Aproximación a la violencia simbólica a través de los  
estereotipos de género en redes sociales virtuales  
An approach to symbolic violence through gender stereotypes on social  
media  
Lizbeth García Montoya  
Universidad Autónoma de Sinaloa  
Culiacán México  
Melina Isabel Osuna Valverde1  
Universidad Autónoma de Sinaloa  
Culiacán México  
Artículo recibido: 09 de enero de 2026. Aceptado para publicación: 16 de mayo de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
Este artículo busca identificar la percepción del alumnado, respecto a la violencia simbólica en redes  
sociales virtuales, ya que con el emergente y exponencial uso de estas nuevas tecnologías de la  
información surge un ciberespacio, que requiere de un análisis del intercambio de significados  
simbólicos que ahí ocurren, sobre todo de las formas en que se reproducen los distintos tipos de  
violencia de género, incluso los más sutiles como los estereotipos de género. Se realizó desde un  
enfoque cuantitativo con la aplicación de encuestas en una muestra representativa de 157  
participantes donde se encontró que la mayoría del alumnado pasa de “4 a 6 horas” en pantalla, y  
aunque no domina los conceptos de violencia simbólica, sí comprende algunos de sus elementos,  
como lo son los estereotipos de género, que se reproducen principalmente a través del uso de la  
imagen y el lenguaje oral y escrito en redes sociales.  
Palabras clave: redes sociales, internet, violencia de género, estereotipo sexual  
Abstract  
This article seeks to identify students' perceptions of symbolic violence on social media, given that the  
emergence and exponential growth of these new information technologies has given rise to  
cyberspace, which requires analysis of the exchange of symbolic meanings that occur there, especially  
the ways in which different types of gender violence are reproduced, including the most subtle forms  
such as gender stereotypes. A quantitative approach was used, with surveys administered to a  
representative sample of 157 participants. The study found that most students spend “4 to 6 hours”  
on screen, and although they do not fully understand the concepts of symbolic violence, they do  
understand some of its elements, such as gender stereotypes, which are reproduced mainly through  
1 Autora de Correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2927.  
the use of images and oral and written language on social media.  
Keywords: social media, internet, gender-based violence, gender stereotypes  
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Cómo citar: García Montoya, L., & Osuna Valverde, M. I. (2026). Aproximación a la violencia simbólica  
a través de los estereotipos de género en redes sociales virtuales. LATAM Revista Latinoamericana de  
Ciencias Sociales y Humanidades 7 (2), 2927 2942. https://doi.org/10.56712/latam.v7i2.5877  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2928.  
INTRODUCCIÓN  
La violencia simbólica en redes sociales se presenta a través de los estereotipos de género promovidos  
disimuladamente bajo la etiqueta de trends o tendencias, contenido popular o viral que llega a las  
grandes masas de internet, sobre todo hacia las personas jóvenes, situando como aspiracionales y  
normativos los roles tradicionales según el género. La Unidad Académica de Ciencias de la  
Comunicación (UACC) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) es parte de los espacios  
académicos que forman a futuras y futuros profesionistas de los medios de comunicación masivos,  
por lo que resulta un espacio óptimo para realizar un diagnóstico con relación a la percepción de la  
violencia simbólica ante los ojos del alumnado.  
Buscando alcanzar el objetivo planteado se decidió dividir esta contribución en los siguientes  
apartados; el primero titulado “Bases teóricas de la violencia simbólica en las nuevas tecnologías de la  
información desde el paradigma feminista”, en el cual se retoman las corrientes teóricas relacionadas  
a las variables de investigación, que van desde del feminismo que, abordan la relación del humano con  
la tecnología, hasta una aproximación conceptual a la violencia simbólica. De manera subsecuente se  
encuentra el apartado que explica el diseño de la investigación, donde se encuentran los objetivos y  
pregunta de investigación.  
Entre otras cosas, el estudio se centra en identificar la percepción del alumnado de la UACC de la UAS  
con respecto a la violencia simbólica en redes sociales. Identificar la percepción de la variable de  
investigación anteriormente mencionada contribuye al diseño de un plan de intervención de prevención  
de la violencia simbólica en redes sociales.  
Posteriormente se encuentra el diseño metodológico, donde se abordan de manera detallada los  
aspectos metodológicos, que van desde el enfoque de la investigación, así como la técnica utilizada,  
la descripción del instrumento, hasta la ruta llevada a cabo durante el trabajo de campo. Seguido de  
esto se encuentra el apartado de resultados, donde se visualizan gráficas que reflejan los datos  
recabados durante el trabajo de campo. Finalmente, el último apartado corresponde a las conclusiones  
y discusiones, a partir de aquí se reflexiona y se triangula con las posturas teóricas, los resultados  
obtenidos en el estudio.  
El presente estudio busca identificar la percepción del alumnado de la Unidad Académica de Ciencias  
de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Sinaloa con respecto a la violencia simbólica en  
redes sociales.  
METODOLOGÍA  
En cuanto al enfoque, será cuantitativo, comprendiendo que  
El enfoque cuantitativo utiliza la recolección de datos y el análisis de datos para contestar preguntas  
de investigación y probar hipótesis formuladas previamente, además confía en la medición de variables  
e instrumentos de investigación, con el uso de la estadística descriptiva e inferencial, en tratamiento  
estadístico y la prueba de hipótesis (…). (Ñaupas et al, 2018, p.140)  
También se menciona “(…) el método cuantitativo es más parcial pues estudia aspectos particulares o  
generaliza, pero desde una sola perspectiva” (Schutter, 1981, p.104), por lo que el enfoque cuantitativo  
permitirá al estudio exploratorio sentar las bases de la situación del objeto de estudio respecto a las  
variables de investigación, destacando hallazgos estadísticos, los cuales permitirán comprender el  
panorama de la problemática de investigación.  
El presente diseño de estudio es exploratorio, ya que estos  
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(…) se realizan cuando el objetivo es examinar un tema o problema de investigación poco  
estudiado, del cual se tienen muchas dudas o no se ha abordado antes. Es decir, cuando la  
revisión de la literatura reveló que tan sólo hay guías no investigadas e ideas vagamente  
relacionadas con el problema de estudio, o bien, si deseamos indagar sobre temas y áreas  
desde nuevas perspectivas (Sampieri et al, 2010, p.79).  
Sobre estos estudios también se dice que:  
Se realizan cuando el objeto es examinar un tema o problema de investigación poco estudiado,  
el cual no se ha abordado antes, se tienen dudas y hay la necesidad de explorarlo. Cuando se  
realiza la revisión de literatura y es muy poca la información sobre el particular, se hace  
necesario hacer una investigación preliminar exploratoria. (Maldonado, 2018, p.24)  
También tiene un diseño descriptivo, estos estudios “(…) pretenden medir o recoger información de  
manera independiente o conjunta sobre los conceptos o las variables a las que se refieren, esto es, su  
objetivo no es indicar cómo se relacionan éstas” (Sampieri et al., 2010, p.80).  
Por lo que al ser ambas variables (violencia simbólica y redes sociales) un campo poco estudiado, se  
está examinando de manera descriptiva en un grupo poblacional en particular donde aún hay pocas  
referencias que le anteceden, por lo que el presente estudio será un primer acercamiento, que permitirá  
futuras investigaciones con un grado de análisis más profundo.  
Los criterios de inclusión para participar en la investigación fueron los siguientes: Alumnado que forma  
parte de la matrícula de la UACC de la UAS durante el año 2025. El tipo de muestreo utilizado para  
aplicar el instrumento fue aleatorio simple, en el cual se “Utilizan métodos que buscan que todos los  
sujetos de una población tengan la misma probabilidad de ser seleccionados para representarla y  
formar parte de la muestra, generalmente son los más utilizados por que buscan mayor  
representatividad.” (Hernández y Carpio, 2019, p.76.  
Con base a los resultados que dieron una muestra representativa de 157 participantes, se llevó a cabo  
un tipo de muestreo aleatorio simple, el cual se entiende como el método más simple, donde se extraen  
los individuos de forma aleatoria para su participación (Casal y Mateu, 2003), lo que permitió obtener  
los resultados solicitando la voluntad de manera voluntaria y aleatoria del alumnado, obteniendo  
resultados que representen el universo total.  
La técnica empleada para recabar datos fue a través de una encuesta con preguntas de opción múltiple  
o cuestionario dicotómico, en el cual  
“(…) la persona se encuentra únicamente entre dos alternativas: responder afirmativamente o  
negativamente. El número de respuestas afirmativas y el de negativas, se obtiene por un simple  
conteo, permitiendo la obtención de cálculos estadísticos a partir del conjunto de respuestas  
del grupo” (Arias, 1990, p.159)  
El cuestionario se conformó por 14 preguntas de opción múltiple repartidas en 6 módulos; el primer  
módulo estuvo enfocado a recabar los datos sociodemográficos del alumnado participante, el segundo  
módulo al uso de redes sociales, el tercer módulo a identificar la percepción de la violencia simbólica,  
el cuarto módulo a identificar si vinculan la violencia simbólica con redes sociales, el quinto módulo  
observar qué mecanismos o herramientas de redes sociales identifican manifestaciones de violencia  
simbólica, y finalmente, el sexto módulo estuvo encaminado a descubrir si el alumnado reconoce que  
la violencia simbólica en redes sociales genera algún tipo de impacto.  
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El trabajo de campo se realizó en las instalaciones universitarias, donde se acudió a cada uno de los  
11 salones de la UACC a solicitar la participación voluntaria del alumnado, a quienes se les explicó el  
propósito de la encuesta, posteriormente una vez aceptada su participación, y cumplimentada la hoja  
de consentimiento informado cada uno de ellos y ellas devolvió el pliego de hojas. Cabe mencionar que  
se realizaron de 14 a 15 encuestas en cada uno de los 11 grupos, con la intención de recabar datos de  
todos los grupos de manera homogénea.  
Una vez obtenidos los datos que arrojó el trabajo de campo, estos se vaciaron en el software  
estadístico SPSS versión 22 para su análisis, donde una vez interpretados los datos se obtuvieron los  
siguientes resultados  
Las consideraciones éticas fueron un consentimiento informado entregado y firmado por cada uno de  
los participantes previo a aplicar el instrumento  
DESARROLLO  
Las RSV, forman parte del ciberespacio donde las personas navegamos a través de la web  
presentándonos ante otros usuarios e interactuando a través de las herramientas que estas nuevas  
tecnologías nos ofrecen; avatares, mensajes de texto, videollamadas, emojis, imágenes, entre otras  
herramientas para la comunicación en la sociedad red. Sin embargo, aunque el uso de estas nuevas  
tecnologías de la información es emergente y exponencial, tiene antecedentes desde la teoría  
feminista, que vienen desde tiempo atrás abordando lo que ocurre en estas actividades que oscilan  
entre humanos y tecnología.  
En A Cyborg Manifesto de Haraway (2016), la autora explora la relación entre lo humano y lo  
tecnológico, desdibujando las líneas que ocurren entre ellos, para fusionarlos en un solo sujeto, un ser  
que es humano, pero habita un espacio cibernético, un cyborg. La aportación teórica de Haraway (2016)  
se realiza desde el feminismo cultural y feminismo socialista, desde el área del conocimiento de la  
filosofía retoma un enfoque característico por ser postmoderno, no naturalista y controversialmente  
post-género.  
Esta criatura que Haraway (2016) llama cyborg oscila entre ambos mundos, el mundo natural y  
artificial, es decir se encuentra entre la realidad y la ficción, lo que da hincapié a la autora a proponer  
una criatura que establece las relaciones entre el humano, la tecnología y las máquinas, y cuando habla  
de post-género se refiere a que a este ser no es hombre ni mujer, no tiene género, lo que otras autoras,  
como Braidotti (2005), llamarían post-humano, convirtiéndose en toda una corriente teórica, llamada  
feminismo post-humanista.  
Precisamente un referente teórico del feminismo post-humanista es la autora Braidotti (2005), quien  
además hace aportes teóricos desde las teorías de devenir, que específicamente desde el devenir-  
máquina ve la realidad desde un modelo no lineal, sino rizomático, donde estudia “la relación entre el  
cuerpo y la tecnología y, más en concreto, las formas en las que actualmente lo humano está siendo  
desplazado hacia una esplendorosa gama de variables tecnológicas poshumanas” (p.263).  
Braidotti (2005) también aborda el término cyborg, conceptualizando como una figura tanto social,  
como discursiva, que se sitúa en la interacción de lo humano y la tecnología, a lo que ella agrega en las  
sociedades postindustriales, además de ser una cartografía de las relaciones de poder que habitan en  
la mencionada sociedad post industrial.  
Desde esta corriente teórica se determina que “todas las tecnologías se convierten en biotecnologías”  
(Braidotti, 2005, p.264), ya que no existe una distinción entre sujeto-máquina (o sujeto-tecnología) en  
el momento en que trabajan en conjunto en su uso, pero también en su creación y manejo. Un ejemplo  
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de lo anteriormente mencionado aplicado a las redes sociales virtuales es cómo las personas pasan  
de ser humanos a ser usuarios de internet, que se mueven en estos espacios virtuales a través de  
avatares, imágenes, vídeos, o textos, donde la identidad de los individuos habita y se expresa en  
espacios cibernéticos.  
Las corrientes teóricas con enfoque feminista posteriormente realizaron distintos aportes, abordando  
ahora las nuevas tecnologías de la información, y lo que su reciente y exponencial uso trajo consigo,  
una de estas autoras es Wajcman (2004), quien desde una corriente tecnofeminista comienza  
discrepando con Haraway (2016) y Braidotti (2005) referente al post-humanismo que sugiere un mundo  
sin géneros, en cambio la autora no ve esto posible, ya que responde a esto que “las jerarquías de la  
diferencia sexual afectan profundamente al diseño, el desarrollo, la difusión y la utilización de las  
tecnologías” (p.6), por lo que se puede decir que el humano es un sujeto que en todo su quehacer e  
interacciones realizadas (incluidas las interacciones sujeto-tecnología) se encuentra atravesado por el  
género, lo que no permite abogar por un mundo sin géneros, incluso en lo que confiere a la tecnología  
o los espacios virtuales.  
Por esta misma línea Boix y De Miguel (2022) contribuyen a la conversación afirmando sobre las  
nuevas tecnologías de la información, que los usuarios de la red utilizan está con fines de  
comunicación, lo que la convierte en un espacio de encuentro, donde a pesar de que se puede omitir  
mencionar detalles de la identidad como el sexo o la edad, no obstante, esto no significa que no importa  
el género, ya que en la red hay, tanto usuarias como usuarios, y en estos espacios se replican modelos  
femeninos que se encuentran frecuentemente sexualizando a la mujer.  
Se puede concluir que somos sujetos atravesados por el género en todos los espacios, incluso en la  
red, por lo que las redes sociales a pesar de ser parte del ciberespacio donde la identidad de usuarios  
puede existir en el anonimato, las interacciones sociales o hábitos de consumo de contenido  
multimedia que arroja el algoritmo a cada persona, así como forma en que responde a estos, van a  
estar siempre atravesados por el género.  
Finalmente, Castells (2024) habla de un mundo globalizado e interconectado por los medios digitales,  
aunque sin considerar una perspectiva de género, ni un enfoque feminista, hace grandes aportaciones  
a la investigación de los fenómenos sociales que ocurren en las sociedades red o sociedades digitales,  
para el autor estos espacios constituyen una forma de comunicación, llamada comunicación digital, la  
cual se distingue por estar constantemente en movimiento y cambio, además es un fenómeno reciente  
y se ha expandido a un nivel considerablemente más rápido que otras tecnologías.  
La violencia de género se ha presentado en todos los espacios, los públicos, privados, y ahora también  
en los virtuales, sin embargo, hay distintos tipos de violencia, éstas van desde algo perceptible a la  
vista como la violencia física, hasta algo sutil que resulta difícil de percepción, como lo es la violencia  
simbólica. Quien acuñó el término violencia simbólica es Bourdieu (2021), en su obra La dominación  
masculina donde la conceptualiza de la siguiente manera  
[…] violencia amortiguada, e insensible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a través  
de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento o, más exactamente, del  
desconocimiento, del reconocimiento o, en último término, del sentimiento. (p.12)  
Cuando Bourdieu (2021) habla de violencia simbólica, habla de una cosmología sexualizada de las  
cosas, que ha afectado la significación social donde la experiencia dóxica de los cuerpos se constituye  
siempre por oposiciones homólogas asociadas al hombre y la mujer, las cuales se encuentran basadas  
en una dominación masculina donde el hombre es la medida de todas las cosas.  
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La violencia simbólica, aunque sutil y de difícil percepción se encuentra en todos lados, y siendo los  
espacios digitales un espacio que se encuentra también atravesado por el sexo de las personas que lo  
utilizan, es también un espacio de reproducción de ella, esto ocurre como antes se ha mencionado por  
medio de la sexualización de la mujer, y desde otros acercamientos se puede analizar desde las  
imágenes que se comparten y su vínculo con los estereotipos de género o incluso con el lenguaje,  
cómo lo usan y qué se comunica.  
Por otro lado, la teoría contemporánea en los estudios recientes aborda la problemática desde sus  
características particulares, definiendo el concepto de violencia simbólica Picazo (2021) señala  
La violencia simbólica es un fenómeno social que al estudiarlo devela la naturalidad con la que se  
perciben las estructuras sociales, culturales e históricas de diferentes campos sociales. Es una forma  
sutil, casi invisible e inconsciente de mantener y reproducir lo que ha sido heredado como única forma  
de percibir y hacer desde diversas posiciones sociales. (p138)  
Ahora, vinculando la variable de la violencia simbólica como una problemática de los espacios digitales  
Poveda (2021) comparte que  
(…) las redes sociales son un medio de comunicación, (…) Facebook, Twitter, Instagram, Tik  
Tok, etc. Teniendo en cuenta que cada una de estas redes sociales se construye desde un  
propósito distinto, se presume que las formas en las que actúa o se presentan los contenidos  
cargados de violencia simbólica pueden ser muy distintas y así mismo sus afectaciones  
pueden variar. (p.43)  
Entonces, la comprensión de las manifestaciones de la violencia simbólica es diversa según el espacio  
de la red donde se manifiesta, y los alcances que estos ofrecen a sus usuarios, ya sean imágenes,  
videos, textos o audios. Por ejemplo, en el caso particular de la red social Twitter Fernández (2024)  
advierte que las manifestaciones de violencia de carácter simbólico se realizan por medio del lenguaje  
hostil con amenazas o insultos, el cual esta principalmente dirigido a mujeres que se alejan de los  
estándares estéticos normativos de belleza, o también quienes se declaran feministas ante el  
ciberespacio.  
Otra observación para destacar de Fernández (2024) es que nombra al discurso neosexista, y lo  
caracteriza con humor o ironía, lo cual contribuye a la normalización de estos mensajes, lo cual  
promueve la perpetuación de la desigualdad de las mujeres. Por lo tanto, se puede identificar que las  
redes sociales virtuales como Twitter, que en las características de su interfaz domina el uso de  
lenguaje escrito mediante posts de texto, destacan la violencia simbólica a través de los mensajes con  
connotación de odio.  
Estando de acuerdo con Fernández (2024), pero ampliando las características de la víctima de la  
violencia simbólica Bárcenas (2021) menciona que la violencia simbólica se ejerce principalmente  
contra mujeres y también contra personas que forman parte de la comunidad LGBT, ya que en la  
actualidad se persigue un neoconservadurismo que busca legitimar el orden sexo genérico,  
caracterizado por ser heteropatriarcal y binario.  
De manera que, resulta interesante identificar cómo las personas vulneradas en los espacios físicos y  
tangibles, como lo son mujeres y personas de identidades de género y orientaciones sexuales  
disidentes, también se encuentran vulneradas en la red, lo que lleva a pensar en el ciberespacio como  
un espejo de la realidad, donde se emulan los patrones culturales dominantes.  
Abordando otras redes sociales, sobre Instagram Ejea & Martínez (2022) lo vinculan con la violencia  
simbólica a través de la imagen, haciendo un análisis de profundidad de cómo el “deber ser” de las  
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mujeres dictado por redes sociales, como Instagram, se basa en una dualidad entre lo privado y lo  
público, donde a través del mensaje simbólico que mandan los posts en formato imagen de redes  
sociales, por un lado, se le atribuyen características domésticas vinculadas a los actos de cuidados y  
servicios a los otros, y por otro se encuentra la mujer hipersexualizada.  
Esta violencia que se ejerce a través de los significados simbólicos de las imágenes y las  
representaciones sociales de los cuerpos abre aún más el campo de estudio, situándonos en un  
entorno virtual donde lo simbólico se encuentra en lo que otros usuarios comentan sobre los demás,  
pero también sobre las publicaciones que cada uno hace sobre sí mismo, y el significado que cargan  
consigo las imágenes que se comparten de manera voluntaria, pero muchas veces también  
inconsciente de lo que representan para el sistema de dominación simbólica.  
Sobre este punto de análisis Heredia (2024) va más a fondo, ya que no solo vincula la violencia  
simbólica con las imágenes que se comparten en Instagram, también lo relaciona con lo que llama  
violencia estética, que señala, son fenómenos que ocurren de manera simultánea en redes sociales  
virtuales, donde el factor diferenciador de la violencia estética es que este se manifiesta a través de  
expresiones sexistas, racistas, gordofóbicas y gerontofobicas.  
Estas visiones del conocimiento cada vez más amplias demuestran cómo las redes sociales son  
terreno fértil para estudiar los fenómenos que ocurren ahí en relación con la violencia simbólica, que  
tiene características diversas como lo son el lenguaje con los mensajes de odio, y los estereotipos de  
género que imponen estándares de belleza mediante las imágenes donde la violencia simbólica se  
cruza con otras tipologías de violencia como lo es la violencia estética.  
RESULTADOS  
Tabla 1  
Edad y sexo de participantes  
Edad  
Sexo  
Mujer  
29%  
20%  
2%  
Total  
Hombre  
16%  
25%  
6%  
47%  
Otro  
1%  
0%  
18 a 20 años  
21 a 24 años  
25 años o más  
Total  
46%  
45%  
9%  
1%  
51%  
100%  
Fuente: elaboración propia a partir de los datos obtenidos  
Fue destacable observar cómo hay porcentajes similares de alumnado hombres (47%) y mujeres (51%)  
de los cuales la mayoría de los hombres tienen de “21 a 24 años” y la mayoría de las mujeres tiene de  
“18 a 20 años”, tal como aparece en la Tabla 2.  
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Gráfico 1  
Screentime del alumnado  
Fuente: elaboración propia a partir de los datos obtenidos.  
Referente al tiempo en pantalla (también llamado screentime) la mayoría, tanto de hombres como  
mujeres, respondió de “4 a 6 horas” en pantalla, con un total del 55%, y en segunda instancia, tenemos  
que el 27%, pasa “7 horas o más”.  
Gráfico 2  
Sobre violencia simbólica y estereotipos de género  
Fuente: elaboración propia a partir de los datos obtenidos.  
En cuanto a violencia simbólica y estereotipos de género la mayoría dice no saber lo que es la violencia  
simbólica, representada por un 54%, pero un 98% sabe lo que son los estereotipos de género.  
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Segregando los datos por sexo con respecto a la pregunta “¿Sabes qué es violencia simbólica?” Se  
identificó que la mayoría, tanto de hombres como mujeres, reconocen no saber lo que es la violencia  
simbólica, con una ligera tendencia mayoritaria, las mujeres representan un 58%, frente a un 52% que  
correspondió a hombres.  
Gráfico 3  
Estereotipos de género como ejemplo de violencia simbólica  
Fuente: elaboración propia a partir de los datos obtenidos.  
En cuanto a los estereotipos de género y la violencia simbólica, la mayoría conformada por un 65% sí  
considera que los estereotipos de género pueden ser un ejemplo de violencia simbólica, sin embargo,  
aún queda una cantidad considerable del 32% que no lo considera como tal.  
Gráfico 4  
Herramientas de reproducción de violencia simbólica en redes sociales  
Fuente: elaboración propia a partir de los datos obtenidos.  
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Ahora, vinculando las variables violencia simbólica y redes sociales con los elementos de interacción  
utilizados en los medios digitales, se encontró en primera instancia respecto al lenguaje oral y escrito,  
que la mayoría conformada por el 76% identifica violencia simbólica reproducida en las redes sociales  
a través del lenguaje oral y escrito, lo mismos respondieron respecto a la imagen en redes sociales.  
Lo anterior, muestra cómo estamos ante un escenario donde el alumnado se encuentra expuesto a la  
violencia simbólica en los medios digitales a través de las distintas herramientas, desde las  
representaciones visuales por medio de las imágenes, hasta por medio de la comunicación con el  
lenguaje oral y escrito.  
Respecto a los espacios digitales, específicamente respecto al algoritmo, feed y trends de las redes  
sociales del alumnado, se encontró lo siguiente, cuando se les preguntó “¿Consideras que el algoritmo  
de tu feed en redes sociales promueve estereotipos de género?” 53% respondió “No”, y el 47%  
respondió “Sí”, lo cual son porcentajes similares, aunque hay una ligera tendencia mayoritaria a una  
respuesta negativa. Posterior a ello se les preguntó “¿Consideras que los trends en redes sociales  
promueven estereotipos de género?” a lo que la mayoría conformada por el 85% respondió “Sí”,  
mientras que solo el 15% respondió “No”.  
Las respuestas a estas dos últimas preguntan resultan paradójicas, ya que el contenido del algoritmo  
en redes sociales está siempre repleto de trends, sin embargo, esto es un ejemplo de que si la pregunta  
va dirigida de manera generalizada sí se encuentra violencia simbólica en redes sociales y esta resulta  
fácil de identificar, sin embargo, cuando la pregunta va enfocada de manera directa hacia el alumnado  
y sus perfiles de redes sociales esto resulta más difícil de admitir o visualizar.  
Segregando los datos por sexo de la pregunta ¿Consideras que el algoritmo de tu feed en redes  
sociales promueve estereotipos de género? Se encontró que la mayoría de las mujeres con un  
porcentaje del 56% respondieron “Sí”, mientras que la mayoría de los hombres conformada por el 67%  
respondieron “No”. Estos datos dan apertura a reflexionar acerca de la susceptibilidad del alumnado  
referente a identificar estereotipos de género en redes sociales.  
Gráfico 5  
Impacto de la violencia simbólica en las redes sociales  
Fuente: elaboración propia a partir de los datos obtenidos.  
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Finalmente, en cuanto al impacto de la violencia simbólica en redes sociales la mayoría equivalente al  
78% señaló que la violencia simbólica en redes sociales tiene un impacto en la manera en que nos  
relacionamos en redes sociales, y la mayoría con un 79% del total señaló que la violencia simbólica  
tiene un impacto en la manera en que se perciben a sí mismos.  
DISCUSIÓN  
Tras el análisis de los datos expuestos en el apartado anterior es importante destacar los hallazgos  
más relevantes, comenzando por el hecho de que la mayoría del alumnado pasa un mínimo “de 4 a 6  
horas” diarias en pantalla, por lo que el uso de las redes sociales es algo relevante, no solo para su  
formación académica en comunicación, también para su vida personal y cotidiana.  
Sobre lo anterior Poveda (2021) comparte que las redes sociales virtuales son  
(…) un espacio de relacionamiento y socialización, lo cual es clave porque cobran otro sentido, ya no  
como medio de comunicación o divulgación, sino como un lugar no físico donde se digitalizan las  
violencias que ya ocurren fuera de la virtualidad, a una escala mucho más amplia e invasiva, por el  
hecho de que está presente todo el tiempo. (p.44)  
La relevancia del tiempo de uso de las nuevas tecnologías de la comunicación no se sitúa  
exclusivamente en la cantidad de tiempo que se le dedica de manera cotidiana, también trasciende al  
análisis del ciberespacio como un sitio que por sus cualidades de carencia de espacio físico o tangible  
de acceso siempre abierto llegan a ser omnipresentes en la vida cotidiana de los usuarios.  
Además, cabe mencionar que la estadística mostró que el alumnado sabe lo que son los estereotipos  
de género, pero no tiene clara la conceptualización de violencia simbólica, lo cual era un dato que se  
esperaba encontrar, debido a que como lo comparte Poveda (2021) al estudiar el fenómeno de la  
violencia simbólica se requiere estudiar la cultura, ya que es en esta donde se encuentran las relaciones  
de poder que por medio de la cultura se vuelven costumbres que facilitan la aceptación de la  
dominación a los dominados y otorgan el poder a los dominantes, lo cual perpetúa las desigualdades.  
Entonces, se puede decir que la violencia simbólica resulta de difícil percepción para quienes no se  
encuentran sensibilizados sobre el tema, principalmente por el hecho de que se transmite a través de  
los usos y costumbres que conforman la cultura, donde se encuentran entrelazadas estructuras de  
poder.  
Otro dato estadístico relevante fue el hecho de que el alumnado tampoco vincula la violencia simbólica  
como parte del contenido visual a través de las imágenes o el lenguaje oral y escrito en redes sociales.  
En relación con esto Morales (2021) argumenta que  
(…) la violencia simbólica de género está conformada y creada también por los discursos que se venden  
por los medios de comunicación, ya que estos reproducen, imponen y validan en sus contenidos la  
dominación masculina sobre la femenina. Del mismo modo sucede con la comunicación digital que  
ayuda a divulgar y perpetuar los códigos patriarcales y morales como los estándares de belleza y las  
conductas que deben tener las mujeres. (p.173)  
Se puede comprender que, si los medios de comunicación masivos son parte del sistema de  
dominación masculina, se espera que propaguen a la sociedad la violencia simbólica a través de sus  
mensajes, que reciben y aceptan como propios de su ideología estos códigos de pensamiento y  
comportamiento de manera inconsciente. Sin embargo “(…) a diferencia de otros medios, en redes  
[sociales virtuales] el usuario tiene la posibilidad de ser tanto receptor como emisor, y en ese sentido,  
puede reproducir o no patrones culturales” (Poveda, 2021, p.45), es por ello que es necesario abordar  
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estos temas desde la academia, para contribuir a su erradicación desde propagar el hecho de que  
existe la problemática.  
Sin embargo, para contribuir a erradicar el problema hay que entender la naturaleza de este, ya que las  
redes sociales virtuales son diversas en cuanto a sus alcances y limitaciones, según las funciones que  
ofrecen, y por ende la violencia simbólica se presenta de diversas maneras  
(…) los contenidos que circulan en redes sociales como Instagram son más enfocados a las imágenes  
y fotografías, en cambio, las publicaciones que presentan una mayoría en la red social de Twitter van  
más orientadas a textos cortos, comentarios con un límite de caracteres, por lo tanto, las afectaciones  
de los contenidos pueden variar, (…) (Poveda, 2021, p.43).  
Comprendido esto, respecto a la variable del contenido visual a través de las imágenes se puede  
vincular la red social Instagram, donde para Heredia (2021) las publicaciones de las redes sociales,  
como Instagram, construyen una identidad corporal femenina, dirigida hacia las mujeres que legitima  
determinados cuerpos y las subjetividades que engloban los ideales de belleza.  
Estando de acuerdo con Heredia (2021), Ejea & Martínez (2022) hablan de la violencia simbólica que  
ocurre en la comunicación virtual de las redes sociales, especialmente en Instagram, como una  
violencia caracterizada por determinadas pautas visuales, que basadas en estereotipos dicta el “deber  
ser” de las mujeres. Lo cual confirma el hecho de que la violencia simbólica que se ejerce a través de  
la imagen en redes sociales está estrechamente relacionada con la apariencia y comportamiento de  
las mujeres, situando estándares estrechamente vinculados a los estereotipos de género.  
Referente a la variable del lenguaje oral y escrito, Fernández (2024) señala que en redes sociales  
específicas como Twitter existe un discurso digital violento, el cual se ejerce contra las mujeres, de  
parte de usuarios que se conocen fuera de los espacios digitales, pero también de desconocidos. Dicha  
afirmación permite reconocer que la principal herramienta de la violencia simbólica a través del  
lenguaje en redes sociales virtuales son los discursos de odio.  
Finalmente, los datos estadísticos mostraron que el alumnado es capaz de identificar los estereotipos  
de género en los trends de redes sociales, pero no en el feed de sus perfiles de redes, por lo que nos  
encontramos ante un entorno que necesita de una reflexión más profunda del contenido que  
comparten y consumen.  
Este último dato difiere de los antecedentes teóricos, ya que Heredia (2024) afirma que una  
característica particular de la red social Instagram es que quienes siguen a las influencers que  
promueven una imagen estereotipada de la feminidad y los estándares de belleza asociados a cómo  
se “debe ser mujer”, no son necesariamente conscientes de ello. Esto es relevante, ya que se está  
observando una variación donde la población de estudio puede presentar mayor facilidad para  
identificar la problemática o vincularla con sus características como los estereotipos de género.  
CONCLUSIÓN  
Los resultados expuestos son parte de un diagnóstico preliminar el cual servirá como base referencial  
para la creación de un proyecto de intervención de prevención de la violencia simbólica en los entornos  
digitales que podrán poner en marcha la UAS, por lo que es necesario destacar los hallazgos como  
aportes a tomar en cuenta para dicho proyecto, estas aportaciones son en base a tres aspectos  
centrales que se deben de tomar en cuenta en la intervención.  
Primero, la intervención debe de estar dirigida hacia alumnas y alumnos, debido a que hay porcentajes  
similares en cuanto al sexo del alumnado, no obstante, se debe hacer énfasis en incentivar a los  
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alumnos hombres, ya que son la población que estadísticamente menos identifica los estereotipos de  
género en RSV.  
Segundo, al iniciar la intervención, esta debe partir desde conceptualizar violencia simbólica de una  
manera comprensible para el alumnado, donde una vez alcanzado esto, se debe buscar de manera  
interactiva que aprendan a identificar el vínculo que existe entre los estereotipos de género y la  
violencia simbólica en redes sociales.  
Tercero, el objetivo general de la intervención debe recaer en hacer al alumnado reflexionar sobre la  
violencia simbólica en RSV, este objetivo se debe lograr por medio de la educación. Se requiere hacer  
énfasis en enseñar al alumnado a identificar la violencia simbólica por medio de los estereotipos de  
género a través de los contenidos multimedia que se comparten en RSV, particularmente desde el uso  
de recursos como la imagen y el lenguaje oral y escrito.  
Los puntos destacados serán los objetivos de las acciones afirmativas planteadas para la intervención,  
donde como se menciona anteriormente van dirigidas principalmente a intervenir tanto con alumnas y  
alumnos, enfatizando en la importancia de las nuevas tecnologías de la información y el uso que  
realizan de ellas, así como introducirlos a los conceptos de violencia simbólica y estereotipos de  
género, así como buscar que vinculen ambas variables entre sí, y sus manifestaciones a través del  
lenguaje visual de las imágenes y el lenguaje oral y escrito.  
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