preparado por etapas. Un estudio clínico de 2024 sobre resección del tendón de Aquiles en contexto
infeccioso describe que, una vez logrados el control de la infección y la estabilización de la herida, el
cierre puede realizarse mediante STSG o colgajos, según el tamaño del defecto y la calidad del tejido
remanente. En paralelo, la revisión sistemática más reciente sobre defectos de la región aquílea,
publicada en 2025, mostró que la terapia de presión negativa (NPWT/VAC) se utiliza con frecuencia
como apósito primario tras el desbridamiento y también como apósito secundario sobre un injerto de
piel parcial o un colgajo, facilitando la preparación del lecho y la integración de la cobertura definitiva
(Bota, 2024).
La evidencia más reciente también respalda el uso del VAC como complemento del injerto. Un
metaanálisis de 2025 sobre injertos cutáneos en extremidades mostró que el VAC mejoró la
supervivencia del injerto, con un beneficio particularmente claro en miembros inferiores; además, otra
revisión sistemática de 2025 encontró que el VAC redujo el riesgo de infección del sitio receptor tras
injertos cutáneos. En consecuencia, en defectos del Aquiles previamente infectados, el STSG puede
considerarse una alternativa válida cuando ya no existe infección activa y se dispone de un lecho
vascularizado, especialmente si se apoya con VAC; en cambio, cuando persiste la exposición tendinosa
extensa, el mal estado de partes blandas o la necesidad de una cobertura más resistente, los colgajos
siguen siendo la opción reconstructiva de mayor solidez (Ma, 2025).
Presentación de caso clínico
Paciente masculino de 67 años con antecedente de diabetes mellitus tipo 2 sin tratamiento. Como
antecedente quirúrgico relevante, presentó rotura completa del tendón de Aquiles derecho 1 mes previo
a su ingreso a esta institución, fue tratada mediante cirugía abierta y rafia término-terminal con sutura
de vicryl. Cinco semanas después consultó por dolor y salida de secreción purulenta en el sitio
quirúrgico. Según la historia clínica aportada, luego de la cirugía inicial el paciente no tuvo controles ni
cuidados adecuados. Quince días antes del ingreso comenzó con salida de secreción serosa, mala
cicatrización, enrojecimiento y aumento de temperatura local. Recibió tratamientos antibióticos no
especificados y múltiples curaciones, sin tener respuesta satisfactoria, hasta progresar a secreción
purulenta más dehiscencia de la herida, motivo por el cual acudió a la nueva casa de salud.
Al examen físico de ingreso se observó una herida dehiscente en la región posterior de la pierna
derecha, con exposición del tendón de Aquiles, cambios necróticos y lisis del mismo, alteración
importante de coloración, edema importante, piel tensa, bordes eritematosos, fistulización, mal olor y
salida de secreción purulenta. La evaluación funcional mostró pérdida completa de la función aquílea,
con signos de Thompson, Matles y Brunet-Guedj positivos.
Los estudios de laboratorio iniciales mostraron un marcado síndrome infeccioso, evidenciado por
leucocitosis y neutrofilia. Durante la hospitalización, el paciente fue sometido a un total de nueve
limpiezas quirúrgicas seriadas; a partir de la segunda intervención se incorporó terapia de presión
negativa (VAC) como parte del manejo local de la herida. En cada uno de los procedimientos se
obtuvieron muestras para cultivo microbiológico, con el fin de monitorizar la evolución del proceso
infeccioso y orientar el tratamiento antimicrobiano. Los primeros cultivos obtenidos durante las
limpiezas quirúrgicas reportaron crecimiento de Enterococcus faecalis, Klebsiella spp.
y
Staphylococcus spp. En los controles posteriores persistieron aislamientos de Enterococcus faecalis
y Klebsiella spp., mientras que en fases más avanzadas se documentó crecimiento de Pseudomonas
spp., Klebsiella productora de BLEE y Proteus spp. Tras el manejo escalonado, basado en
desbridamientos repetidos, terapia VAC
y
ajuste antibiótico dirigido según los hallazgos
microbiológicos, se logró la negativización de los cultivos a partir de la séptima limpieza quirúrgica. De
manera paralela, el paciente recibió múltiples esquemas antibióticos sistémicos, incluyendo
cefazolina, clindamicina, vancomicina, ampicilina/sulbactam y meropenem, los cuales fueron
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2505.