INTRODUCCIÓN
La profesionalización docente contemporánea
En la actualidad, la preparación de los docentes, particularmente de legua extranjera, se ha convertido
en un factor fundamental para garantizar educación de calidad y pertinente acorde a las necesidades
contemporáneas que demanda el contexto global. De esta manera, los cambios tecnológicos,
culturales y pedagógicos exigen al profesorado una formación sólida, actualizada y continua que
permita atender estas exigencias en los procesos de enseñanza- aprendizaje. En este sentido, la
profesionalización docente se concibe como un proceso permanente de formación, así como de
reflexión sobre la práctica educativa, orientado al desarrollo de competencias que fortalecen el
desempeño docente y así mejorar el sistema educativo (Barrientos de Bojórquez, 2024).
De acuerdo con Sánchez Molina (2024), la profesionalización docente comienza a conceptualizarse
como un proceso integral y permanente, vinculado a la formación continua y a la capacidad del docente
para responder a contextos educativos cambiantes. A partir del 2020, la profesionalización deja de
entenderse como acumulación de cursos y pasa a concebirse como el proceso reflexivo sobre la
práctica pedagógica, orientado a mejorar la educación (Sánchez Molina, 2024).
Además del enfoque teórico, la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la
Cultura (UNESCO, 2025) menciona que la profesionalización docente no solo involucra el desarrollo de
competencias técnicas, sino también la consolidación de trayectorias profesionales dentro de la
carrera docente. De esta manera, los Sistemas de Certificación Profesional constituyen una estrategia
para hacer de la enseñanza una participación en la transformación de los procesos de aprendizaje.
Es por ello, que la profesionalización de los docentes de lengua extranjera no se basa únicamente en
contar con la habilidad de enseñar una segunda lengua, sino que requiere demostrar a través de
certificados de validez nacional e internacional que posee las competencias comunicativas y de
metodología de enseñanza con el respaldo de organismos de prestigio y reconocimiento global.
En este sentido las certificaciones han adquirido un papel fundamental como herramientas que validan
las competencias, habilidades y conocimientos de una persona en un área específica. Dichas
acreditaciones aportan credibilidad y respaldo profesional, además de marcar un factor diferenciador
en el ámbito laboral (British Council, 2025).
Dentro de las exigencias del mundo laboral y académico globalizado se encuentra el dominio de un
segundo idioma, el cual se ha convertido en pieza clave para la contratación o aceptación en
Instituciones de Educación Superior. Una forma efectiva de validar la competencia lingüística de los
docentes es a través de las certificaciones tanto de nivel de dominio del idioma, como de metodología
de enseñanza, lo que aporta un valor añadido al perfil del docente de segundas lenguas.
Dentro del campo de segundas lenguas existen distintos tipos de certificaciones, las cuales están
destinadas a evaluar aspectos lingüísticos y académicos. Por ejemplo, para medir las competencias
comunicativas en comprensión oral y escrita y producción lingüística se siguen los lineamientos del
Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER).
Algunas de las certificaciones más comunes son el First Certificate in English (FCE), Test of English as
a Foreign Language (TOEFL), Diplôme d'Études en Langue Française (DELF), Certificación Nacional de
Nivel de Idioma (CNNI). In-service Certificate in English Language Teaching (IELTS) Estas
certificaciones permiten medir las competencias comunicativas en comprensión oral, escrita y
producción lingüística de forma uniforme (UNESCO, 2024; OECD, 2024
y Consejo de Europa, 2001).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 2 p 3277.