Artrodesis tibiotalar y cobertura cutánea en pierna tras  
infección del tendón de Aquiles asociada a fascitis  
necrotizante: Reporte de caso  
Tibiotalar arthrodesis and skin coverage of the leg following Achilles  
tendon infection associated with necrotizing fasciitis: Case report  
Keivy Michelle Chavez Garcia  
Universidad de Guayaquil  
Quito Ecuador  
Darwin Antonio Maldonado Maldonado  
Universidad de las Américas  
Quito Ecuador  
Gustavo Alejandro Reyes Asmal  
Universidad de las Américas  
Quito Ecuador  
Marcelo Alexis Tobar Arcentales  
Universidad de las Américas  
Esmeraldas Ecuador  
Dayana Alejandra Haro Montaño  
Universidad de las Américas  
Quito Ecuador  
Daniela Stefanía Ortiz Cajias  
https://orcid.org/0009-0004-4980-260X  
Pontificia Universidad Católica del Ecuador  
Quito Ecuador  
Alysson Nicole Martínez Analuisa  
Universidad San Francisco de Quito  
Quito Ecuador  
Artículo recibido: 02 de enero de 2026. Aceptado para publicación: 06 de mayo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La rotura del tendón de Aquiles puede complicarse con infecciones posquirúrgicas graves,  
especialmente en pacientes con factores de riesgo como diabetes mellitus mal controlada. En casos  
extremos, la progresión a fascitis necrotizante y pérdida masiva de partes blandas obliga a plantear  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2498.  
estrategias de rescate funcional. Se presenta un caso tratado mediante desbridamientos seriados,  
terapia VAC, artrodesis tibiotalar e injerto de piel parcial, con evolución favorable. El objetivo principal  
es describir el manejo y la evolución clínica de un caso de infección posquirúrgica del tendón de  
Aquiles complicada con fascitis necrotizante, pérdida masiva de partes blandas y destrucción  
completa del tendón, tratada mediante desbridamientos seriados, terapia VAC, artrodesis tibiotalar e  
injerto de piel parcial. Se presenta un reporte de caso clínico retrospectivo y descriptivo, basado en la  
revisión de historia clínica, reportes quirúrgicos, laboratorios, cultivos, imágenes y controles de  
seguimiento. Además, se realizó una revisión bibliográfica narrativa en PubMed, Scopus y Web of  
Science para contextualizar el caso con la evidencia reciente. El manejo escalonado con  
desbridamientos seriados, terapia VAC, artrodesis tibiotalar e injerto de piel parcial permitió controlar  
la infección y preservar una extremidad funcional. En este contexto, la artrodesis tibiotalar fue una  
alternativa eficaz de rescate.  
Palabras clave: rotura del tendón de Aquiles, infección del sitio quirúrgico, fascitis  
necrotizante, terapia de heridas con presión negativa, artrodesis de tobillo  
Abstract  
Achilles tendon rupture can be complicated by severe postoperative infections, especially in patients  
with risk factors such as poorly controlled diabetes mellitus. In extreme cases, progression to  
necrotizing fasciitis and massive soft tissue loss necessitates functional salvage strategies. We  
present a case treated with serial debridement, VAC therapy, tibiotalar arthrodesis, and partial-  
thickness skin grafting, with a favorable outcome. The main objective is to describe the management  
and clinical course of a case of postoperative Achilles tendon infection complicated by necrotizing  
fasciitis, massive soft tissue loss, and complete tendon destruction, treated with serial debridement,  
VAC therapy, tibiotalar arthrodesis, and partial-thickness skin grafting. This is a retrospective and  
descriptive case report based on a review of medical records, surgical reports, laboratory results,  
cultures, imaging studies, and follow-up visits. In addition, a narrative literature review was conducted  
in PubMed, Scopus, and Web of Science to contextualize the case with recent evidence. Stepwise  
management, including serial debridements, VAC therapy, tibiotalar arthrodesis, and partial-thickness  
skin grafting, successfully controlled the infection and preserved a functional limb. In this context,  
tibiotalar arthrodesis proved to be an effective salvage option.  
Keywords: Achilles tendon rupture, surgical site infection, necrotizing fasciitis, negative  
pressure wound therapy, ankle arthrodesis  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades,  
publicado en este sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons.  
Cómo citar: Chavez Garcia, K. M., Maldonado Maldonado, D. A., Reyes Asmal, G. A., Tobar Arcentales,  
M. A., Haro Montaño, D. A., Ortiz Cajias, D. S., & Martínez Analuisa, A. N. (2026). Artrodesis tibiotalar y  
cobertura cutánea en pierna tras infección del tendón de Aquiles asociada a fascitis necrotizante:  
Reporte de caso. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 2498  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2499.  
INTRODUCCIÓN  
La reparación quirúrgica del tendón de Aquiles suele ofrecer buenos resultados, pero las  
complicaciones de la herida operatoria y la infección del sitio quirúrgico pueden comprometer  
seriamente la función del miembro. La evidencia reciente identifica la diabetes como un factor  
importante de riesgo de infección postoperatoria en cirugía ortopédica, y un metaanálisis reciente  
sobre cirugía de ruptura del tendón de Aquiles también señaló a la diabetes y a las heridas abiertas  
como factores relevantes para infección del sitio quirúrgico (Altinkaya, 2021).  
La fascitis necrotizante constituye una infección rápidamente progresiva de tejidos blandos cuya  
piedra angular terapéutica es el desbridamiento quirúrgico urgente y amplio, complementado con  
antibióticos de amplio espectro iniciales y ajuste posterior según cultivos. En defectos complejos del  
tercio distal de la pierna y región aquílea, la reconstrucción es particularmente desafiante por la escasa  
cobertura de partes blandas y la demanda funcional del mecanismo aquíleo (Attia, 2021).  
La terapia de presión negativa (VAC) ha ganado terreno como herramienta para preparación del lecho,  
control del exudado y soporte de injertos o colgajos en defectos de la región aquílea, aunque la revisión  
sistemática más reciente subraya que todavía no existe una guía universal para estos defectos. Por  
otra parte, la reconstrucción del tendón de Aquiles en defectos extensos suele orientarse a  
transferencias tendinosas, autoinjertos, aloinjertos u otras técnicas complejas; sin embargo, la  
artrodesis de tobillo permanece como una estrategia de salvataje cuando la calidad de las partes  
blandas es mala o persiste el riesgo infeccioso (McDermott, 2024).  
Se presenta el caso de un paciente masculino de 67 años, con diabetes mellitus tipo 2 sin tratamiento,  
antecedente de rotura completa del tendón de Aquiles derecho manejada mediante cirugía abierta y  
rafia término-terminal, quien consultó cinco semanas después por dolor, secreción purulenta y  
dehiscencia de la herida operatoria. Al ingreso presentaba exposición del tendón de Aquiles con  
necrosis y lisis, fistulización, mal olor y pérdida completa de la función aquílea. El tratamiento consistió  
en múltiples limpiezas quirúrgicas seriadas, toma repetida de cultivos, terapia de presión negativa y  
esquemas antibióticos sucesivos hasta lograr negativización microbiológica. Posteriormente se  
realizó el procedimiento definitivo mediante limpieza quirúrgica, artrodesis de tobillo e injerto de piel  
parcial para cobertura cutánea. Durante la hospitalización prolongada se observó mejoría progresiva  
de los perfiles infecciosos y, a los 4 meses de seguimiento, el paciente presentaba integración  
completa del injerto, signos radiográficos de consolidación, adecuada funcionalidad y marcha sin  
dolor.  
Este caso muestra que la artrodesis tibiotalar, asociada a control agresivo de la infección y cobertura  
cutánea adecuada, puede constituir una alternativa válida de salvataje funcional en pacientes con  
pérdida masiva del tendón de Aquiles y del tríceps sural, especialmente cuando el contexto infeccioso  
y metabólico vuelve poco fiable una reconstrucción aquílea convencional.  
METODOLOGÍA  
Se realizó una revisión narrativa de la literatura entre junio de 2025 y enero de 2026, orientada a  
contextualizar el presente caso clínico dentro de la evidencia disponible sobre rotura del tendón de  
Aquiles, infección de sitio quirúrgico tras reparación abierta, fascitis necrotizante, terapia de presión  
negativa, artrodesis tibiotalar de rescate y cobertura cutánea con injerto de piel parcial en defectos  
complejos de la región aquílea. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en PubMed, Scopus y Web of  
Science, utilizando términos MeSH y palabras clave libres en inglés y español, como “Achilles Tendon  
Rupture”, “Surgical Site Infection”, “Necrotizing Fasciitis”, “Negative Pressure Wound Therapy”, “Ankle  
Arthrodesis”, “Split-Thickness Skin Graft” y “Limb Salvage”, así como combinaciones de búsqueda tales  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2500.  
como infected Achilles tendon repair, Achilles tendon loss y salvage ankle arthrodesis, mediante el uso  
de operadores booleanos AND y OR.  
Se incluyeron estudios originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis, revisiones narrativas, cohortes  
prospectivas y retrospectivas, series de casos y reportes clínicos de especial relevancia, publicados en  
inglés o español, priorizando la evidencia de los últimos 5 años y los estudios con mayor calidad  
metodológica. Los criterios de inclusión comprendieron publicaciones enfocadas en la rotura del  
tendón de Aquiles, sus complicaciones infecciosas posquirúrgicas, la fascitis necrotizante, el uso de  
terapia de presión negativa, la artrodesis tibiotalar de rescate y la cobertura cutánea con injerto de piel  
parcial en defectos complejos de la región aquílea. Se excluyeron artículos duplicados, publicaciones  
sin acceso a texto completo, estudios ajenos al objetivo del trabajo y aquellos con escasa aplicabilidad  
al contexto clínico del caso. La selección bibliográfica se llevó a cabo mediante cribado inicial de títulos  
y resúmenes, seguido de la revisión a texto completo de los artículos potencialmente pertinentes.  
La información obtenida fue sintetizada de forma narrativa, descriptiva y comparativa, priorizando la  
evidencia más reciente y clínicamente pertinente para sustentar la discusión del caso.  
DESARROLLO  
Rotura de tendón de Aquiles  
La rotura aguda del tendón de Aquiles es una de las lesiones tendinosas más frecuentes del miembro  
inferior y su incidencia ha aumentado de forma sostenida en las últimas décadas (Briggs, 2024). Un  
metaanálisis reciente que reunió 28 estudios y más de 630 millones de personas estimó una incidencia  
global agrupada de 15,7 por 100.000 personas-año, con un pico de 31,1 por 100.000 en la década de  
2020; además, los hombres presentan una incidencia aproximadamente 3 veces mayor que las  
mujeres, con máxima frecuencia en varones de 30 a 49 años, y cerca del 68% de los casos se relacionan  
con actividad deportiva (Kotsifaki, 2026).  
La rotura crónica del tendón de Aquiles suele definirse como aquella diagnosticada o tratada con  
retraso, habitualmente después de 4 a 6 semanas de la lesión inicial. A diferencia de la forma aguda,  
su epidemiología es menos precisa: revisiones y capítulos recientes señalan que la incidencia exacta  
de las roturas crónicas sigue siendo desconocida, en gran parte porque derivan de lesiones  
inicialmente no diagnosticadas o desatendidas. Desde el punto de vista clínico, la forma crónica se  
asocia a retracción de cabos, tejido cicatricial interpuesto, debilidad de la flexión plantar y mayor  
complejidad reconstructiva (Nilsson, 2025).  
La evidencia reciente sobre rotura crónica muestra además que, aunque existen guías y algoritmos  
quirúrgicos, la base científica continúa siendo limitada. Una revisión sistemática de 2023 incluyó 27  
estudios con 614 pacientes, pero la mayoría correspondió a evidencia de nivel III-IV, lo que refleja que  
el manejo de estas lesiones sigue apoyándose más en series de casos y experiencia quirúrgica que en  
estudios comparativos robustos. Por ello, en el contexto de pérdida masiva de sustancia, mala calidad  
de tejidos blandos o infección, las decisiones terapéuticas deben individualizarse (Azam, 2023).  
Infecciones de sitio quirúrgico  
Las infecciones de sitio quirúrgico (ISQ) después del reparo del tendón de Aquiles por técnica abierta  
siguen siendo una de las complicaciones más relevantes, porque pueden comprometer la cicatrización,  
prolongar la rehabilitación y deteriorar el resultado funcional. La evidencia reciente muestra que, frente  
a los abordajes mínimamente invasivos, el reparo abierto se asocia con mayor riesgo de infección  
superficial y de otras complicaciones de herida, aunque las tasas de rerrotura y los resultados  
funcionales globales suelen ser comparables. Una revisión sistemática y metaanálisis de ensayos  
clínicos aleatorizados publicada en 2023 concluyó que el reparo abierto tuvo más infecciones  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2501.  
superficiales y mayor rigidez de tobillo que la cirugía mínimamente invasiva. De forma concordante,  
una revisión de 2025 sobre tratamiento quirúrgico resumió que los abordajes mínimamente invasivos  
mantienen resultados similares, pero con menos infecciones superficiales que la técnica abierta (Attia,  
2021).  
En relación con los factores de riesgo, la mejor evidencia reciente proviene de un metaanálisis de 2025  
que incluyó 19 estudios y encontró asociación significativa entre ISQ y tabaquismo (OR: 2,39), diabetes  
(OR 2,18) y heridas abiertas (OR 11,95); además, el uso de antibióticos profilácticos se comportó como  
factor protector (OR: 0,31) (Zhou, 2025).  
Las tasas reportadas varían según la definición empleada y el diseño del estudio. En una serie  
contemporánea de pacientes tratados con reparo abierto entre 2019 y 2024, las complicaciones de  
herida ocurrieron en 15,4% de los casos, y el principal factor asociado fue un mayor intervalo entre la  
lesión y la cirugía. En otro estudio multicéntrico reciente de reparo abierto, la infección de herida fue de  
3,1% en un grupo y 6,3% en otro, sin diferencias significativas entre cohortes, lo que confirma que las  
tasas pueden ser relativamente bajas en centros con técnica cuidadosa y seguimiento estrecho.  
Además, un cohorte prospectivo de 2025 con 474 pacientes no encontró diferencias significativas en  
infección superficial entre cirugía abierta y mínimamente invasiva, lo que sugiere que el riesgo  
infeccioso también depende del protocolo perioperatorio y no solo del abordaje (Güran, 2025).  
En conjunto, la evidencia de los últimos 5 años sugiere que la técnica abierta de reparación del tendón  
de Aquiles continúa siendo efectiva, pero mantiene una mayor preocupación por infección de heridas,  
especialmente en pacientes con diabetes, tabaquismo, mal estado de tejidos blandos o retraso  
quirúrgico. Por ello, la optimización metabólica preoperatoria, la antibioticoprofilaxis y la vigilancia  
estricta de la herida son elementos centrales para disminuir el riesgo de ISQ (Zhou, 2025).  
Fascitis Necrotizante  
La fascitis necrotizante es una infección rápidamente progresiva de la fascia y del tejido subcutáneo,  
considerada una verdadera urgencia quirúrgica por su elevada morbimortalidad y su potencial de  
pérdida de la extremidad. La evidencia reciente coincide en que la enfermedad puede originarse a partir  
de heridas traumáticas o quirúrgicas, y que la diabetes mellitus mal controlada constituye uno de los  
principales factores predisponentes. Las revisiones y consensos actuales subrayan que el tratamiento  
debe basarse en diagnóstico precoz, desbridamiento quirúrgico urgente y repetido, antibioticoterapia  
de amplio espectro inicial y ajuste posterior según cultivos, ya que el retraso terapéutico empeora de  
forma importante el pronóstico (Gunel, 2024).  
En el contexto de la cirugía del tendón de Aquiles, esta complicación es especialmente grave por la  
escasa cobertura de partes blandas en la región posterior del tobillo y por la importancia funcional del  
mecanismo aquíleo. Aunque la literatura específica de los últimos 5 años sobre fascitis necrotizante  
postoperatoria tras reparo del Aquiles es limitada, los reportes contemporáneos sobre infecciones  
complejas del Aquiles muestran que las complicaciones mayores pueden progresar a necrosis  
cutánea, fístulas, exposición tendinosa y pérdida segmentaria del tendón, convirtiendo una lesión  
inicialmente reparable en un problema reconstructivo mayor. De hecho, una serie retrospectiva reciente  
reportó que 23 de 1148 pacientes (2,0%) sometidos a cirugía del Aquiles desarrollaron infección  
postoperatoria que requirió nueva intervención quirúrgica, y otra revisión contemporánea señala tasas  
de infección superficial de 710% y profunda de 24% en la literatura sobre complicaciones de la herida  
(Ismani, 2025) (Allaw, 2024).  
Por ello, cuando una infección posoperatoria del Aquiles progresa hacia un cuadro compatible con  
fascitis necrotizante, el manejo debe orientarse a salvataje por etapas, priorizando primero el control  
de la infección y la viabilidad tisular antes que la reconstrucción tendinosa. La revisión sistemática más  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2502.  
reciente sobre defectos de la región aquílea concluyó que no existe una guía universal para estos  
escenarios, pero que la combinación de desbridamiento quirúrgico, terapia de presión negativa y  
posterior injerto cutáneo o colgajo constituye una estrategia ampliamente utilizada en defectos  
complejos del Aquiles (McDermott, 2024) (Hua, 2022).  
Sistema de presión negativa (VAC)  
El sistema de presión negativa, también conocido como VAC (vacuum-assisted closure) o NPWT  
(negative pressure wound therapy), es una estrategia adyuvante de manejo de heridas complejas que  
aplica presión subatmosférica controlada, habitualmente en rangos aproximados de -75 a -150 mmHg,  
mediante una espuma o gasa sellada conectada a un sistema de succión. La evidencia reciente indica  
que su efecto terapéutico se relaciona con la remoción de exudado, la disminución del edema tisular,  
el aumento del flujo sanguíneo local, la estabilización del microambiente de la herida y la estimulación  
de angiogénesis, tejido de granulación y contracción de la herida por efectos micro y macromecánicos.  
Además, variantes más recientes con interfaces antimicrobianas o con instilación han mostrado  
utilidad como apoyo en heridas infectadas o con gran carga de exudado (Keenan, 2025).  
En la región aquílea, su utilidad ha cobrado especial interés por la escasa cobertura de partes blandas  
y por la frecuencia de exposición tendinosa, necrosis o pérdida cutánea tras el trauma, infección o  
cirugía previa. La revisión sistemática más reciente específica para defectos de la región del Aquiles,  
publicada en 2025, incluyó 14 estudios con 49 pacientes y mostró que la VAC se utilizó principalmente  
de dos maneras: como apósito primario, directamente sobre la lesión o el tendón expuesto tras el  
desbridamiento, y como apósito secundario, sobre un injerto de piel parcial o un colgajo. Esa misma  
revisión concluyó que la VAC puede ser útil tanto para preparar el lecho como para apoyar la  
reconstrucción, aunque remarcó que todavía no existe una guía universalmente aceptada para su uso  
en defectos aquíleos (McDermott, 2024).  
Desde el punto de vista reconstructivo, la VAC resulta especialmente valiosa porque puede facilitar la  
aparición de tejido de granulación sobre estructuras nobles expuestas y mejorar las condiciones del  
lecho antes de la cobertura definitiva. En esa revisión de 2025, los protocolos más frecuentes  
combinaron desbridamiento quirúrgico + VAC, ya sea directamente sobre el defecto o sobre  
injertos/colgajos; además, el uso combinado con matrices biológicas mostró resultados favorables  
incluso en escenarios de fracaso previo del injerto. De forma complementaria, un metaanálisis de 2025  
sobre injertos cutáneos en extremidades mostró que la VAC mejoró significativamente la tasa de  
prendimiento del injerto, redujo infecciones postoperatorias, seromas, reintervenciones y estancia  
hospitalaria frente a la terapia convencional, lo que refuerza su pertinencia cuando se utiliza como  
soporte sobre injertos de piel parcial en extremidades inferiores (McDermott, 2024).  
En conjunto, la evidencia actual respalda que el sistema VAC es una herramienta adyuvante útil en  
defectos complejos del tendón de Aquiles y de la región posterior del tobillo, especialmente tras  
desbridamientos repetidos, exposición tendinosa, infección o necesidad posterior de injerto cutáneo  
(McDermott, 2024).  
Artrodesis tibiotalar  
La artrodesis tibiotalar es un procedimiento de fusión del tobillo cuyo objetivo principal es obtener un  
pie plantígrado, estable y sin dolor, sacrificando la movilidad de la articulación tibiotalar. Aunque el  
desarrollo de la artroplastia total de tobillo ha ampliado las opciones terapéuticas, la artrodesis  
continúa siendo una técnica de referencia, especialmente en casos complejos. Una revisión reciente  
de 2024 la describe como el “gold standard” para el tobillo doloroso terminal y enumera entre sus  
principales indicaciones la artrosis postraumática, la artritis séptica, la inestabilidad crónica, la  
necrosis avascular del astrágalo, la artropatía inflamatoria, las deformidades congénitas, la artropatía  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2503.  
de Charcot y los escenarios de cirugía de rescate tras fracaso de otros procedimientos. Además, la  
evidencia reciente confirma que sus complicaciones más relevantes siguen siendo la pseudoartrosis,  
la infección y los problemas de partes blandas, lo que obliga a individualizar la técnica y la fijación  
según el contexto biológico del paciente (Puri, 2024).  
En el contexto de infección activa o antecedente séptico, la artrodesis adquiere un papel claramente  
salvador de la extremidad. La literatura de los últimos años muestra que, cuando existe destrucción  
articular asociada a infección, defectos óseos o mala cobertura cutánea, la prioridad deja de ser  
preservar movimiento y pasa a priorizar la erradicación de la infección, estabilizar el segmento y  
conservar una extremidad funcional (Muhammad, 2025).  
Llevando este razonamiento al caso de pérdida masiva del tendón de Aquiles con infección, la  
evidencia directa es todavía escasa y se compone sobre todo de series de rescate y reportes  
complejos, no de estudios comparativos robustos. Sin embargo, la literatura contemporánea permite  
sostener que, cuando coexisten infección persistente, pérdida extensa del tríceps sural, necrosis de  
partes blandas y alto riesgo de fracaso reconstructivo, la artrodesis tibiotalar puede justificarse como  
una estrategia de rescate más segura que una reconstrucción tendinosa agresiva (Rosteius, 2021).  
Desde una perspectiva más específica del complejo aquíleo, también existe evidencia indirecta  
reciente que cuestiona que la reconstrucción anatómica del Aquiles sea obligatoria en todos los  
pacientes con pérdida extensa del tendón. Un estudio de 2024 fue diseñado precisamente para evaluar  
la función del tobillo tras resección del tendón de Aquiles sin reconstrucción, lo que refleja un cambio  
conceptual importante: en pacientes frágiles, infectados o con tejidos blandos muy comprometidos,  
puede ser más razonable priorizar una extremidad estable, indolora y capaz de caminar antes que una  
restitución anatómica compleja con alto riesgo de fallo. En ese marco, cuando la articulación subtalar  
está conservada, la artrodesis tibiotalar puede ofrecer una solución de rescate funcional más  
focalizada que una fusión más extensa, manteniendo el objetivo central de control de la infección y  
preservación de la marcha (Bota, 2024).  
Injerto de piel parcial  
El injerto de piel parcial o split-thickness skin graft (STSG) consiste en la transferencia de epidermis y  
una porción de dermis para cubrir defectos cutáneos amplios. Su principal ventaja es que permite  
cubrir áreas extensas con baja morbilidad del sitio donante y rápida reepitelización; sin embargo, al no  
aportar vascularización propia, su integración depende de un lecho bien vascularizado, libre de  
infección activa y con adecuada hemostasia. Por ello, desde el punto de vista reconstructivo, el STSG  
es una opción útil para cobertura cutánea, pero no debe considerarse equivalente a un colgajo cuando  
el defecto expone estructuras nobles o cuando el lecho receptor no es biológicamente favorable (Braza,  
2025).  
En la región del tendón de Aquiles, el uso del injerto de piel parcial tiene indicaciones más restringidas,  
porque el tendón expuesto ofrece un sustrato pobre para injertar y porque la cobertura debe soportar  
fricción, presión y movimiento. Una serie y revisión específica sobre defectos alrededor del Aquiles  
publicada en 2021 señala que el injerto cutáneo aislado no suele ser la primera elección en defectos  
con exposición tendinosa, ya que no aporta un soporte suficientemente robusto y puede favorecer  
adherencias que limiten el deslizamiento del tendón; en estos escenarios, los colgajos locales,  
regionales o libres suelen ser preferibles. De forma concordante, una revisión comparativa de 2025  
sobre cobertura del Aquiles expuesto identificó a los colgajos como las técnicas más utilizadas cuando  
existe exposición tendinosa significativa (Altinkaya, 2021).  
No obstante, en defectos complejos del Aquiles después del control infeccioso, el injerto de piel parcial  
recupera un papel importante como método de cobertura definitiva, sobre todo cuando el lecho ha sido  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2504.  
preparado por etapas. Un estudio clínico de 2024 sobre resección del tendón de Aquiles en contexto  
infeccioso describe que, una vez logrados el control de la infección y la estabilización de la herida, el  
cierre puede realizarse mediante STSG o colgajos, según el tamaño del defecto y la calidad del tejido  
remanente. En paralelo, la revisión sistemática más reciente sobre defectos de la región aquílea,  
publicada en 2025, mostró que la terapia de presión negativa (NPWT/VAC) se utiliza con frecuencia  
como apósito primario tras el desbridamiento y también como apósito secundario sobre un injerto de  
piel parcial o un colgajo, facilitando la preparación del lecho y la integración de la cobertura definitiva  
(Bota, 2024).  
La evidencia más reciente también respalda el uso del VAC como complemento del injerto. Un  
metaanálisis de 2025 sobre injertos cutáneos en extremidades mostró que el VAC mejoró la  
supervivencia del injerto, con un beneficio particularmente claro en miembros inferiores; además, otra  
revisión sistemática de 2025 encontró que el VAC redujo el riesgo de infección del sitio receptor tras  
injertos cutáneos. En consecuencia, en defectos del Aquiles previamente infectados, el STSG puede  
considerarse una alternativa válida cuando ya no existe infección activa y se dispone de un lecho  
vascularizado, especialmente si se apoya con VAC; en cambio, cuando persiste la exposición tendinosa  
extensa, el mal estado de partes blandas o la necesidad de una cobertura más resistente, los colgajos  
siguen siendo la opción reconstructiva de mayor solidez (Ma, 2025).  
Presentación de caso clínico  
Paciente masculino de 67 años con antecedente de diabetes mellitus tipo 2 sin tratamiento. Como  
antecedente quirúrgico relevante, presentó rotura completa del tendón de Aquiles derecho 1 mes previo  
a su ingreso a esta institución, fue tratada mediante cirugía abierta y rafia término-terminal con sutura  
de vicryl. Cinco semanas después consultó por dolor y salida de secreción purulenta en el sitio  
quirúrgico. Según la historia clínica aportada, luego de la cirugía inicial el paciente no tuvo controles ni  
cuidados adecuados. Quince días antes del ingreso comenzó con salida de secreción serosa, mala  
cicatrización, enrojecimiento y aumento de temperatura local. Recibió tratamientos antibióticos no  
especificados y múltiples curaciones, sin tener respuesta satisfactoria, hasta progresar a secreción  
purulenta más dehiscencia de la herida, motivo por el cual acudió a la nueva casa de salud.  
Al examen físico de ingreso se observó una herida dehiscente en la región posterior de la pierna  
derecha, con exposición del tendón de Aquiles, cambios necróticos y lisis del mismo, alteración  
importante de coloración, edema importante, piel tensa, bordes eritematosos, fistulización, mal olor y  
salida de secreción purulenta. La evaluación funcional mostró pérdida completa de la función aquílea,  
con signos de Thompson, Matles y Brunet-Guedj positivos.  
Los estudios de laboratorio iniciales mostraron un marcado síndrome infeccioso, evidenciado por  
leucocitosis y neutrofilia. Durante la hospitalización, el paciente fue sometido a un total de nueve  
limpiezas quirúrgicas seriadas; a partir de la segunda intervención se incorporó terapia de presión  
negativa (VAC) como parte del manejo local de la herida. En cada uno de los procedimientos se  
obtuvieron muestras para cultivo microbiológico, con el fin de monitorizar la evolución del proceso  
infeccioso y orientar el tratamiento antimicrobiano. Los primeros cultivos obtenidos durante las  
limpiezas quirúrgicas reportaron crecimiento de Enterococcus faecalis, Klebsiella spp.  
y
Staphylococcus spp. En los controles posteriores persistieron aislamientos de Enterococcus faecalis  
y Klebsiella spp., mientras que en fases más avanzadas se documentó crecimiento de Pseudomonas  
spp., Klebsiella productora de BLEE y Proteus spp. Tras el manejo escalonado, basado en  
desbridamientos repetidos, terapia VAC  
y
ajuste antibiótico dirigido según los hallazgos  
microbiológicos, se logró la negativización de los cultivos a partir de la séptima limpieza quirúrgica. De  
manera paralela, el paciente recibió múltiples esquemas antibióticos sistémicos, incluyendo  
cefazolina, clindamicina, vancomicina, ampicilina/sulbactam y meropenem, los cuales fueron  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2505.  
modificados de acuerdo con la evolución clínica, los perfiles infecciosos seriados y los resultados de  
los cultivos.  
Figura 1  
Imágenes clínicas  
Nota: A) Imagen clínica inicial, se observa en la región posterior distal de la pierna derecha, una herida  
quirúrgica dehiscente con pérdida de sustancia cutánea y de tejidos blandos, tejido desvitalizado de  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2506.  
aspecto fibrino-necrótico, cambios inflamatorios - infecciosos perilesionales y fistulización, compatible  
con infección severa del sitio quirúrgico. B) Vista intraoperatoria tras desbridamiento quirúrgico  
seriado y uso de sistema VAC (3ra limpieza quirúrgica), muestra una pérdida total del tendón de Aquiles  
y parte distal muscular de los músculos gemelos y sóleo, además de exposición extensa del lecho  
posterior de la pierna (compartimento posterior profundo). C) Vista intraoperatoria posterior a  
desbridamiento seriado y uso de sistema VAC (6ta limpieza quirúrgica), donde se demuestra  
progresión de la destrucción tisular con pérdida extensa de cobertura cutánea, tejido subcutáneo y  
masa muscular del compartimento posterior superficial, asociada a ausencia completa del tendón de  
Aquiles. D) Imagen evolutiva de la región aquílea tras múltiples limpiezas quirúrgicas y uso de sistema  
VAC (8va limpieza quirúrgica), que demuestra mejoría del lecho con desarrollo de tejido de granulación  
robusto y viable. Se aprecia cierre primario del extremo proximal de la herida, mientras que en el  
segmento distal persiste un defecto residual de partes blandas, ya en condiciones locales más  
favorables para reconstrucción y cobertura definitiva. E) Imagen postoperatoria inmediata, segundo  
día de cobertura con injerto de piel parcial, que muestra cierre primario del extremo proximal de la  
herida y adecuada colocación del injerto sobre el defecto distal residual. F) Control clínico a los 21 días  
postquirúrgicos de la cobertura definitiva con injerto de piel parcial. Se observa adecuada cicatrización  
del cierre proximal y rendimiento satisfactorio del injerto en la región distal, con integración periférica  
conservada y ausencia de signos macroscópicos de complicación infecciosa local. G) Evolución clínica  
a los 4 meses de la cobertura definitiva y procedimiento de rescate, evidenciando cicatrización  
satisfactoria del trayecto quirúrgico y adecuada maduración de la cobertura cutánea distal, sin  
hallazgos de infección o complicación local activa. Control radiográfico postoperatorio inmediato en  
proyecciones anteroposterior y lateral (Figuras H e I respectivamente), del tobillo derecho,  
evidenciando artrodesis tibiotalar estabilizada con tres tornillos de compresión. Se observa adecuada  
disposición del material de osteosíntesis, alineación satisfactoria del segmento y cambios óseos  
compatibles con el procedimiento, sin signos radiográficos inmediatos de falla del implante.  
Fuente: elaboración propia.  
El cuadro clínico evolucionó desde una infección de sitio quirúrgico con pérdida de sustancia cutánea  
y compromiso del tendón de Aquiles, en el contexto de diabetes mellitus mal controlada, hasta  
configurarse, con base en los hallazgos obtenidos en las cirugías seriadas, como una infección de sitio  
quirúrgico asociada a fascitis necrotizante, con pérdida extensa de piel, tejido celular subcutáneo,  
músculo tríceps sural y destrucción completa del tendón de Aquiles. Durante un periodo de 60 días de  
hospitalización se realizaron nueve limpiezas quirúrgicas seriadas. Hasta la tercera intervención  
persistieron hallazgos francos de infección activa, caracterizados por secreción purulenta, esfacelos y  
tejido necrótico. Hacia la sexta limpieza quirúrgica fue posible delimitar con mayor precisión la  
magnitud del defecto, evidenciándose compromiso de piel, tejido celular subcutáneo y pérdida de más  
del 70% del tríceps sural. A partir de la séptima limpieza quirúrgica, los cultivos microbiológicos  
permanecieron negativos y el lecho quirúrgico mostró características macroscópicas favorables, con  
adecuada granulación y ausencia de signos locales de infección activa. Paralelamente, durante la  
hospitalización se observó una mejoría progresiva de los perfiles infecciosos, con normalización de  
leucocitos, desaparición de la neutrofilia y negativización de PCR y VSG; adicionalmente, los perfiles  
proteicos seriados se mantuvieron dentro de parámetros normales. En este escenario, durante la  
novena intervención se realizó el procedimiento definitivo, consistente en artrodesis tibiotalar asociada  
a cobertura cutánea con injerto de piel parcial.  
La evolución posterior fue satisfactoria, con curaciones progresivas y adecuada respuesta clínica. En  
el seguimiento a 4 meses, el injerto de piel parcial había prendido en su totalidad, la radiografía de  
control mostraba signos de osificación en el sitio de artrodesis y adecuada posición del material de  
osteosíntesis, y el paciente refería buen control del dolor. Además, tras completar 40 sesiones de  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2507.  
fisioterapia, presentó mejoría de la masa muscular, recuperación funcional progresiva y reintegro a sus  
actividades cotidianas, con marcha sin dolor.  
La decisión de no realizar una reconstrucción tendinosa convencional se fundamentó en la pérdida  
completa del tendón de Aquiles, el compromiso de más del 70% del tríceps sural, el antecedente de  
infección polimicrobiana persistente y la presencia de diabetes mellitus mal controlada, configurando  
un entorno biológico claramente desfavorable y con alto riesgo de fracaso reconstructivo y reinfección.  
Aunque la literatura contemporánea sobre defectos extensos del tendón de Aquiles se centra  
principalmente en alternativas reconstructivas como transferencias tendinosas, autoinjertos o  
aloinjertos, también reconoce que los defectos masivos asociados a pobre cobertura de partes blandas  
e infección activa o reciente requieren una individualización estricta de la estrategia terapéutica. En  
este contexto, la artrodesis tibiotalar se consideró una opción de rescate funcional, orientada a  
preservar una extremidad estable, plantígrada y no dolorosa, priorizando el control definitivo de la  
infección y la recuperación de la capacidad de marcha por encima de una reconstrucción anatómica  
con elevada probabilidad de falla.  
RESULTADOS Y DISCUSIÓN  
La infección profunda posterior a la reparación del tendón de Aquiles es una complicación infrecuente,  
pero con potencial devastador por la escasa cobertura de partes blandas en la región posterior del  
tobillo y por el papel biomecánico central del complejo aquíleo. En una serie retrospectiva reciente, 23  
de 1148 pacientes sometidos a cirugía del Aquiles desarrollaron infección postoperatoria que requirió  
nueva intervención quirúrgica, lo que representa una incidencia de 2 %; sin embargo, la progresión hacia  
fascitis necrotizante, pérdida masiva del tríceps sural y destrucción completa del tendón, como ocurrió  
en este caso, sigue siendo extraordinaria y clínicamente muy relevante.  
El presente caso también ilustra con claridad la interacción entre factores de riesgo del huésped y  
complicaciones del procedimiento índice. La evidencia más reciente muestra que, tras cirugía por  
rotura del tendón de Aquiles, la diabetes se asocia con mayor riesgo de infección del sitio quirúrgico,  
al igual que el tabaquismo y las heridas abiertas; en el metaanálisis de Zhou et al., la diabetes mostró  
una OR de 2,18 y la antibioticoprofilaxis un efecto protector. En este paciente, la diabetes mellitus tipo  
2 sin tratamiento, sumada a la ausencia de controles postoperatorios adecuados y a una herida que  
evolucionó con dehiscencia, contribuyó a transformar una reparación abierta inicialmente  
convencional en una infección compleja y progresiva.  
Una vez instaurado el cuadro de fascitis necrotizante, el objetivo terapéutico dejó de ser la preservación  
anatómica del tendón y pasó a ser el control urgente de la infección y la conservación de la extremidad.  
Las revisiones contemporáneas son consistentes en que la fascitis necrotizante exige diagnóstico  
precoz, desbridamiento quirúrgico inmediato y repetido, antibioticoterapia empírica de amplio espectro  
y posterior ajuste dirigido según cultivos. Desde esa perspectiva, la conducta adoptada en este caso  
(nueve limpiezas quirúrgicas seriadas), cultivos repetidos, ajustes antibióticos sucesivos y vigilancia  
de marcadores infecciosos, fue congruente con los principios actuales de manejo y probablemente fue  
determinante para convertir un lecho inicialmente necrótico y contaminado en un entorno apto para  
reconstrucción diferida.  
El uso de terapia de presión negativa (VAC) constituye otro punto fuerte del manejo. La revisión  
sistemática más reciente específica para defectos de la región aquílea concluyó que el sistema VAC  
puede emplearse tanto como apósito primario tras el desbridamiento como apósito secundario sobre  
injertos o colgajos, y que, aunque no existe una guía universal, su papel en la preparación del lecho, el  
control del exudado y la promoción de tejido de granulación es cada vez más consistente. En el  
contexto de este caso, su utilización a partir de la segunda limpieza quirúrgica parece haber facilitado  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2508.  
la transición desde la fase séptica aguda hacia una fase reconstructiva, con mejoría macroscópica  
progresiva del defecto y negativización posterior de los cultivos.  
La decisión más trascendente fue no intentar una reconstrucción tendinosa convencional. En la  
mayoría de defectos extensos del Aquiles, la literatura describe transferencias tendinosas, autoinjertos,  
aloinjertos o reconstrucciones compuestas con cobertura vascularizada; sin embargo, la aplicabilidad  
de esas opciones depende de un entorno biológico favorable. En nuestro paciente coexistían pérdida  
completa del tendón de Aquiles, compromiso de más del 70% del tríceps sural, infección polimicrobiana  
persistente y diabetes mal controlada, es decir, un escenario con alto riesgo de reinfección y fracaso  
reconstructivo. La evidencia indirecta reciente resulta útil aquí: Bota et al. evaluaron la función del  
tobillo tras resección del tendón de Aquiles sin reconstrucción y plantearon que la reconstrucción  
anatómica no siempre es obligatoria, especialmente cuando el estado general, la infección o la calidad  
de las partes blandas hacen poco razonable una reconstrucción compleja.  
En ese contexto, la artrodesis tibiotalar fue una elección racional de rescate. La revisión de Puri  
reafirma que la artrodesis sigue siendo una técnica de referencia para obtener un pie plantígrado,  
estable y sin dolor, y que conserva un papel central en escenarios complejos, incluidos aquellos con  
antecedente séptico o mala calidad de partes blandas. Aunque la evidencia directa sobre artrodesis  
tibiotalar en pérdida masiva del Aquiles infectado es escasa, la extrapolación desde la literatura de  
salvataje del tobillo sugiere que, cuando la prioridad es erradicar la infección, estabilizar el segmento y  
evitar nuevas fallas reconstructivas, la artrodesis puede ser más apropiada que una reconstrucción  
anatómica agresiva. En este caso, esa estrategia permitió sustituir el objetivo de “restaurar el tendón”  
por el objetivo de “preservar una extremidad funcional”, que finalmente se cumplió.  
La cobertura definitiva con injerto de piel parcial también debe interpretarse dentro de una estrategia  
por etapas. El injerto no se utilizó sobre un tendón expuesto e infectado, sino sobre un lecho ya  
controlado desde el punto de vista microbiológico, bien granulado y optimizado mediante  
desbridamientos seriados y VAC. Esa secuencia es importante, porque el valor del injerto cutáneo en  
la región aquílea depende en gran medida de la calidad del lecho receptor. En otras palabras, el éxito  
del injerto en este caso no contradice las limitaciones clásicas de la cobertura cutánea en el Aquiles,  
sino que demuestra que, una vez resuelta la infección y preparada adecuadamente la herida, la  
cobertura con injerto puede formar parte de una reconstrucción definitiva eficaz.  
Otro aspecto destacable es el resultado funcional. La serie de Kukadia et al. mostró que el manejo  
temprano y agresivo de la infección posoperatoria del Aquiles puede permitir una recuperación  
aceptable, aunque los pacientes tienden a mantener peores resultados de dolor y función que los no  
infectados a largo plazo. En contraste, el paciente aquí presentado alcanzó, a los 4 meses, integración  
completa del injerto, osificación en el sitio de artrodesis, mejoría de la masa muscular tras  
rehabilitación y marcha sin dolor. Aunque el seguimiento todavía es relativamente corto, la evolución  
observada sugiere que, en casos seleccionados, una estrategia radical de control séptico seguida de  
artrodesis y cobertura diferida puede lograr no solo salvataje de la extremidad, sino también un nivel  
funcional clínicamente satisfactorio.  
Desde el punto de vista práctico, este caso deja tres mensajes. Primero, la reparación abierta del  
Aquiles en pacientes con diabetes mal controlada exige vigilancia estricta de la herida y optimización  
metabólica temprana. Segundo, cuando la infección progresa hasta necrosis extensa y destrucción del  
mecanismo aquíleo, el tratamiento debe abandonar la lógica puramente reconstructiva y adoptar una  
lógica de salvataje funcional. Tercero, el manejo escalonado (desbridamientos repetidos, cultivos  
seriados, ajuste antibiótico, VAC, estabilización definitiva y cobertura diferida) puede evitar  
amputaciones o reconstrucciones fallidas incluso en escenarios biológicamente muy desfavorables.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2509.  
Finalmente, este reporte tiene las limitaciones propias de un caso único, no permite comparar de forma  
directa la artrodesis con técnicas reconstructivas del Aquiles, y la evidencia específica para pérdida  
masiva del tendón asociada a fascitis necrotizante sigue siendo escasa. Aun así, su valor radica en  
documentar una solución de rescate poco habitual pero coherente con la evidencia disponible: en  
presencia de infección persistente, pérdida extensa del tríceps sural y fracaso probable de una  
reconstrucción anatómica, la combinación de control séptico agresivo, VAC, artrodesis tibiotalar e  
injerto de piel parcial puede ser una alternativa viable para conservar una extremidad estable,  
plantígrada y sin dolor.  
CONCLUSIONES  
En pacientes con infección profunda posterior a reparación abierta del tendón de Aquiles, asociada a  
fascitis necrotizante, pérdida masiva de partes blandas y destrucción completa de la unidad aquílea, el  
tratamiento debe orientarse prioritariamente al control séptico y al salvataje funcional de la extremidad.  
Este caso demuestra que una estrategia escalonada basada en desbridamientos seriados, cultivos  
repetidos, antibioticoterapia dirigida, terapia de presión negativa, artrodesis tibiotalar e injerto de piel  
parcial puede lograr una extremidad estable, plantígrada, sin dolor y funcional, incluso en un entorno  
biológico altamente desfavorable. La evolución clínica y funcional favorable observada respalda que,  
en escenarios seleccionados donde la reconstrucción anatómica del Aquiles tiene alta probabilidad de  
fracaso, la artrodesis tibiotalar puede constituir una alternativa válida y eficaz de rescate  
reconstructivo.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2510.  
REFERENCIAS  
Allaw, F. (Abril de 2024). Necrotizing fasciitis: an update on epidemiology, diagnostic methods, and  
treatment. Infectious Diseases, 1-12. doi:10.1097/QCO.0000000000000988  
Altinkaya, A. (Julio de 2021). Reconstruction of soft tissue defects around the Achilles region with  
distally  
based  
extended  
peroneal  
artery  
perforator  
flap.  
Elsevier,  
1-14.  
Attia, A. K. (Diciembre de 2021). Outcomes and Complications of Open Versus Minimally Invasive  
Repair of Acute Achilles Tendon Ruptures: A Systematic Review and Meta-analysis of Randomized  
Controlled  
Trials.  
The  
American  
Journal  
of  
Sports  
Medicine,  
1-12.  
Azam, M. T. (Octubre de 2023). Surgical Management of Chronic Achilles Tendon Ruptures: A  
Systematic Review and Proposed Treatment Algorithm. AOFAS. doi:10.1177/24730114231200491  
Bota, O. (Marzo de 2024). Evaluation of the ankle function after Achilles tendon resection: a  
retrospective clinical study. Orthopaedic and Trauma Surgery, 1-15. doi:10.1007/s00402-023-05177-2  
Braza, M. (Febrero de 2025). Split-Thickness Skin Grafts. National Library of Medicine, 1-13. Obtenido  
Briggs, S. (21 de Junio de 2024). Incidence, demographics, characteristics and management of acute  
Achilles  
tendon  
rupture:  
An  
epidemiological  
study.  
PLOS  
ONE.  
Gunel, G. (Enero de 2024). Practical Review of Necrotizing Fasciitis: Principles and Evidence-based  
Management. Plastic & Reconstructive Surgery-Global Ope, 1-9. doi:10.1097/GOX.0000000000005533  
Güran, O. (2025). Can Wound-Site Complications Be Predicted after Open Repair in Acute Achilles  
Tendon Ruptures? Journal of Contemporaty Medicine, 1-10. doi:10.16899/jcm.1642466  
Hua, C. (2022). Necrotising soft-tissue infections. The Lancet, 1-12. doi:10.1016/S1473-  
3099(22)00583-7  
Ismani, A. (19 de Julio de 2025). Experience in Managing a Complex Case of Infected Achilles Tendon  
Rupture with Segmental Loss:  
10.5704/MOJ.2507.017  
A
Case Report. Malaysian Orthopaedic Journal, 1-5. doi:  
Keenan, C. (Enero de 2025). Negative Pressure Wound Therapy: Challenges, Novel Techniques, and  
Kotsifaki, R. (Abril de 2026). Incidence, Temporal Trends, and Surgical Shift of Achilles Tendon Rupture:  
A
Systematic  
Review  
and  
Meta-analysis.  
Springer  
Nature  
,
1-21.  
Obtenido  
de  
file:///C:/Users/Usuario/Downloads/s40279-026-02397-5.pdf  
Ma, J. (Septiembre de 2025). Efficacy and safety of combined negative pressure therapy after skin  
grafting on limbs: A systematic review and meta-analysis. Elsevier, 1-18.  
McDermott, J. (2024). Necrotizing Soft Tissue Infections: A Review. JAMA Surgery, 1-14.  
doi:10.1001/jamasurg.2024.3365  
Muhammad, R. (Junio de 2025). Ankle Arthrodesis Revisited: A Systematic Review of Techniques,  
Outcomes, and Complications. Cureus, 1-12. doi:10.7759/cureus.86836  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2511.  
Nilsson, N. (Mayo de 2025). Chronic Achilles Tendon Rupture. Springer Nature, 1-14.  
doi:doi.org/10.1007/978-3-031-58351-3_501  
Puri, A. (Septiembre de 2024). Current concepts in ankle arthrodesis. Journal of Clinical Orthopaedics  
Rosteius, T. (Diciembre de 2021). Analysis of bone transport for ankle arthrodesis as a limb salvage  
procedure for the treatment of septic pilon fracture nonunion. Scientific Reports, 1-14.  
doi:doi.org/10.1038/s41598-021-04187-7  
Zhou, Y. (Noviembre de 2025). Risk Factors for Surgical Site Infections Following Achilles Tendon  
Rupture Surgery: A Systematic Review and Meta-analysis. Journal of Surgical Research, 1-13.  
Todo el contenido de LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, publicados en este  
sitio está disponibles bajo Licencia Creative Commons  
.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2512.