En tal sentido, se observó una correlación moderada entre la dimensión compromiso de los estilos de
crianza y el estilo de afrontamiento orientado a resolver el problema (r = .37, p < .001), lo que sugiere
que a un mejor acompañamiento e interés familiar mayor será la relación con el uso de estrategias
orientadas a enfrentar el problema. Este hallazgo, coincide con Garain (2024) quien encontró que la
crianza autoritativa, caracterizada por un alto nivel de compromiso, presenta una relación positiva
significativa con el afrontamiento enfocado en resolver el problema (r = 0.396, p < 0.001). A pesar de
lo anterior, es difícilmente comparable debido a la escasa literatura científica actual que mayormente
analiza cada variable de forma independiente (Peralta, 2022). Por otra parte, según Soto et al. (2024),
el compromiso funciona como un contexto relacional que favorece la confianza y autorregulación. Por
lo que el adolescente buscará estrategias productivas como fijarse en lo positivo (r = .33) y
concentrarse en resolver el problema (r = .32), que le permitan manejar y afrontar el estresor. Sin
embargo, tener en cuenta que, al ser un escenario rural, las responsabilidades cotidianas exigen
respuestas activas ante problemas concretos, por lo que el acompañamiento familiar es fundamental
para desarrollar estrategias más adaptativas (Avendaño y Castillo, 2021; INEI, 2025).
Asimismo, se identificaron correlaciones negativas pequeñas entre el estilo de afrontamiento no
productivo tanto con compromiso (r = -.17, p = .003) como con autonomía psicológica (r = -.25, p <
.001), lo que indica que, a mayor apoyo afectivo y reconocimiento de la individualidad del adolescente,
menor es la tendencia a presentar respuestas poco adaptativas, como falta de afrontamiento (r = -.24,
r = -.16), autoinculparse (r = -.24, r = -.26), ignorar el problema (r = -.11, r = -.24) o reservarselo para sí (r
= -.26, r = -.11). Peralta (2022) menciona que al haber un mayor compromiso por parte de los padres y
al promover la autonomía psicológica de sus hijos será menor el uso de estrategias como la
autofocalización negativa y la evitación. En contraste, la irrelevancia de relación con la dimensión de
control conductual, sugiere que la presencia de normas o supervisión, por sí sola, no explica la
disminución del estilo de afrontamiento no productivo. Peralta (2022) considera que un mayor control
conductual empleado se relaciona con la estrategia de evitación (p< 0.05), por lo que al percibir que los
vigilan constantemente tienden a tener una visión negativa de sí mismos y de su entorno. No obstante,
en este tipo de contextos la supervisión puede verse limitada por dinámicas familiares y especialmente
por demandas laborales, cumpliendo responsabilidades de adultos y llegando a ser un agente
económico activo en el hogar (Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo [MTPE], 2025).
Además, se encontró una correlación moderada entre el estilo de afrontamiento de referencia a otros
y el compromiso parental (r = .36, p < .001); esto indica que a mayor involucramiento y apoyo familiar
se tiende a recurrir con mayor frecuencia a otras personas como recurso para afrontar el estrés. De
acuerdo con Garain (2024), el apoyo parental que reciben los adolescentes favorece las decisiones
frente a conflictos, identificando que las mujeres reciben mayor acompañamiento y apoyo en
comparación con los hombres. En contraste, Coronado (2023) considera que el bajo control parental y
el trato indulgente no fomentan por sí solos la conducta de pedir ayuda, e incluso ocurre lo contrario,
cómo enfrentar sus problemas solos o no saber a quién recurrir. Esto adquiere especial relevancia en
entornos rurales, puesto que al tener ciertas limitaciones, las redes de apoyo suelen ser restringidas,
como especialistas de salud mental y otros agentes acompañados de la distancia geográfica (Serrano,
2024), lo que puede generar mayor vulnerabilidad en los adolescentes al no contar con suficientes
opciones para afrontar sus problemas (Morales y Díaz, 2020). En consecuencia, este hallazgo refuerza
que el compromiso no solo se asocia con un afrontamiento activo individual, como el resolver el
problema, sino también con el estilo de afrontamiento relacional que es la referencia a otros, lo cual
genera mayor comprensión del impacto del ambiente familiar sobre el uso de estrategias ante el estrés.
En cuanto a los estilos de crianza, predominó la crianza negligente con 25.8%, seguida del estilo
permisivo 22.6%. Los resultados obtenidos coinciden con los de Chuquillanqui (2023), quien identificó
que el 50% de su muestra presenta una crianza negligente, seguida del estilo permisivo. Estudios
similares, como el de Coronado (2023), abordaron los estilos de crianza según género e identificaron
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 1982.