INTRODUCCIÓN
Relevancia del sector florícola ecuatoriano en los mercados globales
En el panorama mundial de exportación de flores, Ecuador ocupa la tercera posición detrás de los
Países Bajos y Colombia, con ingresos anuales que sobrepasan los $1.000 millones USD (Banco
Central del Ecuador, 2025). La reputación internacional de las flores ecuatorianas se sustenta en tres
pilares: calidad superior, diversidad de variedades y prolongada duración tras la cosecha, propiedades
que dependen de forma directa del funcionamiento eficiente de su Distribución Física Internacional
(DFI).
Estados Unidos constituye el destino prioritario de la oferta florícola ecuatoriana, al concentrar cerca
del 40 % de los despachos del país (Expoflores, 2025). Dentro de ese mercado, Nueva York opera
simultáneamente como polo de consumo y como nodo de redistribución hacia toda la costa este
estadounidense, lo que lo convierte en un punto de llegada de importancia estratégica para los
cultivadores nacionales.
El traslado internacional de flores involucra retos logísticos particularmente rigurosos:
Ventana de comercialización reducida: Una vez cortadas, las flores mantienen condiciones óptimas
de venta durante un máximo de 14 a 21 días (Reid, 2009). Cada hora de retraso en la cadena de
suministro erosiona de manera directa su valor de mercado.
Conservación térmica permanente: A lo largo de todo el recorrido desde la sala de postcosecha en
campo hasta la recepción por parte del comprador neoyorquino, la temperatura debe sostenerse entre
2°C y 4°C sin interrupción.
Fragilidad ante impactos físicos: La estructura delicada de tallos y pétalos exige embalajes diseñados
específicamente y protocolos de manipulación que minimicen vibraciones y golpes.
Exigencias sanitarias del país importador: Las autoridades estadounidenses condicionan el ingreso
de flores al cumplimiento de normas fitosanitarias que certifiquen la ausencia de organismos
patógenos y plagas reguladas (USDA APHIS, 2025).
Cayambe: polo florícola de referencia
Situada en la provincia de Pichincha, al pie del volcán homónimo que alcanza los 5.790 metros sobre
el nivel del mar, Cayambe se ha consolidado como uno de los epicentros de la floricultura ecuatoriana.
Su emplazamiento sobre la línea ecuatorial, combinado con la elevación del terreno, propicia un ciclo
productivo ininterrumpido a lo largo del año y favorece la obtención de flores con tallos elongados y
pigmentación vibrante (ProEcuador, 2024).
Desde las fincas de Cayambe hasta el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre (UIO) en Quito median
aproximadamente 60 km, que se recorren en un lapso de 1,5 a 2 horas. Este segmento terrestre precisa
vehículos con sistema de refrigeración activa capaces de preservar la integridad térmica del producto.
Justificación de la investigación
La comercialización internacional de flores representa un escenario límite dentro de la logística de
mercancías perecederas, en el que el factor tiempo adquiere un carácter determinante. Mientras que
el camarón congelado tolera travesías marítimas refrigeradas de 18 a 25 días, las flores cortadas
pierden irreversiblemente su aptitud comercial si permanecen más de 2 a 3 días en tránsito (Reid,
2009). En consecuencia, para mercados distantes como el de Nueva York, la vía aérea se impone como
la única opción operativamente viable.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2026, Volumen VII, Número 3 p 133.