INTRODUCCIÓN
La preparación ciudadana para responder ante emergencias constituye un componente esencial de la
formación integral en los sistemas educativos contemporáneos. Los primeros auxilios representan
conocimientos y habilidades fundamentales que permiten actuar eficazmente ante eventos críticos de
salud, potencialmente salvando vidas mientras se espera atención médica especializada (Universidad
Europea, 2023). Sin embargo, en Ecuador, como en diversos contextos latinoamericanos, la enseñanza
de primeros auxilios permanece notablemente ausente del currículo de educación básica, generando
una brecha significativa en la preparación de niños y adolescentes para enfrentar situaciones de riesgo
(Rubén Bravo, 2022).
La evidencia científica internacional respalda consistentemente la integración de primeros auxilios en
el currículo escolar desde edades tempranas. Estudios longitudinales demuestran que la capacitación
durante la adolescencia incrementa significativamente la disposición y capacidad de los jóvenes para
actuar ante emergencias reales, con tasas de intervención hasta tres veces superiores en población
capacitada versus no capacitada (Bánfai et al., 2017). Los estudiantes de educación secundaria (12-
18 años) poseen la madurez cognitiva y las habilidades psicomotrices necesarias para aprender y
retener técnicas básicas como reanimación cardiopulmonar (RCP), control de hemorragias y atención
de heridas (Mobarak et al., 2021; Luis Antonio Barrio Mateu, 2022). Metaanálisis sobre programas
escolares revelan efectos positivos sostenidos en conocimientos (d = 1.20-1.85) y habilidades
prácticas (d = 1.45-2.10), con tasas de retención superiores al 70% a los seis meses post-capacitación
cuando se emplean metodologías experienciales (Plant & Taylor, 2013).
No obstante, persiste una brecha significativa entre evidencia científica e implementación curricular.
Menos del 30% de los sistemas educativos latinoamericanos integran formalmente primeros auxilios
en sus planes de estudio obligatorios, contrastando con más del 85% en países nórdicos y el 60% en
sistemas anglosajones (De Buck et al., 2015). Esta disparidad refleja diferencias en políticas
educativas, formación docente, disponibilidad de recursos pedagógicos y articulación intersectorial
entre sistemas educativos y de salud pública. La efectividad de esta formación depende críticamente
de las estrategias pedagógicas empleadas, ya que los enfoques tradicionales basados exclusivamente
en transmisión teórica han demostrado limitaciones significativas en el desarrollo de competencias
prácticas y transferencia de conocimientos a situaciones reales.
En este contexto, las metodologías activas emergen como alternativas pedagógicas prometedoras. La
simulación clínica ha demostrado alto impacto en la formación de competencias para emergencias.
Estudiantes capacitados mediante simulación de alta fidelidad alcanzan niveles de desempeño
significativamente superiores (p < 0.001) en evaluaciones prácticas comparados con aquellos que
reciben únicamente instrucción teórica (Cant & Cooper, 2017). La efectividad se fundamenta en la
teoría del aprendizaje experiencial de Kolb (1984), que postula que el conocimiento se construye
mediante ciclos de experiencia concreta, observación reflexiva, conceptualización abstracta y
experimentación activa (Mikkelsen et al., 2020). Los escenarios simulados activan procesos cognitivos
complejos que incluyen reconocimiento de patrones, toma de decisiones bajo presión, coordinación
psicomotriz y regulación emocional (Semeraro et al., 2017), generando niveles de activación emocional
comparables a situaciones reales y facilitando la consolidación de memoria procedimental (Cheng et
al., 2018). Meta-análisis reportan tamaños del efecto grandes tanto para conocimientos (d = 0.89; IC
95%: 0.78-1.01) como para habilidades prácticas (d = 1.15; IC 95%: 1.02-1.28), con superioridad
consistente respecto a métodos tradicionales (Kyaw et al., 2019).
El rol playing, fundamentado en la teoría sociocultural de Vygotsky (1978), permite a los estudiantes
asumir roles específicos en escenarios simulados, promoviendo pensamiento crítico, creatividad y
habilidades socioemocionales (Augusto Paolo Bernal Párraga, 2024). Esta estrategia incrementa
significativamente la retención de conocimientos a largo plazo comparado con métodos expositivos,
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1316.