INTRODUCCIÓN
Hoy en día, la educación está experimentando una profunda transformación, impulsada por el rápido
desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), lo que ha cambiado
considerablemente los contextos de enseñanza-aprendizaje. Este cambio no solo conlleva que se
incorporen instrumentos digitales en el aula, sino también que se requiera reconsiderar las
perspectivas pedagógicas convencionales y darles un giro hacia modelos más dinámicos,
participativos y centrados en el alumno. En este escenario, el desarrollo del pensamiento crítico se
establece como una de las habilidades esenciales del siglo XXI, porque posibilita que los alumnos
examinen, comprendan y valoren la información de forma independiente y reflexiva en un ambiente
caracterizado por la saturación de datos.
Varios organismos internacionales, entre los cuales están la OCDE y la UNESCO, concuerdan en que la
educación moderna tiene que enfocarse en preparar a ciudadanos con habilidades para desenvolverse
de manera crítica en ambientes digitales. Esto no significa solamente consumir información, sino
también cuestionarla, interpretarla y crear conocimiento significativo a partir de ella. No obstante, en
numerosos sistemas de educación, particularmente en los niveles de Educación General Básica,
todavía dominan enfoques tradicionales que se enfocan en la transmisión de contenidos, lo cual
restringe el desarrollo de capacidades cognitivas más elevadas como el análisis, la evaluación y la
argumentación.
El pensamiento crítico, desde un punto de vista pedagógico, es comprendido como un proceso
intrincado que engloba diferentes capacidades cognitivas, tales como el análisis, la autorregulación, la
inferencia y la evaluación. Coinciden autores como Ennis (2018) y Facione (2011) en que esta
competencia no solamente supone la comprensión de información, sino también la identificación de
sesgos, el contraste de fuentes, la formulación de preguntas sobre ella y la toma de decisiones
fundamentadas. Además, el desarrollo del pensamiento crítico está muy ligado a la metacognición, o
sea, la habilidad que tiene el alumno para pensar sobre su propio proceso de aprendizaje y modificar
sus estrategias cognitivas según lo que necesita.
En este contexto, el aprendizaje activo es un método pedagógico fundamental para impulsar el
pensamiento crítico, porque fomenta la participación activa del alumno en su proceso de aprendizaje
mediante actividades significativas como el debate, la solución de problemas, la discusión de casos y
el trabajo en equipo. De acuerdo con Freeman et al. (2019), las metodologías activas mejoran el
rendimiento en la escuela y promueven una comprensión más profunda de los contenidos, a diferencia
de los métodos expositivos tradicionales. Asimismo, el aprendizaje activo permite la creación de
conocimiento a través de la interacción con otros, lo que coincide con los fundamentos del
constructivismo social planteados por Vygotsky.
En este escenario, el modelo de aula invertida (flipped classroom) emerge como una táctica novedosa
que cambia la forma tradicional de organizar el proceso educativo. Este modelo sugiere que los
alumnos revisen el contenido teórico antes de la clase, usualmente a través de medios digitales, y que
el tiempo en persona se utilice para actividades con un nivel cognitivo más alto, como debatir, analizar
y aplicar lo aprendido. Según Bergmann y Sams (2014), esta perspectiva posibilita el aprendizaje
personalizado, optimiza la interacción entre alumnos y maestros, e impulsa la independencia del
estudiante.
El aula invertida se organiza en tres etapas clave: la etapa previa, que permite al alumno acceder a los
contenidos de forma independiente; la etapa presencial, que incluye actividades colaborativas y de
aplicación; y la etapa posterior, enfocada en reflexionar y fortalecer el aprendizaje. Este modelo no solo
fomenta el aprendizaje con significado, sino que además apoya la adquisición de capacidades
metacognitivas y autorregulatorias, fundamentales para el razonamiento crítico. Asimismo, posibilita
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1169.