INTRODUCCIÓN
En los últimos años se ha observado una proximidad entre la esperanza de vida de las personas
portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y la población general. Este avance se debe
en gran medida al acceso generalizado al tratamiento antirretroviral y a la atención emergente de esta
infección (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida [ONUSIDA], 2023). El
desarrollo del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA) ha sido un logro fundamental en el
control de la infección, transformando la perspectiva de la enfermedad de una condición mortal a una
enfermedad crónica tratable. En México, desde la llegada del TARGA en 2003 y el acceso gratuito al
mismo, se ha logrado reducir de manera significativa la tasa de mortalidad por VIH (Medina et al.,
2024).
Los principales objetivos del tratamiento son alcanzar una carga viral (CV) indetectable y mejorar la
respuesta inmunológica, aumentando las células TCD4+. Con un cumplimiento estricto (>95%), se ha
observado la supresión del virus por hasta 20 años, lo que optimiza la calidad de vida y retrasa la
progresión a estadios avanzados como el SIDA (Notario et al., 2022; Villar, 2019). Por ello, es crucial
iniciar el tratamiento una vez confirmado el diagnóstico y que la persona esté comprometida con su
cumplimiento a largo plazo, manteniendo una adherencia terapéutica estricta.
La adherencia terapéutica se define como el grado en que el comportamiento del paciente (toma de
fármacos, seguimiento de dietas y cambios en estilos de vida) coincide con las recomendaciones
médicas (Melo, 2025). En análisis conceptuales recientes, esta se describe como un proceso activo,
intencional y responsable de cuidado, realizado en colaboración estrecha con el equipo de salud (Tang
et al., 2020). No obstante, la efectividad de los antirretrovirales no depende solo de la toma del
medicamento, sino también de una interacción compleja entre factores genéticos, virales, psicológicos
y sociales (Ammassari et al., 2004; Kumarasamy et al., 2005; Luszczynska et al., 2007). A pesar de la
disponibilidad de estos fármacos, en grandes cohortes nacionales solo entre el 70–87% de los
pacientes alcanzan una adherencia >95%, lo que deja a un 13–30% en situación de riesgo (Abadiga et
al., 2020; Galindo et al., 2023), generando un problema de salud pública a nivel global.
Bajo esta perspectiva integral, se ha resaltado la importancia de promover el autocuidado, considerado
una pieza clave de la adherencia y definido como la acción reguladora para el mantenimiento del
bienestar y la salud (Orem, 1993). El autocuidado implica la participación voluntaria y activa del
paciente para obtener mejores condiciones de vida (Holguín et al., 2006), abarcando hábitos como la
actividad física, la alimentación balanceada, el descanso y la evitación del consumo de sustancias
psicoactivas (Varela et al., 2008). Estas prácticas son trascendentales para reducir los efectos
negativos de la enfermedad (Marriner, 2011; Meneses & Mayorca, 2014).
La literatura reciente revela disparidades significativas según el contexto. Mientras que en entornos de
recursos limitados se reportan niveles de adherencia superiores al 95% vinculados al apoyo social
(Okoro et al., 2025), en Latinoamérica el promedio regional es más bajo, cercano al 70% (Hidalgo, 2024;
Fuentes, 2025). Asimismo, se ha encontrado que menos del 5% de las personas con VIH cumplen
cabalmente con hábitos de vida saludable. En México, la evidencia subraya que trastornos como la
depresión, la ansiedad y el estrés duplican el riesgo de falta de apego al tratamiento (Guzmán et al.,
2025). Esta vulnerabilidad se acentúa en poblaciones con consumo de sustancias, donde la adherencia
puede desplomarse hasta el 14.3%, y en personas menores de 45 años, quienes presentan un mayor
riesgo de falla terapéutica (Secretaría de Salud, 2025).
Finalmente, para fortalecer la respuesta mundial, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre
el VIH/Sida (ONUSIDA, 2025) impulsó metas estratégicas hacia el año 2030, conocidas como los
objetivos 95-95-95. Estas plantean que el 95% de las personas con VIH conozcan su estado, el 95% de
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, junio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 2398.