evidente mediante la dinámica "Abrir los ojos". El análisis cualitativo demostró que la capacidad de las
jóvenes para reflexionar y percibir la violencia aumenta conforme avanzan en su grado escolar.
Mientras que las alumnas de nuevo ingreso percibían el vendaje en los ojos de la imagen como un
simple objeto físico ("un pañuelo") sin un agresor claro, las estudiantes de sexto semestre lograron
identificar la violencia estructural subyacente, reconociendo explícitamente que quien cegaba a la
mujer era "un hombre" con la intención de "lastimarla". Este contraste señala el impacto que tiene la
madurez analítica y el avance en su trayectoria formativa. Por su parte, la violencia estructural y
simbólica muchas veces pasa desapercibida tanto por las alumnas como por la institución educativa.
Durante las entrevistas, un profesor reconoció la prevalencia de dinámicas patriarcales al mencionar:
“…son buenos jóvenes; sin embargo, sí es evidente que la educación está enfocada en el asunto
machista de alguna manera... ellas a veces permiten que se les hable de alguna mala manera…”. Esta
normalización se agudiza frente al temor a la estigmatización social. En entrevista, la Psicóloga de la
institución relató un caso de violencia en el que la estudiante prefirió el silencio frente a la denuncia
formal por miedo a la exposición pública: “…la chica se sintió como muy evidenciada, o bueno ella
pensó que se iba a sentir evidenciada si hacía la denuncia, no la hicieron…”. Este testimonio refleja
cómo las estructuras patriarcales operan desde la intimidación social, inhibiendo el uso de
mecanismos institucionales de protección.
En la lluvia de ideas sobre socialización, las alumnas reconocieron vivir en desventaja frente a los
hombres de su entorno (padres y hermanos), quienes no realizan tareas domésticas. Al carecer de
espacios familiares seguros para expresar estas inquietudes sin temor a ser juzgadas o reprimidas, las
estudiantes manifestaron una fuerte necesidad de que la escuela les brinde asignaturas específicas
para abordar temas de género, roles, estereotipos y violencia.
Ausencia de perspectiva de género en el currículo formal
A través del análisis documental de los programas de estudio implementados en el CECyTEQ, se reflejó
una carencia estructural de la perspectiva de género. El currículo revisado se estructura en tres ejes:
básico (20 asignaturas), propedéutico (16 asignaturas) y profesional (5 módulos de formación técnica
para las especialidades en Procesos de Gestión Administrativa y Mantenimiento Automotriz). El
análisis reveló que, incluso dentro del campo disciplinar de Humanidades y Ciencias Sociales, en
asignaturas clave como Ética, Lógica, Temas de Filosofía y Ciencia, Tecnología, Sociedad y Valores
(CTSyV), los contenidos se abordan desde una visión estandarizada que omite las necesidades
específicas de las estudiantes. Esta ausencia curricular impide la creación de espacios estructurados
y continuos donde las alumnas puedan reflexionar sobre la desigualdad, la violencia estructural y los
roles sociales, limitando su formación al desarrollo de competencias laborales técnicas sin un
acompañamiento para la construcción de su autoconcepto y autonomía.
DISCUSIÓN
Los resultados de esta investigación muestran que las adolescentes de la comunidad de Peñamiller se
desarrollan en un contexto de "rururbanidad" fuertemente atravesado por la desigualdad de género y la
normalización de la violencia estructural. Al contrastar estos hallazgos en Peñamiller son consistentes
con la literatura sobre adolescencia femenina en contextos rurales y rururbanos de México y América
Latina: las trayectorias de las adolescentes están moldeadas por normas patriarcales, restricciones a
la autonomía, desigual acceso educativo y una violencia cotidiana que suele percibirse como normal
(Braverman-Bronstein, 2022 y Villalobos, 2023).
Uno de los hallazgos más significativos mediante la dinámica "La caja de las preguntas" fue la asunción
de dobles o triples jornadas de trabajo doméstico de parte de las adolescentes, limitando su
desempeño académico. La evidencia académica respalda ese hallazgo: en múltiples contextos, las
adolescentes realizan más trabajo doméstico no remunerado que los hombres, y cuando esa carga
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, agosto, 2026, Volumen VII, Número 4 p 1090.