Así mismo, en el estudio ‘Factores asociados a la depresión en estudiantes de medicina de una
universidad peruana’ se apreció que pertenecer al sexo femenino presento ser un factor de riesgo de
1,03 veces más para padecer depresión, por lo cual no existe una similitud con los resultados obtenidos
en la investigación, dado que se enfoca más en los niveles de depresión y no tanto en factores
sociodemográficos (Obregón et al., 2020).
Por otro lado, en la investigación ‘Inteligencia emocional y su potencia preventiva de síntomas ansioso-
depresivos y estrés en estudiantes de enfermería’ se observó que la mayor parte de la población
estudiada presentó niveles característicos de la depresión y estrés, de igual manera en los resultados
que se obtuvieron en esta investigación donde se obtuvo que la mayor parte de la población estudiada
presentaron diferentes niveles de depresión (Ardiles, Barraza, Koscina & Espínola, 2020).
A diferencia del estudio titulado ‘conducta alimentaria y su relación con el estrés, la ansiedad, la
depresión y el insomnio en estudiantes universitarios’ donde los resultados demostraron que las
mujeres llevan una alimentación significativamente menos saludable que los varones, teniendo un
18.6% en nivel de depresión, siendo así un porcentaje bajo a diferencia del estudio realizado en la
facultad de enfermería. (Ramón et al., 2019).
Así mismo, en el estudio de Quintero y Gil (2021) se demostró que si el estudiante casado o en unión
libre tiene 0.19% de probabilidad para sufrir depresión mientras que si es soltero, viudo o divorciado la
probabilidad es de 0.40% teniendo así un contraste negativo en similitud, ya que en el presente estudio
no se determinó el estado civil de la población encuestada.
Por otro lado, en la investigación ‘Sintomatología de depresión y ansiedad en estudiantes universitarios
colombianos durante la pandemia covid-19’ se demostró que durante el periodo de pandemia covid-19
se manifestó la sintomatología depresiva en un 47.7% de la población estudiada mientras que el 26.1%
presentó sintomatología de ansiedad sobresaliendo niveles de leves a moderados, teniendo una
similitud con lo obtenido en los niveles de depresión ligera y moderada con un porcentaje de 28,6%
cada uno teniendo un total de 57.2% son los que sobresalen de igual manera que en el estudio ya antes
mencionado (Restrepo, Castañeda & Zambrano, 2022).
No obstante, el estudio ‘Relación de variables sociodemográficos con niveles de depresión’ se observa
que el 33.31% de la población encuestada pertenece a la carrera de enfermería y tomando en cuenta
la población en general un 31.33% presenta algún nivel de depresión, con una diferencia dado que en
el estudio presente se obtiene una población del 100% de la carrera de enfermería de la cual solo el
18.4% no presenta un nivel de depresión (Arntz et al., 2022).
Por otra parte, Hoyos & Bernel (2021) realizaron un análisis de los beneficios de la actividad física en
situaciones de crisis en jóvenes universitarios con síntomas depresivos, demostrando así una gran
diferencia positiva en la disminución de los síntomas depresivos, lo cual teniendo en cuenta el gran
porcentaje de estudiantes con niveles altos de depresión en esta investigación, se puede realizar un
plan de trabajo en conjunto con los docentes, alumnos y trabajadores para así poder tener una
respuesta positiva ante alguna crisis.
De manera similar, en el estudio realizado por He, X (2022) se demostró que la actividad física puede
actuar de manera positiva en el tratamiento farmacológico con la depresión, por lo cual, es importante
destacar que en base a los resultados obtenidos en este estudio es importante canalizar a los
estudiantes que requieran algún tratamiento farmacológico y así mismo poder acoplarlo con las
actividades físicas.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 381.