INTRODUCCIÓN
En un mundo globalizado, la búsqueda de información representa una vía importante para enrumbar
los destinos de la humanidad hacia una mejor convivencia social. En ese sentido, la educación, como
entidad protagonista en la creación y trasmisión de información, retoma importancia dado que es la
encargada de llevar a cabo los procesos académicos que garantizan el avance hacia un mundo mejor
para todos.
Todo sistema educativo requiere, para su desarrollo, de procesos didácticos que logren dosificar el
conocimiento, de tal manera que los estudiantes logren apropiarse del mismo y puedan aplicarlo en
situaciones apremiantes en la vida, para la solución de problemas. Claro está que todo proceso
educativo exige del enriquecimiento constante para estar acorde con las exigencias de la época. Es allí
donde la investigación adquiere importancia como agente que aporta nuevos conocimientos a la
humanidad. Así entonces, la didáctica y la investigación ejercen una función concatenada que da
sentido y orientación a los sistemas educativos.
Por un lado, la didáctica permite llevar a cabo el proceso educativo mediante la selección de los medios,
técnicas y estrategias más adecuadas que hacen que el proceso sea bien planificado para evitar la
rutina y hacer que los alumnos logren las competencias deseadas, de tal manera que les sea lo más
fácil posible lograrlas y que les sirva para su vida profesional presente y futura, y por otro, la
investigación que es la disciplina encargada de aportar, enriquecer y actualizar los conocimientos
desde un punto de vista científico.
Siendo así, la educación se ve favorecida porque ambas, la didáctica y la investigación, son
herramientas valiosas para su correcto funcionamiento. En ese sentido, Altuve (2017), opina que
“La didáctica es una disciplina de naturaleza pedagógica, orientada por las finalidades educativas y
comprometidas con el logro de la mejora de todos los seres humanos, mediante la comprensión y
transformación permanente de los procesos socioeducativos, la adaptación y el desarrollo propio del
proceso de enseñanza-aprendizaje”. (p. 10). Además, Asprelli, (2012), define a la didáctica así: “La
palabra didáctica deriva etimológicamente del verbo griego didaskein que significa enseñar, instruir,
exponer claramente, demostrar. (p. 19)
Para la formación integral de todo profesional se requiere de un sin número de competencias que debe
reunir en su haber profesional. Es indiscutible que tanto la didáctica como la investigación requieren
del análisis de documentos para que sus aportes a la educación sean importantes y actúen como
herramientas valiosas para una completa e integral formación. Para tal fin es necesario utilizar dicha
estrategia didáctica y de investigación en las clases diarias y, además, determinar el nivel de
desempeño que demuestran los estudiantes.
Por su parte, el análisis de documentos es una serie de acciones mentales dirigidas a observar, meditar,
comparar, inferir, las partes de un escrito, con la finalidad de interpretar la información y aprender de
ella. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: Análisis es “Distinción y
separación de las partes de un todo hasta llegar a conocer sus principios o elementos”.
Muchas veces se tiende a confundir el análisis documental con el resumen, sin embargo, este se
entiende como la representación condensada del contenido de un documento, presentado
preferentemente en un único párrafo de longitud determinada, sin que incluya elementos críticos
personales de quien lo redacta.
En ese sentido, el hábito de la lectura se hace inherente al análisis de documentos. Barthé, R. (2010),
dice que “La persona tiene que pensar por sí, argumentar, dar su opinión, establecer su opinión o junto
con otros, porque de eso depende ser libres” (p. 23).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 2945.