Esta decisión respondió a la alta heterogeneidad de la literatura sobre bloques alternativos: distintos
tipos de residuos, diferentes dosificaciones, normas de ensayo no siempre idénticas y diversidad de
finalidades estructurales y no estructurales. Trabajos recientes han mostrado, justamente, que la
comparación entre formulaciones sólo es útil cuando se conservan variables homogéneas y se
distinguen claramente las condiciones de ensayo y el tipo de unidad evaluada.
En consecuencia, esta metodología se diseñó para responder a una pregunta central: qué tipos de
bloques alternativos reportados en la literatura reciente muestran un mejor equilibrio entre resistencia
a la compresión, absorción de agua, densidad y viabilidad técnico-ambiental frente al bloque
convencional en donde, como punto de partida, se estableció como línea base de comparación el
comportamiento del bloque de concreto convencional y se contrastó con los resultados de
formulaciones con PET reciclado, agregados reciclados, residuos de construcción y demolición, geo
polímeros y mezclas híbridas (Peisino et al., 2024; El-Metwally et al., 2023).
Fundamento analítico de variables y criterios de comparación
Dado que el manuscrito no desarrolló un marco teórico independiente, esta metodología incorpora un
sustento conceptual mínimo para justificar la selección de variables. La resistencia a la compresión se
consideró la variable mecánica principal porque sigue siendo el parámetro de aceptación más utilizado
para unidades de mampostería y permite distinguir con claridad entre formulaciones con potencial
estructural y formulaciones aptas sólo para usos no portantes. En el contexto mexicano, esta variable
también conserva relevancia normativa para bloques y tabiques destinados a usos estructurales y no
estructurales, conforme a la NMX-C-441-ONNCCE-2013 (ONNCCE, 2013).
La absorción de agua se integró porque refleja el grado de porosidad accesible y condiciona la
durabilidad, el comportamiento higrotérmico y la susceptibilidad a la degradación por la humedad. La
densidad se incluyó por su relación con el peso volumétrico, la facilidad de manejo, las cargas muertas
y, en muchos casos, el desempeño térmico. La dimensión de viabilidad técnico-ambiental se consideró
indispensable para evitar una lectura reducida del residuo como un simple "sustituto", incorporando,
además, criterios de circularidad material, de factibilidad de dosificación y de posibilidad de
transferencia al sector constructivo.
Estos criterios son consistentes con estudios recientes sobre bloques con mezclas de residuos,
bloques de PET, bloques de agregados reciclados y unidades con ligantes activados alcalinamente, en
los que la evaluación conjunta de propiedades físicas, mecánicas, ambientales e incluso económicas
ha sido clave para identificar formulaciones viables.
Bajo esta lógica, el término "bloques alternativos" se adoptó preferentemente frente a "bloques
sostenibles". La razón metodológica es que la sostenibilidad no puede darse por supuesta por el solo
hecho de incorporar un residuo; requiere evidencia de desempeño, posibilidad de abastecimiento,
compatibilidad de materiales y una reducción verificable de impactos o del consumo de materias
primas.
En esta investigación, la comparación se estructuró primero en torno al desempeño experimental
reportado y, sólo después, a las implicaciones de la circularidad y al potencial ambiental.
Fuentes de información y estrategia de búsqueda
La búsqueda documental se realizó en bases de datos y plataformas académicas con cobertura
suficiente en ingeniería, materiales y construcción, priorizando la literatura indexada y arbitrada. Se
establecieron como fuentes principales Scopus, ScienceDirect, SpringerLink y Google Scholar, y se
utilizó esta última únicamente como herramienta de apoyo para rastrear artículos indexados o localizar
metadatos completos cuando la referencia aparecía inicialmente incompleta.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2369.