Macondo, sino un pueblo llamado Comala, que puede estar en cualquier parte del mundo, en un lugar
de la Mancha, con nombres cambiados y seguir siendo los Páramo, quienes pactan y hacen acuerdos
a puerta cerrada con los más pudientes del pueblo para extraer lo más valioso, la tierra, y pasar por
encima de las leyes, sin que nadie pueda evitarlo. El problema de la posesión de la tierra, es un tema
ampliamente tocado en la novela de la revolución visto desde otra óptica, desde otro tiempo, etc., pero
el tema de la tierra en Pedro Páramo, cambia, aquí se muestra esa continuación de los sueños que se
tuvieron en la revolución mexicana, por eso se cuentan las consecuencias de la revolución mexicana,
el tema adquiere otro matiz, otro significado, Rulfo deja muchos “hilos colgantes” para que el lector
concretice dichos vacíos y tome un papel activo. No obstante, la obra no puede decir lo que no tiene,
de ahí la importancia del método de análisis, y analizar paso a paso, las instancias narrativas para
podernos aproximar de manera sucesiva y acumulativa, de modo que quien habla y expresa, es la
novela-sujeto, y no es una interpretación por fuera de la misma, así como tampoco, se pretende analizar
un tema específico. En la novela en análisis se puede entender, a quienes benefició principalmente la
Revolución Mexicana y para qué se hizo la Guerra Cristera.
Por estas razones, la novela se vuelve profundamente compleja, heterogénea, y transculturada porque
permite cuestionarnos todo, a partir de irnos aproximando nivel por nivel, para entender lo que el autor
implicado, los narradores, y los personajes, nos quieren decir, cuál es su intención y desde qué espacio
tiempo nos habla y con qué época dialoga. Sin estos elementos es como si la obra fuera un mero texto
lingüístico en donde el lector interpreta desde sus propios intereses y no lo que la obra trata de
explicarnos a través de sus diferentes instancias narrativas en las que está configurado el lenguaje
artístico.
En este tenor, el primer nivel corresponde a la representación del acontecimiento en donde los
personajes actúan, viven, se desplazan, etc., en este caso, lo que observamos es que tanto el
acontecimiento de Juan Preciado como de Pedro Páramo, están en el recuerdo, desde la tumba, es
decir, el acontecimiento no lo hay como tal, no está en devenir porque los personajes están
configurados en el mundo de los muertos, en donde hay otra lógica, para el caso dice Volek, los muertos
siguen viviendo y escuchando. Añadiríamos a esto, desde la propia obra, según se cuenta, los
personajes, habitan el espacio y tiempo, aunque sea un no tiempo, en donde ellos siguen fantaseando
y creyendo que cometieron el acto que los hizo andar deambulando como almas en pena. Y desde ese
cronotopo, ellos siguen configurando y re-configurándose a sí mismos, al otro, y siguen escuchando
qué dijeron los otros de ellos, dando una nueva versión de sí mismos y de los hechos. Con lo cual, todos
se transforman por las múltiples versiones que ahí se cuentan de todos, y esa imagen como de piedra
de Pedro Páramo, de Susana San Juan, de Dolores Preciado, de Eduviges, etc., se desmorona en el
discurso. Dicho lo anterior, nos enfocamos, someramente, en la palabra de los personajes, de los
narradores y del autor-implicado por cuanto responsable de la composición poética de la novela.
En el caso de Juan Preciado, la novela abre con una respuesta a un interlocutor que no conocemos
sino hasta más allá de la mitad de la novela, “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre,
un tal Pedro Páramo.” Con lo cual deja claro por qué dice que fue a Comala –si fue o no fue, no es lo
importante, sino para qué lo cuenta al otro-. El personaje llega con los recuerdos de su madre Dolores
Preciado, con la voz de la madre viva, quien le habló de la Comala viva, “Hay allí, pasando el puerto de
Los Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese
lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche” (Rulfo, 2004, p. 18).
El recuerdo de la madre viva lo confronta con el ahora, que dice que vio, y es lo opuesto porque todo
está triste y abandonado. Dicho diálogo entre el antes y el ahora implica una confrontación en su
memoria y en su aquí y ahora, que no entiende por qué está así. Con cada uno de los personajes que
dice haberse encontrado en su camino a Comala, cada uno le refiere desde sus intenciones una imagen
de Pedro Páramo. Es así que Abundio, el arriero, le dice.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 2575.