DOI: https://doi.org/
10.56712/latam.v7i4.6433

Evaluación Neuropsicológica Forense: Revisión Sistemática y
Análisis Bibliométrico

Forensi
c
Neuropsychologica
l
Assessmen
t
: A Systemati
c
Revie
w
and
Bibliometric Analysis

Pedro Andrés Muñoz Arteaga
1

1
Autor de correspondencia.

pmunoza@ups.edu.ec

https://orcid.org/0009-0006-6513-9654

Grupo de Investigación en Neurociencia Clínica Aplicada (GINCA), Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador

Cuenca – Ecuador

Vanessa Quito Calle

jquito@ups.edu.ec

https://orcid.org/0000-0002-1428-5081

Grupo de Investigación en Neurociencia Clínica Aplicada (GINCA), Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador

Cuenca – Ecuador

Lorena Cañizares Jarrin

lcanizares@ups.edu.ec

https://orcid.org/0009-0002-6021-2649

Grupo de Investigación en Neurociencia Clínica Aplicada (GINCA), Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador

Cuenca – Ecuador

Andrés Ramírez

aramirezc1@ups.edu.ec

https://orcid.org/0009-0007-3493-6519

Grupo de Investigación en Neurociencia Clínica Aplicada (GINCA), Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador

Cuenca – Ecuador

Artículo recibido: 04 de abril de 2026. Aceptado para publicación: 04 de septiembre de 2026.

Conflictos de Interés: Ninguno que declarar.

Resumen

La
evaluación
neuropsicológica
forense
transforma
datos
cognitivos,
conductuales
y
clínicos
en
respuestas a preguntas jurídicas, pero su evidencia permanece dispersa entre estudios de validez,
estándares profesionales, capacidad civil, competencia procesal y daño cerebral. El objetivo principal
de
este
estudio
fue
analizar
integralmente
la
evolución,
la
estructura
científica
y
la
configuración
temática de la producción académica sobre la evaluación neuropsicológica forense, mediante una
revisión sistemática de alcance y un análisis bibliométrico. Se realizó una revisión sistemática de
alcance con análisis bibliométrico de registros descargados de PubMed, Scopus y Web of Science
mediante el acceso institucional de la Universidad Politécnica Salesiana, con fecha de corte al 31 de
julio de 2026. Se identificaron 468 registros; después de eliminar 118 duplicados, se cribaron 350
documentos y 202 cumplieron los criterios de pertinencia. La validez del desempeño, de los síntomas
y la simulación concentró 94 estudios (46,5%); le siguieron daño cerebral y causalidad (n = 51; 25,2%),
ámbito penal (n = 26; 12,9%), estándares y ética (n = 19; 9,4%) y capacidad civil y discapacidad (n = 12;
5,9%). Las revistas, Archives of Clinical Neuropsychology y The Clinical Neuropsychologist fueron las
fuentes más productivas, mientras Jerry J. Sweet y Kyle B. Boone encabezaron la autoría. La evidencia
coincide
en
que
una
puntuación
aislada
no
demuestra
simulación,
incapacidad
ni
causalidad.
La
evaluación
sólida
exige
múltiples
indicadores
de
validez,
revisión
de
expedientes,
hipótesis

LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2822.

alternativas, normas culturalmente pertinentes y una comunicación que diferencie datos, inferencias
y límites. El campo muestra consolidación metodológica, aunque mantiene brechas transculturales y
una marcada concentración norteamericana.

Palabras clave:
neuropsicología forense, evaluación neuropsicológica, validez del desempeño,
capacidad jurídica, bibliometría

Abstract

Forensic
neuropsychological
assessment
translates
cognitive,
behavioral,
and
clinical
data
into
answers
to
legal
questions,
yet
its
evidence
is
dispersed
across
validity
research,
professional
standards, civil capacity, adjudicative competence, and brain i
njury.
The main objective of this study
was
to
comprehensively
analyze
the
evolution,
scientific
structure
and
thematic
configuration
of
academic
production
on
forensic
neuropsychological
evaluation,
through
a
systematic
review
of
scope
and
a
bibliometric
analysi
s
.
A
systematic
scoping
review
with
bibliometric
analysis
was
conducted
using
records
downloaded
from
PubMed,
Scopus,
and
Web
of
Science
through
the
institutional access of Universidad Politécnica Salesiana
, with a cutoff date of July 31, 2026. A total of
468 records were identified; after removing 118 duplicates, 350 documents were screened and 202
met the relevance criteria. Performance validity, symptom validity, and malingering accounted for 94
studies (
46.5%), followed
by brain injury and causation (n = 51; 25.2%), criminal contexts (n = 26;
12.9%), standards and ethics (n = 19; 9.4%), and civil capacity and disability (n = 12; 5.9%). Archives of
Clinical
Neuropsychology
and
The
Clinical
Neuropsychologis
t
were
the
most
productive
sources,
whereas Jerry J. Sweet and Kyle B. Boone led authorship. Evidence consistently indicates that an
isolated
score
cannot
establish
malingering,
incapacity,
or
causation.
Sound
assessment
requires
multiple validity indicato
rs, record review, alternative hypotheses, culturally appropriate norms, and
communication
that
separates
data,
inferences,
and
limitations.
The
field
has
achieved
methodological
consolidation,
although
cross
-
cultural
gaps
and
a
strong
North
American
conce
ntration remain.

Keywords
:
forensic neuropsychology, neuropsychological assessment, performance validity,
legal capacity, bibliometrics

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.

Cómo citar: Muñoz Arteaga, P. A., Quito Calle, V., Cañizares Jarrin, L., & Ramírez, A. (2026).
Evaluación Neuropsicológica Forense: Revisión Sistemática y Análisis Bibliométrico.
LATAM Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades 7 (4), 2822 – 2843.
https://doi.org/10.56712/latam.v7i4.6433

LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2823.

INTRODUCCIÓN

La neuropsicología forense se sitúa en una zona de encuentro exigente: debe conservar el rigor de la
evaluación neuropsicológica y, al mismo tiempo, responder preguntas definidas por normas jurídicas.
No basta con describir memoria, atención o funciones ejecutivas; el perito debe explicar qué significan
esos hallazgos para una capacidad concreta, un evento alegado, una reclamación de discapacidad o
la posibilidad de participar de manera efectiva en un proceso. Esta traducción entre ciencia y derecho
distingue la práctica forense de la evaluación clínica ordinaria (Marcopulos et al., 2024; Sweet et al.,
2023).

La diferencia también se expresa en el encuadre. En los contextos periciales suelen existir incentivos
externos, versiones contrapuestas, expedientes extensos y destinatarios que no pertenecen al ámbito
sanitario. Por ello, la independencia, la trazabilidad de las fuentes y la delimitación del rol adquieren
una importancia central. Las declaraciones sobre exámenes ordenados por tribunales, la revisión de
expedientes y la protección de materiales de prueba muestran que la calidad de una opinión depende
tanto del procedimiento como de la batería utilizada (Boone et al., 2025; Bush, 2005; Chafetz et al.,
2025).

La validez constituye el núcleo más visible de la disciplina. Un rendimiento bajo puede reflejar lesión,
enfermedad,
fatiga,
dolor,
dificultades
lingüísticas,
escasa
comprensión,
factores
emocionales
o
respuesta
no
creíble.
Del
mismo
modo,
el
fracaso
en
una
prueba
de
validez
no
equivale
automáticamente a simulación. Los consensos contemporáneos recomiendan integrar indicadores
independientes,
considerar
tasas
base
y
separar
la
interpretabilidad
del
protocolo
de
cualquier
inferencia acerca de la intención (Greher & Wodushek, 2017; Nelson et al., 2007; Sweet et al., 2021).
Las aplicaciones abarcan asuntos penales y civiles. En el ámbito penal, la evaluación puede contribuir
a
la
competencia
para
ser
juzgado,
la
amnesia
relacionada
con
el
delito,
la
comprensión
de
instrucciones, la capacidad de colaborar con la defensa y el estudio de alteraciones neurocognitivas
en personas privadas de libertad (Arredondo et al., 2017; Jelicic, 2018; Tussey et al., 2025). En el ámbito
civil,
interviene
en
capacidad
testamentaria,
capacidad
financiera,
discapacidad
ocupacional,
daño
personal y litigios relacionados con traumatismo craneoencefálico (Begali, 2020; Gerstenecker et al.,
2022; Kaufmann, 2016; Schultz et al., 2016).

Por lo expuesto, el objetivo general de este estudio fue analizar integralmente la evolución, la estructura
científica y la configuración temática de la producción académica sobre la evaluación neuropsicológica
forense, mediante una revisión sistemática de alcance y un análisis bibliométrico, con la finalidad de
identificar sus principales tendencias, autores, fuentes, áreas de aplicación y vacíos de conocimiento,
así como sintetizar los principios metodológicos, técnicos y éticos que sustentan una práctica pericial
rigurosa en los ámbitos civil y penal.

METODOLOGÍA

Diseño

Se realizó una revisión sistemática de alcance acompañada de un análisis bibliométrico descriptivo.
Este diseño se eligió porque el campo reúne estudios diagnósticos, encuestas, revisiones, documentos
de
consenso,
capítulos
y
trabajos
aplicados
que
no
comparten
una
medida
de
efecto
común.
El
proceso de identificación y selección se organizó conforme a PRISMA 2020, mientras los indicadores
bibliométricos se interpretaron siguiendo recomendaciones para análisis de desempeño científico y
mapeo temático (Aria & Cuccurullo, 2017; Donthu et al., 2021; Page et al., 2021).

LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2824.

Fuentes de información y búsqueda

La búsqueda se efectuó en PubMed, Scopus y Web of Science mediante el acceso institucional de la
Universidad
Politécnica
Salesiana.
La
fecha
de
corte
fue
el
31
de
julio
de
2026.
Los
archivos
descargados contenían 212 registros de PubMed, 204 de Scopus y 52 de Web of Science (WoS). En
PubMed se utilizó la combinación “Evaluation AND Forensic Neuropsychology”; el archivo de análisis
de Scopus conservó la sintaxis TITLE-ABS-KEY(Evaluation AND Forensic Neuropsychology). En Web of
Science se aplicó la búsqueda temática equivalente con los mismos conceptos (tabla 1).

Tabla 1

Fuentes de información, estrategia y registros identificados

Base de
datos

Estrategia de búsqueda

n

PubMed

(Evaluation OR Assessment OR "Neuropsychological Assessment" OR
"Neuropsychological Tests" OR "Neuropsychological Test" OR "Psychologic
Assessment" OR "Psychological Assessment" OR "Psychologic Test" OR
"Clinical Evaluation" OR "Forensic Evaluation" OR "Di
sability Evaluation" OR
Psychometrics OR Psychometry OR Validity OR "Validation Process" OR
"Diagnostic Accuracy" OR Diagnosis OR "Sensitivity and Specificity" OR
"Performance Validity" OR "Symptom Validity Testing" OR
"Malingering/symptom Validity Testing
" OR "Response Bias" OR Malingering OR
"Test of Memory Malingering") AND ("Forensic Neuropsychology" OR "Forensic
Psychology" OR "Forensic Psychiatry" OR "Forensic Medicine" OR "Forensic
Science" OR Forensic OR Neuropsychology OR Neuropsychological OR "Exp
ert
Witness" OR Court OR Jurisprudence OR "Medicolegal Aspect" OR "Law Suit" OR
Crime OR Criminals OR Offender OR "Criminal Behavior")

212

Scopus

TITLE
-
ABS
-
KEY ( ( Evaluation OR Assessment OR "Neuropsychological
Assessment" OR "Neuropsychological Tests" OR "Neuropsychological Test" OR
"Psychologic Assessment" OR "Psychological Assessment" OR "Psychologic
Test" OR "Clinical Evaluation" OR "Forensic E
valuation" OR "Disability Evaluation"
OR Psychometrics OR Psychometry OR Validity OR "Validation Process" OR
"Diagnostic Accuracy" OR Diagnosis OR "Sensitivity And Specificity" OR
"Performance Validity" OR "Symptom Validity Testing" OR
"Malingering/symptom
Validity Testing" OR "Response Bias" OR Malingering OR
"Test Of Memory Malingering" ) AND ( "Forensic Neuropsychology" OR "Forensic
Psychology" OR "Forensic Psychiatry" OR "Forensic Medicine" OR "Forensic
Science" OR Forensic OR Neuropsychology OR Neurops
ychological OR "Expert
Witness" OR Court OR Jurisprudence OR "Medicolegal Aspect" OR "Law Suit" OR
Crime OR Criminals OR Offender OR "Criminal Behavior" ) )

204

Web of
Science

TS=((Evaluation OR Assessment OR "Neuropsychological Assessment" OR
"Neuropsychological Tests" OR "Neuropsychological Test" OR "Psychologic
Assessment" OR "Psychological Assessment" OR "Psychologic Test" OR
"Clinical Evaluation" OR "Forensic Evaluation" OR
"Disability Evaluation" OR
Psychometrics OR Psychometry OR Validity OR "Validation Process" OR
"Diagnostic Accuracy" OR Diagnosis OR "Sensitivity and Specificity" OR
"Performance Validity" OR "Symptom Validity Testing" OR
"Malingering/symptom Validity Tes
ting" OR "Response Bias" OR Malingering OR
"Test of Memory Malingering") AND ("Forensic Neuropsychology" OR "Forensic
Psychology" OR "Forensic Psychiatry" OR "Forensic Medicine" OR "Forensic
Science" OR Forensic OR Neuropsychology OR Neuropsychological OR
"Expert
Witness" OR Court OR Jurisprudence OR "Medicolegal Aspect" OR "Law Suit" OR
Crime OR Criminals OR Offender OR "Criminal Behavior"))

52

Total

468

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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2825.

Fuente:
elaboración propia.

Los
registros
se
deduplicaron
primero
por
DOI
normalizado
y
después
por
título
normalizado,
con
eliminación de signos, diferencias de mayúsculas y variaciones menores de escritura. Se eliminaron
118
duplicados
y
se
obtuvieron
350
registros
únicos.
Se
incluyeron
publicaciones
centradas
en:
fundamentos
y
práctica
de
la
neuropsicología
forense;
evaluación
en
asuntos
penales
o
civiles;
competencia, capacidad, discapacidad o litigio; validez del desempeño, validez de síntomas, sesgo de
respuesta o simulación; estándares éticos, test security y participación de terceros; y daño cerebral
con
implicaciones
causales
o
periciales.
Se
excluyeron
trabajos
puramente
clínicos,
deportivos,
farmacológicos, genéticos o de neuroimagen sin vínculo identificable con una pregunta forense, así
como estudios de psicología forense sin componente neuropsicológico.

Extracción y análisis

De cada registro se extrajeron título, año, fuente, autores, DOI, base de procedencia y, cuando estaba
disponible, número de citas. La productividad anual, las fuentes y los autores se calcularon sobre los
202 estudios incluidos. Los recuentos de citación se tomaron exclusivamente de Scopus para evitar
sumar indicadores no equivalentes. El solapamiento se estimó según presencia en una, dos o tres
bases. La síntesis temática se realizó mediante codificación del foco principal
en cinco dominios:
validez y simulación; estándares, ética y práctica; ámbito penal; capacidad civil, discapacidad y litigio;
y
daño
cerebral,
causalidad
y
aplicaciones
clínicas.
Debido
a
la
heterogeneidad,
no
se
efectuó
metaanálisis ni una evaluación única de riesgo de sesgo; esta decisión es coherente con el carácter de
alcance de la revisión.

Tabla 2

Decisiones analíticas y resultados de la selección

Decisión

Procedimiento

Resultado

Identificación

Tres exportaciones institucionales

468 registros

Deduplicación

DOI y títulos normalizados

118 duplicados eliminados

Cribado

Título, resumen y metadatos disponibles

350 registros únicos

Elegibilidad

Pertinencia neuropsicológica y forense directa

202 incluidos; 148 excluidos

Síntesis

Bibliometría descriptiva y codificación temática

Cinco dominios analíticos

Fuente:
elaboración propia.

RESULTADOS

Las tres bases aportaron 468 registros. La eliminación de 118 duplicados redujo el conjunto a 350
documentos únicos. Durante el
cribado se excluyeron 148 por ausencia de relación directa con la
evaluación
neuropsicológica
forense;
202
integraron
la
síntesis
(Tabla
2
y
Figura
1).
La
cifra
final
demuestra
que
la
consulta
inicial
fue
sensible,
pero
también
recuperó
literatura
periférica,
especialmente sobre conmoción cerebral, neurociencia clínica y evaluación psicológica general.

En la base de datos de Scopus aportó 87 estudios exclusivos y PubMed 36, mientras Web of Science
añadió
ocho
documentos
no
localizados
en
las
otras
fuentes.
Treinta
y
dos
estudios
estuvieron
presentes
en
las
tres
bases;
otros
32
aparecieron
simultáneamente
en
PubMed
y
Scopus.
La
superposición completa fue, por tanto, limitada. Este patrón confirma que una búsqueda restringida a
una sola fuente habría omitido una proporción sustantiva de la literatura pertinente.

LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2826.

Figura 1

Flujo de identificación, depuración y selección de la evidencia

Fuente:
elaboración propia.

Por otra parte, la producción comenzó de forma esporádica a finales de la década de 1980 y aumentó
durante los años 2000. El año 2013 reunió 15 publicaciones, impulsadas por estudios sobre validez,
discapacidad y traumatismo leve. Una segunda etapa de expansión se observó entre 2023 y 2025, con
12, 10 y 15 trabajos, respectivamente. Los ocho registros de 2026 deben interpretarse con cautela
porque el año estaba incompleto al momento de la descarga. Más que un crecimiento lineal, la serie
muestra oleadas ligadas a consensos profesionales, desarrollo de indicadores de validez y nuevas
aplicaciones en competencia y revisión de expedientes.

Mientras
que
la
revista
Archives
of
Clinical
Neuropsychology
concentró
35
estudios
y
The
Clinical
Neuropsychologist
32.
En
conjunto
reunieron
67
publicaciones,
equivalentes
al
33,2%
del
corpus.
Applied Neuropsychology: Adult ocupó el tercer lugar con 10 trabajos, seguida de Psychological Injury
and Law con nueve y Journal of Forensic Neuropsychology con siete. Esta concentración refleja la
existencia de un núcleo editorial estable, aunque la presencia de revistas jurídicas, de rehabilitación y
de traumatismo confirma el carácter interdisciplinario del campo.

.

LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2827.

Gráfico 1

Complementariedad y solapamiento de los estudios incluidos

Fuente:
elaboración propia.

Gráfico 2

Evolución anual de la producción científica incluida

Fuente:
elaboración propia.

LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2828.

Gráfico 3

Fuentes con mayor producción en el corpus incluido

Fuente:
elaboración propia.

Gráfico 4

Distribución temática de la evidencia incluida

Fuente:
elaboración propia.

Por otra parte, Jerry J. Sweet fue el autor más productivo con 12 contribuciones, seguido de Kyle B.
Boone
con
11.
Robert
L.
Denney,
Nathaniel
W.
Nelson
y
Robert
J.
McCaffrey
registraron
siete
publicaciones cada uno; Ryan W. Schroeder, Bernice A. Marcopulos, Ronald L. Heilbronner y Glenn J.
Larrabee
se
ubicaron
en
el
siguiente
grupo.
Los
documentos
más
citados
en
Scopus
fueron
el
pronunciamiento
sobre
evaluación
de
validez
de
síntomas
de
Bush
et
al.
(2005),
el
consenso
actualizado de Sweet et al. (2021), la encuesta norteamericana sobre prácticas de validez y el consenso
sobre etiquetado uniforme de puntuaciones de Guilmette et al. (2020).

LATAM Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, Asunción, Paraguay.
ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2829.

Tabla 3

Principales indicadores bibliométricos

Indicador

Resultado

Autores más productivos

Sweet (
n =
12), Boone (
n =
11), Denney (
n =
7), Nelson (
n =
7),
McCaffrey (
n =
7)

Fuentes líderes

Archives of Clinical Neuropsychology (
n =
35) y The Clinical
Neuropsychologist (
n =
32)

Documento más citado en
Scopus

Bush et al. (2005), 794 citas en la exportación

Segundo documento más
citado

Sweet et al. (2021), 449 citas

Concentración temática

94 de 202 estudios se centraron en validez y simulación

Fuente:
elaboración propia.

Estructura temática

La validez del desempeño, la validez de síntomas y la simulación constituyeron el dominio dominante,
con
94
estudios
(46,5%).
El
segundo
grupo
reunió
51
trabajos
sobre
daño
cerebral,
causalidad
y
aplicaciones clínicas (25,2%). Los asuntos penales y la competencia procesal sumaron 26 (12,9%), los
estándares y la ética 19 (9,4%), y la capacidad civil, la discapacidad y el litigio 12 (5,9%).

Validez del desempeño, síntomas y simulación

La síntesis confirma que la validez no es un atributo global de la persona, sino una propiedad de los
datos obtenidos bajo condiciones específicas. Los análisis factoriales separan la validez cognitiva de
la
validez
de
síntomas,
aunque
ambas
pueden
relacionarse
(Nelson
et
al.,
2007).
Los
consensos
recomiendan distribuir múltiples indicadores a lo largo de la batería, combinar medidas independientes
y considerar tasas base, diagnóstico, idioma y condiciones de administración (Boone, 2009; Sweet et
al., 2021).

La literatura también muestra una discusión más matizada sobre el número de fracasos necesario. El
criterio habitual de múltiples fallos reduce decisiones precipitadas; sin embargo, resultados recientes
indican que un fracaso extremo en una prueba bien validada puede, en circunstancias delimitadas,
demostrar que el protocolo no es interpretable (Binder et al., 2026). Esta conclusión no autoriza a inferir
simulación
de
manera
automática.
La
intención
exige
evidencia
convergente
y
una
evaluación
de
alternativas clínicas, contextuales y motivacionales. Los falsos positivos aumentan cuando se aplican
puntos de corte sin atender a discapacidad intelectual, epilepsia, trastorno por déficit de atención, dolor
o diversidad cultural (Erdodi, 2023; Larrabee, 2014; Young, 2024).

Los indicadores embebidos amplían el muestreo de validez sin reemplazar las pruebas independientes.
La evidencia sobre la elección forzada del California Verbal Learning Test y el indicador embebido de
la
Neuropsychological
Assessment
Battery
muestra
utilidad
incremental,
pero
sensibilidad
variable
(Schwartz et al., 2016; Varela et al., 2022). En personas hispanohablantes, la validación del índice de
reconocimiento
de
la
WHO-AVLT
representa
un
avance,
aunque
todavía
son
escasas
las
normas
culturalmente específicas (Reyes et al., 2019).

Estándares, ética y práctica profesional

La práctica forense exige independencia respecto de quien solicita la evaluación y claridad sobre los
límites de confidencialidad. Los exámenes independientes u ordenados por tribunales requieren que la

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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2830.

pregunta
jurídica,
los
destinatarios
y
las
fuentes
queden
definidos
desde
el
inicio
(Bush,
2005;
Kaufmann, 2005). La revisión de expedientes no es un trámite auxiliar: permite reconstruir cronologías,
identificar inconsistencias y contrastar el funcionamiento antes y después del evento alegado (Chafetz
et al., 2025).

La presencia de terceros, la grabación y la entrega de datos brutos continúan generando tensión entre
transparencia
procesal,
seguridad
de
los
instrumentos
y
validez
de
la
administración.
Los
pronunciamientos interorganizacionales advierten que observadores y grabaciones pueden alterar el
desempeño y comprometer la seguridad de las pruebas (Glen et al., 2021; Howe & McCaffrey, 2010).
La
propuesta
de
liberar
material
protegido
mediante
órdenes
judiciales
busca
equilibrar
derechos
procesales y protección técnica, pero no elimina todos los riesgos de difusión y uso indebido (Boone
et al., 2025).

La estandarización del lenguaje también mejora la utilidad jurídica del informe. Las etiquetas uniformes
y
una
definición
explícita
de
deterioro
reducen
interpretaciones
ambiguas
por
parte
de
jueces,
abogados, pacientes y otros profesionales (Guilmette et al., 2020). El informe debe diferenciar hechos
documentados, observaciones, resultados, inferencias y opinión profesional.

Ámbito penal y competencia procesal

En
asuntos
penales,
el
diagnóstico
neurológico
o
psiquiátrico
no
determina
por
mismo
incompetencia. La pregunta relevante es funcional: si la persona comprende el proceso, aprecia su
situación,
razona
sobre
alternativas
y
puede
colaborar
con
su
defensa.
Los
estudios
en
acusados
hospitalizados y las revisiones recientes sobre competencia muestran que la neuropsicología aporta
cuando
vincula
procesos
cognitivos
con
capacidades
legales
específicas
(Arredondo
et
al.,
2017;
Tussey et al., 2025).

La evaluación de amnesia relacionada con delitos requiere comprobar consistencia, plausibilidad y
correspondencia
con
el
conocimiento
neurocognitivo,
además
de
considerar
incentivos
externos
(Jelicic, 2018; Peters et al., 2013). En poblaciones penitenciarias, las restricciones físicas y ambientales
pueden
afectar
el
rendimiento.
La
disminución
observada
bajo
uso
de
esposas
evidencia
que
una
administración no estandarizada debe documentarse y limitar la interpretación (Biddle et al., 2018).
Los estudios en jóvenes y adultos mayores muestran, además, que el funcionamiento cognitivo debe
analizarse
junto
con
factores
psicosociales
y
no
utilizarse
como
explicación
única
de
la
conducta
delictiva (Patiz & Bayraktar, 2023).

Capacidad civil, discapacidad y litigio

La capacidad civil es específica para la decisión, el momento y el contexto. En demencia, la evaluación
puede apoyar decisiones sobre capacidad testamentaria, contractual o financiera, pero debe integrar
cognición,
comprensión
de
consecuencias,
valores
previos
y
funcionamiento
real
(Begali,
2020;
Gerstenecker et al., 2022; Kaufmann, 2016). Una puntuación reducida no equivale a incapacidad global,
del mismo modo que un rendimiento conservado no garantiza una decisión libre de influencia indebida.

En
discapacidad
y
daño
personal,
la
conclusión
debe
diferenciar
diagnóstico,
limitación
funcional,
causalidad
y
necesidad
de
apoyos.
Las
pruebas
neuropsicológicas
pueden
contribuir
a
predecir
discapacidad ocupacional, pero su valor aumenta al combinarse con historia laboral, exigencias del
puesto,
curso
clínico
y
evidencia
colateral
(Schultz
et
al.,
2016).
La
investigación
reciente
sobre
traumatismo leve muestra que litigio, percepciones de enfermedad y validez pueden relacionarse con
resultados sin que ello implique que las quejas sean necesariamente falsas (Mikolic et al., 2024).

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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2831.

Daño cerebral, causalidad y aplicaciones clínicas

La
causalidad
es
una
inferencia
y
no
una
consecuencia
automática
de
la
secuencia
temporal.
En
traumatismo craneoencefálico leve deben considerarse mecanismo, gravedad aguda, curso esperado,
factores premórbidos, síntomas emocionales, sueño, dolor y explicaciones alternativas (Frederick &
Bowden, 2009; Miller, 2001). La diversidad de criterios diagnósticos puede conducir a conclusiones
diferentes sobre un mismo caso, por lo que el razonamiento debe explicitar qué definición se utiliza y
cómo se conecta con los datos disponibles (English, 2025).

La neuroimagen y los biomarcadores pueden complementar la evaluación, pero rara vez establecen
por sí solos deterioro funcional o causalidad jurídica. El modelo científico-profesional exige integrar
evidencia de distintos niveles y expresar la incertidumbre de manera proporcional (Wood, 2009). La
repetición de evaluaciones introduce efectos de práctica, cambios clínicos y variaciones contextuales
que deben incorporarse al análisis longitudinal.

Tabla 4

Hallazgos convergentes e implicaciones para la práctica

Dominio

Conclusión convergente

Implicación práctica

Validez

Rendimiento bajo, invalidez y simulación
no son sinónimos.

Usar múltiples indicadores, tasas
base e hipótesis alternativas.

Ética y
estándares

La calidad depende del procedimiento, la
independencia y la trazabilidad.

Definir rol, destinatarios, fuentes y
límites desde el inicio.

Ámbito penal

El diagnóstico no determina
competencia procesal.

Relacionar funciones cognitivas con
capacidades legales concretas.

Capacidad
civil

La capacidad es funcional, temporal y
específica para una decisión.

Integrar pruebas, conducta cotidiana
y contexto de decisión.

Causalidad

La proximidad temporal no prueba
relación causal.

Evaluar mecanismo, curso,
antecedentes y alternativas.

Fuente:
elaboración propia.

DISCUSIÓN

En primer lugar, los resultados de esta revisión sistemática y bibliométrica muestran que la evaluación
neuropsicológica
forense
se
ha
consolidado
como
un
campo
interdisciplinario
situado
en
la
convergencia entre la neuropsicología clínica, la psicometría, las neurociencias y el derecho. En efecto,
la producción científica identificada no se limita al análisis del rendimiento cognitivo, sino que también
aborda
la
validez
de
las
respuestas,
la
capacidad
jurídica,
la
competencia
para
ser
juzgado,
la
discapacidad,
el
traumatismo
craneoencefálico,
la
simulación,
la
revisión
de
expedientes
y
la
comunicación
del
razonamiento
pericial.
Por
consiguiente,
estos
hallazgos
confirman
que
la
neuropsicología
forense
ha
dejado
de
representar
una
aplicación
periférica
de
la
neuropsicología
clínica
para
constituirse
en
una
subespecialidad
con
competencias,
estándares
y
desafíos
metodológicos propios (Marcopulos et al., 2024; Sweet et al., 2023).

En relación con la estrategia de recuperación documental, el uso combinado de PubMed, Scopus y Web
of Science modificó de manera sustantiva la representación del campo. Por una parte, Scopus permitió
localizar literatura histórica, publicaciones interdisciplinarias y revistas vinculadas con el derecho, la
rehabilitación y la psicología aplicada que no siempre aparecían en PubMed. Por otra parte, PubMed
aportó principalmente investigaciones biomédicas, clínicas y neuropsicológicas recientes. A su vez,
Web of Science añadió documentos selectivos y facilitó el contraste de autores, fuentes, citaciones y
metadatos. En consecuencia, la limitada superposición entre las tres bases demuestra que la cobertura

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multibase no constituye un requisito meramente formal, sino una condición metodológica necesaria
para reducir omisiones y evitar que la comprensión de la disciplina dependa del perfil temático de una
sola fuente de información (Donthu et al., 2021; Page et al., 2021).

Además, la complementariedad entre las bases permite explicar por qué las revisiones efectuadas
únicamente en fuentes biomédicas pueden subrepresentar áreas centrales de la práctica forense. En
particular, cuestiones relacionadas con la admisibilidad de la evidencia, la independencia del perito, la
protección de
los materiales de prueba,
la presencia de observadores externos o la
traducción de
resultados cognitivos a capacidades legales suelen publicarse en revistas jurídicas y profesionales
cuya indexación es desigual. Por esta razón, la estrategia de búsqueda debe construirse a partir de la
naturaleza interdisciplinaria de la pregunta de investigación y no solamente según la disponibilidad o
el
prestigio
de
una
base
de
datos.
Desde
una
perspectiva
bibliométrica,
esta
decisión
aumenta
la
sensibilidad del corpus y disminuye el riesgo de elaborar mapas científicos artificialmente restringidos
(Aria & Cuccurullo, 2017; van Eck & Waltman, 2010).

En segundo lugar, el predominio de publicaciones relacionadas con la validez constituye uno de los
hallazgos
más
relevantes.
En
términos
epistemológicos,
esta
concentración
responde
a
una
vulnerabilidad central de la evaluación neuropsicológica forense: las conclusiones clínicas y legales
dependen de que los datos obtenidos sean interpretables. Así, una puntuación baja no demuestra por
sí misma la existencia de una alteración neurocognitiva, del mismo modo que una discrepancia entre
el
funcionamiento
esperado
y
el
observado
no
permite
concluir
automáticamente
que
existe
simulación.
Por
ello,
antes
de
interpretar
el
perfil
cognitivo,
el
profesional
debe
determinar
si
el
desempeño representa razonablemente las capacidades de la persona examinada y si la información
sintomática posee un grado suficiente de confiabilidad (Greher & Wodushek, 2017; Sweet et al., 2021).

No obstante, la madurez del campo se evidencia precisamente en el abandono de interpretaciones
dicotómicas y fórmulas excesivamente simples. En la actualidad, la evidencia favorece una secuencia
inferencial gradual que distingue, al menos, cuatro niveles: las condiciones de administración, la validez
general del protocolo, la consistencia del patrón de resultados y la formulación de hipótesis sobre las
posibles causas de un desempeño no válido. Esta diferenciación resulta fundamental, puesto que un
protocolo
inválido
no
equivale
necesariamente
a
una
conducta
intencional
de
simulación.
Por
el
contrario, el desempeño puede verse afectado por dificultades para
comprender las instrucciones,
fatiga,
dolor,
alteraciones
psiquiátricas,
discapacidad
intelectual,
barreras
lingüísticas,
factores
culturales,
condiciones
ambientales
o
percepciones
particulares
de
la
enfermedad
(Faust,
2023;
Nelson et al., 2007).

Del
mismo
modo,
la
utilización
de
múltiples
indicadores
de
validez
aporta
mayor
solidez
que
la
dependencia
de
una
sola
prueba.
Sin
embargo,
esta
práctica
también
incrementa
la
probabilidad
acumulada de falsos positivos cuando los resultados se interpretan sin considerar la sensibilidad, la
especificidad,
la
independencia
estadística
y
las
tasas
base
de
cada
indicador.
En
este
sentido,
Larrabee
(2014)
advierte
que
el
empleo
simultáneo
de
varias
medidas
exige
procedimientos
interpretativos que controlen la posibilidad de clasificaciones incorrectas. Asimismo, la ausencia de
un
estándar
externo
perfecto
limita
la
estimación
de
la
precisión
diagnóstica
de
las
medidas
de
esfuerzo
y validez
(Mossman et al., 2012). Por
consiguiente, el fracaso aislado en una medida no
debería convertirse mecánicamente en una conclusión de invalidez general, especialmente cuando
otros resultados convergentes respaldan la credibilidad del protocolo (Young, 2024).

A partir de esta problemática, los desarrollos
recientes se orientan hacia modelos multivariados
y
continuos que intentan representar con mayor precisión la complejidad de las respuestas no creíbles.
En
lugar
de
considerar
la
validez
como
una
categoría
exclusivamente
presente
o
ausente,
estos
enfoques la interpretan como un continuo de inconsistencia. De este modo, la integración de pruebas
independientes, indicadores incorporados, datos conductuales e información colateral puede mejorar

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la precisión de las clasificaciones. No obstante, los modelos estadísticos no deberían sustituir el juicio
profesional, sino complementarlo dentro de un proceso de integración clínica fundamentado (Erdodi,
2023; Varela et al., 2022).

Asimismo, los indicadores incorporados ofrecen la ventaja de examinar la validez durante diferentes
momentos
de
la
evaluación.
Sin
embargo,
para
que
su
utilización
sea
legítima,
deben
contar
con
estudios de validación específicos para la población, el contexto jurídico y las características clínicas
de las personas evaluadas. En otras palabras, la utilidad de un punto de corte no depende únicamente
de
su
rendimiento
en
una
muestra
original,
sino
también
de
su
capacidad
para
mantener
niveles
adecuados de precisión en poblaciones diferentes (Boone, 2009; Finley et al., 2023).

Esta precaución adquiere especial importancia en el ámbito penal. En estos contextos, las personas
examinadas
pueden
presentar
trastornos
psiquiátricos
graves,
baja
escolaridad,
antecedentes
de
consumo
de
sustancias,
lesiones
neurológicas,
restricciones
físicas
y
condiciones
ambientales
distintas de las que caracterizan una evaluación clínica convencional. Incluso factores aparentemente
secundarios, como la aplicación de pruebas mientras la persona permanece esposada, pueden afectar
la ejecución de determinadas tareas y comprometer la estandarización del procedimiento (Biddle et
al., 2018). En consecuencia, las inferencias sobre validez deben considerar las condiciones reales de
administración
y evitar la
extrapolación automática
de puntos de corte desarrollados en muestras
civiles o altamente seleccionadas.

En tercer lugar, la presencia de investigaciones sobre competencia para ser juzgado confirma que la
evaluación neuropsicológica puede aportar información relevante acerca de la memoria, la atención, el
lenguaje, la comprensión y la capacidad de razonamiento. Sin embargo, es necesario distinguir entre
funcionamiento cognitivo y competencia legal, ya que no son constructos equivalentes. Aunque una
alteración neuropsicológica puede influir en la capacidad de una persona para comprender el proceso
judicial o colaborar con su defensa, dicha alteración no determina automáticamente la incompetencia.
Por tanto, la conclusión pericial debe relacionar el déficit demostrado con las exigencias funcionales
concretas establecidas por el ordenamiento jurídico (Arredondo et al., 2017; Tussey et al., 2025).

De
manera
semejante,
en
las
evaluaciones
civiles
de
capacidad
testamentaria,
autonomía,
discapacidad o toma de decisiones, la presencia de demencia o deterioro cognitivo tampoco permite
establecer
directamente
una
conclusión
jurídica
de
incapacidad.
Por
el
contrario,
el
análisis
debe
determinar
la
relación
entre
las
funciones
comprometidas,
la
complejidad
de
la
decisión,
el
conocimiento de sus consecuencias y la consistencia del razonamiento de la persona. En este sentido,
los estudios sobre capacidad testamentaria en pacientes con enfermedad de Alzheimer evidencian
que las alteraciones ejecutivas, mnésicas y conceptuales pueden relacionarse con una reducción de la
capacidad; aun así, la interpretación debe realizarse de forma individualizada y contextualizada (Begali,
2020; Gerstenecker et al., 2022; Kaufmann, 2016).

Por otra parte, los hallazgos relacionados con el traumatismo craneoencefálico también muestran la
necesidad de diferenciar entre lesión, síntomas, rendimiento cognitivo y causalidad jurídica. En efecto,
la
constatación
de
un
traumatismo
no
demuestra
que
todas
las
dificultades
posteriores
sean
consecuencia
directa
y
exclusiva
de
dicho
evento.
Especialmente
en
los
traumatismos
leves,
las
diferencias
entre
criterios
diagnósticos,
los
factores
premórbidos,
los
síntomas
emocionales,
las
expectativas de enfermedad y el contexto de litigación pueden influir en la presentación clínica y en la
interpretación de los resultados (English, 2025; Mikolic et al., 2024). Por consiguiente, el razonamiento
forense debe examinar explicaciones alternativas y establecer qué conclusiones cuentan con apoyo
suficiente, cuáles resultan probables y cuáles deben mantenerse como indeterminadas.

En cuarto lugar, la concentración de publicaciones y citaciones en documentos de consenso indica que
la disciplina se estructura alrededor de estándares profesionales. Por ejemplo, las declaraciones sobre

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evaluación
de
la
validez,
etiquetado
uniforme
de
puntuaciones,
exámenes
independientes
y
observadores
externos
han
contribuido
a
reducir
la
variabilidad
entre
profesionales
y
a
mejorar
la
claridad de los informes (Bush, 2005; Glen et al., 2021; Guilmette et al., 2020; Sweet et al., 2021). Si bien
esta estandarización fortalece la calidad de la práctica, no elimina la necesidad del juicio clínico ni
transforma las recomendaciones profesionales en reglas rígidas aplicables a todos los casos.

Sin
embargo,
la
concentración
del
liderazgo
académico
y
normativo
en
Norteamérica
plantea
interrogantes sobre la transferibilidad de los estándares. Una proporción importante de los puntos de
corte, las normas y las recomendaciones se ha desarrollado con población angloparlante y dentro de
contextos educativos y jurídicos diferentes de los latinoamericanos.
Por ello, su aplicación directa
puede incrementar los errores de clasificación cuando no se consideran variables como escolaridad,
calidad educativa, bilingüismo, pertenencia cultural, desigualdad social y familiaridad con las pruebas.
Incluso en países europeos se han identificado diferencias en las prácticas y creencias relacionadas
con
la
evaluación
de
la
validez,
lo
cual
demuestra
que
los
procedimientos
no
son
completamente
uniformes entre sistemas profesionales consolidados (Dandachi-FitzGerald et al., 2013).

En consecuencia, la neuropsicología forense latinoamericana requiere normas regionales, estudios de
invariancia y validaciones específicas de las pruebas de rendimiento y de síntomas. Los hallazgos
obtenidos
con
pacientes
hispanohablantes
muestran
que
la
adaptación
no
puede
limitarse
a
la
traducción literal de los instrumentos, sino que debe examinar también su equivalencia cultural, la
dificultad de los reactivos y la precisión de los puntos de corte (Reyes et al., 2019). De no realizarse
este
proceso,
existe
el
riesgo
de
atribuir
a
falta
de
colaboración,
simulación
o
deterioro
cognitivo
diferencias que, en realidad, podrían derivarse de desigualdades lingüísticas, educativas o culturales.

En quinto lugar, los resultados permiten precisar el aporte diferencial del neuropsicólogo dentro del
proceso judicial. Su función no consiste en sustituir al juez, establecer la culpabilidad de una persona
ni
traducir
de
manera
mecánica
un
diagnóstico
clínico
en
una
conclusión
legal.
Más
bien,
su
contribución
reside
en
formular
hipótesis
contrastables,
seleccionar
procedimientos
pertinentes,
evaluar la validez, integrar datos convergentes y divergentes y explicar los límites de las inferencias
realizadas.
Por
consiguiente,
el
modelo
científico-profesional
exige
distinguir
claramente
entre
los
resultados
directamente
observados,
las
interpretaciones
clínicas
y
las
opiniones
formuladas
en
términos jurídicamente relevantes (Wood, 2009).

A su vez, esta delimitación protege la independencia y objetividad del profesional. En el ámbito forense,
la evaluación se desarrolla habitualmente en un contexto adversarial, en el cual las partes pueden
intentar utilizar de manera selectiva los hallazgos. Frente a ello, la objetividad exige considerar tanto la
información que apoya una hipótesis como aquella que la contradice, documentar las limitaciones y
evitar conclusiones que excedan la calidad de los datos. En consecuencia, la responsabilidad principal
del perito no es favorecer a quien solicita la evaluación, sino proporcionar una opinión técnicamente
fundamentada, imparcial y comprensible para el tribunal (Kaufmann, 2005; Martelli et al., 2001).

En este proceso, la revisión de expedientes desempeña una función central. Los documentos médicos,
educativos,
laborales,
penitenciarios
y
judiciales
permiten
reconstruir
el
funcionamiento
previo,
identificar
inconsistencias
temporales
y
comparar
los
resultados
actuales
con
información
independiente.
Por
consiguiente,
la
revisión
documental
no
debe
considerarse
una
actividad
complementaria o secundaria, sino una fuente esencial para la formulación de hipótesis y el análisis
de
causalidad
(Chafetz
et
al.,
2025).
Cuando
los
antecedentes
disponibles
son
incompletos,
contradictorios o proceden únicamente de una de las partes, el profesional debe explicitar cómo esta
limitación disminuye el grado de certeza de las conclusiones.

Asimismo, la presencia de terceros durante la evaluación representa un desafío metodológico y ético.
Por
una
parte,
la
observación
puede
modificar
la
conducta
de
la
persona
examinada
y
afectar
la

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relación con el evaluador. Por otra parte, puede comprometer la estandarización, la seguridad de los
instrumentos
y
la
confidencialidad
del
procedimiento.
Aunque
pueden
existir
situaciones
excepcionales
en
las
que
se
autorice
la
presencia
de
un
observador,
esta
decisión
debe
estar
debidamente fundamentada y documentada (Glen et al., 2021; Howe & McCaffrey, 2010). De manera
paralela, la entrega de protocolos y materiales protegidos debe equilibrar las necesidades del proceso
judicial con la protección de la propiedad intelectual y la seguridad de las pruebas (Boone et al., 2025).

Además
de
la
calidad
técnica,
la
comunicación
de
los
resultados
constituye
una
competencia
fundamental. Los jueces, abogados y otros usuarios de los informes pueden no estar familiarizados
con las puntuaciones estandarizadas, los intervalos de confianza o los conceptos de validez. Por ello,
el
uso
de
etiquetas
uniformes
y
definiciones
explícitas
facilita
la
comprensión
y
reduce
las
interpretaciones ambiguas (Guilmette et al., 2020). Sin embargo, comunicar con claridad no significa
eliminar la incertidumbre. Por el contrario, un informe forense de calidad debe expresar el grado de
apoyo de cada conclusión, diferenciar asociación de causalidad y explicar por qué determinados datos
tienen mayor peso que otros.

En sexto lugar, la formación especializada debería integrar psicometría, neurología, psicopatología,
ética,
razonamiento
causal
y
alfabetización
jurídica.
Aunque
el
conocimiento
de
los
instrumentos
constituye una competencia indispensable, resulta insuficiente para desarrollar una práctica forense
rigurosa.
El profesional también debe seleccionar normas pertinentes,
comprender las tasas base,
revisar
expedientes
extensos,
identificar
sesgos,
responder
al
contrainterrogatorio,
proteger
los
materiales de evaluación y comunicar la incertidumbre sin perder claridad (Essig et al., 2001; Sweet et
al., 2023). Además, debido a que los criterios sobre validez y las prácticas profesionales evolucionan,
la actualización continua debe considerarse un componente esencial de la competencia (Martin et al.,
2025).

Desde
una
perspectiva
institucional,
los
resultados
respaldan
la
incorporación
de
servicios
neuropsicológicos en hospitales forenses, centros penitenciarios y unidades de psiquiatría legal. En
efecto, la identificación de trastornos neurocognitivos puede mejorar la planificación terapéutica, la
adaptación
de
las
intervenciones,
el
manejo
del
riesgo
y
la
participación
de
los
pacientes
en
los
procedimientos
legales
(de
Geus
et
al.,
2021;
Hunter
&
Kinney,
2026).
Por
tanto,
la
función
de
la
neuropsicología forense no debería limitarse a la elaboración de peritajes, sino extenderse también
hacia la rehabilitación, el tratamiento y la protección de derechos.

No
obstante,
la
concentración
temática
alrededor
de
la
validez
y
la
simulación
puede
restringir
el
desarrollo de otras áreas necesarias. Aunque estos temas son fundamentales, su predominio podría
desplazar
investigaciones
sobre
toma
de
decisiones,
capacidad
civil,
competencia
procesal,
envejecimiento penitenciario, daño cerebral adquirido, reinserción social y respuesta a intervenciones.
En consecuencia, las futuras investigaciones deberían ampliar las preguntas abordadas e incorporar
diseños
longitudinales
que
permitan
examinar
la
estabilidad
de
los
hallazgos
y
determinar
en
qué
medida los resultados neuropsicológicos predicen desenlaces funcionales, terapéuticos o jurídicos.

Particularmente
en
América
Latina,
resulta
prioritario
establecer
redes
multicéntricas
y
protocolos
armonizados.
En
la
actualidad,
muchas
investigaciones
regionales
utilizan
muestras
pequeñas
y
procedentes de servicios
específicos,
lo
que limita
su generalización. Por esta razón,
los
estudios
colaborativos permitirían comparar jurisdicciones, niveles educativos y grupos culturales, además de
desarrollar normas con mayor representatividad. Del mismo modo, sería necesario analizar cómo la
disponibilidad desigual de especialistas y recursos afecta el acceso a evaluaciones de calidad y, por
extensión, la equidad del proceso judicial.

Finalmente,
los
resultados
sugieren
que
la
madurez
de
la
neuropsicología
forense
no
depende
únicamente
del
incremento
de
publicaciones,
sino
de
la
calidad
del
razonamiento
que
vincula
la

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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2836.

evidencia
neuropsicológica
con
las
preguntas
legales.
En
otras
palabras,
las
puntuaciones
de
las
pruebas
no
poseen
un
significado
forense
autónomo,
sino
que
adquieren
sentido
mediante
la
integración de la validez, la historia clínica, el funcionamiento cotidiano, la información colateral, el
contexto
jurídico
y
las
explicaciones
alternativas.
Por
tanto,
cuanto
más
explícita,
prudente,
transparente
y
contrastable
sea
esta
cadena
inferencial,
mayor
será
la
utilidad
científica,
clínica
y
judicial de la evaluación neuropsicológica forense.

Implicaciones para la práctica

La evidencia permite proponer un proceso mínimo: definir la pregunta jurídica y la fecha relevante;
explicar rol y límites de confidencialidad; revisar expedientes y fuentes colaterales; formular hipótesis
principales y alternativas; seleccionar medidas y normas pertinentes; distribuir múltiples indicadores
de validez; integrar datos con funcionamiento real y tasas base; y redactar conclusiones que separen
observación, interpretación y opinión. Esta secuencia favorece informes replicables y reduce saltos
inferenciales.

Tabla 5

Proceso integrador recomendado para la evaluación neuropsicológica forense

Etapa

Pregunta de control

Producto

1. Pregunta
jurídica

¿Qué capacidad, daño o relación causal
debe analizarse?

Pregunta operacionalizada.

2. Encuadre

¿Quién solicita y quién recibirá la
información?

Rol y confidencialidad
documentados.

3. Evidencia

¿Qué expedientes y fuentes independientes
existen?

Cronología verificable.

4. Hipótesis

¿Qué explicaciones alternativas compiten?

Plan de evaluación
contrastable.

5. Medición

¿Pruebas, normas y validez son
pertinentes?

Batería proporcional y
contextualizada.

6. Integración

¿Los resultados convergen con el
funcionamiento?

Inferencias graduadas.

7. Comunicación

¿Se distinguen datos, inferencias y límites?

Informe claro y defendible.

Fuente:
elaboración propia.

Limitaciones y futuras investigaciones

La revisión tiene limitaciones. La ecuación fue breve y pudo omitir términos alternativos, descriptores
jurídicos
o literatura no indexada. El archivo de Web of Science no conservó
la sintaxis exacta de
búsqueda. La selección se apoyó en títulos, resúmenes y metadatos disponibles, sin recuperar el texto
completo de todos los documentos. Los metadatos fueron heterogéneos y no permitieron construir
redes comparables de países, instituciones, palabras clave o referencias citadas. Los recuentos de
citas procedieron de Scopus y cambian con el tiempo. La codificación temática asignó un dominio
principal a trabajos que, en algunos casos, abordaban más de un tema. No se realizó una evaluación
única de riesgo de sesgo debido a la diversidad de diseños, ni metaanálisis. Finalmente, 2026 fue un
año parcial.

Las investigaciones futuras deberían registrar protocolos, ampliar las ecuaciones con vocabularios
controlados
y
conservar
las
estrategias
completas
de
cada
base.
Son
prioritarios
los
estudios
prospectivos
sobre
combinaciones
de
pruebas
de
validez,
evaluación
remota,
efectos
de
idioma
y
cultura,
personas
con
discapacidad
intelectual
o
trastornos
psiquiátricos
graves,
y
consecuencias

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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2837.

reales
de
las
opiniones
periciales.
En
América
Latina
se
requieren
normas
locales,
análisis
de
invariancia y guías que articulen estándares internacionales con los sistemas jurídicos y educativos de
la región.

CONCLUSIÓN

La evaluación neuropsicológica forense se ha consolidado como una subespecialidad con problemas,
estándares
y
herramientas
propios.
El
análisis
de
tres
bases
identificó
202
estudios
pertinentes
y
mostró que la validez del desempeño y de los síntomas constituye el eje dominante, acompañada por
una
producción
creciente
sobre
ética,
competencia
procesal,
capacidad
civil
y
causalidad.
La
conclusión
central
es
metodológica:
ninguna
puntuación,
diagnóstico
o
imagen
aislada
puede
demostrar simulación, incapacidad o relación causal. Una opinión pericial sólida surge de preguntas
legales
bien
delimitadas,
múltiples
fuentes,
hipótesis
alternativas,
medición
válida,
normas
culturalmente
pertinentes
y
una
comunicación
transparente
de
la
incertidumbre.
La
expansión
del
campo en América Latina dependerá de investigación propia y formación interdisciplinaria capaz de
preservar, al mismo tiempo, rigor científico y garantías jurídicas.

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ISSN en línea: 2789-3855, septiembre, 2026, Volumen VII, Número 4 p 2838.

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