la evaluación por competencias es un enfoque educativo que se centra en el desarrollo de las
habilidades, conocimientos, actitudes y capacidades prácticas que los estudiantes requieren para
enfrentar los desafíos del mundo real y el entorno laboral. A diferencia de los modelos tradicionales,
centrados en la memorización y alta reproducción de información, la evaluación por competencias
pone en primer nivel la aplicación efectiva del aprendizaje en situaciones concretas y auténticas. Desde
esta perspectiva, Ríos et al. (2023) señalan que este enfoque se fundamenta en el
socioconstructivismo, donde se considera al estudiante como un sujeto activo de su propio
conocimiento, ya que asume el papel protagónico y principal para la construcción del mismo.
De igual forma, García-Martínez y Cabero-Almenara (2020) plantean que este tipo de evaluación no solo
mide el conocimiento teórico, sino que implica el diseño de tareas auténticas que representan
escenarios reales y desafiantes, lo que permite valorar la capacidad del estudiante para afrontar
problemas que se le presentan en su entorno, transfiriendo y aplicando lo aprendido. De esta manera,
se busca evaluar cómo los estudiantes aplican su conocimiento en contextos prácticos y cómo
demuestran sus habilidades en situaciones relevantes.
Asimismo, López-Meneses et al. (2021), subrayan la importancia de alinear la evaluación por
competencias con los objetivos formativos y el perfil de egreso deseado, lo que garantiza coherencia
entre los procesos de enseñanza-aprendizaje y la evaluación. Ello permite que los estudiantes
desarrollen las competencias que han sido definidas como esenciales para su formación integral y,
para el logro de los resultados esperados, orientados con los propósitos educativos y las expectativas
de la sociedad.
En los últimos años, este enfoque ha cobrado una especial relevancia en la educación superior, como
señalan Cano, Lluch, Grané y Remesal (2023) cuando sostienen, que las competencias implican la
integración de conocimientos, habilidades y actitudes aplicadas en contextos reales, lo que exige
prácticas evaluativas coherentes con esta complejidad. No obstante, advierten que aún persisten
enfoques tradicionales, centrados en lo sumativo, lo cual limita el desarrollo efectivo de competencias.
En esta misma línea, Álvarez Carrasco (2025) plantea que la evaluación por competencias debe
orientarse hacia una formación auténtica, permitiendo valorar el desempeño del estudiante en
situaciones reales o simuladas, lo cual fortalece su preparación profesional. Este planteamiento
destaca el término de evaluación auténtica, cuyo propósito es evidenciar no solo la adquisición de
conocimientos, sino también la capacidad de aplicarlos de manera significativa, integrando actitudes
y valores en la resolución de problemas concretos, lo que, según estudios recientes, favorece el
desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el trabajo
colaborativo.
Por su parte, el autor Jan McArthur (2022) agrega que este concepto de evaluación auténtica ha venido
a promover una relación entre el mundo exterior y la educación superior contemporánea. El mundo
actual requiere que el estudiante cuente con capacidades de resolución de problemas muy complejas,
y la vida laboral es mucho más competitiva que antes. El autor se enfoca en tres cambios importantes
para ser aplicados en la educación actual: desplazar el enfoque del mundo real/mundo laboral a una
comprensión más profunda de la sociedad en su conjunto; trascender el enfoque simplemente en la
tarea y considerar, en cambio, el valor de esa tarea; y esbozar una comprensión de la evaluación
auténtica que no refuerza el statu quo, sino que es un vehículo para el cambio social.
Un punto que ha cobrado mucha fuerza estos últimos años de estudio en relación con la evaluación
auténtica es el factor “interés.” Permitir que los estudiantes tomen decisiones basadas en sus intereses
individuales y relevancia cultural es clave para individualizar el contenido, lo que debería promover la
motivación de los estudiantes (Quinlan, KM, Sellei, G., & Fiorucci, W., 2025). Se infiere que el estudiante
debe sentirse interesado y sus perspectivas han de ser tomadas en cuenta, y para ello se implementan
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 2023.