Violencia entre exparejas en Alturas del Sur, Culiacán,  
Sinaloa: Análisis culturales de las prácticas normalizadas y  
propuesta de intervención con enfoque de género  
Violence between ex- partners in Alturas del Sur, Culiacán, Sinaloa: A  
cultural analysis of normalized social practices and an intervention  
proposal with gender perspective  
Rosa Elvira Jacobo Lara  
Universidad Autónoma de Sinaloa  
Culiacán, Sinaloa México  
Lydia Guadalupe Ojeda Esquerra  
Universidad Autónoma de Sinaloa  
Culiacán, Sinaloa México  
Tania Vega Calderón  
UAdeO y UPES  
Culiacán, Sinaloa México  
Gloria Ema Reyes Verduzco  
Universidad Autónoma de Sinaloa  
Culiacán, Sinaloa México  
Artículo recibido: 23 de diciembre de 2025. Aceptado para publicación: 28 de abril de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El presente artículo tiene como finalidad conocer los factores culturales que detonan la violencia entre  
exparejas en la colonia Alturas del Sur, en Culiacán, Sinaloa. En la investigación se pretendió analizar  
las causas, proponer estrategias de prevención en la reducción de diversos delitos relacionados con  
esta problemática, particularmente el delito de violencia familiar. Esta problemática ha ido en aumento  
tanto a nivel internacional como nacional, estatal y municipal, y se ha convertido en un tema prioritario  
debido al incremento generalizado de denuncias y llamadas de emergencia a los teléfonos de  
emergencias (911) en Culiacán durante los últimos cinco años, especialmente en la mencionada  
colonia. La metodología que se utilizó en la investigación la cual se expone en este artículo, fue mixta,  
integrando tanto datos cuantitativos como cualitativos. Se utilizaron ambos enfoques para ampliar la  
comprensión profunda de las experiencias vividas por las personas involucradas en situaciones de  
violencia por parte de sus exparejas. Esta aproximación busca interpretar los significados subjetivos  
y sociales detrás del fenómeno, permitiendo una síntesis reflexiva de los hallazgos. Los resultados del  
estudio sugieren una fuerte influencia de la cultura patriarcal y las actitudes machistas, con elementos  
sexistas que normalizan la violencia. El análisis se hizo de manera individual y contextual, factores  
como los bajos ingresos, la juventud, el número de hijos, el consumo de alcohol y drogas, la violencia  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1868.  
recíproca, la depresión y el miedo, se asocia con un mayor riesgo de ser víctima de violencia por parte  
de la expareja. Las denuncias por pensión alimenticia, custodia y bienes materiales suelen detonar  
actos más graves de violencia, como el feminicidio y la violencia vicaria.  
Palabras clave: violencia de género, expareja, víctima, agresor, factores de riesgo, machismo,  
roles de género, estereotipos  
Abstract  
This article has as main objective, to identify the cultural factors of gender violence between ex couples  
in the south sector of Culiacan Sinaloa Mexico, in an area called “Alturas del Sur”. This research tends  
to identify the causes, in order to propose strategies to prevent and ideally to design a model of  
intervention that helps in the minimization of different types of violence, related specially with  
domestic violence. This situation has been getting higher in a international level as well as in a national  
level too, and also inside the different parts of Mexico, violence has become a topic of priority because  
of the amount of reports and calls to emergency numbers such as 911 in the city of Culiacán Sinaloa  
during the last five years, especially calls from the south part of this city. The methodology used in this  
research was a mixed methodology, integrating quantitative and qualitative data. A Fenomenologist  
and hermeneutic model was used oriented to know the deep experiences of the people who lived  
violent situations with their ex couples. This approximation looks to interpret the social and subjective  
significances behind the phenomenon of study, allowing a reflective analysis of the findings. The  
results suggest a strong influence of (patriarchal culture) and macho man attitudes, with sexism  
elements which tend to normalize violence. The análisis was made on a individual and contextual way,  
factors such as low incomes, youth, number of children born, drugs and alcohol abuse, violence  
(reciprocal), depression and fear, are associated with a bigger risk to be a victim of violence from an  
ex couple. Legal inquiries for child feeding (pension alimenticia), custody of children and material  
possessions tend to provoque bigger violent acts, such as feminicide and vicarious violence.  
Keywords: gender violence, excouples, victim, bully, risk factors, macho man attitudes, gender  
roles and stereotypes  
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Cómo citar: Jacobo Lara, R. E., Ojeda Esquerra, L. G., Vega Calderón, T., & Reyes Verduzco, G. E.  
(2026). Violencia entre exparejas en Alturas del Sur, Culiacán, Sinaloa: Análisis culturales de las  
prácticas normalizadas y propuesta de intervención con enfoque de género. LATAM Revista  
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 1868 1891.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1869.  
INTRODUCCIÓN  
La violencia de género, particularmente en relaciones de pareja y expareja, constituye una de las  
manifestaciones más persistentes de desigualdad, discriminación y violación a los derechos humanos  
en las mujeres que forman parte de la cultura mexicana y sinaloense, que se ha reproducido  
históricamente como un mecanismo de control y sometimiento a las mujeres.  
A pesar de los avances en la visibilización y en la implementación de marcos legales que han creado  
leyes específicas para la prevención, atención y sanción, este fenómeno persiste y se agrava en  
contextos donde imperan estereotipos de género, roles tradicionales y estructuras sociales  
patriarcales, además de otras problemáticas sociales. La violencia de género y la violencia familiar  
suelen estar relacionadas con factores culturales que normalizan las relaciones de poder desiguales y  
perpetúan la subordinación de las mujeres (Lagarde, 2005).  
Esta investigación surge ante la urgente necesidad de comprender los factores culturales, sociales y  
familiares que inciden en la violencia entre exparejas en la colonia Alturas del Sur, Culiacán, Sinaloa,  
una de las zonas con mayor incidencia de violencia familiar reportada. A través de una aproximación  
mixta y con base en los testimonios de las personas involucradas, se pretende aportar datos que  
permitan comprender el fenómeno desde sus raíces estructurales, simbólicas y emocionales, y que  
estas contribuyan a diseñar propuestas de intervención con enfoque de género y derechos humanos  
de las niñas adolescentes y mujeres.  
En el primer apartado se describe la metodología de estudio de investigación la cual es de carácter  
mixto, integrando datos cuantitativos y cualitativos con el fin de obtener una comprensión más amplia  
y profunda del fenómeno de violencia entre exparejas. En el segundo apartado se explican los factores  
culturales y estructurales de la violencia entre exparejas, así como las dinámicas post- relacionales y  
el escalamiento de los diversos tipos de violencia. El tercer y último apartado da cuenta de los  
resultados del presente estudio en donde se muestran las conclusiones del mismo.  
Culiacán es un municipio de Sinaloa que actualmente enfrenta diversas problemáticas sociales,  
económicas y culturales que contribuyen al incremento de la violencia contra las mujeres. Entre ellas  
destacan la inseguridad vinculada al crimen organizado, la persistencia de estereotipos y roles de  
género tradicionales, la desigualdad en el acceso a oportunidades educativas y laborales, así como la  
falta de políticas públicas eficaces para prevenir y atender la violencia de género. Estas condiciones  
generan un entorno de vulnerabilidad que limita el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres y  
dificulta la construcción de una vida libre de violencia.  
Para Murillo de la Vega (2022) nombrar es el modo de identificar un problema y, si pretendemos  
estudiarlo, sería preciso impugnar la realidad que lo pretende normalizar. Es necesario analizar el  
problema desde una perspectiva de género y la dimensión de los derechos humanos de las niñas,  
adolescentes y mujeres sobre todo el derecho a una vida libre de violencia como una transformación  
cultural y social para reivindicar la dinámica y organización social.  
METODOLOGÍA  
La metodología adoptada en este estudio es de carácter mixto, integrando datos cuantitativos y  
cualitativos con el fin de obtener una comprensión más amplia y profunda del fenómeno de violencia  
entre exparejas. Según Hernández Sampieri et al. (2014), la investigación mixta permite analizar e  
integrar diversas formas de información, favoreciendo la triangulación de datos.  
Desde el enfoque cualitativo, orientado a comprender la experiencia vivida de las personas afectadas  
y los sentidos que otorgan a sus vivencias dado que la violencia de género requiere una mirada  
particular, se adopta una perspectiva inductiva que permite explorar las narrativas de mujeres víctimas  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1870.  
de violencia. Cabe señalar que el estudio se basa en un número reducido de entrevistas en profundidad,  
con un carácter exploratorio, cuyo objetivo no es la generalización, sino la comprensión situada de  
significados, patrones y estructuras de poder que reproducen la agresión en contextos post-  
relacionales.  
Desde el enfoque cualitativo el cual se orienta a comprender la experiencia vivida de las personas  
afectadas y los sentidos que otorgan a sus vivencias dado que la violencia de género requiere una  
mirada particular, se adopta una perspectiva inductiva que permite explorar las narrativas de mujeres  
víctimas de violencia. Cabe señalar que el estudio se basa en un número reducido de entrevistas en  
profundidad, con un carácter exploratorio, cuyo objetivo no es la generalización, si no la comprensión  
situada de significados, patrones y estructuras de poder que reproducen las situaciones de violencias  
en relaciones de ex pareja contextos ubicados geográficamente al sur de la ciudad de Culiacán,  
Sinaloa.  
Respecto al enfoque cuantitativo, se utilizaron encuestas estructuradas para obtener datos sobre la  
prevalencia de la violencia por parte de exparejas, así como las características sociodemográficas de  
las personas encuestadas. Cabe señalar que no se realizó un diseño muestral estadísticamente  
representativo, se aplicó un número reducido de encuestas con carácter explorativo, cuyo propósito es  
ofrecer una aproximación reflexiva a la situación actual del fenómeno, más que establecer  
generalizaciones, permitiendo identificar tendencias y elementos relevantes para el análisis del  
problema.  
Enfoque y diseño de investigación  
El estudio se desarrolló bajo un enfoque metodológico mixto, integrando técnicas cualitativas y  
cuantitativas, con un diseño exploratorio descriptivo y no experimental. Este diseño resulta pertinente  
cuando se busca comprender fenómenos sociales complejos, poco estudiados o insuficientemente  
documentados desde una perspectiva de género, como es el caso de la violencia ejercida por exparejas  
en contextos comunitarios específicos.  
De acuerdo a diferentes investigadores la investigación mixta permite articular la profundidad  
interpretativa a través del enfoque cualitativo con el alcance descriptivo del enfoque cuantitativo,  
favoreciendo la triangulación de información y el fortalecimiento de la validez interna del estudio.  
Enfoque cualitativo  
Desde el enfoque cualitativo, la investigación se orientó a tratar de comprender las experiencias  
subjetivas, los significados y las narrativas construidas por mujeres que han vivido violencia por parte  
de sus exparejas. Se adoptó una perspectiva inductiva, sustentada en el paradigma fenomenológico e  
interpretativo, el cual permite analizar cómo las personas interpretan y dan sentido a sus vivencias en  
contextos sociales y culturales específicos.  
Técnicas e instrumentos  
Se realizaron entrevistas en profundidad, semiestructuradas, aplicadas a un número reducido de  
mujeres residentes de la colonia Alturas del Sur, seleccionadas mediante muestreo intencional, esto a  
través de procesos con mujeres con las que ya habíamos trabajado en otros proyectos de  
investigación. Los criterios de inclusión consideraron:  
Ser mayor de edad  
Haber mantenido una relación de pareja o expareja  
Haber experimentado algún tipo de violencia posterior a la separación  
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Las entrevistas permitieron explorar dimensiones como:  
Tipos y modalidades de violencia ejercidas por la expareja  
Dinámicas post relacionales  
Factores culturales y de género  
Estrategias de afrontamiento y búsqueda de apoyo  
El carácter exploratorio del estudio cualitativo implica que no se busca la generalización estadística, si  
no la comprensión situada de los patrones de violencia, las relaciones de poder y los mecanismos de  
normalización que emergen en contextos post-relacionales.  
Análisis cualitativo  
El análisis de la información se realizó mediante análisis temático, identificando categorías y  
subcategorías emergentes a partir de las narrativas de las participantes. Este proceso permitió vincular  
los hallazgos empíricos con los marcos teóricos de la perspectiva de igualdad de género y derechos  
humanos de las mujeres.  
Enfoque cuantitativo  
El enfoque cuantitativo tuvo como finalidad complementar y contextualizar los hallazgos cualitativos,  
a través de la obtención de datos descriptivos sobre la prevalencia y características de la violencia  
ejercida por exparejas en la colonia de estudio.  
Técnicas e instrumentos  
Se aplicaron encuestas estructuradas a mujeres y hombres mayores de edad, con preguntas semi  
abiertas relacionadas con:  
Datos sociodemográficos  
Tipos de violencia experimentados o ejercidos  
Frecuencia de los episodios de violencia  
Consumo de alcohol o sustancias  
Antecedentes de violencia familiar  
El instrumento fue diseñado con base en categorías de análisis que vienen dentro de la Ley General de  
Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia y en estudios previos sobre violencia de género y  
violencia familiar.  
Muestra y alcances  
El muestreo fue no probabilístico, de tipo exploratorio, con un tamaño reducido, por lo que los  
resultados cuantitativos no pretenden ser representativos, si no ofrecer una aproximación descriptiva  
que permita identificar patrones, perfiles de riesgo y elementos recurrentes del fenómeno de las  
violencias contras de las niñas adolescentes y mujeres en el contexto local.  
Análisis cuantitativo  
Los datos obtenidos fueron procesados mediante estadística descriptiva básica, utilizando  
frecuencias, porcentajes y cruces simples de variables, con el objetivo de apoyar el análisis  
interpretativo y contrastar la información cualitativa.  
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Consideraciones éticas  
La investigación se desarrolló bajo un enfoque ético con perspectiva feminista, priorizando la  
seguridad, dignidad y autonomía de las participantes. Se estableció:  
Consentimiento informado  
Confidencialidad y anonimato  
Cuidado durante la aplicación de entrevistas  
Aplicación del enfoque de género y derechos humanos de las mujeres  
En ese mismo sentido siempre se evita la revictimización y se proporcionó información sobre rutas de  
atención institucional en caso de ser necesario.  
Alcances y limitaciones metodológicas  
Dado el carácter exploratorio y el tamaño reducido de la muestra, los resultados del estudio no son  
generalizables a la totalidad de la población. Sin embargo, aportan evidencia cualitativa y descriptiva  
relevante para comprender las dinámicas culturales, estructurales y de género que inciden en la  
violencia entre exparejas, así como para el diseño de propuestas de intervención en las políticas para  
prevenir, atender y sancionar las violencias contra las niñas, adolescentes y mujeres con enfoque de  
género.  
Justificación  
La pertinencia de esta investigación radicó en la aportación que se pretende brindar en beneficio de la  
sociedad sinaloense, particularmente a las y los habitantes de Culiacán, Sinaloa, ya que a través de la  
misma se contribuirá a determinar el grado de importancia que tienen los diversos factores que  
provocan la inseguridad en la Colonia Alturas del Sur; ofreciendo académicamente una visión con  
perspectiva de género desde la cual se puede revalorar las estrategias que actualmente se  
implementan por los gobiernos municipales en materia de prevención de seguridad con perspectiva de  
género en las colonias dirigidas particularmente a las familias y exparejas, ya que por lo general las  
visiones de las políticas públicas no incluyen las opiniones de las expertos académicos para su mejor  
implementación.  
La investigación abordó diversos estudios de violencia de género, diagnósticos, así como,  
levantamiento de información de campo con el propósito de obtener la información requerida en  
cuanto a la realidad de los factores que detonan la violencia entre exparejas, así como los factores que  
originan los hechos delincuenciales en la Colonia Alturas del Sur.  
Es posible llevar a cabo este estudio considerando la creciente incidencia de los delitos relacionados  
con la violencia familiar en el municipio de Culiacán. Entre los once delitos de mayor incidencia  
reportados, la violencia familiar ha mostrado un incremento sostenido durante más de una década,  
tanto en las denuncias presentadas ante el ministerio público como en las llamadas de emergencia al  
911. De acuerdo con los datos difundidos por el C4i de la Secretaria de Seguridad Pública del Estado  
de Sinaloa, un alto porcentaje de estos casos tiene como responsables a las parejas y exparejas.  
Tabla 1  
Índice delictivo Culiacán  
Delito  
Robo a Casa Habitación  
2024  
82  
Porcentaje  
0.90%  
Robo Local Comercial  
Robo de Vehículo  
1,567  
2,277  
17.18%  
24.97%  
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Lesiones Dolosas  
Homicidio Doloso  
Extorsión  
991  
653  
25  
10.87%  
7.16%  
0.27%  
Secuestro  
3
0.03%  
Violación  
Violencia Familiar  
Feminicidio  
122  
2,526  
13  
1.34%  
27.70%  
0.14%  
Privación de la Libertad  
Total  
861  
9,120  
9.44%  
100.00%  
Fuente: elaboración propia.  
Asimismo, la zona de estudio se encuentra claramente delimitada, ya que se trata de una de las  
colonias con mayor prevalencia de violencia familiar, en la cual se ha trabajado de manera comunitaria  
durante aproximadamente seis años mediante distintas acciones de seguridad y construcción de paz.  
En Sinaloa no existen investigaciones que indaguen específicamente en las causas o factores que  
detonan la violencia en las relaciones de expareja. En este sentido, la colonia Alturas del Sur en Culiacán  
representa un caso de especial interés, pues desde hace más de cinco años figura de manera  
constante entre los primeros cinco lugares en llamadas de emergencia al 911 por violencia familiar.  
Los registros del C4i confirman que una proporción significativa de estas denuncias corresponde a  
hechos perpetrados por parejas o exparejas.  
DESARROLLO  
Análisis contextual de las violencias contra las mujeres  
La violencia de género, dirigida en su mayoría contra niñas, adolescentes y mujeres, representa un  
problema estructural a nivel mundial, nacional y local. Su persistencia se manifiesta en distintos  
contextos, adaptándose a las especificidades culturales y sociales de cada región. La invisibilización  
histórica de estas violencias ha contribuido a su normalización, y solo gracias a las luchas feministas  
ha sido posible nombrarlas, visibilizarlas y reconocerlas como violaciones a los derechos humanos.  
A nivel internacional, instituciones como la Organización de las Naciones Unidas (ONU Mujeres) y la  
Organización Panamericana de la Salud (OPS) han documentado el impacto de la violencia en el ámbito  
de las relaciones íntimas, incluso después de su finalización. Según la OPS, un 38% de los asesinatos  
de mujeres en el mundo son cometidos por sus parejas actuales o anteriores. Asimismo, ONU Mujeres  
reportó en 2021 que 736 millones de mujeres han sufrido violencia física o sexual por parte de sus  
parejas o exparejas.  
En México, datos del INEGI y del informe de los Centros de Justicia para las Mujeres (2022), muestran  
un aumento progresivo en los casos de violencia emocional, física, económica y sexual ejercida por  
exparejas. De 2019 a 2021, la violencia por parte de exparejas aumentó del 14.5% al 18.9%. Las mujeres  
más afectadas pertenecen a los rangos de edad entre 20 y 39 años.  
En el estado de Sinaloa, particularmente en la ciudad de Culiacán, los registros de llamadas al 911 y  
las denuncias presentadas por violencia familiar han ido en aumento en los últimos cinco años. En la  
colonia Alturas del Sur, se ha detectado una concentración significativa de casos de violencia ejercida  
por exparejas, lo que hace urgente el diseño de estrategias preventivas y de intervención con enfoque  
integral y perspectiva de género.  
La violencia cometida a mujeres en la Colonia Alturas del Sur, en Culiacán Sinaloa, en su mayoría  
corresponde al delito de violencia familiar, en sus diferentes tipos y modalidades, la violencia física,  
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emocional, psicológica, sexual, las cuales son denunciadas en su mayoría a través de la línea de  
emergencia al 911, resultando la incidencia más alta las que se producen por sus parejas o exparejas  
quienes cometieron la agresión.  
Tomando en consideración el último censo realizado en el año 2020 por el Instituto Nacional de  
Estadística, Geografía e Informática (INEGI), Sinaloa cuenta con una población total de 3 millones 026  
mil 934 personas, de los cuales el 50.6% son mujeres y el 49.4% hombres. En el mismo estudio de INEGI  
el municipio de Culiacán cuenta con 1 millón 003 mil 530 personas, lo cual corresponde el 33.2% del  
total de población estatal de Sinaloa.  
La Colonia Alturas del Sur cuenta con un desarrollo urbanístico desde el año 2012, esta es  
relativamente reciente de la ciudad de Culiacán, Sinaloa, siendo en la actualidad una de las colonias  
más grandes en su población y que ha ido creciendo en todos sus ámbitos desde entonces. En atención  
al Mapa Digital de México, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI, en esta  
colonia residen 21,935 habitantes, 51% mujeres y 49% hombres, un área geográfica de 2,088 kilómetros  
cuadrados y conformada por 7,320 viviendas, construidas a la fecha por alrededor de 13 etapas, de  
diferentes características y tamaños, que van de uno y dos pisos, y otras etapas que son dúplex, triples,  
que van desde 62.84 m2 de terrero y 46.37 m2 de construcción.  
Para la magnitud de esta colonia, siendo una de las más grandes de Culiacán, de acuerdo a una marcha  
exploratoria por la colonia realizada en el año 2021 por Seguridad Urbana, Consulting Group para  
Construyendo Espacios para la Paz, se encontró que son pocos los parques con los que cuenta, para  
su cantidad de habitantes. Cuenta con iluminación en el espacio público regular o mala, siendo un  
factor determinante en la percepción de inseguridad, la precariedad en la iluminación se debe no solo  
a que faltan lámparas o a que no todas las que hay funcionan, sino también a elementos como  
arbustos, postes o construcciones que tapan las luces u obstruyen la visibilidad del peatón, lo que viene  
a ocasionar que en esas zonas sin iluminación sean espacios de inseguridad tanto para las niñas y  
mujeres, como para las familias en general, que tienen que atravesar para llegar a su destino.  
De acuerdo a los datos obtenidos en la observación participante se identifican en la zona sur de la  
ciudad dos áreas de riesgo caracterizadas, primero, en el camino que fueron realizando poco a poco  
los vecinos(as) y trabajadores(as) para acortar camino, a la última zona pegada al cerro, por su solitario  
acceso y segundo por su falta de alumbrado y visibilidad, se trata de terrenos cubiertos de monte, sin  
iluminación, sin pavimentación ni construcciones. Estos espacios se presentan como lotes baldíos, sin  
un uso definido, pero con condiciones propicias para actividades ilícitas. Asimismo, pueden convertirse  
en lugares frecuentes de escape para delincuentes o de ingreso de personas de otros lugares.  
El estudio contempla un tamaño muestral reducido y de carácter exploratorio cualitativo aplicado a  
participantes mujeres y hombres mayores de edad, de la colonia alturas del sur, que cumplen criterios  
específicos de inclusión y exclusión. Se utilizó un muestreo intencional, seleccionado por conveniencia  
y pertinencia para los objetivos de la investigación. Los instrumentos cuantitativos se describen de  
manera detallada, incluyendo su estructura, escalas y tipo de información que permiten recabar. La  
recolección de datos se llevó a cabo siguiendo un procedimiento sistemático, garantizando la  
consistencia y validez de la información obtenida.  
Para el análisis de los datos se emplearon técnicas estadísticas descriptivas y correlacionadles,  
utilizando el software SPSS. Asimismo, se consideraron estrictamente los aspectos éticos desde una  
perspectiva feminista, incluyendo la aprobación del comité de ética correspondiente, la obtención del  
consentimiento informado de todas las participantes y la implementación de medidas de protección  
adicionales para quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad social. Este enfoque prioriza la  
autonomía, seguridad y visibilidad de las mujeres, así como la sensibilidad hacia las experiencias de  
violencia que se exploran.  
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Factores estructurales, culturales y personales de violencias en exparejas en Alturas del Sur  
Los factores que inciden en la reproducción de las violencias en el ámbito familiar son diversos y  
complejos. Analizarlos permite comprender cómo se perpetúan estas conductas, identificar los  
mecanismos de transmisión y visibilizar las condiciones que facilitan la violencia en distintos contextos  
familiares.  
García Lizbeth (2021), define a la violencia familiar como: “toda acción u omisión que atenta contra la  
integridad física, psíquica, emocional, sexual o económica de un miembro de la familia hacia otro. La  
característica de esta modalidad de violencia es, precisamente, la relación que se establece por  
afinidad o consanguinidad entre quienes ejercen y reciben la agresión.” La violencia familiar es un  
mecanismo de control y sometimiento que forma parte de la cultura social, que se reproduce en todos  
los entes que lo socializan a través de las dinámicas familiares, sociales e institucionales, así como los  
medios de comunicación.  
La violencia familiar es un delito la cual se encuentra en el artículo 343 Bis del Código Penal Federal  
vigente (2023) en el capítulo octavo sobre violencia familiar, dice “Comete el delito de violencia familiar  
quien lleve a cabo actos o conductas de dominio, control o agresión física, psicológica, patrimonial o  
económica, a alguna persona con la que se encuentre o haya estado unida por vínculo matrimonial, de  
parentesco por consanguinidad, afinidad o civil, concubinato, o una relación de pareja dentro o fuera  
del domicilio familiar.” (p.110).  
La violencia entre exparejas no se genera de manera aislada, sino que es producto de un entramado  
complejo de factores estructurales, culturales, sociales y personales. En la colonia Alturas del Sur, se  
ha observado un contexto caracterizado por la precariedad económica, la marginación, el limitado  
acceso a servicios de salud mental y atención jurídica, y una fuerte presencia de estructuras  
patriarcales.  
Roberta de Alencar y Leonor Cantera, en su artículo Violencia de Género en la Pareja: Una Revisión  
Teórica, citan a diversos autores (Walker, 2004, Fernández, 2006 y Turintetto y Vicente, 2008)  
mencionan que la violencia masculina contra las mujeres es un abuso de poder en una estructura social  
que favorece que los hombres agredan a las mujeres, que se privilegia los elementos masculinos sobre  
los femeninos, y que la violencia se utiliza para mantener la superioridad masculina.  
A nivel mundial se ha estado haciendo público, las diversas problemáticas de las violencias contra  
mujeres, específicamente por sus parejas o exparejas. (De Alencar-Rodríguez, Cantera, 2012). En su  
libro Hombres Maltratadores Turinetto y Carbajosa (2008), nos dice que “La adopción de una conducta  
violenta es intencionada y tiene un objetivo”.  
Por esta razón, según Ferrer y Bosch (2005), mencionan que la violencia tiene una finalidad clara de  
controlar a la víctima o causar miedo. Entonces se puede decir que la conducta violenta hacia las  
mujeres o a sus parejas, es una conducta violenta, intencionada y que tiene un objetivo, el cual es dañar  
a la otra parte, pero también su claro control hacia la víctima; ésta misma intención de dañar y controlar  
también se está viendo, en situaciones de separación o divorcio de las parejas, pero aún más alto el  
daño a su víctima, provocando diversas violencias en su proceso, además de ampliarla ya que en  
muchas circunstancias esta afecta a los niños y niñas que son descendientes.  
RESULTADOS  
Las entrevistas fueron dirigidas a mujeres victimas de violencia ejercida por sus exparejas, con el  
objetivo de analizar las dinámicas de la violencia en el ámbito familiar desde una perspectiva de género,  
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derechos humanos y análisis criminológico. El instrumento se organizo en siete acciones que permiten  
una comprensión integral del fenómeno: datos personales, antecedentes familiares de violencia, tipos  
y modalidades de violencia, factores estructurales que influyen en su reproducción, relaciones de poder  
y empoderamiento, así como la ruta critica seguida por las victimas. A partir de estas secciones, se  
establecen como categorías de análisis.  
De acuerdo a la investigación se indaga que la violencia por razones de género entre exparejas se ha  
ido incrementando considerablemente, se puede detectar al revisar todas aquellas violencias de  
género ocasionadas hacia adolescentes y mujeres, que en su mayoría fueron por parejas,  
observándose en los últimos años cada vez más, que, al concluir las relaciones de parejas, no concluye  
la violencia, sino en algunos delitos aumenta; estas ocurren por exparejas de esposos, por exparejas  
de novios, por exparejas que vivieron en unión libre.  
Además, se puede percibir y observar que no es la misma violencia que cometen cuando son parejas,  
sino que estas violencias trascienden a otro nivel, percibiendo con más odio, ira, coraje, rencor, no les  
importa dañar otras personas como a sus propios hijos, por tal de hacer daño a su expareja (violencia  
vicaria), escalando hasta llegar a que se consuma (feminicidio). En ese sentido la violencia vicaria ya  
se encuentra conceptualizada, como “una forma de violencia de género en la que los hijos e hijas son  
instrumentalizados para infligir daño a la madre, constituyendo una agresión indirecta que busca  
perpetuar el control y el sufrimiento a través de terceros” (Vaccaro, 2015).  
Las violencias cometidas a mujeres en la Colonia Alturas del Sur, en Culiacán, Sinaloa, en su mayoría  
corresponden al delito de violencia familiar, en sus diferentes tipos y modalidades, la violencia física,  
emocional, psicológica, sexual, las cuales son denunciadas a través de la línea de emergencia al 911,  
resultando la incidencia más alta las que se producen por sus parejas o exparejas quienes cometieron  
la agresión.  
A través del C4i de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Sinaloa, se difunde el tipo de  
violencia, agresor, diferenciando la víctima mujer y hombre, las armas utilizadas por la persona  
agresora, así como la sustancia detectada en los agresores, pero, hasta en la actualidad no se tienen  
datos, registros, ni investigaciones de cuál fue el factor que detonó dichas violencias esto como  
elemento situado de las causas culturales para prevenir a las víctimas directas e indirectas.  
Desde hace más de una década se ha registrado en Sinaloa y Culiacán que el delito de violencia familiar  
ha sido uno de los que ha venido al alza desde entonces, tanto en denuncias presentadas ante el  
ministerio público, como en llamadas de emergencia al 911. Por ejemplo, en Sinaloa en el año 2010 se  
registraron 1059 denuncias por el delito de violencia familiar, cerrando el año 2023 con 7,002 denuncias  
presentadas ante el Ministerio Público, lo que corresponde una tendencia al alza del 85% desde  
entonces; mientras tanto en el municipio de Culiacán en el año 2010 se presentaron 482 denuncias,  
mientras que en el 2023 cerró con 2,603 denuncias por violencia familiar, lo que corresponde un  
aumento del 81.5%. Datos proporcionados al organismo de la sociedad civil Construyendo Espacios  
para la Paz por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública de Sinaloa (Sesesp)  
en el mes de enero de 2024. En lo que corresponde a llamadas de emergencia al 911, el Centro Estatal  
de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia de Sinaloa (C4i) compartió que, dentro  
de las 5 colonias con mayor número de llamadas al cerrar el mes de diciembre del 2022 en Culiacán,  
se encuentra en primer lugar la Colonia Alturas del Sur.  
Tabla 2  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1877.  
Cifras mensuales del año 2010 a julio de 2025 del delito de violencia familiar, correspondiente al estado  
de Sinaloa  
Delito  
Violencia  
Familiar  
(VF)  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
Año  
2010  
Ene  
95  
Feb Mar  
Abr  
79  
May Jun  
Jul  
73  
Ago Sep  
Oct  
82  
Nov  
72  
Dic  
56  
Total  
1068  
92  
96  
144  
93  
90  
96  
2011 103 112  
2012 109 126  
2013 129 132  
2014 169 165  
2015 160 192  
2016 158 214  
2017 141 137  
2018 198 256  
2019 280 280  
2020 267 298  
2021 346 419  
2022 362 371  
2023 514 467  
2024 522 506  
2025 458 436  
106  
139  
161  
199  
194  
211  
170  
281  
299  
312  
471  
433  
493  
484  
525  
122  
120  
159  
196  
208  
200  
170  
306  
318  
217  
437  
433  
469  
664  
510  
126  
182  
179  
209  
219  
235  
251  
300  
313  
335  
464  
550  
580  
604  
567  
116 119  
149 133  
200 169  
212 170  
241 189  
187 151  
278 214  
257 223  
306 306  
380 378  
458 337  
536 425  
617 585  
599 629  
518 533  
114  
144  
172  
161  
203  
166  
210  
243  
278  
421  
377  
538  
542  
565  
504  
110 104  
135 124  
165 165  
154 156  
241 211  
188 215  
197 268  
272 338  
284 363  
399 430  
401 424  
591 613  
652 590  
518 505  
554 521  
96  
91  
131  
89  
1319  
1621  
1866  
2083  
2350  
2203  
2396  
3148  
3560  
4256  
4890  
5773  
6545  
6471  
6078  
129  
146  
129  
183  
159  
217  
261  
292  
400  
404  
472  
554  
467  
456  
163  
109  
119  
143  
213  
241  
419  
352  
449  
482  
406  
496  
Fuente: Datos proporcionados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública  
del Estado de Sinaloa (SESESP), al organismo de la sociedad civil Construyendo Espacios para la Paz.  
Tabla 3  
Cifras mensuales del año 2010 a julio de 2025 del delito de violencia familiar, correspondiente al  
municipio de Culiacán  
Delito  
Violencia  
Familiar  
(VF)  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
VF  
Año  
2010  
Ene  
48  
Feb Mar  
Abr  
35  
May Jun  
Jul  
25  
Ago Sep  
Oct  
36  
Nov  
31  
Dic  
29  
Total  
489  
46  
40  
61  
45  
47  
46  
2011  
2012  
2013  
2014  
2015  
2016  
2017  
2018  
2019 103 124  
2020 147 152  
2021 138 137  
2022 152 148  
2023 184 187  
2024 218 222  
2025 143 164  
40  
37  
38  
71  
52  
66  
34  
67  
51  
37  
42  
61  
67  
70  
23  
65  
30  
45  
42  
70  
60  
66  
45  
89  
38  
46  
34  
64  
75  
47  
61  
44  
76  
84  
42  
41  
45  
65  
85  
65  
77  
79  
36  
38  
44  
55  
71  
58  
82  
81  
30  
34  
46  
52  
67  
26  
30  
45  
53  
85  
67  
67  
28  
32  
38  
62  
86  
33  
21  
41  
47  
86  
18  
34  
23  
69  
52  
419  
456  
482  
745  
870  
84  
40  
59  
65  
65  
58  
92  
102  
54  
70  
40  
60  
786  
723  
109  
121  
92  
156  
199  
194  
252  
171  
104  
136  
131  
185  
245  
233  
255  
210  
103  
138  
117  
141  
191  
213  
226  
181  
110 123  
141 189  
145 157  
162 181  
213 209  
245 196  
170 182  
198 188  
115  
140  
136  
162  
160  
201  
160  
164  
104  
151  
114  
149  
184  
192  
135  
165  
1149  
1672  
1631  
1872  
2323  
2496  
2468  
2164  
130  
142  
172  
203  
206  
177  
191  
144 155  
148 150  
162 127  
219 200  
228 217  
242 229  
180 209  
Fuente: Datos proporcionados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública  
del Estado de Sinaloa (SESESP), al organismo de la sociedad civil Construyendo Espacios para la Paz.  
Figura 1  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1878.  
Comparativo mensual de llamadas de emergencia al 911 de noviembre y diciembre del año 2022, por el  
delito de violencia familiar en el municipio de Culiacán Sinaloa  
Fuente: Datos proporcionados por el Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e  
Inteligencia de Sinaloa (C4i), al organismo de la sociedad civil Construyendo Espacios para la Paz.  
De acuerdo a la imagen se puede observar que la colonia alturas del sur presenta escenarios  
particulares que se adecuan a la convivencia social y cultural particular que requiere un lente para  
conocer las causas y consecuencias de quienes viven las violencias en las relaciones de expareja.  
Dinámicas post-relacionales y escalamiento de las violencias  
Contrario a la creencia de que las violencias terminan con la separación, numerosos estudios señalan  
que después de esta se presenta en menor y mayor grado con los mismos o diferentes tipos de  
violencias y que ésta perdura y forma parte de la cultura de las exparejas. Así lo muestran en su estudio  
Cerón, Areli, Gurrola Peña, Gloria, Nava, Patricia, Chimal, Alejandra, Esquivel Santoveña, Esteban, (2015)  
quienes investigaron sobre “Las mujeres separadas de cara a la violencia de sus exparejas”, dándoles  
como resultados que la violencia continúa presentándose directamente de forma psicológica,  
económica y patrimonial, así como de manera indirecta a través de los hijos, reduciéndose la violencia  
física y sexual.  
Con el objetivo de analizar de manera exhaustiva se realizaron unas entrevistas a profundidad, las  
cuales revelaron que la separación suele ser el detonante de un aumento en los actos violentos,  
particularmente cuando hay procesos judiciales en curso relacionados con la custodia de hijas e hijos,  
pensión alimenticia o la división de bienes.  
Se identificaron casos en que la violencia escaló hacia formas más graves como la violencia vicaria  
(utilizar a los hijos(as) para dañar a la madre) y amenazas de muerte (feminicidio). Este patrón se  
acentúa cuando el agresor ha perdido el control sobre la víctima y busca restablecerlo a través de  
tácticas de intimidación, acoso y manipulación emocional.  
Las violencias por razones de género entre exparejas se ha ido incrementando considerablemente,  
donde se puede detectar al revisar todas aquellas violencias de género ocasionadas hacia  
adolescentes y mujeres, que en su mayoría fueron por parejas, observándose en los últimos años cada  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1879.  
vez más, cuando al concluir las relaciones de parejas, no concluye la violencia, sino que por el contrario  
aumenta, por exparejas que estuvieron casadas, por exparejas que vivieron en unión libre o por  
exparejas de novios.  
La Organización Panamericana de la Salud, dice que “un 38% de los asesinatos de mujeres que se  
producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina”. Estas formas de violencias de pareja,  
han aumentado de forma alarmante en las últimas décadas, ONU Mujeres (2021, s/p), publicó en su  
página oficial que al menos en 106 países existen datos sobre este tema. Mostrando en la misma  
publicación las siguientes cifras:  
“A nivel global, se estima que 736 millones de mujeres -alrededor de una de cada tres- ha  
experimentado alguna vez en su vida violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia  
sexual perpetrada por alguien que no era su pareja (el 30% de las mujeres de 15 años o más).  
La mayor parte de la violencia contra las mujeres es perpetrada por sus maridos o parejas íntimas o  
por parte de sus exmaridos o exparejas. Más de 640 millones de mujeres de 15 años o más han sido  
objeto de violencia de pareja (el 26% de las mujeres de 15 años o más).  
De las que han mantenido una relación, casi una de cada cuatro adolescentes de 15 a 19 años (24%)  
ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de su pareja o marido. El 16% de las jóvenes de  
15 a 24 años han experimentado esta violencia en los últimos 12 meses.  
En 2018, se estima que una de cada siete mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por  
parte de su pareja o marido en los últimos 12 meses (el 13% de las mujeres de 15 a 49 años).”  
En México, a través de un estudio realizado por el INEGI, sobre los Centros de Justicia para las Mujeres  
(CJM) en México, publicado en abril del 2022, dio como resultado que, el principal tipo de violencia  
sufrida de las mujeres fue el emocional y la persona agresora más frecuente resultó ser su pareja o  
expareja.  
Tabla 4  
Violencia emocional en las mujeres  
Año  
2019  
2020  
-
-
Pareja  
28%  
30.8%  
-
-
Expareja  
14.5%  
-
15.8%  
Al 30 junio 2021  
-
34.4%  
-
18.9%  
Fuente: Realización propia con datos de INEGI, 2022.  
Respecto a los diferentes tipos de violencia se menciona a la violencia emocional (34.1%) /Física  
(22.6%) /Económica (7.7%) /Sexual (5.8%) /Patrimonial (3.5%). En relación a grupos de edad, la mayor  
cantidad de mujeres atendidas se concentró en los rangos de 20 a 29 años y de 30 a 39 años, seguidas  
de las mujeres de 40 a 49 años.  
Con relación a la dinámica de relaciones de pareja, Arely Zaldívar Cerón, Gloria Gurrola Peña, Patricia  
Balcázar Nava, Alejandra Moysén Chimal y Esteban Eugenio Esquivel Santoveña, nos dicen que esta  
violencia es un problema de salud pública, pero que lamentablemente está escasamente estudiado, lo  
cual debiera ser abordado de manera específica. (2015, p.91). Lo anterior al encontrarse en su  
investigación un alto porcentaje de mujeres víctimas de violencia familiar por parte de la expareja,  
después de haberse separado o divorciado.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1880.  
Dentro de la investigación que realizaron a través de entrevistas a profundidad a 17 mujeres, “Las  
mujeres separadas de cara a las violencias de sus exparejas” presentan los siguientes resultados:  
El cuestionario incluyó 17 reactivos cerrados, con respuestas dicotómicas y de opción múltiple,  
basadas en las categorías de violencia establecidas en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una  
vida libre de violencia.  
Las categorías analíticas emergentes son los siguientes:  
Normalización de la violencia  
Control y pérdida del poder masculino tras la separación  
Miedo y estrategias de sobrevivencia  
Violencia vicaria como mecanismo de castigo  
Criminalidad y masculinidad violenta  
Respecto a las características sociodemográficas de las 17 mujeres que participaron en la  
investigación. De ellas, el 5.9% señaló contar con educación primaria, 23.5% con educación secundaria,  
41.2% tenían carrera técnica o preparatoria, 23.5% licenciatura y el 5.9% tenía estudios de maestría. En  
cuanto a su estado civil, el 71% continúa casada con su expareja y el 29% está divorciada.  
Referente a la situación laboral, el 76% de las entrevistadas se encuentra activa; cabe mencionar que  
debido a los problemas económicos que surgieron a raíz de su separación, el 20% de estas mujeres,  
quienes no trabajaban, tuvieron que hacerlo al dejar de depender de sus maridos; del 24% que no trabaja  
actualmente, el 100% sí realizaba alguna actividad económica fuera del hogar antes de la separación,  
pero dejaron de hacerlo debido a los problemas de salud y familiares, que surgieron después de su  
separación; por lo que del total de participantes, un 46% dejó de trabajar o comenzó a hacerlo a partir  
de su separación.  
En cuanto a la vivienda, el 24% vive en una casa a su nombre, el resto vive en casa de alguien más,  
como sus suegros, padres, amigos o hijos (70%), y el resto (6%), pagan alquiler.  
Por otra parte, el 88% de las participantes dijo no tener ni haber tenido una nueva relación de pareja  
durante el tiempo que llevan separadas. La relación de las participantes con su expareja promedio fue  
de 11.5 años, donde el 88% tuvo entre 1 y 3 hijos de la relación, y el 12% restante tenía 4 hijos o más.  
El tiempo promedio de separación de las participantes fue de 2.4 años, y en el 65% de los casos, fue  
su expareja quien tomó la decisión final de separarse. El motivo principal de separación de las  
entrevistadas fue la infidelidad y alcoholismo por parte de su pareja (47%), violencia física, psicológica  
o económica (41%) y el abandono del hogar (12%)”.  
Por otro lado, se puede percibir y observar que no es la misma violencia que cometen al ser parejas,  
sino que estas violencias trascienden a otro nivel, percibiendo con más odio, ira, coraje, rencor. Cuando  
ejercen las violencias no les importa dañar otras personas como a sus propios hijos o hijas, por tal de  
hacer daño a su expareja (violencia vicaria), escalando hasta llegar a que se consuma el feminicidio.  
Las violencias cometidas a mujeres en la Colonia Alturas del Sur, en Culiacán Sinaloa, en su mayoría  
corresponden al delito de violencia familiar, en sus diferentes tipos y modalidades, la violencia física,  
emocional, psicológica, sexual, las cuales son denunciadas en su mayoría a través de la línea de  
emergencia al 911, resultando la incidencia más alta las que se producen por sus parejas o exparejas  
quienes cometieron la agresión.  
Los hallazgos cualitativos coinciden con los resultados cuantitativos, particularmente en la alta  
prevalencia de violencia emocional (54%), la cual se refleja en los relatos de control, amenazas y acoso  
posteriores a la separación.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1881.  
Los hallazgos de la presente investigación confirman que la violencia entre exparejas en la colonia  
Alturas del Sur no constituye un fenómeno aislado ni circunstancia, si no que se inserta en un  
entramado estructural de desigualdad de género, normalización de la violencia y reproducción de  
relaciones de poder patriarcales. Los resultados coinciden con lo planteado por Lagarde (2005), quien  
señala que las relaciones de género se configuran históricamente a partir de jerarquías que colocan a  
las mujeres en posiciones de subordinación, lo cual se traduce en dinámicas de control y dominación  
dentro de las relaciones íntimas.  
Los datos cuantitativos muestran que el 65% de las mujeres encuestadas ha sufrido algún tipo de  
violencia por parte de su expareja, siendo la violencia emocional la más prevalente (54%), seguida de  
la violencia económica (39%) y física (26%). Estos resultados son consistentes con los reportes del  
INEGI (2022), que identifican a la violencia emocional como la forma más frecuente de agresión  
ejercida por parejas y exparejas en México. La persistencia de este tipo de violencia después de la  
separación refuerza la evidencia de que la ruptura de la relación no implica el fin de las dinámicas de  
poder, sino que, en muchos casos, las intensifica.  
Desde el análisis cualitativo, las narrativas de las mujeres entrevistadas evidencias que la separación  
suele representar un punto de relación que detona un escalamiento de la violencia, particularmente  
cuando el agresor percibe la pérdida de control sobre la víctima. Algunos autores que abordan la  
violencia psicológica, económica y patrimonial tienden a incrementarse tras la ruptura, mientras que la  
violencia física puede transformarse en otras formas de agresión más sutiles, pero igualmente  
dañinas.  
Un elemento central identificado en este estudio es el papel de los procesos legales pensión  
alimenticia, custodia de hijas e hijos y división de bienes, como detonantes de violencias más graves.  
Las entrevistas revuelan que estos procesos son interpretados por los agresores como amenazas  
directas a su autoridad y poder, lo que genera respuestas violentas que incluyen amenazas, acoso,  
violencia vicaria e incluso riesgos de feminicidio.  
Este hallazgo se alinea con lo planteado por Vaccaro (2015) respecto a la violencia vicaria e incluso  
riesgos de feminicidio. Este hallazgo se alinea con lo planteado por Vaccaro (2015) respecto a la  
violencia vicaria como una estrategia de castigo y control que utiliza a las hijas e hijos como  
instrumentos para infligir daño a la madre.  
Asimismo, los resultados muestran que factores como bajos ingresos, juventud, número de hijos,  
consumo de alcohol y drogas, antecedentes de violencia en la infancia y presencia de dinámicas  
criminales incrementan la vulnerabilidad de las mujeres frente a la violencia por parte de exparejas.  
Estos factores coinciden con los perfiles de riesgo documentados por la OPS y ONU mujeres, así como  
con los planteamientos de Ferrer y Bosh (2005), quienes sostienen que la violencia de género es una  
conducta intencional orientada al control y sostenida por contextos sociales que la legitiman.  
Un hallazgo relevante es la normalización de la violencia en las trayectorias de vida de los agresores.  
El 80% de los hombres entrevistados refirió haber vivido violencia durante su infancia y adolescencia,  
lo cual refuerza la hipótesis de la transmisión intergeneracional de la violencia. Sin embargo, como  
advierten Turinetto y Carbajosa (2008), estos antecedentes no deben interpretarse como causas  
determinadas, sino como factores que interáctuan con un contexto cultural que valida la masculinidad  
violenta y el ejercicio del poder sobre las mujeres.  
El análisis contextual permite comprender que la violencia entre exparejas en alturas del sur se ve  
agravada por condiciones urbanas, geográficas y sociales específicas, como la precariedad  
económica, la falta de servicios comunitarios, la escasa iluminación en espacios públicos y la  
presencia de actividades delictivas. Estos factores generan un entorno de inseguridad que limita las  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1882.  
estrategias de protección de las mujeres y refuerza el miedo como mecanismo de control, tal como se  
evidenció en los relatos sobre amenazas con armas y vínculos con la delincuencia organizada.  
En conjunto, los hallazgos cualitativos y cuantitativos permiten afirmar que la violencia entre exparejas  
debe ser entendida como un problema estructural de salud pública y de derechos humanos, cuya  
persistencia está profundamente ligada a la cultura patriarcal, el machismo y la desigual distribución  
del poder de género. La triangulación de datos refuerza la necesidad de diseñar estrategias de  
intervención que no se limiten el ámbito punitivo, sino que incorporen acciones preventivas,  
comunitarias y psicosociales con enfoque de género, dirigidas tanto a mujeres víctimas como a  
hombres agresores.  
Finalmente, aunque los resultados no son generalizables debido al carácter exploratoria del estudio,  
aportan evidencia empírica situada que contribuye a visibilizar las dinámicas post- relacionales de la  
violencia de género en contextos comunitarios públicas locales que integren la perspectiva de género,  
la prevención de la violencia y la atención integral a las mujeres, especialmente en colonias con alta  
incidencia de violencia familiar como alturas del sur.  
Análisis cuantitativo y perfiles de riesgo  
Las encuestas aplicadas a una muestra seleccionada de mujeres de Alturas del Sur revelaron que el  
65% ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su expareja. De este porcentaje:  
El 54% ha experimentado violencia emocional.  
El 39% violencia económica.  
El 26% violencia física.  
El 12% violencia sexual.  
Las mujeres más vulnerables a estas formas de violencia comparten características comunes, estas  
tienen entre 20 y 35 años, bajos niveles de escolaridad, condiciones económicas precarias y, en su  
mayoría, son madres solteras o viven solas con sus hijos e hijas. Se observó además una fuerte relación  
entre el consumo de sustancias por parte del agresor y el aumento en la frecuencia y gravedad de los  
episodios de violencia.  
El 100% de las entrevistadas mujeres y el 100% de los entrevistados hombres, dicen que sí influye el  
factor de género como el machismo para que ellos ejerzan violencia contra las mujeres, sumándose  
también el factor psicológico en un alto porcentaje, ya que el 100% de las mujeres dicen que si afecta  
y el 80% también lo dicen los hombres.  
El abuso en la infancia es un factor que puede incentivar la repetición de patrones de abuso tanto para  
la víctima como para el victimario, de acuerdo a los resultados de la tabla 4. Antecedentes familiares  
de violencia, una mujer menciona que vivió violencia en esta etapa de algún integrante y tres mujeres  
responden que observaban violencia de parte de sus padres, el impacto de la violencia observada en  
los padres y su relación con la violencia familiar en las exparejas en la colonia Alturas del Sur. También  
refieren las adicciones y el alcohol por parte de sus familiares como parte de los conflictos y al  
momento de las violencias.  
Tabla 5  
Antecedentes familiares de violencia  
Mujeres  
20% (1 de 5)  
80% (4 de 5)  
Hombres  
80% (4 de 5)  
80% (4 de 5)  
Violencia en la infancia/adolescencia  
Violencia familiar en la infancia/adolescencia  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1883.  
Fuente: Elaboración propia con base en datos de campo (2024).  
El 80% de ellos y ellas contesta que sí vivieron algún tipo de violencia directa en su infancia y  
adolescencia, como los golpes y castigos severos con diversos artículos, refieren objetos como cintos,  
chanclas, mangueras, bandas de carros; aunado a expresiones de normalización de la violencia o que  
les ayudó para ser el hombre que son en la actualidad.  
La violencia familiar puede manifestarse por diferentes tipos y modalidades de violencias por razones  
de género tal y como lo indica la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el  
Estado de Sinaloa.  
De acuerdo a las respuestas proporcionadas sobre tipos de violencia por razones de género, la  
pregunta se dividió en la violencia que vivieron cuando eran pareja y cuando se separaron (expareja).  
En relación a la violencia psicológica cuando eran aún parejas el 80% refiere que sí hubo violencia  
psicológica, como las humillaciones, dejarla sola respecto al cuidado de los hijos y dejarlas sola con  
indiferencia emocional, groserías, palabras ofensivas, infidelidades, gritos, carga mental por no haber  
buena dinámica de pareja. Una de ellas dice: “solo en palabras me decía groserías y yo decía va cambiar  
y él también decía que iba cambiar, pero cuando volvíamos las cosas se volvían peores hasta que se  
fue a los golpes.” (E, M2,26). Respecto de esta respuesta se infiere que hubo separaciones previas a la  
definitiva dentro de su relación, por otro lado, en otra respuesta menciona “si la última vez que lo  
descubrí en una infidelidad caí en depresión.” (E, M3,42).  
La violencia psicológica abarca una serie de comportamientos abusivos como la manipulación  
emocional, el aislamiento, las amenazas y el control coercitivo, los cuales pueden tener efectos  
profundos y duraderos en las víctimas. Las violencias vividas cuando ya no son pareja en el tipo  
psicológico se encuentra el control y malos tratos, condicionar a no tener otra pareja, amenazas, uso  
de alcohol aumentaba el riesgo y la violencia, gritos y acoso.  
Respecto a los tipos de violencia que vivieron las mujeres durante su relación y posterior a su  
separación, mencionan que la violencia psicológica el cien por ciento de las mujeres entrevistadas  
hacen referencia de la afectación emocional vivida durante su unión con su expareja o posterior a su  
separación. Durante la unión eran gritos, maltrato, groserías, pero al concluir su relación de los  
mencionados por las mujeres entrevistadas, refieren gritos, acoso, amenazas de muerte, entre otras.  
El 60% de las mujeres entrevistadas hacen referencia que sí recibieron violencia psicológica después  
de su separación definitiva, la misma que dijo que al principio eran groserías, que prometía cambiar,  
después fueron golpes y posterior a su separación refiere lo siguiente: “...y pues los vecinos salieron  
porque hice un escándalo y si me dio al niño y me fui a la casa. Tiene una orden de restricción. Pero  
también en el trabajo me tiro un té encima, y eran acosos y amenazas, decía que donde me veía la iba  
a pagar y varias veces le llame a la patrulla”. (E, M2,26). De acuerdo a lo referido, al análisis y cruce de  
estas dos respuestas, se infiere que la violencia que vivió ya estando separada, la violencia aumentó  
por parte de su expareja, al extremo de querer quitarle a su hijo, acosarla y violentarla en su trabajo, así  
como amenazarla.  
La violencia de género se manifiesta de diversas formas y puede ocurrir en distintos contextos,  
afectando a personas de diferentes edades, culturas y niveles socioeconómicos. En la violencia  
familiar cuando se es pareja las mujeres presentan dinámicas con diferentes tipos de violencia como  
la psicológica, física, simbólica, que pueden llevar a un estrés excesivo y ansiedad que puede  
desencadenar lo que comenta una entrevistada en pensamientos suicidas. Cuando ya no son pareja,  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1884.  
pero siguen conviviendo por diferentes circunstancias incluidas los hijos(as), los malos tratos y gritos  
aumentan y se agravan porque lo hacen en público donde observan otras personas.  
El 80% de las mujeres entrevistadas mencionan haber recibido violencia física, durante y posterior a su  
relación de pareja. Es relevante mencionar que el 40% de las mujeres entrevistadas hacen referencia  
de haber recibido violencia sexual, al referirse que las obligaban a tener relaciones sin que ellas  
quisieran en su relación de pareja. El maltrato en los derechos reproductivos es otra de las violaciones  
que recibieron siendo este el 80% de las mujeres entrevistadas, refiriéndose que durante el tiempo que  
vivieron con su pareja o posterior a su separación, en un caso las diversas acciones que realizaba  
contra ellas para que abortara o el rechazo de no querer tener más hijos. Dentro de estas violencias de  
género se encuentra la simbólica, que regularmente no es identificada o es normalizada entre todo lo  
que les sucede en una relación de violencias constantes. El 40% de las mujeres entrevistadas sí hacen  
mención de esta violencia, en diversas acciones donde ellas se sentían humilladas.  
El 60% de las mujeres entrevistadas identificaron que sufrieron violencia desde el noviazgo, por celos,  
insultos, groserías, entre otros. Estando también presente en el 80% de las mujeres entrevistadas la  
violencia digital o mediática, todas después de haber concluido su relación de pareja. Causando miedo  
a alguna de ellas, amenazándolas, con mensajes como publicar fotos desnudas, que se llevarían a los  
niños, que se iban a arrepentir. Se puede identificar muchos de los tipos de violencias y modalidades,  
posterior a su relación para causarles miedos a través de acoso, amenazas, entre otras.  
Existen muchos factores que pueden influir en la violencia contra las mujeres, como el factor personal,  
la cultura en la que se desenvolvieron, la economía, el factor criminal o legal, de salud, entre muchos  
otros. Sobre este tema y como resultados de las entrevistas con mujeres, que influyen en la violencia  
contra mujeres, se destaca que, en todas las respuestas entre mujeres, sí influye el factor personal  
como el estrés, el enojo, la ira, por cuestiones en el trabajo o personal, y que se desquitaba con ellas o  
los hijos; en cuanto al factor cultural todas mencionaron que, si influye, ya sea por la educación recibida  
desde su hogar, con sus mamás, en sí el machismo, con las amistades que tenían. El ochenta por  
ciento de las mujeres entrevistadas hacen referencia que sí influye lo económico, la mitad por la  
necesidad económica y lo alcanza y la otra mitad por ganar más que ellos.  
El 80% de las mujeres entrevistadas hacen referencia que sus exparejas no tenían buenas amistades,  
que tenían amigos en la delincuencia organizada o andaban ellos en el narcotráfico, todas hacen  
referencia que sus exparejas nunca han estado en la cárcel, pero que sí las amenazaban con el poder  
que tenían por contar con esas amistades y algunos mostrarles armas, para inhibirlas. Por ejemplo:  
“Antes él me decía que, si usaba, pero nunca se la vi y si tenía vicios. y si trabaja en la delincuencia  
organizada”. (E, M2,26)  
“Una vez estuvo tomado. Fuimos a una casa cerca de sus amigos, entró y salió con una foto con un arma  
sosteniendo y me la enseñó y lo primero que hizo fue decirme. Mira nomás para que veas”. (E, M5,38)  
Mientras que el 40% de los hombres respecto a que, si influía en factor criminal, mencionaron:  
“yo trabajaba haciendo cocaína en una cocina y cocinaba cocaína lavada”. (E, H1,40).  
Estos testimonios reflejan cómo el consumo de sustancias, la exposición a armas y la participación  
directa en actividades de la delincuencia organizada aparecen de manera normalizada en las  
experiencias relatadas. En el caso de las mujeres, la violencia simbólica se expresa a través de la  
exhibición de armas y la intimidación, mientras que entre los hombres se observa una aceptación  
abierta de su rol en actividades ilícitas como la producción de drogas. Esto evidencia que los factores  
criminales no sólo impactan en la dinámica familiar y de pareja, sino que también configuran entornos  
de riesgo y vulnerabilidad donde las relaciones de poder, género y violencia se entrelazan.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1885.  
Para poder entender la situación de las mujeres y cómo vivían estando viviendo con sus parejas, sobre  
el poder que tenían dentro de la relación, se les preguntó sobre quién tomaba las decisiones estando  
juntos en cuanto al hogar, dinero, trabajo, familia, amigos. Todas responden que quien tomaba las  
decisiones era su expareja, en cuanto al dinero el sesenta por ciento contestas que también era su  
expareja, todas refieren que no tenían el mismo poder, todas respondieron que su expareja se enojaba  
si ella misma tomaba sus propias decisiones. En todos los casos las mujeres refieren que su expareja  
sí se enojaba que convivieran con sus familiares o amigos, que se molestaba que los visitara o la  
visitaran, casos donde ponían días u horarios, hubo una respuesta que decía: “nunca visité a mi familia  
cuando me case con él”. (E, M1,42).  
Tabla 6  
Empoderamiento de las mujeres  
Aspecto  
Mujeres  
0 %  
Hombres  
80 %  
Hogar  
Dinero  
Mismo poder  
Trabajo  
Propias decisiones  
Convivio familia/amigos  
20 %  
0 %  
40 %  
0 %  
60 %  
80 % *  
60 %  
60 %  
20 %  
0 %  
Nota:  
*
Indica que el mismo poder se refiere a igualdad en la toma de decisiones.  
Fuente: Elaboración propia con entrevistas aplicadas a las y los participantes (2024).  
Fuente: elaboración propia.  
Alturas del Sur tiene otras problemáticas delictivas aparte de la violencia familiar, como los robos  
patrimoniales, lesiones, homicidios, entre otros; por lo que este sector aparece entre los primeros  
lugares en los últimos 5 años.  
Tabla 7  
Tasas promedio de incidentes en Culiacán y Alturas del Sur (2019-I, 2020-I y 2021-I)  
Incidente  
Tasa Culiacán  
16.9  
Tasa A. del Sur  
Diferencia  
51.1 %  
34.8 %  
Robo a casa  
Robo a comercio  
Robo de vehículo  
Lesiones  
Homicidio  
Extorsión  
25.5  
10.2  
237.7  
13.6  
15.3  
0.0  
164.3  
176.3  
25.0  
22.1  
0.2  
Secuestro  
0.0  
0.0  
Violación  
1.6  
3.4  
Violencia familiar  
Robo transeúnte  
429.0  
694.6  
61.5 %  
Nota: Las tasas corresponden al promedio de los periodos 2019-I, 2020-I y 2021-I. Diferencia expresada  
en porcentaje cuando está disponible.  
Fuente: elaboración propia.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1886.  
Tabla elaborada por Seguridad Urbana, Consulting Group en el 2021, para Construyendo Espacios para  
la Paz, con datos compartidos por el Centro de Cómputo, Comunicación, Control y Comando C4i  
Sinaloa.  
En el mismo estudio de Seguridad Urbana, Consulting Group en el año 2021, destaca otro delito que  
abona a toda esta problemática como lo es, el delito de robo violento de motocicleta, encontrando que:  
“Por otra parte, destaca y debería prestarse una especial atención a los robos violentos de  
motocicletas, que en el caso de Alturas del Sur presenta 17 casos en 2019, 30 en 2020 y 9 en el 2021,  
con respecto a los 655 casos en 2019, 550 en 2020 y 208 en 2021 de Culiacán. Tomando como  
referencia una tasa de delito sobre los 19.628 habitantes de Alturas del Sur se puede determinar que  
en el 2019 la tasa para la ciudad sería de 12,8 siendo la tasa para Alturas del Sur de 17, en el año 2020  
una tasa para la ciudad de 10,7 siendo la tasa de Alturas del Sur de 30 y 4,06 para Culiacán en 2021  
frente a una tasa de 9 en Alturas del sur.”  
En cuanto al tema educativo en la colonia alturas del sur, en la actualidad cuenta con dos Instituciones  
preescolares y dos primarias, pero, a pesar de que residen allí cerca de 1,400 adolescentes y jóvenes  
entre 12 y 17 años, no cuenta con una escuela secundaria a la fecha, los adolescentes se tienen que  
trasladar a la secundaria más cercana que se encuentran, por ejemplo, en la colonia 21 de marzo o  
lázaro cárdenas. Recientemente (2025) el cabildo del Ayuntamiento de Culiacán, aprobó la donación  
de tres terrenos en la Colonia Alturas del Sur, para la próxima construcción de una secundaria.  
El 80% de las mujeres entrevistadas hacen referencia que sus ex parejas no tenían buenas amistades,  
que tenían amigos en la delincuencia organizada o andaban ellos en el narcotráfico, todas hacen  
referencia que sus ex parejas nunca han estado en la cárcel, pero que sí las amenazaban con el poder  
que tenían por contar con esas amistades y algunos mostrarles armas, para inhibirlas. Por ejemplo:  
“Antes él me decía que si usaba, pero nunca la vi y si tenía vicios. y si trabaja en la delincuencia  
organizada”. (E,M2,26)  
“Una vez estuvo tomado. Fuimos a una casa cerca de sus amigos, entró y salió con una foto con un arma  
sosteniendo y me la enseñó y lo primero que hizo fue decirme. Mira nomás para que veas”. (E,M5,38)  
Mientras que el 40% de los hombres respecto a que, si influía en factor criminal, mencionaron:  
“yo trabajaba haciendo cocaína en una cocina y cocinaba cocaína lavada”. (E,H1,40)  
Los resultados de la violencia vicaria en mujeres fueron del 20 % que les ocurrió durante el tiempo que  
estuvieron viviendo junto a su expareja y el 60 % expresó haberlo vivido después de su separación,  
entre estas ““y pues los vecinos salieron porque hice un escándalo y si me dio al niño y me fue a la  
casa. Tiene una orden de restricción.” (E,M2,26)  
Por su parte los hombres entrevistados refieren un 40% haber ejercido violencia vicaria mientras vivían  
junto a su expareja y un 20% después de su separación.  
Estando también presente en el 20% de las mujeres entrevistadas la violencia digital o mediática,  
durante su unión con su expareja, y el 60% después de haber concluido su relación de pareja. Causando  
miedo a alguna de ellas, amenazándolas, con mensajes como publicar fotos desnudas, que se llevarían  
a los niños, que se iban a repetir. Se puede identificar muchos de los tipos de violencias y modalidades,  
posterior a su relación para causarles miedos a través de acoso, amenazas, entre otras.  
Tabla 8  
Ruta crítica  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1887.  
Mujeres  
0%  
Hombres  
0%  
Reacción  
Visita A Instancia  
Centro/Institución  
Atención  
0% *  
0%*  
80%*  
0%  
0%  
20%  
20%  
0%  
Resolución  
Denuncia  
Terapia  
40%**  
80%***  
80%  
80%  
80%  
0%  
40%  
60%  
80%  
100%  
Aumentó la violencia en su separación  
Cambiar tú historia  
Aportación  
Recomendación  
Plan a futuro  
100%  
100%  
Nota: *El 60% refiere que acudió a alguna instancia a denunciar o solicitar ayuda, hasta que se separó.  
**Denunciaron el día que se separaron, por violencia. ***Acudieron en su momento o proceso de  
denuncia, actualmente no se atienden.  
Fuente: Elaboración propia con entrevistas aplicadas a las y los participantes. Año 2024.  
CONCLUSIONES  
Este estudio confirma que la violencia entre exparejas es un fenómeno multifactorial que se agudiza  
en contextos de vulnerabilidad estructural y cultural, como lo es la colonia Alturas del Sur. Lejos de  
desaparecer con la ruptura, la violencia puede intensificarse, y en algunos casos derivar en feminicidio  
o violencia vicaria. El análisis cualitativo permitió comprender las vivencias y significados subjetivos  
que las mujeres otorgan a sus experiencias, revelando un patrón de control, humillación y desgaste  
emocional sistemático.  
La categoría de género, al visibilizar las relaciones de poder y las desigualdades históricamente  
construidas entre mujeres y hombres, permite comprender cómo estas brechas no solo se manifiestan  
en el ámbito público, sino que se trasladan también a los vínculos afectivos y de pareja. En este sentido,  
los liderazgos masculinos legitimados por la cultura patriarcal se reproducen en dinámicas de control,  
subordinación y dominación dentro de las relaciones íntimas, las cuales, al romperse, pueden  
intensificarse y dar lugar a diversas formas de violencias de género ejercidas por las exparejas. De este  
modo, el análisis académico de género se vuelve indispensable para entender cómo los elementos  
simbólicos y las conductas normalizadas en la vida cotidiana se convierten en la base de estas  
violencias, mostrando que no son hechos aislados, sino la consecuencia de un sistema estructural de  
desigualdad.  
El enfoque de derechos humanos de las mujeres en los estudios sobre violencia familiar resulta  
indispensable, ya que permite reconocer a las mujeres no solo como víctimas, sino como sujetos de  
derechos que requieren protección integral, acceso a la justicia y políticas públicas efectivas. Este  
enfoque implica analizar la violencia desde su carácter estructural, ligado a la desigualdad y a las  
relaciones de poder basadas en el género, más allá de reducirla a hechos aislados en el ámbito privado.  
Como señala la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer  
(CEDAW, 1979), los Estados tienen la obligación de garantizar a las mujeres el goce pleno de sus  
derechos humanos y adoptar medidas para eliminar la violencia basada en el género, incluida la que  
ocurre en el ámbito familiar.  
La cultura patriarcal, los estereotipos de género, la falta de acceso a justicia pronta y efectiva, así como  
la impunidad, son factores clave en la reproducción de estas violencias. A nivel individual, el consumo  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1888.  
de alcohol y drogas, la precariedad económica y la falta de redes de apoyo aumentan el riesgo de  
victimización.  
Se requiere de manera urgente el diseño e implementación de un modelo de intervención integral, que  
contemple:  
Atención psicológica especializada y gratuita.  
Acompañamiento jurídico con enfoque de género.  
Fortalecimiento de redes comunitarias y programas de empoderamiento económico.  
Campañas de sensibilización sobre la violencia post-relacional.  
Prevención con adolescentes y jóvenes en el ámbito escolar sobre relaciones sanas y derechos  
sexuales y reproductivos.  
Estudiar y analizar no sólo a la víctima mujer, sino también a los hombres que decidieron ejercer  
violencia contra su pareja o expareja mujer, es fundamental para encontrar cuáles son los factores o  
las causas que los llevaron a cometer violencia contra ellas.  
La ira y el estrés aunado a la educación machista sigue siendo muy alta, afectando las relaciones  
familiares y de parejas, las cuales también deben ser atendidas con un modelo específico y con  
especialistas en perspectiva de género. Tanto mujeres como hombres entrevistados en su totalidad  
hicieron referencia que el factor personal y de género definitivamente afecta para que los hombres  
hayan ejercido violencia contra mujeres.  
Uno de los temas o factores que se confirmó en el estudio, fue la económica que está muy ligada al  
factor criminal en la colonia alturas del sur, por lo que se debe visibilizar más y no se debe normalizar,  
esto por los antecedentes de delincuencia organizada que se tiene en la comunidad de Sinaloa; es  
necesario que tanto gobierno como sociedad ejecuten más acciones, más oportunidades e igualdad  
laboral. El análisis geográfico y relación con otros delitos refuerzan el ingreso de los pobladores de  
alturas del sur a esos grupos criminales, así como el consumo de alguna droga, en conjunto afectando  
para que se ejerza violencia contra sus parejas o exparejas.  
La escalada de violencia que viven las parejas algunas desde su noviazgo, va creciendo y  
transformándose, más aún por lo vivido en la infancia y la violencia que ejercieron contra ellos,  
creyendo que era lo normal en una pareja, por lo que, cuando la mujer decide terminar la relación, huir,  
alejarse o denunciar la violencia; causa la ira y varía las reacciones. El 80% de las mujeres entrevistadas  
respondieron que la violencia aumentó de cierta forma cuando se separaron de su pareja, escalando  
en comparación con la que vivían estando juntos, algunas respondieron que las amenazaban de muerte  
o quitarles a los hijos, otros afectando a los hijos emocionalmente.  
Las mujeres entrevistadas sugieren más ayuda psicológica, se encuentran enfocadas en sus hijas e  
hijos, algunas mencionan que quieren retomar su vida; mientras los hombres recomiendan buscar  
orientación, informarse, realizar campañas para informar a los hombres, quieren realizar cambios  
radicales, trabajar, vivir en paz. Lo que muestra que toda esa mala experiencia tanto de uno como del  
otro, los orilló a informarse, comprender y buscar la tranquilidad en sus vidas. Lo que nos lleva a la  
necesidad de buscar y desarrollar políticas públicas para la prevención de las violencias contra las  
mujeres, atendiendo psicológicamente e informando a los hombres que decidieron en algún momento  
ejercer violencia contra sus parejas o exparejas y programa de educación a niños y adolescentes para  
la prevención de las violencias contra las mujeres, así como invitar y hacer parte a las familias y  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1889.  
sociedad en general a responsabilizarse y cambiar su forma de pensar y actuar, atendiendo a los  
derechos fundamentales de todo ser humano.  
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ISSN en línea: 2789-3855, abril, 2026, Volumen VII, Número 2 p 1890.  
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[Gender violence in couple: A theoretical review]. PSICO, 43(1), 116126.  
Código Penal Federal. (2023). Artículo 343 Bis. México: Cámara de Diputados. Recuperado de  
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).  
(1979).  
Naciones  
Unidas.  
Ferrer Pérez, V. A., & Bosch Fiol, E. (2005). Introduciendo la perspectiva de género en la investigación  
psicológica sobre violencia de género. Anales de Psicología, 21(1), 110. Recuperado de  
Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C. y Baptista Lucio, M. P. (2014). Metodología de la  
investigación. McGraw-Hill  
ONU Mujeres (2021). Violencia contra las mujeres en el mundo. https://www.unwomen.org  
Organización Panamericana de la Salud (2021). Violencia contra las mujeres: una pandemia silenciosa.  
INEGI (2022). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH).  
Centros de Justicia para las Mujeres (2022). Informe anual de atención a víctimas de violencia de  
género.  
Lagarde y de los Ríos, M. (2005). Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas  
y locas. UNAM.  
Murillo de la Vega, S. (2022). Violencia de género. En Sociología feminista. Comares  
Segato, R. L. (2016). La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Tinta Limón  
Ediciones.  
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