INTRODUCCIÓN
Por su relevancia económica y social, el maíz es el cultivo agrícola que más se produce en el mundo
(Rouf-Shah et al., 2016), con una producción de aproximadamente 389,7 millones de toneladas en
2023-2024, Estados Unidos se mantuvo como el principal país productor de maíz del mundo. China y
Brasil se situaron en segunda y tercera posición, respectivamente, ambos con cosechas superiores a
los 120 millones mientras que México se posicionó en el octavo lugar produciendo 22,71 millones de
toneladas. De hecho, entre las tres naciones de mayor producción englobaron casi dos terceras partes
del volumen total producido de este cereal a nivel global durante el año referido por United States
Department of Agriculture (USDA, 2022). El maíz es parte integral de la dieta de todas las clases
socioeconómicas, por lo que se considera un alimento básico; sin embargo, también presenta múltiples
aplicaciones a nivel industrial.
Las evaluaciones en maíces con variaciones de densidad de plantación y propiedades químicas se han
evaluado con la finalidad de optimizar recursos. En el caso de la densidad de población existe un
máximo efecto en el incremento del rendimiento y se relaciona con la disponibilidad de recursos agua,
luminosidad y suelo (Blanco & González, 2021); en muchos casos la combinación optima de esos
factores interactúa con los materiales genéticos (Martínez-Gutiérrez, et al, 2018; Su et al., 2020), pero
aún en condiciones de buena disponibilidad de humedad mediante riego por goteo en maíz no existe
efecto en el rendimiento al establecer densidades entre 90 y 135 mil plantas ha-1 (Quevedo et al., 2018).
La expresión de los genotipos también inserta variabilidad en la respuesta, así Albino et al., 2016 no
encontraron efectos significativos con densidades superiores a 87 mil plantas ha-1 en cambio la
densidad menor rindió más, relacionado con el ahijamiento mayor. En cambio, Chura et al. (2019);
Alonso et al. (2023); Canales et al. (2016) reportaron rendimiento mayor con incremento de la densidad
en los híbridos de maíz. En condiciones adversas de clima conviene incrementos ligeros de densidad
para una respuesta paralela en rendimiento; a medida que se dispone de fertilización también es
factible incrementar la densidad (Zamudio-González, et al., 2016)
Por lo anterior, cuando los fitomejoradores buscan genotipos con rendimientos mayores y propiedades
químicas aceptables para diferentes condiciones ambientales enfrentan desafíos como la estabilidad
y adaptabilidad (Fayeun et al., 2018). Por tal motivo, el objetivo de esta investigación fue determinar la
relación entre caracteres físicos y químicos de grano en maíces en función de la densidad de siembra.
METODOLOGÍA
El estudio se estableció en el Tecnológico Nacional de México-Roque, Celaya, Guanajuato, México,
ubicado a los 20°30°28” de latitud norte y 100°50´00” de longitud oeste, a una altitud de 1750 m.s.n.m.,
el clima predominante es semicálido y subhúmedo con temperaturas que varan entre los 14 °C a 22 °C
(García, 1973). El material genético consistió en cuatro híbridos comerciales y dos experimentales
(Tabla 1). Se utilizaron tres densidades de siembra (80, 90 y 100 mil plantas por hectárea), la siembra
consistió en cuatro surcos por a una longitud de cinco metros con una separación entre surcos de 75
cm en tres repeticiones, el diseño que se utilizó fue bloques al azar con arreglo factorial donde el factor
A fueron los genotipos y factor B la densidad de población y su interacción genotipos*densidad (G*D).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3100.