Conceptualmente la cultura organizacional se define como el conjunto de prácticas predominantes de
creación, convivencia y producción, orientado por los valores originados en la organización desde sus
comienzos y hasta la actualidad (Vicente, Aguirre, & otros, 2008). Asimismo, implica todo aquello que
debe ser aprendido por un individuo para ser miembro de una organización, como son las reglas
compartidas, normas, valores y estructuras simbólicas.
De acuerdo con Van Rompuy & De Wilde (2025) la cultura organizacional consiste en valores, creencias
y supuestos que guían las prácticas sociales informales y los rituales dentro de una organización. Más
allá de su carácter intangible, opera como un sistema simbólico que orienta la interpretación de la
realidad organizacional, influyendo de manera directa como se conducen los miembros de ésta y en
los procesos de toma de decisiones.
Existen diversas aproximaciones que analizan la cultura de una empresa como las normas que se
desarrollan en los grupos de trabajo, los valores que predominan en una empresa, la filosofía que
orienta las políticas, el ambiente o clima laboral, conducta entre otros. En este último es importante
distinguir si la conducta de los miembros es resultado de la manifestación de la cultura o bien la
respuesta ante una situación específica.
El análisis de la cultura organizacional implica observar indicadores como: la expresión de la jerarquía,
la estructura organizacional, formación y educación de los miembros, la distribución de premios y
castigos, interacción con agentes externos, actitud que impera ante los procesos gerenciales y la forma
de tratar a los clientes.
En este sentido, la cultura organizacional también ha sido definida como un sistema de valores
compartidos que determinan lo que es importante dentro de la organización y que orientan las
actitudes y comportamientos de sus miembros (O'Reilly III, Chatman, & Caldwell, 1991). Asimismo,
constituye la base simbólica y reflexiva que configura la identidad organizacional y se proyecta hacia
el entorno a través de sus valores, normas y prácticas. (Pedraja Rejas, Ancoma, & Oneto, 2025)
Características de la cultura organizacional
La cultura organizacional posee diversas características que permiten comprender su naturaleza. En
primer lugar, es intangible pero observable a través de comportamientos, normas y prácticas, depende
de la percepción individual lo que dificulta su medición precisa ya que los indicadores utilizados
permiten solo una aproximación al concepto.
La cultura puede ser conocida por los miembros de la organización, aunque no necesariamente
aceptada por todos y su transformación requiere procesos prolongados debido al arraigo en sus
valores y creencias implícitas. Siempre está cambiando y conduce a importantes malas
interpretaciones.
Como sistema regulador, la cultura establece pautas implícitas que establecen lo que se considera
aceptable o no dentro de la organización influyendo en el comportamiento de los individuos. (O'Reilly
III, Chatman, & Caldwell, 1991)
A su vez hay discrepancias que se ven reflejados en cuestionamientos como la definición la definición
de sus componentes, sus categorías, como es que se traslapan las diferentes etnias, géneros,
nacionalidades y departamentos en la cultura corporativa, cuándo, cómo y porque se puede cambiar,
su vínculo con el éxito o fracaso organizacional.
Por ello, el análisis de la cultura organizacional no puede realizarse de manera aislada, sino que debe
situarse en relación con su contexto histórico, social y político en el que se desarrolla una organización,
ya que estos factores establecen su configuración, así como su evolución.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 587.