Pensar críticamente implica hacerse preguntas y obtener respuestas que sean razonables. Al
enfrentarse a una cuestión, ya sea un problema, un debate, un análisis, etc., se podría tomar una postura
de manera inmediata. Sin embargo, lo que debería de hacer la persona que se encuentra en una
posición de decisión es preguntarse cuál es el asunto, problema, duda; si se tiene la información
necesaria, qué opciones hay para abordar el tema y buscar respuestas razonadas (Herrero, 2018).
La sobreinformación y el pensamiento crítico
En el panorama de la sobreinformación, el pensamiento crítico se convierte en una herramienta
indispensable para enfrentar los desafíos y apoya lo que se ha mencionado: implica no aceptar la
primera información que aparece en cualquier medio consultado, cuestionar la credibilidad de las
fuentes, comparar la información y contrastar los distintos puntos de vista. Paul y Elder (2006)
expresan que cuando los estudiantes cuestionan la información, las conclusiones y los puntos de vista,
comienzan a darse cuenta de la utilidad del pensamiento crítico en el proceso de aprendizaje.
Se debe referir también que la sobreinformación no está limitada al aspecto académico o profesional,
sino a la vida cotidiana. Tomar una decisión sobre política, educación, salud, consumo, están
influenciadas cada vez más por la información que circula en entornos digitales. Y este entorno
cambiante requiere que las capacidades de procesamiento de información de las personas se adapten
a estas circunstancias para evitar el rezago en el aprendizaje (OCDE, 2021).
Así mismo, Aguilar et al. (2020) señalan que, ante el aumento constante de la información disponible y
los cambios acelerados del contexto actual, el pensamiento crítico se vuelve una competencia
necesaria para analizar y evaluar el propio pensamiento, tomar decisiones y resolver problemas
complejos con estrategias innovadoras. Destacan además que su desarrollo no solo tiene efectos en
el ámbito académico, sino que también fortalece habilidades como el aprendizaje permanente, la
resolución de problemas y el liderazgo, por lo que insisten en la necesidad de reevaluar una educación
orientada a formar personas capaces de adaptarse, aprender de manera continua y responder con
mayor criterio a las exigencias de su entorno.
La sobrecarga informativa a la que todos se encuentran expuestos puede generar confusión y como
consecuencia que se tomen decisiones incorrectas. Reig y Vílchez (2013) destacan que, ante el exceso
de información y los cambios cognitivos en los individuos conectados, es importante desarrollar
nuevas competencias, denominadas e-competencias, destacando: el trabajo colaborativo, habilidades
de búsqueda o filtrado de información, capacidad de síntesis, creatividad, concentración.
En un estudio realizado en la universidad de la Guajira sede Maicao (Pinto-Santos et al., 2018), con una
muestra de 43 estudiantes del programa Pedagogía Infantil; uno de sus resultados mostró que, al hacer
búsquedas de información relacionadas a asignaturas de formación en investigación, los estudiantes
no evalúan las fuentes de información y tuvieron dificultades para encontrar información veraz,
además de que no lograron hacer búsquedas rigurosas, ni sintetizaron la información, se limitaban a
copiar las definiciones como las encontraban en Internet.
Desde el ámbito educativo es importante la relación entre la sobreinformación y el pensamiento crítico
porque formar estudiantes en pensamiento crítico implica prepararlos para seleccionar y evaluar la
información más objetiva antes de utilizarla. En relación con lo anterior, López-González et al. (2023)
señalan que la alfabetización mediática e informacional es importante para formar personas capaces
de usar la información de manera crítica, especialmente en un contexto donde la desinformación y el
impacto de los medios sociales son cada vez más evidentes. A partir de la revisión de 65 artículos, los
autores encontraron que este tipo de formación ayuda a fortalecer la capacidad crítica y a evaluar mejor
los medios y las fuentes de información. Sin embargo, advierten que sus efectos no siempre se
mantienen con el tiempo y que necesita complementarse con otras estrategias educativas.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 855.