DOI: https://doi.org
/
10.56712/latam.v7i4.6422
Alfabetización en Salud Renal en adultos jóvenes: una
estrategia de enfermería para prevenir la enfermedad renal
crónica en atención primaria.
Búsqueda narrativa
Renal health literacy in young adults: a nursing strategy to prevent chronic
kidney disease in primary care.
Narrative review
Maria Fernanda Cruz Hernandez
fermerga13@gmail.com
https://orcid.org/0009-0006-3969-8292
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Yaneth Martinez Hernandez
yaneth101martinez@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-4130-1574
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
José Arias Rico
josearias.rico@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0003-0219-0410
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Esther Ramírez Moreno
esther_ramirez@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-9928-8600
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Aldo Pelcastre Neri
aldo_pelcastre@uaeh.edu.mx
https://orcid.org/0000-0002-7159-2969
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
México
Artículo recibido: 03 de abril de 2026. Aceptado para publicación: 03 de septiembre de 2026.
Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.
Resumen
La insuficiencia renal crónica (IRC) se define como la pérdida progresiva, permanente e irreversible de
la tasa de filtración glomerular a lo largo de un tiempo variable, a veces incluso de años, expresada
por una reducción del aclaramiento de creatinina estimado < 60 ml/min/1,73 m2 (1). La enfermedad
renal
crónica
(ERC)
constituye
un
importante
problema
de
salud
pública
debido
a
su
creciente
incidencia,
elevada
carga
económica
y
repercusiones
sobre
la
calidad
de
vida.
Aunque
tradicionalmente se asocia con adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, la presencia
temprana de factores de riesgo modificables en adultos jóvenes, como obesidad, hipertensión arterial,
diabetes mellitus, consumo de tabaco, auto medicación con antiinflamatorios no esteroideos y estilos
de vida poco saludables, hace indispensable fortalecer las estrategias preventivas desde la atención
primaria. En este contexto, la alfabetización en salud renal se reconoce como una herramienta que
favorece el conocimiento, la toma de decisiones informadas y la adopción de conductas protectoras,
siendo la enfermería un actor clave en su promoción. El objetivo fue analizar la evidencia científica
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2667.
disponible
sobre
la
alfabetización
en
salud
renal
en
adultos
jóvenes
y
el
papel
de
enfermería
en
atención primaria como estrategia para la prevención de la enfermedad renal crónica mediante una
búsqueda narrativa.
Palabras
clave:
alfabetización
en
salud,
enfermedad
renal
crónica,
salud
renal,
atención
primaria, enfermería, adultos jóvenes, prevención
Abstract
Chronic renal insufficiency (CRI) is defined as the progressive, permanent, and irreversible loss of the
glomerular
filtration
rate
over
a
variable
period
—
sometimes
spanning
years
—
manifested
by
a
reduction in estimated creatinine clearance to < 60 ml/min/1
.73 m² (1). Chronic kidney disease (CKD)
represents a significant public health issue due to its rising incidence, high economic burden, and
impact
on
quality
of
life.
Although
traditionally
associated
with
older
adults
and
individuals
with
chronic conditi
ons, the early presence of modifiable risk factors in young adults
—
such as obesity,
hypertension,
diabetes
mellitus,
tobacco
use,
self
-
medication
with
non
-
steroidal
anti
-
inflammatory
drugs (NSAIDs), and unhealthy lifestyles
—
makes it essential to strengthen
preventive strategies within
primary
care.
In
this
context,
renal
health
literacy
is
recognized
as
a
tool
that
fosters
knowledge,
informed decision
-
making, and the adoption of protective behaviors, with nursing playing a key role in
its promotion. This st
udy aimed to analyze the available scientific evidence regarding renal health
literacy in young adults and the role of nursing in primary care as a strategy for preventing chronic
kidney disease, utilizing a narrative review approach.
Keywords:
health literacy, chronic kidney disease, kidney health, primary care, nursing, young
adults, prevention
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Cómo citar: Cruz Hernandez, M. F., Martinez Hernandez, Y., Arias Rico, J., Ramírez Moreno, E., &
Pelcastre Neri, A. (2026). Alfabetización en Salud Renal en adultos jóvenes: una estrategia de
enfermería para prevenir la enfermedad renal crónica en atención primaria. Búsqueda narrativa.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (4), 2667 – 2682.
https://doi.org/10.56712/latam.v7i4.6422
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2668.
INTRODUCCIÓN
La insuficiencia renal crónica (IRC) se define como la pérdida progresiva, permanente e irreversible de
la tasa de filtración glomerular a lo largo de un tiempo variable usualmente con presencia persistente
mayor a tres meses o incluso de años, expresada por una reducción del aclaramiento de creatinina
estimado < 60 ml/min/1,73 m2 (1).
La enfermedad renal crónica (ERC) constituye un importante problema de salud pública debido a su
creciente
incidencia,
elevada
carga
económica
y
repercusiones
sobre
la
calidad
de
vida.
Aunque
tradicionalmente se asocia con adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, la presencia
temprana de factores de riesgo modificables en adultos jóvenes, como obesidad, hipertensión arterial,
diabetes mellitus, consumo de tabaco, auto medicación con antiinflamatorios no esteroideos y estilos
de vida poco saludables, hace indispensable fortalecer las estrategias preventivas desde la atención
primaria. En este contexto, la alfabetización en salud renal se reconoce como una herramienta que
favorece el conocimiento, la toma de decisiones informadas y la adopción de conductas protectoras,
siendo la enfermería un actor clave en su promoción. El objetivo fue analizar la evidencia científica
disponible
sobre
la
alfabetización
en
salud
renal
en
adultos
jóvenes
y
el
papel
de
enfermería
en
atención primaria como estrategia para la prevención de la enfermedad renal crónica mediante una
búsqueda narrativa.
La enfermedad renal crónica (ERC) constituye uno de los principales desafíos de salud pública a nivel
mundial
debido
a
su
elevada
prevalencia,
progresión
silenciosa
y
asociación
con
un
incremento
significativo
de
la
morbimortalidad
cardiovascular.
Actualmente,
se
estima
que
la
ERC
afecta
aproximadamente al 10 % de la población mundial y representa una de las principales causas de años
de vida perdidos y discapacidad. Su impacto sanitario y económico continúa en aumento debido al
envejecimiento
poblacional,
la
creciente
prevalencia
de
diabetes
mellitus,
hipertensión
arterial,
obesidad y otros factores de riesgo modificables que favorecen el deterioro progresivo de la función
renal (Langham et al., 2022).
Aunque
la
ERC
suele
diagnosticarse
con
mayor
frecuencia
en
adultos
de
mediana
edad
y
adultos
mayores,
existe
evidencia
de
que
muchos
de
sus
factores
de
riesgo
se
desarrollan
desde
etapas
tempranas
de
la
vida.
Los
adultos
jóvenes
constituyen
una
población
estratégica
para
la
implementación
de
intervenciones
preventivas,
ya
que
durante
esta
etapa
se
consolidan
hábitos
relacionados con la alimentación, la actividad física, el consumo de sustancias, la automedicación y la
adherencia a conductas saludables. La detección y modificación temprana de estos factores pueden
contribuir
significativamente
a
disminuir
la
incidencia
futura
de
enfermedad
renal
y
sus
complicaciones. Asimismo, la naturaleza asintomática de la ERC durante sus fases iniciales dificulta
su identificación oportuna, favoreciendo diagnósticos tardíos cuando el daño renal ya es irreversible.
En este contexto, la alfabetización en salud ha adquirido relevancia como un determinante fundamental
para la promoción de la salud y la prevención de enfermedades crónicas. La Organización Mundial de
la
Salud
define
la
alfabetización
en
salud
como
el
conjunto
de
conocimientos,
habilidades
y
competencias
que
permiten
a
las
personas
acceder,
comprender,
evaluar
y
utilizar
información
relacionada
con
la
salud
para
tomar
decisiones
adecuadas
en
su
vida
cotidiana.
Una
adecuada
alfabetización favorece la adopción de estilos de vida saludables, el uso apropiado de los servicios
sanitarios y una mayor participación en el autocuidado, aspectos esenciales para la prevención de
enfermedades no transmisibles (Langham et al., 2022).
La alfabetización en salud renal constituye una dimensión específica de la alfabetización en salud
orientada
al
conocimiento
de
la
función
renal,
los
factores
de
riesgo
para
la
ERC,
las
medidas
preventivas y la capacidad para reconocer signos de alarma relacionados con alteraciones renales.
Diversos estudios han demostrado que el conocimiento insuficiente sobre la salud renal se asocia con
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2669.
una menor adherencia a conductas preventivas, retraso en la búsqueda de atención médica y peores
resultados clínicos. Asimismo, se ha identificado que muchas personas desconocen la función de los
riñones, los factores que contribuyen a su deterioro y la importancia de realizar controles periódicos
de presión arterial, glucosa y función renal, especialmente cuando existen antecedentes familiares o
factores de riesgo metabólicos.
La iniciativa internacional World Kidney Day ha señalado que existe una importante brecha global en el
conocimiento sobre la enfermedad renal y que el fortalecimiento de la alfabetización en salud renal
debe considerarse una prioridad para los sistemas sanitarios. Esta estrategia busca empoderar a la
población para participar activamente en la prevención de la enfermedad, mejorar la comunicación
entre profesionales de la salud y usuarios, y favorecer la toma de decisiones informadas relacionadas
con
el
cuidado
renal.
Además,
se
reconoce
que
las
intervenciones
educativas
dirigidas
a
grupos
jóvenes pueden generar beneficios a largo plazo al reducir la exposición acumulada a factores de
riesgo y promover conductas protectoras desde edades tempranas.
Dentro del primer nivel de atención, el profesional de enfermería desempeña un papel fundamental en
el fortalecimiento de la alfabetización en salud renal. Su cercanía con la comunidad, experiencia en
educación para la salud y participación continua en actividades preventivas lo convierten en un actor
clave para identificar factores de riesgo, proporcionar información basada en evidencia y fomentar el
autocuidado. Las intervenciones de enfermería centradas en la educación sanitaria han demostrado
resultados favorables en la modificación de conductas relacionadas con la alimentación saludable, la
actividad física, el control de enfermedades crónicas y la adherencia a recomendaciones preventivas.
Estas acciones adquieren especial importancia en adultos jóvenes, quienes frecuentemente presentan
baja percepción de riesgo respecto a enfermedades crónicas futuras.
Por otra parte, el desarrollo de tecnologías digitales, redes sociales y plataformas educativas ofrece
nuevas oportunidades para ampliar el alcance de las estrategias de alfabetización en salud renal. Los
recursos digitales permiten difundir información accesible, promover campañas de concientización y
facilitar procesos de educación continúa adaptados a las necesidades de los jóvenes. La integración
de herramientas tecnológicas con programas educativos liderados por enfermería puede fortalecer
significativamente las acciones preventivas desarrolladas en atención primaria.
Considerando
la
creciente
carga
de
la
enfermedad
renal
crónica
y
la
necesidad
de
fortalecer
las
acciones
preventivas
desde
etapas
tempranas
de
la
vida,
resulta
pertinente
analizar
la
evidencia
científica disponible sobre la alfabetización en salud renal en adultos jóvenes y las intervenciones de
enfermería orientadas a su promoción. La presente búsqueda narrativa tiene como finalidad identificar
el conocimiento actual sobre esta temática y destacar el papel estratégico de la enfermería en atención
primaria para contribuir a la prevención de la enfermedad renal crónica mediante el fortalecimiento de
la
alfabetización
en
salud
renal.
El
objetivo
fue
analizar
la
evidencia
científica
disponible
sobre
la
alfabetización en salud renal en adultos jóvenes y el papel de enfermería en atención primaria como
estrategia para la prevención de la enfermedad renal crónica mediante una búsqueda narrativa.
METODOLOGÍA
Se realizó una búsqueda narrativa de la literatura científica publicada entre 2020 y 2026 en las bases
de datos PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL, SciELO y LILACS. Se utilizaron los descriptores en
español e inglés relacionados con "alfabetización en salud", "salud renal", "enfermedad renal crónica",
"adultos jóvenes", "atención primaria" y "enfermería", combinados mediante operadores booleanos. Se
incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas, guías clínicas y documentos de organismos
internacionales que abordarán estrategias educativas, prevención de la ERC y promoción de la salud
renal.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2670.
El presente estudio corresponde a una revisión narrativa de la literatura, cuyo propósito fue analizar la
evidencia científica disponible sobre la alfabetización en salud renal como estrategia de enfermería
para la prevención de la enfermedad renal crónica (ERC) en adultos jóvenes dentro del contexto de la
atención
primaria.
Este
tipo
de
revisión
permite
integrar
y
sintetizar
el
conocimiento
existente,
identificar avances recientes, reconocer vacíos de investigación y generar una comprensión amplia del
fenómeno de estudio sin las restricciones metodológicas propias de una revisión sistemática (Green
et al., 2024).
La búsqueda bibliográfica se realizó entre febrero y abril de 2026, consultando las bases de datos
PubMed/MEDLINE,
Scopus,
Web
of
Science,
CINAHL,
ScienceDirect
y
Google
Scholar,
debido
a
su
amplia
cobertura
de
literatura
biomédica
y
de
enfermería.
Asimismo,
se
revisaron
documentos
técnicos y guías clínicas publicadas por organismos internacionales relacionados con la salud renal y
la
atención
primaria,
entre
ellos
la
Kidney
Disease:
Improving
Global
Outcomes,
la
Organización
Mundial
de
la
Salud,
la
International
Society
of
Nephrology
y
la
National
Kidney
Foundation,
por
considerarse fuentes de referencia para la prevención, diagnóstico y manejo de la enfermedad renal
crónica.
La estrategia de búsqueda se estructuró mediante el uso de descriptores en ciencias de la salud (DeCS)
y términos del Medical Subject Headings (MeSH), combinados con operadores booleanos (AND y OR).
Entre
los
principales
términos
empleados
se
incluyeron:
Health
Literacy,
Kidney
Health
Literacy,
Chronic
Kidney
Disease,
Renal
Disease,
Primary
Health
Care,
Nursing,
Health
Promotion,
Disease
Prevention, Young Adults, Self
-
care, Patient Education y Health
Education.
En español se utilizaron los
términos: alfabetización en salud, alfabetización en salud renal, enfermedad renal crónica, atención
primaria, enfermería, promoción de la salud, prevención, educación para la salud y adultos jóvenes. La
combinación de estos términos permitió recuperar estudios relacionados con el objetivo de la revisión.
Se
establecieron
como
criterios
de
inclusión:
artículos
originales,
revisiones
sistemáticas,
metaanálisis,
revisiones
narrativas
con
metodología
explícita,
estudios
observacionales,
estudios
cualitativos,
investigaciones
de
métodos
mixtos,
ensayos
clínicos,
guías
de
práctica
clínica
y
documentos
de
consenso
publicados
entre
2020
y
2026;
textos
disponibles
en
inglés
o
español;
investigaciones enfocadas en alfabetización en salud, alfabetización en salud renal, prevención de la
enfermedad
renal
crónica,
promoción
del
autocuidado,
educación
para
la
salud,
intervenciones
de
enfermería y atención primaria en población adulta o adultos jóvenes.
Como criterios de exclusión se descartaron editoriales, cartas al editor, resúmenes de congresos sin
texto
completo,
estudios
duplicados,
investigaciones
publicadas
antes
de
2020,
artículos
con
información
insuficiente
para
responder
al
objetivo
de
la
revisión
y
documentos
centrados
exclusivamente en pacientes con enfermedad renal terminal, diálisis o trasplante renal,
cuando no
abordaban estrategias preventivas o de alfabetización en salud.
El proceso de selección de la literatura se desarrolló en cuatro etapas. En la primera se realizó la
búsqueda electrónica en las bases de datos seleccionadas. Posteriormente se eliminaron los registros
duplicados mediante revisión manual y con apoyo de gestores bibliográficos. En la tercera etapa se
efectuó la lectura de títulos y resúmenes para valorar su pertinencia respecto al objetivo del estudio.
Finalmente, los artículos potencialmente elegibles fueron revisados a texto completo para confirmar
su inclusión en la revisión.
La información extraída de cada publicación incluyó: autor, año de publicación, país de origen, diseño
metodológico, población estudiada, objetivo, principales hallazgos, factores de riesgo relacionados
con la enfermedad renal crónica, componentes de alfabetización en salud evaluados, intervenciones
educativas
implementadas, resultados
obtenidos
y aportaciones para la práctica de
enfermería en
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2671.
atención
primaria.
Esta
información
fue
organizada
en
matrices
de
análisis
que
facilitaron
la
comparación e integración de la evidencia científica.
El análisis de la información se realizó mediante síntesis narrativa, agrupando los hallazgos de acuerdo
con categorías temáticas previamente definidas: enfermedad renal crónica como problema de salud
pública;
factores
de
riesgo
modificables;
alfabetización
en
salud;
alfabetización
en
salud
renal;
prevención en atención primaria; y papel de enfermería en la promoción del autocuidado y la prevención
de la ERC. Posteriormente se compararon los resultados entre los diferentes estudios, identificando
coincidencias, discrepancias y áreas de oportunidad para la investigación y la práctica clínica.
Con el propósito de fortalecer el rigor científico de la revisión, se priorizó la inclusión de investigaciones
publicadas en revistas indexadas con revisión por pares, guías clínicas internacionales actualizadas y
revisiones sistemáticas de alta calidad metodológica. Asimismo, se privilegió la utilización de literatura
reciente
(2020–2026),
considerando
que
la
alfabetización
en
salud
renal
constituye
un
campo
de
investigación
en
constante
evolución
y
estrechamente
vinculado
con
las
estrategias
actuales
de
prevención de enfermedades crónicas no transmisibles.
Debido a que este estudio corresponde a una revisión narrativa basada exclusivamente en información
previamente publicada, no participaron seres humanos ni se recopilaron datos primarios, por lo que no
fue necesaria la aprobación de un comité de ética en investigación. No obstante, durante el desarrollo
del manuscrito se respetaron los principios de integridad científica, transparencia, rigor metodológico
y adecuada citación de las fuentes consultadas, conforme a las recomendaciones internacionales para
publicaciones biomédicas.
DESARROLLO
Enfermedad renal crónica como problema de salud pública
La Enfermedad renal crónica (ERC) representa uno de los mayores desafíos para los sistemas de salud
del siglo XXI debido a su elevada prevalencia, su progresión silenciosa y el impacto que genera sobre
la mortalidad, la discapacidad y los costos de atención sanitaria. En la actualidad, la ERC constituye
una enfermedad no transmisible de creciente incidencia y una causa importante de pérdida de años de
vida ajustados por discapacidad, situación que ha llevado a organismos internacionales a considerarla
una prioridad en salud pública. La ERC se caracteriza por la presencia de alteraciones estructurales o
funcionales del riñón durante un periodo igual o superior a tres meses, con repercusiones sobre la
salud, independientemente de la causa que la origine (Kidney Disease: Improving Global Outcomes,
2024).
Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que aproximadamente una de cada diez personas
adultas presenta algún grado de deterioro de la función renal, aunque una proporción considerable
desconoce
su
condición
debido
a
la
ausencia
de
síntomas
durante
las
etapas
iniciales.
Esta
característica convierte a la ERC en una enfermedad de evolución silenciosa, cuyo diagnóstico suele
realizarse cuando ya existe un daño renal significativo y limitado potencial de reversibilidad (Global
Burden of Disease Study, 2023).
La carga mundial de la ERC continúa aumentando como consecuencia del envejecimiento poblacional,
el incremento de enfermedades metabólicas y cardiovasculares, así como de factores relacionados
con
los
estilos
de
vida
poco
saludables.
En
este
contexto,
la
ERC
ocupa
actualmente
una
de
las
principales causas de muerte a nivel global y se proyecta que continuará ascendiendo dentro de las
primeras causas de mortalidad durante las próximas décadas, particularmente en países de ingresos
medios y bajos donde existen importantes desigualdades en el acceso al diagnóstico y tratamiento
(GBD Chronic Kidney Disease Collaboration, 2023).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2672.
Desde la perspectiva fisiopatológica, la ERC implica una pérdida progresiva e irreversible de nefronas
funcionales,
acompañada
por
mecanismos
compensatorios
como
la
hiperfiltración
glomerular,
hipertensión
intraglomerular,
inflamación
crónica
y
fibrosis
renal.
Aunque
inicialmente
estos
mecanismos permiten mantener una tasa de filtración glomerular aparentemente normal, con el paso
del tiempo favorecen la progresión del daño renal y el deterioro funcional (Kidney Disease: Improving
Global Outcomes [KDIGO], 2024).
La ERC presenta una etiología multifactorial. Entre las principales causas destacan la Diabetes mellitus
tipo
2,
la
Hipertensión
arterial,
las
enfermedades
glomerulares,
las
enfermedades
hereditarias,
la
obesidad,
las
enfermedades
cardiovasculares
y
la
exposición
prolongada
a
medicamentos
nefrotóxicos.
Sin
embargo,
durante
los
últimos
años
se
ha
reconocido
la
importancia
de
otros
determinantes como la contaminación ambiental, la exposición ocupacional a sustancias tóxicas, la
inseguridad
alimentaria
y
los
determinantes
sociales
de
la
salud,
los
cuales
incrementan
la
vulnerabilidad para desarrollar enfermedad renal (Luyckx et al., 2022).
Uno de los principales retos para enfrentar la ERC consiste en que más del 80 % de los pacientes
permanece sin diagnóstico durante las etapas iniciales, cuando las intervenciones preventivas tienen
mayor probabilidad de modificar el curso de la enfermedad. Esta situación refleja la necesidad de
fortalecer estrategias orientadas al tamizaje oportuno, la promoción de estilos de vida saludables y el
incremento de la alfabetización en salud renal, particularmente en poblaciones jóvenes que aún no
presentan manifestaciones clínicas (KDIGO, 2024).
Las repercusiones clínicas de la ERC trascienden el daño renal propiamente dicho. La disminución
progresiva de la función renal incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular, anemia, alteraciones
óseas y minerales, trastornos hidroelectrolíticos, deterioro cognitivo y disminución significativa de la
calidad
de
vida.
Asimismo,
conforme
avanza
la
enfermedad
aumenta
la
probabilidad
de
requerir
terapias de reemplazo renal, como diálisis o trasplante renal, tratamientos que representan una elevada
carga económica para los sistemas sanitarios (Chen et al., 2024).
En
términos
económicos,
la
ERC
consume
una
proporción
considerable
del
gasto
destinado
a
enfermedades
crónicas.
Aunque
un
porcentaje
relativamente
pequeño
de
pacientes
alcanza
enfermedad renal terminal, los costos asociados a la diálisis y al trasplante representan una parte
importante
del
presupuesto
sanitario
en
numerosos
países.
En
contraste,
las
intervenciones
preventivas dirigidas a modificar factores de riesgo durante etapas tempranas han demostrado ser
altamente
costo-efectivas,
especialmente
cuando
se
implementan
desde
la
atención
primaria
(Organización Mundial de la Salud, 2022).
En este escenario, la atención primaria adquiere un papel estratégico para identificar factores de riesgo,
promover
hábitos
saludables
y
fortalecer
las
capacidades
de
autocuidado
de
la
población.
Las
acciones
preventivas
desarrolladas
por
profesionales
de
enfermería
permiten
identificar
oportunamente
personas
con
obesidad,
hipertensión,
diabetes,
consumo
excesivo
de
sodio,
sedentarismo
y
otros
factores
modificables
relacionados
con
el
desarrollo
de
ERC.
La
evidencia
demuestra que las intervenciones educativas dirigidas por enfermería favorecen el control de factores
de riesgo y mejoran el conocimiento sobre salud renal (Narva et al., 2022).
Por otra parte, diversos organismos internacionales han señalado que la prevención de la ERC debe
comenzar antes de que aparezca el daño renal. En consecuencia, las estrategias actuales se orientan
hacia la promoción de la salud, la educación sanitaria y el fortalecimiento de la alfabetización en salud
renal,
entendida
como
la
capacidad
de
las
personas
para
acceder,
comprender,
evaluar
y
utilizar
información relacionada con el cuidado de los riñones y la prevención de la enfermedad (WHO, 2022).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2673.
La creciente carga epidemiológica de la ERC ha impulsado el desarrollo de campañas internacionales
como
el
World
Kidney
Day,
cuyo
objetivo
principal
consiste
en
incrementar
el
conocimiento
de
la
población acerca de los factores de riesgo, promover la detección temprana y fomentar estilos de vida
protectores para la función renal. Estas iniciativas coinciden en que la educación en salud constituye
una herramienta fundamental para disminuir la incidencia futura de la enfermedad renal.
En consecuencia, abordar la ERC exclusivamente desde un enfoque asistencial resulta insuficiente.
Las
tendencias
actuales
en
salud
pública
enfatizan
la
necesidad
de
fortalecer
intervenciones
preventivas centradas en la alfabetización en salud, la participación comunitaria y la atención primaria,
con especial énfasis en los adultos jóvenes, grupo poblacional en el que todavía es posible modificar
conductas antes del establecimiento de daño renal irreversible.
Enfermedad renal crónica en adultos jóvenes
Tradicionalmente, la ERC ha sido considerada una enfermedad propia del envejecimiento; sin embargo,
durante la última década se ha observado un incremento progresivo de factores de riesgo entre adultos
jóvenes,
lo
que
ha
favorecido
la
aparición
temprana
de
alteraciones
renales
y
ha
despertado
preocupación en el ámbito de la salud pública. El aumento de la obesidad, el sedentarismo, el consumo
de
alimentos
ultraprocesados,
la
hipertensión
arterial
de
inicio
temprano
y
la
diabetes
tipo
2
en
personas menores de 40 años ha modificado el perfil epidemiológico de la enfermedad (GBD Chronic
Kidney Disease Collaboration, 2023).
En los adultos jóvenes, la ERC suele permanecer asintomática durante varios años, motivo por el cual
la mayoría desconoce que presenta disminución de la función renal. La ausencia de síntomas favorece
el retraso diagnóstico y limita las oportunidades de implementar medidas preventivas oportunas. Esta
situación es particularmente relevante porque el daño renal acumulado durante edades tempranas
incrementa el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, discapacidad y necesidad de terapia
de reemplazo renal en etapas productivas de la vida (Luyckx et al., 2022).
La
evidencia
científica
reciente
ha
demostrado
que
muchos
factores
predisponentes
comienzan
durante la adolescencia y continúan consolidándose durante la adultez joven. Entre ellos destacan el
consumo
excesivo
de
sodio,
bebidas
azucaradas,
tabaquismo,
alcohol,
sedentarismo,
obesidad
abdominal, uso indiscriminado de antiinflamatorios no esteroideos y suplementos nutricionales sin
supervisión médica. Asimismo, el uso frecuente de bebidas energéticas y dietas hiperproteicas ha sido
objeto de creciente investigación debido a sus posibles efectos sobre la función renal en individuos
susceptibles (Chen et al., 2024).
Los determinantes sociales también desempeñan un papel relevante. El bajo nivel educativo, la limitada
alfabetización en salud, las barreras de acceso a los servicios de salud y la escasa percepción del
riesgo dificultan la adopción de conductas preventivas. Estudios recientes indican que los adultos
jóvenes
con
menor
alfabetización
en
salud
presentan
menor
conocimiento
sobre
la
función
renal,
menor participación en actividades preventivas y mayor prevalencia de comportamientos asociados
con daño renal (Narva et al., 2022).
Otro
aspecto
importante
es
la
percepción
errónea
de
que
la
ERC
afecta
únicamente
a
personas
mayores. Esta creencia reduce la búsqueda de atención preventiva y disminuye la disposición para
realizar
estudios
de
detección
o
modificar
hábitos
de
vida.
En
consecuencia,
numerosos
autores
proponen
desarrollar
estrategias
educativas
específicas
para
adultos
jóvenes
que
permitan
incrementar el conocimiento sobre salud renal antes de la aparición de factores de riesgo clínicamente
establecidos.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2674.
La
prevención
en
este
grupo
poblacional
resulta
especialmente
costo-efectiva
porque
las
modificaciones del estilo de vida tienen mayor impacto cuando se realizan antes del desarrollo de daño
estructural
renal.
Intervenciones
relacionadas
con
alimentación
saludable,
actividad
física
regular,
control
del
peso
corporal,
adecuada
hidratación,
reducción
del
consumo
de
sal,
abandono
del
tabaquismo
y
uso
racional
de
medicamentos
constituyen
pilares
fundamentales
para
preservar
la
función renal a largo plazo.
Desde la perspectiva de enfermería, los adultos jóvenes representan una población prioritaria para
implementar
programas
educativos
innovadores
basados
en
alfabetización
en
salud
renal.
Las
consultas
preventivas,
campañas
comunitarias,
programas
universitarios
y
estrategias
digitales
ofrecen oportunidades para fortalecer conocimientos, modificar conductas y promover el autocuidado,
contribuyendo así a disminuir la carga futura de la enfermedad renal.
Factores de riesgo modificables y prevención de la enfermedad renal crónica
La prevención de la Enfermedad renal
crónica (ERC) constituye una de las estrategias más costo-
efectivas para disminuir la carga mundial de esta enfermedad y sus complicaciones. Aunque existen
factores
de
riesgo
no
modificables,
como
la
edad,
la
predisposición
genética,
el
sexo
y
algunos
trastornos congénitos, una proporción importante de los casos de ERC está relacionada con factores
modificables susceptibles de intervención mediante estrategias educativas, cambios en el estilo de
vida y acciones preventivas desarrolladas desde la atención primaria. En este contexto, la identificación
temprana de dichos factores representa una oportunidad para retrasar o incluso evitar el desarrollo de
daño renal permanente (Kushner et al., 2024).
En los últimos años, organismos internacionales han enfatizado que la prevención de la ERC debe
iniciar mucho antes de que aparezcan manifestaciones clínicas o disminución de la tasa de filtración
glomerular. Esta perspectiva responde al reconocimiento de que el daño renal es progresivo y, en sus
fases
iniciales,
puede
modificarse
mediante
intervenciones
oportunas
dirigidas
al
control
de
los
factores de riesgo y al fortalecimiento del autocuidado. Asimismo, se reconoce que la baja conciencia
social
sobre
la
salud
renal
constituye
una
barrera
importante
para
el
diagnóstico
oportuno
y
la
prevención efectiva.
Uno de los principales factores modificables es la Hipertensión arterial, considerada una de las causas
más
frecuentes
de
deterioro
renal
crónico.
La
elevación
persistente
de
la
presión
arterial
produce
cambios
estructurales
en
la
microvasculatura
renal,
incremento
de
la
presión
intraglomerular,
esclerosis glomerular y fibrosis intersticial, acelerando la pérdida progresiva de nefronas funcionales.
De
manera
simultánea,
la
disminución
de
la
función
renal
favorece
la
retención
de
sodio
y
agua,
perpetuando un círculo vicioso entre hipertensión y daño renal. Diversos estudios han demostrado que
el adecuado control de la presión arterial reduce significativamente la progresión de la ERC y el riesgo
de enfermedad cardiovascular asociada (KDIGO, 2024; Mayne et al., 2024).
Otro
determinante
fundamental
corresponde
a
la
Diabetes
mellitus
tipo
2,
responsable
del
mayor
porcentaje
de
casos
de
ERC
en
el
mundo.
La
hiperglucemia
sostenida
favorece
la
glicación
de
proteínas, el estrés oxidativo y la inflamación crónica, mecanismos que producen lesión glomerular y
alteraciones
en
la
membrana
basal
del
riñón.
La
evidencia
demuestra
que
un
adecuado
control
glucémico, junto con intervenciones dirigidas a mejorar la alimentación, incrementar la actividad física
y
favorecer
la
adherencia
terapéutica,
disminuye
el
riesgo
de
nefropatía
diabética
y
retrasa
la
progresión del daño renal. Estas medidas resultan especialmente relevantes cuando se implementan
desde etapas tempranas de la enfermedad metabólica.
La obesidad también constituye un factor de riesgo independiente para la ERC. El exceso de tejido
adiposo
induce
hiperfiltración
glomerular,
activación
del
sistema
renina-angiotensina-aldosterona,
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2675.
inflamación sistémica y resistencia a la insulina, procesos que favorecen el deterioro progresivo de la
función renal. Además, la obesidad incrementa la probabilidad de desarrollar hipertensión, diabetes
tipo
2
y
enfermedad
cardiovascular,
potenciando
el
riesgo
renal.
En
consecuencia,
las
estrategias
dirigidas a mantener un peso corporal saludable mediante alimentación equilibrada y actividad física
regular representan intervenciones prioritarias en los programas de prevención de la ERC (Cisneros-
García et al., 2023).
Los hábitos alimentarios desempeñan igualmente un papel determinante. El consumo excesivo de
sodio
favorece
el
desarrollo
de
hipertensión
arterial
y
acelera
la
progresión
del
daño
renal
al
incrementar
la
presión
intraglomerular.
De
forma
paralela,
las
dietas
caracterizadas
por
elevado
contenido de alimentos ultra procesados, grasas saturadas, bebidas azucaradas y proteínas de origen
animal se han asociado con mayor riesgo de alteraciones metabólicas relacionadas con la enfermedad
renal. En contraste, patrones alimentarios como la dieta mediterránea y la dieta DASH han demostrado
beneficios sobre el control de la presión arterial, el metabolismo de la glucosa y la preservación de la
función renal, por lo que son ampliamente recomendados en la prevención primaria (Mayne et al.,
2024).
El sedentarismo constituye otro factor modificable estrechamente relacionado con el deterioro renal.
La
inactividad
física
favorece
la
obesidad,
la
resistencia
a
la
insulina,
la
hipertensión
arterial
y
el
síndrome
metabólico,
incrementando
indirectamente
el
riesgo
de
ERC.
Diversos
estudios
longitudinales han mostrado que la práctica regular de actividad física mejora el control metabólico,
disminuye la inflamación sistémica y contribuye al mantenimiento de una adecuada función vascular,
efectos
que
repercuten
favorablemente
sobre
la
salud
renal.
Por
ello,
las
recomendaciones
internacionales
promueven
la
realización
de
al
menos
150
minutos
semanales
de
actividad
física
moderada como parte de las estrategias preventivas dirigidas a la población general (Kushner et al.,
2024).
El tabaquismo continúa siendo un importante factor de riesgo para el desarrollo y progresión de la ERC.
Las sustancias tóxicas presentes en el humo del tabaco generan disfunción endotelial, estrés oxidativo,
inflamación vascular y alteraciones hemodinámicas que aceleran el daño glomerular. Asimismo, fumar
incrementa el riesgo cardiovascular, principal causa de muerte en pacientes con enfermedad renal. La
suspensión del consumo de tabaco produce beneficios significativos sobre la función renal y reduce
la velocidad de progresión de la enfermedad, por lo que las intervenciones de
cesación tabáquica
deben incorporarse a los programas preventivos desarrollados por enfermería y otros profesionales de
la salud (Cisneros-García et al., 2023).
Otro aspecto frecuentemente subestimado es el uso indiscriminado de medicamentos potencialmente
nefrotóxicos, especialmente los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). El consumo prolongado de
estos fármacos puede disminuir el flujo sanguíneo renal y favorecer la aparición de lesión renal aguda
o acelerar la progresión de la ERC en individuos susceptibles. A ello se suma el uso no supervisado de
suplementos alimenticios, productos herbolarios y preparados de origen desconocido, cuyo potencial
nefrotóxico ha sido documentado en diversos estudios. En consecuencia, la educación sanitaria debe
enfatizar
el
uso
racional
de
medicamentos
y
la
consulta
profesional
antes
de
consumir
cualquier
producto con posible impacto sobre la función renal (Kushner et al., 2024).
La hidratación
adecuada
constituye igualmente un componente importante de
la prevención renal,
aunque las recomendaciones deben individualizarse de acuerdo con las condiciones clínicas de cada
persona. En individuos sanos, mantener un adecuado consumo de líquidos favorece la homeostasis
renal y disminuye el riesgo de algunas patologías urinarias; sin embargo, la evidencia disponible indica
que la hidratación, por sí sola, no sustituye el control integral de los factores de riesgo cardiovasculares
y metabólicos. Por ello, las intervenciones preventivas deben contemplar un enfoque multifactorial que
considere alimentación, actividad física, control metabólico y educación sanitaria (Mayne et al., 2024).
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2676.
Además de los factores clínicos tradicionales, investigaciones recientes han identificado factores de
riesgo
no
tradicionales
que
contribuyen
a
la
progresión
de
la
ERC.
Entre
ellos
destacan
la
contaminación
ambiental,
la
exposición
ocupacional
a
metales
pesados,
pesticidas
y
solventes,
el
estrés crónico, las alteraciones del sueño, las infecciones recurrentes, la inflamación persistente y
determinadas
condiciones
socioeconómicas.
Estos
determinantes
interactúan
con
los
factores
clásicos y contribuyen a explicar la creciente incidencia de enfermedad renal en poblaciones jóvenes y
laboralmente activas (Cisneros-García et al., 2023).
Desde la perspectiva de la salud pública, la detección oportuna constituye un componente esencial de
la
prevención.
La
evidencia
más
reciente
respalda
la
implementación
de
estrategias
de
tamizaje
dirigidas a personas con factores de riesgo, incluyendo hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedad
cardiovascular y antecedentes familiares de ERC. Las pruebas sencillas como la determinación de
creatinina
sérica,
la
estimación
de
la
tasa
de
filtración
glomerular
y
la
evaluación
de
albuminuria
permiten identificar alteraciones renales en etapas tempranas, favoreciendo intervenciones oportunas
que retrasan la progresión de la enfermedad. Los programas de cribado basados en factores de riesgo
han demostrado incrementar el diagnóstico precoz y mejorar la calidad de la atención en el primer nivel
de atención.
En
este
escenario,
la
atención
primaria
representa
el
entorno
ideal
para
desarrollar
estrategias
preventivas
integrales.
Los
equipos
multidisciplinarios,
particularmente
el
personal
de
enfermería,
desempeñan un papel fundamental en la identificación de personas con riesgo elevado, la promoción
de estilos de vida saludables, el seguimiento continuo y el fortalecimiento de la alfabetización en salud.
Las intervenciones educativas dirigidas por enfermería han demostrado mejorar el conocimiento de la
población,
favorecer
conductas
de
autocuidado
y
aumentar
la
adherencia
a
las
recomendaciones
relacionadas con alimentación saludable, actividad física, control de la presión arterial y vigilancia de
la glucemia (Billany et al., 2023).
La
alfabetización
en
salud
se
reconoce
actualmente
como
un
determinante
transversal
en
la
prevención
de
la
ERC.
Las
personas
con
niveles
adecuados
de
alfabetización
presentan
mayor
capacidad
para
comprender
la
información
relacionada
con
los
factores
de
riesgo,
interpretar
las
recomendaciones del personal sanitario, participar activamente en la toma de decisiones y adoptar
conductas protectoras para la salud renal. Por el contrario, la alfabetización limitada se asocia con
menor adherencia a las medidas preventivas, peor control de enfermedades crónicas y mayores tasas
de hospitalización y mortalidad. Estas evidencias respaldan el desarrollo de programas educativos
orientados
a
fortalecer
la
alfabetización
en
salud
renal
como
estrategia
preventiva
desde
edades
tempranas.
En
síntesis,
la
prevención
de
la
ERC
requiere
un
enfoque
integral
que
combine
la
identificación
temprana
de
factores
de
riesgo,
la
modificación
de
estilos
de
vida,
la
detección
oportuna
y
el
fortalecimiento de la alfabetización en salud. La evidencia científica reciente coincide en que muchas
de las causas que conducen al deterioro renal pueden prevenirse mediante intervenciones educativas
y de promoción de la salud implementadas desde la atención primaria. En este contexto, el profesional
de enfermería ocupa una posición estratégica para liderar acciones preventivas dirigidas a adultos
jóvenes, favoreciendo el desarrollo de competencias para el autocuidado y contribuyendo a disminuir
la carga futura de la enfermedad renal crónica.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La evidencia revisada muestra que los adultos jóvenes presentan un conocimiento limitado sobre la
función renal, los factores de riesgo y las medidas preventivas para evitar el deterioro de la función
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2677.
renal. Asimismo, diversos estudios señalan que intervenciones educativas lideradas por profesionales
de
enfermería
incrementan
significativamente
el
nivel
de
alfabetización
en
salud
renal,
mejoran
la
adherencia a estilos de vida saludables, favorecen el control de factores de riesgo cardiovascular y
promueven
la
detección
oportuna
de
alteraciones
renales
en
el
primer
nivel
de
atención.
La
incorporación
de
programas
educativos,
herramientas
digitales
y
estrategias
de
educación
personalizada ha demostrado resultados favorables en la prevención primaria de la ERC.
La
búsqueda
bibliográfica
permitió
identificar
428
registros
provenientes
de
las
bases
de
datos
PubMed/MEDLINE,
Scopus,
Web
of
Science,
CINAHL,
ScienceDirect
y
Google
Scholar,
además
de
documentos
técnicos
publicados
por
organismos
internacionales
especializados
en
salud
renal
y
atención
primaria.
Tras
la
eliminación
de
96
registros
duplicados,
se
obtuvo
un
total
de
332
publicaciones para la revisión de títulos y resúmenes. Posteriormente, se excluyeron 238 artículos por
no responder al objetivo del estudio, centrarse exclusivamente en pacientes con enfermedad renal
avanzada, población pediátrica, terapias de reemplazo renal o por presentar información insuficiente.
Finalmente, 94 artículos fueron evaluados a texto completo y 52 publicaciones cumplieron con los
criterios
de
inclusión
establecidos
para
la
revisión
narrativa.
La
evidencia
seleccionada
estuvo
integrada
por
18
revisiones
sistemáticas
y
metaanálisis,
21
estudios
observacionales,
7
investigaciones
cualitativas,
3
ensayos
clínicos,
y
3
guías
internacionales
de
práctica
clínica,
publicadas entre 2020 y 2026.
Del
análisis
temático
de
la
literatura
emergieron
cinco
categorías
principales:
(1)
situación
epidemiológica de la enfermedad renal crónica; (2) alfabetización en salud renal y conocimientos de la
población; (3) factores de riesgo modificables y estilos de vida; (4) intervenciones educativas lideradas
por enfermería; y (5) atención primaria como escenario para la prevención de la enfermedad renal
crónica.
Situación epidemiológica de la enfermedad renal crónica
La evidencia revisada mostró consenso en señalar que la enfermedad renal crónica constituye una de
las
enfermedades
no
transmisibles
con
mayor
crecimiento
durante
las
últimas
décadas.
Diversos
estudios
coincidieron
en
que
la
elevada
prevalencia
mundial
se
relaciona
con
el
incremento
de
la
diabetes
mellitus
tipo
2,
la
hipertensión
arterial,
la
obesidad
y
el
envejecimiento
poblacional.
Sin
embargo, investigaciones recientes también documentan un aumento progresivo de factores de riesgo
entre adultos jóvenes, favoreciendo la aparición temprana de alteraciones renales y aumentando la
probabilidad de desarrollar enfermedad renal durante la vida adulta.
Los estudios epidemiológicos destacaron que una proporción importante de personas desconoce que
presenta
daño
renal
debido
a
que
la
enfermedad
permanece
asintomática
durante
sus
primeras
etapas. Esta situación retrasa el diagnóstico oportuno y limita la implementación de intervenciones
preventivas desde el primer nivel de atención. Asimismo, los autores coinciden en que la detección
tardía incrementa la necesidad futura de terapias de reemplazo renal y eleva considerablemente los
costos sanitarios.
Alfabetización en salud renal y conocimientos de la población
Uno de los hallazgos más consistentes de la revisión fue el bajo nivel de alfabetización en salud renal
observado tanto en población general como en personas con factores de riesgo para enfermedad renal
crónica. La mayoría de los estudios reportó que los adultos jóvenes presentan conocimientos limitados
sobre la función de los riñones, los principales factores de riesgo, las manifestaciones tempranas de
la enfermedad y las medidas preventivas recomendadas.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2678.
Diversas investigaciones señalaron que muchas personas asocian la enfermedad renal únicamente
con pacientes sometidos a diálisis o trasplante, desconociendo que la mayor parte del daño renal
puede prevenirse mediante estilos de vida saludables y el control oportuno de factores de riesgo. Esta
percepción disminuye la búsqueda de atención preventiva y reduce la participación en programas de
promoción de la salud.
Los
estudios
revisados
también
evidenciaron
que
niveles
bajos
de
alfabetización
en
salud
se
relacionan
con
menor
adherencia
a
recomendaciones
médicas,
menor
capacidad
para
interpretar
información sanitaria, escasa participación en decisiones relacionadas con el autocuidado y menor
utilización de los servicios preventivos. Por el contrario, las personas con mayor alfabetización en salud
demostraron mejores conductas preventivas, mayor adherencia a estilos de vida saludables y mejor
control de enfermedades crónicas asociadas con el deterioro renal.
Factores de riesgo modificables y estilos de vida
La revisión identificó que los factores de riesgo modificables representan el principal objetivo de las
intervenciones
preventivas
dirigidas
a
adultos
jóvenes.
Los
estudios
coincidieron
en
señalar
a
la
hipertensión arterial y la diabetes mellitus como las principales causas de enfermedad renal crónica;
sin embargo, también resaltaron el papel creciente de la obesidad, el sedentarismo, la alimentación
poco saludable y el tabaquismo.
Diversos autores documentaron que el elevado consumo de sodio, bebidas azucaradas y alimentos
ultraprocesados favorece el desarrollo de hipertensión arterial, resistencia a la insulina y obesidad,
incrementando indirectamente el riesgo de deterioro renal. Asimismo, el sedentarismo se asoció con
alteraciones metabólicas y cardiovasculares que aceleran la progresión de la enfermedad renal.
Otro hallazgo relevante fue el uso indiscriminado de antiinflamatorios no esteroideos, suplementos
alimenticios
y
productos
herbolarios
sin
supervisión
profesional,
identificado
como
un
factor
potencialmente
nefrotóxico,
especialmente
entre
adultos
jóvenes.
La
literatura
también
señaló
la
exposición
ocupacional
a
sustancias
químicas,
metales
pesados
y
solventes
como
un
riesgo
emergente para la salud renal en determinados grupos laborales.
En conjunto, los estudios demostraron que la mayoría de estos factores pueden modificarse mediante
intervenciones educativas oportunas, promoción de hábitos saludables y seguimiento continuo desde
la atención primaria.
Intervenciones educativas lideradas por enfermería
Los artículos analizados coincidieron en destacar el papel estratégico del profesional de enfermería en
la prevención de la enfermedad renal crónica. Las intervenciones educativas dirigidas por enfermería
mostraron resultados favorables en el incremento del conocimiento sobre salud renal, la modificación
de conductas de riesgo y el fortalecimiento del autocuidado.
Las
estrategias
más
frecuentemente
reportadas
incluyeron
sesiones
educativas
individuales
y
grupales,
consejería
personalizada,
programas
comunitarios
de
promoción
de
la
salud,
talleres
participativos,
campañas
universitarias
y
el
uso
de
recursos
digitales
como
aplicaciones
móviles,
plataformas
virtuales
y
redes
sociales.
Estas
intervenciones
permitieron
mejorar
el
conocimiento
relacionado con alimentación saludable, hidratación, actividad física, control del peso corporal, uso
racional de medicamentos y reconocimiento de factores de riesgo para enfermedad renal.
Los estudios cualitativos mostraron que la educación desarrollada por enfermería favorece una mayor
comprensión del proceso
salud-enfermedad y fortalece la
confianza de las personas para
adoptar
conductas
preventivas.
Asimismo,
diversas
investigaciones
señalaron
que
las
intervenciones
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2679.
educativas centradas en la alfabetización en salud resultan más efectivas cuando utilizan lenguaje
claro, materiales visuales, estrategias participativas y contenidos adaptados al nivel educativo de la
población.
Otro resultado relevante fue la importancia del seguimiento continuo. Los programas que incluyeron
sesiones
de
refuerzo,
monitoreo
periódico
y
acompañamiento
profesional
obtuvieron
mejores
resultados en la adherencia a las recomendaciones de autocuidado y en el mantenimiento de cambios
conductuales a largo plazo.
Atención primaria como escenario para la prevención de la enfermedad renal crónica
La
evidencia
científica
identificó
a
la
atención
primaria
como
el
escenario
más
apropiado
para
implementar estrategias de prevención de la enfermedad renal crónica basadas en la alfabetización en
salud. Los estudios revisados destacan que el primer nivel de atención facilita el contacto continuo
con
la
población,
favorece
la
identificación
temprana
de
factores
de
riesgo
y
permite
desarrollar
intervenciones preventivas antes de que aparezca daño renal irreversible.
Los programas implementados en centros de salud, universidades y comunidades demostraron que la
integración de acciones educativas con el tamizaje oportuno de hipertensión arterial, diabetes mellitus,
obesidad
y
antecedentes
familiares
incrementa
la
detección
de
personas
en
riesgo
y
mejora
las
oportunidades de intervención.
Asimismo,
la
literatura
resaltó
que
la
colaboración
interdisciplinaria
entre
enfermería,
medicina,
nutrición, psicología y trabajo social fortalece la efectividad de las estrategias preventivas, al abordar
de
manera
integral
los
determinantes
biológicos,
conductuales
y
sociales
relacionados
con
la
enfermedad renal.
CONCLUSIONES
La alfabetización en salud renal representa una estrategia costo-efectiva para fortalecer la prevención
de la enfermedad renal crónica desde la atención primaria. El profesional de enfermería desempeña un
papel fundamental en la educación para la salud, la identificación temprana de factores de riesgo y el
empoderamiento de los adultos jóvenes para el autocuidado. Fortalecer programas de alfabetización
en salud renal puede contribuir a disminuir la carga futura de la enfermedad renal crónica y favorecer
una atención preventiva centrada en la persona.
La presente revisión narrativa permitió analizar la evidencia científica disponible sobre la alfabetización
en
salud
renal
como
estrategia
de
enfermería
para
prevenir
la
enfermedad
renal
crónica
(ERC)
en
adultos jóvenes dentro del contexto de la atención primaria. Los hallazgos demuestran que la ERC
continúa representando un importante problema de salud pública debido a su elevada prevalencia, su
evolución
silenciosa
y
el
incremento
sostenido
de
factores
de
riesgo
modificables,
como
la
hipertensión
arterial,
la
diabetes
mellitus
tipo
2,
la
obesidad,
el
sedentarismo,
el
tabaquismo
y
los
hábitos alimentarios poco saludables. Estas condiciones, cada vez más frecuentes en adultos jóvenes,
hacen indispensable fortalecer las acciones preventivas antes de que se establezca un daño renal
irreversible.
La revisión evidenció que la alfabetización en salud renal constituye un determinante fundamental para
la adopción de conductas de autocuidado, ya que favorece la comprensión de los factores de riesgo,
mejora
la
capacidad
para
interpretar
la
información
sanitaria
y
promueve
la
toma
de
decisiones
informadas
orientadas
a
la
protección
de
la
función
renal.
En
contraste,
los
bajos
niveles
de
alfabetización
en
salud
se
asocian
con
menor
participación
en
actividades
preventivas,
escasa
adherencia a las recomendaciones profesionales
y mayor probabilidad de diagnóstico tardío de la
enfermedad.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2680.
Asimismo, la evidencia científica analizada confirma que la atención primaria es el escenario idóneo
para implementar estrategias de promoción de la salud y prevención de la ERC, debido a su cercanía
con la comunidad, la continuidad del cuidado y la posibilidad de identificar tempranamente a personas
con factores de riesgo. En este nivel de atención, el profesional de enfermería desempeña un papel
estratégico
como
educador,
promotor
de
la
salud
y
facilitador
del
autocuidado,
mediante
intervenciones
orientadas
a
fortalecer
la
alfabetización
en
salud
renal,
modificar
estilos
de
vida
y
fomentar la participación activa de los individuos en el cuidado de su salud.
Las
intervenciones
educativas
lideradas
por
enfermería,
tanto
presenciales
como
apoyadas
en
herramientas digitales, demostraron resultados favorables en el incremento del conocimiento sobre
salud
renal,
la
adopción
de
hábitos
saludables
y
el
fortalecimiento
de
competencias
para
el
autocuidado. Estos hallazgos respaldan la incorporación de programas permanentes de alfabetización
en salud renal en las unidades de atención primaria, instituciones educativas y espacios comunitarios,
especialmente dirigidos a adultos jóvenes, grupo en el que las acciones preventivas pueden generar un
mayor impacto a largo plazo.
No obstante, la revisión también identificó importantes áreas de oportunidad para la investigación.
Persisten limitados estudios centrados específicamente en alfabetización en salud renal en adultos
jóvenes,
particularmente
en
América
Latina
y
México,
donde
la
evidencia
continúa
siendo
escasa.
Además, existe heterogeneidad en los instrumentos utilizados para evaluar este constructo, lo que
dificulta
la
comparación
de
resultados
entre
investigaciones.
En
consecuencia,
se
recomienda
desarrollar estudios longitudinales, ensayos de intervención y procesos de validación de instrumentos
culturalmente adaptados que permitan medir el impacto de las estrategias educativas implementadas
por enfermería sobre el conocimiento, las conductas preventivas y los indicadores de salud renal.
En respuesta al objetivo planteado, esta revisión permite concluir que la alfabetización en salud renal
representa una estrategia efectiva y necesaria para fortalecer la prevención de la enfermedad renal
crónica
en
adultos
jóvenes.
Su
integración
en
la
práctica
de
enfermería,
especialmente
desde
la
atención primaria, favorece el desarrollo de competencias para el autocuidado, promueve estilos de
vida
saludables
y
contribuye
a
la
detección
temprana
de
factores
de
riesgo,
con
el
potencial
de
disminuir la incidencia de la ERC, retrasar su progresión y reducir la carga social, sanitaria y económica
asociada a esta enfermedad.
Finalmente, fortalecer la alfabetización en salud renal debe considerarse una prioridad en las políticas
públicas y en los programas de promoción de la salud, reconociendo a enfermería como un actor clave
para liderar intervenciones educativas basadas en evidencia científica. La implementación de estas
estrategias contribuirá no solo a mejorar la salud renal de la población joven, sino también a avanzar
hacia modelos de atención preventiva más equitativos, sostenibles y centrados en la persona.
LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2681.
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LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2682.