INTRODUCCIÓN
El consumo de alcohol representa un serio problema de salud pública con una elevada prevalencia en
todo el mundo, afectando de manera particular la salud de adolescentes. Las bebidas alcohólicas
contienen etanol, sustancia psicoactiva y tóxica que puede causar dependencia. La Organización
Mundial de la Salud (2024) señala que, en 2019, hubo aproximadamente en todo el mundo 2,6 millones
de muertes como consecuencia del consumo de alcohol.
A nivel global, se estima que el alcohol es responsable del 5.3% de los fallecimientos, posicionándo
como el tercer factor de riesgo asociado a la mortalidad prematura. Asimismo, contribuye con el 5.1%
de la carga total de morbilidad y mortalidad, lo que refleja su impacto tanto en la salud física como
mental y social. Se calcula que alrededor de 320,000 adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años
fallecen cada año por causas vinculadas al consumo de alcohol, lo que equivale al 9% del total de
muertes en este grupo etario (Organización Mundial de la Salud, 2023).
Cabe señalar que, durante la adolescencia, el cerebro aún se encuentra en proceso de maduración,
particularmente en áreas como la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos, la toma de
decisiones y la regulación emocional. Por lo cual, el consumo de sustancias psicoactivas puede alterar
significativamente su funcionamiento, dificultando el autocontrol y la gestión emocional, lo que
incrementa la vulnerabilidad a conductas de riesgo como el consumo de alcohol (Instituto Nacional
sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo, 2024).
En México, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco
(ENCODAT) (Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones et al., 2025), el 33.9% de las personas
de 12 a 17 años reportó haber consumido alcohol alguna vez en el año. Indica además que, en
comparación con mediciones previas, se observaron disminuciones en el consumo durante el último
año y mes tanto en hombres (de 15.5% a 7.7% y de 8.9% a 3.3%) como en mujeres (de 14.9% a 4.9% y
de 7.7% a 1.9%), así como en el consumo semanal y diario en adolescentes de ambos sexos. Esta
prevalencia fue menor a la registrada en 2016 (39.8%), reduciéndose también el número estimado de
adolescentes que han consumido alcohol alguna vez, de 5.7 millones en 2016 a 4.5 millones.
Esta misma encuesta, reporta que la edad promedio de inicio de consumo en 2025 fue de 13.2 años,
siendo la cerveza el tipo de bebida más consumido entre adolescentes de 12 a 17 años que alguna vez
han ingerido alcohol en México. Sin embargo, el porcentaje de quienes consumen esta bebida
alcohólica se redujo de 72.7% en 2016 a 60% en 2025, lo que significó que la cantidad de adolescentes
que bebieron cerveza pasó de 2.9 millones a 1.4 millones durante el mismo periodo (Comisión Nacional
de Salud Mental y Adicciones et al., 2025).
Particularmente en el estado de Veracruz, La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022,
reportó que la prevalencia actual de consumo de alcohol entre los adolescentes es de 20.6%, y en los
últimos 12 meses y los últimos 30 días las prevalencias fueron de 13.9 y 5.2%, respectivamente
(Ramírez et al., 2023).
Es importante mencionar, que un problema de salud que se ha encontrado relacionado con el consumo
de alcohol es la agresividad, la cual representa un desafío importante para la salud pública, ya que
afecta de manera negativa la salud física, mental y social de quienes la ejercen y de quienes la sufren.
Estudios muestran que el alcohol puede reducir las inhibiciones, afectar el juicio, alterar el
procesamiento emocional y aumentar la agresividad, lo que incrementa la probabilidad de
comportamientos agresivos (Sontate et al., 2021).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1356.