Rescate y revitalización de recetas tradicionales y  
ancestrales en Santo Tomás Apipilhuasco: fortalecimiento de  
la identidad y la cultura comunitaria  
Revitalization of traditional and ancestral recipes in Santo Tomás  
Apipilhuasco: strengthening community identity and culture  
Adela Estefany Bustamante Corona  
Universidad Autónoma Chapingo  
Texcoco México  
Elba Pérez Villalba  
Universidad Autónoma Chapingo  
Texcoco México  
Charly Santos Gaucín  
Universidad Autónoma Chapingo  
Texcoco México  
Artículo recibido: 23 de enero de 2026. Aceptado para publicación: 04 de junio de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La investigación se centró en el rescate de recetas tradicionales y ancestrales en la comunidad de  
Santo Tomás Apipilhuasco, a partir de entrevistas a mujeres adultas mayores reconocidas como  
portadoras de saberes culinarios. El objetivo fue analizar las prácticas alimentarias tradicionales  
como expresión del patrimonio cultural inmaterial y como componente del desarrollo rural regional  
desde una perspectiva social y económica. Se utilizó una metodología cualitativa basada en  
entrevistas a profundidad y análisis temático, centrando la atención en la relación entre cocina,  
identidad, economía del cuidado, autosuficiencia alimentaria y transformaciones socioculturales. Las  
entrevistas permitieron reconstruir un sistema alimentario históricamente sustentado en el  
aprovechamiento de lo que “daba el campo”, con dietas basadas en cereales, leguminosas, quelites,  
frutos silvestres  
y
plantas medicinales, así como en técnicas culinarias transmitidas  
intergeneracionalmente. Los hallazgos muestran que las recetas tradicionales no constituyen  
únicamente prácticas gastronómicas, sino sistemas integrales de conocimiento que articulan trabajo  
doméstico femenino, salud comunitaria, cohesión social e identidad territorial. Asimismo, se identificó  
una ruptura generacional asociada a la modernización alimentaria, la pérdida de la autosuficiencia y  
la disminución del uso de saberes tradicionales, lo que pone en riesgo la continuidad del patrimonio  
alimentario. Se concluye que el rescate de las recetas tradicionales representa una estrategia clave  
para fortalecer la soberanía alimentaria, revalorar la economía del cuidado y promover modelos de  
desarrollo rural regional basados en la cultura, la sostenibilidad y el reconocimiento del papel de las  
mujeres rurales.  
Palabras clave: patrimonio alimentario, desarrollo rural, economía del cuidado, identidad  
cultural  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 833.  
Abstract  
The research focused on the recovery of traditional and ancestral recipes in the community of Santo  
Tomás Apipilhuasco in the State of Mexico through interviews with older women recognized as  
holders of culinary knowledge. The objective was to analyze traditional food practices as expressions  
of intangible cultural heritage and as components of regional rural development from a social and  
economic perspective. The research adopted a qualitative methodology based on in-depth interviews  
and thematic analysis, focusing on the relationship between cuisine, identity, care economy, food self-  
sufficiency, and sociocultural change. The interviews made it possible to reconstruct a food system  
historically based on the use of what “the land provided,” characterized by diets centered on cereals,  
legumes, wild greens, fruits, and medicinal plants, as well as cooking techniques transmitted across  
generations. The findings show that traditional recipes do not function solely as gastronomic practices  
but as integrated systems of knowledge that articulate women’s domestic labor, community health,  
social cohesion, and territorial identity. The analysis also identified a generational rupture associated  
with food modernization, declining self-sufficiency, and reduced use of traditional knowledge, which  
places local food heritage at risk. The study concludes that the recovery of traditional recipes  
constitutes a key strategy for strengthening food sovereignty, revaluing the care economy, and  
promoting models of regional rural development grounded in culture, sustainability, and the  
recognition of rural women’s roles.  
Keywords: food heritage, rural development, care economy, cultural identity  
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Cómo citar: Bustamante Corona, A. E., Pérez Villalba, E., & Santos Gaucín, C. (2026). Rescate y  
revitalización de recetas tradicionales y ancestrales en Santo Tomás Apipilhuasco: fortalecimiento de  
la identidad y la cultura comunitaria. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 834.  
INTRODUCCIÓN  
La alimentación tradicional constituye un componente central del patrimonio cultural inmaterial de las  
comunidades rurales, al integrar saberes productivos, prácticas culinarias, valores simbólicos y formas  
de organización social transmitidas intergeneracionalmente. Diversos autores han señalado que la  
cocina tradicional refleja la relación histórica entre las sociedades humanas y su entorno, así como las  
estrategias de subsistencia construidas a partir del aprovechamiento local de los recursos naturales  
(Ingold, 2000; Toledo & Barrera-Bassols, 2008).  
En ese sentido, las recetas tradicionales y ancestrales no solo cumplen una función alimentaria, sino  
que expresan sistemas agroalimentarios sustentados en la autosuficiencia, la estacionalidad y la  
diversidad productiva, principios fundamentales de la agroecología (Altieri & Nicholls, 2010; Ploeg,  
2010).  
La comunidad de Santo Tomás Apipilhuasco es una localidad rural ubicada en el municipio de  
Tepetlaoxtoc, en el Estado de México, con una población de más de 4,200 habitantes según datos  
oficiales del INEGI (2020) . Se sitúa en la región central del país en la altiplanicie mexiquense, a  
aproximadamente 2,618 metros sobre el nivel del mar, con coordenadas cercanas a 19°32′27″ N y  
98°44′54″ O . Esta localidad se encuentra en un contexto geográfico marcado por la agricultura de  
temporal y la recolección de productos del entorno natural, influencias que han dado forma a las  
prácticas alimentarias tradicionales que constituyen el objeto de estudio. En la comunidad de Santo  
Tomás Apipilhuasco, la cocina tradicional se ha basado históricamente en “lo que daba el campo”,  
particularmente cereales, leguminosas, quelites, frutos silvestres y plantas medicinales, configurando  
un sistema alimentario estrechamente vinculado al territorio.  
No obstante, los procesos de modernización, la industrialización del sistema alimentario y la  
reconfiguración de las dinámicas rurales han contribuido a la pérdida progresiva de estos saberes.  
Desde la perspectiva del desarrollo, diversos estudios han advertido que la erosión del patrimonio  
cultural limita las capacidades locales para generar procesos de desarrollo endógeno y sostenible  
(Prats, 2005). En este sentido, el rescate y la revitalización de las recetas tradicionales adquieren  
relevancia no solo cultural, sino también social y económica, al fortalecer la identidad comunitaria y  
abrir posibilidades para el desarrollo rural regional (Bessière, 1998).  
La literatura sobre patrimonio alimentario ha destacado que las prácticas culinarias tradicionales  
constituyen una forma de patrimonio biocultural, al articular biodiversidad, conocimiento local y cultura  
(Toledo & Barrera-Bassols, 2008). Desde la antropología de la alimentación, se ha demostrado que los  
alimentos y las formas de preparación reflejan estructuras sociales, sistemas simbólicos y relaciones  
de poder dentro de las comunidades (Douglas, 1972; Mintz, 1985).  
En el campo del desarrollo rural, autores como van der Ploeg (2010) y Schneider y Niederle (2010)  
subrayan que los sistemas campesinos diversificados fortalecen la autonomía territorial y la resiliencia  
económica frente a los procesos de globalización agroalimentaria. Asimismo, la economía social y  
solidaria plantea la necesidad de priorizar el trabajo y la vida por encima del capital, reconociendo  
prácticas productivas no mercantilizadas presentes en el ámbito rural (Coraggio, 2015).  
Por otra parte, los estudios de género han evidenciado que la cocina tradicional se sostiene  
fundamentalmente en el trabajo doméstico y de cuidado realizado por mujeres, históricamente  
invisibilizado en los análisis económicos convencionales (Carrasco, 2014; Federici, 2012). En el  
contexto rural latinoamericano, este trabajo resulta clave para la reproducción social, la seguridad  
alimentaria y la cohesión comunitaria (Pérez Orozco, 2019). A pesar de estos aportes, persiste una  
limitada documentación de los saberes culinarios desde la voz directa de las mujeres rurales,  
particularmente a nivel comunitario.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 835.  
El presente estudio se centra en el rescate del patrimonio cultural culinario de las comunidades de  
Santo Tomás Apipilhuasco, esta investigación es de suma relevancia ya que busca preservar la  
identidad regional a través de la documentación de saberes ancestrales vinculados al uso de  
ingredientes locales, semillas y plantas medicinales. El proyecto es una colaboración entre la  
Universidad Autónoma Chapingo y el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (COMECYT),  
instituciones que reconocen la necesidad de salvaguardar estas tradiciones antes de su desaparición  
definitiva. La cocina tradicional no solo representa una forma de alimentación, sino un tejido social que  
integra la historia oral, la convivencia familiar y la autonomía alimentaria de la región.  
Problema de Investigación  
A pesar de la riqueza del patrimonio alimentario de Santo Tomás Apipilhuasco, las recetas  
tradicionales y ancestrales se encuentran en riesgo de desaparecer como resultado de múltiples  
transformaciones socioculturales. Entre los factores más relevantes destacan la disminución de la  
transmisión intergeneracional del conocimiento, la creciente sustitución de alimentos locales por  
productos industrializados y los cambios en las dinámicas familiares y comunitarias, que han reducido  
el tiempo, el interés y los espacios dedicados a la cocina tradicional. Estos procesos no solo implican  
la pérdida de prácticas culinarias, sino también la erosión de saberes asociados al territorio, a los ciclos  
agrícolas y a las formas de organización social que históricamente han sustentado estas tradiciones.  
En este contexto, se configura un problema de investigación vinculado a la escasa documentación,  
sistematización y valorización de los saberes culinarios locales. La falta de reconocimiento de estas  
prácticas como patrimonio cultural inmaterial limita su preservación y transmisión, al tiempo que  
invisibiliza su relevancia como recurso estratégico para el desarrollo rural regional. Asimismo, esta  
situación restringe la posibilidad de integrar dichos saberes en iniciativas de soberanía alimentaria,  
educación comunitaria y proyectos productivos con identidad territorial. Por ello, resulta fundamental  
analizar, documentar y revalorar estos conocimientos desde una perspectiva integral que articule  
dimensiones culturales, sociales, económicas y ambientales, contribuyendo así a su continuidad y a la  
construcción de alternativas de desarrollo más sostenibles.  
Objetivo general  
Rescatar, revalorizar y documentar las recetas tradicionales y los saberes asociados a la  
cultura culinaria de Santo Tomás Apipilhuasco, con el fin de contribuir a su preservación como  
expresión del patrimonio cultural inmaterial y como componente del desarrollo rural regional  
desde una perspectiva social y económica.  
Objetivos específicos  
Documentar los saberes culinarios tradicionales transmitidos intergeneracionalmente en la  
comunidad.  
Analizar el papel de las mujeres rurales en la preservación y transmisión de la cocina  
tradicional.  
Examinar la relación entre prácticas alimentarias tradicionales, identidad cultural y economía  
del cuidado.  
Identificar los procesos de transformación sociocultural que inciden en la continuidad de estos  
saberes.  
Preguntas de investigación  
¿Cómo se han transmitido históricamente las recetas tradicionales y ancestrales en Santo  
Tomás Apipilhuasco?  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 836.  
¿Cuál es el papel de las mujeres rurales en la preservación y transmisión de la cocina  
tradicional?  
¿Qué relación existe entre prácticas alimentarias tradicionales, identidad cultural y economía  
del cuidado?  
¿De qué manera la documentación sistemática de las recetas tradicionales contribuye a la  
preservación de la memoria histórica y cultural de la región?  
METODOLOGÍA  
El estudio se desarrolló bajo un enfoque mixto, con predominio cualitativo y apoyo cuantitativo,  
incorporando elementos de la investigaciónacción participativa (IAP).  
El diseño de la investigación fue etnográfico, participativo y territorial, estructurado en cuatro fases:  
Sensibilización y presentación del proyecto, para generar confianza y participación  
comunitaria.  
Trabajo de campo y diagnóstico participativo, mediante entrevistas, observación participante  
y registros audiovisuales.  
Análisis y sistematización de la información, enfocada en la viabilidad productiva, cultural y  
social de los saberes culinarios.  
Socialización y devolución de resultados, a través de recetarios y talleres comunitarios.  
El estudio se llevó a cabo durante el año 2025 en la comunidad de Santo Tomás Apipilhuasco, en  
colaboración con la Universidad Autónoma Chapingo y el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología  
(COMECYT).  
La población participante estuvo conformada por mujeres mayores de 60 años, residentes de la  
comunidad por un período mínimo de 40 años, y reconocidas localmente por su conocimiento en  
cocina tradicional. La selección se realizó mediante muestreo intencional, priorizando perfiles clave  
considerados portadores de saberes culinarios ancestrales.  
Se emplearon diversos instrumentos de carácter cualitativo y visual, diseñados para documentar  
prácticas, saberes y significados culturales asociados a la cocina tradicional:  
Entrevistas semiestructuradas y testimoniales: orientadas a recuperar memorias, prácticas y  
experiencias culinarias.  
Observación participante: realizada en cocinas domésticas y espacios comunitarios durante la  
preparación de recetas tradicionales.  
Registro fotográfico y audiovisual: destinado a documentar procesos culinarios, técnicas, ingredientes  
y contextos de producción.  
Las entrevistas tuvieron una duración aproximada de 55 y 90 minutos, fueron grabadas con  
autorización previa y transcritas de manera íntegra. Posteriormente, se efectuó observación  
participante durante la preparación de alimentos y se registraron visualmente los procesos culinarios.  
El análisis de la información se realizó mediante un análisis temático cualitativo. Las entrevistas fueron  
codificadas a partir de la identificación de unidades de sentido, que posteriormente se agruparon en  
categorías emergentes relacionadas con:  
Patrimonio cultural y memoria alimentaria  
Economía del cuidado y trabajo doméstico femenino  
Sostenibilidad campesina y autosuficiencia alimentaria  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 837.  
Transformaciones culturales y pérdida de saberes tradicionales  
El estudio se condujo bajo principios éticos fundamentales. Se obtuvo consentimiento informado de  
todas las participantes, garantizando la confidencialidad, el uso responsable de los testimonios y el  
respeto a la autoría colectiva de los saberes compartidos.  
RESULTADOS  
A partir del análisis de las entrevistas se identificaron cuatro categorías centrales, cada una con  
diversos temas asociados que definen el patrimonio culinario regional (Tabla 1).  
Tabla 1  
Categorías y temas emergentes del análisis cualitativo  
Categoría analítica  
Ejes temáticos  
Conceptos clave  
asociados  
Procesos  
socioculturales  
identificados  
Cocina tradicional  
como patrimonio  
cultural  
Transmisión  
intergeneracional;  
memoria histórica;  
construcción de  
Patrimonio  
Reproducción cultural,  
fortalecimiento  
identitario, continuidad  
de prácticas  
biocultural, saberes  
locales, tradición  
culinaria  
identidad comunitaria  
Uso de ingredientes  
locales; estacionalidad;  
agricultura de temporal  
alimentarias  
Relación cocina–  
territorio  
Territorialidad,  
soberanía  
alimentaria,  
biodiversidad  
División sexual del  
trabajo,  
sostenimiento de la  
vida, reproducción  
social  
Adaptación ecológica,  
aprovechamiento del  
entorno, resiliencia  
alimentaria  
Invisibilización del  
trabajo, carga de  
cuidado, organización  
doméstica  
Economía del  
cuidado  
Trabajo doméstico no  
remunerado; rol de las  
mujeres; alimentación  
como práctica de  
cuidado  
Transformaciones  
socioculturales  
Pérdida de saberes;  
desinterés generacional;  
incorporación de  
Transición  
alimentaria,  
modernización,  
globalización  
Cambio de hábitos  
alimentarios, erosión  
cultural, reconfiguración  
de prácticas  
alimentos procesados  
tradicionales  
Fuente: elaboración propia.  
La cocina tradicional como patrimonio cultural e identidad  
Las entrevistadas coincidieron en que las recetas tradicionales representan una herencia familiar y  
comunitaria transmitida principalmente de madres a hijas. La preparación de alimentos se asocia a la  
memoria de las generaciones anteriores y a momentos colectivos como fiestas religiosas,  
celebraciones familiares y rituales comunitarios.  
La entrevistada 1 señaló que “las recetas no se aprendían en libros, se aprendían viendo y ayudando  
desde niñas, así fue como nos enseñaron nuestras mamás y abuelas”, destacando la oralidad y la  
práctica cotidiana como principales mecanismos de transmisión. De manera similar, la entrevistada 4  
afirmó que “la comida era parte de lo que éramos como familia, cada platillo tenía su tiempo y su  
porque”, lo que evidencia el carácter simbólico de la cocina tradicional.  
Las colaboradoras identificaron una vasta cantidad de recetas que dependen de la estacionalidad y de  
ingredientes nativos. Se destaca el uso predominante de granos, semillas y vegetales sobre la carne.  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 838.  
Tabla 2  
Clasificación de Preparaciones Tradicionales Identificadas  
Categoría  
Subtipo /  
Contexto  
Platillos  
representativo  
s
Ingrediente  
s base  
Técnicas de  
preparación  
Temporalida  
d / Uso  
cultural  
Platos a  
base de  
semillas  
Alimentación  
cotidiana  
Pozole de  
semillas, habas alberjón,  
enzapatadas,  
tlatlapas,  
tlacoyos de  
haba  
Maíz, haba,  
Cocción  
prolongada,  
nixtamalización de la dieta  
, molienda  
Consumo  
diario; base  
trigo,  
garbanzo  
tradicional  
Recolecció  
n silvestre  
Aprovechamient  
o estacional  
Quelites  
cenizos,  
lengüitas,  
malvas,  
hongos  
Plantas  
Recolección  
manual,  
hervido,  
Temporada  
de lluvias;  
conocimiento  
ecológico  
silvestres,  
epazote,  
cebolla de  
rama, ajo  
guisado  
tradicional  
comestibles  
Repostería  
tradicional  
Alimentación  
festiva y ritual  
Choales,  
Maíz (tierno  
y seco),  
piloncillo,  
canela,  
Horneado,  
cocción en  
comal,  
Asociada a  
festividades  
y
tlaxcalas, pan  
de muerto,  
chachoalole  
fermentación  
celebracione  
cáscara de  
naranja,  
ligera  
s
comunitarias  
tequesquite  
Pescado  
seco, chiles  
secos  
(mulato,  
ancho,  
Cuaresma y Restricción  
Pescado  
capeado,  
ensalada de  
betabel, mole  
verde y mole  
rojo  
Capeado,  
molienda en  
metate,  
elaboración de  
salsas  
Periodos  
litúrgicos  
(Cuaresma) y  
celebracione  
s religiosas  
festividade  
religiosa y ritual  
s
pasilla),  
complejas  
ajonjolí,  
cacahuate  
Fuente: elaboración propia.  
Relación entre cocina tradicional y territorio  
Un tema recurrente en las entrevistas fue la estrecha relación entre la cocina tradicional y el entorno  
natural. Las participantes describieron una alimentación basada en productos cultivados localmente o  
recolectados del campo, como maíz, frijol, haba, quelites y hierbas silvestres.  
La Entrevistada 3 mencionó que “antes se cocinaba con lo que daba el campo, no se compraba casi  
nada, todo era de la milpa o del monte”. Esta narrativa refleja un sistema alimentario vinculado a la  
autosuficiencia y a los ciclos agrícolas, donde las recetas se adaptan a la disponibilidad estacional de  
los insumos.  
Por su parte, la Entrevistada 2 destacó que “cada temporada tenía su comida, no se comía lo mismo  
todo el año”, lo que evidencia una lógica alimentaria coherente con el territorio y los saberes ecológicos  
locales.  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 839.  
Tabla 3  
Especies de Recolección y Usos Específicos  
Especie /  
Recurso  
Lengüitas  
Formas de preparación  
Contexto y observaciones  
Consumidas en ensalada con  
jitomate, cebolla y ocasionalmente  
sardina.  
Se recolectan en el monte durante la  
temporada de lluvias.  
Cascarita de  
tuna  
Hongos  
silvestres  
Preparada guisada con huevo o en  
salsa elaborada con chile de árbol.  
Cocinados en barbacoa dentro de  
penca o en caldos tradicionales.  
Deriva de la tuna roja silvestre, propia de  
zonas de monte.  
Su recolección es estacional  
(principalmente en junio); destacan  
llaneritos y cornetas.  
Nopalachicle  
Hervido y posteriormente guisado a  
la mexicana o combinado con huevo. conocida localmente como “papa nopal”.  
Se obtiene de la pulpa de nopal maduro,  
Fuente: elaboración propia.  
Tabla 4  
Proceso de Transmisión y ejecución de la cocina  
Etapa  
Proceso  
Descripción  
1
Recolección  
Obtención de maíz, haba y plantas silvestres provenientes del entorno  
natural.  
2
3
4
Preparación  
Cocción  
Transformación mediante nixtamalización y posterior molienda del  
maíz.  
Elaboración de alimentos utilizando fogón de leña, comal y ollas de  
barro.  
Convivencia familiar y prácticas rituales, como ofrendas en el Día de  
Muertos.  
Comensalidad  
Fuente: elaboración propia.  
Economía del cuidado y trabajo culinario femenino  
Las entrevistas permitieron identificar que la cocina tradicional se sostiene principalmente en el trabajo  
doméstico y de cuidado realizado por mujeres, el cual ha sido históricamente invisibilizado. Las  
participantes relataron que la preparación de alimentos implicaba largas jornadas de trabajo, desde la  
producción de los insumos hasta la elaboración de los platillos.  
La entrevistada 4 expresó que “cocinar era cuidar a la familia, no solo dar de comer, sino hacerlo bien  
para que estuvieran sanos”, asociando explícitamente la alimentación con el bienestar y la salud. En  
este sentido, la cocina tradicional aparece como una práctica central de la economía del cuidado,  
fundamental para la reproducción social de la comunidad.  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 840.  
Tabla 5  
Características del Trabajo Culinario Femenino  
Dimensión  
analítica  
Cocina ancestral  
Cocina en transición  
Implicaciones  
socioculturales  
Motivación  
Orientada a la subsistencia,  
la satisfacción de  
necesidades básicas y la  
reproducción de la vida  
cotidiana.  
Orientada a la  
practicidad, la  
optimización del  
tiempo y la  
simplificación de  
procesos.  
Cambio en las  
prioridades domésticas;  
reconfiguración del  
sentido de cocinar.  
Carga laboral  
Rol social  
Alta demanda de trabajo  
manual mediante técnicas  
como el uso de metate,  
leña y nixtamalización.  
Reducción del esfuerzo  
físico a través del uso  
de tecnologías como  
licuadora y estufas de  
gas.  
Mayor acceso de las  
mujeres a la educación  
y al trabajo  
remunerado, aunque  
persiste la doble carga.  
Transmisión  
fragmentada, con  
menor interés de las  
generaciones jóvenes  
en procesos complejos.  
Disminución del tiempo  
invertido;  
transformación de las  
prácticas culinarias  
tradicionales.  
Continuidades y  
cambios en las  
desigualdades de  
género dentro del  
espacio doméstico.  
Riesgo de pérdida de  
saberes; debilitamiento  
de la continuidad  
cultural.  
División tradicional del  
trabajo que asigna a las  
mujeres la responsabilidad  
del ámbito doméstico y el  
cuidado familiar.  
Aprendizaje oral y práctico  
desde la infancia como  
parte de la socialización  
familiar.  
Transmisión  
del  
conocimiento  
Fuente: elaboración propia.  
Transformaciones socioculturales y pérdida de saberes  
Uno de los hallazgos más relevantes es la percepción generalizada de una pérdida progresiva de las  
recetas tradicionales, asociada a cambios en los estilos de vida, la migración y la creciente preferencia  
por alimentos industrializados. Las narrativas de las entrevistadas evidencian una ruptura en la  
transmisión intergeneracional del conocimiento culinario. Como señala la Entrevistada 1, “ahora los  
jóvenes ya no quieren aprender, prefieren comprar comida hecha”, mientras que la Entrevistada 2 indica  
que “muchos ingredientes ya no se usan porque tardan mucho o ya no saben igual”.  
Este proceso no solo implica la sustitución de ingredientes, sino también un desplazamiento de  
técnicas y saberes. Las nuevas generaciones privilegian la rapidez y la practicidad, lo que ha reducido  
el uso de prácticas tradicionales como la molienda manual o la cocción con leña. En este sentido, la  
transformación tecnológica se vincula directamente con cambios culturales más amplios.  
Asimismo, las entrevistadas relacionan estos cambios con transformaciones en la salud y la identidad  
alimentaria. Desde su perspectiva, la incorporación de productos procesados ha contribuido al  
incremento de enfermedades: “la juventud piensa que comer carne, comer maruchans es muy  
nutritivo… pero ya no, por eso tenemos muchas enfermedades” (Entrevistada 3). En contraste, los  
alimentos tradicionales son valorados como más saludables y “limpios”, al provenir directamente del  
entorno natural: “esto es sano… solo se da, no lleva nada” (Entrevistada 2).  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 841.  
Tabla 6  
Comparativa de Prácticas Culinarias Tradicionales vs Modernas  
Dimensión de  
análisis  
Práctica tradicional  
Práctica moderna  
Implicaciones  
socioculturales  
Combustible  
Uso de leña y ocote  
como fuentes  
energéticas locales.  
Empleo de gas y  
electricidad mediante  
estufas modernas.  
Transición energética;  
cambios en tiempos de  
cocción y en la relación  
con el entorno.  
Abastecimiento  
de ingredientes  
Recolección local,  
cultivos propios y  
consumo de carne de  
traspatio.  
Adquisición en  
supermercados;  
Desvinculación del  
territorio;  
transformación de la  
calidad y origen de los  
alimentos.  
Pérdida de técnicas  
tradicionales; eficiencia  
a costa de cambios en  
textura y sabor.  
predominio de alimentos  
industrializados y carne de  
producción intensiva.  
Uso de licuadoras y  
molinos industriales que  
reducen el tiempo de  
preparación.  
Procesamiento  
(molienda)  
Uso de metate y  
molcajete; técnicas  
manuales  
tradicionales.  
Transmisión del  
conocimiento  
Aprendizaje oral y  
práctico desde la  
infancia, dentro del  
ámbito familiar y  
comunitario.  
Transmisión fragmentada;  
preferencia por prácticas  
rápidas y menor  
involucramiento  
generacional.  
Erosión de saberes  
tradicionales;  
debilitamiento de la  
continuidad cultural.  
Fuente: elaboración propia.  
Tabla 7  
Componentes de la Economía del Cuidado en la región  
Actividad de  
cuidado  
Descripción de la práctica  
Impacto en la comunidad  
Salud preventiva  
Gestión de la salud familiar a través  
del uso de plantas medicinales en la  
cocina (tés de estafiate, mejorana,  
entre otros).  
Contribuye al bienestar general,  
preserva saberes tradicionales y  
reduce la dependencia de medicinas  
externas.  
Sostenibilidad  
alimentaria  
Recolección de quelites, hongos y  
lengüitas en el monte para  
complementar la alimentación  
familiar.  
Permite alimentar a familias  
numerosas con recursos locales y  
gratuitos, fomentando la seguridad  
alimentaria.  
Solidaridad  
social  
Formación de redes de apoyo entre  
mujeres durante festividades o bodas,  
colaborando en la molienda de mole y  
nixtamal.  
Fortalece los vínculos comunitarios, la  
cooperación y la cohesión social.  
Gestión de  
recursos  
Conservación de alimentos mediante  
técnicas como el secado de carne o  
calabaza para períodos de escasez.  
Garantiza disponibilidad de alimentos  
en tiempos críticos y transmite  
conocimientos de manejo sostenible  
de recursos.  
Fuente: elaboración propia.  
Los resultados muestran que la cocina tradicional no solo cumple una función alimentaria, sino que  
también actúa como un eje de transmisión cultural, cuidado comunitario y sostenibilidad. Asimismo,  
las mujeres desempeñan un papel central en la gestión de la salud, la alimentación y la conservación  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 842.  
de recursos, fortaleciendo la cohesión social y la resiliencia comunitaria. En conjunto, estas prácticas  
muestran que la cocina constituye un espacio de identidad, aprendizaje y cuidado que enfrenta  
desafíos ante la modernización y la globalización.  
DISCUSIÓN  
La investigación revela que el patrimonio culinario de Santo Tomás Apipilhuasco está intrínsecamente  
ligado a la supervivencia y la biodiversidad local. Los hallazgos coinciden con la literatura sobre cultura  
rural al mostrar una dieta basada en la recolección estacional y el aprovechamiento total de los  
recursos, como las lengüitas, quelites, malvas y el nopalachicle. Esta cocina se distingue por ser  
predominantemente vegetal y basada en granos como el maíz, el frijol, el trigo y el haba.  
Cocina tradicional como patrimonio cultural e identidad local  
La memoria culinaria como herencia intergeneracional  
En las comunidades rurales del centro de México, la cocina constituye un espacio clave de  
reproducción cultural donde convergen memoria, identidad y supervivencia. En Santo Tomás  
Apipilhuasco, las recetas ancestrales no solo responden a necesidades alimentarias, sino que  
expresan formas de entender el mundo y las relaciones familiares, transmitidas principalmente a través  
de la práctica y la experiencia intergeneracional femenina. Así, la herencia culinaria trasciende técnicas  
e ingredientes, configurándose como un sistema de conocimiento que sostiene la cohesión social.  
Cada preparación materializa la memoria colectiva como el pozole de semilla o el pan de muerto con  
pulquey evidencia que la cocina tradicional es un patrimonio vivo, dinámico y en constante  
reinterpretación (UNESCO, 2003).  
Las recetas como expresiones de identidad comunitaria  
Las recetas tradicionales de Santo Tomás Apipilhuasco se fundamentan en el aprovechamiento de los  
productos del entorno: maíz, haba, frijol, trigo, nopales, hongos y calabaza. Esta base alimentaria  
constituye un sistema agroalimentario local que refleja tanto las condiciones ecológicas como las  
relaciones sociales del trabajo campesino.  
La cocina, en este sentido, no solo produce alimentos, sino también significados. Preparar una receta  
tradicional equivale a reafirmar la pertenencia a una comunidad y a un territorio. Cada platillo tiene un  
contexto histórico y social: el maíz tostado para el pan, los nopales viejitos recolectados del monte o  
los hongos Sanjuaneros recogidos en temporada de lluvias, reflejando el conocimiento ecológico local,  
las estrategias de subsistencia y los valores comunitarios.  
Economía del cuidado y sostenibilidad doméstica  
El trabajo culinario como economía del cuidado  
La economía del cuidado, compuesta por actividades no remuneradas que sostienen la reproducción  
material y emocional de la vida (Carrasco, 2014; Pérez Orozco, 2019), se refleja en la cocina tradicional  
de Santo Tomás Apipilhuasco. A través del trabajo agrícola, la recolección y la preparación de  
alimentos, las mujeres aseguran la alimentación familiar, transmiten conocimientos ecológicos y  
fortalecen la cohesión comunitaria. La acción de “dar de comer” combina cuidado afectivo y valor  
económico, pues sostiene la fuerza de trabajo y constituye un recurso frente a la escasez (Federici,  
2012).  
La cocina campesina también es un espacio de autonomía y resistencia: las recetas heredadas  
aseguran subsistencia, independencia simbólica y refuerzan la identidad cultural. Aunque hoy se busca  
rescatar estas prácticas, se reconoce que se construyeron sobre la explotación del tiempos y esfuerzo  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 843.  
de la mujer, poco valorado históricamente, lo que evidencia la importancia de visibilizar la economía  
del cuidado como pilar social y cultural.  
Las recetas como registro histórico y ecológico  
Alimentación y temporalidad agrícola  
Las recetas tradicionales de Santo Tomás Apipilhuasco reflejan los ciclos agrícolas y climáticos de la  
región, funcionando como un calendario simbólico que vincula al ser humano con la naturaleza. Cada  
preparación se relaciona con cosechas o festividades, el pozole de semilla se elaboraba tras la  
recolección de maíz, haba, frijol y trigo, mientras que el chacoalole con calabaza y piloncillo se  
preparaba durante el Día de Muertos, marcando la madurez de los cultivos.  
El conocimiento de los ciclos naturales determinaba qué se consumía y cuándo, desde los hongos de  
lluvia hasta los nopales o calabazas reservados para épocas de escasez. Esta temporalidad,  
transmitida oralmente y observada empíricamente, aseguraba un uso racional de los recursos,  
promoviendo diversidad productiva y evitando desperdicios (Toledo & Barrera-Bassols, 2008). Así, la  
dieta campesina se configura como un saber ambiental y un testimonio de adaptación comunitaria,  
donde la cocina funciona como una historia viva que integra cultura, territorio y recursos naturales.  
Transformaciones tecnológicas y culturales  
Los cambios tecnológicos y sociales han transformado la organización del trabajo doméstico y la  
alimentación en Santo Tomás Apipilhuasco. La transición del fuego de leña a estufas de gas o petróleo,  
y del metate al molino de masa, no solo alteró los instrumentos, sino también los tiempos, roles y  
relaciones familiares. Como recuerda la entrevistada: “Antes era con puro mesote, guaraña… pero  
después fue de petróleo”, reflejando la adaptación a nuevas fuentes de energía, aunque con pérdida  
del sentido ritual y comunitario de la preparación colectiva.  
La industrialización de insumos básicos, como la masa comprada o la levadura comercial, evidencia la  
inserción de la comunidad en mercados más amplios y la dependencia de productos externos,  
generando tensiones entre eficiencia económica y preservación cultural. Esta transformación ha  
desvinculado la alimentación del territorio, sustituyendo la relación directa con “lo que daba el campo”  
por lógicas de consumo moderno. Aun así, la memoria culinaria persiste: las mujeres mayores actúan  
como guardianas de este patrimonio, manteniendo viva la historia social y ecológica del pueblo.  
Alimentación, festividad y cohesión social  
La mesa como espacio ritual y comunitario  
En las comunidades rurales, la comida va más allá de la nutrición: funciona como acto social y  
simbólico que refuerza la pertenencia y los lazos comunitarios. En Santo Tomás Apipilhuasco, las  
festividades religiosas y familiares giran en torno a la preparación y consumo colectivo de alimentos  
tradicionales, convirtiendo la cocina en un espacio de memoria y cohesión social.  
Desde una perspectiva antropológica, cada plato de estas celebraciones actúa como un ritual de  
transmisión de valores, jerarquías y recuerdos compartidos (Douglas, 1972). La práctica del Día de  
Muertos, por ejemplo, combina la preparación del pan de muerto con pulque y la ofrenda de camote y  
calabaza, conectando la vida cotidiana con la cosmovisión indígena y reafirmando la función espiritual  
de la cocina. Así, los alimentos se convierten en portadores de significado, cocinar y compartir  
festivamente recrea la identidad colectiva y fortalece las redes de solidaridad que sostienen la  
comunidad.  
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Festividades, género y reproducción cultural  
Las festividades culinarias funcionan también como espacios de reproducción de roles de género y de  
autoridad moral femenina. En Santo Tomás, las mujeres mayores organizan la preparación de los  
alimentos en fiestas religiosas y familiares, lo que les confiere prestigio y reconocimiento. Dominar la  
elaboración de mole, pan o pozole de semilla se entiende como un signo de sabiduría y respeto social.  
Al mismo tiempo, la cocina festiva articula un modelo de trabajo colectivo femenino, combinando  
cooperación y jerarquía entre madres, hijas y nueras, y generando redes de apoyo que trascienden la  
familia nuclear. Estas prácticas representan una forma de liderazgo comunitario femenino, donde la  
organización de la cocina y el mantenimiento de las tradiciones contribuyen tanto a la reproducción  
cultural como a la economía moral y afectiva de la comunidad.  
Dimensión económica del rescate culinario  
Revalorización de productos locales y desarrollo rural  
La cocina tradicional de Santo Tomás Apipilhuasco es, además de patrimonio cultural inmaterial, un  
recurso económico con potencial para el desarrollo local. Las prácticas agroalimentarias tradicionales  
permiten generar circuitos económicos alternativos basados en la identidad territorial, el consumo  
responsable y el turismo cultural (Ploeg, 2010; Schneider & Niederle, 2010). Históricamente, la  
comunidad ha combinado autosuficiencia alimentaria con pequeños intercambios de productos  
locales como pulque, hierbas medicinales y panes artesanales, fortaleciendo la autonomía y la  
cohesión comunitaria.  
El pulque, por ejemplo, más allá de su valor ritual y social, posee potencial de comercialización local y  
regional, mientras que las hierbas medicinales podrían incorporarse a una economía verde orientada  
al bienestar. El rescate de estas prácticas como estrategia de diversificación económica rural, que  
permita integrar recetas tradicionales a mercados locales, educación alimentaria y turismo puede  
generar ingresos para las familias, sobre todo para las mujeres rurales, y al mismo tiempo conservar  
el patrimonio cultural y ambiental. Así, la identidad alimentaria gestionada de manera sostenible se  
convierte en un activo económico y simbólico que ofrece alternativas frente a la urbanización, la  
migración y la presión sobre la agricultura (Bessière, 1998).  
Políticas públicas y estrategias de desarrollo regional  
La valorización de la gastronomía tradicional como motor de desarrollo rural requiere políticas públicas  
que reconozcan el valor económico y cultural del patrimonio alimentario. Organismos internacionales  
como la UNESCO (2003) destacan la necesidad de integrar la cultura alimentaria en estrategias de  
desarrollo sostenible, vinculando la conservación del conocimiento ancestral con la generación de  
empleo y la seguridad alimentaria. En Santo Tomás Apipilhuasco, estas iniciativas podrían traducirse  
en programas de inventario culinario, ferias agroalimentarias y rutas gastronómicas rurales que  
visibilicen el trabajo de las mujeres y fomenten circuitos cortos de comercialización.  
La colaboración con instituciones académicas, como la Universidad Autónoma Chapingo, y  
organismos de ciencia y tecnología, como el COMECYT, es clave para documentar, capacitar y difundir  
los saberes locales, fortaleciendo la cadena de valor del patrimonio alimentario. Estas acciones no solo  
impactarían la economía, sino también la educación y la cultura, promoviendo orgullo local, dietas  
saludables y sostenibles. Así, la incorporación del patrimonio culinario en las políticas de desarrollo  
regional puede consolidar un modelo de economía cultural territorial, donde identidad, conocimiento y  
recursos locales se conviertan en pilares del bienestar comunitario y la sostenibilidad ambiental (Prats,  
2005).  
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Implicaciones  
Desde el punto de vista teórico, este estudio fortalece enfoques interdisciplinarios que articulan  
patrimonio cultural, agroecología, desarrollo rural y economía feminista, al mostrar que las recetas  
tradicionales funcionan como nodos donde convergen dimensiones culturales, ecológicas,  
económicas y de cuidado. La evidencia empírica confirma que la cocina tradicional es un patrimonio  
biocultural vivo, dinámico y territorialmente anclado, cuya continuidad depende tanto de la  
biodiversidad local como de la transmisión intergeneracional del conocimiento.  
En el ámbito social y cultural, los resultados evidencian que la identidad culinaria regional actúa como  
un sistema de resiliencia comunitaria. La cocina no es una práctica aislada, sino un eje que articula  
valores como solidaridad, cooperación y respeto, expresados históricamente en el trabajo colectivo  
durante festividades y rituales. La pérdida de recetas implica, por tanto, no solo la desaparición de  
prácticas alimentarias, sino también la erosión de la memoria histórica y de la cohesión social.  
Desde la perspectiva del desarrollo rural y la salud pública, el rescate y documentación de los saberes  
culinarios se proyectan como estrategias para fortalecer la soberanía alimentaria, revalorizar insumos  
locales y reducir la dependencia de productos industrializados. Además, abren oportunidades para  
iniciativas de educación alimentaria, turismo cultural y promoción de dietas saludables, integrando el  
conocimiento local en políticas comunitarias de prevención y bienestar, y reconociendo la cocina  
tradicional como recurso estratégico para la salud, la economía y la cohesión social.  
Limitaciones  
El estudio presenta limitaciones que conviene considerar al interpretar sus resultados. Aunque el  
número de entrevistas fue adecuado para un análisis cualitativo profundo, no permite generalizar los  
hallazgos a otras comunidades, dado el carácter contextual de los saberes documentados. Además, al  
centrarse principalmente en mujeres adultas y mayores, se restringe la incorporación de perspectivas  
de jóvenes, cuyos relatos podrían aportar información sobre los procesos contemporáneos de  
transmisión y resignificación de la cocina tradicional.  
Al basarse en historia oral, los conocimientos dependen de la memoria de las entrevistadas, lo que  
puede implicar pérdida de detalles técnicos, como proporciones, tiempos de preparación o variantes  
de ciertas recetas, especialmente en prácticas modificadas o sustituidas por versiones comerciales.  
Por último, factores externos como la degradación ambiental y el uso creciente de agroquímicos  
limitan la disponibilidad de ingredientes silvestres tradicionales, dificultando la reproducción fiel de las  
recetas y la observación de estas prácticas en su contexto ecológico original, afectando la continuidad  
material del patrimonio culinario.  
Recomendaciones  
A partir de los hallazgos, se recomienda que futuras investigaciones incluyan estudios comparativos  
con otras comunidades rurales del Estado de México y del país para identificar similitudes y  
particularidades en la transmisión culinaria y la resignificación cultural. Es pertinente incorporar  
metodologías participativas que involucren a jóvenes y niños, así como profundizar en las  
potencialidades económicas del patrimonio alimentario, vinculándolo con la economía social y  
solidaria, el turismo rural y los mercados locales.  
También se sugiere desarrollar un catálogo botánico-gastronómico que documente especies de  
recolección, evaluando su valor nutricional, cultural y de conservación, así como investigar el impacto  
de agroquímicos en la biodiversidad alimentaria y en la dieta tradicional.  
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Complementariamente, conviene diseñar programas de revalorización intergeneracional que incluyan  
desde la nixtamalización hasta la molienda tradicional, con el objetivo de reducir la brecha cultural y  
asegurar la continuidad de los saberes.  
En el ámbito de políticas públicas y educativas, se recomienda establecer marcos normativos que  
protejan las zonas de recolección y cultivo tradicional, fomenten la soberanía alimentaria mediante  
semillas criollas y apoyos a la producción campesina, e integren contenidos sobre gastronomía y  
saberes comunitarios en la educación básica, reconociendo a las mujeres como portadoras de  
conocimiento.  
Desde una perspectiva social, cultural y de género, es importante promover festividades tradicionales,  
campañas de revalorización de alimentos silvestres y programas que dignifiquen la economía del  
cuidado, fortaleciendo la autonomía femenina.  
Finalmente, se sugiere impulsar huertos familiares y comunitarios que reproduzcan las condiciones del  
monte y recuperar espacios de molienda y uso compartido de herramientas tradicionales, garantizando  
la continuidad de prácticas culinarias esenciales para la identidad, la cohesión social y la sostenibilidad  
territorial.  
CONCLUSIÓN  
El presente estudio analizó el rescate de las recetas tradicionales y ancestrales de Santo Tomás  
Apipilhuasco como expresión del patrimonio cultural inmaterial y como componente del desarrollo  
rural regional desde perspectivas social y económica. A través de entrevistas en profundidad, se  
documentaron saberes culinarios transmitidos intergeneracionalmente, que evidencian la estrecha  
relación entre alimentación, territorio, identidad cultural y organización comunitaria. Las recetas  
tradicionales constituyen sistemas complejos de conocimiento que integran biodiversidad local,  
técnicas ancestrales, procesos productivos específicos y valores simbólicos asociados al cuidado, la  
salud y la convivencia social. Su base alimentaria se sustenta en semillas criollas, productos de  
recolección silvestre como quelites, malvas, lengüitas y hongos de temporada, y en tecnologías  
tradicionales como la nixtamalización, la molienda en metate y la cocción en fogones de leña,  
elementos reconocidos por las portadoras como fundamentales para el sabor, la calidad nutricional y  
el significado cultural de los alimentos.  
Asimismo, la cocina tradicional se articula con la medicina comunitaria, donde ingredientes cotidianos  
cumplen funciones preventivas y curativas, reforzando la alimentación como práctica integral de  
cuidado y bienestar, sostenida principalmente por el trabajo doméstico y culinario de las mujeres,  
históricamente invisibilizado.  
El estudio también identificó transformaciones socioculturales que amenazan la continuidad de estos  
saberes, como la ruptura en la transmisión intergeneracional, la migración, la incorporación de  
alimentos industrializados y los cambios en los estilos de vida, lo que pone en riesgo la memoria  
histórica, la autosuficiencia alimentaria y los vínculos comunitarios.  
Desde una perspectiva de desarrollo rural, la revalorización de la cocina tradicional ofrece  
oportunidades para fortalecer la identidad comunitaria, promover la soberanía alimentaria y generar  
estrategias de desarrollo endógeno basadas en recursos culturales y naturales. En conjunto, el estudio  
demuestra que preservar los saberes culinarios tradicionales no es solo un acto patrimonial, sino una  
estrategia social, económica y ambiental para garantizar la sostenibilidad territorial y la continuidad de  
una forma de vida en equilibrio con la naturaleza y la memoria colectiva.  
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