de imagen, esta parecería estar presente de manera real y podría mostrarse de forma figurativa o
representativa. Esto es crucial para entender la Mama Negra: el joven no solo ve una fiesta, sino que
percibe una "imagen representativa" de lo que significa ser joven y divertirse en Latacunga (Mora &
Natera, 2021). Esta representación que se hace entonces está ligada intrínsecamente al consumo,
como el caso del personaje denominado "Loero" y la entrega de preparados que se hace durante las
comparsas, así lo que se ha percibido se internaliza como una realidad, por lo que puede explicarse
que posteriormente el consumo de alcohol se vea normalizado en el marco de la celebración. De
acuerdo con Canela (2012), si el colectivo normaliza la embriaguez, la consciencia individual deja de
percibir como un riesgo y la integra como un componente esencial de la identidad festiva.
La dimensión social de la percepción actúa como un regulador del comportamiento. Las
representaciones sociales sobre drogas, como valoraciones y actitudes, se forman por las
interacciones sociales (Roditis et al., 2016). En el contexto de Latacunga, estas representaciones están
arraigadas en experiencias compartidas que dictan que "sin alcohol no hay fiesta" (Añaños & Moreno,
2008). La decisión del consumo dependerá del valor simbólico asignado a esta práctica. El alcohol,
como droga de primera experimentación, es el protagonista por su fácil acceso. Según el III estudio
epidemiológico de la Secretaría Técnica de Drogas, el consumo riesgoso en universitarios es
alarmante; el 74,9% de universitarios ha consumido alcohol en el último año, y un 33,1% presenta un
consumo riesgoso (40,9% hombres y 24,9% mujeres) (Ministerio de Salud Pública, 2017; SETED,
2016b). Nuestros hallazgos sugieren que la Mama Negra exacerba estas cifras al funcionar como un
entorno de "permisividad temporal" donde los límites se desvanecen bajo la excusa de la tradición.
El fenómeno del botellón ilustra esta evolución hacia un uso recreativo vinculado a la búsqueda de
estimulación (García et al., 2020). La Mama Negra se convierte así en la expresión máxima del botellón
en el espacio público andino. La juventud es vulnerable por sus deseos de experimentación y necesidad
de aceptación; en este contexto, el consumo impacta la salud física y psicológica, el rendimiento
académico y la inclinación a comportamientos arriesgados como relaciones sexuales desprotegidas o
actos violentos (Becoña, 2002). La investigación confirma que, en Latacunga, el consumo no es un acto
privado; constituye un acto de validación ante el grupo. La expectativa de lo que se busca —asertividad,
disfrute social o reducción de tensión— es tan alta que nubla la capacidad de análisis crítico del joven
(Sasso & Schwitzer, 2016). Dicho comportamiento se concentra los fines de semana en bares,
discotecas y eventos especiales, como el caso de la Mama Negra (Kuntsche & Gmel, 2013)
Gimeno et al. sugieren que individuos con más información toman decisiones más reflexivas; no
obstante, la norma social (la presión percibida) suele ser más fuerte que la información técnica(Gimeno
et al., 2013). Este estudio encontró que, a pesar de conocer los riesgos, los jóvenes de Latacunga ceden
ante la "creencia normativa" de que beber es lo habitual. Evidencia de esta presión social ha sido
documentada por Mäkelä et al. (2016). Lo más preocupante es lo identificado por Burkhart: los jóvenes
sobreestiman el consumo de los demás, lo que crea un círculo vicioso donde cada individuo bebe más
porque cree que eso es lo que el grupo espera de él. Esta "ilusión de normalidad" es la que permite que
la práctica se perpetúe año tras año (Burkhart, 2009; Salomó et al., 2010).
En términos de salud pública, el patrón de binge drinking identificado (5 o más tragos en hombres, 4
en mujeres) es alarmante (Siqueira & Smith, 2015). Aunque los resultados muestran que las mujeres
están equiparando sus niveles de consumo a los de los hombres, persiste un estigma de género que
las obliga a ser más "reservadas" por temor a riesgos de seguridad. Como aseguran Ortega Gaite et al.,
el trinomio "ocio, alcohol y diversión" es una nueva cultura urbana (Ortega et al., 2020). En la Mama
Negra, este trinomio se fusiona con el entorno festivo específico: la música, los personajes y la falta
de control (Cox et al., 2019). De esta afirmación se podría inferir que las personas que consumen
alcohol en el marco de la festividad pueden tender a buscar de manera libre emborracharse, escenario
que decantaría en una posible intoxicación, así como lo reafirman los autores Brain et al., quienes
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 763.