Redes sociales como herramientas socioeducativas
Las redes sociales han evolucionado de ser espacios de interacción personal a convertirse en
plataformas con alto potencial educativo y social. Boyd y Ellison (2007) las definen como servicios que
permiten a los individuos construir perfiles públicos y establecer conexiones dentro de una red. A partir
de esta definición, se reconoce que dichas plataformas no solo facilitan la comunicación, sino también
la circulación de conocimiento.
En el ámbito educativo, diversos estudios han evidenciado que las redes sociales favorecen el
aprendizaje informal, la construcción de comunidades y la difusión de información accesible
(Greenhow & Lewin, 2016). En particular, plataformas como TikTok han adquirido relevancia debido a
su formato audiovisual breve, el cual facilita la comprensión de contenidos complejos mediante
estrategias didácticas simplificadas (Montag et al., 2021).
Además, el uso de lenguaje cotidiano y cercano en estas plataformas permite reducir las barreras de
comprensión, especialmente en temas jurídicos o psicológicos que suelen percibirse como complejos
(Burgess & Green, 2018). Esto contribuye a la democratización del acceso a la información y al
empoderamiento de los usuarios.
Divorcio, género y condiciones de vulnerabilidad
El divorcio constituye un proceso que trasciende el ámbito legal, implicando transformaciones
significativas en la vida de las personas involucradas. En el caso de las mujeres, diversos estudios han
señalado que este proceso puede acentuar condiciones de vulnerabilidad, particularmente en
contextos donde existen desigualdades de género (CEPAL, 2021).
Entre los principales factores de vulnerabilidad se encuentran la dependencia económica, la carga de
cuidados, la violencia de género y el desconocimiento de derechos (ONU Mujeres, 2020). Estas
condiciones dificultan el acceso a procesos legales justos y a redes de apoyo adecuadas, lo que puede
derivar en decisiones desfavorables o en la prolongación de situaciones de riesgo (Arriagada, 2020).
Asimismo, la falta de información clara y accesible representa una barrera significativa. En muchos
casos, las mujeres no cuentan con orientación oportuna que les permita comprender sus derechos y
las implicaciones legales de sus decisiones (INEGI, 2022). En este sentido, la intervención
socioeducativa adquiere un papel fundamental para reducir estas brechas.
Acceso a la justicia y enfoque en derechos humanos
El acceso a la justicia es un derecho fundamental que implica la posibilidad de que todas las personas
puedan hacer valer sus derechos en condiciones de igualdad (Fix-Fierro, 2019). Sin embargo, en la
práctica, este acceso se encuentra limitado por factores estructurales como la desigualdad social, la
falta de información y las barreras institucionales.
El enfoque de derechos humanos propone que las intervenciones sociales deben orientarse a
garantizar el ejercicio pleno de los derechos, priorizando a las poblaciones en situación de
vulnerabilidad (Naciones Unidas, 2018). En el caso de las mujeres en proceso de divorcio, este enfoque
implica no solo brindar información legal, sino también promover su autonomía, dignidad y bienestar
integral.
Desde esta perspectiva, el uso de redes sociales como herramienta de intervención puede contribuir a
ampliar el acceso a la justicia, al facilitar la difusión de información y la canalización hacia servicios
especializados (Sánchez & Pérez, 2020). Esto resulta particularmente relevante en contextos donde los
servicios institucionales no son fácilmente accesibles.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 1730.