LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2023, Volumen IV, Número 1 p 4373.
DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.575
Lactancia materna como factor protector de leucemia
linfoblástica aguda
Breastfeeding as a protective factor for acute lymphoblastic leukemia
Jeniffer Victoria Albán Pinzón
jennifer.alban@tbolivariano.edu.ec
https://orcid.org/0009-0008-2732-2700
Instituto Superior Universitario Bolivariano de Loja
Loja - Ecuador
Artículo recibido: 12 de abril de 2023. Aceptado para publicación: 15 de abril de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La lactancia materna es el pilar fundamental para la salud y el bienestar del infante, pues
garantiza una nutrición adecuada según los requerimientos que necesita de acuerdo con la edad,
pero además se ha demostrado que tiene capacidad de prevenir patologías tanto agudas como
crónicas; por ello en el presente artículo de revisión bibliográfica se ha tomado como objetivo,
analizar la información sobre la relación que hay entre la lactancia materna exclusiva y la
reducción del riesgo de padecer leucemia linfoblástica aguda infantil; a través de una
metodología de revisión documental de artículos de las principales bases de datos científicas,
en relación con razonamientos teóricos; obteniéndose como resultados que la lactancia materna
si representa un factor de protección para el desarrollo de cáncer infantil; leucemia linfocítica
aguda siempre y cuando otros factores como; edad materna, hábitos tóxicos de la madre o padre
o la existencia de antecedentes familiares sean valorados, en conclusión dados los beneficios
que presenta la lactancia materna en la población, se recomienda promover la lactancia materna
por lo menos los 6 primeros meses de vida y que se extienda el mayor tiempo posible, con la
finalidad de prevenir la incidencia de algunos tipos de cáncer presentes en infantes.
Palabras clave: lactancia materna, amamantamiento, leucemia linfocítica aguda, cáncer
infantil, factores protectores
Abstract
Breastfeeding is the fundamental pillar for the health and well-being of the infant, since it
guarantees adequate nutrition according to the requirements it needs according to age, but it has
also been shown that it has the capacity to prevent both acute and chronic pathologies; For this
reason, in this bibliographic review article, the objective has been to analyze the information on
the relationship between exclusive breastfeeding and the reduction of the risk of suffering
childhood acute lymphoblastic leukemia; through a documentary review methodology of articles
from the main scientific databases, in relation to theoretical reasoning; obtaining as results that
breastfeeding does represent a protection factor for the development of childhood cancer; Acute
lymphocytic leukemia as long as other factors such as; Maternal age, toxic habits of the mother
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or father or the existence of a family history are assessed. In conclusion, given the benefits of
breastfeeding in the population, it is recommended to promote breastfeeding for at least the first
6 months of life and that extends as long as possible, in order to prevent the incidence of some
types of cancer present in infants.
Keywords: breastfeeding, breast-feeding, acute lymphocytic leukemia, child cancer,
protective factors
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Como citar: Albán Pinzón, J. V. (2023). Lactancia materna como factor protector de leucemia
linfoblástica aguda. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 4(1),
4373–4381. https://doi.org/10.56712/latam.v4i1.575
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2023, Volumen IV, Número 1 p 4375.
INTRODUCCIÓN
La lactancia materna es el pilar fundamental para la salud y bienestar del infante durante los
primeros años de vida sobre todo, pues garantiza una nutrición adecuada según los
requerimientos del mismo, además tiene capacidad de prevenir enfermedades agudas como
infecciones del tracto gastrointestinal y a futuro como disminuir el riesgo de enfermedades
cardiovasculares, obesidad y cáncer sobre todo se ha demostrado que la leche materna ejerce
un efecto protector sobre la leucemia, además brinda beneficios a las madres, ya que se ha
reportado que el amamantamiento está relacionado con la reducción en la incidencia de cáncer
de mama y cáncer de ovario (Novillo, 2019).
La lactancia materna asegura en el recién nacido un desarrollo normal del sistema inmunitario,
puesto que contiene inmunoglobulinas, agentes antimicrobianos, antiinflamatorios e
inmunomoduladores que proporcionan una inmunidad pasiva, frente a diferentes infecciones
agudas durante los primeros años de vida, pero además brinda protección contra infecciones
agudas del tracto gastrointestinal debido a que, la leche materna contiene linfocitos T y B que
pasan a los tejidos linfoides del infante protegiéndolos de presentar infecciones a futuro (Monet,
2022), debido a estas ventajas para el lactante, la Organización Mundial de la Salud recomienda
la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y complementaria hasta
los 24 meses.
No obstante, para garantizar una lactancia materna exitosa se debe iniciar con una nutrición
correcta por parte de la madre considerando que, la composición de algunos nutrientes en la
leche depende de la dieta o ingesta de esta (Ares, 2016).
Por otra parte, la leucemia constituye una de las principales neoplasias que afectan entre los 0 y
14 años, siendo el subtipo más común la leucemia linfoblástica aguda que representa alrededor
del 80% de los casos reportados. La etiología es multifactorial, aunque se la ha relacionado con
la exposición a radiación ionizante (Paiva, 2013).
Se define a la leucemia como la hiperproliferación de células sanguíneas inmaduras, que se cree
resulta de una respuesta inmune desregulada del organismo (Gomez, 2020). En la actualidad se
la clasifica en tipos de células B o células T, dependiendo de los marcadores que las células
neoplásicas expresan en un ensayo de citometría de flujo (Cuéllar, 2019). El pronóstico de la
enfermedad en países en vías de desarrollo como el Ecuador presenta una sobrevivencia entre
un 50 a 60% a los 5 años, siempre que este haya sido diagnosticado en fases tempranas.
MÉTODO
El presente artículo se desarrolló con el propósito analizar la relación entre la lactancia materna
y la reducción del riesgo de presentar Leucemia Linfoblástica Aguda en infantes, a partir de
información actual, mediante una revisión bibliográfica permitiendo obtener datos precisos y con
alta confiabilidad científica. La metodología empleada se basó en investigaciones documentales
y bibliográficas para determinar la relación entre las variables estudiadas. Los resultados
obtenidos se generaron basados en artículos científicos contenidos en las bases de datos de
revistas indexadas como: Science Direct, SciELO, PubMed, Elsevier, Google académico, LILACS
y de páginas web oficiales como la Organización Mundial de la Salud.
RESULTADOS
Todas las madres están en la capacidad brindar una lactancia adecuada, incluyendo las que
presentan desnutrición debido a que la leche materna siempre presenta el mismo beneficio en
los lactantes (Ver Tabla 1). La lactancia materna asegura la supervivencia y salud de los niños
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puesto que contiene múltiples nutrientes para cubrir con las necesidades nutricionales de los
infantes sobre todo en los primeros seis meses de vida, pero además contiene factores
bioactivos: inmunoglobulinas, agentes antimicrobianos, antiinflamatorios inmunomoduladores,
que aumentan la respuesta del sistema inmunitario inmaduro y protege al infante de activaciones
anómalas del sistema inmune, por ello se reconoce la efectividad de la lactancia materna en la
prevención de enfermedades infecciosas como de enfermedades no transmisibles desde
enfermedades metabólicas hasta la prevención de padecer cáncer (Minchala, 2020).
Tabla 1
Beneficios de la lactancia materna en el lactante
TIPO CARACTERÍSTICAS
Nutricional Cobertura calórica completa garantizando el
desarrollo óptimo del lactante.
Nutricional Reduce el riesgo de sobrepeso y obesidad en
un 13%, lo que contribuye a combatir las
enfermedades no transmisibles causadas por
la obesidad. También disminuye el riesgo de
diabetes tipo 2 en 35% y dislipidemia.
Inmunológica Protección frente a agresiones
medioambientales o enfermedades
infecciosas por virus o bacterias.
Inmunológica Prevención de enfermedades atópicas.
Inmunológica Reduce el riesgo de padecer cáncer.
Neurodesarrollo Estimula el desarrollo cerebral y disminuye el
riesgo de padecer trastorno generalizado del
desarrollo y alteraciones de conducta.
Los adultos que fueron amamantados cuando
eran niños tienen 3,4 puntos más en los
indicadores de desarrollo cognitivo.
Desarrollo físico Influye en el crecimiento de los maxilares,
fortaleciendo el desarrollo de las fosas
nasales y músculos de cabeza y cuello,
también previene la caries de la primera
infancia, la succión digital y da una correcta
posición de la lengua.
Desarrollo psicológico Estimulación psicoafectiva, que favorecerá la
exploración del mundo.
Síndrome de muerte súbita infantil Los bebés que son amamantados tienen un
60% menos de riesgo de morir por síndrome
de muerte súbita infantil, comparados con los
que no son amamantados. El efecto es aún
mayor para infantes que reciben lactancia
materna exclusiva.
Fuente: Elaboración por la autora.
Las recomendaciones actuales de las principales organizaciones de salud establecen que “los
infantes deben recibir lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida para
lograr un crecimiento, desarrollo y salud óptimos, y después complementar con otros alimentos,
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al menos hasta los 12-24 meses de edad, pudiendo mantenerla todo el tiempo que madre e hijo
deseen”. Sin embargo, no hay consenso sobre el momento exacto del destete (Organización
Mundial de la Salud, 2022).
Los resultados de las bibliografías analizadas para esta revisión fueron similares en torno a que
amamantar protege el desarrollo de cáncer infantil, sobre todo de algunos tipos de leucemia
versus a no amamantar, sin importar la dosis de leche materna administrada, pero tomando en
cuenta que los niños que lactaron menos de 8 veces al día tienen 5.6 veces más probabilidad de
desarrollar esta patología. (Guerrero, 2011)
Otro aspecto relevante es que proveer de lactancia materna hasta los 7 meses presentó una
relación inversamente proporcional con el riesgo de desarrollo de leucemia linfoblástica aguda
en infantes, pues no hubo resultados estadísticamente significativos de reducción de la
incidencia de cáncer en infantes que fueron amamantados entre 1-3 meses (Gao, 2018).
Además se identificó una reducción del riesgo de desarrollar leucemia linfoblástica aguda con el
aumento del tiempo de lactancia materna, ya que los niños que fueron amamantados durante
más de 7 meses presentaron un riesgo menor de desarrollar esta neoplasia versus a los que
nunca fueron amamantados, se los alimentó con leche materna por menos tiempo detectando
un mayor riesgo de leucemia linfoblástica aguda en estos infantes (Maia R. , 2013).
Por otra parte, la leucemia linfoblástica aguda es la neoplasia hematológica más prevalente en
el mundo. Según Gómez (2020) la define como: “Aberrante hiperproliferación de células
sanguíneas inmaduras que no forman masas tumorales sólidas, que pueden ser agudas o
crónicas” (pág. 113), el mismo autor afirma que la leucemia linfoblástica aguda resulta de una
respuesta inmune desregulada del organismo, que empieza prenatalmente con un evento
genético y produce un clon de células preleucémicos que pueden estar presentes hasta en el 5%
de los recién nacidos sanos.
La etiología de la leucemia tiene un carácter multifactorial, no en todos los casos se puede
explicar, la verdadera causa por la que se desarrolla esta patología, por lo que se sugiere que las
células leucémicas se portan desde el nacimiento a consecuencia de la fusión de los genes TEL
y AML1, gracias a la translocación entre los cromosomas 12 y 21, lo que produce proteínas
anómalas que inhiben la actividad génica y alteran la capacidad de autorregulación y
diferenciación de la célula madre hematopoyética; sin embargo, se cree que esto sumado a un
desencadenante externo es lo genera la enfermedad, es decir que hay una combinación de
eventos que pueden producir el desarrollo de la leucemia (Maia R. , 2013).
Entre los agentes externos que se han propuesto como causa de la leucemia, sobre todo en los
subtipos con mayor incidencia, “infección retardada”, propuesta por Greaves, donde se propone
que las infecciones pueden reducir el riesgo de padecer este tipo de cáncer, al promover una
respuesta inmune equilibrada, sin embargo, no hay datos concluyentes para sustentar esta
teoría, puesto que constan resultados contradictorios en los estudios realizados (Søegaard,
2022). Sin embargo, en los resultados del análisis conjunto entre la infección temprana, la
lactancia materna y el desarrollo de leucemia linfoblástica aguda, se detectó una asociación
inversamente estadísticamente significativa con la aparición de la enfermedad.
Surgen otros factores que se ha evidenciado que pueden alterar la relación protectora entre
lactancia materna y el desarrollo leucemia linfoblástica aguda, entre los que tenemos:
1. Factores genéticos: los antecedentes familiares de tumores malignos (neoplasia de los
sistemas linfático/hematopoyético) representan un factor de riesgo importante para el
desarrollo de leucemia linfoblástica aguda (Greenop, 2015), los infantes con este tipo de
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antecedentes tienen un riesgo elevado de padecer leucemia hayan sido o no
amamantados con lactancia materna exclusiva.
2. Factores epigenéticos: el uso de anticonceptivos previo embarazo, hábitos nocivos
como fumar en la gestación y el uso de tintes para el cabello en los padres se asoció con
un aumento en el riesgo de desarrollar leucemia infantil (Gao, 2018).
Otros de los factores epigenéticos que se contraponen al efecto protector de la leche
materna es la edad de la progenitora, puesto que por cada año de incremento de la edad
materna el riesgo de padecer algún tipo de leucemia aumenta 1.03 veces (Saravia, 2021).
La exposición materna a infecciones como: episodios de gripe, neumonía, varicela,
herpes zoster, infección del tracto genital inferior, enfermedad de la piel, enfermedades
sexualmente transmisibles, virus Epstein-Barr (EBV) y Helicobácter pylori están
asociadas al aumento de riesgo de leucemia (Maia R. d., 2013).
3. Nutrición: los niños que toman sucedáneos de la leche materna sobre todo si esta se
inicia dentro de los 14 días posteriores al nacimiento o que se les ha introducido
alimentos antes de los seis meses tienen mayor probabilidad de desarrollar leucemia
linfoblástica aguda versus lo que solo se los ha alimentado con leche materna; además
otra de las relaciones que se descubrió en este apartado fue que el inicio tardío de
vegetales se asoció a un mayor riesgo de leucemia linfoblástica aguda, mientras que los
que empezaron a comer huevo de manera tardía presentan un riesgo menor de padecer
cáncer infantil - leucemia linfoblástica aguda (Greenop, 2015).
DISCUSIÓN
La lactancia materna asegura la nutrición de los lactantes acorde con las necesidades de los
lactantes y salud, puesto que contiene factores bioactivos que garantizan una respuesta del
sistema inmunitario inmaduro adecuada, tanto a corto plazo al proteger al infante de
enfermedades infecciosas como a largo plazo al prevenir enfermedades crónicas y neoplásicas.
Gao (2018) plantea entre sus resultados que proveer la lactancia materna tiene una relación
negativa entre la incidencia de leucemia linfoblástica aguda infantil cuando esta se dio por lo
menos durante los primeros 7 meses de vida, tomando en cuenta que este beneficio puede verse
reducido cuando se toman en consideración otros aspectos como edad materna, hábitos tóxicos
de la madre durante la gestación y antecedentes médicos de los progenitores.
Para Saravia (2021) se deben tomar en cuenta otros hábitos de los padres como tinturar el
cabello porque pueden alterar esta asociación puesto que presenta resultados similares
indicando que lactancia materna exclusiva, se asocia a menor riesgo de padecer leucemia sobre
todo en su subtipo leucemia linfoblástica aguda en un 44% con relación a los que no recibieron
lactancia materna cuando se da por 6 meses.
Mientras que para Minchola (2022) la evidencia es consistente y sugiere que nunca haber sido
alimentado con leche humana, en comparación con haber sido alimentado con leche humana
alguna vez está asociado con un mayor riesgo de leucemia infantil y que este efecto protector
de la lactancia materna, para reducir el riesgo de la leucemia estaría dado por los factores de tipo
inmunitario, que al estimular el sistema inmunológico lo activan de manera organizada. La
leucemia linfoblástica aguda de células B podría ser causada por una respuesta anormal a la
infección en niños no expuestos a agentes infecciosos en una etapa temprana de su vida. Es
posible que la lactancia materna proporciona inmunidad pasiva contra la infección mientras se
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desarrolla el sistema inmunitario postnatal, mediante la ingestión de anticuerpos maternos en la
leche materna.
CONCLUSIONES
La lactancia materna se relaciona estrechamente con la reducción de riesgo de padecer cáncer
infantil, específicamente leucemia linfoblástica aguda, sobre todo si esta se da por lo menos los
primeros 7 meses de vida, por ello es preciso promover esta práctica sobre todo durante los
primeros meses de vida y en mayor tiempo posible para que el infante se pueda ver beneficiado.
El efecto protector de la lactancia materna se ve reflejado siempre y cuando no se presenten
otros factores como: antecedentes familiares, edad materna, hábitos tóxicos de la madre e
infecciones durante la gestación, puesto que puede alterar los beneficios inmunoprotectores de
la leche materna.
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