El periódico describió un "boom maquilador" de seis años en el que escaseaba la mano de obra, los
salarios se estaban recuperando y la región llegó a operar unos 450 centros de trabajo con alrededor
de 80 mil empleos (El Siglo de Torreón, 2002b). Sin embargo, la misma nota registraba que desde
noviembre del 2000 los industriales ya manifestaban su preocupación por el tipo de cambio y el
incremento de los costos laborales, señalando que la ventaja de costos del clúster se reducía, antes de
cualquier choque externo (El Siglo de Torreón, 2002b).
El primer golpe provino de la demanda y con casi el 98% de las exportaciones textiles laguneras
dirigidas a EUA, la desaceleración de la economía estadounidense que comenzó a fines del 2000 se
transmitió casi de inmediato a principios de 2001, y de cada diez prendas contratadas se maquilaban
siete, y a lo largo de ese año se sucedieron los despidos masivos, los paros técnicos y los cierres (El
Siglo de Torreón, 2002b). Para agosto del 2001 el empleo de la maquila de exportación caía 31.5%
anual en Durango y 6.7% en Coahuila, con una contracción nacional del 11.3% (El Siglo de Torreón,
2001a).
Los atentados del 11-S agravaron esta caída y los anuncios de despidos en EUA alcanzaron en
septiembre de 2001 su máximo del año, con el 81% de ellos posteriores a los ataques a las Torres
Gemelas, este suceso anticipa una contracción adicional del consumo estadounidense, en medio de
un endurecimiento de los controles fronterizos que encarece la logística de exportación (El Siglo de
Torreón, 2001a).
El balance para la región en 2001 fue devastador, la propia Cámara Nacional de la Industria del Vestido
(CNIV), delegación Laguna, contabilizó más de 25 mil empleos perdidos ese año y con una contracción
semanal de la producción a la mitad, lo que afectó primero a los pequeños talleres de ensamble
subcontratados y obligando a las empresas de paquete completo a operar entre el 30% y el 70% de su
capacidad (El Siglo de Torreón, 2002b).
La contracción del 2001 fue continua y acelerada, el personal ocupado en la industria maquiladora de
exportación se redujo un 11.3% anual en agosto y un 13.7% en septiembre, que marcó una quinta caída
consecutiva, con reducciones más severas entre los obreros con una reducción del 15.3%) en el
empleo, mucho mayor que entre técnicos y administrativos, esto fue una señal de que el ajuste llegó
primero a la base operativa de las plantas (El Siglo de Torreón, 2001b). En Durango, donde se
encontraba la parte más especializada en confección de La Laguna, la caída en el empleo maquilador
alcanzó el 36.9% anual en septiembre del 2001, la segunda mayor caída del país (El Siglo de Torreón,
2001b).
Para mediados del 2002 el impacto en el norte del país era ya visible y el sector de la transformación
perdió 185 mil 580 empleos formales en los seis estados fronterizos entre enero de 2001 y junio de
2002, y de los cuales 22 mil 775 eran de Coahuila y 14 mil 872 a Durango; los establecimientos
maquiladores activos cayeron de 277 a 258 en Coahuila y de 99 a 65 en Durango entre enero del 2000
y abril de 2002 (El Siglo de Torreón, 2002d).
Las notas de finales de 2002 muestran una un patrón de precariedad ya que, ante la cancelación de
contratos estadounidenses, la industria regional del vestido anunció el recorte de tres mil plazas entre
noviembre y diciembre del 2002, con una expectativa de recontratar a los trabajadores en febrero,
inaugurando así el régimen de empleo estacional y las liquidaciones periódicas que caracterizaría al
sector en adelante (El Siglo de Torreón, 2002c).
El choque de demanda actuó sobre las debilidades acumuladas durante el propio auge, ya que las
publicaciones periodísticas en enero del 2002 enumeraba los factores que, desde antes de la recesión,
ya erosionan la competitividad del clúster como el encarecimiento de la mano de obra en un mercado
laboral regional sobrecalentado, una alta rotación de personal, el crecimiento de prestaciones que
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 616.