dinámicas de subordinación con miras a construir espacios educativos más justos, democráticos e
inclusivos (Corona Berkin y Kaltmeier, 2012).
Epistemologías feministas y políticas de igualdad de género en el ámbito universitario
Al aplicar las epistemologías feministas al estudio de las políticas de igualdad de género en el contexto
universitario, se articulan los tres ejes propuestos por Blázquez (2012) como un proceso de
cuestionamiento, incorporación y reconocimiento: primero se reflexiona críticamente sobre los marcos
desde los cuales se estudian los fenómenos; después se incorpora el lugar de enunciación de quienes
participan en la investigación y finalmente se reconocen los valores sociales y políticos que atraviesan
el proceso.
Crítica a los marcos de interpretación. Las epistemologías feministas cuestionan los marcos desde los
cuales observamos el mundo, señalando que estos no son neutros pues implican dicotomías
jerárquicas -hombre/mujer, razón/emoción, mente/cuerpo, universal/particular, público/privado-
donde los primeros términos de cada par concentran los posicionamientos de racionalidad y
legitimidad (Blázquez, 2012). En la investigación sobre las políticas de igualdad de género en la
universidad, esta crítica permite identificar cómo al analizar las políticas sin considerar emociones,
experiencias o subjetividades, se reproduce un enfoque androcéntrico y distante; cómo, al reducir a la
comunidad universitaria a datos cuantitativos sin voz, se elimina su capacidad de agencia; y cómo la
conceptualización misma de “la comunidad estudiantil” invisibiliza desigualdades interseccionales
(Chaparro, 2019). Desde los grupos de discusión realizados en la investigación, esta crítica se
concretiza en las voces estudiantiles. Al ser consultado sobre la existencia de políticas de género en
la universidad, el estudiantado señaló predominantemente su inexistencia o ineficacia. Una
participante del Grupo 5 expresó que “sí hay políticas de igualdad de género en la universidad, porque
se nota que hay un marco normativo, programas y actividades en la Facultad. Pero creo que todavía
falta mucho”, mientras que en el Grupo 6 se manifestó que “no creo que exista realmente una política,
o al menos no una que funcione”. Estas percepciones evidencian la brecha entre el plano discursivo
institucional y la experiencia vivida, confirmando lo que Cerva (2017) ha denominado la distancia entre
la armonización normativa y su implementación efectiva.
Conocimiento situado. Haraway (1995) propone una objetividad encarnada que reconoce desde dónde
se habla, cómo se mira y qué experiencias moldean esa mirada. Esta postura permite construir análisis
más amplios y horizontales donde lo que tradicionalmente se asumía como un problema personal se
devela como una problemática compartida y colectiva (Delgado, 2012). Al incorporar estas miradas en
el análisis de las políticas de género, la persona investigadora se desprende de la distancia
supuestamente objetiva y reconoce cómo su propia experiencia matiza sus interpretaciones;
simultáneamente, los sectores universitarios dejan de ser personas usuarias pasivas de las políticas y
aportan sus vivencias mediante el diálogo horizontal (Harding, 2002). En los grupos de discusión, el
ejercicio de “nombrarse” constituyó un momento epistémico significativo. Participantes de diversas
facultades compartieron sus identidades, intereses y posicionamientos, por ejemplo, una estudiante
del Grupo 1 se definió como “una mujer feminista, que está a favor de los derechos sexuales y
reproductivos de las mujeres”; otra del Grupo 4 señaló que “se considera feminista y está a favor de
que se generen acciones para contribuir a la igualdad de género”. Estas formas de situarse revelan que
las opiniones y perspectivas no surgen desde un lugar neutral, sino desde trayectorias, identidades y
contextos específicos, lo cual enriquece sustantivamente el análisis de las políticas.
Valores sociales y posicionamientos políticos. Blázquez (2012) reconoce que quienes construyen
conocimiento lo hacen guiados por sus contextos, sesgos, creencias individuales, culturales y
científicas. Las epistemologías feministas proponen hacer explícitos estos valores frente al mandato
del método científico tradicional que exige distanciamiento. En el estudio de las políticas de igualdad
de género, esta dimensión resulta central porque dichas políticas no operan en el vacío: son el resultado
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 600.