  
formativo, alejándose de lógicas sancionadoras o punitivas. En coherencia con esta visión, los  
encuestados demandan que la evaluación trascienda lo administrativo y genere una retroalimentación  
verdaderamente útil para transformar su práctica pedagógica (Media = 4.25/5.00). Asimismo,  
visualizan el proceso como un catalizador potencial para motivar una mejor planificación en el aula  
(Media = 3.36/5.00).  
Pertinencia, Contextualización y Sensibilidad a la Realidad Educativa Finalmente, los resultados  
evidencian la necesidad de un modelo multidimensional y situado. Si bien los docentes muestran una  
alta receptividad a que la evaluación mida sus conocimientos pedagógicos (Media = 3.93/5.00), son  
sumamente enfáticos en rechazar la estandarización descontextualizada. Consideran de vital  
importancia (Media = 4.00/5.00) que los instrumentos evaluativos reconozcan y se adapten a la  
realidad y carencias del contexto educativo específico en el que laboran, evitando penalizar al docente  
por brechas de infraestructura o factores de vulnerabilidad social que escapan a su control.  
DISCUSIÓN  
Los resultados del presente estudio evidencian una dicotomía crítica en la implementación de las  
políticas evaluativas en el magisterio fiscal ecuatoriano: coexiste una alta disposición profesional hacia  
la evaluación como herramienta de mejora, frente a un clima de profunda desinformación institucional.  
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En primer lugar, el hallazgo de que el 53.6% de los docentes encuestados reporta no haber recibido  
información institucional resulta alarmante si se analiza desde el planteamiento inicial de este estudio.  
Como se expuso en la introducción, históricamente los procesos de evaluación han generado  
tensiones y resistencias porque han sido percibidos como mecanismos de control laboral o sanción.  
La persistencia de esta brecha entre el diseño normativo y la comprensión del magisterio en la base  
operativa corre el riesgo de generar ansiedad y desconfianza. En consecuencia, una política pública  
que arranca con más de la mitad de su población objetivo desinformada debilita severamente su  
legitimidad y socava el valor formativo del proceso evaluativo.  
A pesar de este déficit comunicacional, los datos revelan una madurez profesional destacable. Los  
docentes respaldan casi unánimemente (Media = 4.36/5.00) que el modelo adopte un enfoque  
formativo. Este resultado empírico valida la literatura contemporánea revisada en el marco teórico, la  
cual sostiene que la evaluación formativa se diferencia por privilegiar el aprendizaje profesional sobre  
el control burocrático. Asimismo, concuerda exactamente con lo postulado por Espinosa (2025), quien  
subraya la necesidad ineludible de alejarse de esquemas meramente sancionadores para dar paso a  
una lógica de acompañamiento. La alta demanda por una retroalimentación útil (Media = 4.25)  
confirma que los docentes conciben la evaluación no como una amenaza, sino como un insumo  
necesario para el diagnóstico y la capacitación continua.  
Por otro lado, la exigencia docente de que la evaluación considere la realidad del contexto educativo  
(Media = 4.00/5.00) resuena directamente con la visión multidimensional del desempeño docente  
abordada en el marco teórico. Evaluar sin considerar las limitaciones materiales o las vulnerabilidades  
sociales del entorno puede conducir a juicios injustos que penalizan al profesorado por factores  
estructurales. Este reclamo se alinea con las perspectivas de Fernández, demostrando que los  
instrumentos deben reflejar situaciones reales de la práctica pedagógica y no limitarse a  
estandarizaciones descontextualizadas. Los hallazgos corroboran que un modelo verdaderamente  
integral debe articular el saber pedagógico, las competencias socioemocionales  
responsabilidades éticas en función de la realidad escolar.  
y
las  
Las implicaciones prácticas de estos hallazgos sugieren que el Ministerio de Educación debe  
reformular urgentemente sus estrategias de socialización. Se recomienda estructurar campañas de  
información permanentes y transparentes antes de la aplicación de cualquier instrumento,  
garantizando que el docente participe activamente en la mejora de su práctica.  
Finalmente, cabe señalar que el estudio presenta limitaciones asociadas al muestreo no probabilístico,  
lo que restringe la generalización de los datos a todo el país, así como posibles sesgos de deseabilidad  
social derivados del autoreporte. Para futuras investigaciones, se sugiere desarrollar metodologías  
cualitativas, como entrevistas y grupos focales, que permitan profundizar en las percepciones  
subjetivas y los temores específicos frente a las dimensiones punitivas de la evaluación.  
CONCLUSIÓN  
El presente estudio concluye que el magisterio fiscal ecuatoriano demuestra una postura profesional  
madura y altamente receptiva hacia la evaluación de su desempeño. Lejos de oponer una resistencia  
sistémica, los docentes reconocen y validan que la evaluación es un mecanismo indispensable para  
apalancar la calidad del sistema educativo.  
Sin embargo, los datos advierten que esta disposición favorable está sujeta a un cambio de paradigma  
innegociable. La viabilidad y aceptación del modelo dependen de que el Estado abandone  
definitivamente las lógicas punitivas, estandarizadas y puramente administrativas, para transitar hacia  
un ecosistema de evaluación estrictamente formativo. Este nuevo enfoque debe ser sensible a las  
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realidades del contexto escolar y priorizar una retroalimentación pedagógica que dote al docente de  
herramientas reales para mejorar su práctica en el aula.  
Finalmente, para asegurar la legitimidad de las futuras evaluaciones, es urgente y prioritario que las  
autoridades educativas mitiguen el crítico déficit comunicacional evidenciado. Una política pública de  
esta envergadura exige canales de diálogo transparentes y continuos que involucren a los docentes  
como participantes activos de su propio desarrollo profesional, y no como meros sujetos de  
fiscalización laboral. Solo a través de esta transformación, la evaluación docente dejará de ser  
percibida como un instrumento de control para consolidarse como un auténtico catalizador de la  
innovación y la excelencia educativa.  
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