Asociación entre la alimentación con leche materna y la  
evolución posoperatoria de recién nacidos con gastrosquisis  
y onfalocele  
Association between human milk feeding and postoperative outcomes in  
newborns with gastroschisis and omphalocele  
Roberto Tepatzi Carranco1  
Hospital Infantil de Tlaxcala  
Tlaxcala México  
Maricruz Moreno Ramírez  
Hospital Infantil de Tlaxcala  
Tlaxcala México  
Ary Pérez Jaramillo  
Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla  
Puebla México  
Sergio Enrique Nava Ríos  
Universidad Virtual del Estado de Guanajuato  
Tlaxcala México  
Arle Montiel Aparicio  
Instituto Mexicano del Seguro Social  
Tlaxcala México  
Alberto García Tepehuac  
Hospital Infantil de Tlaxcala  
Tlaxcala México  
Araceli Juárez Astorga  
Hospital Infantil de Tlaxcala  
Tlaxcala México  
Artículo recibido: 16 de marzo de 2026. Aceptado para publicación: 30 de julio de 2026.  
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.  
Resumen  
La alimentación enteral es un componente esencial en la recuperación de los recién nacidos con  
1 Autor de correspondencia.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 946.  
gastrosquisis y onfalocele sometidos a cierre primario; sin embargo, la evidencia sobre su asociación  
con la evolución posoperatoria aún es limitada. El objetivo fue analizar la asociación entre la  
alimentación con leche materna y la evolución posoperatoria en estos pacientes. Se realizó un estudio  
observacional, analítico, comparativo, ambispectivo, transversal y homodémico en un hospital de  
tercer nivel. Se incluyeron 17 recién nacidos, de los cuales 11 recibieron leche materna y 6 sucedáneo  
de leche materna. Se compararon el tiempo de ayuno, los días para alcanzar la vía enteral completa,  
la duración de la nutrición parenteral, la ventilación mecánica, la estancia hospitalaria, la ganancia  
ponderal y las complicaciones posoperatorias. Los recién nacidos alimentados con leche materna  
presentaron una mayor proporción de pacientes sin complicaciones posoperatorias en comparación  
con aquellos alimentados con sucedáneo de leche materna (72.7% vs. 33.3%; p = 0.041), no se  
documentaron casos de enterocolitis necrosante en el grupo alimentado con leche materna, mientras  
que esta complicación se presentó en el 50.0% de los pacientes que recibieron sucedáneo de leche  
materna (p = 0.017). Además, mostraron una tendencia hacia un inicio más temprano de la  
alimentación enteral, menor duración de la nutrición parenteral, menor estancia hospitalaria y menor  
frecuencia de sepsis, aunque estas diferencias no fueron estadísticamente significativas. Los  
hallazgos sugieren que la leche materna se asocia con una evolución posoperatoria más favorable y  
respaldan su incorporación como estrategia nutricional cuando las condiciones clínicas del recién  
nacido lo permitan. Asimismo, justifican el desarrollo de estudios multicéntricos con mayor tamaño  
de muestra para fortalecer la evidencia disponible.  
Palabras clave: gastrosquisis, onfalocele, serositis, leche materna, recién nacidos  
Abstract  
Abstract. Enteral feeding is an essential component of recovery for neonates with gastroschisis and  
omphalocele undergoing primary closure; however, evidence on its association with postoperative  
outcomes remains limited. This study aimed to analyze the association between breast milk feeding  
and postoperative outcomes in these patients.We conducted an observational, analytical,  
comparative, ambispective, cross-sectional, homodemic study at a tertiary-care hospital.Seventeen  
neonates were included, of whom 11 received breast milk and 6 received infant formula. We compared  
fasting time, days to achieve full enteral feeding, duration of parenteral nutrition, mechanical  
ventilation, length of hospital stay, weight gain, and postoperative complications. Neonates fed with  
breast milk showed a higher proportion of patients without postoperative complications than those  
fed with infant formula (72.7% vs. 33.3%; p = 0.041). In addition, no cases of necrotizing enterocolitis  
were observed in the breast milk group, whereas this complication occurred in 50.0% of formula-fed  
neonates (p = 0.017). Additionally, the breast-milk group showed a trend toward earlier initiation of  
enteral feeding, shorter duration of parenteral nutrition, shorter hospital stay, and lower frequency of  
sepsis, although these differences did not reach statistical significance. These findings suggest that  
breast milk is associated with more favorable postoperative outcomes and support its use as a  
nutritional strategy when the neonate’s clinical condition allows. They also justify conducting  
multicenter studies with larger sample sizes to strengthen the available evidence.  
Keywords: gastroschisis, omphalocele, serositis, breast milk, neonates  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 947.  
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Cómo citar: Tepatzi Carranco, R., Moreno Ramírez, M., Pérez Jaramillo, A., Nava Ríos, S. E., Montiel  
Aparicio, A., García Tepehuac, A., & Juárez Astorga, A. (2026). Asociación entre la alimentación con  
leche materna y la evolución posoperatoria de recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele. ATAM  
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (4), 946 963.  
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.  
ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 948.  
INTRODUCCIÓN  
El estudio se realizó en un hospital infantil, institución de tercer nivel de atención especializada en salud  
materno-infantil y centro de referencia para el manejo de embarazos de alto riesgo y patologías  
quirúrgicas neonatales, durante el año 2025.  
Las principales afecciones gastrointestinales congénitas que requieren cirugía en el período neonatal  
(afecciones quirúrgicas gastrointestinales congénitas, AGICC) incluyen defectos de la pared  
(gastrosquisis y onfalocele), atresia duodenal, atresia del intestino delgado y grueso, atresia esofágica,  
malrotación y vólvulo, íleo meconial, hipoplasia del colon izquierdo, enfermedad de Hirschsprung,  
malformaciones anorrectales y hernia diafragmática congénita (Decembrino et al., 2025).  
El recién nacido quirúrgico representa un grupo de alta complejidad clínica que requiere manejo  
multidisciplinario desde el periodo neonatal inmediato. En las últimas décadas, los avances en el  
cuidado perinatal, la cirugía neonatal y el soporte intensivo han incrementado la supervivencia de  
pacientes con malformaciones congénitas que previamente se consideraban letales (Martínez  
Rodríguez, 2022).  
Dentro de estas patologías, los defectos de la pared abdominal, como la gastrosquisis y el onfalocele,  
continúan asociándose a morbilidad significativa y requieren estrategias de manejo quirúrgico y  
nutricional específicas.  
La nutrición en el recién nacido postoperado de cierre primario por gastrosquisis u onfalocele es de  
gran importancia para disminuir los días de estancia hospitalaria, de uso de nutrición parenteral total  
así como promover una adecuada ganancia ponderal, por lo anterior es importante determinar  
estrategias para tolerancia a la alimentación en el postquirúrgico.  
Si bien son conocidos los beneficios de la leche materna, algunos de los recién nacidos postoperados  
no reciben como rutina de caso, alimentación con leche humana, actualmente se pretende que a través  
del banco de leche se proporcione alimentación exclusiva con leche materna una vez que el recién  
nacido postoperado cuente con los criterios clínicos para iniciar alimentación.  
Los datos obtenidos de la presente investigación podrían ayudar a que las autoridades sanitarias,  
realcen la importancia de la lactancia materna, y se destinen mayores recursos en éste ámbito, ya que  
esta por sí sola, implica menores costos a comparación con el uso de fórmulas lácteas y a la vez  
menores complicaciones relacionadas a patologías graves de alto costo asociadas a larga estancia  
intrahospitalaria y a complicaciones subsecuentes que ensombrecen incluso el pronóstico a largo  
plazo de este tipo de pacientes.  
Este tema abre la posibilidad de ofrecer información ausente hasta el momento en torno a las  
estrategias de alimentación en este grupo específico de pacientes e incluso en patologías intestinales  
asociadas o paralelas a estas. Considerando que podría abrir un camino de líneas de investigación a  
seguir en un futuro.  
El aumento de estos casos, aunque las cifras pueden variar entre regiones debido a diferencias  
demográficas y en los sistemas de vigilancia epidemiológica, la tendencia creciente confirma la  
importancia de fortalecer las estrategias de atención neonatal dirigidas a esta población.  
En Colombia el Instituto Nacional de Salud en el boletín epidemiológico semana 36 del año 2018, realizó  
un análisis comparativo de comportamiento de prevalencia por grupos de defectos congénitos,  
comparándolos con la prevalencia calculada por el Estudio Colaborativo Latinoamericano de  
Malformaciones Congénitas (ECLAMC) de América del Sur, observando en el grupo de Sistema  
osteomuscular a enfermedades como el Onfalocele y la Gastrosquisis, teniendo esta ultima una  
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prevalencia baja en Colombia al compararla con la prevalencia general de América del sur la cual fue  
de 9.59 por cada 10.000 habitantes, sin embargo se observa un patrón de aumento anual, en el año  
2015 en Colombia la prevalencia fue de 1,92 por cada 10.000 habitantes, 2016 con 2,55 por cada 10.000  
habitante 2017 con 3,40 por cada 10.000 habitantes, y para primera mitad del 2018 2,81 por cada  
10.000 hab.  
En un estudio que recopiló diez años de experiencia clínica, Bertolotto et al. (2016) caracterizaron la  
evolución de recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele atendidos en un centro de referencia  
neonatal. Los autores documentaron que estos pacientes requieren con frecuencia manejo quirúrgico,  
periodos prolongados de ayuno y soporte con nutrición parenteral, factores que condicionan estancias  
hospitalarias prolongadas y aumentan el riesgo de complicaciones durante el periodo posoperatorio.  
A pesar de que las características clínicas fueron similares a las reportadas en otras poblaciones  
latinoamericanas, los investigadores enfatizaron la necesidad de fortalecer las estrategias de manejo  
que favorezcan la recuperación gastrointestinal y reduzcan la morbimortalidad asociada a estos  
defectos congénitos.  
En un estudio de Bermúdez Coronado et al. (2020) evaluaron la evolución clínica de recién nacidos con  
gastrosquisis y onfalocele mediante la comparación de dos estrategias de alimentación enteral: leche  
materna y fórmula de inicio, sus hallazgos evidenciaron que los neonatos alimentados con leche  
materna iniciaron la vía oral en un menor tiempo, alcanzaron antes la alimentación enteral completa y  
presentaron una estancia hospitalaria significativamente más corta que aquellos que recibieron  
fórmula, aunque la sepsis fue la complicación más frecuente, no se registraron defunciones durante el  
seguimiento. Con base en estos resultados, los autores concluyeron que la leche materna representa  
una alternativa nutricional que favorece la recuperación posoperatoria y contribuye a una mejor  
evolución clínica en recién nacidos con defectos congénitos de la pared abdominal.  
Benítez et al. (2020) presentaron el caso de un recién nacido con gastrosquisis cuya evolución estuvo  
marcada por múltiples complicaciones propias de esta malformación congénita. El paciente requirió  
atención especializada en la unidad de cuidados intensivos neonatales, ventilación mecánica, soporte  
con nutrición parenteral y tratamiento antimicrobiano prolongado antes de iniciar la alimentación con  
leche materna, la cual fue posible únicamente tras alcanzar estabilidad clínica.  
A partir del análisis de este caso, los autores destacan que el pronóstico de estos pacientes depende  
de un abordaje integral que incluya el diagnóstico prenatal oportuno, la intervención quirúrgica  
temprana y un manejo nutricional individualizado. Asimismo, señalan que, cuando las condiciones  
clínicas lo permiten, el cierre primario puede favorecer una recuperación intestinal más rápida, reducir  
la dependencia de nutrición parenteral y contribuir a una menor estancia hospitalaria, aspectos que  
influyen directamente en la evolución clínica de los recién nacidos con gastrosquisis.  
En el caso de la gastrosquisis, el riesgo es inversamente proporcional a la edad de la madre (más  
común en madres jóvenes y primigestas) y se asocia a factores como la marginación social y el bajo  
peso gestacional, mientras que el onfalocele presenta un desafío mayor debido a que entre el 50% y  
60% de los casos se asocia con otros defectos congénitos, anomalías cardiacas y cariotipos  
anormales (Bertolotto et al., 2016).  
La gastrosquisis ha aumentado en los últimos años; sin embargo, la gastrosquisis complicada se  
asocia con una mayor mortalidad, así como con mayores costos de atención médica y una mayor carga  
de enfermedad debido a complicaciones a corto y largo plazo (Liu et al., 2024).  
El inicio de la alimentación en el recién nacido post operado por defectos de pared tipo gastrosquisis  
y onfalocele puede llegar a ser complicado, el ayuno generalmente puede prolongarse varias semanas  
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e incluso meses debido a complicaciones que pudieran asociarse al cierre quirúrgico o a la falta de  
pautas estandarizadas en cuanto al inicio de la alimentación en este grupo de pacientes.  
Pregunta general de investigación  
¿Existe asociación entre la alimentación con leche materna y la reducción de complicaciones  
postoperatorias y evolución clínica en recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele?  
Objetivo general  
Analizar la asociación entre la alimentación con leche materna y las complicaciones  
postoperatorias, así como la evolución clínica en recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele  
sometidos a cierre primario en un hospital de tercer nivel.  
Objetivos específicos  
Describir la frecuencia de gastrosquisis y onfalocele atendidos en el periodo de estudio.  
Describir la proporción de recién nacidos sometidos a cierre primario de pared abdominal.  
Comparar la frecuencia de complicaciones postoperatorias (sepsis, enterocolitis necrotizante  
y otras comorbilidades) entre los grupos alimentados con leche materna y sucedáneo.  
Comparar el tiempo de inicio de la alimentación enteral y el tiempo para alcanzar la vía enteral  
total según el tipo de alimentación.  
Comparar la ganancia ponderal, días de nutrición parenteral total, ventilación mecánica y  
estancia hospitalaria entre ambos grupos.  
Describir las características maternas y neonatales de la población estudiada.  
Preguntas de investigación  
¿Cuál es la frecuencia de gastrosquisis y onfalocele en el hospital durante el periodo de  
estudio?  
¿Qué proporción de recién nacidos fue sometida a cierre primario de la pared abdominal?  
¿Existe diferencia en la frecuencia de complicaciones postoperatorias entre los recién nacidos  
alimentados con leche materna y aquellos alimentados con sucedáneo?  
¿El tipo de alimentación se asocia con el tiempo de inicio de la vía enteral y la transición a  
alimentación enteral total?  
¿Existen diferencias en la ganancia de peso, días de nutrición parenteral, ventilación mecánica  
y estancia hospitalaria según el tipo de alimentación?  
¿Cómo se distribuyen las características maternas y neonatales en ambos grupos?  
METODOLOGÍA  
La investigación es de tipo cuantitativo, ya que se basa en la recolección y análisis de datos numéricos  
provenientes de expedientes clínicos, tales como días de ayuno, estancia hospitalaria, peso, frecuencia  
de complicaciones y otras variables clínicas.  
Se realizó un estudio observacional, analítico, comparativo, ambispectivo, transversal y homodémico,  
con el objetivo de analizar la asociación entre el tipo de alimentación (leche materna vs. sucedáneo de  
leche materna) y la evolución clínica en recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele sometidos a  
cierre primario.  
El estudio fue observacional, ya que los investigadores no intervinieron en la asignación del tipo de  
alimentación; esta depende de las condiciones clínicas de los recién nacidos y de la disponibilidad de  
leche materna. Se consideró analítico y comparativo porque permitió evaluar la asociación entre el tipo  
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de alimentación y los desenlaces clínicos mediante la comparación de dos grupos definidos según la  
exposición.  
Fue un estudio transversal y ambispectivo, ya que la información se obtuvo a partir de expedientes  
clínicos mediante la integración de registros retrospectivos y datos recopilados durante el periodo de  
estudio. Asimismo, fue homodémico al desarrollarse en una sola institución hospitalaria, lo que  
permitió analizar una población atendida bajo condiciones asistenciales similares.  
La población de estudio estuvo constituida por recién nacidos con diagnóstico de gastrosquisis u  
onfalocele atendidos en un hospital de tercer nivel entre enero de 2023 y mayo de 2025. La  
identificación de los casos se llevó a cabo mediante la revisión de los registros clínicos del servicio de  
neonatología y la verificación de la información contenida en los expedientes médicos.  
Durante el periodo analizado se documentaron 44 recién nacidos con defectos de la pared abdominal.  
De este total, 25 pacientes fueron tratados mediante cierre primario. Posteriormente, se corroboró el  
cumplimiento de los criterios de elegibilidad establecidos en el protocolo y la disponibilidad de  
información clínica suficiente para el análisis, obteniéndose una muestra final de 17 recién nacidos.  
Los ocho casos restantes fueron excluidos debido a complicaciones postoperatorias que modificaron  
su evolución clínica, principalmente la necesidad de una segunda intervención quirúrgica secundaria a  
bridas o atresia intestinal.  
Los participantes fueron clasificados según el tipo de alimentación enteral administrada durante el  
periodo posoperatorio. El grupo de estudio quedó integrado por 11 recién nacidos (64.7%) que  
recibieron leche materna exclusiva, mientras que el grupo control estuvo conformado por 6 recién  
nacidos (35.3%) alimentados con sucedáneo de leche materna. En el grupo de estudio predominó el  
diagnóstico de gastrosquisis, presente en 9 pacientes (81.8%), mientras que 2 (18.2%) corresponden a  
onfalocele. En el grupo control, la totalidad de los participantes presentó diagnóstico de gastrosquisis.  
La información se obtuvo mediante la revisión estructurada de expedientes clínicos de los recién  
nacidos incluidos en el estudio. Se diseñó un formato de recolección de datos específicamente para  
esta investigación, en el cual se registraron variables maternas, neonatales y relacionadas con la  
evolución posoperatoria.  
El instrumento permitió sistematizar información sobre tipo de alimentación (leche materna o  
sucedáneo), edad materna, edad gestacional, peso al nacimiento, así como variables clínicas como  
días de ayuno, inicio y logro de la alimentación enteral completa, estancia hospitalaria, duración de  
ventilación mecánica, uso de nutrición parenteral y presencia de complicaciones como sepsis,  
enterocolitis necrotizante y otras comorbilidades. El registro de datos se realizó de manera sistemática  
y homogénea con el fin de asegurar consistencia en la obtención de la información y reducir sesgos de  
medición.  
Los datos de ambos grupos de estudio se analizaron con software SPSS versión 23, se realizó  
estadística paramétrica y análisis multivariado, con reporte de prevalencias, promedios y DE para  
variables numéricas y t de Student para diferencia de medias, para análisis de variables nominales Chi  
cuadrada y análisis de riesgos, una p menor a 0.05 se consideró como significativa estadísticamente  
La investigación se desarrolló en apego a los principios éticos para la investigación en seres humanos  
establecidos en la Declaración de Helsinki y a la normatividad vigente en México, conforme al  
Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud. Debido a que el  
estudio se basó exclusivamente en la revisión de expedientes clínicos y no implicó intervención alguna  
sobre los pacientes, se clasificó como una investigación sin riesgo, los padres y madres de familia  
firmaron el consentimiento informado.  
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DESARROLLO  
Defectos de la pared abdominal  
Los defectos de pared abdominal son un grupo de malformaciones congénitas que presentan defectos  
heterogéneos y comparten una característica en común, que es la herniación o evisceración de uno o  
más órganos de la cavidad abdominal, debido a un defecto en la formación de la pared abdominal. Las  
patologías más frecuentes de este grupo son la gastrosquisis y el onfalocele, sin embargo, existen más  
patologías que se incluyen en este grupo como la Pentalogía de Cantrell, complejo miembro pared,  
extrofia vesical y cloacal (Cuervo, 2015).  
Gastrosquisis  
Se caracteriza por la presencia de un pequeño defecto de la pared abdominal, para-umbilical,  
habitualmente derecho y generalmente pequeño, menos de 4 cm. La característica de este defecto es  
la herniación de asas intestinales directamente en la cavidad amniótica a través de la pared abdominal,  
sin la participación del cordón umbilical. La palabra gastrosquisis proviene del griego que significa  
“hendidura de estómago” (Díaz et al., 2016).  
El diagnóstico de gastrosquisis se realiza cuando observamos asas intestinales libres, no cubiertas por  
peritoneo, flotando en el líquido amniótico. Protruyen por una zona de defecto baja paramedial,  
generalmente derecha, con la inserción umbilical indemne. El defecto es posible identificarlo en el  
examen de las 11 a 14 semanas (Cuervo, 2015; Martínez et al., 2003; De Vries, 1980).  
La identificación de asas intestinales fuera de la cavidad abdominal, herniadas a través de un defecto  
pequeño (2-3 cm), sin cubierta alguna, permite realizar el diagnóstico diferencial con otros defectos de  
pared abdominal, como el onfalocele o la hernia de cordón umbilical (Cuervo, 2015; Díaz et al., 2016).  
La decisión de cerrar el defecto abdominal de forma primaria (con o sin sutura) o diferida (con un silo  
quirúrgico o preformado) ha sido tema de discusión. En los últimos estudios publicados se ha visto  
que en el cierre primario hubo menor requerimiento de soporte ventilatorio, menor estancia en unidades  
de cuidados intensivos neonatales y un inicio precoz de la alimentación enteral.  
Onfalocele  
Embriológicamente existe un onfalocele fisiológico hasta las 11 semanas de gestación, luego de lo  
cual su persistencia es patológica. Se asocia a cromosomopatías (Trisomía 18 y 13), siendo este riesgo  
mayor a menor edad gestacional (50% a las 12 semanas y 15% a término) debido a la letalidad de las  
patologías anteriormente señaladas. La asociación con otras malformaciones alcanza el 65% de los  
casos, defectos cardíacos hasta en un 50% (Díaz et al., 2016; Zambrano Cárdenas Y Amaya Carvajal,  
2007).  
El tamaño del defecto de la pared no guarda relación directa con la presencia de otras anomalías, de  
hecho, los defectos más pequeños detectados por ecografía prenatal, son los que conllevan un riesgo  
más alto de anomalías cromosómicas y trastornos cardiacos asociados (Zambrano Cárdenas Y Amaya  
Carvajal, 2007).  
Serositis  
La serositis, inflamación de los tejidos serosos que a menudo se presenta como derrames, suele estar  
relacionada con causas infecciosas, neoplásicas y reumatológicas (Roy et al., 2021).  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 953.  
Recién nacido  
Un niño recién nacido es básicamente es un niño que logra todos sus procesos de maduración  
pulmonar, gastrointestinal, de todo su sistema, incluyendo nervioso y respiratorio (Johnson's Baby  
México, 2025).  
Leche materna  
La leche humana es un líquido producido por la glándula mamaria, de gran complejidad biológica,  
constituido por nutrientes, sustancias inmunológicas, hormonas, enzimas, factores de crecimiento,  
células inmunoprotectoras, que la hacen nutricional e inmunológicamente apta para que un niño sea  
alimentado con ella en forma exclusiva (García López, 2014).  
García López (2014) y Ballard y Morrow (2013) la leche materna sufre modificaciones de los elementos  
que la integran en diferentes etapas:  
Precalostro: Es un exudado del plasma que se produce en la glándula mamaria a partir de la semana  
16 de embarazo. Cuando el nacimiento ocurre antes de las 35 semanas de gestación, la leche  
producida es rica en proteínas, nitrógeno total, inmunoglobulinas, ácidos grasos, magnesio, hierro,  
sodio y cloro.  
Calostro: Se secreta de cinco a siete días después del parto, aunque en las mujeres multíparas puede  
presentarse al momento del nacimiento del bebé. Tiene mayor cantidad de proteínas (97% en forma  
de inmunoglobulina AIgA-), vitaminas liposolubles, lactoferrina, factor de crecimiento epidérmico  
(estimula trofismo de células epiteliales), lactobacilos bifidus, sodio y zinc. El calostro protege contra  
infecciones y alergias ya que transfiere inmunidad pasiva al recién nacido por absorción intestinal de  
inmunoglobulinas; además, contiene 2000 a 4000 linfocitos/mm3 y altas concentraciones de lisozima.  
Por su contenido de motilina, tiene efectos laxantes que ayudan a la expulsión del meconio.  
Leche de transición: Su producción se inicia después del calostro y dura entre cinco y diez días.  
Progresivamente se elevan sus concentraciones de lactosa, grasas, por aumento de colesterol y  
fosfolípidos y vitaminas hidrosolubles.  
Leche madura: Comienza su producción a partir del día 15 postparto y puede continuar por más de 15  
meses.  
RESULTADOS  
Tabla 1  
Distribución de la edad materna según el grupo de estudio  
Edad materna (años)  
Grupo de estudio n=11  
2 (18.2)  
Grupo control n=6  
4 (66.7)  
Total n=17  
6 (35.3)  
8 (47.1)  
3 (17.6)  
17 (100)  
<20  
2029  
3039  
7 (63.6)  
2 (18.2)  
11 (100)  
1 (16.7)  
1 (16.7)  
6 (100)  
Total  
Fuente: elaboración propia.  
La distribución de la edad materna mostró un comportamiento diferente entre ambos grupos. En el  
grupo de estudio predominó el intervalo de 20 a 29 años, mientras que en el grupo control la mayor  
proporción correspondió a madres menores de 20 años. Las madres de 30 años o más representaron  
una proporción reducida en ambos grupos. Estos hallazgos reflejan una mayor concentración de  
embarazos en mujeres jóvenes, particularmente entre las participantes del grupo de estudio.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 954.  
Tabla 2  
Antecedente de toxicomanías durante el embarazo según el grupo de estudio  
Antecedente de toxicomanías  
Grupo de estudio n=11  
11 (100.0)  
Grupo control n=6  
5 (83.3)  
Total n=17  
16 (94.1)  
1 (5.9)  
Ninguna  
Tabaquismo  
Total  
0 (0.0)  
11 (100)  
1 (16.7)  
6 (100)  
17 (100)  
Fuente: elaboración propia.  
El antecedente de consumo de sustancias durante el embarazo fue poco frecuente en la población  
estudiada. Solamente se documentó un caso de tabaquismo, correspondiente al grupo control,  
mientras que en el grupo de estudio no se registraron antecedentes de toxicomanías. Debido al  
reducido número de casos, estos hallazgos deben interpretarse con cautela y no permiten establecer  
una relación con los desenlaces clínicos evaluados.  
Tabla 3  
Características neonatales al nacimiento según el grupo de estudio  
Variable  
Grupo de estudio n=11  
Grupo control n=6  
Total n=17  
Sexo  
Masculino  
Femenino  
3 (27.3)  
8 (72.7)  
3 (50.0)  
3 (50.0)  
6 (35.3)  
11 (64.7)  
Edad gestacional  
28.133.6 semanas  
3436.6 semanas  
≥37 semanas  
Peso al nacimiento  
15002500 g  
>2500 g  
1 (9.1)  
7 (63.6)  
3 (27.3)  
0 (0.0)  
5 (83.3)  
1 (16.7)  
1 (5.9)  
12 (70.6)  
4 (23.5)  
7 (63.6)  
4 (36.4)  
5 (83.3)  
1 (16.7)  
12 (70.6)  
5 (29.4)  
Peso para la edad gestacional  
Adecuado  
Bajo  
8 (72.7)  
3 (27.3)  
4 (66.7)  
2 (33.3)  
12 (70.6)  
5 (29.4)  
Nota: Datos expresados como frecuencia absoluta y porcentaje, n (%).  
Fuente: elaboración propia.  
Las características neonatales fueron comparables entre ambos grupos. Predominaron los recién  
nacidos del sexo femenino, los pretérminos tardíos y aquellos con un peso al nacimiento entre 1500 y  
2500 g. Asimismo, cerca de tres cuartas partes de los pacientes presentaron un peso adecuado para  
la edad gestacional, lo que sugiere una distribución clínica semejante al momento del nacimiento.  
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Tabla 4  
Grado de serositis según el grupo de estudio  
Grado de serositis  
Leve  
Moderada  
Sin serositis  
No aplica*  
Total  
Grupo de estudio n=11  
Grupo control n=6  
2 (33.3)  
Total n=17  
6 (35.3)  
6 (35.3)  
3 (17.6)  
2 (11.8)  
17 (100)  
4 (36.4)  
4 (36.4)  
1 (9.1)  
2 (18.2)  
11 (100)  
2 (33.3)  
2 (33.3)  
0 (0.0)  
6 (100)  
Nota: La categoría "No aplica" corresponde a los pacientes con onfalocele, en quienes esta  
clasificación no fue utilizada.  
Fuente: elaboración propia.  
La distribución del grado de serositis fue semejante entre los grupos de comparación. En ambos  
predominó la presentación leve y moderada, mientras que los casos sin serositis fueron menos  
frecuentes. Los dos pacientes con onfalocele quedaron excluidos de esta clasificación debido a las  
características propias de su defecto congénito.  
Tabla 5  
Comparación de las principales variables clínicas entre los grupos de estudio  
Variable  
Leche materna (n=11)  
Media ± DE  
22.7 ± 5.6  
Fórmula (n=6)  
Media ± DE  
18.3 ± 6.2  
p
Edad materna (años)  
Edad gestacional (semanas)  
Peso al nacimiento (g)  
35.7 ± 1.4  
35.9 ± 0.8  
2313.6 ± 383.9  
2498.9 ± 329.6  
10.6 ± 3.3  
2321.7 ± 403.4  
2720.0 ± 591.6  
14.2 ± 4.3  
9.3 ± 4.0  
16.9 ± 10.6  
24.4 ± 9.6  
Peso al egreso (g)  
Inicio de alimentación enteral (días)  
Vía enteral completa (días)  
Ganancia de peso (g/día)  
Ganancia de peso desde el inicio de la  
alimentación (g/día)  
0.13  
0.66  
0.25  
0.09  
8.5 ± 3.3  
9.7 ± 12.8  
16.5 ± 8.0  
Nutrición parenteral total (días)  
Ventilación mecánica (días)  
Estancia hospitalaria (días)  
16.2 ± 4.7  
4.5 ± 2.4  
26.8 ± 7.7  
20.5 ± 4.4  
5.7 ± 5.0  
27.8 ± 8.8  
0.08  
0.53  
0.80  
Nota: DE = desviación estándar. Comparación mediante prueba t de Student.  
Fuente: elaboración propia.  
Las variables clínicas evaluadas mostraron un comportamiento similar entre ambos grupos, sin  
evidenciar diferencias estadísticamente significativas. No obstante, los recién nacidos alimentados  
con leche materna iniciaron la alimentación enteral en un menor número de días y requirieron menos  
tiempo de nutrición parenteral. En contraste, quienes recibieron sucedáneo de leche materna  
presentaron una mayor ganancia ponderal promedio, aunque esta diferencia no alcanzó significancia  
estadística. En conjunto, estos resultados sugieren tendencias clínicas que podrían adquirir relevancia  
en estudios con un tamaño de muestra mayor.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 956.  
Tabla 6  
Complicaciones clínicas según el grupo de estudio  
Complicación  
Grupo de estudio  
Grupo control  
n=6  
Total n=17  
n=11  
Sin complicaciones  
8 (72.7)  
0 (0.0)  
2 (18.2)  
2 (33.3)  
3 (50.0)  
0 (0.0)  
10 (58.8)  
3 (17.6)  
2 (11.8)  
Enterocolitis necrosante (ECN Ia)  
Persistencia del conducto arterioso  
(PCA)  
Comunicación interauricular (CIA)  
Hipertensión pulmonar arterial (HTAP)  
Total  
1 (9.1)  
0 (0.0)  
11 (100)  
0 (0.0)  
1 (16.7)  
6 (100)  
1 (5.9)  
1 (5.9)  
17 (100)  
Nota: Datos expresados como frecuencia absoluta y porcentaje, n (%). Comparación mediante prueba  
de χ² (p=0.041).  
Fuente: elaboración propia.  
La evolución clínica fue más favorable en los recién nacidos alimentados con leche materna, ya que la  
mayoría no presentó complicaciones durante la hospitalización. En contraste, en el grupo control fue  
más frecuente la aparición de eventos adversos, destacando la enterocolitis necrosante, condición que  
no se documentó en el grupo de estudio. Aunque otras comorbilidades fueron poco frecuentes, su  
distribución refleja diferencias en el comportamiento clínico entre ambos grupos.  
Tabla 7  
Presencia de sepsis según el grupo de estudio  
Sepsis  
No  
Sí  
Grupo de estudio n=11  
10 (90.9)  
Grupo control n=6  
3 (50.0)  
Total n=17  
13 (76.5)  
4 (23.5)  
1 (9.1)  
3 (50.0)  
Total  
11 (100)  
6 (100)  
17 (100)  
Nota: χ²=0.057. OR=3.07; IC95%: 0.54–17.2.  
Fuente: elaboración propia.  
La sepsis se presentó con mayor frecuencia entre los recién nacidos que recibieron sucedáneo de leche  
materna. Aunque la diferencia no alcanzó significancia estadística, el análisis de riesgo mostró una  
mayor probabilidad de desarrollar esta complicación en el grupo control. Estos resultados deben  
interpretarse con cautela debido al reducido tamaño de la muestra; sin embargo, sugieren una posible  
ventaja clínica asociada a la alimentación con leche materna que merece ser explorada en  
investigaciones con mayor número de participantes.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 957.  
Tabla 8  
Relación entre la edad gestacional y el grado de serositis  
Edad gestacional  
(semanas)  
Leve  
n=6  
Moderada  
n=6  
Sin serositis  
n=3  
No aplica  
n=2  
Total  
n=17  
28.133.6  
3436.6  
≥37  
Total  
0 (0.0)  
6 (100)  
0 (0.0)  
1 (16.7)  
3 (50.0)  
2 (33.3)  
0 (0.0)  
2 (66.7)  
1 (33.3)  
0 (0.0)  
1 (50.0)  
1 (50.0)  
1 (5.9)  
12 (70.6)  
4 (23.5)  
6 (100)  
6 (100)  
3 (100)  
2 (100)  
17 (100)  
Nota: La categoría "No aplica" corresponde a los pacientes con onfalocele.  
Fuente: elaboración propia.  
La mayor parte de los recién nacidos incluidos en el estudio correspondió al grupo de pretérmino tardío,  
independientemente del grado de serositis observado. Los casos con serositis leve se concentraron  
exclusivamente en este grupo de edad gestacional, mientras que la serositis moderada mostró una  
distribución más amplia, al presentarse tanto en pretérminos tardíos como en recién nacidos de  
término. Estos hallazgos sugieren que la edad gestacional, por sí sola, no explica la severidad del  
proceso inflamatorio, por lo que otros factores clínicos probablemente intervienen en su presentación.  
Tabla 9  
Relación entre el grado de serositis y el tiempo para alcanzar la vía enteral total en el grupo alimentado  
con leche materna  
Tiempo para alcanzar  
la vía enteral total  
<7 días  
714 días  
>14 días  
Serositis  
leve n=4  
1 (25.0)  
2 (50.0)  
1 (25.0)  
4 (100)  
Serositis  
moderada n=4  
2 (50.0)  
Sin serositis  
n=1  
0 (0.0)  
1 (100.0)  
0 (0.0)  
No aplica*  
n=2  
0 (0.0)  
2 (100.0)  
0 (0.0)  
2 (100)  
Total  
n=11  
3 (27.3)  
7 (63.6)  
1 (9.1)  
11 (100)  
2 (50.0)  
0 (0.0)  
4 (100)  
Total  
1 (100)  
Nota: La categoría "No aplica" corresponde a los pacientes con onfalocele.  
Fuente: elaboración propia.  
En el grupo alimentado con leche materna, la mayoría de los recién nacidos logró establecer la vía  
enteral total entre 7 y 14 días, independientemente del grado de serositis. Resulta de interés que  
algunos pacientes con serositis moderada alcanzaron la alimentación enteral en menos de una  
semana, lo que sugiere que la presencia de inflamación moderada no necesariamente retrasó la  
progresión de la alimentación en todos los casos.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 958.  
Tabla 10  
Relación entre el grado de serositis y el tiempo para alcanzar la vía enteral total en el grupo alimentado  
con sucedáneo de leche materna  
Tiempo para alcanzar la vía  
Serositis leve  
n=2  
Serositis moderada  
n=2  
Sin serositis  
n=2  
Total  
n=6  
enteral total  
<7 días  
714 días  
>14 días  
0 (0.0)  
0 (0.0)  
2 (100.0)  
0 (0.0)  
1 (50.0)  
1 (50.0)  
0 (0.0)  
1 (16.7)  
4 (66.7)  
1 (16.7)  
6 (100)  
1 (50.0)  
1 (50.0)  
2 (100)  
Total  
2 (100)  
2 (100)  
Fuente: elaboración propia.  
En el grupo control, dos terceras partes de los pacientes alcanzaron la vía enteral total entre 7 y 14  
días. Los recién nacidos con serositis moderada mostraron un comportamiento uniforme, ya que todos  
lograron establecer la alimentación enteral dentro de ese intervalo. En contraste, la evolución de los  
pacientes con serositis leve fue más variable, observándose tiempos tanto menores como mayores a  
dos semanas.  
Tabla 11  
Relación entre las complicaciones clínicas y los días de ayuno según el grupo de estudio: A. Grupo  
alimentado con leche materna  
Complicación  
Sin complicaciones  
<7 días  
1 (50.0)  
0 (0.0)  
1 (50.0)  
2 (100)  
714 días  
6 (85.7)  
1 (14.3)  
0 (0.0)  
>14 días  
1 (50.0)  
1 (50.0)  
0 (0.0)  
Total  
8 (72.7)  
2 (18.2)  
1 (9.1)  
PCA  
CIA  
Total  
7 (100)  
2 (100)  
11 (100)  
Fuente: elaboración propia.  
Tabla 2  
Relación entre las complicaciones clínicas y los días de ayuno según el grupo de estudio: B. Grupo  
alimentado con sucedáneo de leche materna  
Complicación  
Sin complicaciones  
ECN Ia  
HTAP  
Total  
714 días  
1 (33.3)  
1 (33.3)  
1 (33.3)  
3 (100)  
>14 días  
1 (33.3)  
2 (66.7)  
0 (0.0)  
Total  
2 (33.3)  
3 (50.0)  
1 (16.7)  
6 (100)  
3 (100)  
Fuente: elaboración propia.  
La duración del ayuno mostró un comportamiento distinto entre los grupos. En los recién nacidos  
alimentados con leche materna, la mayoría permaneció en ayuno entre 7 y 14 días, incluso cuando  
coexistían algunas complicaciones clínicas. En el grupo control, la enterocolitis necrosante fue la  
complicación que con mayor frecuencia se asoció con periodos de ayuno superiores a dos semanas,  
lo que refleja el impacto que esta condición puede tener sobre la progresión del soporte nutricional.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 959.  
DISCUSIÓN  
En cuanto a la frecuencia de estas malformaciones, la gastrosquisis representó la mayor parte de los  
defectos de pared abdominal atendidos durante el periodo de estudio, mientras que el onfalocele fue  
menos frecuente. Este comportamiento es consistente con los datos reportados por el Instituto  
Nacional de Salud de Colombia en 2018, que documentan un incremento progresivo en la prevalencia  
de gastrosquisis durante los últimos años en Latinoamérica.  
Uno de los principales hallazgos de esta investigación fue la menor frecuencia de complicaciones en  
los recién nacidos alimentados con leche materna. La diferencia fue particularmente evidente para la  
enterocolitis necrosante, complicación que no se presentó en el grupo de estudio y que afectó a la  
mitad de los pacientes alimentados con sucedáneo de leche materna. Este resultado coincide con lo  
descrito por Bermúdez Coronado et al. (2020), quienes observaron que la alimentación con leche  
materna favorece una recuperación postoperatoria más rápida y una menor incidencia de  
complicaciones. Desde el punto de vista fisiológico, estos beneficios pueden atribuirse a la presencia  
de inmunoglobulinas, factores de crecimiento, oligosacáridos y otros componentes bioactivos que  
favorecen la maduración de la mucosa intestinal, fortalecen la barrera epitelial y modulan la respuesta  
inmunológica del recién nacido, reduciendo el riesgo de infecciones y de lesión intestinal.  
Los recién nacidos que recibieron leche materna iniciaron la alimentación enteral en un menor tiempo  
y requirieron menos días de nutrición parenteral total que aquellos alimentados con fórmula. Si bien  
estas diferencias no fueron estadísticamente significativas, la dirección del efecto coincide con lo  
informado por Bermúdez Coronado et al. (2020), quienes reportaron un establecimiento más temprano  
de la alimentación enteral y una menor estancia hospitalaria en los pacientes alimentados con leche  
materna. La falta de significancia estadística en el presente estudio probablemente se relaciona con el  
tamaño reducido de la muestra, lo que limita la potencia para detectar diferencias entre los grupos.  
Los hallazgos obtenidos también son congruentes con lo señalado por Bertolotto et al. (2016) y Benítez  
et al. (2020), quienes destacan que la recuperación de los recién nacidos con gastrosquisis u  
onfalocele depende de un manejo integral que incluya la corrección quirúrgica oportuna, el soporte  
nutricional individualizado y un seguimiento multidisciplinario. En este contexto, la leche materna  
representa una intervención accesible y con potencial para contribuir a una evolución clínica más  
favorable cuando las condiciones del paciente permiten su administración.  
Los resultados obtenidos fortalecen la evidencia disponible acerca del papel que puede desempeñar  
la leche materna en la evolución clínica de los recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele sometidos  
a cierre primario. Desde una perspectiva teórica, este estudio amplía la información existente sobre las  
estrategias de alimentación enteral en pacientes neonatales con defectos congénitos de la pared  
abdominal, un campo en el que aún persisten limitaciones en la evidencia publicada. Lo anterior  
constituye un punto de partida para el desarrollo de investigaciones con muestras de mayor tamaño y  
diseños metodológicos que permitan profundizar en esta línea de conocimiento.  
En el ámbito asistencial, los hallazgos obtenidos respaldan la incorporación de la leche materna como  
parte del abordaje nutricional de estos pacientes, siempre que su condición clínica lo permita.  
Asimismo, la información generada puede contribuir al fortalecimiento de los bancos de leche humana,  
apoyar la actualización de protocolos institucionales de alimentación neonatal y favorecer la adopción  
de decisiones clínicas sustentadas en evidencia científica, con el propósito de optimizar la atención y  
la recuperación de los recién nacidos sometidos a cirugía por defectos de la pared abdominal.  
Entre las limitaciones de este estudio se encuentra el reducido tamaño de la muestra y el hecho de  
haberse realizado en un solo centro hospitalario, aspectos que limitan la posibilidad de generalizar los  
resultados. No obstante, constituye una de las pocas investigaciones nacionales que compara los  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 960.  
desenlaces clínicos de recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele de acuerdo con el tipo de  
alimentación recibida en el periodo posoperatorio.  
Se recomienda realizar estudios multicéntricos con un mayor número de participantes que permitan  
confirmar estos resultados y fortalecer la evidencia científica para el desarrollo de protocolos de  
manejo nutricional en recién nacidos con defectos congénitos de la pared abdominal.  
CONCLUSIÓN  
Los resultados del presente estudio sugieren que la alimentación con leche materna se asocia con una  
evolución posoperatoria más favorable en recién nacidos con gastrosquisis y onfalocele sometidos a  
cierre primario. Durante la hospitalización, el 72.7% de los pacientes alimentados con leche materna  
no presentó complicaciones, en comparación con el 33.3% de aquellos que recibieron sucedáneo de  
leche materna, no se documentaron casos de enterocolitis necrosante en el grupo alimentado con  
leche materna, mientras que esta complicación se presentó en el 50% de los recién nacidos del grupo  
control.  
Aunque variables como el inicio de la alimentación enteral, la duración de la nutrición parenteral, la  
estancia hospitalaria y la incidencia de sepsis no mostraron diferencias estadísticamente  
significativas, todas evidenciaron una tendencia clínica favorable hacia el grupo alimentado con leche  
materna. En conjunto, estos hallazgos respaldan la importancia de promover la leche materna como la  
estrategia de elección para la alimentación enteral, siempre que las condiciones clínicas del recién  
nacido lo permitan.  
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ISSN en línea: 2789-3855, julio, 2026, Volumen VII, Número 4 p 961.  
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