Pensamiento crítico frente a la sobreinformación: análisis en  
estudiantes de educación superior  
Critical thinking in the context of information overload: analysis in higher  
education students  
Angela Elizabeth Tierrablanca Vega  
Universidad del Centro del Bajío  
Celaya México  
Artículo recibido: 23 de enero de 2026. Aceptado para publicación: 04 de junio de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
El presente artículo analiza el pensamiento crítico de estudiantes de educación superior frente a la  
sobreinformación, en un contexto marcado por el acceso a grandes volúmenes de datos, uso de  
dispositivos y medios digitales, big data e inteligencia artificial. La investigación se desarrolló bajo un  
enfoque cuantitativo, con diseño descriptivo, no experimental y transversal. Para la recolección de  
información se aplicó una encuesta estructurada tipo Likert a 121 estudiantes de licenciatura de  
distintas áreas de conocimiento e instituciones educativas públicas y privadas. El instrumento  
consideró cuatro dimensiones: contraste y verificación de fuentes, análisis y razonamiento crítico,  
toma de decisiones en entornos de sobreinformación y uso crítico de la inteligencia artificial. Los  
resultados muestran una tendencia positiva, ya que los participantes suelen comparar información,  
confirmar datos, cuestionar contenidos, priorizar fuentes confiables y reflexionar sobre el uso  
adecuado de la inteligencia artificial. Sin embargo, también se identificaron áreas de oportunidad  
relacionadas con el rastreo de fuentes originales, la detección de sesgos, el uso de filtros avanzados  
de búsqueda y la verificación de información generada por IA. Se concluye que los estudiantes  
presentan un nivel aceptable de pensamiento crítico, aunque es necesario fortalecer habilidades más  
rigurosas de análisis, verificación y toma de decisiones informadas.  
Palabras clave: inteligencia artificial, pensamiento crítico, sobreinformación, verificación de  
fuentes  
Abstract  
This article analyzes the critical thinking of higher education students in the face of information  
overload, within a context marked by access to large volumes of data, the use of digital devices and  
media, big data, and artificial intelligence. The research was conducted using a quantitative approach,  
with a descriptive, non-experimental, and cross-sectional design. A structured Likert-type survey was  
administered to 121 undergraduate students from various fields of study and public and private  
educational institutions. The instrument considered four dimensions: contrasting and verifying  
sources, critical analysis and reasoning, decision-making in information overload environments, and  
the critical use of artificial intelligence. The results show a positive trend, as participants tend to  
compare information, confirm data, question content, prioritize reliable sources, and reflect on the  
appropriate use of artificial intelligence. However, areas for improvement were also identified related  
to tracking original sources, detecting biases, using advanced search filters, and verifying information  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 850.  
generated by AI. It is concluded that the students present an acceptable level of critical thinking,  
although it is necessary to strengthen more rigorous skills of analysis, verification and informed  
decision making.  
Keywords: artificial intelligence, critical thinking, higher education, information overload,  
source verification  
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Cómo citar: Tierrablanca Vega, A. E. (2026). Pensamiento crítico frente a la sobreinformación:  
análisis en estudiantes de educación superior. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 851.  
INTRODUCCIÓN  
Actualmente, el acceso a la información se ha hecho cada vez más rápido gracias al desarrollo de las  
tecnologías y dispositivos digitales. Es suficiente con escribir-o usar el dictador de voz- en un teléfono  
inteligente o cualquier otro gadget y obtener en cuestión de segundos resultados del tema en cuestión.  
Millones de datos viajan a través de distintos medios de comunicación y plataformas digitales. Este  
entorno ha ampliado la capacidad de producir, almacenar y difundir la información de forma masiva a  
cualquier parte del mundo.  
En ese sentido, en una investigación realizada por Hilbert y López (2011) estimaron que en 2007 la  
humanidad fue capaz de almacenar 2.9 x 1020 bytes comprimidos de manera óptima (290 millones de  
terabytes), comunicar 2 x 1021 bytes (2 mil millones de terabytes) y llevar a cabo 6.4 x 1018  
instrucciones por segundo en computadoras de propósito general. Además, mencionan también que  
las telecomunicaciones han estado dominadas por tecnologías digitales desde 1990 y que nuestra  
memoria tecnológica ha estado en formato digital desde principios de los 2000.  
En este mismo escenario de almacenaje y difusión de la información, para su análisis, interpretación y  
toma de decisiones, cobra relevancia el concepto de Big Data, el cual Medina La Plata (2023) lo  
conceptualiza al decir que consiste en grandes volúmenes de datos estructurados y no estructurados  
que permiten tomar decisiones. Por otra parte, Casas (2019) menciona que el incremento de  
dispositivos con conexión a internet, el uso de las redes sociales y el internet de las cosas, han  
generado una gran cantidad de datos que se encuentran disponibles. Sin embargo, señala que esa gran  
cantidad de datos no aportan valor si no se analizan e interpretan. De este modo, la Big Data representa  
un desafío para seleccionar, comprender y utilizar la información cuando se encuentra en grandes  
cantidades.  
A este panorama se suma también el avance de la Inteligencia Artificial, cuya incorporación a la vida  
cotidiana está transformando la forma en cómo las personas procesan la información. En el ámbito  
educativo, un estudio realizado en América Latina parte de la pregunta ¿Cuál es la relación entre el  
pensamiento crítico y la inteligencia artificial en ambientes virtuales de aprendizaje implementados en  
la docencia universitaria? Los resultados mencionan que su aplicación en la docencia universitaria  
puede favorecer el desarrollo de habilidades cognitivas relacionadas con el pensamiento crítico, como  
la interpretación, el análisis, la evaluación, la formulación de hipótesis y la resolución de problemas. No  
obstante, los autores advierten que su uso también genera controversias, especialmente por los  
riesgos que representa para la integridad académica y por la posibilidad de que el estudiante reduzca  
su esfuerzo en la construcción de habilidades propias al delegar tareas complejas en herramientas  
como ChatGPT, Copilot, Gemini, Deepseek, entre otros (Canese et al., 2024).  
Para dimensionar la importancia del pensamiento crítico en esta era digital y comprender la magnitud  
del entorno se presentan los siguientes datos: el 64.4% de la población mundial utiliza dispositivos  
móviles, más del 66% de la población usan Internet, lo que equivale a 5350 millones de usuarios y el  
número de usuarios de redes sociales ha superado los 5000 millones, que equivale a un 62.3% de la  
población mundial a principios de 2024 (Kocarslan & Stoycheva, 2025).  
De manera particular en México, en 2024, la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de la  
Información en los Hogares (ENDUTIH) estimó 100.2 millones de personas usuarios de Internet, que  
representa un 83.1% de la población a partir de los 6 años. La tendencia desde 2021 (75.6% equivalente  
a 88.6 millones de personas usuarias) ha sido de 7.5 puntos porcentuales (INEGI, 2025). Este mismo  
estudio muestra que de la población del grupo de 18 a 24 años, el 97% utilizó internet, siendo también  
el grupo de edad que más lo utilizó en 2024 y con un promedio de uso diario de 5.7 horas (grupo de  
interés para el estudio de esta investigación).  
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Sin embargo, esta expansión no es sinónimo de calidad ni veracidad en toda la información que se  
encuentra disponible en Internet u otros medios de comunicación digitales. Algunos de los problemas  
al momento de comunicar es que la información puede estar sesgada según la intención de quien lo  
escribe; puede nacer de conflictos personales por lo que se presta a manipulación para influir en el  
criterio de otros; la tecnología cuando se configuran los algoritmos en las redes sociales para mostrar  
contenidos afines a lo que las personas piensan, formando sesgos que refuerzan ideas previas y no  
permiten ver otras perspectivas (Tan & Ang, 2017).  
Por su parte, Wardle C., & Derakhshan H. (2017) señalan que la palabra compuesta “fake news” no es  
el término más adecuado para referirse al fenómeno complejo de la contaminación en la información  
porque se ha utilizado, por ejemplo, por personas que tienen poder para desacreditar medios de  
comunicación cuya información les puede ser desagradable porque va en contra de lo que ellos  
piensan o el mensaje que quieren dar para sus intereses.  
En ese sentido, los autores definen tres conceptos para distinguir las diferencias y ampliar el alcance  
sobre el tipo de desorden de la información : misinformación, que se refiere a la información errónea  
que se produce cuando se comparte información falsa, pero no con la intención de hacer daño;  
desinformación o propaganda que se produce cuando se comparte información que es falsa y creada  
deliberadamente para dañar a otra persona; malinformación cuando se comparte información que se  
basa parcialmente en la realidad utilizada para infligir daño a una persona.  
METODOLOGÍA  
La metodología utilizada para esta investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, puesto que  
se buscó analizar la forma en cómo los estudiantes procesan la información cuando la cantidad y las  
fuentes son numerosas (Hernández Sampieri & Mendoza Torres, 2018). Este enfoque permitió  
identificar patrones de comportamiento, nivel de pensamiento crítico y cuáles son las tendencias al  
momento de tomar una toma de decisiones.  
El estudio es de tipo descriptivo debido a que se desea identificar el nivel de pensamiento crítico, en  
contextos donde existe mucha información y un uso amplio de herramientas digitales. Se pretende  
describir cómo los estudiantes analizan, verifican, cuestionan y utilizan la información en distintas  
situaciones.  
Por las características ya mencionadas, la investigación es no experimental porque no se manipularon  
variables ni se modificaron las condiciones al momento de responder. La investigación está centrada  
en observar y conocer sus hábitos de análisis, razonamiento y toma de decisiones (Hernández Sampieri  
& Mendoza Torres, 2018). Asimismo, el estudio es de tipo transversal porque se aplicó en un solo  
momento. Lo que se buscó fue tener un diagnóstico del presente sobre cómo los estudiantes procesan  
la información.  
Para la recolección de datos se diseñó una encuesta estructurada con ítems redactados en forma  
afirmativa, cerrados y opciones de respuesta organizadas en formato tipo Likert, procedimiento que  
mide las actitudes mediante grados de acuerdo y desacuerdo (Likert, 1932). La encuesta se aplicó  
mediante un formulario digital e incluyó información sociodemográfica personal y académica, como  
edad, género, área de estudio, tipo de ciclo (semestral o cuatrimestral), tipo de institución (pública o  
privada) y si el participante se encontraba trabajando al momento de la aplicación del instrumento.  
Otro rasgo de la encuesta es que se diseñó por dimensiones relacionadas al pensamiento crítico, las  
cuales son: contraste y verificación de fuentes, análisis y razonamiento crítico, toma de decisiones en  
contextos de sobrecarga informativa; y uso crítico de la inteligencia artificial. Cada dimensión estuvo  
compuesta por afirmaciones que los estudiantes valoraron en una escala de cinco niveles, que va  
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desde “totalmente en desacuerdo” hasta “totalmente de acuerdo”. Este tipo de escala ordinal permite  
obtener datos comparables y facilitar su análisis posterior.  
Criterios de inclusión y exclusión  
La muestra de estudio estuvo conformada por alumnos de nivel licenciatura de diversas áreas de  
conocimiento: ingenierías y tecnología, negocios y economía, ciencias de la salud, ciencias sociales y  
humanidades. La selección se hizo mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia debido a  
las condiciones de accesibilidad a la población de estudio y a la viabilidad para la recolección de datos.  
Este tipo de estudio es adecuado porque el estudio es de carácter descriptivo, cuyo objetivo es la  
identificación de tendencias, comportamientos y características de un grupo en específico (Hernández  
Sampieri & Mendoza, 2018). Cuatro instituciones participaron como fuentes de información debido a  
su accesibilidad, disposición para colaborar con la investigación y por la diversidad académica y  
modalidades de estudio que permitieron obtener una muestra diversa.  
Asimismo, el uso del muestreo por conveniencia busca generar un diagnóstico sobre el pensamiento  
crítico frente a la sobreinformación en estudiantes de nivel licenciatura. De acuerdo con Etikan et al.  
(2015) este tipo de muestreo es utilizado muy ampliamente en investigaciones sociales cuando hay  
limitaciones de tiempo, recursos o acceso a la población. No obstante, se reconoce la limitación de  
que los resultados no se pueden generalizar a toda la población estudiantil, sino que se debe interpretar  
con base al contexto específico de la muestra analizada.  
DESARROLLO  
Definición de pensamiento crítico  
En este contexto, el pensamiento crítico adquiere una relevancia e importancia crucial. Ennis (2011)  
define el pensamiento crítico como un pensamiento reflexivo y razonable centrado en decidir qué creer  
o qué hacer. Con esta definición, Ennis supone qué características debe tener un pensador crítico:  
mantiene una mente abierta, busca estar bien informado, evalúa la credibilidad de las fuentes, identifica  
razones, supuestos, hace preguntas pertinentes, integra todos los elementos para obtener  
conclusiones, pero con precaución.  
Por otro lado, Facione (2007) explica que el pensamiento crítico no se limita a sólo reflexionar, sino que  
integra un conjunto de habilidades cognitivas que permiten comprender, examinar y valorar la  
información de manera más analítica. Entre las habilidades que considera, se encuentran la  
interpretación, el análisis, la evaluación, la inferencia, la explicación y la autorregulación; las cuales  
permiten entender una situación y obtener conclusiones razonadas. Bajo esta perspectiva, la  
información no se debe aceptar de manera inmediata, sino que se debe examinar para valorar su  
credibilidad y emitir un juicio.  
Además, Facione señala que el pensamiento crítico depende de la persona, ya que además de existir  
las habilidades, debe de haber voluntad para aplicarlas. Por lo que describe al pensador crítico como  
alguien que está bien informado, abierto a diversas perspectivas, flexible, imparcial, prudente al emitir  
juicios y dispuesto a considerar otras visiones cuando el cambio está justificado. Características  
fundamentales para una sociedad racional.  
Desde la perspectiva de Moore (2013) el pensamiento crítico es un concepto complejo, múltiple y  
ligado al contexto disciplinar. De un estudio aplicado a académicos en Historia, Filosofía y Estudios  
Literarios/Culturales, Moore identificó siete formas de entenderlo: juicio, escepticismo, originalidad,  
lectura cuidadosa y sensible de textos, racionalidad, compromiso ético o activista y autorreflexibilidad;  
por lo que su significado depende del campo de estudio y su uso.  
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Pensar críticamente implica hacerse preguntas y obtener respuestas que sean razonables. Al  
enfrentarse a una cuestión, ya sea un problema, un debate, un análisis, etc., se podría tomar una postura  
de manera inmediata. Sin embargo, lo que debería de hacer la persona que se encuentra en una  
posición de decisión es preguntarse cuál es el asunto, problema, duda; si se tiene la información  
necesaria, qué opciones hay para abordar el tema y buscar respuestas razonadas (Herrero, 2018).  
La sobreinformación y el pensamiento crítico  
En el panorama de la sobreinformación, el pensamiento crítico se convierte en una herramienta  
indispensable para enfrentar los desafíos y apoya lo que se ha mencionado: implica no aceptar la  
primera información que aparece en cualquier medio consultado, cuestionar la credibilidad de las  
fuentes, comparar la información y contrastar los distintos puntos de vista. Paul y Elder (2006)  
expresan que cuando los estudiantes cuestionan la información, las conclusiones y los puntos de vista,  
comienzan a darse cuenta de la utilidad del pensamiento crítico en el proceso de aprendizaje.  
Se debe referir también que la sobreinformación no está limitada al aspecto académico o profesional,  
sino a la vida cotidiana. Tomar una decisión sobre política, educación, salud, consumo, están  
influenciadas cada vez más por la información que circula en entornos digitales. Y este entorno  
cambiante requiere que las capacidades de procesamiento de información de las personas se adapten  
a estas circunstancias para evitar el rezago en el aprendizaje (OCDE, 2021).  
Así mismo, Aguilar et al. (2020) señalan que, ante el aumento constante de la información disponible y  
los cambios acelerados del contexto actual, el pensamiento crítico se vuelve una competencia  
necesaria para analizar y evaluar el propio pensamiento, tomar decisiones y resolver problemas  
complejos con estrategias innovadoras. Destacan además que su desarrollo no solo tiene efectos en  
el ámbito académico, sino que también fortalece habilidades como el aprendizaje permanente, la  
resolución de problemas y el liderazgo, por lo que insisten en la necesidad de reevaluar una educación  
orientada a formar personas capaces de adaptarse, aprender de manera continua y responder con  
mayor criterio a las exigencias de su entorno.  
La sobrecarga informativa a la que todos se encuentran expuestos puede generar confusión y como  
consecuencia que se tomen decisiones incorrectas. Reig y Vílchez (2013) destacan que, ante el exceso  
de información y los cambios cognitivos en los individuos conectados, es importante desarrollar  
nuevas competencias, denominadas e-competencias, destacando: el trabajo colaborativo, habilidades  
de búsqueda o filtrado de información, capacidad de síntesis, creatividad, concentración.  
En un estudio realizado en la universidad de la Guajira sede Maicao (Pinto-Santos et al., 2018), con una  
muestra de 43 estudiantes del programa Pedagogía Infantil; uno de sus resultados mostró que, al hacer  
búsquedas de información relacionadas a asignaturas de formación en investigación, los estudiantes  
no evalúan las fuentes de información y tuvieron dificultades para encontrar información veraz,  
además de que no lograron hacer búsquedas rigurosas, ni sintetizaron la información, se limitaban a  
copiar las definiciones como las encontraban en Internet.  
Desde el ámbito educativo es importante la relación entre la sobreinformación y el pensamiento crítico  
porque formar estudiantes en pensamiento crítico implica prepararlos para seleccionar y evaluar la  
información más objetiva antes de utilizarla. En relación con lo anterior, López-González et al. (2023)  
señalan que la alfabetización mediática e informacional es importante para formar personas capaces  
de usar la información de manera crítica, especialmente en un contexto donde la desinformación y el  
impacto de los medios sociales son cada vez más evidentes. A partir de la revisión de 65 artículos, los  
autores encontraron que este tipo de formación ayuda a fortalecer la capacidad crítica y a evaluar mejor  
los medios y las fuentes de información. Sin embargo, advierten que sus efectos no siempre se  
mantienen con el tiempo y que necesita complementarse con otras estrategias educativas.  
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Esto refuerza la idea de que, en la era de la sobreinformación, no basta con tener acceso a la  
información, sino que es necesario aprender a analizarla, contrastarla y valorarla con mayor cuidado.  
Estudiar el pensamiento crítico resulta pertinente porque el acceso inmediato a la información no es  
garantía que de exista una comprensión al momento de acceder a ella. Por el contrario, la exposición  
constante a la información, desinformación, Big Data, inteligencia artificial exige que los estudiantes  
desarrollen habilidades de selección, análisis, interpretación y toma de decisiones informadas.  
RESULTADOS  
Para comenzar con el análisis de los resultados, es importante mencionar que la información derivada  
del instrumento se trabajó en el software SPSS versión 27, por lo que las tablas 2 en adelante son  
diseños de este software.  
En la tabla 1 se presentan los datos sociodemográficos de la muestra. De manera general, se observa  
que estuvo conformada sobre todo por estudiantes jóvenes, con una mayor participación del género  
femenino y una notable presencia del área de Negocios y Economía. De igual manera, predominan los  
estudiantes quienes cursan programas cuatrimestrales, estudian en instituciones públicas y no se  
encontraban trabajando al momento de responder el instrumento. Con este análisis, se puede deducir  
que los estudiantes están enfocados en su formación académica.  
Tabla 1  
Características sociodemográficas de la muestra  
Variable  
Categoría  
n
%
Edad  
1720 años  
2124 años  
25 o más  
66  
45  
10  
54.5  
37.2  
8.3  
Género  
Femenino  
Masculino  
Binario  
78  
41  
1
64.5  
33.9  
0.8  
Prefiero no decirlo  
1
0.8  
Área de estudio  
Ciencias de la Salud  
22  
7
23  
69  
18.2  
5.8  
19  
Ciencias Sociales y Humanidades  
Ingeniería y Tecnología  
Negocios y Economía  
57  
Tipo de ciclo  
Cuatrimestral  
Semestral  
71  
50  
58.7  
41.3  
Tipo de institución  
Trabaja actualmente  
Pública  
Privada  
83  
38  
68.6  
31.4  
Sí  
No  
40  
81  
33.1  
66.9  
Fuente: elaboración propia.  
Para los resultados de las dimensiones, se utilizó una escala Likert con 5 opciones. La opción  
totalmente en desacuerdo representa un muy bajo nivel de pensamiento crítico; la opción en  
desacuerdo bajo nivel de pensamiento crítico; ni acuerdo ni en desacuerdo nivel medio de pensamiento  
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crítico; de acuerdo alto nivel de pensamiento crítico; y totalmente de acuerdo un muy alto nivel de  
pensamiento crítico.  
En la dimensión contraste y verificación de fuentes (Tabla 2), los resultados muestran una tendencia  
favorable, ya que los datos que más se repiten (y en general en todo el estudio) es el 4 en todos los  
ítems, lo que significa que los participantes suelen comparar, revisar la información antes de utilizarla.  
El resultado más alto fue del ítem “Confirmo datos importantes antes de utilizarlos en trabajos o  
decisiones” con una media de 3.62, mientras que el más bajo fue “Rastreo las citas bibliográficas hasta  
encontrar la fuente original” con 3.21”. Esto sugiere que tienen dificultades para buscar fuentes de  
información originales.  
Tabla 2  
Resultados de la dimensión contraste y verificación de fuentes  
Nota: De manera general los participantes tienen un nivel aceptable de verificación  
Fuente: elaboración propia.  
La tabla 3 muestra los resultados de la dimensión análisis y razonamiento crítico e indican que los  
participantes sí cuestionan la información antes de tomarla como verdadera. El promedio más alto fue  
“Comparo la información nueva con mis conocimientos previos para comprenderla y evaluarla mejor”  
con una media de 3.66, mientras que el más bajo fue “Identifico posibles conflictos de interés o sesgos  
institucionales” con 3.36. Esto sugiere que los estudiantes muestran habilidades aceptables de  
razonamiento crítico, aunque deben fortalecer la identificación de sesgos.  
Tabla 3  
Resultados de la dimensión análisis y razonamiento crítico  
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Nota: El promedio más bajo fue de 3.36. Los participantes deben desarrollar habilidades para detectar  
un posible conflicto de interés  
Fuente: elaboración propia.  
La siguiente dimensión para analizar es la toma de decisiones en entornos de sobreinformación. La  
tabla 4 muestra que los promedios son favorables, lo que sugiere que los participantes sí tienen el  
hábito de descartar y priorizar la información. Respecto al promedio más bajo “Utilizo filtros de  
búsqueda avanzados y criterios de inclusión/exclusión” con un valor de 3.31. Se puede decir que los  
participantes están limitados en cuanto a métodos de búsquedas avanzadas cuando se revisan  
grandes cantidades de información.  
Tabla 4  
Resultados de la dimensión toma de decisiones  
Nota: Los participantes sí priorizan la información más confiable  
Fuente: elaboración propia.  
La última dimensión fue uso crítico de la inteligencia artificial. La media inferior fue de 3.58 que  
corresponde a “Verifico la información generada por inteligencia artificial antes de utilizarla”, lo que  
sugiere que se debe reforzar la verificación de resultados antes de utilizarlos. Por otra parte, la media  
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superior es para el ítem “Reflexiono sobre cuándo es apropiado utilizar IA y cuándo no” lo que sugiere  
que los participantes sí razonan sobre el uso adecuado de estas herramientas.  
Tabla 5  
Dimensión de uso crítico de la inteligencia artificial  
Nota: Los participantes razonan sobre el uso de la inteligencia artificial. Los resultados muestran que  
la mayoría sí reflexionan sobre su uso.  
Fuente: elaboración propia.  
DISCUSIÓN  
Los resultados presentan una tendencia positiva hacia el pensamiento crítico frente a la  
sobreinformación, en acciones como comparar la información, reflexionar sobre el uso de la  
inteligencia artificial y priorizar fuentes confiables. Estos hallazgos coinciden con Ennis (2011) quien  
plantea que el pensamiento crítico implica un razonamiento reflexivo sobre decidir qué creer, lo que se  
relaciona con verificar, cuestionar y analizar antes de aceptar la veracidad de la información. De manera  
similar, Facione (2007) considera que el pensamiento crítico incluye habilidades como interpretación,  
análisis, evaluación, inferencia, explicación y autorregulación.  
De igual forma, los resultados confirman lo que López-González et al. (2023) encontró que la  
alfabetización mediática e informacional contribuye al fortalecimiento del pensamiento crítico. Esto se  
relaciona con el resultado del estudio, ya que los estudiantes sí verifican y analizan, aunque se  
identificaron también áreas de oportunidad como el rastreo de fuentes originales, detección de sesgos  
y el uso de filtros avanzados.  
En ese sentido, los resultados son comparables también con el estudio de Pinto-Santos et al. (2018)  
quienes identificaron algunas dificultades en estudiantes de nivel licenciatura para evaluar fuentes de  
información, realizar búsquedas rigurosas y filtrar contenidos confiables. Los resultados del presente  
estudio muestran que los promedios más bajos se ubicaron en prácticas que requieren mayor rigor  
metodológico, como el rastreo de fuentes originales, lograr identificar conflictos de interés en la  
información y utilizar criterios de inclusión o exclusión al momento de buscar y analizar la información.  
En relación con el uso crítico de la inteligencia artificial, los resultados de esta investigación muestran  
que los estudiantes presentan una tendencia favorable hacia la reflexión sobre cuándo es apropiado  
utilizar IA y cuándo no; sin embargo, también se identificó como área de oportunidad la verificación de  
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la información generada por estas herramientas antes de utilizarla. Estos hallazgos se relacionan con  
lo planteado por Álvarez et al. (2025), quienes encontraron que los estudiantes universitarios perciben  
a ChatGPT como una herramienta (de las muchas herramientas generativas) útil para facilitar la  
búsqueda de información y optimizar actividades académicas, sin embargo, también señalan  
dificultades relacionadas con la precisión de la información y las implicaciones éticas de su uso.  
Aun así, los resultados también deben interpretarse con precaución, ya que no todos los estudios  
muestran una relación fuerte entre inteligencia artificial y pensamiento crítico. Rubio-Campos et al.  
(2025), encontraron correlaciones positivas débiles y no significativas entre las actitudes hacia la IA y  
el pensamiento crítico, por lo que señalan que la aceptación o percepción favorable hacia estas  
herramientas no garantiza por sí misma el desarrollo de habilidades críticas. En este sentido, los  
hallazgos del presente estudio se ubican en una posición intermedia: los estudiantes muestran una  
actitud reflexiva y favorable hacia el uso de la IA, pero aún requieren fortalecer prácticas más rigurosas  
como la verificación de respuestas, la identificación de sesgos y el uso de criterios críticos antes de  
incorporar la información generada por inteligencia artificial en sus trabajos académicos.  
Limitaciones  
El uso del muestreo probabilístico por conveniencia limitó la posibilidad de generalizar los resultados.  
Además, la muestra estuvo conformada por 121 estudiantes, por lo que conviene ampliar la muestra  
en futuras investigaciones para obtener resultados más precisos y representativos.  
Otra limitación es que no se incluyeron análisis de casos, donde los estudiantes se enfrenten a  
situaciones reales al buscar, analizar, seleccionar la información. Sería conveniente ampliar el estudio  
con actividades prácticas, entrevistas, ejercicios donde los estudiantes tengan que evaluar información  
generada por la inteligencia artificial.  
Propuesta  
Se propone diseñar un programa sobre el fortalecimiento crítico, su importancia y el uso responsable  
de la Inteligencia Artificial. Este programa podría desarrollarse mediante talleres prácticos que estén  
enfocados en verificación de la información, rastreo de fuentes, identificación de sesgos, uso de filtros  
avanzados de búsqueda y uso ético y responsable de la inteligencia artificial. De esta manera, se  
impulsa a que los estudiantes tengan una actitud reflexiva ante el uso de herramientas y el desarrollo  
de habilidades para analizar información.  
CONCLUSIÓN  
El presente estudio permitió afirmar que el pensamiento crítico en la era de sobreinformación y la  
inteligencia artificial es una competencia esencial para los estudiantes de nivel superior. Los  
resultados muestran que los participantes presentan una tendencia favorable hacia el uso del  
pensamiento crítico. En términos generales, no aceptan la información sin haber realizado algunas  
acciones como comparar fuentes, cuestionar contenidos, reflexionar sobre el uso de herramientas de  
inteligencia artificial.  
En la dimensión de contraste y verificación de fuentes, los estudiantes demuestran prácticas positivas  
como la confirmación de datos y la revisión de información antes de utilizarla. Sin embargo, persisten  
áreas de oportunidad relacionadas con el rastreo de fuentes originales, lo que sugiere la necesidad de  
fortalecer habilidades más rigurosas en la búsqueda académica. Muy similar, en la dimensión de  
análisis y razonamiento crítico, los resultados indican que los estudiantes comparan la información  
con sus conocimientos previos y evalúan argumentos, aunque presentan dificultades para identificar  
posibles sesgos o conflictos de interés en la información, lo cual es una habilidad clave en el desarrollo  
del pensamiento crítico.  
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Respecto a la toma de decisiones en entornos de sobreinformación, los hallazgos muestran que los  
estudiantes tienen una tendencia favorable hacia la organización, selección y priorización de la  
información. Aun así, el uso limitado de filtros de búsqueda avanzados y criterios más específicos de  
inclusión y exclusión evidencia que aún es necesario fortalecer estrategias técnicas que permitan  
gestionar de manera más eficiente grandes volúmenes de información.  
La dimensión relacionada con el uso crítico de la inteligencia artificial resulta relevante. Los resultados  
indican que los estudiantes reflexionan sobre cuándo es apropiado utilizar estas herramientas, lo que  
sugiere una conciencia inicial sobre su uso responsable. Sin embargo, la verificación de la información  
generada por inteligencia artificial continúa siendo una práctica que debe reforzarse, ya que la  
aceptación de respuestas sin un análisis previo puede afectar la calidad del aprendizaje y la toma de  
decisiones con pocos argumentos válidos.  
En conjunto, los hallazgos permiten concluir que los estudiantes presentan un nivel aceptable de  
pensamiento crítico, aunque aún se requiere fortalecer habilidades más profundas relacionadas con el  
análisis riguroso, la verificación de información, la identificación de sesgos y el uso responsable de la  
inteligencia artificial. La educación superior tiene el compromiso de integrar estrategias formativas que  
promuevan no solo el acceso a la información, sino también su análisis crítico y su uso ético.  
Desarrollar estas competencias permitirá formar estudiantes capaces de enfrentar los desafíos de una  
sociedad digital, tomar decisiones informadas y participar de manera responsable en distintos  
contextos académicos, profesionales y sociales.  
Si bien los resultados obtenidos ofrecen un diagnóstico inicial valioso, sería conveniente realizar una  
investigación con una muestra más amplia, que incluya estudiantes de diferentes instituciones,  
regiones, áreas disciplinares y modalidades educativas. Esto permitiría obtener una visión más  
completa sobre el nivel de pensamiento crítico en educación superior y comparar posibles diferencias  
entre carreras, contextos académicos o tipos de institución. También sería pertinente diseñar un  
instrumento con una menor cantidad de ítems, pero con afirmaciones más específicas, claras y  
directamente vinculadas con situaciones concretas. Un instrumento más breve podría facilitar su  
aplicación, reducir la fatiga de respuesta y mejorar la precisión del análisis.  
Otra línea relevante para futuras investigaciones sería incorporar la perspectiva de los docentes.  
Conocer cómo perciben los profesores el pensamiento crítico de sus estudiantes permitiría contrastar  
los resultados desde la mirada estudiantil. Los docentes podrían aportar información valiosa sobre los  
desafíos que observan en el aula, las dificultades que enfrentan los alumnos al analizar información, el  
uso que hacen de la inteligencia artificial, la calidad de sus fuentes y su capacidad para construir  
argumentos propios. Incluso esta investigación podría ampliarse para conocer cuáles son las  
habilidades de los docentes sobre el uso de la inteligencia artificial y su uso para el diseño de  
contenidos educativos.  
En conclusión, se confirma que el pensamiento crítico es una competencia indispensable para  
enfrentar los retos de la sobreinformación. Los resultados muestran un avance significativo, pero  
también se evidencia que se requiere fortalecer las habilidades de análisis, verificación, búsqueda  
rigurosa y uso responsable de la inteligencia artificial.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 861.  
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