INTRODUCCIÓN
El recién nacido, como se ha mencionado, se considera desde el momento del nacimiento hasta los 28
días de vida extrauterina. Es importante también considerar que su evaluación inicia desde la gestación
a la par que se realizan las consultas de control prenatal, etapa durante la cual se puede establecer un
diagnóstico prenatal que incluye pruebas de laboratorio realizadas, con la intención de detectar
anormalidades ya sea de crecimiento o desarrollo, así como genéticas (De la Caridad Aríz Milián et al.,
2019).
Al llegar el momento del nacimiento y durante la atención a la madre y al recién nacido se realiza una
historia clínica completa. (Culki López et al. 2023)
La historia clínica del recién nacido tiene tres componentes clave (Raab & Kelly, 2024):
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Antecedentes personales patológicos y genéticos maternos y paternos.
Antecedentes obstétricos de la madre.
Antecedentes obstétricos anteparto e intraparto actuales.
En los antecedentes patológicos de la madre están consideradas alteraciones médicas crónicas,
medicamentos que hubiera tomado durante el embarazo, hábitos alimenticios inusuales, antecedente
de tabaquismo, de abuso de sustancias, exposición ocupacional a productos químicos o infecciones
de riesgo potencial para el feto e incluso problemas sociales que puedan aumentar el riesgo de
problemas parentales y maltrato infantil
De la misma forma se deben investigar enfermedades familiares y antecedentes de anomalías
congénitas con repercusiones genéticas. Los antecedentes obstétricos a considerar son la edad
materna, número de embarazos, tipo de sangre y los resultados del embarazo previo, así como los
resultados de auxiliares de diagnóstico realizados durante el embarazo actual, como ecografía,
amniocentesis, pruebas de detección (anticuerpos contra la rubéola, antígeno de superficie de la
hepatitis B [HBsAg], detección cuádruple en suero de trastornos genéticos, virus de inmunodeficiencia
humana [HIV, human immunodeficiency virus]) y pruebas anteparto de bienestar fetal (como perfil
biofísico, pruebas de ausencia de sufrimiento fetal o evaluación Doppler de patrones de flujo sanguíneo
fetal) (Smith D, 2022).
Se debe investigar y documentar las complicaciones maternas relacionadas con el embarazo, como
infección de vías urinarias, hipertensión inducida por el embarazo, eclampsia, diabetes gestacional,
sangrado transvaginal y parto prematuro.
Durante la etapa perinatal específicamente del periodo periparto, investigar la duración de la rotura de
membranas, fiebre materna, sufrimiento fetal, líquido amniótico teñido de meconio, tipo de parto
(vaginal o cesárea), anestesia y analgesia utilizadas, motivo del parto quirúrgico o con fórceps, estado
del recién nacido al nacer, medidas de reanimación y calificación de Apgar.
Factores de riesgo para sepsis neonatal
Infección transplacentaria del feto transmitida por la sangre de la madre (por ejemplo: citomegalovirus,
rubéola y sífilis.
Infección ascendente con rotura de la barrera provista por la membrana amniótica (por ejemplo:
infecciones bacterianas después de 12–18 horas de la rotura de las membranas, durante el embarazo
o trabajo de parto)
Infección al pasar por un canal de parto infectado o exposición a sangre infectada durante el parto (por
ejemplo: herpes simple, hepatitis B, HIV e infecciones bacterianas).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 2923.