investigación para la técnica visual se procedió a realizar un raspado con un portaobjeto en la parte
superficial del ejemplar, para obtener parte de las escamas, y verificar si había presencia de
ectoparásitos, en el microscopio. También se revisó la superficie corporal, como la boca y ojos
(Trastoy, 2012).
Técnicas visuales mediante el uso de microscopio y estereomicroscopio. La insuficiencia de hallazgos
de parásitos pequeños o microscópicos exige el uso de microscopios- estereoscópicos (lupas
binoculares) y de microscopios ópticos, para realizar una mejor inspección del ejemplar (Álvarez et al,
2021).
Para el análisis interno del ejemplar se procedió a realizar la disección del ejemplar, se realizó un corte
longitudinal, desde el opérculo hasta el poro anal con una pequeña tijera en la parte abdominal para
extraer los órganos, y fueron colocados en caja Petri con solución salina al 0,9%, junto con ojos y
branquias (los filamentos fueron separados cuidadosamente con agujas de disección y un pincel para
una mejor observación), para su posterior revisión, en el microscopio-estereomicroscopio y
microscopio. Las escamas fueron revisadas en el microscopio, para una mejor visión. Los órganos se
revisaron en el estereomicroscopio, la revisión se le realizó a cada órgano, después con dos placas de
vidrio, fueron aplastados para volverlos a revisar mejor, y de una manera más despejada. Los parásitos
que fueron encontrados se adquirieron en un eppendorf con su respectiva etiqueta (Martínez, 2021).
Luego de recolectar los parásitos encontrados, fueron revisados en el microscopio, para la
identificación de cada uno. Los parásitos colectados fueron fijados, teñidos y aclarados según el grupo
taxonómico, siguiendo las indicaciones de Vidal-Martínez et al. (2002). Los platelmintos (monogeneos,
digéneos y cestodos) fueron aplanados, fijados en formalina caliente al 4% y, luego de 24 horas en
formol al 4%, se transfirieron a alcohol al 70% y se tiñeron con carmín de Meyer. Los nematodos,
copépodos y acantocéfalos fueron fijados en alcohol al 70% y aclarados con soluciones graduales de
glicerina-alcohol y ácido láctico- alcohol, respectivamente (Rodríguez-González & Vidal-Martínez,
2008).
DESARROLLO
El pez en estudio fue la lisa cuyo nombre científico es el múgil cephalus tiene un ojo característico con
un parpado adiposo bien desarrollado, el cual cubre la mayor parte de la pupila (FAO, 2009). Por otro
lado, Chávez (1985), múgil cephalus presenta una serie longitudinal de escamas en los costados del
cuerpo, con un rango de 39 a 44 escamas, sus dientes son setiformes (tiene forma de cerdas) y se
ubican en la superficie de los labios, conectándose a los huesos de las mandíbulas mediante
pedúnculos poco calcificados. En la primera fila de cada mandíbula los dientes son simples, aunque
en especímenes grandes pueden encontrarse de 1 a 3 dientes bífidos en los extremos. Los dientes
secundarios son bífidos, el labio superior es de lado o solo ligeramente engrosado, la mandíbula inferior
presenta un nódulo sinfisial moderadamente desarrollado (Dávila Ramírez, 2006).
De acuerdo con MMA (2013) este pez presenta un cuerpo cubierto por escamas ctenoídeas y escamas
pseudocicloídeas; las ctenoídeas poseen pequeños dientecillos marginales en la parte frontal, mientras
que las pseudocicloídeas tienen radios únicamente en el centro y un borde posterior no ondulado. Estas
escamas se extienden desde la base de la aleta caudal hasta la cabeza, llegando hasta el extremo del
morro y cubriendo también las piezas operculares. Sus branquispinas son delgadas, largas y
aplanadas, con borde interno cubierto por finas espínulas. El primer arco branquial tiene 116
branquispinas, 58 de ellas en la rama inferior, siendo difícil de contar debido a su tamaño pequeño y a
la proximidad entre ellas, sin una clara separación entre las dos ramas del mismo arco.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1283.