El aprendizaje colaborativo como herramienta en la  
enseñanza del derecho  
Collaborative learning as a tool in law education  
Luis Alberto Osornio Saldivar  
Universidad Autónoma de San Luis Potosí  
México  
Vicente Torre Delgadillo  
Universidad Autónoma de San Luis Potosí  
México  
Isnardo Reducindo  
Universidad Autónoma de San Luis Potosí  
México  
Nehemías Moreno Martínez  
Universidad Autónoma de San Luis Potosí  
México  
Cristina Ancer Névarez  
Universidad Autónoma de San Luis Potosí  
México  
Artículo recibido: 25 de febrero de 2026. Aceptado para publicación: 21 de julio de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La enseñanza del Derecho se ha caracterizado históricamente por ser tradicional y centrada en la  
transmisión unidireccional de conocimientos, lo que plantea la necesidad de transitar hacia  
metodologías activas donde el estudiante asuma un rol protagónico. En este contexto, el objetivo de  
la presente investigación es analizar la importancia del aprendizaje colaborativo en la educación  
jurídica como herramienta para fortalecer las competencias profesionales y orientar la innovación  
docente. Para ello, se empleó una metodología de corte cualitativo mediante una revisión narrativa  
argumentada, apoyada en una búsqueda bibliográfica sistematizada de fuentes académicas  
publicadas entre los años 2000 y 2026. El análisis permitió integrar aportes teóricos, metodológicos y  
empíricos sobre el aprendizaje colaborativo en la educación jurídica, con énfasis en sus fundamentos  
pedagógicos, sus modalidades de aplicación y sus implicaciones para la innovación docente.  
Finalmente, como resultado del análisis, se propone una estrategia formativa dirigida a docentes de  
Derecho, orientada al diseño de experiencias colaborativas mediante evaluación formativa, análisis de  
casos, debates jurídicos y simulación de juicios.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3054.  
Palabras clave: aprendizaje colaborativo, enseñanza del derecho, metodologías activas,  
educación jurídica, innovación docente  
Abstract  
Historically, traditional methods and the unidirectional transmission of knowledge have dominated  
legal education, raising the need to transition towards active methodologies where students assume  
a leading role. In this context, this research analyzes the importance of collaborative learning in legal  
education as a tool to strengthen professional competencies and guide teaching innovation. To  
achieve this, the study employed a qualitative methodology through an argumentative narrative review  
supported by a systematized bibliographic search of academic sources published between 2000 and  
2026. The analysis integrated theoretical, methodological, and empirical contributions on collaborative  
learning in legal education, with emphasis on its pedagogical foundations, modes of application, and  
implications for teaching innovation. Finally, as a result of the analysis, the article proposes a training  
strategy for law teachers aimed at designing collaborative learning experiences through formative  
assessment, case analysis, legal debates, and trial simulations.  
Keywords: collaborative learning, legal education, active methodologies, legal pedagogy,  
teaching innovation  
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Cómo citar: Osornio Saldivar, L. A., Torre Delgadillo, V., Reducindo, I., Moreno Martínez, N., & Ancer  
Névarez, C. (2026). El aprendizaje colaborativo como herramienta en la enseñanza del derecho.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (3), 3054 3068.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3055.  
INTRODUCCIÓN  
La enseñanza del Derecho ha sido históricamente tradicional, caracterizada por una estrategia docente  
centrada en la transmisión unidireccional de conocimientos por parte del profesor y en la recepción  
pasiva del alumno. Sin embargo, en las últimas décadas se ha cuestionado este paradigma,  
proponiéndose metodologías activas que involucren al estudiante como agente de su aprendizaje. En  
este sentido, el aprendizaje colaborativo cobra relevancia como estrategia transformadora. Dicha  
metodología se basa en la idea de que los estudiantes trabajan en grupos reducidos para resolver  
tareas o problemas comunes, construyendo colectivamente el conocimiento. En este sentido, el  
aprendizaje colaborativo supone el tránsito de un enfoque individualista hacia una construcción social  
del aprendizaje (Sánchez-Rubio, 2017). A diferencia del aprendizaje cooperativo, en el que cada  
integrante puede asumir una tarea específica, el aprendizaje colaborativo enfatiza la interacción, la  
negociación de significados, la discusión crítica y la retroalimentación entre pares (Useche, 2020). En  
la educación jurídica, estas dinámicas permiten integrar conocimientos teóricos con habilidades  
prácticas: argumentación, resolución de casos, etc., acercando la realidad profesional al aula.  
El presente artículo analiza la importancia del aprendizaje colaborativo en la enseñanza del Derecho  
desde una perspectiva interdisciplinaria que integra la pedagogía jurídica, la psicología educativa, la  
sociología de la educación y la tecnología educativa. Para ello, se examinaron los fundamentos  
teóricos de este enfoque y sus modalidades de aplicación en contextos jurídicos tales como los  
métodos clínicos, los debates académicos y la simulación de juicios, contrastándolos con la  
evidencia empírica sobre su eficacia. Adicionalmente, se discuten las implicaciones pedagógicas para  
el profesorado, abordando las limitaciones y los retos culturales, tecnológicos y organizativos  
inherentes a su implementación.  
La investigación se desarrolló mediante una revisión narrativa argumentada, sustentada en una  
búsqueda bibliográfica sistematizada de literatura académica publicada entre los años 2000 y 2026.  
Esta estrategia metodológica permitió integrar diversos aportes teóricos, metodológicos y empíricos  
sobre el aprendizaje colaborativo en la enseñanza jurídica, priorizando la comprensión profunda del  
fenómeno sobre la métrica propia de un metaanálisis o una revisión sistemática exhaustiva.  
En este contexto, la pregunta que orienta la presente revisión es: ¿de qué manera el aprendizaje  
colaborativo contribuye al fortalecimiento de las competencias profesionales en la enseñanza del  
Derecho y qué implicaciones pedagógicas se derivan para la innovación docente en la educación  
jurídica?  
En respuesta a dicha interrogante, el objetivo principal de este trabajo es servir como referente para  
académicos y docentes interesados en innovar sus métodos de enseñanza, demostrando cómo la  
colaboración en el aula fortalece tanto las habilidades prácticas de los futuros juristas como la calidad  
del proceso formativo. Para lograrlo, el artículo se estructura de la siguiente manera: marco teórico,  
metodología, resultados y discusión, y conclusiones.  
METODOLOGÍA  
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, mediante una revisión narrativa  
argumentada apoyada en una búsqueda bibliográfica sistematizada. Se optó por este diseño  
metodológico debido a que el propósito del estudio no fue estimar estadísticamente el efecto del  
aprendizaje colaborativo en la enseñanza del Derecho, sino analizar, integrar y discutir críticamente los  
principales aportes teóricos, metodológicos y empíricos disponibles sobre el tema.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3056.  
La revisión narrativa argumentada permite organizar la literatura en torno a ejes conceptuales  
relevantes, establecer relaciones entre enfoques pedagógicos y experiencias documentadas, e  
identificar tendencias, aportes y vacíos en el campo de la educación jurídica. A diferencia de una  
revisión sistemática estricta, este trabajo no siguió un protocolo PRISMA ni incluyó un metaanálisis,  
debido a la heterogeneidad de los estudios localizados, la diversidad de metodologías empleadas y la  
limitada disponibilidad de investigaciones experimentales específicamente centradas en la enseñanza  
del Derecho.  
La búsqueda bibliográfica se orientó a identificar publicaciones académicas comprendidas entre los  
años 2000 y 2026, en español e inglés, relacionadas con aprendizaje colaborativo, enseñanza del  
Derecho, educación jurídica, pedagogía jurídica, metodologías activas, clínicas jurídicas, aprendizaje  
basado en problemas, simulación de juicios y uso de tecnologías educativas en contextos jurídicos, en  
diversas bases de datos y repositorios, de acuerdo a como se muestra en la Tabla 2.  
Tabla 2  
Parámetros metodológicos de la búsqueda y selección documental.  
Elemento  
Tipo de revisión  
Periodo de búsqueda  
Idiomas  
Descripción  
Revisión narrativa argumentada con búsqueda bibliográfica sistematizada  
2000-2026  
Español e inglés  
Bases y repositorios  
Scopus, Web of Science, Google Scholar, JSTOR, SSRN, Dialnet y  
repositorios universitarios  
Términos principales  
Criterios de inclusión  
Aprendizaje colaborativo, enseñanza del Derecho, educación jurídica,  
pedagogía jurídica, metodologías activas, clínicas jurídicas, simulación de  
juicios  
Estudios teóricos, empíricos, revisiones y experiencias didácticas  
vinculadas con aprendizaje colaborativo y educación jurídica  
Textos no académicos, trabajos sin relación directa con educación jurídica  
o sin articulación teórica relevante  
Criterios de  
exclusión  
Estrategia de análisis Lectura crítica, organización temática y matriz de síntesis.  
Alcance de la  
revisión  
Revisión no exhaustiva orientada a identificar tendencias, fundamentos  
teóricos, experiencias didácticas y vacíos de investigación en educación  
jurídica.  
Fuente: elaboración propia.  
Los criterios de inclusión consideraron publicaciones académicas, artículos científicos, capítulos de  
libro, revisiones, estudios empíricos y experiencias didácticas que abordaran explícitamente el  
aprendizaje colaborativo, sus fundamentos pedagógicos o su aplicación en la formación jurídica. Se  
priorizaron trabajos vinculados con educación superior y, cuando fue posible, estudios desarrollados  
en contextos iberoamericanos por su cercanía lingüística, institucional y curricular con el campo de  
análisis del presente artículo. Se excluyeron textos meramente descriptivos sin articulación teórica,  
documentos no académicos, publicaciones sin relación directa con la enseñanza del Derecho o  
trabajos cuyo contenido no permitiera identificar aportes relevantes para los objetivos de la revisión.  
El análisis de la información se realizó mediante lectura crítica y organización temática de las fuentes  
seleccionadas. Para ello, se identificaron cuatro ejes de análisis: a) fundamentos teóricos del  
aprendizaje colaborativo; b) modelos pedagógicos aplicados a la enseñanza del Derecho; c) evidencia  
empírica sobre sus efectos en el aprendizaje jurídico; y d) implicaciones didácticas para la innovación  
docente. Asimismo, se elaboró una matriz de síntesis en la que se registraron autoría, año,  
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metodología, contexto de aplicación y principales hallazgos de los estudios considerados más  
relevantes.  
Esta estrategia permitió construir una interpretación integrada de la literatura revisada, orientada a  
comprender el valor pedagógico del aprendizaje colaborativo en la enseñanza del Derecho y a derivar  
recomendaciones prácticas para el diseño de experiencias formativas. Por tanto, los resultados deben  
entenderse como una síntesis analítica y argumentativa de la literatura disponible, no como una  
medición exhaustiva ni estadísticamente generalizable del impacto de esta metodología.  
El presente estudio cuenta con limitaciones metodológicas y bibliográficas que deben considerarse.  
En primer lugar, no constituye una revisión sistemática estricta bajo el protocolo PRISMA ni incluye una  
evaluación formal de sesgo. Asimismo, la selección bibliográfica prioriza la literatura iberoamericana  
en español; si bien esto contextualiza la investigación en su entorno, pudo limitar la incorporación de  
aportes empíricos consolidados de otros sistemas jurídicos.  
Por otro lado, la escasez de estudios experimentales y de metaanálisis específicos sobre el aprendizaje  
colaborativo en la enseñanza del Derecho impide establecer relaciones causales firmes o mediciones  
cuantitativas sobre su impacto real. En consecuencia, este trabajo debe entenderse como una síntesis  
interpretativa de la literatura actual, evidenciando la necesidad de que futuras investigaciones aborden  
el tema con mayor rigor estadístico y experimental.  
DESARROLLO  
Para comprender a cabalidad el impacto y la viabilidad del aprendizaje colaborativo en la enseñanza  
del Derecho, es indispensable establecer una base conceptual sólida que articule los principios  
pedagógicos generales con las particularidades de la formación jurídica. En este sentido, el presente  
apartado desarrolla una revisión de la literatura académica contemporánea orientada a situar el estado  
de la cuestión, estructurando el análisis interdisciplinario en cuatro ejes fundamentales.  
En primer lugar, se exploran las corrientes teóricas que sustentan la construcción conjunta del  
conocimiento. Posteriormente, se examinan los modelos y metodologías específicas que han sido  
adaptadas al aula jurídica, contrastándolos con la evidencia empírica reciente que evalúa su eficacia  
en el desarrollo de competencias profesionales. Finalmente, el análisis se enriquece con los aportes  
provenientes de las ciencias sociales y la tecnología educativa, ofreciendo así una perspectiva integral  
que servirá de sustrato para la discusión metodológica y pedagógica del estudio.  
Teorías del aprendizaje colaborativo  
El aprendizaje colaborativo no surge de una sola corriente teórica, sino que se nutre de aportes  
provenientes de distintas disciplinas, las cuales han contribuido a explicar cómo las personas  
construyen conocimiento de manera conjunta:  
Constructivismo social: Vygotski (1978) enfatiza que el aprendizaje ocurre a través de la interacción  
social; el “andamiaje” que proveen pares más capaces y el docente amplía la Zona de Desarrollo  
Próximo del estudiante. Vygotsky inspiró la idea de que los aprendizajes complejos surgen de  
discusiones y negociaciones con otros, no de la recepción pasiva de información. En términos del  
Derecho, esto sugiere que el análisis de casos o la interpretación de sentencias se benefician de la  
reflexión colectiva, donde cada estudiante aporta su perspectiva.  
Teoría de la Interdependencia Positiva: Johnson & Johnson (1989) proponen cinco elementos del  
aprendizaje colaborativo, entre ellos, objetivos compartidos y responsabilidad individual/grupal. Según  
estos autores, para que un grupo colabore eficazmente debe asegurarse de que el éxito de uno  
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dependa del trabajo de todos (responsabilidad compartida). En educación jurídica, esto podría  
aplicarse estructurando proyectos de grupos donde todos deben contribuir (elaborar argumentos  
legales con roles complementarios).  
Perspectiva cognitiva: Piaget, (1975) hablaba del conflicto cognitivo como motor del aprendizaje; el  
grupo colaborativo en aula jurídica puede generar preguntas y discrepancias que estimulan a los  
alumnos a reorientar su comprensión, promoviendo el pensamiento crítico. Asimismo, Roschelle &  
Teasley, (1995) definen la colaboración como “una actividad coordinada y sincrónica que construye y  
mantiene una concepción compartida de un problema”. En síntesis, la literatura revisada sugiere que,  
bajo escenarios colaborativos bien diseñados, los estudiantes procesan la información a niveles más  
altos (explicación mutua, aplicación práctica) y se motivan más que clases expositivas tradicionales.  
Como señala Sánchez-Rubio, (2017), el involucramiento activo del estudiante es “el modo más eficaz  
del aprendizaje”  
Teoría de la Educación Jurídica Clínica: aunque centrada en prácticas reales, esta perspectiva reconoce  
que los ambientes de aprendizaje donde los estudiantes y profesores resuelven casos de forma  
conjunta (clínicas jurídicas) fomentan la colaboración auténtica. Vargas et al (2023) identifican una  
relación “simbólica” entre aprendizaje colaborativo y el método clínico en Derecho, concluyendo que al  
combinarlos se potencian mutuamente los resultados de aprendizaje.  
Modelos aplicados al Derecho  
En la enseñanza del Derecho se han propuesto varios modelos pedagógicos que emplean principios  
colaborativos para fortalecer el aprendizaje:  
Método Clínico de enseñanza del Derecho: en las clínicas jurídicas, estudiantes y profesores trabajan  
en equipo sobre casos reales de clientes (frecuentemente vulnerables). El aprendizaje colaborativo se  
implementa cuando los alumnos debaten estrategias, investigan en grupos y reflexionan  
conjuntamente bajo supervisión docente. Vargas et al (2023) documentan que combinar clínicas y  
colaboración promueve destrezas profesionales y fortalece el vínculo entre teorías y práctica.  
Aprendizaje Basado en Problemas (ABP): frecuentemente en simulaciones de juicio o resolución de  
casos prácticos. En ABP aplicado a la enseñanza jurídica, los estudiantes colaboran para diagnosticar  
un problema jurídico, indagar fuentes, proponer soluciones y verificar su validez. Guillen, (2024) aplica  
este modelo con apoyo de herramientas LLM (ChatGPT, Copilot) en juicios simulados de Derecho Civil,  
los resultados de su proyecto aportaron evidencia empírica de mejoras en argumentación jurídica y  
pensamiento crítico mediante la colaboración asistida por tecnología.  
Flipped classroom (aula invertida): aunque no es puramente colaborativa, suele incluirla. En Derecho,  
esto implica que los alumnos estudian teoría antes de clase (lecturas y videos) y luego emplean el  
tiempo presencial en actividades colaborativas: debates, análisis de casos, estudios de sentencias en  
equipo. Un estudio de Riffo, (2025) mostró que el modelo de aula invertida con énfasis colaborativos  
aumentó la satisfacción estudiantil (74% valoración positiva). Los autores destacan que este enfoque  
dinámico adapta la enseñanza a estudiantes digitales y promueve participación activa y aprendizaje  
“haciendo”.  
Proyectos de Aprendizaje-Servicio: proyectos donde estudiantes asesoran legalmente a comunidades  
en un trabajo colaborativo supervisado. Martínez, (2025) recopila experiencias de aprendizaje-servicio  
donde los estudiantes de Derecho colaboran con profesores y clientes reales, integrando nueva  
tecnología (páginas web, apps) para resolver problemas jurídicos comunitarios.  
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En todos estos modelos se busca desplazar al docente del rol de mero expositor hacia el de facilitador,  
creando entornos en los que los estudiantes negocian el saber y aplican la Ley en contextos prácticos.  
Como resume Sánchez-Rubio (2017), la participación activa del alumno “mitiga la sensación de  
dificultad” en materias jurídicas complejas.  
Evidencia empírica  
La revisión de la literatura recopiló estudios empíricos sobre el aprendizaje colaborativo en la  
enseñanza del Derecho. A partir de ello, se presentan de forma sintética los principales hallazgos  
identificados en la literatura reciente:  
Sánchez-Rubio (2017) aplicó técnicas colaborativas en la enseñanza del Derecho Procesal Laboral en  
la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, España. Usando estrategias como Moot Courts y debates  
grupales, comprobó que al participar activamente los estudiantes construyen conocimiento  
conjuntamente con el docente y se incrementa la comprensión de la terminología jurídica. Informes  
cualitativos señalaron que “los estudiantes pueden tener más éxito que el profesor” explicando  
conceptos a sus pares, debido al contexto de aprendizaje cercano.  
Vargas et al (2023) investigaron el aprendizaje colaborativo en clínicas jurídica en Chile, con  
metodología cualitativa: entrevistas y grupo focalizado, concluyendo que los beneficios del aprendizaje  
colaborativo “han sido ampliamente estudiados y señalados”. Además, evidenciaron que combinar  
colaboración con la enseñanza clínica genera una relación mutualista cada metodología potencia los  
resultados de la otra. Los estudiantes reportaron mayor motivación y habilidades profesionales cuando  
trabajaron en equipo en casos reales.  
Rivas y Espinoza (2023) presentan un estudio de internacionalización (Chile-Brasil) donde estudiantes  
de Derecho Constitucional y de Familia colaboraron online en un proyecto llamado “FiloBlenDret”. En  
este caso, la metodología fue valiosa para “fomentar la participación y su rol como creadores de  
conocimiento”. También destacaron que las herramientas tecnológicas (foros, videoconferencias y  
modelos de lenguaje) facilitaron la interacción con los contenidos jurídicos. Los cambios  
metodológicos redujeron el ausentismo y aumentaron la percepción positiva de la asignatura.  
Álvarez et al. (2026) realizaron una revisión sistemática (PRISMA) de 22 estudios sobre aprendizaje  
colaborativo en educación superior (2021-2025). Esta evidencia concluye que el aprendizaje  
colaborativo genera mejores resultados académicos y mejora habilidades sociales (comunicación,  
responsabilidad, trabajo en equipo y motivación). Señalan además que es efectivo tanto en entornos  
presenciales como virtuales, sincrónicos o asincrónicos, ya que promueve el “desarrollo integral de  
competencias sociales necesarias para el contexto profesional.  
Estos estudios coinciden en que el aprendizaje colaborativo incrementa el compromiso del estudiante  
y sus logros de aprendizaje en Derecho. En la Tabla 1, se resumen características metodológicas y  
hallazgos de algunos estudios clave.  
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Tabla 1  
Estudios clave sobre aprendizaje colaborativo en el Derecho  
Autor (año)  
Sánchez-  
Rubio  
Metodología  
Diseño de clase  
colaborativa,  
técnicas como Moot  
Courts, debates.  
Muestra/Contexto  
Estudiantes de Derecho  
Laboral (Universidad Pablo  
de Olavide, España)  
Principales hallazgos  
La participación activa eleva  
la comprensión. El  
aprendizaje entre pares  
facilita entender conceptos  
complejos  
(2017)  
Vargas et  
al. (2023)  
Estudio cualitativo  
(entrevistas, focus  
group)  
Docentes y estudiantes de  
clínicas jurídicas (Chile)  
Genera sinergia entre  
colaboración y método  
clínico. Mejora destrezas  
prácticas, motivación y  
aprendizaje significativo.  
Fomenta el rol creador del  
estudiante y la participación.  
Optimiza el uso de  
herramientas tecnológicas.  
Incrementa el rendimiento  
académico y las habilidades  
sociales. Demuestra alta  
eficacia en entornos virtuales.  
Desarrolla creatividad y  
resolución consensuada de  
conflictos. Aumenta el interés  
y la motivación estudiantil.  
Rivas y  
Espinoza  
(2023)  
Proyecto  
colaborativo  
Internacional (Chile-  
Brasil)  
Revisión sistemática  
PRISMA (2021-2025)  
Estudiantes de Derecho  
Constitucional y de Familia  
(UDLA Chile UNISC Brasil)  
Álvarez et  
al. (2026)  
22 artículos sobre entornos  
universitarios  
Algaba,  
(2019)  
Estudio de  
simulación de casos  
civiles  
Estudiantes de Derecho  
Civil (España)  
Fuente: elaboración propia.  
Evidencia desde las Ciencias Sociales  
Además de la pedagogía, la psicología educativa ha aportado evidencia sobre el funcionamiento del  
aprendizaje colaborativo. Por ejemplo, se ha observado que al trabajar en colaboración los alumnos  
emplean estrategias de explicación mutua y pensamiento profundo de la información, lo que mejora la  
retención de conocimientos. Estudios sobre clima de aula señalan que ambientes de aprendizaje  
colaborativo reducen la ansiedad del alumnado ante materias difíciles como el Derecho Procesal o la  
Teoría del Delito y aumenta la autoconfianza. En sociología de la educación, se destaca que estas  
dinámicas grupales favorecen la inclusión y equidad al compartir conocimiento, se nivela el acceso a  
la información entre estudiantes con diferentes niveles de formación  
La sociología jurídica también respalda la relevancia de estos métodos. Por ejemplo, la formación de  
un profesional del Derecho requiere no solo de conocimientos legales sino competencias sociales:  
colaboración y ética profesional. En España, García Añon, (2012) señala que en la última planificación  
de la Escuela Judicial se entiende el aprendizaje colaborativo “no solo idóneo sino también necesario”  
para formar jueces y juristas. La idea es que la enseñanza del Derecho deje de ser un proceso pasivo,  
respondiendo así a demandas sociales de abogados y jueces más preparados para resolver problemas  
complejos de forma cooperativa.  
Por último, la tecnología educativa potencia el aprendizaje colaborativo. Plataformas virtuales, foros  
de discusión y herramientas en línea (LMS, aplicaciones de grupo, LLMs) permiten extender la  
colaboración más allá del aula física. Guillen, (2024) muestra que usar ChatGPT y Copilot en  
simulaciones legales creó un ambiente “más dinámico e inmersivo” que el modelo tradicional,  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3061.  
enriqueciendo el análisis jurídico. De la misma forma, las TIC facilitan la coevaluación y el feedback  
entre estudiantes, vitales para el aprendizaje en equipo. No obstante, como advierten Rivas y Espinoza,  
(2023), la brecha tecnológica y la formación insuficiente de los docentes en estas herramientas pueden  
limitar su implementación efectiva.  
En síntesis, desde múltiples disciplinas se encuentra respaldo teórico y práctico al aprendizaje  
colaborativo en educación jurídica. Se caracteriza por un cambio del rol, el profesor es más guía que  
expositor y los estudiantes se convierten en protagonistas. Como destaca Useche, (2020) esto rompe  
“las barreras de la clase magistral tradicional” y puede generar un cambio cultural muy positivo en la  
formación jurídica.  
RESULTADOS  
La literatura revisada muestra una tendencia convergente, donde el trabajo colaborativo se asocia con  
beneficios relevantes en la enseñanza del Derecho, especialmente en la participación estudiantil, la  
comprensión de conceptos jurídicos, el desarrollo de habilidades sociales y la vinculación entre teoría  
y práctica. Como señalan Álvarez et al (2026), esta forma de aprendizaje no solo se asocia con mejores  
resultados académicos sino también con el fortalecimiento de habilidades sociales como la  
comunicación, la cooperación y la motivación. Estos efectos se reflejan tanto en indicadores  
cuantitativos, como un mejor desempeño en evaluaciones, como en apreciaciones cualitativas  
vinculadas con un aprendizaje más significativo. En la misma línea Vargas et al (2023) encuentra que  
la participación activa entre pares favorece una comprensión más profunda del Derecho Procesal, en  
contraste con los esquemas tradicionales centrados en la clase magistral.  
Diversos autores también llaman la atención sobre efectos que van más allá del rendimiento inmediato.  
El trabajo colaborativo tiende a disminuir la distancia entre estudiantes con distintos niveles de  
dominio, ya que al intercambio constante dentro del equipo facilita que quienes tienen más experiencia  
acompañen a quienes están iniciando, generando un ambiente más incluyente. En este sentido,  
Sánchez-Rubio, (2017) sostiene que involucrar activamente al alumnado es una de las formas más  
efectivas de aprender, pues la explicación entre compañeros se da en un lenguaje más cercano y  
comprensible.  
Un ejemplo claro se observa en las clínicas jurídicas, donde los estudiantes con mayor trayectoria  
orientan a los de nuevo ingreso en la resolución de casos; esto no solo favorece el aprendizaje, sino  
que también fortalece los vínculos académicos y la tutoría entre pares.  
No obstante, la evidencia empírica también muestra algunos retos. Rivas y Espinoza, (2023) advierte  
que llevar el aprendizaje colaborativo a la práctica implica preparación y capacitación docente; cuando  
el profesorado no domina las dinámicas de trabajo en grupo sus beneficios se reducen. A ello se suma  
la necesidad de replantear enfoques tradicionales: como señala Juan Jesús Garza vicedecano de la  
UDP, muchos docentes de Derecho aún recurren a la clase magistral por ser una opción más cómoda.  
En el caso Chileno, María Francisca Elgueta enfatiza que el modelo exige que el alumnado revise  
previamente los contenidos; de lo contrario su funcionamiento se debilita, sobre todo en contextos con  
limitaciones tecnológicas.  
En conjunto, estos elementos permiten entender que la colaboración en la enseñanza del Derecho no  
surge de manera espontánea. Por el contrario, exige un tiempo considerable de planeación, recursos  
didácticos adecuados y, sobre todo, una comunidad académica comprometida con este enfoque (Riffo,  
2025). En este sentido, la literatura evidencia que la barrera más significativa para la innovación en la  
educación jurídica no radica en la viabilidad teórica de las metodologías activas, sino en la necesidad  
imperante de capacitar al profesorado universitario (Rivas y Espinoza, 2023). Cuando el docente carece  
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de las herramientas para gestionar dinámicas grupales o rediseñar sus esquemas tradicionales, los  
beneficios del aprendizaje colaborativo se diluyen. Es ante este vacío formativo donde resulta  
indispensable articular propuestas prácticas que guíen la transición hacia modelos de enseñanza más  
participativos.  
Así mismo, estos hallazgos deben interpretarse con cautela, ya que la heterogeneidad de enfoques,  
contextos, poblaciones estudiadas y estrategias didácticas dificulta la comparación directa entre  
investigaciones. No obstante, esta diversidad también constituye una fortaleza analítica, pues permite  
comprender el aprendizaje colaborativo como una estrategia flexible, adaptable y pertinente para  
distintos escenarios de enseñanza del Derecho.  
Propuesta de intervención: Formación docente en evaluación colaborativa  
Como se evidencía en los resultados, el éxito de las metodologías activas en el aula jurídica depende  
intrínsecamente de la preparación del profesorado para asumir un rol de facilitador. Atendiendo a esta  
necesidad empírica, y a partir de los hallazgos derivados de la revisión narrativa argumentada, en este  
apartado se propone el diseño de una estrategia formativa específica dirigida a docentes de Derecho,  
tutores de clínicas jurídicas y coordinadores académicos.  
El objetivo central de esta intervención es proporcionar al profesorado las herramientas teórico-  
metodológicas necesarias para diseñar experiencias colaborativas auténticas. Se pone especial  
énfasis en la transformación de la evaluación universitaria, entendiendo que no es posible innovar en  
la enseñanza del Derecho mediante el trabajo en equipo si se mantienen instrumentos de medición  
exclusivamente sumativos e individualistas. Por ello, la estrategia busca orientar a los docentes en la  
creación de rúbricas, la gestión del análisis de casos, la coevaluación en debates jurídicos y la  
simulación de juicios.  
A continuación, en las Tablas 3 y 4, se detallan las dimensiones pedagógicas, el público objetivo, los  
propósitos esperados y la dinámica de implementación de esta propuesta formativa, así como su  
correspondiente sustento teórico y metodológico.  
Tabla 3  
Propuesta formativa derivada de la revisión  
Aspecto  
Nombre del curso  
Dirigido a  
Descripción  
Más allá de la nota: aprendizaje colaborativo en la enseñanza del Derecho.  
Docentes de Derecho, tutores de clínicas jurídicas, coordinadores  
académicos y profesorado interesado en metodologías activas.  
Fortalecer el diseño de evaluaciones formativas, continuas y reflexivas  
mediante proyectos colaborativos.  
Propósito  
Dimensión  
epistémica  
Dimensión  
experiencial  
Dimensión  
transformadora  
Problemática  
Comprender y aplicar rúbricas, portafolios, autoevaluación, coevaluación y  
evaluación entre pares como prácticas construidas en comunidad.  
Aprender evaluando en equipo, con diálogo, autoridad compartida y  
responsabilidad colectiva.  
Formar evaluadores democráticos con habilidades de argumentación,  
empatía, gestión de conflictos y retroalimentación constructiva.  
Predomina una evaluación centrada en calificar y acreditar, con escasa  
retroalimentación y limitada formación pedagógica del profesorado.  
Desde una perspectiva socioconstructivista y crítica, la evaluación se  
entiende como práctica formativa, democrática y reguladora del  
aprendizaje.  
Enfoque  
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Triple disociación  
Entre teoría y práctica, discurso y ejecución, así como entre lo técnico y lo  
humano en la evaluación.  
Respuesta formativa  
El trabajo colaborativo funciona como método de enseñanza, contenido de  
aprendizaje y objeto de evaluación.  
Resultados  
esperados  
Competencias a  
desarrollar  
Dinámica de trabajo  
Construir juicios éticos y reflexivos sobre el aprendizaje, diseñar  
evaluaciones en equipo y gestionar procesos de coevaluación.  
Diseño de instrumentos, retroalimentación argumentada, resolución de  
conflictos, responsabilidad colectiva y autoevaluación metacognitiva.  
Trabajo colaborativo en línea, basado en retos de evaluación identificados  
en la propia práctica docente.  
Ciclo de aprendizaje  
Instrumentos  
Finalidad  
Diseñar un instrumento, aplicarlo a un caso, intercambiar y coevaluar  
producciones, y reflexionar en un diario metacognitivo.  
Mini-CEX, rúbrica de argumentación jurídica, rúbrica para debates jurídicos,  
lista de cotejo para casos y bitácora reflexiva.  
Mejorar cada instrumento a partir de su aplicación, la coevaluación entre  
pares y la reflexión sobre el proceso colaborativo.  
Fuente: elaboración propia.  
Tabla 4  
Sustento teórico y metodológico de las actividades de la propuesta formativa derivada de la revisión  
Metodología  
Aprendizaje  
Basado en  
Justifica la metodología  
Permite a los participantes desarrollar  
una propuesta real de evaluación  
Principal sustento teórico  
El aprendizaje ocurre en la  
interacción con otros y la solución  
Proyectos ABP  
formativa, contextualizada a su práctica conjunta de un  
docente  
proyecto es elemento clave del ABP  
Foros  
Es un espacio ideal para materializar la  
práctica reflexiva, permitiendo que los  
participantes compartan los retos de  
sus aulas, analicen sus errores  
evaluativos y construyan  
Socioconstructivismo (Vygotsky): El  
conocimiento se construye en la  
interacción social.  
soluciones en comunidad.  
Clase magistral  
asíncrona  
Permite la exposición estructurada y  
directa de los fundamentos teóricos  
sobre los modelos de evaluación. En un  
MOOC, estas clases se dosifican en  
intervenciones breves para anclar  
conceptos clave y brindar a los  
docentes organizadores previos antes  
de pasar al diseño de sus  
Teoría del Aprendizaje Significativo  
(Ausubel): Enfatiza la importancia  
de presentar la información de  
manera estructurada mediante  
organizadores previos para anclar  
el nuevo conocimiento a las  
estructuras cognitivas existentes.  
propios proyectos.  
Videos  
Facilitan la asimilación de conceptos  
La Teoría Cognitiva del Aprendizaje  
complejos a través de la representación Multimedia: El aprendizaje es más  
visual y auditiva. Los videos permiten  
modelar buenas prácticas de  
evaluación (ej. cómo dar  
retroalimentación asertiva) y presentar  
casos jurídicos, sentencias o  
simulaciones de audiencia o de aula  
para su análisis, respetando el ritmo de  
aprendizaje autónomo  
profundo cuando la información se  
presenta mediante palabras e  
imágenes de forma equilibrada,  
evitando la sobrecarga cognitiva.  
(Mayern R.E., 2020)  
de cada participante.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3064.  
Taller de  
elaboración de  
rúbricas  
Los participantes construyen rúbricas  
para tareas reales de su propia  
asignatura o nivel educativo, explican y  
discuten qué significa cada nivel de  
desempeño  
Teoría sociocultural de la  
evaluación y el concepto de  
evaluación auténtica  
(Wiggins, 1998; Darling-  
Hammond, 2017)  
Aprendizaje  
Reflexivo  
(metacognición)  
Los participantes analizan críticamente  
sus prácticas de evaluación y  
reconocen áreas de oportunidad  
Según Zimmerman (2002) los  
procesos metacognitivos están  
estrechamente vinculados con la  
autorregulación, la cual implica  
planificar,  
monitorear y evaluar.  
Describe cómo es que se articulan los elementos que describiste anteriormente y lograr  
coherencia en el planteamiento.  
La propuesta logra su coherencia al alinear directamente el problema detectado, las prácticas de  
evaluación tradicionales y descontextualizadas, con metodologías eminentemente prácticas y  
situadas. Al dirigirse a docentes universitarios, se reconoce que los participantes poseen  
experiencia previa que debe ser el punto de partida. Por ello, la metodología de investigación  
proyectual actúa como el eje vertebrador: invita al docente a investigar su propia práctica para  
luego diseñar un proyecto de evaluación.  
Simultáneamente, el aprendizaje colaborativo y la práctica reflexiva integran este proceso. En lugar  
de trabajar en aislamiento, los docentes construyen sus instrumentos en diálogo con sus pares,  
permitiendo que la evaluación se entienda como un proceso dinámico, humano y formativo. Así,  
las actividades del MOOC culminan en el diseño de un producto real y aplicable, garantizando que  
el propósito inicial se traduzca en una mejora concreta en las aulas de educación superior.  
La coherencia didáctica es la alineación lógica entre los objetivos de aprendizaje, los contenidos,  
las estrategias metodológicas y el sistema de evaluación.  
Fuente: elaboración propia.  
Cabe mencionar que, esta propuesta formativa derivada de la revisión no fue implementada ni evaluada  
empíricamente en un grupo de docentes de Derecho. Por tanto, debe entenderse como una propuesta  
teórico-metodológica fundamentada en la literatura revisada, cuya pertinencia, factibilidad e impacto  
deberán ser valorados en futuras investigaciones mediante estudios piloto, evaluación de satisfacción,  
análisis de desempeño docente y seguimiento de resultados de aprendizaje en estudiantes.  
DISCUSIÓN  
A continuación, se resumen algunas recomendaciones y el ámbito de discusión sobre las prácticas  
basadas en la literatura analizada:  
Clínicas jurídicas colaborativas: A partir de propuestas como la de (Vargas et al (2023), resulta  
pertinente impulsar espacios de asesoría legal en equipo, por ejemplo, en apoyo a personas migrantes  
o víctimas de violencia, donde el estudiantado participe bajo la guía del profesorado asumiendo  
distintos roles. Para un mejor desarrollo, es recomendable organizar el trabajo en etapas: investigación,  
definición de estrategia y revisión entre pares, así como incorporar momentos de reflexión colectiva  
una vez concluido cada caso.  
Debates jurídicos estructurados: Fomentar debates académicos en equipo, por ejemplo, sobre una  
controversia legal actual. Martínez Calvo (2025) sugiere dinamizar las clases de Teoría Jurídica con  
debates grupales, donde los alumnos preparan y defienden posiciones en equipo. Esto refuerza la  
argumentación crítica y la responsabilidad compartida.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3065.  
Role-playing con IA: Siguiendo a Guillén (2024) integrar herramientas de IA como ChatGPT para  
elaborar escenarios simulados de juicio. Los estudiantes pueden colaborar en prompt crafting  
(generación de escenarios) y luego en la discusión de las respuestas generadas por la IA. Esto combina  
aprendizaje colaborativo con el desarrollo de competencias digitales.  
Aprendizaje-Servicio: Proyectos de voluntariado legal en comunidad (asesorías a PYMEs locales o  
clínicas comunitarias de derecho en equipos multidisciplinarios (estudiantes de derecho con otros  
profesionistas). La colaboración real con la sociedad civil fortalece la implicación del alumno y la  
práctica de competencias “reales” (ética, comunicación).  
Comunidad de aprendizaje docente: Crear grupos de docentes de Derecho en cada facultad para  
intercambiar experiencias colaborativas, compartir recursos y evaluar buenas prácticas (grupos de  
innovación educativa jurídica). Una cultura de enseñanza colaborativa entre profesores suele repercutir  
positivamente en las prácticas en el aula.  
Estas propuestas enfatizan un enfoque centrado en el estudiante y en problemas reales: se busca que  
los futuros profesionales del Derecho aprendan a resolver casos complejos trabajando en equipo,  
como lo exige la práctica jurídica moderna.  
CONCLUSIÓN  
El aprendizaje colaborativo se perfila como una estrategia pedagógica esencial en la enseñanza del  
Derecho, pues alinea la formación universitaria con las demandas del ejercicio profesional moderno.  
La revisión narrativa argumentada permitió identificar que, al implementar métodos colaborativos, los  
estudiantes de Derecho aprenden “más y mejor” (Álvarez et al., 2026), adquiriendo habilidades jurídicas  
y blandas como la comunicación, análisis crítico y ética de forma más efectiva en comparación con  
enfoques centrados exclusivamente en la clase magistral. Los estudios revisados resaltan que, al  
trabajar en equipo, los alumnos asumen el rol de creadores de conocimiento y se benefician  
mutuamente: por ejemplo, “los estudiantes pueden tener más éxito que el propio profesor para hacer  
entender ciertos conceptos”. Esto indica que la colaboración no solo transfiere conocimientos, sino  
que transforma el proceso de enseñanza en un emprendimiento compartido.  
Por otro lado, la sostenibilidad institucional de estas metodologías requiere compromiso. Como  
concluye García Añon (2012), organismos formadores (escuelas judiciales, facultades) deben  
reconocer que la pedagogía activa es “no solo idónea sino también necesaria”. La evidencia sugiere  
que invertir en formación de docentes y recursos colaborativos genera retornos en la calidad educativa  
del Derecho.  
En términos metodológicos, este trabajo debe entenderse como una síntesis analítica de la literatura  
disponible, por lo que futuras investigaciones deberán avanzar hacia diseños experimentales, estudios  
longitudinales y revisiones sistemáticas con criterios de calidad metodológica más estrictos.  
En suma, los supuestos tácticos en esta revisión son que la enseñanza jurídica debe adaptarse a las  
expectativas de las nuevas generaciones y a una sociedad interconectada. El aprendizaje colaborativo,  
integrado con tecnología y enfoques interdisciplinares, ofrece una vía para alcanzar este fin. De cara al  
futuro, se propone continuar investigando, por ejemplo, estudios longitudinales sobre el impacto de  
estas metodologías en el desempeño profesional) y experimentar nuevos entornos colaborativos  
(realidad virtual jurídica, aprendizaje multiusuario en línea, etc.) Con ello, la enseñanza del Derecho  
puede transformarse en una experiencia más humana, participativa y acorde con los retos del siglo  
XXI.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3066.  
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clínicas jurídicas: Una relación simbiótica mutualista necesaria para el mundo profesional actual.  
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 3 p 3067.  
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