La Psicología como una posibilidad para el cambio social:  
Análisis biográfico de la representación disciplinar de una  
profesora Iztacalteca  
Psychology as a possibility for social change: A biographical analysis of the  
disciplinary representation of an Iztacalteca professor  
Ximena Danahe Oliva Marín  
Facultad de Estudios Superiores Iztacala. Universidad Nacional Autónoma de México  
Ciudad de México México  
Abdiel Buelna Chontal  
Facultad de Estudios Superiores Iztacala. Universidad Nacional Autónoma de México  
Ciudad de México México  
Artículo recibido: 16 de diciembre de 2025. Aceptado para publicación: 22 de abril de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
Desde los marcos de la Bildung y la experiencia biografiada, se explora la construcción de la  
representación disciplinar como parte de un proceso de metabolización de las experiencias a lo largo  
de la trayectoria formativa. El objetivo de este estudio es analizar la construcción de la representación  
de la psicología a lo largo de la trayectoria de formación de una docente de la Facultad de Estudios  
Superiores Iztacala. Se empleó una metodología de corte cualitativo desde el enfoque biográfico,  
utilizando el relato de vida como estrategia metodológica para explorar su historia familiar, trayectoria  
escolar y vida docente. El análisis de resultados permitió establecer tres momentos clave en el  
itinerario biográfico de Lorena, en los que se articulan distintos contextos, eventos y personas que  
complejizaron los puntos críticos y bifurcaciones determinantes en la configuración de la  
representación de la Psicología. A partir de este estudio se incorporaron nuevos elementos  
biográficos que enriquecen este marco teórico-metodológico: persona significativa ambivalente,  
comunidades de formación, recursos experienciales compartidos, bifurcación colectiva y punto crítico  
complejo. Las conclusiones demuestran que la construcción de la representación de la psicología no  
es neutral ni meramente cognitiva, sino un proceso biográfico, históricamente situado y político.  
Palabras clave: experiencia, trayectoria formativa, representación de la psicología, relato de  
vida  
Abstract  
This study explores, through the frameworks of Bildung and biographical experience, the construction  
of disciplinary representation as part of a process of metabolizing experiences throughout one's  
educational trajectory. The objective is to analyze the construction of a representation of psychology  
throughout the educational trajectory of a teacher at the Faculty of Higher Studies Iztacala. A  
qualitative methodology was employed, using a biographical approach and employing life narratives  
as a methodological strategy to explore her family history, educational trajectory, and teaching  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1335.  
experience. The analysis of results allowed for the identification of three key moments in Lorena's  
biographical journey, in which different contexts, events, and individuals converged, complicating the  
critical points and determining bifurcations in the configuration of her representation of psychology.  
This study incorporated new biographical elements that enrich this theoretical and methodological  
framework: ambivalent significant person, educational communities, shared experiential resources,  
collective bifurcation, and complex critical point. The findings demonstrate that the construction of a  
psychological representation is neither neutral nor merely cognitive, but rather a biographical,  
historically situated, and political process.  
Keywords: experience, educational trajectory, representation of psychology, life story  
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Cómo citar: Oliva Marín, X. D., & Buelna Chontal, A. (2026). La Psicología como una posibilidad para  
el cambio social: Análisis biográfico de la representación disciplinar de una profesora Iztacalteca.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 1335 1353.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1336.  
INTRODUCCIÓN  
La Psicología como campo disciplinario, desde su origen, ha mantenido una discusión ontológica que  
la sigue caracterizando1. Esto ha llevado a hablar a algunos autores de que existen varias psicologías  
y no solo una (Ribes, 2000). Las cuestiones disciplinarias derivadas de la definición de un objeto de  
estudio son igual de polémicas o, al menos, multivocales. Aspectos como el método, el ethos  
profesional, los campos de acción, etc., cobran distintos matices dependiendo de la postura ontológica  
y epistemológica de las diversas propuestas para entender lo psicológico.  
Esta complejidad al interior de la disciplina se traduce en debates entre docentes y estudiantes sobre  
qué es -y qué no es- la psicología, y es tarea de cada psicólogo, o aspirante a psicólogo, ubicarse en  
alguna de las diversas opciones o sintetizar una propia. De acuerdo con algunos estudios, la  
construcción de una representación particular de la psicología como disciplina no resulta de un  
ejercicio meramente racional o cognitivo, las elecciones de paradigmas o teorías, al menos en los  
docentes, van más allá de su filiación teórica: portan historias de vida que afectan su manera de  
entender y enseñar la disciplina (Bolívar, 2014).  
Partimos, pues, asumiendo que la representación que un sujeto mantiene sobre la disciplina  
psicológica es una construcción subjetiva y no la herencia directa transmitida por el campo  
disciplinario o las acciones educativas de los profesores sin participación activa del sujeto. Para  
sostener esta premisa retomamos el concepto de formación entendido como Bildung, que se refiere al  
proceso de construcción personal mediante la autorreflexión, la introspección y la interacción activa  
con el entorno social. Pasillas et al. (2021) afirman que la Bildung no se limita a la escolarización, sino  
que implica una apropiación crítica de la cultura y de los saberes socialmente compartidos. Así, el  
sujeto no solo se forma por lo que se le “transmite”, sino por cómo integra culturalmente sus  
experiencias, construyendo una identidad en constante transformación.  
De esta manera, podemos extender la idea de que el sujeto se forma a partir de diversos medios y  
contextos, en interacción con diferentes personas que se encuentran en el círculo social. Un aspecto  
crucial para comenzar con este proceso de formación es mantener apertura para generar experiencias  
(Buelna et al., 2021).  
Así, la experiencia puede ser entendida como la unidad movilizadora de la formación o Bildung, y  
abordar la construcción de la experiencia es “hablar de la manera en que cada uno de nosotros nos  
apropiamos de lo que vivimos, experimentamos, conocemos” (Delory-Momberger, 2014, p. 697). Es  
decir, la experiencia no solo es un evento que ocurre en la biografía de alguien, sino que la experiencia  
se trata de un proceso en el que la persona, activamente, va incorporando aquello que vivió en su  
biografía.  
Es pertinente contemplar cuatro aspectos que caracterizan la relación entre formación y experiencia:  
1) no sólo valora el conocimiento institucionalizado, sino que el sujeto enriquece su acervo a partir de  
experiencias en múltiples contextos y con diversas personas; 2) la experiencia surge de la relación que  
se tiene con el/la otro/a; 3) se trata de un proceso de construcción en el que se aprehende aquello que  
se vive y puede ser utilizado en otros momentos y situaciones; y 4) se trata de una relación consigo  
mismo/a, en otras palabras, la experiencia brinda la posibilidad de darle sentido a nuestra propia  
existencia (Delory-Momberger, 2014).  
1 Esta investigación es derivada del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT),  
bajo la línea de investigación de “Procesos de formación y transmisión en la configuración de identidades académicas”  
(IN301124). Agradecemos a la Dirección General de Asuntos del Personal Académico (DGAPA) de la Universidad Nacional  
Autónoma de México por el apoyo brindado.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1337.  
La experiencia encuentra en la biografía el terreno en el que discurre un proceso que podemos resumir  
de la siguiente manera: la experiencia emerge de aquello que vivimos, que al ser apropiado se pone en  
acción para dar sentido al mundo, al propio sujeto y su historia y a integrar nuevas experiencias.  
Siguiendo la misma línea, Delory-Momberger (2014) nos revela dos dimensiones de la experiencia: la  
colectiva y la singular. La primera se refiere a los aspectos sociales, culturales, geográficos y  
temporales (por mencionar algunos) que compartimos con otras personas, es decir, es el contexto en  
el que nace la experiencia y el aspecto relacional de la misma. Mientras que la dimensión singular está  
ligada al sentido que cada individuo le asigna a la situación vivida.  
Entonces, la biografía resulta de la síntesis de elementos socioculturales y subjetivos incorporados al  
sentido del mundo y a la propia historia, proceso que Delory-Momberger (2014) denomina biografiar.  
Este proceso de biografización se constituye de dos tipos de experiencia: la inmediata (también  
llamada “recién adquirida”) y los recursos experienciales (igual nombrada “saberes de la experiencia”).  
La primera alude a la experiencia vivida; mientras que los recursos experienciales resultan de la  
metabolización de la experiencia inmediata y se constituyen por conocimientos, aprendizajes,  
prácticas, habilidades, valores, etc., de las que se ayuda el sujeto para integrar, o no, las nuevas  
experiencias.  
Ya hemos afirmado cómo en la biografía y la formación se integra lo social y cultural con lo singular o  
subjetivo. De modo, que ambas dimensiones se intuyen de igual modo en los recursos experienciales;  
y podríamos considerar a las representaciones de la psicología como parte de esos recursos resultado  
de metabolizar las experiencias.  
Como menciona Jodelet (1986), la representación hace alusión a la manera en la que el sujeto, como  
ente social, aprehende de los acontecimientos cotidianos las características de su entorno, los  
conocimientos que le rodean, las personas con las que interactúa, y dice “la noción de representación  
social nos sitúa en el punto donde se intercepta lo psicológico y lo social” (p. 473).  
En este punto, cabe aclarar que no pretendemos situar este marco conceptual dentro de los horizontes  
de la teoría de las representaciones sociales, sin embargo, consideramos que el concepto de  
representación puede sernos de utilidad para estudiar aquello que un docente asume sobre la  
psicología como disciplina (su definición o concepción) y situar este término con el enfoque de  
formación y experiencia que hemos venido trazando.  
Jodelet (1986) señala a la representación como una construcción elaborada a partir de lo vivido, afirma  
que: “Sí, en el fondo de toda representación debemos buscar esta relación con el mundo y con las  
cosas” (p. 475). De modo que, si entendemos a la representación de la psicología como un elemento  
que permite la interacción con el mundo y con las nuevas experiencias, podemos adelantar que de  
alguna manera delinea al ethos profesional y, por ende, a la manera de enseñar la disciplina.  
Por lo tanto, el presente estudio se orienta con la pregunta:  
¿Cómo se construye la representación de la psicología a lo largo de las trayectorias de  
formación de una docente de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala?  
METODOLOGÍA  
Este estudio de caso empleó una metodología de corte cualitativo, basada en el enfoque biográfico  
(Bertaux, 2005), cuya premisa es que el abordaje de la biografía permite el análisis de fenómenos  
psicosociales. Considerando que partimos de la idea de que las representaciones de la psicología se  
construyen a partir de las experiencias biográficas, se convierte en el enfoque ideal para llevar a cabo  
este estudio.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1338.  
Objetivo general  
Analizar la construcción de la representación de la psicología a lo largo de la trayectoria de formación  
de una docente de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala.  
Objetivos específicos  
Reconstruir el itinerario biográfico e identificar las experiencias de formación profesional y  
personal de la académica a partir de las entrevistas realizadas.  
Caracterizar la representación de la psicología a la luz de los procesos de formación de la  
profesora.  
Autora de la Narrativa  
El caso está constituido por el itinerario biográfico de Lorena2, docente de la Carrera de Psicología de  
la FES Iztacala-UNAM, que estudió la licenciatura en la Universidad Iberoamericana en la década de los  
setenta. Ingresó a la planta docente de Iztacala poco después de su inauguración, e impartió clases en  
las materias de Social Aplicada y en Experimental en el plan de estudios de 1976. Actualmente, tiene  
más de 40 años de antigüedad docente, es profesora titular de tiempo completo en la Facultad y ejerce  
la docencia en una práctica organizacional.  
Estrategias de recopilación de la información  
La narrativa se recuperó empleando la técnica de relato de vida, pues de acuerdo con Bertaux (2005),  
a través de las entrevistas podemos reconstruir la experiencia de la persona, lo cual enriquece y amplía  
el análisis biográfico del entrevistado. Con el guion de entrevista se profundizaron las siguientes  
temáticas: historia familiar, trayectoria escolar y vida docente para acceder a los procesos de  
formación y construcción de la representación de la psicología de la docente.  
Estrategias de análisis de la información  
El análisis del relato de vida se hizo en tres momentos:  
Transcripción de las entrevistas: se emplearon herramientas automáticas de transcripción (Office  
Word) y verificación humana.  
El relato se codificó y categorizó en una tabla organizada en dimensiones biográficas (familiar, escolar,  
laboral, institucional, disciplinar y contextual) y se identificaron los elementos biográficos relevantes  
(Guzmán et al., 2022): Puntos críticos (experiencias más importantes relacionadas a la representación  
de la psicología), bifurcaciones (puntos de inflexión donde la biografía de la docente cambia el rumbo  
previsto), personas significativas (personajes que influenciaron significativamente a la docente  
entrevistada), recursos experienciales (prácticas, aprendizajes, habilidades, actitudes, concepciones,  
etc. Este elemento se incluyó a partir de la propuesta de Delory-Momberger (2014)).  
Los elementos mencionados se ordenaron gráficamente en una línea de vida que permitió una  
interpretación sincrónica y diacrónica de la narrativa (Guzmán et al., 2022).  
RESULTADOS Y DISCUSIÓN  
Contemplar el amplio itinerario biográfico de Lorena permite establecer tres momentos clave que  
fueron -y son- parte del proceso mediante el cual ha construido su representación de la Psicología. En  
estos tres periodos es posible observar los distintos contextos, eventos y personas que complejizaron  
2 Seudónimo utilizado de la docente entrevistada  
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los puntos críticos, así como las bifurcaciones que resultaron determinantes en la construcción y  
deconstrucción de dicha representación.  
La identificación de estos tres momentos respondió a la necesidad de organizar cronológicamente los  
acontecimientos biográficos y formativos que evidencian las transformaciones en su modo de  
representar la disciplina. Dichos momentos fueron identificados a partir del análisis del relato y las  
experiencias que marcaron momentos críticos y transiciones en su trayectoria académica. Lo anterior  
sustenta la denominación asignada a cada etapa, las cuales son: 1) la formación temprana de su  
“corazón social”; 2) afiliación al conductismo como herramienta de cambio social; y 3) transición al  
psicoanálisis y hacia una representación multidisciplinar de la Psicología. Sin más preludio,  
expondremos la primera etapa de la vida de Lorena.  
La formación temprana de su “corazón social”  
Nombramos este primer momento “La formación temprana de su ‘corazón social’”, dado que, en las  
primeras etapas de vida (niñez y adolescencia), Lorena construyó un marco de referencia inicial desde  
el cual comenzó a forjar su pensamiento crítico social. Dicho marco se nutrió tanto de la influencia de  
su primera persona significativa, sus recursos experienciales y la oportunidad de vivir experiencias  
internacionales. Esta formación inicial resulta fundamental, pues constituye la base de su interés e  
involucramiento paulatino en cuestiones político-sociales del país. La figura 1 permite visualizar los  
aspectos referidos.  
Figura 1  
Etapa 1. La formación temprana de su “corazón social”  
Fuente: elaboración propia.  
Para contextualizar esta primera etapa, debemos mencionar que Lorena proviene de una familia con  
capital económico y cultural considerable, estas condiciones le permitieron acceder a experiencias  
enriquecedoras desde temprana edad. Su familia paterna, dedicada al comercio, se convirtió en el  
vehículo para enriquecer sus experiencias escolares, culturales y de vida en general. Lo anterior permite  
vislumbrar la dimensión colectiva de la experiencia, pues este escenario social, cultural y económico  
fue el nido en el que se entretejieron las primeras experiencias singulares de Lorena, permitiéndole  
establecer un prístino marco de referencia compartido con los otros (Delory-Momberger, 2014).  
Este entorno familiar no solo se caracterizó por una alta estabilidad económica, sino también por una  
alta valoración a la educación formal, especialmente del padre, quien fomenta en ella un sentido de  
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responsabilidad escolar, además de enriquecer su capital cultural pues la acercó, progresivamente, a  
actividades artísticas -tales como la literatura y el cine-. Es así como su padre se convirtió en la figura  
significativa con mayor influencia intelectual en Lorena, al fortalecer su desarrollo personal y  
académico. Al respecto, Lorena narra:  
[Mi padre] me permitió venirme a estudiar acá a la capital. En aquellos tiempos no había muchas  
posibilidades de que a las mujeres... Bueno, ni proyecto de vida [no] pensábamos qué era ser  
universitario, ni mucho menos … En cuestión de educación, mi padre le daba muy buena importancia,  
tan buena que nos inculcó todo lo que es el estudio, él lo fomentaba.  
Al ingresar a la educación básica (primaria y secundaria), Lorena formó parte de sus primeros recursos  
experienciales relevantes para la vida académica, tales como el entusiasmo y asombro por la lectura,  
así como un interés por las actividades lúdico-recreativas (juegos tradicionales mexicanos) y artísticas  
(talleres de costura y manualidades). Estos recursos experienciales fueron de utilidad no solo en sus  
primeras etapas de vida, sino que perduraron en momentos posteriores, donde se desarrollaron con  
mayor pericia y sofisticación en otros espacios más allá de los escolares.  
Posteriormente, el mundo experiencial de Lorena se amplió cuando su padre, con el propósito de que  
ella aprendiera inglés, la inscribió durante dos años a un internado de monjas en New Hampshire, donde  
forjó su primer grupo de amistades, mientras que su capital cultural se enriqueció al estar en contacto  
con otras expresiones artísticas y literarias.  
Los siguientes dos años, Lorena regresó a México y realizó un Secretariado Bilingüe en el Colegio  
Americano, el cual fue propuesto por su padre para que ella siguiera practicando el idioma inglés. Este  
es el primer punto crítico que destacamos de la vida de Lorena, pues ella consideró que fue “una etapa  
deliciosa”, ya que no tuvo complicaciones académicas, y contó con un grupo muy unido de amistades,  
asimismo, fue desarrollando habilidades en mecanografía y taquigrafía, recursos experienciales que le  
fueron de suma utilidad en su etapa universitaria. Ella narra:  
Tuve un grupo fabuloso, casi de puras mujeres. Fue una época deliciosa. No nos costaba trabajo la  
tarea. Realmente no me ha costado mucho la escuela ... pero nunca he sido de las brillantes, sacar  
dieces ni nada. Lo sacamos, pero éramos un grupo muy unido. Fue una etapa, yo creo que,  
escolarmente, la mejor que he tenido. Éramos como 18, nos llevábamos todas muy bien ... Fue una  
etapa muy padre.  
El tránsito por la educación básica privada, sus estudios en la High School y el Secretariado Bilingüe,  
no sólo ampliaron su formación a nivel escolar, sino que también lo hicieron a nivel personal, pues  
estas reservas de conocimiento posibilitaron que sus aprendizajes trascendieron el espacio  
institucional académico para hacerse presentes en otras dimensiones, tales como la social y familiar.  
De igual forma, los recursos experienciales que Lorena elaboró fueron utilizados en la construcción de  
su sí-mismo (Delory-Momberger, 2014), lo cual hace evidente el trabajo de formación personal que la  
académica realizó para apropiarse activamente de las situaciones que vivió durante su niñez y  
adolescencia.  
Un aspecto que conviene destacar de esta primera etapa, son los indicios de la representación que  
Lorena tiene de la educación, si bien no es explícita en su discurso, podemos deducir que, su relación  
con el mundo (entornos, personas, acontecimientos) le permitieron percibir a la educación formal  
como un espacio para saciar sus inquietudes y curiosidades intelectuales del momento, pero también  
para establecer estrechos lazos de amistad. Estos primeros esbozos de representación de la  
educación no solo son el reflejo de la aprehensión de lo cotidiano (Jodelet, 1986), sino que también  
nos ayudará a comprender, en las siguientes etapas, la representación que Lorena construyó de la  
psicología, pues ambas cuestiones se encuentran relacionadas.  
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Afiliación al conductismo como herramienta de cambio social  
Esta etapa inicia en la segunda mitad de la década de los sesenta, periodo durante el cual Lorena cursó  
el bachillerato y la universidad. Estos años están caracterizados por los movimientos estudiantiles,  
políticos y sociales que se vivieron en el centro y norte del país, hechos que captaron la atención de  
Lorena para militar activamente en estas protestas. Asimismo, en esta etapa la docente tuvo su primer  
contacto escolar con la Psicología, especialmente con el enfoque conductista, que resultó ser la base  
de su primera representación sobre la disciplina ya que asumió en ésta “un arma fabulosa para poder  
hacer el cambio social”. En la figura 2 se presenta la bifurcación, los momentos críticos, los recursos  
experienciales y las personas significativas que caracterizaron esta etapa en la biografía de Lorena.  
Figura 2  
Etapa 2. Afiliación al conductismo como herramienta de cambio social  
Fuente: elaboración propia.  
Siguiendo el itinerario biográfico de Lorena, ella ingresó al bachillerato en un periodo social que estuvo  
enmarcado por movimientos políticos y estudiantiles tanto en Durango (1966), como en la capital del  
país (1968). Estos eventos fueron permeando su interés y participación en protestas sociales, pues  
aun estando en una institución privada de monjas, realizó una huelga con la finalidad de sumarse y  
concientizar a la comunidad escolar sobre dichas movilizaciones. Lorena narra este momento de la  
siguiente manera:  
Volví a Sor Juana a estudiar la prepa ... pero acá no había movimiento, entonces yo levanté el  
movimiento en la prepa ... y por decisión nos fuimos a huelga, que duró muy pocos días porque la  
asamblea de padres citó a todos los padres y nos dijo: "¿Qué están haciendo?" y bueno, echaron mucha  
presión y nos duró muy poco tiempo la huelga en el Sor Juana. Eso te indica que yo ya tenía mucha  
concienciación de desigualdades, mucha sensibilización a los procesos sociales.  
Identificamos este hecho como un momento crítico en su vida, y que al mismo tiempo refleja los  
recursos experienciales que se metabolizaron en su biografía (Delory-Momberger, 2014), es decir, los  
cimientos que construyó en su infancia y adolescencia a partir del acervo cultural de su padre y de sus  
referentes literarios, fueron materializados en esta huelga estudiantil que representó un punto de  
concreción -tangible- de su pensamiento crítico.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1342.  
Este interés por las cuestiones sociales aumentó con la influencia de su novio, el cual fue líder en el  
movimiento de 1966 en Durango, y quien se volvió una figura significativa en el itinerario de Lorena al  
involucrarse activamente en estas protestas y al estimular su pensamiento crítico. Indicar este  
elemento biográfico, permite señalar el aspecto relacional de la experiencia pues, como lo menciona  
Delory-Momberger (2014), para que un evento se incorpore a la biografía se debe reconocer que éste  
no se vive de forma aislada y en solitario, sino que emerge de la relación con el otro. En este caso, la  
implicación de Lorena en los movimientos sociales y estudiantiles no fue producto únicamente de su  
individualidad, sino que se enriqueció por su estrecha relación con su novio.  
Por otro lado, durante el bachillerato identificamos un nuevo momento crítico en la vida de la docente,  
pues en este periodo tuvo su primer contacto significativo con la psicología. Sus primeras  
aproximaciones formales fueron particularmente al conductismo -enfoque hegemónico en ese  
momento histórico- provocando asombro por el moldeamiento de conducta al grado que la hizo  
considerar que ésta era la clave para generar un cambio social, de tal manera que contempló estudiar  
la carrera de Psicología. En sus propias palabras:  
Ahí en prepa, ¿qué crees que me fascinó? Psicología ¿Cuál psicología? El conductismo, porque [la  
profesora] nos enseñaba con una fascinación los experimentos de Pavlov y de Skinner. Lo que más me  
impresionaba a mí es que la conducta la podías moldear ... para mí fue el super hallazgo, la psicología.  
Fue cuando le dije a mi papá que quería estudiar psicología.  
A su vez, otro contacto que tuvo con esta disciplina, de forma incidental, fue al psicoanálisis, ya que su  
padre contaba con una pequeña biblioteca en la que resguardaba textos de Freud, y demás de libros  
sobre temas culturales y políticos. Lorena leyó estos ejemplares por genuina curiosidad, sin embargo,  
no profundizó en la perspectiva del psicoanálisis, dado que la traducción de estas obras le causaron  
más terror que interés.  
Aunque decidió no profundizar en el estudio de Freud y, narrativamente parece un acontecimiento  
menor, más adelante veremos el peso que pudo tener esta experiencia en la definición teórica de  
Lorena posteriormente. Retomando los postulados de Delory-Momberger (2014), podemos considerar  
que la afinidad al conductismo, se integró fácilmente a su biografía al construir una representación de  
la psicología conductista desde sus propios recursos experienciales, caso contrario con el  
psicoanálisis, en donde mostró mayor resistencia en el proceso de biografización, pues no había una  
correspondencia adecuada con su esquema de construcción.  
Además, no debe minimizarse que el contacto con ambos campos de pensamientos tuvo un proceso  
de socialización distinto: el conductismo le es presentado en un entorno formal con el  
acompañamiento sistemático de una docente, mientras que el psicoanálisis se le presenta como  
acervo de su padre y no recibe un acompañamiento o instrucción sobre la obra freudiana. Esto nos  
permite entender la llaneza con la que Lorena se identifica con el conductismo, y que su inquietud por  
las cuestiones sociopolíticas y la psicología conductual son la columna vertebral de su primera  
representación de la disciplina.  
Al contar con estos acercamientos, principalmente al conductismo, Lorena se decantó por estudiar  
Psicología, lo cual identificamos como una bifurcación, pues descartó la posibilidad de cursar la carrera  
de Sociología. Si bien su padre apoyó la idea de que continuara con sus estudios, él no quiso que su  
formación académica fuera en la UNAM, pues consideró que en esta institución se fomentaban  
ideologías de izquierda y “rojas”, por lo que decidió que su formación universitaria fuera en una  
institución privada, la cual no contaba con la carrera de Sociología. Lorena lo narra así:  
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Yo quería sociología, me interesaba mucho, pero en la carrera de la Ibero no tenía sociología, y me  
acordaba muy bien de mis clases de psicología y por eso decidí psicología, pero de corazón era yo muy  
social.  
Es así que a inicios de los años setenta Lorena ingresó a la Universidad Iberoamericana en la Ciudad  
de México. En esta institución predominaba un ambiente conservador, por lo que Lorena se distanció  
de sus compañeros “fresitas”, no solo por la diferencia de edad, sino porque en ese momento ella ya  
se asume como una persona concientizada y de izquierda, mostrando nuevamente su “corazón social”.  
A pesar de no congeniar con la mayoría de sus compañeros universitarios, Lorena se integró a un grupo  
de cuatro amigos, a quienes se refiere como “los conductistas de la Ibero”, con quienes estableció un  
fuerte vínculo social y académico. En la biografía de la docente este grupo puede concebirse como  
personas significativas, pues no solo impactaron de manera positiva en su formación personal y  
profesional, sino que también constituyeron un grupo de identificación en el que Lorena pudo  
aprehender actitudes, valores y comportamientos que enriquecieron su sí-mismo y su representación  
temprana de la psicología (Delory-Momberger, 2014).  
En palabras de Lorena, la psicología se mostró -en primera instancia- como “un arma fabulosa para  
poder hacer el cambio social”. Es importante señalar que esta primera representación está nutrida  
tanto por los recursos experienciales de Lorena, como por la hegemonía del conductismo en la época,  
al ser una teoría orientada a la praxis y, en cierto modo, crítica de las posturas disciplinarias  
decimonónicas:  
Los mejores y los más progresistas eran los conductistas ... y eran los del movimiento del 68. Porque  
combinaba bien, mira, epistemológicamente nada que ver, nada, pero socialmente querían el cambio  
social. El análisis conductual es la modificación de la conducta. La psicología venía para mí, me parecía  
un arma fabulosa para poder hacer el cambio social.  
Actualmente, Lorena reconoce que esta primera definición de la psicología careció de una reflexión  
epistemológica crítica, la cual apareció después. Sin embargo, durante esos años tuvo discusiones  
intelectuales con su novio activista, pues Lorena intentó combinar su inquietud social con el  
conductismo, por lo que afirmó que el cambio de la sociedad se podría lograr al cambiar el  
comportamiento humano. El resultado de las discusiones epistemológicas que la docente mantuvo  
con su pareja las identificamos como recursos experienciales que se integraron a su biografía (Delory-  
Momberger, 2014), pues no sólo estimularon su pensamiento crítico-intelectual, sino que fueron parte  
de la columna vertebral de su primera representación disciplinar.  
Comprender esta naciente representación de la psicología demanda entrar en diálogo con Jodelet  
(1986) y Delory-Momberger (2014), pues la primera menciona que en la construcción de una  
representación social confluye lo psicológico y lo social, mientras la segunda autora expone que, toda  
experiencia está constituida por dos dimensiones la singular y la colectiva. Ambos postulados nos  
invitan a no dicotomizar lo social de lo individual, pues estos aspectos son necesarios e inseparables  
en la comprensión de un fenómeno. En este caso, la representación que Lorena tiene de la psicología  
es el entretejido de su contexto sociohistórico (ambiente de gran actividad política, un padre con amplio  
capital cultural y el auge del conductismo), y de su subjetividad (intereses sociales, convicciones  
políticas y recursos experienciales).  
Asimismo, el interés que tuvo con la psicología y la primera representación que hace de ésta, responde  
a la búsqueda de herramientas disciplinarias para el cambio social. Esta primera representación no  
emerge de forma directamente causal, sino que es el reflejo de un proceso complejo, es decir, es un  
enjambre de sus recursos experienciales (su grupo de estudio, gusto por la lectura, su acervo cultural  
y artístico) que se ampliaron tanto en estructura como en contenido; de las personas significativas (su  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1344.  
padre, su novio, y “los conductistas de la Ibero”) con quienes tuvo debates epistemológicos, sociales y  
encuentros de estudio; de los puntos críticos y bifurcaciones (el primer contacto con la psicología,  
tener que descartar la opción de estudiar sociología, su ingreso a la universidad) que no solo simbolizan  
un momento clave o un cambio en la trama de su vida, sino que también la dotaron de aprendizajes y  
experiencias que enriquecieron su sí-mismo (Delory-Momberger, 2014).  
Para finalizar con esta segunda etapa, situamos como punto de cierre la segunda mitad de los años  
setenta, periodo en el que Lorena egresó de la licenciatura y se insertó en el campo laboral dentro de  
la Universidad Autónoma de Chapingo, donde brindó orientación vocacional y aplicó pruebas de  
aptitudes, habilidades e intereses a estudiantes. Identificamos este momento como un punto crítico,  
pues, a partir del cuestionamiento sobre la eficacia de dichas pruebas, la representación inicial de  
Lorena sobre la psicología entró paulatinamente en crisis. Es decir, este evento marcó el inicio de su  
confrontación con el conductismo y, por ende, con la psicología misma.  
Transición al psicoanálisis y hacia una representación multidisciplinar de la Psicología  
Esta última etapa es distinguida por las críticas que la docente realizó al conductismo, y al  
acercamiento que estableció con el psicoanálisis. Asimismo, es una etapa de constantes cambios no  
solo a nivel personal, sino también de transformaciones institucionales y sociales que se ven reflejadas  
en la actual representación que Lorena ha construido de la psicología. A continuación, se presentan de  
manera gráfica tanto los momentos críticos y las bifurcaciones individuales, como los recursos  
experienciales compartidos y las bifurcaciones colectivas. También se identifican nuevos elementos  
biográficos: persona significativa ambivalente, comunidades de formación, y punto crítico complejo  
(ver figura 3).  
Figura 3  
Etapa 3. Transición al psicoanálisis y hacia una representación multidisciplinar de la Psicología  
Fuente: elaboración propia.  
Este tercer período comenzó cuando Lorena se incorporó a la planta docente de la FES Iztacala (inicios  
de los años ochenta), un momento que puede considerarse crítico, ya que marcó un nuevo punto de  
referencia tanto en su formación como docente como en su desarrollo académico. Desde su ingreso,  
Emilio Ribes se configuró como una persona significativa para Lorena y sus amigos “los conductistas  
de la Ibero”, al convertirse en un mentor que les brindó una formación académicamente privilegiada.  
Es necesario señalar que Ribes no solo fue una figura significativa para Lorena, quien llegó a percibirlo  
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como “el padre, el fundador”, sino también para la inicial planta docente de Psicología, la cual retomó  
tanto sus postulados teóricos y metodológicos como sus ideas políticas e institucionales. En este  
sentido, puede concebirse como una figura significativa compartida, cuya presencia tuvo un impacto  
dinámico a nivel individual y colectivo.  
A pesar de su formación ribesiana, las críticas de Lorena, específicamente de la psicología definida  
desde el modelo conductual, se vieron alimentadas por diversos factores que se presentaron en sus  
primeros años como docente, uno de ellos derivado de las materias que impartió (Social Aplicada y  
Experimental), en las que puso a prueba los límites del conductismo, especialmente en el campo social:  
Curiosamente, ahí fue donde rompimos con el conductismo, porque en Social Aplicada [en] las  
prácticas, no nos bastaba con el conductismo. Teníamos que estudiar un poco política, sociología, y  
fue donde revienta el currículum, por las prácticas. Necesitábamos otro tipo de formación. No  
podíamos explicar la realidad social con el conductismo.  
Lo anterior es identificado como una bifurcación, pues permite observar que el trabajo con estudiantes  
en comunidades vulneradas incrementó la actitud crítica y reflexiva de Lorena respecto a los alcances  
del conductismo frente a la complejidad de los problemas sociales, por lo que resultó necesario  
cuestionar el paradigma. Al mismo tiempo, evidencia que sus recursos experienciales se constituyeron  
en herramientas clave para iniciar una transformación en su representación de la psicología, es decir,  
al ampliar sus reservas de conocimiento, la metabolización de sus experiencias cobró mayor  
profundidad y reflexividad (Delory-Momberger, 2014).  
Un aspecto clave que estimuló las transformaciones de las que hablamos, fue que no se trató de un  
cambio de actitud frente al conductismo mantenido únicamente por Lorena. Se trató de un movimiento  
colectivo de muchos profesores de Iztacala que iniciaron bajo el paraguas del modelo conductual para  
después cuestionarlo. Esta actitud crítica colectiva desembocó en la intención de cambiar el  
currículum de Iztacala, discusión y movilización académica que se prolongó casi 40 años. Estas  
movilizaciones trajeron consigo ruptura de amistades, luchas entre áreas de las prácticas, permutas  
en la jefatura de psicología, pero también la caída de un, en palabras de Lorena, “currículum  
esperanzador”, con el que se tuvo la expectativa de hacer de Iztacala “la mejor escuela del país”. Como  
es posible notar, estas transformaciones trastocaron procesos singulares y colectivos, identitarios,  
disciplinarios, de enseñanza, etc. Lorena describe dicha complejidad:  
Las aplicadas nos pusimos en una exigencia ... No era una cosa individual, era una cuestión de todas  
las prácticas ... El problema también fue que Emilio Ribes se fue a España ... y a quien deja de jefe de  
carrera es un desastre, que, en lugar de ir arreglando las cosas, nomás nos hizo oponernos más: las  
prácticas contra experimental y metodología. Eso hizo una lucha … fue un periodo terrible, porque es  
como la caída no solo de un currículum esperanzador que iba a salvar y cambiar el mundo, sino que  
también de amistades.  
El inicio de estas movilizaciones docentes lo hemos identificado como una bifurcación colectiva, es  
decir, un punto de quiebre que no solo se vivió a nivel individual, sino que fue compartido por un grupo  
de docentes, y que modificó el rumbo original de la institución. Asimismo, es necesario resaltar la  
dimensión colectiva de la experiencia que le dio sentido a esta bifurcación, la cual se inscribe en un  
periodo sociohistórico marcado por tensiones académicas, sociales e institucionales, en el que  
circularon diversos discursos, actitudes y normas. Este contexto operó como el entramado social que  
hizo posible la emergencia de experiencias singulares, las cuales se gestaron en diálogo con esa trama  
colectiva que las hizo significables (Delory-Momberger, 2014).  
Siguiendo el relato de Lorena, el primer intento por generar un cambio curricular en la carrera de  
Psicología estuvo ligado, principalmente, a dos procesos: las disputas entre grupos académicos y “una  
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gran riqueza en la formación de profesores”. El primero refleja el momento en que la planta docente de  
psicología se dividió entre los conductuales, los sociales y otros, cuya base de confrontaciones fue  
ampliar el horizonte de las diferentes aproximaciones epistemológicas de la psicología enseñada en  
Iztacala. Esta tensión se hace visible en el siguiente fragmento:  
Entonces, se da un quiebre colectivo ... Eso es muy importante, porque fracturó la carrera de Psicología  
entre los conductistas y los sociales. ... En el cambio curricular queríamos abrir el abanico de  
formaciones. Nunca quisimos tirar el conductismo, porque creíamos que era una psicología, pero los  
conductistas, pues nos decían ... que habíamos llegado a sociologizar a la psicología. Entonces, pues,  
éramos como los demonios porque queríamos tirar el currículum  
Esta bifurcación colectiva nos permite identificar un nuevo elemento biográfico: los recursos  
experienciales compartidos, que podemos definir como los aprendizajes, saberes, prácticas y  
discursos que se construyen y circulan en la interacción con otros, y que sirven como base común para  
comprender y significar lo que se vive colectiva y singularmente. En este sentido, la formación ribesiana  
que se integró y compartió, tanto en Lorena como en los docentes de Iztacala, no fue desechada sino  
reconfigurada en un esquema más amplio y maduro, que se materializó en este primer intento por  
ampliar la propuesta curricular de Iztacala.  
El segundo proceso -la riqueza en la formación de profesores- propició que los académicos  
continuaron su formación mediante estudios de posgrado, por lo que Lorena experimentó una doble  
bifurcación relevante al ingresar a la maestría en Sociología de la UNAM, la cual no respondió a sus  
intereses intelectuales ni a las necesidades curriculares que se plantearon en la FES Iztacala:  
Antes entré a una maestría de Sociología en la UNAM, pero la detesté: era puro conservadurismo, una  
sociología funcionalista. Solo estuve un semestre. Tampoco quise entrar con Ribes, porque su  
maestría era experimental; yo quería algo social, entonces me fui al DIE [Departamento de  
Investigaciones Educativas] ... Porque ahí estaba la dimensión curricular, y el DIE era el ultra en la  
formación en currículum.  
Esta bifurcación afianzó tanto los recursos experienciales de Lorena como su representación de la  
educación, reflejada como una postura crítica frente a los fenómenos sociales y políticos. Dicha  
postura se reconfiguró con mayor madurez, pues ya no sólo orientó sus inquietudes personales, sino  
que se convirtió en un medio para buscar respuesta a una problemática socio-institucional. De manera  
convergente, su representación de la educación no se limitó al ascenso académico o económico, sino  
como una posibilidad de transformación de su entorno social.  
Su ingreso a la maestría en el DIE del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del  
Instituto Politécnico Nacional lo identificamos como un punto crítico en la configuración de su  
representación sobre la psicología, ya que marcó la culminación de su rompimiento del conductismo.  
Lorena describió esta etapa como su “mejor formación”, que estuvo marcada por su introducción al  
psicoanálisis y el vínculo con docentes progresistas en educación:  
La maestría fue genial, es mi formación. Unos maestrazos, qué bruto. Teníamos profesores  
buenísimos, una educación muy progresista, un enfoque a las prácticas con etnografía, la  
hermenéutica. Ahí sí empiezo a entender epistemología, la problemática, etcétera. De ahí pasé al  
psicoanálisis de una manera muy natural.  
Su estancia en el DIE no solo es un punto de referencia en su formación profesional, sino que nos  
posibilita agregar dos nuevos elementos biográficos: “comunidades de formación” y “persona  
significativa ambivalente”. Con las primeras nos referimos a los agentes formativos cuya influencia no  
opera de manera aislada, sino a través de tramas relacionales que median la difusión de saberes,  
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discursos y recursos experienciales compartidos, tal como hicieron los docentes de su maestría,  
quienes influyeron en su trayectoria personal y profesional al compartir saberes, prácticas y modos de  
ver el mundo, y que nutrieron la reconstrucción de su identidad y ampliaron sus reservas de  
conocimiento, además de permitir la aparición de una representación crítica de la psicología.  
En cuanto al elemento biográfico que hemos denominado “persona significativa ambivalente”,  
aludimos a una figura biográfica cuya influencia no es unívoca, es decir, su impacto (ya sea positivo o  
negativo) no es estático, ya que puede estar presente en múltiples momentos de la biografía de una  
persona con roles cambiantes, lo que genera un proceso de resignificación crítica y posicionamiento  
personal.  
En el relato de Lorena, hemos identificado, a Emilio Ribes como una persona significativa ambivalente,  
pues dejó de ser un mentor para asumir el rol de una figura de conflicto, lo que llevó a Lorena a afinar  
su mirada crítica respecto de su formación ribesiana, así como de la disciplina psicológica. Este  
cuestionamiento profundo hace evidente su proceso de construcción personal, comprendido desde la  
Bildung (Pasillas et al., 2021). Dicha introspección resultó necesaria para transitar de ser discípula de  
Ribes a asumirse como una académica autónoma, lo que no representó un abandono absoluto de lo  
aprendido de él, sino una reestructuración de su relación con él.  
En este punto conviene analizar la bifurcación hito que hemos identificado en la trayectoria académica  
de Lorena: el viraje hacia el psicoanálisis lacaniano. Reconocemos que parte de la dimensión social de  
su ruptura con el conductismo se gestó durante su estancia en el DIE; sin embargo, dicha dimensión  
trascendió el espacio académico del Cinvestav. En este sentido, resulta necesario contemplar las  
limitantes del primer plan curricular de psicología en Iztacala, las críticas de sus compañeros docentes  
ante el enfoque monoteórico del curriculum, así como las problemáticas sociales que vivían las  
poblaciones vulneradas de la capital del país. Atender el aspecto social de esta experiencia amplía la  
comprensión de que esta bifurcación fue resultado de una tensión constante entre la subjetividad de  
Lorena y la dimensión social.  
A partir de esta doble trama (formativa e histórico-institucional) es posible entender cómo se  
reconfiguró la representación de la psicología en Lorena, pues, a partir de sus estudios en el DIE y de  
sus acercamientos a otras disciplinas de las ciencias sociales surgió un renovado interés por participar  
en el segundo intento de cambio curricular, en el que plasmó su relevancia de la multidisciplinariedad  
en el campo de la psicología. Lorena lo narra de la siguiente manera:  
No queríamos eliminar el conductismo, nunca, lo que queríamos era abrir la pluralidad de la formación,  
que los estudiantes tuvieran oportunidad de conocer materias antropológicas y sociales, porque  
retroalimentaban mucho la formación psicológica. Esa era la cuestión.  
Desde los postulados de Jodelet (1986), es posible comprender que Lorena atravesó procesos de re-  
objetivación y re-anclaje en la representación de la psicología. Es decir, su mirada de la psicología no  
se enfrascó en un modelo monoteórico (el conductismo), sino que a partir de una re-objetivación dio  
paso a la pluralidad y al diálogo con otras disciplinas. Mientras que, el proceso de re-anclaje demuestra  
que esta nueva representación de la psicología se reincorporo y resignificó desde nuevos marcos  
referenciales: su formación en el DIE, las tensiones curriculares de Iztacala y su posicionamiento crítico  
de la disciplina.  
Por otra parte, desde el enfoque biográfico de Delory-Momberger (2014) podemos afirmar que esta  
nueva representación de la psicología no supone el abandono de los recursos experienciales  
construidos en el pasado (su formación ribesiana), sino su reconfiguración dentro de un marco más  
amplio y reflexivo que nutrió simultáneamente la construcción de su identidad y de su forma de  
comprender el mundo, particularmente, el campo de la psicología.  
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Referente a la reconfiguración que Lorena construyó sobre la psicología, en su relato señala que este  
proceso de formación independiente (su estudio de posgrado) y al impulso de un segundo intento de  
cambio curricular, implicó simbólicamente “matar al padre”. Esta metáfora psicoanalítica operó como  
un recurso experiencial para otorgar sentido a su trayectoria, dejando ver que la filiación teórica posee  
un profundo arraigo biográfico. Desde su propia voz:  
Cuando dimitieron todos los jefes de carrera, matamos al padre y a todos los padres, es decir, nosotros  
tuvimos que hacer el proceso de matar al padre, y formarnos y abrirnos camino, y eso ayudó mucho a  
la planta docente, tuvo que responder por sí misma. Lo cual es bueno y malo ... por los efectos:  
muchísima diversidad, muy buena formación.  
Asimismo, el uso de esta metáfora evidencia la necesidad de Lorena de posicionarse frente a Ribes  
como condición para reconocerse y asumirse como una académica autónoma. Por otro lado,  
demuestra el constante devenir en la jefatura de psicología, donde el ambiente se caracterizó no solo  
por la falta de un líder fijo, sino también por otra confrontación académica. Lorena comparte:  
Y el grave problema fue… Que [el jefe de carrera] dice “sean las tradiciones”, armense equipos de cada  
tradición, y ahí todo mundo entró y estábamos haciendo un trabajo bárbaro, muy bueno, porque cada  
quien estaba viendo cómo metía su formación, curricularmente, etcétera. Y cuando nos juntábamos  
todos los que representábamos a las diferentes cuestiones de la psicología, eran pleitos.  
Esta nueva confrontación entre grupos en la historia de la FES Iztacala propició tensiones académico-  
políticas, pues la modificación del currículo conductual demandó debates teórico-metodológicos entre  
grupos académicos, quienes enfrentaron rupturas al interior de sus propios gremios. La experiencia de  
Lorena revela que el proceso del cambio curricular no se redujo a simples modificaciones técnico-  
instrumentales, sino que puso en juego relaciones de poder, el liderazgo académico y el ethos  
disciplinar (Hickman et al., 2025; Parra et al., 2024). En un punto de este convulso periodo, Lorena fue  
asignada a la jefatura de la carrera de Psicología, y asumió el cargo con una propuesta de “apertura  
para la formación en otras aproximaciones”.  
Durante su jefatura, el ambiente en la Carrera de Psicología fue distinguido por la tolerancia a la  
enseñanza de la diversidad de enfoques y áreas del conocimiento (filosofía, el psicoanálisis y el  
pensamiento foucaultiano). El relato de Lorena no solo describe un hecho institucional, sino que narra  
un proceso identitario donde ella misma se asume como agente de transformación, es decir, al  
posicionarse como coordinadora de la carrera impulsa una pluralidad teórica y disciplinar, donde refleja  
su trayectoria biográfica, sus recursos experienciales y su proceso formativo, por lo que esta  
representación (implícita) de la psicología, no es neutral, sino biográfica.  
Sostenidos en la visión de Jodelet (1986), podemos afirmar que su desempeño en el cargo académico-  
administrativo refleja que la psicología es representada por Lorena como un campo plural, abierto y no  
restringido a un único paradigma, pues al priorizar la apertura y el diálogo con otras disciplinas,  
vislumbra, de manera sutil, su sistema de valores y la importancia que otorga a la diversificación teórica  
y metodológica de la psicología. Asimismo, encarnó esta representación en un proyecto institucional  
concreto: la diversidad disciplinar en el cambio curricular.  
Después de aproximadamente cuatro décadas, en la carrera de Psicología se llevó a cabo la  
modificación del Plan de Estudios que rompió con el enfoque monoteórico, dando paso oficial a la  
enseñanza de diversas aproximaciones dentro de la disciplina. Conceptualizamos a este momento  
como un “punto crítico complejo” en la institución universitaria, ya que no surgió de manera  
espontánea, sino como resultado de un proceso de años de trabajo colectivo.  
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Aunque el Plan de Estudios de 2015 marcó una nueva etapa en la formación estudiantil iztacalteca, no  
aseguró que la diversidad de enfoques fuese transmitida al alumnado. Según el relato de Lorena, los  
matices político-administrativos evidenciaron que cierto grupo de académicos (los conductistas) no  
cedieron sus horas de clase en los primeros años de carrera, lo que generó sesgos en la enseñanza  
plural de la psicología. Lorena explica:  
Entonces cedieron el currículum a los experimentales que no se quisieron mover de sus horas ... La  
bandera fue: “si eres psicólogo, eres capaz de dar cualquier aproximación”. Yo dije: “ya valió gorro el  
currículum”. Ya me imagino un conductista cómo va a dar el psicoanálisis, y un psicoanalista cómo va  
a dar el conductismo; pues no es lo tuyo.  
Al no estar presente en las reuniones académicas, y considerando que los conductistas tomaron el  
mando del curriculum, sus horas de docencia en la materia de Experimental fueron reasignadas en la  
práctica de Educación Especial, cuya enseñanza mantuvo una perspectiva plural de la psicología en  
este ámbito, denotando una vez más la representación multiteórica que Lorena sostiene de la  
disciplina. El discurso de Lorena hace evidente un choque representacional (Jodelet, 1986), pues  
mientras los académicos de Iztacala establecieron una representación generalista que desdibujaba la  
diversidad epistemológica de la psicología, ella construyó una representación de la disciplina  
diferenciada en la que valoraba la diversidad de aproximaciones.  
En la actualidad, Lorena afirma que la psicología no solo es plural, sino epistemológicamente  
multireferencial y multidisciplinar, lo cual demuestra una sutil reconfiguración en la que distingue entre  
pluralidad superficial y pluralidad epistémica, dando cuenta de la madurez de su formación cuya  
columna vertebral ha sido el pensamiento crítico y la reflexión. De acuerdo con su relato:  
Iztacala sí tiene una fuente de profesores bien informados y formados, desde perspectivas plurales de  
la psicología. No que la psicología sea plural, sino que la psicología tiene varias visiones  
epistemológicas. Era lo que queríamos, que por lo menos los estudiantes vieran que había más y que  
escogieran.  
Sumada a esta última representación de la psicología se revela, delicadamente, su representación de  
la educación que se concreta en una praxis de una educación progresista, en la que respeta la  
autonomía, el pensamiento crítico y la libre elección de la comunidad estudiantil en la apropiación  
dialógica y reflexiva de las diversas epistemologías de la psicología.  
Asimismo, esta representación de la educación se articula coherentemente con su representación de  
la psicología, ya que en ambas Lorena prioriza el diálogo entre saberes. En la educación, concibe un  
espacio de convivencia donde emergen lazos sociales y se posibilita el intercambio de ideas, críticas,  
opiniones e inquietudes; mientras que, en la psicología, valora la comunicación entre disciplinas y  
epistemologías para la comprensión de los fenómenos.  
Por último, en el relato de Lorena se puede analizar cómo la influencia del contexto social e institucional  
permeó tanto al Plan de Estudios de 2015 como las relaciones entre académicos, lo cual se refleja en  
la manera en que se transmiten los conocimientos de la psicología. Según Lorena, el contexto  
neoliberal en las primeras décadas del siglo XXI creó un ambiente “antiacadémico” y de competitividad  
entre docentes, cuya formación profesional se vio limitada por la escasez de tiempo y de espacios para  
la reflexión y el desarrollo académico. Ella menciona:  
Lo que sí podría haber sido, “podría haber sido” un buen cambio curricular, formativo, multipsicológico,  
es decir, las perspectivas de la psicología. El efecto exterior también fue el neoliberalismo: cierran  
plazas, vienen los estímulos ... entonces individualiza mucho, no sacan plazas, individualizan y  
compiten los profesores.  
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La crítica de Lorena refleja otro choque representacional, pues su configuración plural y multidisciplinar  
de la psicología entra en confrontación con el entorno hermético y competitivo de la institución, que  
obstaculiza el diálogo y la formación continua dentro de la comunidad iztacalteca. Asimismo, la  
transmisión de las perspectivas psicológicas se ve empobrecida tanto por la escasez de espacios de  
encuentros críticos y reflexivos como por una cultura individualista que deja de lado la dimensión social  
del conocimiento. Además del choque representacional, se observa en Lorena una resistencia a  
incorporar a su biografía discursos y prácticas de individualidad o competencia, ya que no convergen  
con su esquema de referencia caracterizado por la colaboración, la apertura y la pluralidad  
epistemológica.  
CONCLUSIONES  
Recordando el objetivo de este estudio -analizar la construcción de la representación de la psicología  
a lo largo de la trayectoria de formación de una docente de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala-  
podemos afirmar que la construcción de la representación de la psicología como disciplina está en  
estrecha relación con el proceso biográfico, configurado como un proceso dinámico y situado. Los  
recursos experienciales construidos al largo de la vida, que toman forma de manera particular según  
las condiciones sociofamiliares y temporales, favorecen el desarrollo de habilidades intelectuales y  
académicas y matizan la relación con la educación para posicionarse frente al mundo.  
La dimensión contextual -política, social, cultural, etc.- contribuye de manera activa en la conformación  
de los procesos de formación dinamizando la naturaleza de las experiencias y los recursos  
metabolizados. Tal como ocurrió con Lorena, un contexto convulso impulsa a la persona en  
determinados rumbos de formación y las trayectorias profesionales se erigen como respuesta a las  
condiciones que lo rodean. El análisis de esta docente nos permitió descubrir que las filias teóricas y  
sus representaciones condensan las inquietudes personales, pero también al espíritu de la época en  
una unidad dialógica en constante transformación.  
Otro aspecto relevante es la síntesis que los docentes pueden hacer de las complejas dinámicas y  
transformaciones institucionales, curriculares y disciplinares, que trastocan a los procesos de  
formación, de filiación, de identificaciones y, por supuesto, de representación de la disciplina. Lorena  
evidencia que los docentes asumen el complejo entramado institucional desde una actitud reflexiva  
que puede desembocar en re-objetivaciones y re-anclajes de sus representaciones, transformando -  
como consecuencia- la praxis docente.  
El análisis biográfico de Lorena nos permite confirmar que la representación de la psicología no se  
trata de un proceso lineal ni exclusivo del contexto educativo-institucional, sino que es parte de un  
proceso continuo de formación biográfica, es decir, la representación de la disciplina no aparece  
espontáneamente en la educación superior, sino que se nutre de espacios familiares, sociales,  
culturales y políticos, donde construyen reservas de conocimiento, en interacción con figuras  
significativas, de tal manera que es necesario poner en constante tensión la dimensión colectiva y  
singular de la experiencia para comprender la construcción de la representación de la psicología.  
Por otro lado, resulta necesario enfatizar el papel que desempeña el currículum de la Carrera de  
Psicología en la FES Iztacala en la reconfiguración sobre la disciplina, pues el itinerario biográfico de  
Lorena refleja que una propuesta curricular no constituye un documento neutral ni meramente  
normativo, sino un dispositivo político que incide en la construcción de la identidad de la planta  
docente. En este sentido, el proceso de cambio curricular visibilizó las tensiones teóricas,  
metodológicas, prácticas, así como las dinámicas sociales y políticas que atraviesan el campo de la  
psicología, discusiones que aún se mantienen en la institución. Esto nos lleva a afirmar que la  
representación de la disciplina, así como la transmisión de su conocimiento, es un posicionamiento  
íntimamente político que se construye en la planta docente.  
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Realizar este estudio permitió incorporar nuevos elementos biográficos que enriquecen el marco de  
Delory-Momberger (2014). Particularmente en la etapa tres del itinerario de Lorena, logramos capturar  
la complejidad de los procesos formativos en contextos institucionales al introducir cinco categorías  
analíticas: persona significativa ambivalente, comunidades de formación, recursos experienciales  
compartidos, bifurcación colectiva y punto crítico complejo. Estos nuevos elementos permiten exponer  
que el proceso de formación no se produce solamente a partir de experiencias singulares, sino también  
de entramados relacionales e institucionales cuyas dinámicas colectivas atraviesan las trayectorias  
personales.  
Desde una perspectiva metodológica, la nobleza del enfoque biográfico permitió priorizar la tensión  
entre la dimensión colectiva y singular de la narrativa, así como comprender que la construcción de las  
representaciones no es estática ni lineal, sino un proceso en constante transformación, de tal manera  
que dichas representaciones no son conceptos abstractos, más bien son configuraciones situadas que  
portan historias de vida, posicionamientos éticos y políticos que trascienden lo meramente cognitivo.  
Estas aportaciones teóricas y metodológicas denotan la relevancia de las investigaciones cualitativas  
y el uso del relato de vida como estrategia metodológica, pues la complejidad de los procesos  
formativos, la configuración de las representaciones disciplinares y la construcción de la identidad  
profesional demanda un encuadre metodológico alejado de explicaciones reduccionistas y causales  
que limitan el amplio panorama de estos fenómenos. Realizar el estudio bajo esta mirada biográfica,  
reveló la necesidad de generar espacios institucionales que favorezcan la reflexividad biográfica y el  
reconocimiento de cómo las historias personales de la planta docente modulan la apropiación y  
transmisión del conocimiento disciplinar. Estas dinámicas inciden en la formación de los estudiantes  
y en la configuración de la cultura académica, pues el relato de Lorena ilustra que los cambios  
curriculares no son procesos técnico-administrativos sino campos de disputa epistemológica, política  
e identitaria.  
Considerando lo anterior, enfatizamos la importancia de reconocer y abordar las dimensiones  
afectivas, relacionales y de poder que atraviesan los procesos curriculares de la Carrera de Psicología.  
Asimismo, sugerimos profundizar en esta línea de investigación recuperando las voces de los docentes  
de diferentes generaciones y filiaciones teóricas. También, resulta necesario realizar análisis de cómo  
la comunidad estudiantil construye sus representaciones disciplinares en diálogo con los docentes.  
Finalmente, este estudio subraya la trascendencia de realizar investigaciones cualitativas como un  
posicionamiento ético-político en la generación de conocimiento que visibiliza la importancia de la  
historicidad, la subjetividad y evita el saqueo epistémico. En este sentido, reconocemos y agradecemos  
la contribución de Lorena al compartir generosamente su narrativa biográfica que hizo posible esta  
investigación. Asimismo, su voz constituye un aporte valioso en pensar críticamente la formación, la  
disciplina y la universidad como espacios en constante transformación.  
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1353.