LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen IV, Número 2 p 349.

DOI: https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.615

Aportaciones de las redes científicas a las investigadoras.
El caso de una red multidisciplinaria en el noreste de

México
Contributions of scientific networks to researchers. The case of a

multidisciplinary network in northeastern Mexico

Glenda Nelly Requena Lara
grequena@uat.edu.mx

https://orcid.org/0000-0003-3454-4033
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Tamaulipas - México

María Eugenia Calvillo Villicaña
mcalvillo@docentes.uat.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-6510-4965
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Tamaulipas – México

Liliana Aguilar Díaz
laguilar@docentes.uat.edu.mx

https://orcid.org/0000-0002-9638-5042
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Tamaulipas – México

Artículo recibido: 21 de abril de 2023. Aceptado para publicación: 04 de mayo de 2023.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.


Resumen
En México, la participación femenina en campos científicos ha sido minoría, ellas encuentran
mayores dificultades que los varones para obtener su reconocimiento. Actualmente esto se ha
balanceado, en 2021 la representación femenil fue del 38% del padrón SNI. Este trabajo tiene
como objetivo manifestar la experiencia de las autoras en una red de investigación
multidisciplinaria liderada por mujeres. Se analizaron con perspectiva de género los registros de
PTC-UAT-SNI y a CA. Posteriormente se sondeó a estudiantes de educación básica y a
funcionarias UAT, obteniendo un panorama de cómo la formación de redes puede mejorar la
participación femenina en ciencias y tecnologías, desde la perspectiva de la experiencia en la
formación de una red por parte de las autoras. En la UAT las mujeres SNI alcanzaron un 45% en
2022, el balance es evidente en los grupos de investigación. Las mujeres representan el 45.6%
de los participantes en alguno de sus 129 grupos; el 45.3% son liderados por una profesora. El
desbalance se presenta en los temas de investigación, 18 de los 48 grupos orientados a las
ciencias exactas o tecnologías, son liderados por mujeres. La experiencia en la red científica ha
impulsado las actividades académicas de las autoras y sus compañeras, a pesar de enfrentar
diferentes situaciones del "machismo normal" que aún prevalece en el noreste del país. En
conclusión, la equidad de género ha sido positiva para la UAT y puede impulsarse desde edades
tempranas, requiriendo un fuerte estímulo a la formación de redes de niñas y adolescentes.


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen IV, Número 2 p 350.

Palabras clave: equidad de género en la universidad, redes científicas con presencia
femenina, equidad en ciencias y tecnologías, impulso al inicio temprano de científicas


Abstract

In Mexico, female participation in scientific fields has been a minority; they find it more difficult
than men to obtain recognition. Currently this has been balanced, in 2021 the female
representation was 38% of the SNI standard. The objective of this work is to express the
experience of the authors in a multidisciplinary research network led by women. The PTC-UAT-
SNI and CA records were analyzed from a gender perspective. Subsequently, basic education
students and UAT officials were surveyed, obtaining an overview of how the formation of
networks can improve female participation in science and technology, from the perspective of
the experience in the formation of a network by the authors. At the UAT, SNI women reached 45%
in 2022, the balance is evident in the research groups. Women represent 45.6% of the participants
in one of its 129 groups; 45.3% are led by a teacher. The imbalance is presented in the research
topics, 18 of the 48 groups oriented to the exact sciences or technologies, are led by women. The
experience in the scientific network has promoted the academic activities of the authors and their
colleagues, despite facing different situations of "normal machismo" that still prevails in the
northeast of the country. In conclusion, gender equality has been positive for the UAT and can be
promoted from an early age, requiring a strong stimulus for the formation of networks of girls
and adolescents.

Keywords: gender equity at the university, scientific networks with female presence,
equity in science and technology, impulse to the early start of scientific











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Como citar: Requena Lara, G. N., Calvillo Villicaña, M. E., & Aguilar Díaz, L. (2023). Aportaciones
de las redes científicas a las investigadoras. El caso de una red multidisciplinaria en el noreste
de México. LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 4(2), 349–363.
https://doi.org/10.56712/latam.v4i2.615


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen IV, Número 2 p 351.

INTRODUCCIÓN

Históricamente, las mujeres han tenido presencia importante en el área de la ciencia, pero con
poco reconocimiento, sin mejoras sustanciales en lo que va del milenio (Head, 2013; García et
al., 2015). Sin embargo, aunque la participación, permanencia y reconocimiento ha aumentado
gradualmente (Durán e Ion, 2014), aún hay pocos estudios para comprender y valorar la
aportación de las mujeres, especialmente las líderes, en sus campos respectivos (Álvarez, 2022).
En México puede decirse que la participación femenina en áreas que requieren cierto nivel de
liderazgo, como es el campo de la investigación científica, se ha ido balanceando, ya que
actualmente las mujeres científicas representan el 38% del padrón del Sistema Nacional de
Investigadores (SNI, 2021).

No obstante, aún hay áreas del conocimiento donde los hombres siguen siendo los protagonistas
(Bagilhole y White, 2003; Bermúdez et al, 2011), principalmente, como mencionan Durán e Ion
(2014), porque aún muchas mujeres optan por las llamadas “ciencias blandas”, como las
humanidades y las sociales. Estas mismas autoras citan a varios otros para sostener que, en la
segunda década del presente siglo, la academia aún se mantenía como un ente “elitista”,
machista y patriarcal. Incluso, para que una mujer pudiera tener éxito como líder de un grupo,
asumen rasgos y valores más relacionados con sus colegas varones (Cuadrado, 2004), como la
búsqueda de poder y de mando, en contraste con los más identificados con ellas, como la
interacción humana y el apoyo social (García y López, 2006).

Respecto a lo anterior, es importante destacar que, hacia 1980 (Hollander y Yoder) llegaron a
afirmar que el liderazgo es un rasgo “inherentemente masculino”, aunque posteriormente se
reconoció que este tipo de pensamiento contribuyó a minimizar el trabajo de las mujeres en su
rol de líderes (Kokabik, 1990). Sin embargo, esto fue evolucionando durante este siglo, pues antes
de la pandemia de COVID-19 se afirmaba que la desigualdad de género en las ciencias iba
aumentando con el tiempo (García et al., 2015), considerándose intrínseca a la ciencia (Xie,
2014); posteriormente, y de acuerdo Álvarez (2022), las condiciones de pandemia permitieron
que las mujeres destacarán por las mismas características de su liderazgo por las que
anteriormente fueron discriminadas y descalificadas. Sin embargo, ya Durán había afirmado en
2021 que las organizaciones ya estaban buscando liderazgos femeninos, ya que, ante
condiciones más globalizadas, tenían mejores resultados y efectos más positivos en sus
subordinados que los líderes varones.

Eagly et al. (1995) refiere que se tiende a percibir que los líderes son más eficientes en los roles
de liderazgo congruentes con su género. Sin embargo, según menciona Durán et al. (2021),
numerosos estudios indican que el de tipo “transformacional”, más asociado a las líderes
mujeres, está destacándose como lo deseable para mejorar el desempeño de los grupos dentro
de las universidades. La pandemia ofreció a las líderes la oportunidad de adaptarse y sacar
adelante sus trabajos grupales, pues crearon las capacidades y resiliencia con las que resistieron
las vicisitudes de la pandemia, incluso dotándolas de la suficiente fortaleza política para tomar
decisiones cruciales como el cierre de fronteras y promulgar restricciones y confinamiento
(Windsor et al., 2020).

A pesar de que es menos probable que una mujer sea elegida como líder, sus características de
liderazgo resultan más apropiadas para las organizaciones actuales (García y López, 2006). Los
líderes en general afectan la forma en que se desenvuelven sus grupos, por lo que los estilos que
predominan en los liderazgos femeninos definitivamente estimulan a que sus grupos se
desarrollen, estableciendo conexiones mentales positivas y satisfactorias con sus trabajos
(Álvarez, 2021).


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Estas características positivas de las mujeres líderes ya se habían descrito desde principios de
siglo, por ejemplo, por Cuadrado (2004), quien describió las características de las líderes y sus
tipos de liderazgo; aunque entonces sus resultados indicaron que, para lograrlo, tendían a asumir
roles más relacionados con los líderes varones. Durán e Ion, ya en 2014, investigaron los factores
que permiten a las mujeres desarrollar carreras académicas exitosas. Durán et al. (2021),
analizaron las características de las directivas universitarias, buscando conocer por qué existe
baja participación femenil en estos puestos, comparado con los directivos. Y ya más
actualmente, Álvarez (2022) estudiaron el rol e impacto de los líderes sobre sus grupos. Cabe
destacar que todos estos estudios son autorizados precisamente por mujeres.

Algunos rasgos que se describen respecto a los mejores resultados del liderazgo femenino son,
entre otros, los valores como la compasión y la empatía, que pueden aumentar la efectividad de
la líder y su grupo ante la complejidad de un mundo globalizado como el actual (Blake-Beard et
al., 2020). Destacan también otras características como la tendencia a la solución de conflictos,
combinada con la intuición femenina, así como mayor cercanía emocional y niveles más altos de
creatividad y asertividad; a la par de su tendencia a tomar decisiones consensuadas y a una visión
integradora de su grupo (Durán et al., 2021). En general, su rol orientado al humanismo y al apoyo
social (García y López, 2006) los lleva a destacar en el ámbito académico universitario, pues de
acuerdo con Solís y Gutiérrez (1996), la percepción del éxito/fracaso es una conducta resulta ser
motivadora en el ámbito de la investigación.

Aún con todas estas características, las investigadoras se siguen enfrentando a cuestiones
como el llamado “techo de cristal” relativos al ámbito institucional y “pisos de fango” de su círculo
social/familiar; esto debido a factores como las dudas sobre su propia capacidad, el miedo a
asumir riesgos y que no les suele atraer el poder (Durán et al., 2021). Además, de que el sólo
hecho de ser mujer aún sigue siendo, como a principios de siglo decía Osborn et al. (2000), una
gran limitante para que las mujeres ingresen y permanezcan en carreras científicas.

Además, las investigadoras son afectadas en su rendimiento debido en gran parte a su contexto
organizacional, como el que algunos criterios utilizados en la promoción de nivel o para la
obtención de estímulos o ventajas académicas resulten

discriminantes para ellas; estos pueden ser el número de publicaciones, las cantidades
presupuestarias de proyectos, así como la intensidad e importancia de sus investigaciones y sus
resultados. Otro factor muy destacado que define el éxito de ellas es el pertenecer a un grupo o
red de investigación (Durán e Ion, 2014), lo cual, lo que hace que el acceso a la financiación sea
difícil para las investigadoras (Brink y Benschop, 2012).

A pesar de todo este contexto, Durán et al. (2021) afirman que la escasez de mujeres con roles
de liderazgo, como el de las investigadoras, se debe más a cuestiones de tipo cultural y no por
falta de las capacidades o los conocimientos requeridos para cada uno de los papeles o
disciplinas que desempeñan.

Ante este panorama, sentido en primera persona por un grupo multidisciplinario de
investigadoras pertenecientes a tres grupos de investigación, es que decidimos compartir
nuestra propia experiencia dentro de una red de investigadores con mayoría de hombres. De esta
forma, el presente trabajo no es tanto una investigación a fondo, sino que integra nuestra
experiencia comparada con las estudiadas por otros autores y reflexiones, que pueden servir a
otras investigadoras para su mejor desempeño dentro de redes similares.

MÉTODO

Para este trabajo, se descargó el Padrón de Investigadores del SNI (julio de 2022) y se obtuvieron
las estadísticas de los profesores con Perfil Deseable de las diferentes Facultades y Centros de


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Investigación de la UAT. Así mismo, se recopilaron de forma anónima opiniones de algunos
líderes de Cuerpos Académicos (CA) y Grupo Disciplinar (GD) para saber la relación que estas
tienen con sus compañeros hombres, ya sea de su mismo CA/GD o de varones de otros. Esto
con la finalidad de comparar con la experiencia de las autoras dentro de las redes de trabajo.

Finalmente, se aplicó un instrumento de recolección de datos a 53 niñas y jóvenes estudiantes
de niveles básicos para conocer su interés hacia las carreras relacionadas con la ciencia, así
como su percepción del género asociado a la profesión. Las edades variaron entre 7 y 15 años,
siendo 29 % de nivel primaria y 71% de secundaria. Las preguntas realizadas fueron:

● ¿Qué carrera te gustaría estudiar?
● ¿Por qué te gusta esa carrera?
● ¿Consideras que existen carreras que solo los hombres o que solo las mujeres pueden

estudiar?
● ¿Te gustaría pertenecer a un grupo de investigadoras que te orienten en la elección de tu

carrera y su relación con la ciencia, la tecnología y las matemáticas?

RESULTADOS

En la UAT la presencia femenina se encuentra algo más balanceada que en el país, pues alcanza
un 42.8% del total de investigadores en el SNI (2022). Como se observa en el Tabla 1, ellas
destacan principalmente en tres áreas: Medicina y Ciencias de la Salud (III), Ciencias de la
conducta y la educación (IV) y Humanidades (V); las restantes son dominadas por varones,
principalmente en áreas de Físico – Matemáticas y Ciencias de la Tierra (I) e Ingenierías y
desarrollo tecnológico (VIII).

Tabla 1

Investigadores del SNI por área del conocimiento en la UAT

Área Nombre Hombres Mujeres Total
%

mujeres
%

área

Área I
Físico-Matemáticas y Ciencias de
la Tierra

8 1 9 11.1 2.7

Área II Biología y Química 5 3 8 37.5 2.4

Área III Medicina y Ciencias de la Salud 5 8 13 61.5 3.8

Área IV
Ciencias de la Conducta y la
Educación

5 6 11 54.5 3.2

Área V Humanidades 32 40 72 55.6 21.2

Área VI Ciencias Sociales 63 51 114 44.7 33.6

Área VII

Ciencias de Agricultura,
Agropecuarias, Forestales y de
Ecosistemas

55 31 86 36.0 25.4

Área
VIII

Ingenierías y Desarrollo
Tecnológico

19 4 23 17.4 6.8

Área IX Interdisciplinaria 2 1 3 33.3 0.9

TOTALES 194 145 339 42.8

Por niveles de SNI (Tabla 2), en la UAT no se cuenta con investigadores eméritos, y la presencia
de las mujeres en el sistema disminuye conforme aumenta el nivel (Candidato a nivel 3). Por
áreas, su participación es dominante en la de Medicina y Ciencias de la Salud, pues sus únicos
tres científicos tienen Nivel 1, mismo con el que cuentan seis de sus ocho científicas. Caso


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contrario ocurre en las áreas de Físico – Matemáticas y Ciencias de la Tierra y en la
Interdisciplinaria, pues las únicas dos mujeres de ambas áreas se encuentran sólo en nivel C.

Tabla 2

Miembros SNI de la UAT por nivel, área y sexo


Nivel C Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3

Área
H M T H M T H M T H M T

I
2 1 3 6 6

II
1 2 3 4 1 5

III
2 2 3 6 9 2 2

IV
3 2 5 2 4 6

V
12 18 30 18 22 40 2 2

VI
28 19 47 31 29 60 3 2 5 1 1 2

VII
13 8 21 36 21 57 4 2 6 2 2

VIII
4 1 5 14 3 17 1 1

IX
1 1 2 2

Totales
63 53 116 114 86 200 10 4 14 5 1 6


63 54 117 116 86 202 10 4 14 5 1 6


46.2 43 28.6 16.7


% mujeres SNI por nivel


La UAT cuenta con 129 grupos de investigación entre Cuerpos Académicos y Grupos
Disciplinares, con representación femenina del 45.6%. Por grupos, la representación donde
dominan las mujeres (integrantes y colaboradoras) disminuye al 37.2%, en tanto que un 12.4%
se conforman por igual número de hombres y mujeres. Además, el 45.7% de todos los grupos es
liderado por investigadoras.

Aunque estas tendencias tienden a tener mayoría masculina o a estar balanceadas, al realizar el
análisis por el grado de consolidación de los grupos (Tabla 3), resalta el liderazgo femenino. Esto
porque el número de grupos con mayoría de mujeres en un mayor nivel de consolidación son
apenas 24; mientras que los liderados por ellas aumentan a 36, independientemente de estar
integrados o no de investigadoras en mayoría. En los grupos de varones ocurre lo contrario, ya
que los de mayor nivel de consolidación son 41 y disminuyen a 38 al tener líder masculino.
Además, el 61% de los CA dirigidos por mujeres se encuentran en los grados de consolidación
superiores, comparado con el 52.8% de los liderados por hombres.


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ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen IV, Número 2 p 355.

Tabla 3

Grupos de investigación PRODEP en la UAT, por grado de consolidación y representación femenina

Grado de
Consolidación

Mayoría
masculina

Mayoría
femenina Grupos 50/50

Líderes
mujeres

Líderes
hombres

Consolidado 22 13 5 18 24

En Consolidación 19 11 2 18 14

En Formación 13 10 5 10 18

Grupo Disciplinar 11 14 4 13 16

TOTALES 65 48 16 59 72

50.4% 37.2% 12.4% 45.7%

Fuente: UAT, 2022.

Este éxito aparente en la tendencia a una mayor consolidación en los grupos liderados por
mujeres, podría explicarse de acuerdo con Durán-Bellonch e Ion (2014); estas autoras
encontraron que las líderes favorecen la colaboración entre los miembros de su grupo, que les
ayuda a formarse, buscan el equilibrio entre las labores individuales y grupales, además de que
su equipo participe en "proyectos competitivos", aunado a que ellas basan su liderazgo en la
mediación y la delegación, así como en compartir y acompañar. Otras características de este
liderazgo femenino que podría incidir en los grupos exitosos son mencionadas por Perozo y Paz
(2016), en cuanto a que existe cooperación entre la líder y su grupo, con un menor control de su
parte, aunado a la resolución de problemas partiendo de “la intuición, empatía y racionalidad”.

Sin embargo, un factor que puede incidir en el éxito de los CA/GD liderado por mujeres es que en
algunas ocasiones se ha observado que el poder de convocatoria masculino al dirigirse a un
grupo es mayor que el de una líder; lo que coincide con lo reportado por autores como Carli
(2001), Rudman & Kilianski (2000), en cuanto a que la influencia de los hombres sobre un grupo
es mayor que la de las mujeres.

Por otra parte, en las áreas de las ciencias exactas, naturales o tecnología la tendencia no es tan
balanceada, ya que sólo 18 grupos son liderados por mujeres, de los 48 con los que cuenta la
UAT en esa área. Esta llamada “segregación vertical” concuerda con otros estudios en donde
encontraron que no existe representación igualitaria en las categorías científicas (Bermúdez et
al., 2011); esto tiene origen en el menor acceso a la información por parte de las mujeres
(Milkman et al., 2012), además de que ellas confían menos en sus habilidades y poseen menor
acceso a redes académicas, por lo que optan por las “ciencias blandas”, como las humanidades
y las sociológicas (Guillamon, 2011).

En el año 2021 la UAT convocó a sus investigadores a participar para financiar proyectos de
investigación interdisciplinares, con el requisito de que el proyecto debía ser liderado por un
miembro SNI, además de integrarse una red de al menos tres CA. Esta red fue formada
inicialmente por dos de tres CA liderados por mujeres, ambas autoras de este trabajo y una de
ellas la líder de proyecto, pero se extendió a siete internos y uno externo; por lo que finalmente
fueron tres de los ocho CA liderados por mujeres. En total, participaron 19 investigadores,
incluyendo siete mujeres. Al tratarse de un proyecto aún en proceso, para comprender el impacto
positivo de esta red al trabajo de las investigadoras, se contemplaron algunos impactos
positivos, así como entrevistas dirigidas a otros líderes de CA no participantes en el mismo.

En primera instancia, todos los investigadores de la red manifestaron su agrado y aportación
positiva a sus actividades académicas de las actividades de ésta, aunque en diferentes formas


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e intensidades. Esto debido a que, al analizar las preguntas de investigación de diferentes
perspectivas, se obtienen nuevas ideas o se despejan dudas, por lo que se añade un aspecto que
contribuye al éxito profesional que es la “cultura de la colaboración”, que es un elemento de
avance y estimula el deseo de compartir, lo que beneficia al grupo y a los individuos (Durán e Ion,
2014).

Uno de los principales impactos fue el nivel de avance y profundidad del proyecto, a pesar de que,
debido al cambio rectoral, sólo se tuvo financiamiento para software y equipo; esto coincide con
lo observado por Durán e Ion (2014), que mencionan que la solicitud de financiamientos
“modestos” de proyectos es uno de los ingredientes para el éxito de las investigadoras. Aún con
esa limitante, las dos líderes decidieron realizar entre una y dos salidas al mes al área de estudio,
ubicada a 120 kilómetros de un equipo y 360 de otro, con financiamiento propio y apoyo en la
mitad de las salidas de parte de proyectos del líder varón. Esto ayudó al reconocimiento del
equipo y el proyecto por parte de las comunidades locales, lo que permitió un ambiente de trabajo
agradable, cómodo y seguro, así como una mejor obtención de información y datos.

A este respecto, se observó en campo las reacciones de los habitantes cuando se presentaba un
equipo con mujeres, pues aún privan condiciones de inseguridad en el área de estudio. Fue
notorio que, especialmente siendo una mujer la que se presentaba al frente, las personas
cambiaban casi de inmediato su reacción a confianza y empatía, y accedían a colaborar con el
grupo de investigadores. Esto podría justificarse mediante la apreciación de Woudstra (2016) en
cuanto a que una líder tiende a percibirse con amistad, intuitiva y “enfocada en las emociones de
otros”. Además, Perozo y Paz (2016), sostienen que los líderes tienden a resolver problemas en
sus grupos basados en su “intuición, empatía y racionalidad” y esto podría haber sido observado
en ellas por los locales. La reacción contraria fue observada por una de las líderes con más
trabajo de campo en otros sitios diferentes al proyecto, ya que al presentarse compañeros
varones ante los habitantes, hubo varias reacciones de desconfianza y de negación a colaborar,
aún en regiones con menos inseguridad.

Otro impacto positivo principal de esta red se dio en forma de la creación de contactos que
permitieron, por una parte, ampliar la red; y por la otra, permitir que una de las líderes aumentará
su producción académica de forma que la puso en posibilidad de participar por primera vez a
obtener el reconocimiento de SNI. Además, esta misma publicación, y acceso a un congreso
internacional y a otras actividades académicas relacionadas surgieron de esta red. Todo esto
confirma lo observado por Durán e Ion (2014), en cuanto a que el grupo de investigación puede
ser clave para “el éxito en la actividad investigadora”.

De forma indirecta, las familias de los tres líderes fueron beneficiadas por la red, ya que se tuvo
la oportunidad de llevar a los hijos de diferentes edades de los tres líderes. Esto permitió, por un
lado, obtener datos de opinión y reacción infantil y juvenil en temas y lugares de impacto del
proyecto; y por otro, interesar a jóvenes en las partes científicas y turísticas del proyecto, al
menos por la influencia mínima de estos en sus redes sociales, al tiempo que comprendieron la
relevancia del trabajo de sus padres en sus áreas científicas. Este impacto se relaciona con el
propio éxito de las siguientes generaciones en sus carreras profesionales, ya que el impulso y
apoyo de los padres es indispensable; de acuerdo con Durán e Ion (2014), la mayoría de las
investigadoras exitosas proceden de padres profesionales, al igual que las líderes de este grupo,
quienes al mismo tiempo formaron familia con profesionistas con su mismo nivel académico
(doctorado).

Respecto a la opinión de mujeres líderes de CA/GD de sus compañeros hombres de su mismo
CA/GD o de líderes, integrantes y colaboradores de otros, el comentario que más se obtuvo fue
que a veces, cuando se trabaja en redes con otros cuerpos académicos, algunos varones hacen


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intentos por asumir el liderazgo del proyecto aun siendo una mujer la responsable. Esto reafirma
la idea de que existe el estereotipo constante de que los líderes deben ser varones, debido a que
la gente piensa que ellos tienen características propias para la dirección de grupos (Schein, 2001;
García y López, 2006); este fenómeno llamado “think manager-think male” afecta a las mujeres
líderes (Schein, 2001), provocando sesgos en su selección, en su promoción, su formación e
incluso el otorgamiento de puestos de dirección (Cuadrado, 2004)

Otro comentario fue que, si la mayoría de los integrantes y colaboradores en proyectos de redes
son hombres, prefieren hacer las reuniones entre ellos y sólo notificar a las mujeres a los
acuerdos a los que se llegaron, sin importar su opinión; aun siendo ellas líderes de CA/GD. Incluso
se ha llegado a dejar fuera de productos académicos a líderes de proyectos. Algunos autores
(Eagly, Karau, & Makhijani, 1995; van Engen et al., 2001; Heilman, 2001) coinciden en que existe
discriminación contra las mujeres cuando desempeñan roles tradicionalmente dominados por
hombres.

Estas conductas que resultan negativas para el trabajo de las investigadoras, y a final de cuentas
también para los grupos, las redes y las universidades han ido disminuyendo por varios motivos;
principalmente por el establecimiento de pautas y reglamentos feministas internos y externos a
las universidades, a la presión ejercida por el personal femenino y alumnas, así como la
sustitución de profesores jubilados por jóvenes ya educados con principios de equidad de
género.

Sabemos que esta tendencia seguirá a mediano plazo y poco podemos hacer para lograr un
verdadero trato equitativo, ya que, si bien este se ha logrado en grandes rasgos, aún prevalecen
conductas de dominancia varonil vs, sumisión femenina muy sutiles, disimuladas o escondidas,
pero con consecuencias como las mencionadas. Por esta razón, volteamos a ver a las
generaciones venideras, para conocer su percepción del mundo de las investigadoras y su interés
en elegir una carrera científica. El 86% de las niñas y jóvenes encuestadas tienen muy claro que
quieren estudiar una carrera universitaria, el 5% dijo que no y el 9% aún no sabe pues todavía no
tienen claro qué les gusta hacer.

Quizá influenciadas por los tiempos de pandemia, en la elección de carrera destacaron en los
tres primeros puestos temáticas asociadas con las telecomunicaciones, las dos primeras en el
área tecnológica (videojuegos e influencer) y la tercera de la farándula. En cuarto lugar, muy afín
con las tres primeras, destacó la preferencia por arquitectura y diseño. El área de la salud,
derecho y negocios fueron los menos demandados. Cabe destacar que el 5% contestó que no le
interesa estudiar ninguna carrera (Gráfica 1).


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Gráfica 1

Las carreras relacionadas con las ciencias son las menos seleccionadas por las niñas y jóvenes


Creemos que, al igual que su interés profesional podría estar influenciado por las circunstancias
de pandemia, por ello casi la cuarta parte de las niñas respondió que la razón para elegir su
carrera es ser famosa. Es interesante haber escuchado también que quieren ayudar a las
personas y animales, casi lo mismo que el tener mucho dinero. Cabe señalar que no se obtuvo
ninguna respuesta directamente relacionada con la ciencia o la investigación, pero la ayuda a las
personas/animales (médicas, veterinarias) y el gusto por la computación indican su gusto por la
ciencia; lo contrario sucede con las que rechazan las matemáticas (Gráfica 2).

Gráfica 2

La mayoría de las niñas y jóvenes seleccionas su carrera de acuerdo a lo popular que estas les
permiten ser


6
%

2
5

%

8
%

2
0

%

1
0

%

1
7

%

5
%

9
%

M E G U S T A E S T A R E N L A
C O M PU T A D O R A

Q U I E R O S E R F A M O S A

N O M E G U S T A N L A S M A T E M Á T I C A S

Q U I E R O A Y U D A R A L A S PE R S O N A S Y
A N I M A L E S

M E G U S T A D I B U J A R

Q U I E R O T E N E R M U C H O D I N E R O

O T R A S R E S PU E S T A S

A U N N O S E

¿POR QUÉ TE GUSTA ESA C A RRERA ?

1
7

%

1
5

%

1
3

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1
1

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8
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7
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5
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3
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3
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2
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2
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5
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9
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¿ Q U É C A R R E R A T E G U S T A R Í A E S T U D I A R ?


LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen IV, Número 2 p 359.

Respecto a las cuestiones del género en las carreras, prácticamente todas ellas (98%)
respondieron que no hay carreras que sean más para hombres o para mujeres, teniendo claro
que puede seleccionar cualquiera de su gusto. Es aquí donde nos damos cuenta del buen
resultado de las políticas de equidad, que esperamos puedan continuar pensando así al
momento de tomar sus decisiones académicas y lo lleven a las siguientes generaciones.

Por último, el 97% de nuestras pequeñas entrevistadas respondieron que les gustaría pertenecer
a algún grupo de investigadoras que les oriente en el momento de seleccionar su carrera, así
como la relación existente entre esta y la ciencia, la tecnología y las matemáticas. Por lo que a
esa edad intuyen que las redes de investigación femeninas pueden ser beneficiosas para
acercarse a las ciencias y/o elegir una carrera profesional.

CONCLUSIONES

En general, en la UAT tanto los investigadores individuales como los grupos de investigación
(CA/GD) se encuentran balanceados en cuanto a equidad de género. Sin embargo, los grupos
liderados por mujeres tienden a tener un mayor éxito en sus niveles de consolidación mayor que
en aquellos con mayoría femenina. A pesar de ello, algunas conductas de sus compañeros
varones podrían estar limitando el desempeño óptimo de las investigadoras y académicas.

El trabajar en redes es indispensable para el fortalecimiento de proyectos y tiene un impacto muy
positivo en el desempeño de las investigadoras. Sin embargo, a veces resulta complicado para
las investigadoras trabajar con colegas hombres; pues, por el simple hecho de ser varones,
quieren ser ellos quienes decidan cómo se deben hacer las cosas, sin ponerlo a discusión con
las mujeres involucradas en dichos proyectos. Y, a pesar de que puede decirse que en la UAT se
cuenta con equidad de género, en la práctica no siempre es así, ya que todavía se asignan
algunas tareas de acuerdo con los roles tradicionales de género y, además, algunas conductas
de dominancia/sumisión se mantienen aún, pero de forma sutil, disimulada u oculta.

Las niñas y jóvenes entrevistadas no alcanzan aún a visualizar que lo que desea estudiar la
mayoría de ellas tienen relación con las áreas de la ciencia, la tecnología y las matemáticas, por
lo que sería prudente crear redes multidisciplinarias con el propósito formar grupos de
orientación a niñas y jóvenes para que entiendan las carreras STEM (ciencia, tecnología,
ingeniería y matemáticas por sus siglas en inglés), y puedan visualizar con claridad si lo que dicen
querer estudiar es lo que realmente les gusta o interesa. Además, estas nuevas generaciones ya
están siendo educadas con principios de equidad de género y no discriminación, pero para
alcanzar esos objetivos de un trato equitativo real, consideramos que también deben adecuarse
las pautas y lineamientos de equidad a las nuevas modalidades de interacción social dentro y
fuera de las aulas.



LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, mayo, 2023, Volumen IV, Número 2 p 360.

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