INTRODUCCIÓN
La historia de las ciudades se sustenta, efectivamente, en los vestigios y huellas preservadas del
pasado, que actúan como fuentes primarias fundamentales para la reconstrucción social, histórica y
artística. Aunque los historiadores suelen preferir las fuentes documentales como el medio principal
para construir y explicar el conocimiento histórico, también existen importantes vestigios en las calles
que transitamos a diario. Estos edificios, que otorgan un perfil único y una personalidad distintiva a
nuestras ciudades y poblaciones, forman parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, esa cercanía a
menudo nos lleva a ignorarlos. En ocasiones, son los propios habitantes quienes subestiman el
patrimonio arquitectónico de ciertos pueblos o comunidades indígenas, considerándolos de menor
valor que el de otras localidades mexicanas. Por el contrario, basta con hacer una pausa en nuestro
recorrido diario por el centro de la comunidad para poder apreciar estos significativos elementos, los
cuales han otorgado una fisonomía propia, identificable tanto para los habitantes locales como para
los críticos que la recorrieron en el pasado. Hoy en día, el acceso a los monumentos es más accesible,
lo que ha generado un conocimiento más amplio y directo de ellos. Además, la documentación
histórica y estilística se enriquece constantemente. Por esta razón, la crítica, en consonancia con las
tendencias de la época, muestra un interés particular por la razón de ser de los espacios
arquitectónicos.
El conocimiento histórico nos indica cuándo fueron construidos los monumentos, mientras que la
estilística revela cómo se construyeron y cuáles fueron los gustos de sus constructores. Sin embargo,
sólo al conocer el motivo de su configuración espacial se completa la comprensión. Precisamente, el
propósito de las observaciones expuestas en esta sección del artículo es analizar por qué los creadores
de los monumentos novohispanos les otorgaron dicha disposición. Cabe señalar que la bibliografía es
casi inexistente y la escasez de referencias sobre el sentido histórico y arquitectónico del objeto de
estudio sugiere que este aspecto no despertó interés ni en su época ni en estudios posteriores. La
escasa investigación en esta área aumenta el riesgo de incurrir en interpretaciones erróneas o en el
establecimiento de distinciones infundadas.
San Andrés Cuexcontitlán es una comunidad de gran significado histórico perteneciente al municipio
de Toluca. Alberga una estructura religiosa de inmenso valor patrimonial: la parroquia de San Andrés
Apóstol, que data del siglo XVII. En dicha centuria, los templos parroquiales se consolidaron como el
modelo predominante de la arquitectura eclesiástica del virreinato. Con su planta en cruz latina, cúpula
en el crucero, muros rectilíneos y una destacada fachada, este modelo sintetiza las lecciones
espaciales previas. Considerada una estructura que lograba conjugar armoniosamente el simbolismo,
la funcionalidad litúrgica y la expresión plástica, la planta de cruz latina no necesito reinventarse: basto
con una y otra vez a lo largo de los siglos que duró la Nueva España.
La parroquia de San Andrés no es solo un edificio antiguo: es uno de los testimonios más elocuentes
del patrimonio arquitectónico en el periodo virreinal. En sus muros y bóvedas se lee la fe profunda que
ha sostenido a las comunidades indígenas a lo largo del tiempo, pero también la huella de un encuentro
cultural que nunca fue sencillo: el sincretismo que surgió entre dos mundos se hace visible en cada
detalle de su diseño y ornamentación. Sin embargo, reconstruir su historia no será una tarea sencilla,
pues plantea una serie de problemáticas que exigen una mirada rigurosa desde la historia del arte. Uno
de los desafíos radica en describir cómo se vincula esta edificación con las corrientes arquitectónicas
de su tiempo. El estudio de la parroquia presenta, además, el problema de la falta de fuentes
documentales y la necesidad de poder interpretar los elementos arquitectónicos dentro de un contexto
cultural y artístico más amplio.
Finalmente, el artículo buscará situar dicha construcción dentro de una narrativa más amplia; en este
sentido, el estudio de la parroquia no solo describe su arquitectura, sino también, contextualiza su
significado en la historia del arte y la relevancia que esta puede tener en la vida de la comunidad. Esto
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 2726.