Caracterización de la salud mental de hombres en  
rehabilitación por consumo de metanfetamina y marihuana:  
depresión y antecedentes de violencia intrafamiliar  
Characterization of the mental health of men in rehabilitation for  
methamphetamine and marijuana use: depression and history of domestic  
violence  
Karina Mendoza Calamaco  
Universidad Iberoamericana Torreón  
Torreón México  
Adriana Lorena Acosta Gamboa  
Universidad Iberoamericana Torreón  
Torreón México  
Artículo recibido: 29 de diciembre de 2025. Aceptado para publicación: 04 de mayo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La adicción a sustancias psicoactivas, especialmente marihuana y metanfetaminas, constituye un  
problema relevante de salud pública por su impacto en la salud mental y el funcionamiento social. El  
objetivo fue analizar la influencia de la depresión y la violencia intrafamiliar en el consumo de estas  
sustancias. Se trabajó con una muestra de 51 hombres de 14 años en adelante, reclutados por  
conveniencia en un centro de atención en adicciones. Se aplicaron el Inventario de Depresión de Beck  
(BDI-II) y la escala de creencias sobre violencia intrafamiliar, además de datos sociodemográficos.  
Los resultados muestran que la depresión se expresa principalmente mediante culpa, autocrítica y  
sensación de castigo, más que tristeza intensa, evidenciando un patrón de autocastigo e indefensión.  
Paralelamente, se identificó una fuerte normalización de la violencia familiar, donde el castigo físico  
es percibido como necesario para la disciplina y el respeto. Estas creencias se vinculan con modelos  
tradicionales de autoridad masculina. En conjunto, los hallazgos sugieren que la internalización del  
autocastigo y la legitimación de la violencia actúan como factores relevantes en el consumo de  
sustancias, representando un reto clínico importante para los procesos de rehabilitación y la  
intervención terapéutica. Asimismo, estos resultados destacan la necesidad de intervenciones  
integrales que aborden tanto los síntomas depresivos como las creencias culturales que sostienen la  
violencia, promoviendo formas de relación más equitativas y estrategias de regulación emocional.  
Esto podría contribuir a reducir recaídas y favorecer procesos de cambio sostenido en la población  
atendida en contextos terapéuticos especializados en adicciones masculinas contemporáneas en  
México.  
Palabras clave: adicción, marihuana, metanfetamina, depresión, violencia intrafamiliar  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2187.  
Abstract  
Addiction to psychoactive substances, especially marijuana and methamphetamines, constitutes a  
significant public health problem due to its impact on mental health and social functioning. The  
objective of this study was to analyze the influence of depression and domestic violence on the use of  
these substances. A sample of 51 men aged 14 and older, recruited by convenience sampling from an  
addiction treatment center, was used. The Beck Depression Inventory (BDI-II) and the Domestic  
Violence Beliefs Scale were administered, in addition to sociodemographic data. The results show that  
depression is expressed primarily through guilt, self-criticism, and a sense of punishment, rather than  
intense sadness, revealing a pattern of self-punishment and helplessness. Simultaneously, a strong  
normalization of domestic violence was identified, where physical punishment is perceived as  
necessary for discipline and respect. These beliefs are linked to traditional models of male authority.  
Taken together, the findings suggest that the internalization of self-punishment and the legitimization  
of violence act as relevant factors in substance use, representing a significant clinical challenge for  
rehabilitation processes and therapeutic intervention. These results also highlight the need for  
comprehensive interventions that address both depressive symptoms and the cultural beliefs that  
underpin violence, promoting more equitable relationships and emotional regulation strategies. This  
could contribute to reducing relapses and fostering sustained change in the population served in  
therapeutic settings specializing in contemporary male addictions in Mexico.  
Keywords: addiction, marijuana, methamphetamine, depression, domestic violence  
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Cómo citar: Mendoza Calamaco, K., & Acosta Gamboa, A. L. (2026). Caracterización de la salud  
mental de hombres en rehabilitación por consumo de metanfetamina y marihuana: depresión y  
antecedentes de violencia intrafamiliar. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2188.  
INTRODUCCIÓN  
La adicción a sustancias psicoactivas, particularmente a la marihuana y las metanfetaminas,  
representa un problema relevante de salud pública debido a sus efectos en la salud mental y en el  
funcionamiento social de quienes la padecen. Estas sustancias, además de generar dependencia, se  
asocian con alteraciones emocionales significativas, entre ellas la depresión, trastorno caracterizado  
por tristeza persistente, pérdida de interés, baja autoestima y, en casos graves, riesgo suicida.  
Diversos estudios han señalado que la depresión es frecuente en personas con adicción, ya sea como  
factor de riesgo, consecuencia del consumo o como condición coexistente que agrava su pronóstico  
clínico. Asimismo, el contexto familiar desempeña un papel fundamental en el desarrollo y  
mantenimiento de las adicciones, especialmente en entornos caracterizados por violencia  
intrafamiliar.  
A pesar de lo anterior, existe limitada información sobre la presencia de depresión y antecedentes de  
violencia intrafamiliar en hombres en rehabilitación en la Comarca Lagunera. La investigación se  
justificó por la necesidad de generar información que permitiera caracterizar su estado de salud  
mental, así como comprender el estado emocional y las necesidades de atención psicológica dentro  
de los centros de rehabilitación.  
Por ello, el objetivo de este estudio es analizar la presencia de depresión y antecedentes de violencia  
intrafamiliar en hombres en rehabilitación por consumo de metanfetamina y marihuana con el fin de  
aportar información que facilite el desarrollo de estrategias de intervención y apoyo en los procesos de  
rehabilitación, así como en programas de atención en salud mental.  
En este sentido, la pregunta de investigación es: ¿cuál es la presencia de depresión y antecedentes de  
violencia intrafamiliar en esta población?  
METODOLOGÍA  
Enfoque de investigación  
El presente estudio se realizó bajo un enfoque cuantitativo con alcance explicativo, orientado a  
caracterizar la salud mental en hombres con consumo de metanfetaminas y marihuana. Este enfoque  
permitió analizar la relación entre variables como síntomas depresivos y antecedentes de violencia  
intrafamiliar, proporcionando datos medibles y comparables para comprender la problemática  
estudiada.  
Diseño del estudio  
Se utilizó un diseño no experimental transversal, lo que permitió observar y describir las características  
de la población en un momento específico sin intervenir en su tratamiento. Este diseño facilita la  
identificación de patrones y relaciones entre variables, como el consumo de sustancias, la presencia  
de depresión y la exposición a violencia intrafamiliar, en un contexto real de rehabilitación.  
Participantes  
La población estuvo conformada por 51 hombres, con edades comprendidas entre 14 y 54 años,  
actualmente en tratamiento por adicción a metanfetaminas y marihuana. Los participantes se  
encontraban internos en la Unidad Terapéutica “Un Camino hacia la Esperanza”, ubicada en el Ejido  
Guadalupe Victoria, Municipio de Matamoros, Coahuila.  
El muestreo fue de conveniencia, seleccionando a los sujetos por su accesibilidad y disponibilidad para  
participar en la investigación. Todos los participantes habían permanecido un mínimo de tres semanas  
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sin consumir sustancias, lo que garantiza la seguridad en la aplicación de los instrumentos y permitió  
evaluar únicamente la salud mental y los antecedentes de violencia intrafamiliar.  
Instrumentos de recolección de datos  
Para la medición de las variables se utilizaron instrumentos estandarizados y validados:  
Síntomas depresivos: Se empleó el Inventario de Beck (BDI-II), ampliamente reconocido por su  
capacidad de medir la intensidad de la depresión (Beck et al., 1996).  
Violencia intrafamiliar: Se aplicó la Escala para medir Creencias que perpetúan la Violencia  
Intrafamiliar (CBPVI) desarrollada por Arya (2003) y validada en México por Rizo & Santoyo (2021), la  
cual permite identificar creencias asociadas a la normalización y perpetuación de la violencia en el  
entorno familiar.  
Procedimiento  
La aplicación de los instrumentos se realizó presencialmente dentro de las instalaciones del centro de  
rehabilitación. Los cuestionarios se digitalizaron y aplicaron mediante la plataforma Google Forms, lo  
que permitió la recopilación organizada y automática de los datos. Cada participante respondió de  
manera individual utilizando una computadora con acceso a internet, asegurando privacidad y  
comodidad durante el proceso.  
Análisis de datos  
Los datos obtenidos fueron organizados y analizados mediante estadística descriptiva, utilizando  
frecuencias, porcentajes y desviaciones estándar, con el apoyo de un programa estadístico. Este  
análisis permitió caracterizar la población en términos de prevalencia de síntomas depresivos y  
antecedentes de violencia intrafamiliar, identificando patrones relevantes para la interpretación de los  
resultados.  
Consideraciones éticas  
El estudio se llevó a cabo respetando los principios éticos fundamentales: consentimiento informado,  
confidencialidad, anonimato, respeto a la integridad física y emocional de los participantes y no hubo  
intervención en su tratamiento. Se garantizó que la participación fuera voluntaria y que los datos fueran  
utilizados únicamente con fines de investigación académica, siguiendo las normas éticas  
internacionales en investigación con seres humanos.  
DESARROLLO  
El presente estudio aborda la problemática de las adicciones en hombres con adicción a  
metanfetaminas y marihuana, al considerar la presencia de síntomas depresivos y antecedentes de  
violencia intrafamiliar. Este análisis permite una comprensión estructurada del consumo de sustancias  
en la salud mental y en la dinámica familiar.  
Adicción  
La adicción es una enfermedad neurológica caracterizada por la búsqueda compulsiva de una  
sustancia, pérdida de control, dificultad para la abstinencia y deterioro en las relaciones interpersonales  
(Diccionario Médico de Clínica Universidad de Navarra, 2026). De acuerdo con la Organización Mundial  
de la Salud, es un trastorno crónico asociado al consumo persistente pese a sus consecuencias  
negativas (Secretaría de Salud, 2023). El policonsumo es frecuente, ya que entre el 20% y 30% de los  
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alcohólicos en población general y hasta el 80% en tratamiento presentan dependencia a otra sustancia  
(Miller, 1991).  
A nivel global, entre 296 y 300 millones de personas consumen sustancias psicoactivas, de las cuales  
alrededor del 10% desarrolla trastornos asociados y sólo una minoría accede a tratamiento (Secretaría  
de Salud, 2023; Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2023). Esta problemática se  
ha intensificado con el aumento de drogas sintéticas, debido a su fácil producción y distribución. Por  
ello, es fundamental garantizar servicios de tratamiento accesibles y libres de estigmatización  
(Secretaría de Salud, 2023).  
En México, el consumo es mayor en hombres, con prevalencias de 14% en marihuana, 6.2% en cocaína  
y 1.4% en anfetamínicos (Centros de Integración Juvenil, 2018). Asimismo, aproximadamente el 80%  
de las personas en rehabilitación son hombres (El Universal, 2025). En Coahuila, el consumo supera la  
media nacional, destacando la marihuana como la sustancia de mayor uso (Centros de Integración  
Juvenil, 2018), además de un incremento reciente en el consumo de cannabis y metanfetaminas.  
La demanda de atención ha aumentado significativamente, duplicándose entre 2010 y 2024 (Betanzos,  
2025). Sin embargo, el acceso a tratamiento sigue siendo limitado, tanto a nivel internacional como  
nacional (Cooper, 2026). En México, los centros de rehabilitación presentan una ocupación del 64.6%  
(Molina & Rodríguez, 2023), lo que evidencia la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer los  
programas de atención. En conjunto, estos datos reflejan que el consumo de drogas constituye un  
problema de salud pública con impacto en la dinámica familiar y social (Centros de Integración Juvenil,  
2018; Cooper, 2026).  
Metanfetaminas y marihuana  
Las drogas estimulantes de tipo anfetamínico incrementan la actividad del sistema nervioso central,  
generando mayor alerta, energía, concentración y euforia, así como disminución del sueño y del apetito  
(Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 2013; Brailowsky, 2002; Organización Mundial de la Salud-  
Organización Panamericana de la Salud, 2025).  
La metanfetamina presenta formas D y L, siendo la primera hasta cinco veces más potente. Su forma  
cristalina, conocida como “cristal”, suele consumirse fumada, inhalada o inyectada y se presenta como  
fragmentos similares al vidrio (Courtney & Ray, 2014; NIDA, 2019; Jiménez & Castillo, 2011; Case et al.,  
2008).  
Por su parte, el cannabis sativa ha sido utilizada históricamente con fines diversos; sin embargo, sus  
componentes activos afectan la memoria, la atención y la toma de decisiones, además de asociarse  
con problemas como depresión, psicosis y bajo rendimiento académico (Fuente, 2015; Gladys Torres,  
2012).  
Depresión  
La depresión es un trastorno de la salud mental caracterizado por un estado de ánimo  
persistentemente bajo y la pérdida de interés o placer en actividades habituales, afectando el  
funcionamiento social, familiar y laboral (Organización Mundial de la Salud, 2025; Myers, 2014).A  
diferencia de los cambios emocionales cotidianos, su duración e intensidad generan un impacto  
significativo, especialmente en personas que han experimentado abuso, pérdidas u otros eventos  
estresantes (Organización Mundial de la Salud, 2025).  
A nivel mundial, aproximadamente 350 millones de personas padecen depresión, de las cuales cerca  
del 60% no recibe atención profesional, a pesar de la efectividad de los tratamientos disponibles (Lang  
& Borgwardt, 2013;Kessler et al., 2005). Este trastorno es más frecuente en mujeres que en hombres  
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(Organización Mundial de la Salud, 2025). En México, el 8.8% de la población ha presentado al menos  
un episodio depresivo, constituyéndose además como un factor de riesgo importante para el suicidio  
(Medina-Mora, Borges, Lara & Benjet, 2005).  
La depresión se asocia con aproximadamente 850,000 muertes anuales a nivel global, y en México más  
de la mitad de los suicidios están relacionados con este trastorno. Asimismo, la tasa de suicidio ha  
mostrado un incremento sostenido, alcanzando cifras elevadas en algunas regiones del país (Belló,  
Puentes-Rosas, & Medina-Mora, 2005).  
El trastorno depresivo mayor se caracteriza por síntomas emocionales, cognitivos, físicos y  
conductuales como tristeza persistente, baja autoestima, culpa, fatiga, aislamiento social y  
pensamientos suicidas (Lang & Borgwardt, 2013; Pérez-Padilla et al., 2017;Mayberg, 2003). Para su  
diagnóstico, el DSM-5 establece la presencia de al menos cinco síntomas durante dos semanas,  
incluyendo estado de ánimo depresivo o anhedonia, además de alteraciones del sueño, apetito, energía,  
concentración y sentimientos de inutilidad (Asociación Estadounidense de Psiquiatría, 2013; Tolentino  
& Schmidt, 2018).  
Violencia intrafamiliar  
La violencia intrafamiliar es un delito que implica el ejercicio abusivo de poder para dominar, controlar  
o agredir a un miembro de la familia, manifestándose en formas físicas, psicológicas, económicas o  
sexuales (Secretaría de Relaciones Exteriores, 2023). Incluye conductas como insultos, amenazas,  
golpes o humillaciones, las cuales suelen normalizarse dentro de la dinámica familiar (Gobierno de  
México, 2023; Secretaría de Relaciones Exteriores, 2023). Este tipo de violencia afecta la integridad  
física, emocional y social de las personas, pudiendo presentarse en distintos vínculos familiares  
(Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, s.f.; Comisión Nacional de los Derechos Humanos, s.f.).  
Sus consecuencias abarcan problemas de salud, depresión, baja autoestima, dificultades relacionales  
e incluso la muerte. En niñas, niños y adolescentes se asocia con bajo rendimiento académico,  
conductas de riesgo y consumo de sustancias (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, s.f.;  
Valdebenito & UNICEF Chile, 2015). En México, la violencia familiar representa un problema de salud  
pública, con altos niveles de incidencia y aumento durante el confinamiento, además de su relación  
con problemas de salud mental (Centros de Integración Juvenil, 2022).  
El entorno familiar violento constituye un factor de riesgo para el consumo de drogas y el desarrollo de  
trastornos psicológicos, generando sentimientos de culpa, aislamiento y dificultades en el desarrollo  
emocional (Centros de Integración Juvenil, 2022). Desde una perspectiva sistémica, la familia funciona  
como una unidad donde las dinámicas, comunicación y estructura influyen en el comportamiento de  
sus miembros (González, 2009).  
Autores como Minuchin (2004) describen familias con sobreprotección, rigidez y dificultades para  
resolver conflictos, mientras que Satir (1986) plantea que los síntomas del paciente identificado  
reflejan desequilibrios familiares. La homeostasis familiar explica cómo se mantienen patrones  
disfuncionales, donde los síntomas funcionan como mecanismos para conservar el equilibrio.  
Asimismo, la relación de pareja y la comunicación son elementos centrales en el funcionamiento  
familiar (Rage, 1996).  
En familias con dinámicas disfuncionales, el control parental suele ser inconsistente y la comunicación  
caótica, favoreciendo la perpetuación de la violencia (Minuchin, 2004; Satir, 1986). Estas condiciones  
influyen en el consumo de sustancias y en la efectividad de los procesos de rehabilitación, los cuales  
dependen también del contexto familiar y social del individuo (Cooper, 2026).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2192.  
En conclusión, la adicción a metanfetaminas y marihuana en hombres es un fenómeno complejo que  
afecta la salud mental y la dinámica familiar. La presencia de síntomas depresivos y antecedentes de  
violencia intrafamiliar evidencia la interacción entre factores individuales y contextuales en el  
desarrollo y mantenimiento del consumo de sustancias. Asimismo, los datos muestran que se trata de  
un problema de salud pública creciente, especialmente en la población masculina. Por ello, es  
fundamental implementar estrategias integrales de prevención, tratamiento y atención psicológica  
dirigidas tanto al individuo como a su entorno familiar.  
RESULTADOS  
La edad promedio de los participantes fue de 27.53 años (DE = 9.13), con un rango de edad amplio que  
abarca desde los 14 hasta los 54 años. En cuanto al nivel socioeconómico, la muestra se situó  
predominantemente en el nivel bajo o medio-bajo, con una media de 1.92 (DE = 0.27) en una escala de  
1 al 2. Respecto a la afiliación religiosa, la media de 1.57 (DE = 0.73) indica una distribución entre  
opciones, posiblemente catolicismo y otras denominaciones cristianas, dentro de las 3 opciones  
registradas (ver tabla 1).  
Tabla 1  
Análisis descriptivo de las variables sociodemográficas (N = 51)  
Variable  
M
DE  
Mínimo  
Máximo  
Edad  
27.53  
1.92  
1.57  
9.133  
0.272  
0.728  
14  
1
1
54  
2
3
Nivel socioeconómico  
Religión  
Nota: M=Media; D.E= Desviación estándar.  
Fuente: elaboración propia.  
El análisis revela que los síntomas depresivos predominantes en esta muestra de hombres en  
rehabilitación se concentran en las esferas somático-afectiva y de autopercepción. Los ítems que  
registraron las medias más altas de severidad fueron: Sentimiento de culpa, castigo, autocrítica,  
tristeza, indecisión, pesimismo y pérdida de interés (ver tabla 2).  
Tabla 2  
Estadísticos descriptivos de los ítems del Inventario de Depresión de Beck (BDI-II)  
Ítem (BDI-II)  
Sentimiento de culpa  
Sentimiento de castigo  
Autocrítica  
Tristeza  
Indecisión  
Rango  
M
DE  
.985  
1.246  
1.07  
.994  
.980  
.980  
.913  
3
3
3
3
3
3
3
1.57  
1.75  
1.63  
1.18  
1.14  
1.14  
1.25  
Pesimismo  
Pérdida de interés  
Nota: Se evaluaron las medias de puntuación para los ítems de la Escala de Creencias que Perpetúan  
la Violencia Intrafamiliar (CBPVI).  
Fuente: elaboración propia.  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2193.  
Los resultados demuestran una preocupante normalización y justificación mayoritaria del uso de la  
fuerza y el castigo físico como métodos válidos de disciplina y autoridad familiar. Los ítems que  
obtuvieron las medias más elevadas de acuerdo fueron: Castigo físico por bienestar, obediencia y  
corrección,padres castigan, aceptación de azotes, un golpe de vez en cuando, disciplina por palmada,  
respeto por mano dura y obediencia a los mayores (ver tabla 3).  
Tabla 3  
Estadísticos descriptivos de los ítems de la Escala de Creencias sobre Violencia Intrafamiliar (CBPVI)  
Creencia  
Castigo por bienestar  
Obediencia por corrección  
Padres castigan  
Aceptación de azotes  
Un golpe de vez en cuando  
Disciplina por palmada  
Respeto por mano dura  
Obediencia a los mayores  
Rango  
M
DE  
4
4
4
4
4
4
4
4
4.49  
3.92  
4.43  
3.75  
4.12  
3.45  
4.10  
4.39  
1.06  
1.56  
1.100  
1.65  
1.32  
1.540  
1.33  
1.09  
Fuente: elaboración propia.  
DISCUSIÓN  
Análisis de Sintomatología Depresiva Predominante (Inventario BDI-II)  
Se analizaron las frecuencias de respuesta por ítem del Inventario de Depresión de Beck (BDI-II) para  
identificar aquellos síntomas que presentaron los mayores niveles de severidad y frecuencia en la  
muestra de hombres en rehabilitación (N=51). El análisis detallado revela una manifestación específica  
de la depresión en esta población, centrada en trastornos de la autopercepción y agitación.  
Trastornos de la Autopercepción y Sentimientos de Inadecuación  
Los síntomas que evalúan la visión de sí mismo mostraron frecuencias notablemente elevadas en  
categorías de malestar clínico, sugiriendo un impacto significativo en la identidad del paciente.  
Sentimiento de Culpa (Ítem 5 del BDI-II): Este síntoma presentó una de las mayores frecuencias  
clínicas de la muestra. Una mayoría consolidada de 21 participantes (41.2%) se ubicó en la categoría  
modal de puntuación 1, informando "Me siento culpable respecto de varias cosas que he hecho o que  
debería haber hecho". Al agrupar las categorías sintomáticas acumuladas (puntuaciones 1, 2 y 3), un  
abrumador 88.2% (n=45) de la muestra reporta algún grado de sentimiento de culpa crónico. Solo 9  
hombres (17.6%) indicaron no sentirse culpables. Esta alta prevalencia sugiere que la culpa es un  
síntoma central en este grupo, posiblemente vinculado a las consecuencias familiares y sociales de su  
consumo previo (ver gráfico 1).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2194.  
Gráfico 1  
Sentimiento de culpa  
Fuente: elaboración propia.  
Sentimiento de castigo (Ítem 6 del BDI-II): En una línea similar, la categoría modal para este reactivo  
fue la puntuación 3, con 21 participantes (41.2%) eligiendo la afirmación más grave: "Siento que estoy  
siendo castigado". En total, el 78.4% (n=40) de los evaluados reporta la percepción de estar recibiendo  
un castigo. Este hallazgo es crítico, ya que indica una interpretación punitiva y desadaptativa de sus  
circunstancias actuales de vida y rehabilitación (ver gráfico 2).  
Gráfico 2  
Sentimiento de castigo  
Fuente: elaboración propia.  
Autocrítica (Ítem 8 del BDI-II): La categoría modal para este síntoma fue la puntuación 2, con 16  
hombres (31.4%) que afirmaron "Me critico a mí mismo por todos mis errores". Al agrupar los niveles  
de autocrítica sintomática (puntuaciones 1, 2 y 3), encontramos que el 84.3% (n=43) de la muestra  
manifiesta una autoexigencia punitiva e hipercrítica (ver figura 3).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2195.  
Gráfico 3  
Autocrítica  
Fuente: elaboración propia.  
Otros síntomas cognitivo-afectivos predominantes  
Tristeza (Ítem 1 del BDI-II): Este reactivo mostró una distribución polarizada. La frecuencia modal (17  
hombres, 33.3%) se observó en la puntuación 2, correspondiente a "Me siento triste todo el tiempo",  
indicando una alta cronicidad. Sin embargo, casi la misma proporción (16 participantes, 31.4%) puntuó  
0, informando "No me siento triste". Es notable que la máxima gravedad puntuación 3) fue mínima 4  
personas, 7.8 (ver gráfico 4).  
Gráfico 4  
Tristeza  
Fuente: elaboración propia.  
Indecisión (Ítem 13 del BDI-II): Este síntoma cognitivo tuvo su categoría modal en la puntuación 1, con  
19 participantes (37.3%) reportando "Me resulta más difícil que de costumbre tomar decisiones". En  
total, el 70.6% (n=36) de la muestra manifiesta dificultades en la toma de decisiones (ver gráfico 5).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2196.  
Gráfico 5  
Indecisión  
Fuente: elaboración propia.  
Pesimismo (Ítem 2 del BDI-II): La mayoría de los participantes puntuaron 0, "No estoy desalentado  
respecto de mi futuro" (n=17, 33.3%). No obstante, las categorías sintomáticas acumuladas  
(puntuaciones 1 y 2) suman un 58.8% (n=30) de la muestra que presenta visiones desalentadas de su  
porvenir (ver gráfico 6).  
Gráfico 6  
Pesimismo  
Fuente: elaboración propia.  
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Síntomas de Mínima Prevalencia  
Pérdida de Interés (Ítem 12 del BDI-II): Alrededor de 30 participantes (58.8%) puntuaron 0 en este ítem,  
indicando que no han perdido interés en los demás. Las categorías sintomáticas acumuladas alcanzan  
un 45.1% (n=23) de la muestra (ver gráfico 7).  
Gráfico 7  
Pérdida de interés  
Fuente: elaboración propia.  
Predominancia de Creencias que Perpetúan la Violencia Intrafamiliar (Escala CBPVI)  
Se analizaron las frecuencias de respuesta para los ítems de la Escala CBPVI que presentaron los  
mayores niveles de acuerdo por parte de la muestra de hombres en rehabilitación (N=51). Los  
resultados revelan una alarmante prevalencia de creencias que normalizan y justifican el uso del  
castigo físico como una herramienta educativa legítima y necesaria. A continuación, se detallan los  
hallazgos más significativos, organizados por la intensidad de la creencia justificada.  
Justificación del castigo físico por bienestar e intención educativa  
Las creencias que vinculan directamente el castigo físico con el bienestar o la corrección del menor  
presentaron las frecuencias más altas de acuerdo total, disfrazando el acto violento como una acción  
benevolente.  
Creencia: Justificación del castigo físico por bienestar (Ítem "CASTIGO POR BIENESTAR"): Esta  
creencia resultó ser la más prevalente y aceptada de toda la escala. Una abrumadora mayoría de la  
muestra, correspondiente a 31 participantes (60.8%), se declaró "Totalmente de acuerdo" con la idea  
de que el castigo físico se administra por el bienestar del menor. Si a este grupo se suman los 6  
individuos (11.8%) que estuvieron "Moderadamente de acuerdo", el 72.5% (n=37) de la muestra válida  
esta justificación (ver gráfico 8).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2198.  
Gráfico 8  
Castigo por bienestar  
Fuente: elaboración propia.  
Creencia: Obediencia y corrección (Ítem "OBEDIENCIA A LA FUERZA"): Una alta proporción de la  
muestra normaliza la violencia como mecanismo de control. Un total de 26 hombres (51.0%) indicaron  
estar "Totalmente de acuerdo" con que es necesario el castigo para lograr la obediencia, y 12 más  
(23.5%) estuvieron "Moderadamente de acuerdo". En conjunto, el 74.5% (n=38) de los participantes  
apoya esta creencia, reflejando una profunda internalización de la violencia como método legítimo de  
autoridad (ver gráfico 9).  
Gráfico 9  
Obediencia a la fuerza  
Fuente: elaboración propia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2199.  
Creencia: Deber y derecho paternal (Ítem "LOS PADRES CASTIGAN"): El "Totalmente de acuerdo" en  
esta categoría fue seleccionado por 27 participantes (52.9%), mientras que 14 (27.5%) marcaron  
"Moderadamente de acuerdo". Esto significa que el 80.4% (n=41) de los hombres en rehabilitación  
percibe el castigo físico no solo como una opción, sino como un deber o un derecho inherente al rol  
paterno para corregir a sus hijos (ver gráfico 10).  
Gráfico 10  
Los padres castigan  
Fuente: elaboración propia.  
Aceptación de formas específicas de disciplina física  
Los ítems que evalúan la aceptación de tipos concretos de castigo físico (azotes o golpes) también  
mostraron frecuencias preocupantes de acuerdo, validando la violencia física directa.  
Creencia: Aceptación de azotes (Ítem "AZOTES"): Este ítem presentó una de las mayores frecuencias  
de acuerdo total, con 24 hombres (47.1%) declarándose "Totalmente de acuerdo" con la aplicación de  
azotes como forma de disciplina. Sumando los 11 (21.6%) participantes "Moderadamente de acuerdo",  
el 68.6% (n=35) de la muestra considera aceptable esta práctica (ver gráfico 11).  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2200.  
Gráfico 11  
Azotes  
Fuente: elaboración propia.  
Creencia: Aceptación de golpes (Ítem "UN GOLPE BIEN DADO Y DE VEZ EN CUANDO NO DAÑA A LOS  
NIÑOS"): De manera similar, 72.5% (n=37) de los evaluados donde 23 (45.1%) estuvieron "Totalmente  
de acuerdo" y 14 (27.5%) "Moderadamente de acuerdo") validan la creencia de que golpear al menor es  
una opción aceptable en determinadas circunstancias (ver gráfico 12).  
Gráfico 12  
Un golpe bien dado y de vez en cuando no daña a los niños  
Fuente: elaboración propia.  
Creencia: Disciplina por palmada (Ítem "DISCIPLINA POR PALMADA"): En este ítem, 62.7% (n=32) de la  
muestra mostró acuerdo (17 (33.3%) "Totalmente" y 15 (29.4%) "Moderadamente"), reforzando la idea  
de que cualquier forma de corrección física es aceptada culturalmente por este grupo (ver gráfico 13).  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2201.  
Gráfico 13  
Disciplina con palmada  
Fuente: elaboración propia.  
Jerarquía y autoridad basada en la fuerza  
Finalmente, los resultados indican una fuerte adhesión a roles de género y familiares tradicionales,  
donde la autoridad se mantiene mediante la imposición.  
Creencia: Autoridad masculina (Ítem "MANO DURA Y RESPETO"): Una proporción significativa de los  
participantes, 80.4% (n=41), mostró acuerdo (28 (54.9%) "Totalmente" y 13 (25.5%) "Moderadamente")  
con la creencia de que el hombre debe ejercer "mano dura" en el hogar para mantener el respeto. Este  
hallazgo vincula directamente una concepción rígida de la masculinidad hegemónica con el control y  
la perpetuación de dinámicas familiares basadas en la intimidación (ver gráfico 13).  
Gráfico 14  
Mano dura y respeto  
Fuente: elaboración propia.  
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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2202.  
Creencia: Deber de obediencia (Ítem "OBEDIENCIA A LOS MAYORES"): La creencia de que se debe  
obedecer a los mayores sin cuestionar también fue ampliamente aceptada, con 76.5% (n=39) de  
acuerdo (26 (51.0%) "Totalmente" y 13 (25.5%) "Moderadamente"), lo que refuerza una estructura  
familiar autocrática donde se silencia la voz de los menores y se valida la imposición por la fuerza (ver  
gráfico 15).  
Gráfico 15  
Obediencia a los mayores  
Fuente: elaboración propia.  
Implicaciones  
Los hallazgos del presente estudio tienen implicaciones relevantes en los ámbitos teórico y práctico.  
A nivel teórico, refuerzan la concepción de la adicción como un fenómeno complejo y multifactorial,  
donde convergen factores neuropsicológicos, emocionales y contextuales. Se observa que la  
sintomatología depresiva en hombres en rehabilitación se manifiesta principalmente a través de  
formas internalizadas como la culpa, la autocrítica y la percepción de castigo, más que mediante la  
tristeza clásica.  
Asimismo, los resultados vinculan modelos de dinámica familiar, como la homeostasis y la transmisión  
intergeneracional, con la presencia de creencias que legitiman la violencia intrafamiliar, evidenciando  
la internalización de esquemas culturales que perpetúan tanto la violencia como el malestar  
psicológico. Esto respalda la interrelación entre consumo de sustancias, depresión y violencia dentro  
de un mismo sistema.  
En el plano práctico, se destaca la necesidad de intervenciones integrales en centros de rehabilitación  
que aborden no solo la dependencia, sino también factores cognitivos, emocionales y familiares,  
incluyendo la reestructuración de creencias disfuncionales y la implementación de programas de  
intervención familiar, así como el diseño de políticas públicas orientadas a la prevención y atención de  
estos fenómenos.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2203.  
Limitaciones  
El presente estudio presenta diversas limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados.  
En primer lugar, el tamaño de la muestra (N = 51) y su carácter específico, compuesto exclusivamente  
por hombres en rehabilitación por consumo de sustancias, limitan la generalización de los hallazgos a  
otras poblaciones.  
En segundo lugar, el diseño transversal impide establecer relaciones causales entre la sintomatología  
depresiva y las creencias que perpetúan la violencia intrafamiliar, así como determinar la dirección de  
dicha relación. De igual manera, el uso de instrumentos de autorreporte puede introducir sesgos, como  
la deseabilidad social, especialmente en contextos de rehabilitación, lo que podría afectar la precisión  
de las mediciones.  
Finalmente, la ausencia de variables contextuales relevantes como tipo y tiempo de consumo, duración  
del tratamiento, antecedentes de violencia o historia de trauma limita una comprensión más integral  
del fenómeno, dado su impacto en la depresión y la conducta violenta.  
CONCLUSIÓN  
En conclusión, los análisis detallados de los "mayores resultados" de ambos instrumentos (CBP VI y  
BDI-II) ofrecen una visión clara del perfil psicológico y cultural de la muestra de hombres en  
rehabilitación (N=51). En el ámbito de la sintomatología depresiva, los resultados no muestran niveles  
extremos de tristeza subjetiva, sino que se concentran en síntomas que reflejan una profunda  
desvalorización de sí mismos, con prevalencias alarmantes de sentimientos de culpa crónicos (88.2%)  
y de autocrítica (84.3%), junto con una alta percepción de estar recibiendo un castigo (78.4%). Estos  
hallazgos sugieren un estado de ánimo caracterizado por el autocastigo y la indefensión.  
Paralelamente, los datos de la Escala de Violencia Intrafamiliar (CBP VI) demuestran una preocupante  
normalización, justificación y perpetuación de la violencia en la familia como herramienta de disciplina  
y control familiar dentro de esta población. Existe una validación mayoritaria del castigo físico (entre  
el 62.7% y el 80.4% ) como un deber paternal legítimo y necesario para el "bienestar" del menor.  
Además, los resultados vinculan directamente concepciones tradicionales de autoridad masculina y  
jerarquía autocrática con el ejercicio de la violencia, donde la "mano dura" es percibida como  
indispensable para mantener el respeto (80.4%). Esta normalización de la agresión y el autocastigo en  
los pacientes representa un reto terapéutico significativo en el proceso de rehabilitación por  
adicciones.  
Finalmente, el estudio confirma que la adicción en hombres por rehabilitación a metanfetaminas y  
marihuana no puede entenderse de manera aislada, sino como un fenómeno multidimensional que  
involucra factores psicológicos, familiares y culturales. Por ello, su abordaje requiere estrategias de  
prevención y tratamiento que contemplen esta complejidad, integrando acciones a nivel individual,  
familiar y comunitario. En este sentido, los resultados obtenidos no solo aportan al conocimiento  
académico, sino que también tienen implicaciones prácticas importantes para el diseño de programas  
de intervención más efectivos y contextualizados.  
RECOMENDACIONES  
A partir de los hallazgos obtenidos, se proponen diversas líneas de investigación futura. En primer lugar,  
se recomienda replicar el estudio con muestras más amplias y diversas, incluyendo mujeres y distintos  
grupos etarios, con el fin de mejorar la validez externa de los resultados.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2204.  
A su vez, sería pertinente desarrollar estudios longitudinales que permitan analizar la evolución de la  
sintomatología depresiva y las creencias sobre la violencia intrafamiliar a lo largo del proceso de  
rehabilitación, así como identificar posibles relaciones causales entre estas variables.  
Se sugiere también incorporar variables adicionales como historia de trauma, estilos de crianza,  
estructura familiar, regulación emocional  
y
tipo de sustancia consumida particularmente  
metanfetaminas y marihuana, con el objetivo de obtener una comprensión más integral del fenómeno.  
En el ámbito aplicado, se recomienda diseñar y evaluar programas de intervención psicológica que  
integren el tratamiento de adicciones con la modificación de creencias que legitiman la violencia y la  
reestructuración de esquemas de autocastigo. De la misma manera, resulta fundamental incluir  
intervenciones familiares que aborden dinámicas disfuncionales, considerando los modelos  
sistémicos que explican la perpetuación de estos patrones.  
Finalmente, se sugiere fomentar enfoques interdisciplinarios que integren perspectivas psicológicas,  
sociales y de salud pública, con el propósito de abordar de manera integral la relación entre adicción,  
depresión y violencia intrafamiliar.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2205.  
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