Formarse para investigar: mediaciones pedagógicas y  
tensiones institucionales en los procesos de titulación de  
estudiantes de pedagogía  
Research training in higher education: pedagogical mediations and  
institutional tensions in pedagogy students’ degree completion processes  
Raúl Fernández Contreras  
Escuela Normal No. 2 de Nezahualcóyotl  
Estado de México México  
Ricardo Moreno Espinosa  
Escuela Normal No. 2 de Nezahualcóyotl  
Estado de México México  
Alejandro Rivera Reyes  
Escuela Normal No. 2 de Nezahualcóyotl  
Estado de México México  
David de Jesús Mares Cerón  
Escuela Normal No. 2 de Nezahualcóyotl  
Estado de México México  
Artículo recibido: 05 de febrero de 2026. Aceptado para publicación: 22 de junio de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La formación para la investigación (FPI) es un proceso fundamental en la preparación de profesionales  
capaces de analizar críticamente los fenómenos educativos y generar conocimiento. Este estudio  
analiza cómo las mediaciones pedagógicas configuran los procesos de FPI de estudiantes de la  
Licenciatura en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 153, en Ecatepec, Estado  
de México, durante sus trayectorias de titulación, así como las tensiones institucionales que influyen  
en ellos. La investigación se desarrolló desde un enfoque cualitativo e interpretativo mediante el  
método narrativo, recuperando experiencias de estudiantes y asesores de titulación a través de  
entrevistas semiestructuradas y un análisis de codificación temática. Los resultados muestran que la  
FPI constituye una experiencia gradual y situada que supera la enseñanza formal de contenidos  
metodológicos. Las capacidades investigativas se construyen mediante mediaciones pedagógicas  
vinculadas con el acompañamiento docente, la retroalimentación académica, el trabajo colaborativo  
y la asesoría de titulación. Asimismo, se identificaron tensiones relacionadas con la gestión del  
tiempo, las condiciones derivadas de la pandemia y las exigencias académicas concurrentes. Se  
concluye que la FPI debe entenderse como una experiencia socialmente situada, donde las relaciones  
de acompañamiento son esenciales para el desarrollo de capacidades investigativas y la culminación  
exitosa de la titulación.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 1765.  
Palabras clave: formación para la investigación, capacidades investigativas, titulación,  
educación superior  
Abstract  
Research training is a fundamental process in preparing professionals capable of critically analyzing  
educational phenomena and generating knowledge. This study examines how pedagogical mediations  
shape the research training processes of students enrolled in the Bachelor of Pedagogy program at  
the National Pedagogical University, Unit 153, in Ecatepec, State of Mexico, during their thesis  
development, as well as the institutional tensions that influence these processes. The research was  
conducted using a qualitative and interpretive approach based on the narrative method, drawing on  
the experiences of students and thesis advisors through semi-structured interviews and thematic  
coding analysis. The findings reveal that research training constitutes a gradual and situated  
experience that extends beyond the formal teaching of research methods. Research competencies are  
developed through pedagogical mediations associated with faculty support, academic feedback,  
collaborative work, and thesis supervision. In addition, tensions related to time management,  
pandemic-related conditions, and competing academic demands were identified. The study concludes  
that research training should be understood as a socially situated experience in which mentoring and  
supervisory relationships play a crucial role in the development of research competencies and the  
successful completion of degree requirements.  
Keywords: research training, research competencies, higher education, teacher education  
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Cómo citar: Fernández Contreras, R., Moreno Espinosa, R., Rivera Reyes, A., & Mares Cerón, D. de J.  
(2026). Formarse para investigar: mediaciones pedagógicas y tensiones institucionales en los  
procesos de titulación de estudiantes de pedagogía. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias  
Sociales y Humanidades 7 (3), 1765 1779. https://doi.org/10.56712/latam.v7i3.6063  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 1766.  
INTRODUCCIÓN  
La formación para la investigación (FPI) constituye uno de los procesos fundamentales en la educación  
superior, particularmente en los programas orientados a la preparación de profesionales de la  
educación. Su relevancia radica en que permite a los estudiantes desarrollar capacidades para analizar  
críticamente los fenómenos educativos, producir conocimiento y fundamentar la toma de decisiones  
en su futura práctica profesional. Desde esta perspectiva, la investigación no solo representa un  
requisito curricular asociado a la obtención de un grado académico, sino también una experiencia  
formativa que favorece el desarrollo de habilidades intelectuales, reflexivas y profesionales.  
Diversos estudios han señalado que la FPI se configura mediante procesos complejos en los que  
intervienen factores académicos, institucionales y personales. Autores como Moreno Bayardo (2001,  
2007), Guerra (2017) y Sánchez Puentes (1995) coinciden en que aprender a investigar implica mucho  
más que dominar procedimientos metodológicos; supone incorporarse progresivamente a formas  
específicas de pensamiento, análisis y producción de conocimiento. En este sentido, la investigación  
puede entenderse como una práctica social que se construye a través de experiencias de aprendizaje,  
acompañamiento y participación en comunidades académicas. Dentro de este proceso, la titulación  
representa uno de los momentos más significativos de la trayectoria universitaria. Es en esta etapa  
donde los estudiantes movilizan los conocimientos adquiridos durante su formación para desarrollar  
proyectos de investigación que articulan saberes teóricos, metodológicos y profesionales. No  
obstante, diversos estudios han documentado que los procesos de titulación suelen estar  
acompañados de dificultades relacionadas con la gestión del tiempo, las exigencias institucionales,  
las competencias de lectura y escritura académica, así como las condiciones de acompañamiento  
proporcionadas por asesores y docentes.  
En el contexto de la Licenciatura en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 153  
Ecatepec, la titulación constituye un espacio privilegiado para analizar la manera en que se desarrollan  
los procesos de FPI. Las experiencias de estudiantes y asesores permiten comprender cómo se  
construyen las capacidades investigativas, cuáles son las mediaciones pedagógicas que favorecen  
estos aprendizajes y qué tensiones institucionales influyen en las trayectorias de titulación. A pesar de  
la relevancia de estos procesos, todavía son escasas las investigaciones que recuperan las voces de  
estudiantes y asesores para comprender cómo viven, interpretan y resignifican la experiencia de  
formarse para investigar durante la elaboración de sus trabajos recepcionales. La mayor parte de los  
estudios se ha centrado en indicadores de eficiencia terminal o en análisis curriculares, dejando en  
segundo plano las experiencias y significados construidos por los actores involucrados.  
En este contexto, el presente artículo tiene como objetivo analizar cómo las mediaciones pedagógicas  
configuran los procesos de formación para la investigación de estudiantes de la Licenciatura en  
Pedagogía durante sus trayectorias de titulación, así como identificar las tensiones institucionales que  
inciden en dichos procesos. Desde una perspectiva cualitativa de carácter narrativo, se recuperan las  
experiencias de estudiantes y asesores con el propósito de comprender los significados que atribuyen  
a la investigación, las formas de acompañamiento que intervienen en su formación y los desafíos que  
enfrentan durante la construcción de sus trabajos recepcionales.  
Los resultados muestran que la FPI se configura como una experiencia socialmente situada, en la que  
las mediaciones pedagógicas desempeñan un papel central en la construcción de capacidades  
investigativas y en la permanencia de los estudiantes dentro de los procesos de titulación. Asimismo,  
evidencian que la asesoría constituye una práctica formativa que trasciende las funciones  
metodológicas tradicionalmente asignadas, incorporando dimensiones académicas, profesionales y  
socioemocionales que resultan fundamentales para comprender las trayectorias de titulación en la  
educación superior.  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 1767.  
METODOLOGÍA  
La presente investigación se desarrolló desde una perspectiva interpretativa, debido a que el interés  
central consistó en comprender los significados que estudiantes y asesores atribuyen a sus  
experiencias de titulación y a los procesos de formación para la investigación (FPI) en la Licenciatura  
en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 153 Ecatepec. Este paradigma parte del  
supuesto de que la realidad social es construida a través de las interpretaciones que los sujetos  
elaboran sobre sus vivencias y contextos, por lo que resulta pertinente para analizar fenómenos  
relacionados con las trayectorias formativas, las relaciones pedagógicas y las dinámicas  
institucionales que configuran la experiencia educativa.  
Se adoptó un enfoque cualitativo, el cual permite aproximarse a la complejidad de los procesos  
educativos desde la visión de los actores involucrados. Más que identificar relaciones causales o  
producir generalizaciones estadísticas, se buscó comprender las formas en que los participantes  
construyen sentidos en torno a la investigación, la titulación y las condiciones institucionales que  
influyen en dichos procesos. El estudio se sustentó en el enfoque narrativo, entendido como una  
estrategia que posibilita acceder a las experiencias vividas por los sujetos mediante los relatos que  
elaboran sobre su trayectoria académica y profesional. Desde esta perspectiva, las narrativas  
constituyen una fuente privilegiada para comprender cómo las personas organizan, interpretan y  
otorgan significado a los acontecimientos que han marcado su formación investigativa y sus procesos  
de titulación.  
Participantes  
La investigación contó con la participación de estudiantes y asesores vinculados con los procesos de  
titulación de la Licenciatura en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 153  
Ecatepec. La selección de los participantes se realizó mediante un muestreo intencional, privilegiando  
la incorporación de informantes que contarán con experiencias relevantes para los propósitos del  
estudio.  
Tabla 1  
Descripción de los participantes del estudio  
Participante  
E1-E10  
Rol  
Estudiante  
Asesores  
Característica  
Licenciatura en Pedagogía  
Experiencia en Titulación  
A1-A5  
Nota: Los códigos E1-E10 corresponden a estudiantes y A1-A5 a asesores de titulación. Se utilizaron  
códigos alfanuméricos para garantizar la confidencialidad de los participantes.  
Fuente: elaboración propia.  
Los estudiantes fueron seleccionados considerando distintos niveles de avance en la elaboración de  
sus trabajos de titulación, con el propósito de recuperar experiencias diversas relacionadas con la  
construcción de capacidades investigativas, las dificultades enfrentadas y las estrategias  
desarrolladas para concluir sus proyectos. Por su parte, los asesores participaron debido a su papel  
fundamental en el acompañamiento académico y metodológico de los estudiantes durante el proceso  
de titulación. Para preservar la identidad de los participantes y garantizar la confidencialidad de la  
información proporcionada, se emplearon códigos alfanuméricos (E1-E10 y A1-A5) en la presentación  
de los testimonios y resultados.  
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ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 1768.  
Técnicas para obtención de información  
La técnica principal para la obtención de la información fue la entrevista semiestructurada, debido a su  
potencial para recuperar relatos detallados sobre las experiencias, percepciones y significados  
construidos por los participantes en torno a la formación para la investigación y los procesos de  
titulación. Las entrevistas se realizaron a partir de guías temáticas flexibles organizadas en torno a  
ejes vinculados con la experiencia de investigación, las dinámicas de asesoría, las condiciones  
institucionales y los desafíos enfrentados durante la elaboración de los trabajos recepcionales. La  
naturaleza flexible de esta técnica permitió profundizar en aspectos emergentes durante la interacción  
con los participantes y recuperar narrativas amplias sobre sus trayectorias académicas. Todas las  
entrevistas fueron registradas en formato de audio, previa autorización de los participantes, y  
posteriormente transcritas de manera íntegra para su análisis. Este procedimiento favoreció la  
conservación de la riqueza discursiva de los relatos y posibilitó una interpretación rigurosa de las  
experiencias compartidas.  
Estrategia de análisis  
El análisis de la información se desarrolló mediante un proceso de interpretación narrativa apoyado en  
procedimientos de análisis temático. En una primera etapa se realizó una lectura exhaustiva de las  
transcripciones con el propósito de lograr una familiarización profunda con el contenido y reconocer  
elementos significativos vinculados con los objetivos de investigación. Posteriormente, se llevó a cabo  
una codificación abierta de los relatos, lo que permitió identificar categorías emergentes relacionadas  
con la formación para la investigación, las mediaciones pedagógicas, las experiencias de asesoría y  
los procesos de titulación. Estas categorías fueron agrupadas y refinadas mediante un proceso de  
comparación constante, favoreciendo la construcción de ejes analíticos más amplios. Finalmente, se  
efectuó una triangulación de perspectivas entre las narrativas de los estudiantes, los testimonios de  
los asesores y los referentes institucionales identificados durante el trabajo de campo. Este  
procedimiento permitió identificar convergencias, divergencias y tensiones presentes en los relatos,  
contribuyendo a una comprensión más amplia e integral del fenómeno estudiado.  
Consideraciones éticas  
La investigación se desarrolló de acuerdo con los principios éticos de respeto, voluntariedad,  
confidencialidad y consentimiento informado. Antes de la realización de las entrevistas, todos los  
participantes fueron informados sobre los objetivos, alcances y características del estudio, así como  
sobre el uso académico de la información proporcionada. La participación fue completamente  
voluntaria y se garantizó el derecho de los colaboradores a retirarse de la investigación en cualquier  
momento sin consecuencia alguna. Asimismo, para proteger su privacidad, se sustituyeron los  
nombres reales por códigos alfanuméricos y se eliminaron referencias que pudieran permitir su  
identificación.  
DESARROLLO  
Dentro de los diversos escenarios donde se desarrolla la formación para la investigación (FPI), la  
asesoría de titulación ocupa un lugar central. Este espacio representa uno de los momentos de mayor  
intensidad formativa durante la trayectoria universitaria, ya que implica la realización de un proyecto  
de investigación en el que convergen conocimientos teóricos, habilidades metodológicas y procesos  
de escritura académica. Desde una perspectiva normativa, las funciones del asesor suelen estar  
relacionadas con la orientación metodológica, la revisión de avances y el seguimiento del proceso de  
elaboración del trabajo recepcional. Sin embargo, diversas investigaciones han mostrado que la  
práctica real de la asesoría rebasa ampliamente estas atribuciones formales.  
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La relación entre asesor y estudiante constituye una forma específica de mediación pedagógica en la  
que se construyen conocimientos, se negocian significados y se enfrentan las dificultades inherentes  
al proceso de investigación. El asesor no solamente orienta aspectos técnicos o metodológicos, sino  
que contribuye al fortalecimiento de la confianza académica del estudiante, favorece la toma de  
decisiones y acompaña procesos complejos de reflexión y escritura. Pérez Luna (2001) señala que la  
formación investigativa implica la construcción de capital académico y cultural que permite a los  
estudiantes participar activamente en comunidades de conocimiento. Esta construcción ocurre  
mediante relaciones de acompañamiento en las que los sujetos adquieren formas particulares de  
pensar, argumentar y producir saberes. Desde esta perspectiva, la asesoría puede interpretarse como  
un espacio donde se materializan dichas mediaciones formativas.  
No obstante, estas relaciones se desarrollan dentro de contextos institucionales específicos que  
condicionan sus posibilidades y limitaciones. Las cargas laborales del profesorado, la disponibilidad  
de tiempo, los recursos institucionales y las trayectorias de los estudiantes influyen significativamente  
en la manera en que se desarrollan los procesos de titulación. Por ello, comprender la formación para  
la investigación exige analizar no solo las experiencias individuales de estudiantes y asesores, sino  
también las condiciones institucionales que configuran dichas experiencias. En consecuencia, la  
formación para la investigación puede entenderse como un proceso multidimensional en el que  
confluyen dimensiones académicas, pedagógicas, culturales e institucionales. Su comprensión exige  
recuperar las experiencias de los actores involucrados para identificar las mediaciones, tensiones y  
aprendizajes que se producen durante las trayectorias formativas. Desde esta perspectiva, resulta  
pertinente revisar los principales aportes teóricos que han contribuido a la comprensión de la FPI como  
campo de estudio en la educación superior.  
La formación para la investigación como campo de estudio  
La formación para la investigación (FPI) ha adquirido una relevancia creciente en las instituciones de  
educación superior debido a su estrecha relación con la producción de conocimiento y la preparación  
de profesionales capaces de analizar críticamente los fenómenos que caracterizan su campo de  
actuación. En el ámbito educativo, esta preocupación se ha traducido en diversos esfuerzos orientados  
a incorporar experiencias investigativas dentro de los planes de estudio, con la finalidad de fortalecer  
capacidades analíticas, reflexivas y metodológicas en los estudiantes universitarios.  
No obstante, la FPI constituye un concepto complejo que ha sido abordado desde distintas  
perspectivas teóricas. Durante varias décadas predominó una visión centrada en la enseñanza de  
métodos y técnicas de investigación, bajo el supuesto de que el dominio de procedimientos  
metodológicos era suficiente para formar investigadores. Sin embargo, las investigaciones  
desarrolladas en años recientes han mostrado que aprender a investigar implica procesos más amplios  
relacionados con la construcción de formas particulares de pensar, problematizar e interpretar la  
realidad. Uno de los aportes más significativos en este campo corresponde a Moreno Bayardo (2001),  
quien plantea que la formación para la investigación debe entenderse como un proceso gradual de  
construcción que ocurre mediante la participación activa de los sujetos en experiencias concretas de  
investigación. Desde esta perspectiva, investigar no se aprende exclusivamente a través de la  
adquisición de conocimientos teóricos, sino mediante la interacción con escenarios, actores y  
prácticas que favorecen la incorporación progresiva a una cultura académica determinada.  
La autora sostiene que la FPI se desarrolla tanto dentro como fuera de los espacios curriculares  
formales. Si bien las asignaturas metodológicas constituyen un componente importante de este  
proceso, existen otros escenarios igualmente relevantes, como los seminarios de investigación, los  
coloquios académicos, los proyectos colectivos y las asesorías de titulación. En todos ellos se generan  
experiencias de aprendizaje que contribuyen a la apropiación de conocimientos, habilidades, actitudes  
y valores asociados a la actividad investigativa. Esta perspectiva permite superar visiones  
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reduccionistas que limitan la investigación al aprendizaje de técnicas o procedimientos específicos.  
Por el contrario, la FPI implica la construcción de capacidades intelectuales relacionadas con la  
formulación de preguntas, la problematización de fenómenos, la búsqueda y análisis de información,  
la elaboración de argumentos y la producción de conocimiento sustentado. Se trata, por tanto, de un  
proceso formativo integral que involucra dimensiones cognitivas, metodológicas, éticas y culturales.  
En una línea similar, Sánchez Puentes (1995) señala que la investigación constituye una práctica  
intelectual compleja que requiere el desarrollo de hábitos de pensamiento específicos. Él sostiene que  
aprender a investigar implica construir una actitud interrogativa frente a la realidad, desarrollar  
capacidades para identificar problemas relevantes y elaborar explicaciones fundamentadas a partir de  
evidencias. Desde esta perspectiva, la investigación trasciende el dominio instrumental de técnicas y  
métodos para convertirse en una forma particular de relacionarse con el conocimiento y con los  
problemas del entorno.  
Las aportaciones de Sánchez Puentes (2003) permiten comprender que la formación investigativa  
supone procesos prolongados de aprendizaje que difícilmente pueden resolverse mediante cursos  
aislados o experiencias fragmentadas. La construcción de capacidades para investigar requiere  
oportunidades permanentes para el análisis, la reflexión crítica y la práctica sistemática de la  
investigación en contextos reales. Por su parte, Quintero C. (2008) introduce una distinción conceptual  
relevante entre investigación formativa y formación para la investigación. Aunque ambos conceptos  
suelen utilizarse indistintamente, él argumenta que representan procesos diferentes, aunque  
complementarios. La investigación formativa se orienta principalmente al desarrollo de habilidades y  
actitudes relacionadas con la investigación dentro de los procesos educativos, mientras que la  
formación para la investigación implica una incorporación más profunda a las prácticas propias de la  
producción de conocimiento.  
Esta diferenciación resulta especialmente pertinente en la educación superior, donde con frecuencia  
se asume que la simple presencia de asignaturas metodológicas garantiza la formación investigativa  
de los estudiantes. Sin embargo, como señala Cordero (2009), el desarrollo de capacidades para  
investigar exige experiencias que permitan a los sujetos enfrentarse a problemas reales, tomar  
decisiones metodológicas y construir interpretaciones sustentadas mediante procesos sistemáticos  
de análisis y reflexión. De manera complementaria, Núñez y Rodríguez (2011) destacan que la  
elaboración de tesis y trabajos recepcionales representa una de las experiencias más significativas  
para la consolidación de capacidades investigativas durante la formación profesional. A través de  
estos procesos, los estudiantes tienen la oportunidad de integrar conocimientos teóricos, habilidades  
metodológicas y experiencias prácticas en la construcción de proyectos orientados a comprender  
problemas específicos de la realidad educativa. Desde esta perspectiva, la titulación constituye mucho  
más que un requisito administrativo para la obtención de un grado académico. Se configura como un  
espacio privilegiado de aprendizaje donde los estudiantes ponen en juego los saberes construidos a lo  
largo de su trayectoria universitaria y enfrentan desafíos que contribuyen al fortalecimiento de sus  
capacidades analíticas, reflexivas y argumentativas.  
En consecuencia, la formación para la investigación puede entenderse como un proceso gradual de  
incorporación a comunidades académicas donde el conocimiento se construye mediante la reflexión  
crítica, el diálogo y la indagación sistemática de la realidad. Más allá de la adquisición de métodos y  
técnicas, implica el desarrollo de formas de pensamiento, habilidades analíticas y disposiciones  
intelectuales que permiten a los sujetos participar activamente en la producción de conocimiento.  
Las mediaciones pedagógicas en la formación universitaria  
La comprensión de la formación para la investigación requiere analizar las relaciones pedagógicas que  
hacen posible la apropiación de conocimientos, habilidades y prácticas académicas. En este sentido,  
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los procesos de aprendizaje en la educación superior difícilmente pueden explicarse desde  
perspectivas centradas exclusivamente en la transmisión de contenidos, ya que involucra  
interacciones complejas mediante las cuales los estudiantes construyen significados, desarrollan  
formas particulares de pensamiento y participan progresivamente en comunidades académicas.  
Desde esta perspectiva, las mediaciones pedagógicas adquieren una relevancia fundamental para  
comprender cómo los sujetos se apropian de saberes especializados y desarrollan capacidades para  
intervenir en su campo profesional. La noción de mediación permite superar enfoques tradicionales  
que conciben el aprendizaje como una transferencia lineal de información entre docentes y  
estudiantes. Por el contrario, enfatiza la existencia de múltiples procesos de interacción a través de los  
cuales el conocimiento es construido, resignificado y contextualizado en escenarios específicos.  
Uno de los autores que ha contribuido significativamente a esta discusión es Bruner (1997), quien  
plantea que el aprendizaje constituye un proceso eminentemente cultural. Desde su perspectiva, las  
personas construyen significados a partir de su participación en sistemas simbólicos compartidos,  
donde el lenguaje, las narrativas y las prácticas sociales desempeñan un papel central. El conocimiento  
no surge de manera aislada en la mente del individuo, sino que se configura mediante la interacción  
con otros sujetos y con los contextos culturales que organizan la experiencia humana. Aplicado al  
ámbito universitario, este planteamiento permite comprender que la formación profesional ocurre a  
través de relaciones de acompañamiento en las que los estudiantes aprenden no solo contenidos  
disciplinares, sino también formas de pensar, argumentar y actuar propias de una comunidad  
académica. En el caso de la investigación educativa, ello implica aprender a formular preguntas  
relevantes, construir problemas de investigación, dialogar con referentes teóricos y elaborar  
interpretaciones sustentadas en evidencias.  
Desde esta lógica, las mediaciones pedagógicas representan mecanismos que facilitan el acceso de  
los estudiantes a formas especializadas de conocimiento. Los docentes, asesores y pares académicos  
con mayor experiencia actúan como mediadores que orientan, cuestionan y enriquecen los procesos  
de aprendizaje, favoreciendo la incorporación gradual de los estudiantes a prácticas vinculadas con la  
producción de conocimiento. En un sentido complementario, Schön (1998) propone la noción de  
profesional reflexivo para explicar cómo se construye el conocimiento en contextos profesionales  
complejos. El cuestiona la idea de que el ejercicio profesional dependa únicamente de la aplicación  
mecánica de teorías previamente aprendidas y sostiene que los profesionales desarrollan saberes a  
partir de la reflexión permanente sobre las situaciones que enfrentan en su práctica cotidiana.  
Esta propuesta resulta particularmente pertinente para comprender la formación de pedagogos e  
investigadores educativos. Los problemas educativos suelen caracterizarse por su complejidad y por  
la influencia de factores contextuales que demandan procesos continuos de análisis e interpretación.  
En consecuencia, la formación universitaria requiere generar espacios donde los estudiantes aprendan  
a reflexionar críticamente sobre sus experiencias, evaluar sus decisiones y construir respuestas  
fundamentadas frente a situaciones inciertas.  
La reflexión sobre la práctica se convierte así en un componente esencial de la formación para la  
investigación. Los estudiantes no solo adquieren conocimientos metodológicos, sino que desarrollan  
capacidades para analizar críticamente sus decisiones, revisar sus procedimientos y construir  
explicaciones sobre fenómenos educativos concretos. Este aprendizaje se produce mediante procesos  
de interacción en los que el diálogo, la retroalimentación y el acompañamiento desempeñan funciones  
fundamentales.  
En el contexto latinoamericano, Pérez-Arenas (2021) destaca la importancia de comprender la  
formación investigativa como un proceso de construcción de capital académico y cultural. Desde esta  
perspectiva, aprender a investigar implica apropiarse de formas específicas de leer, escribir,  
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argumentar y producir conocimiento que caracterizan a determinadas comunidades académicas. La  
investigación no se limita al dominio de competencias técnicas, sino que involucra procesos de  
socialización mediante los cuales los sujetos incorporan prácticas, valores y significados asociados a  
la actividad científica.  
Esta visión permite reconocer que las trayectorias formativas están profundamente influidas por las  
oportunidades de interacción que ofrecen las instituciones educativas. La participación en proyectos  
de investigación, seminarios, coloquios académicos y procesos de asesoría favorece el desarrollo de  
capacidades que difícilmente podrían construirse de manera individual. Las mediaciones pedagógicas  
funcionan, en este sentido, como puentes que facilitan la incorporación progresiva de los estudiantes  
a las dinámicas propias de la producción de conocimiento.  
Desde esta lógica, la formación para la investigación puede entenderse como una experiencia  
socialmente situada en la que intervienen múltiples actores, espacios y prácticas. Las capacidades  
investigativas no emergen exclusivamente de la enseñanza formal de contenidos metodológicos, sino  
de la interacción constante con sujetos que orientan, acompañan y problematizan los procesos de  
aprendizaje. En consecuencia, las mediaciones pedagógicas adquieren un papel estratégico en la  
construcción de trayectorias académicas orientadas hacia la investigación. Esta perspectiva resulta  
especialmente útil para analizar los procesos de titulación en la educación superior. Durante la  
elaboración de trabajos recepcionales, los estudiantes enfrentan desafíos relacionados con la  
delimitación de problemas, la construcción de referentes teóricos, la toma de decisiones  
metodológicas y la producción de textos académicos. La manera en que logran afrontar estas  
exigencias depende, en gran medida, de las mediaciones pedagógicas presentes a lo largo de su  
trayectoria formativa.  
En suma, las mediaciones pedagógicas constituyen procesos fundamentales para comprender cómo  
los estudiantes se incorporan a las prácticas académicas y desarrollan capacidades investigativas.  
Entre las diversas formas de mediación presentes en la educación superior, la asesoría de titulación  
ocupa un lugar particularmente relevante, debido a que representa un espacio de interacción donde  
convergen acompañamiento académico, reflexión crítica y construcción de conocimiento. Por ello,  
resulta necesario profundizar en la asesoría como práctica formativa dentro de los procesos de  
titulación.  
La asesoría de titulación como práctica formativa  
Como una de las principales mediaciones pedagógicas presentes en la educación superior, la asesoría  
de titulación representa un espacio estratégico para el desarrollo de capacidades investigativas. A  
través de ella, los estudiantes reciben orientación académica, metodológica y formativa durante la  
elaboración de sus trabajos recepcionales, al tiempo que se incorporan progresivamente a prácticas  
asociadas con la producción de conocimiento. Aunque formalmente suele entenderse como una  
actividad orientada a supervisar la elaboración de tesis, tesinas o informes académicos, diversas  
investigaciones han mostrado que su alcance trasciende la revisión metodológica y la evaluación de  
avances. Las instituciones de educación superior han reconocido históricamente la importancia de  
esta función debido a su influencia en los procesos de permanencia, egreso y titulación. Sin embargo,  
la manera en que se desarrollan las asesorías depende de múltiples factores relacionados con las  
condiciones institucionales, las trayectorias académicas de los participantes y las características  
particulares de cada proceso de investigación. Por ello, comprender la asesoría únicamente desde una  
perspectiva normativa resulta insuficiente para explicar la complejidad de las relaciones que se  
establecen entre asesores y estudiantes.  
Desde el ámbito de la tutoría universitaria, Álvarez Pérez (2017) sostiene que el acompañamiento  
académico debe entenderse como una estrategia integral orientada a favorecer el desarrollo  
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académico, profesional y personal de los estudiantes. Esta perspectiva reconoce que las trayectorias  
universitarias se encuentran influenciadas por factores cognitivos, emocionales, sociales e  
institucionales que demandan formas diversas de apoyo y orientación. En consecuencia, la asesoría  
no se limita a la transmisión de conocimientos especializados, sino que implica procesos de  
acompañamiento que contribuyen al fortalecimiento de la autonomía y la permanencia de los  
estudiantes en sus trayectorias formativas.  
En el caso específico de la titulación, estas necesidades suelen intensificarse debido a las exigencias  
propias de la investigación académica. La construcción de un objeto de estudio, la elaboración de  
referentes teóricos, la definición de estrategias metodológicas y la producción de textos científicos  
representan desafíos que generan incertidumbre, dudas y tensiones entre los estudiantes. En este  
contexto, la relación con el asesor adquiere una relevancia particular al constituirse como uno de los  
principales espacios de orientación y apoyo durante el proceso de investigación.  
Desde una perspectiva sociocultural, la asesoría puede interpretarse como una forma especializada de  
mediación pedagógica. A través de ella, los estudiantes acceden a conocimientos, prácticas y formas  
de razonamiento propias de las comunidades académicas. El asesor actúa como un interlocutor  
experimentado que orienta la construcción del conocimiento mediante preguntas, observaciones,  
sugerencias y procesos de retroalimentación que favorecen el desarrollo de capacidades  
investigativas. No obstante, las investigaciones sobre dirección de tesis han mostrado que esta  
relación rara vez se limita al ámbito estrictamente académico. Carlino (2005) señala que la escritura  
académica constituye una práctica compleja que requiere procesos continuos de acompañamiento y  
retroalimentación. Los estudiantes no solamente enfrentan dificultades relacionadas con la  
organización conceptual de sus trabajos, sino también con la construcción de una identidad como  
productores de conocimiento. Desde esta perspectiva, la intervención del asesor resulta fundamental  
para fortalecer la confianza académica, promover la autonomía intelectual y favorecer la apropiación  
de las prácticas discursivas propias de la investigación.  
De manera complementaria, diversos estudios sobre acompañamiento en educación superior  
destacan que los procesos de titulación involucran dimensiones emocionales que con frecuencia  
permanecen invisibilizadas dentro de los marcos normativos institucionales. La ansiedad ante la  
escritura académica, la incertidumbre metodológica, el temor a la evaluación y las dificultades para  
conciliar responsabilidades laborales, familiares y escolares forman parte de las experiencias que  
atraviesan muchos estudiantes durante la elaboración de sus trabajos recepcionales. Esta situación  
adquiere especial relevancia en contextos donde una proporción importante del estudiantado combina  
sus estudios con actividades laborales y responsabilidades familiares, como ocurre frecuentemente  
en instituciones que atienden poblaciones estudiantiles diversas. Bajo estas condiciones, la asesoría  
se convierte en un espacio donde convergen dimensiones académicas y personales que influyen  
directamente en la continuidad y culminación de los procesos de titulación.  
Por otra parte, las condiciones institucionales también influyen en la manera en que se desarrollan las  
asesorías. Aspectos como la carga académica del profesorado, el número de estudiantes asignados,  
los tiempos institucionales, los criterios de evaluación y los recursos disponibles condicionan las  
posibilidades de acompañamiento. En consecuencia, la asesoría no puede entenderse únicamente  
como una relación interpersonal entre asesor y estudiante, sino como una práctica situada dentro de  
estructuras organizacionales que facilitan o limitan determinados procesos formativos.  
En el caso de la Licenciatura en Pedagogía de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 153  
Ecatepec, la asesoría de titulación ocupa un lugar estratégico dentro de la formación profesional  
debido a su estrecha vinculación con la formación para la investigación. A través de este espacio, los  
estudiantes articulan conocimientos adquiridos durante su trayectoria académica y desarrollan  
capacidades para la problematización, el análisis y la construcción de explicaciones sobre fenómenos  
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educativos. Sin embargo, las experiencias de quienes participan en estos procesos muestran que la  
asesoría se encuentra atravesada por múltiples tensiones derivadas tanto de las condiciones  
institucionales como de las características y trayectorias de los estudiantes.  
Desde esta perspectiva, la asesoría de titulación puede concebirse como una práctica formativa  
compleja que rebasa ampliamente las funciones establecidas en la normatividad institucional. Más  
que un mecanismo de supervisión académica, constituye un espacio de mediación donde se  
construyen aprendizajes, se fortalecen capacidades investigativas y se desarrollan formas de  
acompañamiento que contribuyen a la permanencia y culminación de los procesos de titulación.  
RESULTADOS Y DISCUSIÓN  
Los hallazgos de esta investigación permiten comprender la formación para la investigación (FPI)  
como un proceso socialmente situado que trasciende la enseñanza formal de métodos y técnicas. Las  
experiencias narradas por estudiantes y asesores evidencian que la construcción de capacidades  
investigativas se configura mediante la articulación de trayectorias académicas, relaciones de  
acompañamiento y condiciones institucionales específicas. En este sentido, los resultados respaldan  
las perspectivas que conciben la formación investigativa como un proceso complejo  
y
multidimensional, alejado de visiones reduccionistas centradas exclusivamente en el aprendizaje  
metodológico.  
Un primer aspecto de discusión se relaciona con el carácter progresivo de la FPI. Las narrativas  
muestran que las capacidades para investigar no emergen únicamente durante la elaboración del  
trabajo recepcional, sino que se construyen a través de experiencias formativas acumuladas a lo largo  
de la trayectoria universitaria. Esta percepción fue expresada por una estudiante al señalar que: "Al  
principio no sabía cómo formular un problema de investigación; fue durante el desarrollo de mi trabajo  
recepcional cuando comprendí mejor el proceso" (E3). Este hallazgo coincide con los planteamientos  
de Cedeño, D., & Pérez, C. (2008) y Pacheco, M. [n. d] quien sostiene que la formación investigativa se  
desarrolla mediante la participación en diversos escenarios académicos que favorecen la  
incorporación gradual a una cultura de investigación. Asimismo, los resultados sugieren que la  
consolidación de estas capacidades depende de la posibilidad de involucrarse en prácticas reales de  
investigación, lo que refuerza la idea de que aprender a investigar implica una experiencia práctica y  
reflexiva más que la simple adquisición de conocimientos teóricos.  
En esta misma línea, los hallazgos confirman la relevancia de las mediaciones pedagógicas en la  
construcción de capacidades investigativas. La retroalimentación, el diálogo académico y el trabajo  
colaborativo aparecen como procesos fundamentales para la apropiación de saberes y prácticas  
asociadas a la investigación. Como expresó una participante: "Las observaciones de mi asesora me  
ayudaron a identificar errores que yo no veía y a mejorar mi trabajo" (E7). Desde la perspectiva  
sociocultural de Carlino (2005) estos resultados permiten interpretar el aprendizaje de la investigación  
como un proceso de participación progresiva en comunidades académicas donde los significados son  
construidos de manera colectiva. De este modo, la investigación deja de ser una actividad individual  
para entenderse como una práctica relacional sustentada en la interacción con otros actores. Los  
resultados también dialogan con la propuesta de Aceves, R., Sergio, C. (2010). respecto a la  
construcción de capital académico y cultural. Las experiencias analizadas muestran que la formación  
investigativa implica la apropiación de formas específicas de leer, escribir, argumentar y producir  
conocimiento que caracterizan a las comunidades académicas. En consecuencia, la FPI no solo  
contribuye al desarrollo de habilidades metodológicas, sino también a la incorporación de  
disposiciones intelectuales y prácticas culturales necesarias para participar activamente en la  
producción de conocimiento.  
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Uno de los aportes más relevantes del estudio radica en la resignificación de la asesoría de titulación  
como una práctica formativa integral. Aunque la literatura reconoce la importancia del  
acompañamiento académico en los procesos de investigación, los hallazgos muestran que la función  
de los asesores trasciende la orientación metodológica y la supervisión de avances. En palabras de un  
asesor: "La asesoría no consiste únicamente en revisar capítulos; también implica acompañar al  
estudiante durante momentos de incertidumbre académica" (A2). Los testimonios analizados  
evidencian que los asesores actúan como mediadores que favorecen la confianza académica, orientan  
la toma de decisiones y sostienen procesos de acompañamiento que resultan decisivos para la  
continuidad de las investigaciones. Esta interpretación amplía las concepciones tradicionales de la  
asesoría de titulación, generalmente asociadas al cumplimiento de funciones técnicas o  
administrativas. En concordancia con  
Rodríguez, S. 1999; Silva, A., 2008; Rincón. R. [n. d], la asesoría puede entenderse como un espacio de  
reflexión compartida donde los estudiantes analizan sus decisiones, reconstruyen sus procesos de  
investigación y desarrollan formas de pensamiento propias del profesional reflexivo. Desde esta  
perspectiva, el acompañamiento constituye un componente central de la formación investigativa y no  
un elemento complementario del proceso de titulación.  
Por otra parte, los resultados muestran que la formación para la investigación se desarrolla en  
contextos institucionales atravesados por diversas tensiones. Las dificultades asociadas al acceso a  
recursos académicos, las exigencias curriculares y las condiciones derivadas de la pandemia  
influyeron en las experiencias de los participantes. Un estudiante comentó: "Trabajaba durante el día  
y solamente podía avanzar en mi tesis durante las noches y los fines de semana" (E5). Asimismo, otro  
participante señaló que: "Durante la pandemia fue más difícil acceder a bibliografía y mantener  
comunicación constante con los docentes" (E8). Sin embargo, los hallazgos sugieren que estas  
tensiones no operan exclusivamente como factores limitantes. En muchos casos, impulsaron procesos  
de adaptación, colaboración y búsqueda de estrategias que fortalecieron la autonomía y la capacidad  
de resolución de problemas de los estudiantes. Este resultado invita a comprender las tensiones  
institucionales no solo como obstáculos, sino también como elementos que forman parte de las  
dinámicas de aprendizaje y construcción de trayectorias investigativas.  
En conjunto, los hallazgos permiten sostener que la formación para la investigación constituye una  
experiencia relacional y contextualizada en la que las mediaciones pedagógicas desempeñan un papel  
central. La construcción de capacidades investigativas depende tanto de las oportunidades formativas  
ofrecidas por las instituciones como de las relaciones de acompañamiento que posibilitan la  
incorporación de los estudiantes a las prácticas académicas. En este escenario, la asesoría de  
titulación emerge como un espacio estratégico para comprender cómo se configuran las trayectorias  
de investigación y cómo los estudiantes enfrentan las tensiones inherentes a los procesos de titulación  
en la educación superior.  
CONCLUSIONES  
La presente investigación tuvo como propósito analizar cómo las mediaciones pedagógicas  
configuran los procesos de formación para la investigación (FPI) de estudiantes de la Licenciatura en  
Pedagogía durante sus trayectorias de titulación, así como identificar las tensiones institucionales que  
influyen en dichos procesos. Los hallazgos permiten concluir que la FPI constituye una experiencia  
compleja y socialmente situada que trasciende la enseñanza de contenidos metodológicos, al  
construirse mediante la interacción de factores académicos, institucionales y relacionales. Los  
resultados muestran que la formación para la investigación no se limita a los espacios curriculares  
destinados a la metodología ni al momento de elaboración del trabajo recepcional. Por el contrario, se  
configura de manera gradual a través de experiencias formativas acumuladas que favorecen el  
desarrollo de capacidades analíticas, reflexivas y argumentativas. En este proceso, las mediaciones  
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pedagógicas desempeñan un papel fundamental, ya que el aprendizaje de la investigación ocurre  
mediante el diálogo, la retroalimentación, el acompañamiento y la interacción con docentes, asesores  
y compañeros.  
Uno de los hallazgos más relevantes se relaciona con la figura del asesor de titulación. Los resultados  
evidencian que su función rebasa la orientación metodológica y la supervisión académica, pues actúa  
como un mediador que acompaña procesos intelectuales, académicos y emocionales. La calidad de la  
relación entre asesor y estudiante emerge como un elemento clave para comprender la continuidad, el  
desarrollo y la culminación de los procesos de titulación. Asimismo, la investigación muestra que los  
procesos de titulación se encuentran atravesados por diversas tensiones institucionales, entre ellas  
las limitaciones de recursos, las exigencias académicas y las dificultades para gestionar el tiempo. Sin  
embargo, estas condiciones no operan únicamente como obstáculos, sino que también propician  
estrategias de adaptación, colaboración y resolución de problemas que contribuyen al fortalecimiento  
de capacidades investigativas.  
En síntesis, la formación para la investigación en la Licenciatura en Pedagogía de la Universidad  
Pedagógica Nacional Unidad 153 Ecatepec se configura como un proceso en el que las mediaciones  
pedagógicas resultan fundamentales para la construcción de capacidades investigativas y para  
enfrentar las tensiones asociadas a la titulación. Desde esta perspectiva, fortalecer los espacios de  
acompañamiento académico y las condiciones institucionales que los sostienen representa un desafío  
estratégico para favorecer trayectorias exitosas de investigación y titulación en la educación superior.  
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