INTRODUCCIÓN
El estudio del ruido urbano ha estado dominado durante décadas por un dualismo operativo: por un
lado, la decibelización del fenómeno —su reducción a magnitudes físicas medibles y comparables con
umbrales normativos—; por el otro, la psicologización de la experiencia —su tratamiento como
respuesta subjetiva de molestia, evaluada mediante escalas perceptuales—. Esta partición ha sido
productiva para la regulación ambiental y para la epidemiología del ruido, pero deja sin tratar una
dimensión que la fenomenología del habitar y la antropología urbana crítica vienen señalando: la
habitabilidad acústica del habitar urbano —entendida como estabilidad estructural de la Sorge bajo
presión sonora (Martínez Cisneros, 2026)— no se agota en magnitudes ni en respuestas. Se constituye
en la trama territorial, política y biopolítica que decide qué cuerpos absorben como propio el costo
audible de la ciudad.
Esta tensión adquiere espesor empírico en Ciudad Juárez. La ciudad fronteriza —maquiladora,
atravesada por flujos migratorios intensos, expandida durante décadas hacia su periferia bajo un
modelo de mercado salvaje del suelo (Córdova Bojórquez y Romo Aguilar, 2022)— exhibe una
distribución desigual de la habitabilidad acústica que el dualismo técnico no permite visibilizar.
Familias obreras viven, en suelos que el Estado conocía inundables desde mediados de los noventa, el
quiebre del habitar como proyecto vital (Maycotte Pansza, 2024). Otras familias se atrincheran tras
muros y bordos en urbanizaciones cerradas, configurando un dispositivo de cierre territorial que
reorganiza radicalmente la audibilidad compartida del espacio público. Poblaciones migrantes en
condiciones diferenciales de vulnerabilidad sostienen su tránsito o su atrapamiento en escenarios
sonoros hostiles donde el lenguaje, el tráfico fronterizo y la vigilancia institucional se imponen como
tonalidad afectiva de incertidumbre (Padilla Delgado, 2024).
Este artículo se propone articular un marco analítico para estudiar el régimen audible juarense que
recupere su materialidad como fenómeno simultáneamente territorial, ontológico y gubernamental, y
que sea operativo para los estudios urbanos contemporáneos en contextos de transformación
periférica. La apuesta no consiste en sumar otra capa descriptiva al conocimiento acústico de la
ciudad, sino en desnaturalizar la audibilidad del orden urbano que tomamos por dado, mostrando que
es producto de coaliciones, regulaciones, omisiones y subordinaciones específicas, y proponiendo
categorías analíticas que vuelvan tratable lo que el dualismo técnico fragmenta.
La ruta argumentativa se organiza en tres movimientos. Un primer movimiento, contextual,
problematiza la condición urbana juarense desde cinco vectores —el jurídico-normativo, el residencial-
vulnerable, el migratorio-fronterizo, el productivo-maquilador y el político-gubernamental—. Un segundo
movimiento, teórico, construye un encuadre conceptual articulando tres registros en tensión
productiva: el ontológico-fenomenológico —vía la analítica heideggeriana del habitar y su lectura
biopolítica en Agier, Das y Randeria—; el ético-metodológico —vía la cosmotécnica acústica discutida
con Córdova Canela, las ciencias del diseño de Niiniluoto, la crítica a la asimetría del conocimiento de
Stoecker y la ética del orden significativo de Papanek—; y el estructural —vía el modelo de Presión y
Liberación de Wisner et al. aplicado por Denegri de Dios, Ley García y Lucero Vargas al sector
maquilador, complementado con el enfoque de Research by Design (investigación-mediante-proyecto)
aplicado a Ciudad Juárez por Cattaneo, Giorgi y Bonsignore—. Un tercer movimiento, analítico, acuña
dos categorías propias para los estudios urbanos del paisaje sonoro fronterizo —territorio
acusticosocial y vulnerabilidad acústica manufacturada— y articula una hipótesis interpretativa para
Ciudad Juárez.
Lo que está en juego no es un asunto técnico-acústico. En la lectura de Agier (2002), la ciudad
contemporánea produce condiciones bajo las cuales el habitante puede ser reducido a su existencia
biológica mínima; el régimen audible es uno de los dispositivos que opera esa reducción. La pregunta
de fondo es, por tanto, una pregunta política: en qué condiciones —jurídicas, territoriales, productivas y
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 1490.