Consumo de alcohol y agresividad en estudiantes de una  
preparatoria del sur de Veracruz, México  
Alcohol consumption and aggression among high school students in  
southern Veracruz, Mexico  
America Alondra Mendez Sarricolea  
Universidad Veracruzana  
Veracruz México  
Ivana Melissa Hernández Ramírez  
Universidad Veracruzana  
Veracruz México  
Mildreth Beatriz Castañeda Saturnino  
Universidad Veracruzana  
Veracruz México  
Leticia Cortaza Ramírez  
Universidad Veracruzana  
Veracruz México  
Francisca Elvira Blanco Enríquez1  
Universidad Veracruzana  
Veracruz México  
Aarón Rosales Pucheta  
Universidad Veracruzana  
Veracruz México  
Artículo recibido: 16 de diciembre de 2025. Aceptado para publicación: 22 de abril de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El consumo de alcohol y la agresividad representan problemáticas relevantes dentro del contexto  
escolar, ya que repercuten en la convivencia, rendimiento académico y bienestar emocional de los  
estudiantes. El objetivo de esta investigación fue analizar la relación entre el consumo de alcohol y la  
agresividad en estudiantes de preparatoria del Sur de Veracruz, México. El estudio fue cuantitativo,  
transversal, descriptivo-correlacional. La población estuvo conformada por 1,520 estudiantes de  
preparatoria. Se empleó un muestreo no probabilístico por conveniencia y se obtuvo una muestra de  
1 Autora de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1354.  
307 estudiantes. Entre los materiales, se aplicó una Cédula de datos personales y sociodemográficos,  
el Cuestionario de Identificación de los Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol (AUDIT) y el  
Cuestionario de Agresión (AQ). Los resultados mostraron que el 57.7% de los estudiantes ha  
consumido alcohol alguna vez; entre ellos, predominó el consumo de bajo riesgo (85.3%), aunque el  
14.7% presentó patrones de riesgo, daño o dependencia. Respecto a la agresividad, si bien la mayoría  
se ubicó en niveles bajo y muy bajo, un 39.4% manifestó niveles de medio a muy alto; además, se  
observó que los estudiantes más jóvenes tienden a presentar niveles ligeramente superiores de  
agresividad en comparación con los de mayor edad. Asimismo, se encontró una correlación positiva  
y estadísticamente significativa entre el consumo de alcohol y la agresividad (rs=.252, p<.01),  
indicando que, a mayor consumo, mayores niveles de agresividad.  
Palabras clave: consumo de alcohol, agresividad, adolescentes  
Abstract  
Alcohol consumption and aggression represent significant problems within the school context, as they  
impact coexistence, academic performance, and the emotional well-being of students. The aim of this  
research was to analyze the relationship between alcohol consumption and aggression in high school  
students in southern Veracruz, Mexico. The study was quantitative, cross-sectional, and descriptive-  
correlational. The population consisted of 1,520 high school students. A non-probability convenience  
sampling method was used, resulting in a sample of 307 students. Data collection materials included  
a personal and sociodemographic data form, the Alcohol Use Disorders Identification Questionnaire  
(AUDIT), and the Aggression Questionnaire (AQ). The results showed that 57.7% of the students had  
consumed alcohol at some point; among them, low-risk consumption predominated (85.3%), although  
14.7% presented patterns of risk, harm, or dependence. Regarding aggression, while the majority were  
at low and very low levels, 39.4% reported medium to very high levels; furthermore, it was observed  
that younger students tended to present slightly higher levels of aggression compared to older  
students. A positive and statistically significant correlation was also found between alcohol  
consumption and aggression (rs=.252, p<.01), indicating that higher consumption was associated with  
higher levels of aggression.  
Keywords: alcohol consumption, aggression  
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Cómo citar: Mendez Sarricolea, A. A., Hernández Ramírez, I. M., Castañeda Saturnino, M. B., Cortaza  
Ramírez, L., Blanco Enríquez, F. E., & Rosales Pucheta, A. (2026). Consumo de alcohol y agresividad  
en estudiantes de una preparatoria del sur de Veracruz, México. LATAM Revista Latinoamericana de  
Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 1354 1365. https://doi.org/10.56712/latam.v7i2.5722  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1355.  
INTRODUCCIÓN  
El consumo de alcohol representa un serio problema de salud pública con una elevada prevalencia en  
todo el mundo, afectando de manera particular la salud de adolescentes. Las bebidas alcohólicas  
contienen etanol, sustancia psicoactiva y tóxica que puede causar dependencia. La Organización  
Mundial de la Salud (2024) señala que, en 2019, hubo aproximadamente en todo el mundo 2,6 millones  
de muertes como consecuencia del consumo de alcohol.  
A nivel global, se estima que el alcohol es responsable del 5.3% de los fallecimientos, posicionándo  
como el tercer factor de riesgo asociado a la mortalidad prematura. Asimismo, contribuye con el 5.1%  
de la carga total de morbilidad y mortalidad, lo que refleja su impacto tanto en la salud física como  
mental y social. Se calcula que alrededor de 320,000 adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años  
fallecen cada año por causas vinculadas al consumo de alcohol, lo que equivale al 9% del total de  
muertes en este grupo etario (Organización Mundial de la Salud, 2023).  
Cabe señalar que, durante la adolescencia, el cerebro aún se encuentra en proceso de maduración,  
particularmente en áreas como la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos, la toma de  
decisiones y la regulación emocional. Por lo cual, el consumo de sustancias psicoactivas puede alterar  
significativamente su funcionamiento, dificultando el autocontrol y la gestión emocional, lo que  
incrementa la vulnerabilidad a conductas de riesgo como el consumo de alcohol (Instituto Nacional  
sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo, 2024).  
En México, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco  
(ENCODAT) (Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones et al., 2025), el 33.9% de las personas  
de 12 a 17 años reportó haber consumido alcohol alguna vez en el año. Indica además que, en  
comparación con mediciones previas, se observaron disminuciones en el consumo durante el último  
año y mes tanto en hombres (de 15.5% a 7.7% y de 8.9% a 3.3%) como en mujeres (de 14.9% a 4.9% y  
de 7.7% a 1.9%), así como en el consumo semanal y diario en adolescentes de ambos sexos. Esta  
prevalencia fue menor a la registrada en 2016 (39.8%), reduciéndose también el número estimado de  
adolescentes que han consumido alcohol alguna vez, de 5.7 millones en 2016 a 4.5 millones.  
Esta misma encuesta, reporta que la edad promedio de inicio de consumo en 2025 fue de 13.2 años,  
siendo la cerveza el tipo de bebida más consumido entre adolescentes de 12 a 17 años que alguna vez  
han ingerido alcohol en México. Sin embargo, el porcentaje de quienes consumen esta bebida  
alcohólica se redujo de 72.7% en 2016 a 60% en 2025, lo que significó que la cantidad de adolescentes  
que bebieron cerveza pasó de 2.9 millones a 1.4 millones durante el mismo periodo (Comisión Nacional  
de Salud Mental y Adicciones et al., 2025).  
Particularmente en el estado de Veracruz, La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022,  
reportó que la prevalencia actual de consumo de alcohol entre los adolescentes es de 20.6%, y en los  
últimos 12 meses y los últimos 30 días las prevalencias fueron de 13.9 y 5.2%, respectivamente  
(Ramírez et al., 2023).  
Es importante mencionar, que un problema de salud que se ha encontrado relacionado con el consumo  
de alcohol es la agresividad, la cual representa un desafío importante para la salud pública, ya que  
afecta de manera negativa la salud física, mental y social de quienes la ejercen y de quienes la sufren.  
Estudios muestran que el alcohol puede reducir las inhibiciones, afectar el juicio, alterar el  
procesamiento emocional y aumentar la agresividad, lo que incrementa la probabilidad de  
comportamientos agresivos (Sontate et al., 2021).  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1356.  
La agresividad puede manifestarse como consecuencia del consumo de bebidas alcohólicas o como  
expresión de problemáticas subyacentes, tales como violencia intrafamiliar, estrés académico, baja  
autoestima o escasas redes de apoyo (Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo, 2024).  
Al respecto, se han realizado diversos estudios como el de Silva & Poches en 2023, en Bucaramanga  
Colombia, quien estudió a 400 adolescentes entre 12 y 17 años, para conocer la presencia y las  
relaciones entre la agresividad y sus factores de riesgo, los resultados mostraron el consumo de  
alcohol, se asoció de manera significativa con mayores niveles de agresividad premeditada en los  
hombres (p= .000; V de Cramer= .309), sugiriendo el consumo de alcohol contribuye a la manifestación  
de comportamientos agresivos en este grupo etario.  
Aponte y Moreta (2023) de igual forma realizaron un estudio en Ecuador en 770 adolescentes, donde  
analizaron la relación entre agresividad y consumo de alcohol. Los resultados mostraron niveles de  
agresividad de riesgo (40.5%). En cuanto al consumo de alcohol, el 30.6% mostró patrones de riesgo y  
el 11.7% evidenció probable dependencia. Los hombres reportaron niveles de agresividad más altos  
que las mujeres (p< .05) y mayor predominio de consumo de riesgo.  
Garrido (2022), en un estudio realizado en Ambato, Ecuador, con una población de 280 adolescentes,  
se analizó la relación entre el consumo de alcohol y la agresividad. Los resultados evidenciaron que  
80.3% de los participantes presentaron consumo bajo de alcohol, 16% consumo de riesgo medio, 2.4%  
consumo de riesgo alto y 1.4% dependencia, observándose que los niveles más elevados de consumo  
se relacionaron con mayores manifestaciones de agresividad, particularmente en dimensiones de  
hostilidad e ira, evidenciando una relación positiva entre el consumo de alcohol y la agresividad en la  
población adolescente.  
Por otro lado, Vegas et al. En 2024, realizaron un estudio en Castilla y León, España, en 1,196  
adolescentes entre 14 y 18 años, con el objetivo de analizar la relación entre el consumo de sustancias  
psicoactivas, incluido el alcohol, y la agresividad. Los resultados evidenciaron asociaciones  
estadísticamente significativas (p < .05) entre una mayor frecuencia de consumo y mayores niveles de  
agresividad, mostrando relación entre el consumo de alcohol y conductas agresivas en población  
adolescente.  
En Huaraz, Perú, el estudio de Tamara & Esly, (2025) realizado en 264 estudiantes con un rango de  
edad de 14 a 17 años, para determinar la relación entre el Consumo de Alcohol y Agresividad en  
estudiantes de una Institución Educativa Pública. Los resultados demostraron que, el aumento en el  
consumo de alcohol está asociado con una mayor tendencia a conductas agresivas.  
Estos hallazgos resaltan la importancia de profundizar en el estudio del consumo de alcohol y la  
agresividad en estudiantes, ya que representa una problemática relevante, no sólo por sus efectos  
fisiológicos, sino también por su vinculación con la agresividad que impacta en el desarrollo  
psicosocial del adolescente. De tal manera que el objetivo central de este estudio fue analizar la  
relación entre el consumo de bebidas alcohólicas y la agresividad en estudiantes de una escuela  
preparatoria pública, del Municipio de Cosoleacaque, Veracruz México.  
METODOLOGÍA  
La investigación fue de enfoque cuantitativo, transversal, descriptivo y correlacional (Hernández &  
Mendoza, 2023). La población fueron 1520 estudiantes de una preparatoria pública de Cosoleacaque,  
Veracruz México. El muestreo fue no probabilístico por conveniencia, con una muestra final de 307  
estudiantes.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1357.  
Se incluyeron en el estudio a los estudiantes inscritos en la preparatoria, con disposición voluntaria  
para participar en la investigación expresada mediante el consentimiento de los padres o tutores de  
aquellos que fueran menores de edad, así como la firma del asentimiento informado.  
Para la recolección de datos se empleó, una Cédula de Datos Personales y Sociodemográficos, y dos  
instrumentos: el Cuestionario de Identificación de los Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol  
(AUDIT) y el Cuestionario de Agresión (AQ). La Cédula de Datos Personales y Sociodemográficos  
incluyó reactivos orientados a recabar información general de los participantes, así como antecedentes  
relacionados con el consumo de alcohol y variables asociadas a la agresividad.  
El Cuestionario de Identificación de los Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol (AUDIT)  
desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (Organización Mundial de la Salud et al., 2001)  
está conformado por 10 reactivos que evalúan el consumo de alcohol, la dependencia y los problemas  
asociados. Utiliza una escala tipo Likert y su puntuación total oscila entre 0 y 40 puntos. Clasifica el  
consumo en cuatro patrones: bajo riesgo o abstinencia de 0-7 puntos, consumo por encima de lo  
recomendado de 8-15 puntos, consumo de riesgo o perjudicial de 16 y 19 puntos y probable  
dependencia 20-40 puntos. El cual presentó en este estudio un coeficiente de confiabilidad alfa de  
Cronbach de .82.  
El instrumento Cuestionario de agresión (AQ) (Buss & Perry, 1992) fue diseñado para medir la  
agresividad, cada ítem se responde mediante una escala tipo Likert y consta de 29 ítems distribuidos  
en cuatro dimensiones: agresión física con un rango de puntuación de 9 a 45, agresión verbal con un  
rango de 5 a 25, ira con un rango de 7 a 35 y hostilidad con un rango de 8 a 40. La puntuación total  
oscila entre 29 y 145, interpretado de la siguiente manera: Nivel muy bajo (1-29), Nivel bajo (30-58),  
Nivel medio (59-87), Nivel alto (88-116), Nivel muy alto (117-145); donde a mayor puntaje, mayor es la  
tendencia a la agresión. El cual presentó en este estudio un coeficiente de confiabilidad alfa de  
Cronbach de .89.  
En el aspecto ético, el estudio contó con la autorización institucional y la aprobación del Comité de  
Ética con folio CIEE-SM-239. La investigación además se apegó a la Ley General de Salud en materia  
de investigación (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2014) y a los principios de la  
Declaración de Helsinki (Asociación Médica Mundial, 2024). Se contó con el consentimiento informado  
por escrito de padres o tutores y el asentimiento de los estudiantes. La aplicación de los instrumentos  
se realizó de manera presencial en las aulas, con una duración aproximada de 15 a 20 minutos. Una  
vez recolectados los cuestionarios, estos fueron capturados en una base de datos para su análisis  
estadístico, garantizando en todo momento la confidencialidad y el anonimato de los participantes.  
La información recolectada fue analizada utilizando el software Statistical Package for the Social  
Sciences (SPSS), en su versión 22.0. Se aplicó estadística descriptiva a través de tablas para el análisis  
de datos, obteniendo frecuencias, porcentajes y medidas de tendencia central como la media,  
asimismo, se evaluó la confiabilidad de los instrumentos AUDIT y el AQ. Posteriormente, se utilizó  
estadística inferencial, y se realizó la prueba de Kolmogorov-Smirnov, obteniendo un valor que indicó  
no normalidad; por ello, se recurrió al uso de una prueba no paramétrica, específicamente la correlación  
de Spearman.  
RESULTADOS  
Los hallazgos evidenciaron que la mayoría de los participantes tenía 15 años (69.7%) con una media  
de 14.9 años, predominando las mujeres (53.4%), 89.3% reportó estar soltero(a) y 21.8% indicó  
encontrarse trabajando al momento del estudio. Respecto a la estructura familiar, 58% manifestó vivir  
con ambos padres, 26.7% únicamente con la madre y 9.4% con otros familiares.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1358.  
En relación con el consumo de alcohol, 57.7% de los participantes mencionó haber consumido alcohol  
alguna vez en la vida. Entre quienes refirieron consumir, la bebida de preferencia fueron los preparados  
(38.4%), el vino (23.2%) y la cerveza (16.9%).  
Se identificó que la edad media de inicio en el consumo de la primera bebida alcohólica fue de 7.7 años,  
lo que evidencia un comienzo experimental a temprana edad dentro del desarrollo infantil y  
adolescente.  
En la tabla 1, se observan los patrones de consumo de alcohol entre los estudiantes que reportaron  
consumir bebidas alcohólicas, observando que la mayoría reporta consumo de bajo riesgo (85.3%), sin  
embargo, existe consumo de riesgo (10.7%), con daño (2.3%) y dependencia (1.7%) de acuerdo con los  
parámetros del AUDIT.  
Tabla 1  
Patrones de consumo de alcohol en estudiantes de preparatoria  
Patrones  
f
151  
19  
4
%
Bajo riesgo  
Riesgo  
Daño  
85.3  
10.7  
2.3  
Dependencia  
3
1.7  
Nota: n=177. f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
En lo que respecta a la distribución de los patrones de consumo según la edad, se encontró el que  
consumo de bajo riesgo prevaleció en los estudiantes de 14 (15.9%), 15 (68.9%) y 16 años (15.2%). El  
consumo de riesgo fue más frecuente en los jóvenes de 15 años (68.4%), mientras que los niveles de  
daño y dependencia se presentan únicamente a la edad de 15 años.  
En el consumo de alcohol según el sexo, los hombres presentaron mayor proporción de consumo que  
las mujeres tanto en patrones de bajo riesgo (47.7%), riesgo (57.9%), daño (75%) y dependencia  
(66.7%). Sin embargo, las mujeres también presentan consumo de riesgo (42.1%), daño (25%) y  
dependencia (33.3%), dato relevante por la edad de los y las participantes.  
En la distribución de acuerdo con el grado escolar, los resultados indican que el mayor porcentaje de  
consumo de bajo riesgo (82.8%) fue mayor en los estudiantes de primer grado; asimismo, los niveles  
de riesgo, daño y dependencia se presentan únicamente en este grupo.  
Se encontró que los patrones de consumo de bajo riesgo (60.9%), riesgo (63.2%) y dependencia  
(66.75%) fueron más elevados entre los jóvenes que indicaron convivir con personas consumidoras de  
alcohol en comparación con quienes no conviven con personas consumidoras, lo que sugiere que el  
entorno familiar puede ser determinante en el desarrollo de patrones de consumo problemáticos.  
En relación a los niveles de agresividad, en la tabla 2, se observa que los niveles predominantes son el  
nivel bajo (33.2%) y muy bajo (27.4%). Sin embargo, también se identifican estudiantes con agresividad  
en niveles medio (18.2%), alto (15.3%) y muy alto (5.9%).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1359.  
Tabla 2  
Niveles de agresividad  
Niveles  
Muy bajo  
Bajo  
Medio  
Alto  
f
%
84  
102  
56  
47  
18  
27.4  
33.2  
18.2  
15.3  
5.9  
Muy alto  
Nota: n=307. f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
En la tabla 3, se muestran los niveles de agresividad con variables como el tener un familiar agresivo,  
haber sido agredido y el percibirse como una persona agresiva, los resultados muestran que la mayoría  
de los estudiantes que no tienen familiares agresivos se ubican en niveles muy bajos o bajos de  
agresividad (94.0%). Sin embargo, entre quienes sí conviven con familiares agresivos, hay mayor  
presencia de niveles medio (25%), alto (29.8%) y muy alto (33.3%). Un patrón similar se observa al  
preguntar si se consideran personas agresivas: quienes respondieron “sí” presentan más niveles altos  
de agresividad (72.2%). Además, quienes han sido agredidos por familiares o compañeros bajo efectos  
del alcohol muestran proporciones mayores en niveles alto y muy alto.  
Tabla 3  
Niveles de agresividad de acuerdo con el entorno familiar y social  
Entorno familiar y social  
Niveles de agresividad  
Nivel muy  
bajo  
Nivel bajo  
Nivel  
medio  
%
Nivel alto  
Nivel muy  
alto  
f
%
f
%
f
f
%
f
%
Alguien en tu familia es  
agresivo  
Te consideras una persona  
agresiva  
Has sido agredido por algún Si  
familiar o compañero bajo  
efectos del alcohol  
Si  
No  
Si  
5
79  
3
81  
3
81  
6.0  
94.0  
3.6  
96.4  
3.6  
96.4  
11  
91  
6
96  
6
10.8  
89.2  
5.9  
94.1  
5.9  
14  
42  
6
50  
3
25.0  
75.0  
10.7  
89.3  
5.4  
14  
33  
14  
33  
5
29.8  
70.2  
29.8  
70.2  
10.6  
89.4  
6
33.3  
66.7  
72.2  
27.8  
5.6  
12  
13  
5
1
17  
No  
No  
96  
94.1  
53  
94.6  
42  
94.4  
Nota: n=307. f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
En la tabla 4 se analizan los tipos de agresividad según la edad, observando que los estudiantes de 15  
y 16 años presentan mayor frecuencia en los niveles medio y alto, en las dimensiones de agresividad  
física, verbal e ira, mientras que la hostilidad se mantiene predominantemente en niveles bajos en todas  
las edades, con un ligero incremento en los estudiantes de 16 años.  
La agresividad verbal se posiciona como la dimensión más alterada, ya que concentra algunos de los  
porcentajes más elevados en los niveles medio, alto y muy alto en comparación con las otras  
dimensiones. En los estudiantes de 14 años, la agresividad verbal presenta 36.7% en nivel medio y  
12.2% en nivel alto, mientras que en los de 15 años se observa 31.3% en nivel medio, 11.7% en nivel  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1360.  
alto y 1.9% en nivel muy alto. Asimismo, en los estudiantes de 16 años, se identifica 25.6% en nivel  
medio, 4.7% en nivel alto y 7.0% en nivel muy alto, concentrando los mayores porcentajes en los niveles  
medio, alto y muy alto, especialmente en los estudiantes de 15 y 16 años, quienes representan el grupo  
con mayor frecuencia dentro de la muestra estudiada.  
Tabla 4  
Dimensiones de agresividad relacionadas con la edad de los estudiantes de preparatoria  
Dimensiones de  
agresividad y edad  
Niveles de agresividad  
Nivel medio  
Nivel muy  
bajo  
Nivel  
bajo  
f
18  
93  
18  
0
20  
90  
18  
1
20  
106  
23  
0
Nivel alto  
Nivel muy  
alto  
f
2
%
4.1  
6.5  
4.7  
0.0  
8.2  
13.1  
20.9  
0.0  
0.0  
0.9  
0.0  
0.0  
0.0  
0.0  
0.0  
0.0  
%
f
%
f
9
34  
5
0
6
25  
2
0
9
29  
4
%
f
%
Física  
Verbal  
Ira  
14  
36.7  
43.5  
41.9  
0.0  
40.8  
42.1  
41.9  
100  
40.8  
49.5  
53.5  
0.0  
20  
71  
18  
1
18  
67  
11  
0
18  
75  
15  
1
16  
86  
9
40.8  
33.2  
41.9  
100  
36.7  
31.3  
25.6  
0.0  
36.7  
35.0  
34.9  
100  
32.7  
40.2  
20.9  
0.0  
18.4  
15.9  
11.6  
0.0  
12.2  
11.7  
4.7  
0
2
0
0
1
4
3
0
2
2
1
0
1
8
0
0
0.0  
0.9  
0.0  
0.0  
2.0  
1.9  
7.0  
0.0  
4.1  
0.9  
2.3  
0.0  
2.0  
3.7  
0.0  
0.0  
15  
16  
17  
14  
15  
16  
17  
14  
15  
16  
17  
14  
15  
16  
17  
14  
2
0
4
28  
9
0
0
2
0
0.0  
18.4  
13.6  
9.3  
0
0
0
0
0
0.0  
Hostilidad  
20  
80  
25  
0
40.8  
37.4  
58.1  
0.0  
12  
40  
9
24.5  
18.7  
20.9  
100  
0
0
1
Nota: n=307. f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
La Tabla 5, muestra la relación entre el consumo de alcohol y la agresividad, donde se observa que  
existe relación estadísticamente significativa entre los patrones de consumo de alcohol y el nivel de  
agresividad de los estudiantes (rs= .252, p < .01). Lo que indica que, conforme aumentan el consumo  
de alcohol, tienden a incrementarse los niveles de agresividad. De igual forma se observó relación entre  
el sexo y los patrones de consumo (rs = .211, p < .005); el convivir con personas consumidoras y tener  
un familiar agresivo (rs = .171, p < .023); y tener un familiar agresivo y los niveles de agresividad del  
estudiante (rs = .199, p < .008). Estos resultados evidencian que el consumo de alcohol y la  
agresividad se relacionan significativamente con factores personales y familiares.  
Tabla 5  
Prueba de correlación de Spearman de variables de agresividad, patrones de consumo de alcohol, sexo  
y familiar agresivo  
1
-
2
-
3
4
5
Índice de AUDIT  
Índice de agresividad  
.252**  
.001  
.211**  
Sexo  
.010  
-
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1361.  
.005  
-.058  
.445  
-.112  
.138  
.900  
-.088  
.245  
-.199**  
.008  
Familiar consumidor de alcohol  
Familiar agresivo  
.076  
.315  
.024  
.752  
-
.171*  
.023  
-
Fuente: n=307. **La correlación es significativa en el nivel 0.01. *La correlación es significativa en el  
nivel 0.05. f = frecuencia, % = porcentaje.  
Fuente: elaboración propia.  
DISCUSIÓN  
Los hallazgos de esta investigación muestran que el 57.7% de los estudiantes participantes reportó  
haber consumido alcohol alguna vez en la vida. En cuanto a los patrones de consumo, predominó el  
consumo de bajo riesgo (85.3%), mientras que el 10.7% presentó consumo de riesgo, 2.3% consumo  
perjudicial y 1.7% posible dependencia, resultado que difiere con lo reportado por Aponte y Moreta  
(2023) en Ecuador, quienes encontraron que el 30.6% de los adolescentes presentó consumo de  
alcohol de riesgo y el 11.7% probable dependencia. Por otro lado, resultados similares reporta Garrido  
(2022) en Ecuador, donde los adolescentes presentaron consumo bajo (80.3%), consumo de riesgo  
(16%), consumo perjudicial (2.4%) y el 1.4% dependencia.  
En cuanto al sexo, en esta investigación se identificó que los hombres presentaron mayores  
porcentajes en los niveles de consumo de riesgo, daño y dependencia, mientras que las mujeres  
concentraron mayor proporción de consumo de bajo riesgo (52.3%), estos resultados coinciden con lo  
reportado por Aponte y Moreta (2023), quienes encontraron que los hombres presentan mayor  
predominio de consumo de alcohol de riesgo y niveles más altos de agresividad en comparación con  
las mujeres.  
Respecto a los niveles de agresividad, los resultados mostraron que predominan los niveles bajo  
(33.2%) y muy bajo (27.4%) dentro de la población estudiada, hallazgos que difieren a lo reportado por  
Aponte y Moreta (2023), quienes encontraron que el 40.5% de los adolescentes presentaba niveles de  
agresividad considerados de riesgo.  
Al considerar la relación entre el consumo de alcohol y la agresividad, el análisis estadístico evidenció  
una correlación positiva y significativa entre ambas variables (rs = .252, p < .01), lo cual indica que a  
medida que aumentan los niveles de consumo de alcohol también tienden a incrementarse los niveles  
de agresividad en los estudiantes. Estos resultados coinciden con el estudio realizado por Silva y  
Poches (2023) en Colombia, quienes encontraron que el consumo de alcohol se asocia  
significativamente con mayores niveles de agresividad en adolescentes, con mayor frecuencia en los  
hombres (p = .000; V de Cramer = .309).  
De manera similar, la relación encontrada también coincide con lo señalado por Tamara y Esly (2025)  
en Perú, quienes reportaron una correlación positiva más fuerte (Rho = 0.76) entre consumo de alcohol  
y agresividad. La diferencia en la magnitud puede atribuirse al predominio de consumo de bajo riesgo  
en la muestra actual (85.3%), lo que reduce la intensidad de esta relación. Aun así, la significancia  
estadística sugiere que el alcohol puede favorecer la desinhibición conductual y el aumento de la  
agresividad. Del mismo modo, los hallazgos del presente estudio coinciden con lo reportado por Vegas  
et al. (2024) en España, quienes identificaron asociaciones estadísticamente significativas (p < .05)  
entre una mayor frecuencia de consumo de sustancias psicoactivas, incluido el alcohol, y niveles más  
elevados de agresividad en adolescentes.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1362.  
Otro aspecto relevante es el entorno familiar. Se encontró una relación significativa entre convivir con  
personas consumidoras y tener un familiar agresivo (rs = .171, p < .023), así como entre familiar  
agresivo y niveles de agresividad del estudiante (rs = .199, p < .008), esto evidencia que el  
comportamiento de los adolescentes debe analizarse considerando su contexto. En este sentido, los  
estudiantes que conviven con consumidores presentan mayores proporciones en consumo de riesgo  
(63.2%), daño (66.7%) y dependencia (50%), esto sugiere que dentro del entorno familiar puede  
generarse un proceso de aprendizaje o imitación de conductas, donde el consumo de alcohol se vuelve  
algo normal. Este resultado coincide con lo planteado por Vegas et al. (2024) en España, quienes  
señalaron la relación entre consumo, contextos familiares y agresividad.  
A partir de estos hallazgos, se recomienda que investigaciones futuras amplíen el estudio a estudiantes  
de distintas preparatorias y entornos socioeconómicos variados, con el objetivo de examinar cómo el  
consumo de alcohol y la agresividad que se presenta en contextos diferentes. Además, sería  
conveniente incorporar métodos adicionales, como entrevistas en profundidad, grupos de enfoque o  
registros de conducta, para obtener datos más detallados y contextualizados. También resulta  
importante considerar factores familiares, sociales y emocionales, así como realizar seguimientos  
periódicos que permitan observar cambios en estas conductas y los riesgos asociados a lo largo de la  
adolescencia.  
CONCLUSIÓN  
El estudio reveló que la mayoría de los estudiantes participantes tiene 15 años, predominaron las  
mujeres y la convivencia con ambos padres, lo cual permitió un análisis más preciso de la relación  
entre características personales, familiares y conductas estudiadas. Asimismo, se encontró que el  
consumo de alcohol predominante fue el de bajo riesgo, sin embargo, se asoció significativamente con  
conductas agresivas, de modo que, a mayor consumo mayor tendencia a la agresividad. Además,  
factores como el sexo, la convivencia con personas que consumen alcohol y la agresividad familiar se  
encontraron relacionados con los niveles de agresividad. Cabe señalar que, aunque un porcentaje  
menor de la muestra estudiada no consume alcohol, estudios mencionan que incluso el consumo  
ocasional puede vincularse con comportamientos agresivos, lo que subraya la necesidad de abordar  
ambos fenómenos de manera conjunta en programas preventivos escolares y comunitarios.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1363.  
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